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1.5.2. TENDENCIAS DE INVESTIGACION
Con el ánimo de entender la controversia que en relación con la comprensión de las ciencias sociales se ha generado; se ha adaptado la taxomonía de Burell y Morgan (en De Cock 1997).
Según estos autores, las principales corrientes de pensamiento en las ciencias sociales pueden estudiarse haciendo un mapa de cualquier teoría o investigación coherente a lo largo de dos dimensiones: la dimensión Objetivo/Subjetiva y la dimensión Reguladora/Revolucionaria.
Dimensión Objetivo/Subjetiva
Para efectos de nuestra investigación, asumimos que la primera dimensión se refiere a la constante oposición entre dos tendencias radicales, las objetivistas y subjetivistas.
Las objetivistas, que buscan la explicación de los fenómenos dando a los datos objetividad excesiva. Su interés se centra en la generación de leyes universales mediante la búsqueda de causas y efectos; estas tendencias, se han denominado tendencias positivistas, toda vez que sólo vale el dato positivo (aquel que se puede demostrar). Para estas, el mundo no depende de los sujetos, pues al estar regido por leyes se puede controlar el fenómeno sociocultural.
Las subjetivistas pretenden una comprensión del fenómeno social, concediendo a lo subjetivo la principal fuente de los datos; antes que generar leyes universales, buscan la descripción y algunas la comprensión de escenarios particulares.
El mundo social depende de los sujetos y son ellos quienes lo construyen y lo vivencian; por tanto, para conocerlo, no basta con generar explicaciones objetivas sobre él; no es posible considerar que el mundo social esté regido por leyes universales, puesto que las realidades son para los sujetos en tanto cada grupo puede vivir una realidad diferente. En este sentido una realidad social no puede cuadricularse en un plano cartesiano y tabla porcentual, puesto que la sociedad es una maraña dinámica de significantes y significados que constituyen dicha realidad.
La pugna que se vive entre estas dos tendencias, es expresada por Mardones, al considerar que las dos tradiciones en la filosofía del método científico son la tradición aristotélica y la tradición galileana. La primera, preocupada por la comprensión; el cómo, y su explicación teleológica a partir de la esencia de “dar razón a los hechos”. La segunda, preocupada por el por qué y el para qué, deviene de las ideas de Galileo, Platón y Bacon, e intenta la explicación desde las causas y consecuencias de los fenómenos. Dado que su interés es la ley general que rige el fenómeno, se torna, según el autor, en mecanicista y funcionalista.
Hammersley y Atkinson, reconocen así mismo, que han existido dos paradigmas en conflicto en las ciencias sociales, por un lado el positivismo (dimensión Objetivista) que privilegia los métodos cuantitativos propios de la ciencia natural; y por otro lado el naturalismo (dimensión Subjetivista), que defiende la descripción objetiva del fenómeno desde un medio natural.
Refiriéndose a esta misma controversia, Taylor y Bogdan, reconocen dos perspectivas teóricas principales en las ciencias sociales: el positivismo, el cual afirma que el científico social debe considerar los hechos o fenómenos sociales como cosas que ejercen una influencia externa sobre las personas; y la Fenomenología, la cual quiere entender los fenómenos sociales desde la otra perspectiva del actor. Así mismo, De la Cuesta, asume esta controversia desde la consideración de métodos cualitativos y cuantitativos de investigación social.
Esta pugna entre el objetivismo y el subjetivismo se ha fundamentado desde las consideraciones paradigmáticas de la filosofía consideradas por Briones, como empirismo, racionalismo, idealismo, materialismo y existencialismo.
El empirismo, que considera el conocimiento como producto de las experiencias sensibles y tiene su consolidación en el experimento. La expresión contemporánea del empirismo está en el positivismo lógico.
El racionalismo, para quienes el conocimiento es producto de la razón, infiriendo por consiguiente la deducción a partir del descubrimiento de las causas de los fenómenos. Todo efecto, tiene su causa; por tanto, al encontrarla, es posible dominar su efecto. La expresión deductiva del racionalismo está en la búsqueda de leyes y su generalización, y es asumida por el positivismo, como una expresión contemporánea.
El idealismo, que define todo conocimiento como producto de las ideas; para sus impulsores, el mundo no existe fuera de la mente, pues lo que existe es una representación subjetiva de él. Este paradigma ha evolucionado desde las posiciones mas ortodoxas como el subjetivismo idealista, hasta las posiciones que reconocen la existencia del mundo expresado a través de categorías subjetivas, las cuales, son independientes a toda experiencia sensorial, caso del idealismo trascendental. Se considera que la máxima expresión contemporánea del idealismo es la Fenomenología.
El materialismo, para este paradigma, todo lo que existe es o depende de la materia, las ideas, por ejemplo, son solamente una consecuencia de la organización de la materia. Sus expresiones se han logrado desde las tendencias funcionalistas y estructuralistas.
Para los funcionalistas, el conocimiento no tiene que orientarse a los hechos o consecuencias, sino a la función orgánica que implica ser indivisible en sus unidades, y debe ser estudiada mediante métodos objetivos y procedimientos probabilísticos. Una causa no puede verse independiente de la consecuencia, pues corresponde a una estructura de función; el estimulo, por ejemplo, no puede verse independiente de la respuesta, decía Dewey (citado por Abbagnano).
Las tendencias estructuralistas, se apoyan en las teorías de la gestal, o teorías configuracionistas de la forma. Estas tendencias, surgen como una respuesta al atomismo de las teorías asociacionistas, asumiendo que la realidad no se compone por la suma de las partes, sino por la forma total o estructural. Sus impulsores antes que hablar de hechos, hablan de configuración, formas y campos tomados como estructura total. Koler y Koffka fueron sus fundadores.
Son diversas las expresiones del materialismo; entre ellas, se consideran el materialismo dialéctico, el materialismo histórico, en materialismo científico y el materialismo físico y fisicalismo.
El realismo, considera la existencia del mundo y los fenómenos independientes de la mente.
Según sus impulsores el mundo existe así no haya sido pensado. En este paradigma se han presentado diferentes tendencias; desde aquellas que asumen el conocimiento como una representación exacta del mundo exterior (realismo ingenuo), hasta aquellas que piensan que esa realidad hay que someterla a revisión (Realismo crítico).
La segunda dimensión, reguladora/revolucionaria, expresa la constante tensión entre el total radicalismo de las tendencias objetivas y subjetivas y la posibilidad de estas mismas tendencias de ir logrando posiciones más flexibles.
Tendencia Objetivista:
Una constante tensión entre lo radical y lo regulador.
El positivismo clásico.
En esta dimensión, reconocida como positivista por todos los autores consultados, se ubican aquellas investigaciones que presentan las siguientes características: (Ver Hammersley y Atkinson, Mardones y Briones).
1. La ciencia natural es concebida en términos de la lógica del
experimento. Se ha constituido en base de las ciencias naturales y se
apoya fundamentalmente en el empirismo.
2. La búsqueda de leyes universales apoyadas en el método deductivo y la
utilización de las encuestas como instrumentos para generalizar, a
partir de la visión racionalista del mundo.
3. Utiliza el lenguaje de la observación neutral, donde busca la
estandarización de técnicas de observación, para otorgar la validez de
la información, según perspectivas asumidas desde el realismo.
4. Dado que su característica es estar sujeto a la comprobación y
falsación de hipótesis, su objetivo es comprobar la teoría con los
hechos empíricos. Por lo anterior, los instrumentos utilizados son
preestablecidos y rígidos, validados mediante acciones previas, que
garanticen su utilización universal.
5. Utiliza la explicación causal o “Erklaren” como característica de la
explicación científica racionalista.
6. Su interés se centra en el dominio del conocimiento positivista, que
desde A. Comte, coloca el énfasis en la predicción de los fenómenos.
El positivismo, ha sido reconocido por grandes teóricos, logrando sus mayores desarrollos desde el siglo XVI hasta las primeras décadas de XX. Entre los primeros impulsores se puede considerar a Copérnico, Francisco Bacon en 1600, August Comte en 1840, quien introduce el término de positivismo y Emile Durkheim en 1938, quienes fueron sus primeros representantes. Los positivistas buscan los hechos o causas de los fenómenos sociales con independencia de los estados subjetivos de los individuos. (Ver Taylor y Bogdan y Mardones).
El positivismo, desde un punto de vista social, fue asumido, según Sandoval, Taylor y Bogdan, y Restrepo, por Emile Durkheim al proponer, en su libro sobre las reglas del método sociológico que: El científico social debe considerar los hechos o fenómenos sociales como cosas que ejercen una influencia externa sobre las personas, y pretender con ello introducir los requerimientos del racionalismo técnico y la experiencia sensible del empirismo a los estudios sociales. Por tanto, Durkheim introdujo el método experimental utilizado en las ciencias naturales, el cual busca encontrar las causas de los problemas para ejercer su dominio sobre el fenómeno. Este enfoque se apoya básicamente en la traducción del comportamiento de un fenómeno u objeto en cuadrantes cartesianos y escalas matemáticas.
Dado que el positivismo clásico es la expresión de los paradigmas empiristas, racionalistas y realistas de la filosofía, desconoce la influencia del idealismo en el conocimiento, pues lo considera como especulación. (Ver Briones 1996b, 27-47).
La dimensión reguladora del objetivismo.
En el siglo XX, las intervenciones de la lógica introducidas al positivismo, generaron el llamado positivismo lógico, como una de las formas de manifestación del neopositivismo. Es nueva versión del positivismo, fue impulsada por Russel, Wittgestein I, y Schlick, Carnal, Neurath, Frank, entre otros, como grandes representantes del circulo de Viena (ver Mardones, 1991, 33; Rosental, 1997, 371, y Briones, 1996b, 39)10.
1.5.3. La existencia auténtica del hombre
En la actualidad ha tomado auge el Existencialismo (Sören Kierkergaard), cuyo tema central es la elucidación de las características de la existencia autentica del hombre. Se trata del problema más humano que pueda afectar a cada uno; de su resolución depende la tónica de la vida a seguir.
¿Es la libertad lo esencial en la vida humana? ¿Son, acaso, los valores morales (ética) lo más importante? ¿En qué consiste la autenticidad? ¿Cómo debe llevarse a cabo la interrelación y comunicación humana? ¿Cómo se degrada el nivel humano de existencia autentica?
Tales son las principales cuestiones que se pretende resolver en dicha corriente filosófica, y esto es solo una muestra de una parcela del conocimiento científico. La cual tiene su base en el humanismo, ya que a través del conocimiento científico, trata de encontrar una solución, y ponerla a disposición de la humanidad, para el mejor beneficio del desarrollo emocional e intelectual del individuo y de la sociedad.11
1.5.4. El problema de la constitución y evolución del Universo
El problema del tiempo y del espacio, de la evolución y de la esencia de la materia, constituyen uno de los temas centrales en las obras e investigaciones de los físico modernos. Generalmente son los científicos los que se han dedicado a penetrar filosóficamente en dichos asuntos. Lo importante es aclarar que, en el momento en que una persona trata de fundamentar los conocimientos en cuanto tales, en su propio ramo, en ese momento está haciendo Filosofía. La Cosmología es la rama filosófica que trata dichos asuntos, y fue una de las primeras que se cultivaron entre los griegos.
1.5.5. Los problemas de la Lógica, la Ética y la Estética.
El tema típico de la Lógica es el orden de los conceptos. A ella corresponde dictaminar acerca de las estructuras mentales, los procesos correctos en el raciocinio, las leyes de todo pensamiento bien estructurado, como el de las definiciones, las divisiones, las categorizaciones, la conversión de propósitos, etc.
A la Ética le corresponde tratar las cuestiones acerca del bien y del mal. Su importancia deriva del papel rector que dicha ciencia adquiere en la mente de quien la escudriña y llega a soluciones fundamentadas. Junto con ese problema se conectan el de la obligación en armonía con la libertad, el de las categorías de valores, el de las virtudes, el de la autonomía en correlación con la heteronimia, etc.
La filosofía es un saber plenamente humano, en el sentido de que penetra justamente en los temas y cuestiones que afectan íntimamente la vida personal de cada hombre. Así por ejemplo, la Filosofía es la que trata los temas existenciales, tales como la libertad, el amor, las relaciones interpersonales, la fidelidad, la obligación, el bien, el mal, el fin supremo y la felicidad. De este modo, al mismo tiempo que llena los requisitos de una ciencia en cuanto al rigor y orden que de ella se exige, así también llena los temas propios de un estudio propiamente humanístico. La filosofía es, pues, una síntesis equilibrada del saber humano.
1.5.6. Características de los problemas filosóficos, en cuanto a su resolución:
a) La Filosofía, en cuanto a la resolución de sus problemas, sigue un método eminentemente racional. Lo cual no significa que se desechen los datos empíricos, pues, al contrario, éstos constituyen, precisamente, el material sobre el cual la inteligencia profundiza y encuentra su causa o razón. El método filosófico es, pues, un uso equilibrado de experiencia sensible y razón, es experimental-racional.
b) Y por fin, la Filosofía es desinteresada, en cuanto que el propio conocimiento de sus tesis, problemas y soluciones proporcionan, por sí mismo, una plena satisfacción al intelecto que los contempla. La Filosofía constituye, por sí misma, un objeto valioso, al cual tiende la inteligencia como finalidad plena. Obtenerla, contemplarla y saciarse en ella es una misma cosa. Lo cual no es obstáculo para que, posteriormente, en una actitud practica, sea posible obtener aplicaciones, utilizaciones y derivaciones, sea para fundamentar otras ciencias, sea para regir y ordenar la propia vida.12
1.5.7. DIFERENCIAS ENTRE FILOSOFIAY CIENCIAS
Con el concepto de Filosofía ya explicado anteriormente, podemos dar ahora una idea más clara de ella si la comparamos con el saber científico tal como actualmente se entiende, es decir con las ciencias experimentales o particulares. Una vez distinguida la Filosofía con respecto a las ciencias experimentales, haremos una comparación de las soluciones que dan ambos niveles del saber frente a un mismo tema a elucidar, por ejemplo, frente al hombre, al mundo, al número, a la conducta humana, o frente a la belleza o a la felicidad.
1.5.8. Diferencia entre causas próximas y causas últimas
La filosofía estudia las causas últimas (o supremas), mientras que las ciencias experimentales estudian causas próximas. Por ejemplo, al estudiar el movimiento, la Física capta el tema por medio de las fuerzas, roces, pesos y equilibrios, que afectan a los cuerpos. Éstas son las cusas próximas, y se distinguen porque permanecen siempre en el plano de lo sensible y de lo experimentable. En cambio, la Filosofía examina los dos principios que explican todo devenir en su forma esencial, a saber, el acto y la potencia. Éstas son causas supremas, y ya no permanecen en el nivel sensible; sólo se captan en el nivel inteligible.
En otras palabras, el filósofo trata de llegar hasta la esencia del objeto estudiado, y su explicación es en sentido vertical, pues abandona el nivel sensible y experimental. En cambio, el científico elabora explicaciones en sentido horizontal, dentro de un nivel experimental. La diferencia fundamental de ambos tipos de saber reside, pues en su diferente objeto formal.13
1.5.8.1. La totalidad y la parcialidad del objeto material
Solamente la Filosofía pretende abarcar la totalidad de las cosas; su objeto material es el más amplio que pueda darse. En cambio, las demás ciencias son particulares, es decir, estudian una parte o sector determinado, entre todos los entes.
1.5.8.2. Método Experimental y Método Racional
Las ciencias experimentales subrayan la necesidad de la experiencia sensible, y así es en efecto, pues las leyes de la naturaleza no se deducen de ciertos principios, sino que tienen que observarse de un modo sensible, aun utilizando la experimentación.
Por su parte la Filosofía, aún cuando no pueda prescindir de la experiencia sensible, insiste en el Método Racional y en el uso del entendimiento, gracias al cual es posible captar las esencias, los primeros principios y las causas supremas que fundamentan al Universo.
1.5.9. Diferencia entre Epísteme y Sofía
Otro modo de captar la diferencia entre los dos tipos de saber, está en lo que Aristóteles llamó Epísteme y Sofía.
Epísteme es la ciencia, pero entendida, no como un conjunto de verdades, sino como un hábito intelectual demostrativo. El sujeto que posee esta cualidad tiene facilidad para demostrar con rigor y exactitud sus asertos, puede fundamentar sus tesis, o sea, da las causas de los que sostiene.
Por su parte, Sofía es la sabiduría que ama el filosofo (filos: que ama; Sofía: sabiduría), y consiste en una conjunción de epísteme y nous. La Filosofía, por lo tanto, incluye también la epísteme o hábito demostrativo, pero añade algo más: el nous.
Nous es el hábito intuitivo de los primeros principios; es la cualidad mental (virtud intelectual, dice Aristóteles) por la cual un sujeto tiene facilidad para remontarse de un modo intuitivo hasta los primeros principios que sirven de base a toda demostración.
Por lo tanto, Sofía, en cuanto contiene epísteme, participa del rigor científico, y en cuanto contiene nous, profundiza hasta los principios. He aquí la semejanza y la diferencia entre ciencia y Filosofía. El filósofo es, pues, un científico que profundiza hasta las causas y primeros principios.
1.5.10. Los grados de abstracción
Aristóteles (384-322 a.C.) y Santo Tomas de Aquino (1224-1274) explicaron la triple graduación de la abstracción formal.
En primer grado, que corresponde a la Física, se prescinde de la materia individual, y se estudia al ente móvil.
En segundo grado se prescinde de la materia sensible, y se estudia al ente quantum (la cantidad). En este nivel está la Matemática.
Por fin, en el tercer grado se prescinde de toda materia, y se estudia al ente en cuanto tal, en el más amplio horizonte posible, que se llama trascendental, y que abarca a todo cuanto existe. Este tercer grado de abstracción formal es el que corresponde a la Metafísica, núcleo de toda la Filosofía.
En consecuencia las ciencias particulares pertenecen a un nivel categorial (particularizado), y solamente ahora sentar que la Filosofía, desde el momento en que va hasta los primeros principios, es una ciencia rectora; esto por dos razones:
La Filosofía rige a todas las demás ciencias, porque fundamenta los principios de ellas. En el momento en que un científico analiza los principios de su propia ciencia, ipso facto está haciendo labor filosófica.
Por ejemplo: las Matemáticas se ocupan de las relaciones entre cantidades; pero en el momento en que un matemático revisa y critica las bases de su certeza y los principios que le sirven para fundamentar sus raciocinios, traspasa el límite de su campo y toca el de la Lógica o de la Teoría del Conocimiento, que son ramas típicas de la Filosofía. Justamente es lo que ha sucedido en los siglos XIX y XX, cuando los matemáticos lograron aclarar tesis que ahora se contienen en la rama llamada Lógica matemática, y que debe entenderse como una ampliación de la Lógica aristotélica.
Por otro lado, la Filosofía también es una ciencia rectora, porque da normas que rigen la conducta humana, basándose en el análisis de la naturaleza del hombre y de sus exigencias, con lo cual deriva las líneas generales de una existencia auténticamente humana.
1.5.11. Otras ciencias paralelas
Por último, se puede mencionar otras ramas de la Filosofía que tienen su correspondiente paralelismo en alguna ciencia experimental. Por ejemplo: la Filosofía de las Matemáticas estudia la esencia de las cantidades, los fundamentos de su certeza, etc., mientras que la Matemática estudia las relaciones entre cantidades.15
1.5.11.1. La psicología Racional y la Psicología Experimental
La primera es una ciencia filosófica, y estudia el tema del alma, de sus facultades (inteligencia y voluntad), la inmortalidad, la espiritualidad, la libertad, la persona. En cambio, la Psicología experimental estudia preferentemente los fenómenos observables y sus explicaciones, en sentido horizontal; por ejemplo, el estimulo y la reacción correspondiente. Utiliza “test”, estadísticas, experimentos hechos en gran número de personas. Así es como han surgido leyes, como la de Weber (que relaciona la sensación y el estimulo), y también el interesante estudio sobre el inconsciente, a partir de la teoría del psicoanálisis de Freud.
La Estética filosófica trata del tema de la esencia del arte y de la belleza. Su método es racional. En cambio, una Estética científico-experimental trataría los mismos temas, pero en el plano de lo experimentable; sus métodos estarían hechos a base de “tests”, estadísticas, observaciones en la historia y en la civilización actual.
Heráclito, el filósofo del devenir, y de la tensión de los contrarios dentro de la unidad. “Todo cambia” (panta rei), es la frase que se le atribuye, como símbolo de sus tesis, según la cual no hay nada en reposo. Nadie se mete dos veces en el mismo río17. Lo que quiere decir es que todo esta en constante cambio o movimiento continuo, de la cantidad a la calidad, todo muere y se renueva, todo es causa y efecto, y después todo lo que es efecto pasa a ser causa, todas las formas de movimiento de la materia están en constante cambio. Por tanto, en la naturaleza y en la sociedad se realizan procesos dinámicos.
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Ramón Ruiz -dreulerruizarrobayahoo.com
Ingeniero Civil y Doctorante en Educación.
México 2006.
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