Historia y evolución del pensamiento científico

Autor: Ramón Ruiz

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23-03-2007

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INTRODUCCIÓN

Del CEREBRO HUMANO procede todo sentimiento, pensamiento, emoción, recuerdo, deseo, lenguaje o capacidad de aprender, de razonar y de investigar.

Desde este órgano se gesta la creatividad y la imaginación, él y los órganos sensoriales son el puente entre el mundo físico de los objetos y el mundo de la Ideas o Representaciones del hombre; que a través del conocimiento de los fenómenos logra entender las leyes que gobiernan en la Naturaleza y en la Sociedad. Y es así, que con la ayuda de la ciencia y la tecnología el hombre, puede transformar los recursos que se encuentran en el medio ambiente en beneficio de la Humanidad.1

El ser humano debe ser visto y estudiado como una totalidad, como un todo. Ya que el ser humano no es un accidente cósmico, sino una fase culminante de todo el orden natural, con la función peculiar e importante que realizar. Sólo él puede iluminar a la naturaleza con la luz del entendimiento y dirigir conscientemente su vida y sus actividades dentro de una armonía voluntaria con este orden, pues solamente él, de todos los seres visibles, posee la facultad de comprensión racional, por débil y frágil que sea, de esa armonía cósmica.2

Visión antropológica de Sócrates.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Al analizar los orígenes históricos de una gran diversidad de disciplinas científicas, técnicas, sociales y artísticas, se establece que éstas tuvieron una práctica rudimentaria desde que apareció el hombre sobre la Tierra. Lo mismo sucede con el origen de la CIENCIA, puesto que se afirma que los Actos del pensar son universales y tan antiguos como el hombre; y que debido a sus limitaciones físicas, los hombres prehistóricos tuvieron la necesidad de agruparse y cooperar entre sí para poder alcanzar, de manera conjunta, determinados objetivos con mayor eficiencia y economía de acción y recursos.

Las actividades del hombre prehistórico tenían como primordial objetivo el satisfacer sus necesidades relacionadas con la Supervivencia en un medio de peligros, tensiones, incomodidades, etc. Mientras un hombre se dedicaba a lograr sus fines por sí mismo, realizaba Actos de pensamiento intuitivo; cuando actuaba en conjunto, dentro del grupo se daban aspectos rudimentarios de pensamientos intuitivos en conjunto, apoyamos en la experiencia de actividades anteriores.

La caza de animales para aprovechar su carne como alimento y la piel como vestido, fue de las actividades principales que durante mucho tiempo realizaron los hombres prehistóricos y que sirve como indicio innegable de una forma de Organización Primitiva y de la transmisión experiencias en los grupos. Realizar tal actividad en grupo requería un Plan de Acción para logar el objetivo con mayor facilidad y menores riesgos para la seguridad de los individuos, puesto que cazar animales salvajes era una peligrosa aventura.

En principio el Plan de Acción consistía en asustar a los animales arrojándoles piedras, emitiendo gritos, etc., para dirigirlos hacia un precipicio o trampas previamente construidas para la consecución del objetivo.

Los métodos fueron evolucionando en la medida en que utilizaban su Inteligencia para inventar armas (mazo, lanza, y posteriormente el arco y la flecha), como instrumentos para mejorar las formas de realizar sus actividades de caza, estaban sustentados en la observación y la necesidades de su entorno; pero esto se logró gracias a la experiencia y al razonamiento humano.

Todo lo anterior requería de la Cooperación Humana, donde podemos identificar un objetivo común de grupo, una división rudimentaria del trabajo, y por deducción lógica, a ciertas personas que ejercían el liderazgo sobre otras.3

1.1.- ORIGENES DEL CONOCIMIENTO Desde tiempos remotos, el hombre ya se preocupaba por las cuestiones fundamentales de la realidad que afectaban de modo especial a su existencia: el origen, la naturaleza, la historia y la finalidad de los seres y, entre éstos, del hombre mismo.

Como respuesta que se esforzaba por dar a esos interrogantes no era de orden racional –como lo hará más tarde la filosofía-, sino de naturaleza mágica y mítico-religiosa, construyó un saber anterior a la filosofía al cual los filósofos suelen llamar “saber prefilosófico”. El saber prefilosófico comprende, entonces, los planteamientos más profundos y universales del hombre, planteamientos que mucho después (propiamente en el siglo VI a.C.) la filosofía retoma y trata de contestar de forma racional y sistemática.

Como se ha señalado, el saber prefilosófico se preocupa, en consecuencia, por conocer y explicar, de forma mágica y mítico-religiosa, el origen, la naturaleza, la historia y la finalidad de los seres. De forma mágica porque en épocas del saber prefilosófico el hombre se sirve de la magia para conocer, dominar y explicar la realidad parcial o total de los fenómenos que acontecen en la naturaleza.

Con el termino magia –del griego Magike Tecne: el arte de la magia-, se designaba originalmente “el arte adivinatorio de los sacerdotes mazdeos” del zoroastrismo, en Persia.

La magia es de origen oriental y se difundió en Occidente durante el periodo grecorromano, perduró de forma más o menos oculta a lo largo de la Edad Media para retornar a la luz con el Renacimiento, época en que se le concibió como parte de la filosofía que “permite al hombre obrar la naturaleza y dominarla”. Y fue así, como de esta manera los magos, tribu meda o casta sacerdotal persa, se dedicaban a la astronomía y a la astrología; por esto, se les tenía “como administradores de las fuerzas sobrenaturales”. La magia entonces era y ha seguido siendo un modo de conocimiento y dominio de la realidad total.

El mito –del griego mitos: palabra, discurso público, historia-, fiel a su sentido original, significa todo relato referente a un hecho real perteneciente a los orígenes, y repetido en el culto o en la historia del mundo y del hombre. El hecho se hace presente en las palabras del narrador ya que, en otras palabras, “el mito es una historia de los tiempo primitivos, tenida por verdadera, que explica y fundamenta los fenómenos del medio ambiente, de la historia, de la sociedad y de la vida humana”. Ahora bien, el mito vive y revive su fuerza en la religión politeísta, que en sus ceremonias religiosas trae los acontecimientos pasados al presente en las palabras del que narra, del que canta los acontecimientos pasados como explicación de la realidad presente.

De esta manera, también el mito y la religión son una forma de conocimiento, puesto que nos da a conocer la realidad completa, mundo, hombre, historia y a la misma divinidad, a quien presentan en la historia de ambos, como ocurrió en el caso de Mexico, Mesopotamia, Egipto y Grecia.4 El mito, entonces, conoce en su nivel y explica, a su modo, la realidad que hace constantemente presente en las palabras del narrador.

1.2.- El Pensamiento y sus Factores
¿Qué significa pensar?

Pensar es una actividad que realizamos de manera natural y espontánea, cada instante, cada día, todos los seres humanos de todo el mundo durante nuestra estancia efímera y pasajera en este planeta tierra.

Quizás algunos se pregunten “¿Qué es pensar?”, o bien, “¿Por qué pensamos?”, nos parece saberlo perfectamente; pero si estamos obligados a responder nos sentimos confundidos, titubeantes, y acabamos por confesar nuestra ignorancia.

Factores del pensamiento

• Sujeto pensante.
• Proceso psíquico del pensar.
• Objeto Pensado
• Expresión de lo pensado.5

1.3.- Los procesos del Pensamiento Humano

El pensamiento se define como la derivación mental de elementos mentales (pensamiento) a partir de las percepciones y como la manipulación y la combinación de estos pensamientos.

Al pensamiento en general se le denomina algunas veces cognición. A los procesos del pensamiento se les llama, a veces, procesos cognoscitivos, y a los pensamientos se les llama cogniciones (del latín cogito, que significa “pienso”; de donde proviene también “cogitar”).  El término “pensar” abarca actividades mentales ordenadas y desordenadas, y describe las cogniciones que tienen lugar durante el juicio, la elección, la resolución de problemas, la originalidad, la creatividad, la fantasía y los sueños.

Son los procesos cognoscitivos los que distinguen de manera más evidente al hombre de los animales; el pensamiento superior dota al hombre de ventajas para la supervivencia que tienen paralelo, pues resolver problemas con mucha antelación y salvar abismos (con el pensamiento) mucho antes de llegar a ellos. El filósofo francés Blas Pascal llegó a la conclusión de que la cognición era el don divino del Creador de que la dignidad eterna del hombre se basaba únicamente en su capacidad de pesar. Pascal escribió que: “El hombre no es más que una caña que piensa, la caña de naturaleza más frágil. Muere de un simple regocijo, de una simple gota de agua. Pero aunque el universo conspirara para aplastarlo, el hombre seguiría siendo más noble que lo que lo hace caer, pues sabe que muere y el universo no sabe nada de la victoria que obtiene sobre el hombre”.

1.3.1. Los psicólogos se interesan en el pensamiento por varias razones:

• Las reglas del pensamiento “sin errores”, permite comprender las perturbaciones motivacionales y emocionales de la cognición.
• Los experimentos acerca del pensamiento buscan técnicas para la resolución de problemas y, muchas veces, descubren mejores métodos.
• La lógica esclarece el método científico.
• Las investigaciones continuas acerca del pensamiento estudian, ese proceso cognoscitivo que reconoce tan poco y que fundamenta cada progreso importante de las artes y las ciencias. La investigación trata de descubrir el talento creativo latente.
• El pensamiento va acompañado por fenómenos neurofisiológicos que revelan propiedades preeminentes del sistema nervioso.
• El pensamiento humano se compara con el “pensamiento” animal, lo cual permite sacar conclusiones insospechadas acerca del desarrollo y la evolución del hombre y los animales.
• Las computadoras han simulado al pensamiento. La investigación del pensamiento permite hacer diseños finos de computadoras.
• El pensamiento es fundamental para la inteligencia, y la investigación del pensamiento favorece el mejoramiento de los tests de inteligencia.
• El pensamiento y, en especial, la fantasía son el fundamento de los test proyectivos que evalúan la personalidad.
• La desviación cognoscitiva distingue a las personalidades patológicas de las normales.

Es este material denominado historia y evolución del pensamiento científico se estudia las ideas y los conceptos, la asociación de los elementos del pensamiento, la lógica inductiva y deductiva, el pensamiento productivo (el juicio, la comparación y la resolución de problemas), el pensamiento novedoso (la originalidad y la creatividad), el pensamiento quimérico (la fantasía y los sueños), la actividad neuromuscular y la cortical que acompañan al pensamiento, el desarrollo de los procesos del pensamiento en el individuo, y la cognición aparente de los animales y las máquinas.

1.3.2. Elementos y funcionamiento del pensamiento

A continuación se estudiara las ideas simples, como unidades de pensamiento. James Mill escribió que las percepciones que tenemos por medio de los sentidos, existen solamente por la presencia del objeto, y desaparecen cuando no está presente. Se sabe que forma de nuestra constitución el hecho de que, cuando nuestras percepciones desaparecen, por la ausencia de sus objetos, hay algo que permanece… Designamos a esta huella, a esta copia de la sensación, que permanece después de que desaparece la percepción (sensopercepción), con el nombre de idea (representación mental que genera el cerebro humano, en el individuo). La palabra “Idea o representación” no expresa nada más que el hecho simple, que es indiscutible…

Así, tenemos dos clases de fenómenos mentales: uno, el que existe cuando el objeto del sentido está presente; otro, el que existe después de que el objeto del sentido ha dejado de estar presente. La primera clase de fenómenos la llamó “Percepciones”; la otra “Idea o Representación mental”.

En el siglo XIX se presentaron al escrutinio percepciones anteriores. Las Ideas pueden designar a las percepciones de cualquier sentido; incluso las visuales (piensen en la nieve blanca con los ojos cerrados), las auditivas (piensen en el trueno estrepitoso mientras tienen puestos unos tapones en los oídos) y las gustativas (piensen en el arenque salado con la boca vacía). Por esta producción mental de ideas, hace tiempo que el lenguaje ha asimilado la palabra ideación y su adjetivo ideativo, que propuso James Mill.

Las ideas pueden ser imágenes mentales (casi copias de las percepciones) o símbolos mentales (sustitutos sin imágenes de las percepciones). Las personas poseen facultades claramente diferentes para evocar imágenes mentales; algunas pueden conjurar imágenes vividas o símbolos; otras, imágenes moderadas o símbolos, y otras más no pueden conjurar ninguna imagen, sino solamente símbolos.

Este fue el descubrimiento sorprendente de sir Francis Galton, un antropólogo ingles del siglo pasado. Galton, en uno de los primeros estudios estadísticos psicofísicos, examinó las ideas empleadas por los científicos y los colegiales.

Galton les dijo: “Piensen en la mesa de su desayuno, como estaba cuando se sentaron a ella esta mañana. ¿Es la imagen oscura o bastante clara? ¿Es su brillantez comparable a la escena real? ¿Están todos los objetos realmente definidos al mismo tiempo, o hay algún momento en que el lugar más claramente definido sea más reducido que en la escena verdadera? ¿Son muy precisos y naturales los colores de la porcelana, las tostadas, el mendrugo de pan, la mostaza, la carne, el perejil o cualquier otra cosa que haya estado en la mesa?

Para descubrir la amplia gama de la imaginación mental, Galton ordenó las respuestas de cien adultos varones interrogados, y estas son las citas comunes en orden descendente:

1. Brillante, distinto, nunca borroso.
2. Tan brillante como en la escena real.
3. Al pensar en la mesa del desayuno de esta mañana, todos los objetos de mi imagen mental son tan brillantes como en la escena real.
4. Con el ojo de mi mente puedo ver la mesa de mi desayuno o una cosa igualmente conocida, tan bien en todos sus detalles como l a veo si la realidad está ante mí.
5. Bastante clara y con una iluminación comparable a la de la escena real, especialmente cuando la evoco por primera vez. Dada a volverse tenue cuando no se le presta atención especial.
6. La imagen de la mesa de mi desayuno es bastante clara, bien definida; también la parte donde me siento y sus alrededores están bien definidos.
7. Puedo evocar cualquier objeto solo o cualquier grupo de objetos, pero no toda la mesa a la vez. Generalmente, las cosas están bien definidas. Nuestra mesa es larga; en mi mente puedo pasear la mirada por la mesa; pero no toda la mesa a la vez.
8. Oscura e indistinta, de cualquier modo, puedo hacer una relación de la mesa del desayuno de esta mañana; arenques rebanados, pollos asados, tocino, bollos, mermelada de color bastante claro, platos de color verde tenue con flores rosa subido, los vestidos de las muchachas, etc. También puedo decir dónde estaban todos los platos y dónde se sentaron las personas.

Galton pasó su vida buscando individuos que tuvieran una imaginación extraordinariamente vívida; uno, por ejemplo, evocaba imágenes de peines y contaba sus dientes. Sin embargo, el tesoro más caro de Galton fue Flinders Petrie, un arqueólogo cuyos trabajos técnicos acerca de Egipto siguen siendo clásicos; Petrie hacia cálculos matemáticos rutinarios con una regla de cálculo imaginaria, preparaba la regla y leía las respuestas mentalmente.

Por lo tanto, podemos decir que, las investigaciones confirman que la productividad cognoscitiva no depende necesariamente de las imágenes mentales; muchas veces eminencias intelectuales usan símbolos exclusivamente.

Durante más de 60 años, los psicólogos han estudiado a los niños eidéticos (del griego eidéticos, que significa “relativo a las imágenes”), quienes poseen imágenes eidéticas persistentes que se presentan inmediatamente después de los estímulos visuales y permanecen mucho más tiempo que las posimágenes, positivas o negativas comunes.

Las investigaciones recientes revelan que alrededor del 8% de los niños son eidéticos; este don desaparece al iniciarse la adolescencia.

Los eidéticos describen con detalle extraordinario, como se puede notar en este extracto tomado de un protocolo típico: “Veo la mujer con la sombrilla en su mano. Hay un tipo que corre en su coche, su pie derecho está en el aire… El hombre de la derecha ha perdido su puro, que ha caído al suelo cerca de él…”

Ralph Norman Haber y sus colegas informan los hallazgos siguientes en sus investigaciones con niños eidéticos norteamericanos.

• Los niños eidéticos se presentan con igual frecuencia en todas las edades entre los siete y los trece años (más o menos). Los eidéticos varones y mujeres se presentan con igual frecuencia.
• La imaginación eidética no está relacionada con la inteligencia.
• Los eidéticos conservan su capacidad de tener imágenes eidéticas durante toda la infancia.
• La atención indebida que se presta durante el escudriñamiento perturba a las imágenes eidéticas; por ejemplo, los eidéticos atentos que verbalizan el contenido del cuadro estímulo durante la exposición, no pueden formar imágenes eidéticas. Esta observación experimental
es lo contrario de lo que se espera, y no se comprende.
• Los eidéticos tienen poco control sobre las imágenes eidéticas. No pueden cambiar el tamaño de la imagen ni retirarla de la superficie donde apareció el cuadro estímulo (un niño dijo que “se caía).

1.3.3. Conceptos (ideas derivativas)

En el siglo XVIII, Leonhard Euler, matemático suizo que vivía en Alemania, descubrió paciente y deliberadamente, una capacidad pavorosa de la mente humana; escribió lo siguiente: “Los sentidos representan objetos que existen externamente y todas las ideas simples se refieren a ellos. Pero con estas ideas simples, la mente forma muchas otras ideas que ya no representan a los objetos que existen realmente”.

Por ejemplo, cuando miro la Luna llena, formo la idea de redondez; pero no puedo afirmar que la redondez existe por sí misma. La Luna es redonda, pero la redondez no existe separada de la Luna… aquí la mente ejerce una nueva facultad, que se llama poder de abstracción; esto sucede cuando la mente presta su atención solamente a una cualidad o cantidad, como si ya no estuviera unidad al objeto. Estas ideas que se adquieren por abstracción, se denominan nociones, para distinguirlas de las ideas simples que representan a los objetos que existen verdaderamente… hay un tipo de nociones adicionales que se forman igualmente por medio de la abstracción, y que proporcionan a la mente el material más importante.

Cuando pienso en un peral, un cerezo, un manzano, un roble, un abeto, etc., todas estas ideas simples son diferentes. Sin embargo, noto que hay varias cosas que tienen en común, como, por ejemplo, el tronco, las ramas y las raíces. Al símbolo en el que se concentran todas estas cualidades lo llamo árbol. De manera que la idea de árbol, que he formado así, es una noción genérica y comprende las semejanzas del peral, el cerezo y, en general, de todos los árboles que existen o existirán.6

El conocimiento intelectual.- Es la apropiación de los objetos que no pueden sernos presentados por los sentidos, a los cuales no pueden estimular. Estos objetos son los modos de ser de las cosas y sus relaciones, qué son, qué valen, por qué y para qué son, etc., etc.

Los conocimientos logrados y que pueden servirnos para adquirir nuevos conocimientos, constituyen nuestro saber, el cual es, por tanto, la posesión o incorporación de nuestra vida de conocimientos dispuestos a ser actualizados. Suele ser llamado saber potencial, para diferenciarlo de la utilización efectiva de esos conocimientos que se denominan saber actual.

Asimismo recibe también el nombre de saber la terminación del proceso psíquico en que se conoce algo.

Los conocimientos y, por tanto, el saber, se logran mediante la producción de ciertas vivencias, cuyo conjunto recibe el nombre de pensar. Este se nos revela como un acontecimiento psíquico de naturaleza peculiar: versa sobre objetos, los cuales trata de aprehender total o parcialmente, se refiere a ellos, los mienta. Recordemos lo que en nosotros acaece, cuando oímos una palabra o una frase que entendemos; les damos un sentido: este dar sentido y este sentido son actos de pensar. Los son también la expresión de nuestras palabras, lo que mentamos como ellas y nuestro mentar. Por él nos sentimos especialmente activos, es un ir hacia aquí y hacia allá, un esforzarnos, siempre con un punto de mira, un continuo apuntar, ora en esta dirección, ora en la otra.7

Según Aristóteles (384-322 a. de C.), todos los seres vivos también tienen la capacidad de sentir (perciben y tienen emociones) el mundo de su entorno y de moverse en la naturaleza. Pero más sin embargo, los seres humanos tienen además de la capacidad de pensar o razonar, o, en otras palabras, de ordenar sus sensaciones en varios grupos y clases. El ser humano tiene sentimientos, emociones, y la capacidad de moverse como los animales, pero además una capacidad, que solamente la tiene el ser humano, y es la de pensar racionalmente y emocionalmente; de estar o adquirir un nivel o estado de conciencia. Lo cual le permita y ayude a entender de manera consciente todos los procesos a lo cuales se ve sometido durante su interacción en la sociedad y en el mundo.8 1.4.- Algunos problemas del Conocimiento

¿Qué es el conocimiento?

Es un proceso en que están vinculados estrechamente las operaciones y procedimientos mentales, subjetivos, con las operaciones y formas de actividades objetivas, prácticas, aplicadas a los objetos. El conocimiento que surge como producto de este proceso, lleva la impronta (huella) de los aspectos interrelacionados.9

Es la apropiación de objetos presentes a nuestra conciencia. Esta apropiación peculiarìsima nos permite actuar sobre el mundo, dirigir nuestra conducta y dar un sentido a nuestra vida. La posesión del conocimiento logrado constituye nuestro saber, el cual constantemente nuestro esfuerzo para adquirir nuevos conocimientos y sirve de trama en que se van tejiendo las nuevas adquisiciones.

1.5. LOS PROBLEMAS FILOSOFICOS Y SUS CARACTERISTICAS

La filosofía ha surgido gracias a la curiosidad humana, como un principio del conocimiento para describir, analizar y explicar los fenómenos y enigmas que se presentan en la naturaleza, en el individuo y en la sociedad.

Trata de buscar y exponer la respuesta a preguntas inquietantes acerca de la verdad, el ser, la existencia autentica, el Absoluto, la trascendencia del espíritu, el bien y el mal, es hacer filosofía. La tendencia a investigar, a conocer el sentido último de las cosas, ha existido en el hombre a lo largo de toda la historia. En el mundo occidental, dicha tendencia ha descollado a partir del siglo VI a. C., en Grecia. La historia de la filosofía es la huella que ha dejado esa tendencia investigadora del hombre, es la serie de aspectos y soluciones que han descubierto los filósofos, en sus investigaciones acerca de la realidad.

1.5.1. Los problemas referentes al conocimiento

Se trata de determinar la validez del conocimiento. ¿En qué condiciones es verdadero? ¿Cuándo alcanzamos efectivamente la verdad? ¿Hasta dónde alcanzan y se limitan nuestras facultades cognoscitivas?

La importancia de este problema resulta desde el momento en que se ofrecen varias soluciones a una misma pregunta. El hecho de que cada uno tenga su propia respuesta, y, en ocasiones, completamente opuesta a la de otros, no deja de ser inquietante (recuérdese la ley dialéctica de la unidad y lucha de los contrarios), para el que pretende profundizar en la realidad.

¿Por qué no hay una respuesta única a los problemas del alma, la libertad, Dios, el bien y el mal? La misma Historia de la Filosofía, con su cadena de sistemas y soluciones, es motivo de inquietud para el espíritu filosófico.

Ha habido cinco soluciones al problema del conocimiento: el escepticismo, el empirismo, el racionalismo, el idealismo, el realismo. El escepticismo niega validez a todo conocimiento; lo mejor es dudar. El Empirismo sólo concede capacidad cognoscitiva a las facultades sensibles; o mejor dicho, un conocimiento es válido solamente cuando está apoyado en alguna experiencia sensible. El racionalismo, por el contrario, pretende que los sentidos engañan, y que la necesidad y la universalidad del conocimiento científico sólo se consiguen por medio de las facultades intelectuales. El Idealismo, por su parte, niega que podamos llegar a conocer a las cosas independientes del sujeto, por último, sostiene que sí tenemos conocimientos válidos, alcanzados por los sentidos y la inteligencia, y que alcanzan a la misma realidad, la cual es independiente del sujeto que conoce.

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Ramón Ruiz - dreulerruizarrobayahoo.com
Ingeniero Civil y Doctorante en Educación.
Mexico 2006.

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