Influencia de la cultura industrial norteamericana en la formación de la cultura industrial de Monterrey. (1890-1950)

Autor: Javier Rojas Sandoval

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23-03-2007

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El informe muestra la decisiva influencia de la cultura industrial norteamericana en la formación de la cultura industrial regiomontana, durante los tiempos del despegue industrial de Monterrey. 1890-1950.

Introducción.

El presente es un informe preliminar exploratorio basado en datos históricos de la  industria de Monterrey y sus vínculos con la industria de los Estados Unidos de Norteamérica. Los datos han sido recolectados de los siguientes archivos: Archivo Histórico de la Ciudad de Monterrey (AHCM). Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL) y el Archivo Histórico de la Fundidora Monterrey (AHFM). El informe tiene como fin exponer algunos datos sobre la influencia de la cultura industrial norteamericana en la formación de la cultura industria de Monterrey, entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX.

El concepto de cultura industrial se refiere a la transmisión de procesos de aprendizaje, experiencias, costumbres y tradiciones generados en los medios industriales; relacionados con aspectos tecnológicos, administrativos, laborales y sociales; tecnológicamente la cultura industrial se refiere a la maquinaria, las herramientas y los equipos industriales. (Para un desarrollo del concepto de cultura industrial consultar la página: www.monterreyculturaindustrial.org ).

El informe contiene datos sobre personajes de la industria formados en instituciones académicas norteamericanas; se menciona el origen de la tecnología de algunas industrias Monterrey. Al final se informa del proyecto de una planta productora de gas y electricidad promovida por el ciudadano norteamericano Richard Oakman, el año de 1901.

Como introducción podemos decir que en términos comparativos el despegue industrial de los Estados Unidos fue primero que el de Monterrey. Algunos autores informan que entre 1850 y 1900 el número de empresas industriales instaladas en los Estados Unidos se cuadriplicó, pasando de 123 mil a 512,000. Un dato adicional que resulta definitorio para cualquier comparación con el arranque industrial de Monterrey, es que los Estados Unidos fueron la cuna donde se produjeron os grandes inventos tecnológicos que habrían de darle el liderazgo a la industria norteamericana, como lo argumentaremos en el capítulo de más adelante. El arranque industrial de Monterrey comprende desde 1890 a 1910, periodo en el que se instala el grueso de las plantas industriales pioneras de la industrialización de Monterrey.(Vizcaya y Cerutti). Precisamente estos datos nos permiten sustentar la hipótesis de que la influencia de la cultura industrial norteamericana fue decisiva para la formación de la cultura industrial de Monterrey.

De los diversos factores que impulsaron el arranque de la industrialización de Monterrey a finales del Siglo XIX y principios del XX, la literatura especializada menciona uno que tiene particular relevancia: la proximidad de la frontera con los Estados Unidos de Norteamérica; influencia que no se ha limitado a los capitales de inversión sino también, lo que es más importante, al conocimiento, la educación y la tecnología industrial, como las herramientas, los equipos y maquinaria; así como los procesos de producción. Para darle sostén a dicha hipótesis hemos recopilado información que expondremos en los capítulos siguientes:

1. La cultura industrial como formación educativa. Líderes industriales regiomontanoss
formados en instituciones educativas norteamericanas.
2. Presencia de la tecnología industrial norteamericana en las fábricas pioneras de la industria
de Monterrey.
3. El proyecto de Richard Oakman de la Fábrica de Gas para producir Luz, Calor y Fuerza Motriz de Monterrey. (1901).

1. La cultura industrial como formación educativa. Líderes industriales regiomontanos formados en instituciones educativas norteamericanas.

Una de las primeras expresiones de la cultura industrial es, sin lugar a dudas, la formación educativa tanto de los trabajadores como de los directivos de las plantas industriales. En Monterrey algunos empresarios industriales construyeron escuelas y centros de capacitación para los trabajadores y sus hijos, desde tiempos muy tempranos. Tales fueron los casos de la Cervecería Cuahtémoc, S.A., cuyos directivos pusieron en marcha, el año de 1911, el programa de construcción de escuelas para capacitar a sus trabajadores y empleados. Ello con el propósito de sustituir a los técnicos extranjeros con los que en 1890 había comenzado sus operaciones. El programa educativo se inició con la fundación de la Escuela Politécnica Cuauhtémoc, fundada el año indicado. En ella se impartían clases de educación elemental y politécnica; se enseñaban los oficios de electricidad, refrigeración, sistemas técnicos de fermentación; así como otros conocimientos generales relacionados con la física, la química, el comercio y la agricultura. (Cien años: 1990 y Mendirichaga: 1971).

Otra fábrica que también tempranamente creó sus propios centros de formación educativa y técnica para su personal fue la Fundidora Monterrey, S.A. En 1911, once años después de que entrara en operaciones, abrió las puertas de la escuela elemental de seis grados para los hijos de sus trabajadores – las Escuelas Acero, que luego cambiaron de nombre por Escuelas Adolfo Prieto –. Posteriormente, en la década de los veinte se inauguró la escuela nocturna con 100 obreros y empleados, donde se les enseñaba matemáticas, lengua nacional, inglés, dibujo y taquigrafía; es decir, cultura general y conocimientos aplicados, de utilidad para el trabajo. (Colectividad: 1929),

En este punto es importante destacar el caso de los programas educativos de las escuelas de la Fundidora Monterrey, S.A., en las que se impartía el inglés como segunda lengua, lo que indica que algunos técnicos requerían el conocimiento de dicho idioma para la lectura de los manuales de operación de la maquinaria y el equipo.

Para el caso de la influencia de la cultura industrial norteamericana en los directivos de las plantas industriales de Monterrey, se puede informar lo siguiente. La Cervecería Cuathémoc, S.A., registra la presencia de un personaje de origen norteamericano en la fundación de la empresa cervecera; se trata de Joseph M. Schnaider, de profesión ingeniero, nacido en San Luis Missouri el año de 1858. Heredero de la fábrica de cerveza que llevaba el mismo nombre que la familia Schnaider; la que en sus tiempos de operación, en el último tercio del siglo XIX, era una de las más importantes establecidas en la Unión Americana. (Cien años: 1990).

La influencia del ingeniero Schanider fue decisiva en los inicios de la fábrica de cerveza regiomontana; era el experto conocedor de la técnica para elaborar cerveza; por lo cual ocupó el puesto de jefe de producción. Asimismo desempeñó la importante función de vocal en el consejo de administración, durante los primeros años de operación de la planta productora de cerveza.

Los inicios y la operación de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.

A. no se explica sin considerar los beneficios que recibió de la cultura industrial norteamericana.

Uno de los inversionistas que participaron en la constitución de la planta industrial fue Eugenio Kelly, quien era banquero de Nueva York. Asimismo algunos de los ingenieros y técnicos que pusieron en marcha los primeros equipos y la maquinaria de la acerera regiomontana, procedían de los Estados Unidos de Norteamérica. Entre ellos, Oliver P.Thomas, jefe del departamento de laminación. Algunos otros, aunque de origen europeo, habían realizado su experiencia técnica en la patria de Washington, como A. G. Hartestain, que desempeñaba el cargo de superintendente general; lo mismo Dot J. Felckel, jefe del horno alto. Todos ellos contribuyeron con sus conocimientos a la formación de los primeros obreros y técnicos regiomontanos quienes tenían poca experiencia en el campo de la industria del acero. (Gonzáles Caballero:1980).

El cronista de la Fundidora Monterrey, Manuel González Caballero, ha escrito, refiriéndose al técnico de origen norteamericano Oliver P. Thomas, que se caracterizaba por ser un “…norteamericano, muy experto en cuestiones de molinos laminadores y en cilindros, o rodillos…pues su experiencia en estos menesteres había sido adquirida en las grandes plantas productoras de acero de los Estados Unidos”. (González Caballero: Ibid.).

Por lo que se refiere a la formación académica de los directivos de las industrias de Monterrey, podemos informar lo siguiente. Incluimos una muestra de quince directivos de algunas de las más importantes industrias de Monterrey, que recibieron formación académica en instituciones educativas de los Estados Unidos de Norteamérica. (Cuadro No. 1)

El cuadro proporciona información sobre cuatro indicadores:

1. Nombre del personaje.
2. Fechas de vida del personaje.
3. Participación en la industria de Monterrey.
4. Institución académica de los Estados Unidos de Norteamérica, en la que recibió educación.

Los datos del primer indicador muestran el predominio de los apellidos: Garza Sada y Garza Laguera. La fecha de vida es un indicador que registra el año de nacimiento y de muerte; en algunos casos los datos están incompletos, debido a falta información. Cuatro de los personajes nacieron en el siglo XIX y tres entre ese mismo siglo y la primera década del XX, lo que indicaría que son industriales de la segunda generación, cuyos nombres se pueden encontrar en los consejos de administración de las plantas que iniciaron el despegue industrial de Monterrey. Un último grupo está integrado por los industriales que nacieron entre 1918 y la Segunda Guerra Mundial. En cuanto a las industrias, se observa que en la lista predominan los industriales de la fábrica de cerveza y las industrias asociadas con la misma, como la fábrica de vidrio y la productora de cartón y la acerera Hojalata y Lámina, S.A.

Por lo que se refiere a las instituciones educativas norteamericanas donde realizaron sus estudios académicos y formativos, destaca el Massachussets Institute of Technology. (MIT). Le sigue la Texas University. Ambas instituciones con programas académicos en ingeniería y management.

The Massachussets Institue of Technology desde los inicios de la segunda parte del siglo XIX ofrecía programas de instrucción especial y profesional para formar especialistas en ingeniería mecánica, química y minas. Impartía conocimientos sobre maquinaria y metalurgia de hierro y cobre. (MIT: 1864). Era la institución más destacada en la difusión de la cultura industrial desde el siglo XIX, y la que, como vimos por los datos, influyó en la formación académica de los hombres que arrancaron la industrialización de Monterrey.

Una anotación adicional que podemos hacer en este capítulo, para reforzar la hipótesis con la que hemos venido trabajando en este informe, es que algunos textos y manuales para la operación de las máquinas y los equipos industriales, estaban editados por autores y editoriales norteamericanos. Tal fue el caso de los textos y manuales para la operación del horno basado en el sistema Bessemer y el conocimiento de la metalurgia del hierro, localizados en la biblioteca de la Fundidora Monterrey, S.A. El primero editado en 1919 y el segundo fechado el año de 1936. Se trata de los siguientes textos: Iron and Steel (A Pocket Enciclopedia). Huh P. Tiemann, B.S., A.M.

Editado por Mc Graw-Hill Book Company, INC. New York /1919. El Segundo texto es:

Metalurgy of iron and steel. Internacional Textbook Company. Scranton, P.A. /1936.

Una conclusión preliminar sobre este capítulo es que existen registros documentales que permiten sostener la hipótesis de que en el campo educativo, fue notable la influencia de la cultura industrial de los Estados Unidos de Norteamérica en la formación de la cultura industrial de Monterrey.

Cuadro No. 1. Personajes de la industria regiomontana formados en instituciones de educación norteamericanas.

2. Presencia de la tecnología industrial norteamericana en las fábricas pioneras de la industria de Monterrey..

Desde el punto de vista tecnológico -máquinas, equipo, herramientas y los conocimientos inherentes- la industrialización de los Estados Unidos se vio influenciada por los inventos técnicos de origen europeo, británicos, alemanes, principalmente. A la tecnología hay que agregar la inmigración de recursos humanos también de procedencia europea, que llegaron al territorio norteamericano desde mediados del siglo XIX. Las fuentes informan que en los últimos 40 años del siglo mencionado, arribaron más de 14 millones de personas, muchos de ellos portadores de conocimientos del arte de fabricar máquinas y herramientas industriales.

Un caso ilustrativo de la aportación europea a la industria estadounidense es el técnico británico Samuel Slater, quien una vez en territorio norteamericano, reprodujo de memoria el esquema de la máquina tejedora de Arkwrighg. Con ello Slater montó en Pawtucket, Rhode Island, en la segunda mitad del siglo XIX, la primera fábrica textil en los Estados Unidos. Después creó otras factorías en Nueva Inglaterra. (Derry y Williams: 1977).

No obstante lo dicho anteriormente, se debe reconocer la originalidad de la inventiva norteamericana, la cual registró un desarrollo muy notable desde el siglo XVIII. Los especialistas informan que a principios del siglo XVIII se habían concedido solamente 276 patentes; luego, en los diez años comprendidos entre 1840 a 1850, la cantidad llegó a los 6, 480 registros. Para el período comprendido entre los años 1890 y 1900, los inventos patentados alcanzaron la cantidad de 234, 956. Una cifra verdaderamente sorprendente en la historia de las patentes. (Dillanés Cisneros: www.azc.uam.mx/publicaciones/gestion/num6/art12.html).

Para tener una idea de la importancia de los inventos e innovaciones tecnológicas de origen norteamericano, mencionaremos algunos como los siguientes: Desmontadora de algodón de Whitney (1790); máquina de vapor de alta presión de Evans (1800); hiladora continua de Danforth e hiladora continua de anillos de Thorp (1820); vulcanizado de Goodyear (1841); segadora Mc Cormick, Chicago(1848). Sin dejar de mencionar -por supuesto- la fértil y monumental inventiva de Edison. (Derry y Williams: 1977).

Un dato que es importante anotar es la sólida vinculación entre el desarrollo tecnológico y el progreso industrial norteamericano. Como se puede ver por algunos de los nombres de los personajes que fundaron y dirigieron las primeras grandes plantas industriales que le dieron prestigio y reconocimiento a la tecnología industrial norteamericana. Como se muestra en la siguiente tabla..

Cuadro No.2. Personajes pioneros del arranque industrial norteamericano.

La misma ola de tecnología industrial que nació tanto en Europa como en los Estados Unidos de América, desde el siglo XIX, influyó positivamente sobre la industria de Monterrey. Se puede afirmar que desde la etapa del arranque industrial, Monterrey recibió, al menos, tres influencias culturales en el campo de la tecnología industrial: a) británica, b) alemana y, c) norteamericana. La primera estuvo presente en la industria textil; la segunda dejó una marcada huella en la industria siderúrgica, cervecera y vidriera; la tercera prácticamente cubrió todos los ambientes industriales, particularmente en los campos de la maquinaria, el equipo, las herramientas y la organización de la producción; y seguramente en el management. (Las ideas de Taylor y Ford forman parte de la cultura industrial de Monterrey).

La influencia del conocimiento tecnológico y empresarial norteamericano en la construcción de los cimientos de la cultura industrial regiomontana se hizo presente desde los tiempos de la Guerra Civil de 1861 y 1865. En particular la importación del algodón, cuyo comercio por el noreste mexicano fue canalizado desde los estados de Luisiana, Arkanzas y Texas. Parte de ese producto comenzó a alimentar la incipiente industria textil regiomontana. Sostenemos que este comercio del algodón no solo fue un acto comercial, sino también fue un proceso que formó cultura: formó costumbres y tradiciones. (Rojas Sandoval:1997. www.monterreyculturaindustrial.org ).

Los lazos de colaboración entre ambas culturas se reforzaron con el establecimiento de los medios de comunicación, que se instalaron desde 1867 con el sistema de diligencias, permitiendo el intenso intercambio comercial entre San Antonio Texas y Monterrey, gracias a la iniciativa de August Santleben. (Vizcaya Canales: 2001)..

Luego, entre los años de 1881 y 1905, las comunicaciones entre el sur de Estados Unidos y Nuevo León, habrían de acrecentar sus relaciones con el tendido de las vías del ferrocarril.

Primero el que unió Monterrey con Matamoros y la región tejana de Brownsville; posteriormente el ferrocarril que vinculó a Laredo con Monterrey y la ciudad de México,

En la iniciativa para construir el Ferrocarril del Golfo, que unió a Monterrey con Tampico, desempeñó un papel fundamental otro norteamericano de grata memoria para los regiomontanos: el general Joseph A. Robertson, quien trajo inversiones que enriquecieron a la industria de Monterrey con los conocimientos de la cultura industrial norteamericana. (Vázquez Juárez y González Quiroga: 1987).

Otro indicio que muestra los vínculos de la cultura industrial entre Monterrey, Nuevo León y Estados Unidos, es la Feria y Exposición Internacional celebrada el año de 1889 en San Antonio, Texas, a la cual acudieron varios expositores regiomontanos, por lo que obtuvieron premios como reconocimiento a su arte aplicado a la industria.

La introducción de los medios de comunicación modernos como el telégrafo, el teléfono y el servicio eléctrico en la industria fueron productos de la influencia de la cultura tecnológica norteamericana. De acuerdo con los trabajos sobre historia industrial del ingeniero Isidro Vizcaya, (Vizcaya Canales: 2001) en Monterrey los medios de comunicación modernos se instalaron paralelamente al establecimiento de las primeras industrias. Entre 1870 y 1882 se inauguraron las primeras líneas telegráficas, que comunicaron a Monterrey con la ciudad de México y otras entidades cercanas y lejanas. Los servicios telefónicos se comenzaron a establecer en Monterrey el año de 1882. En 1883 J.J. Ghegan empresario de la Compañía Telegráfica y Telefónica del Norte, inició los trabajos de introducción del servicio público telefónico en Monterrey.

La compañía telefónica instalada en Monterrey, en 1901, con la razón social Compañía Telefónica Mexicana, daba cuenta en dicho año que operaba con conductores marca Western Electric Co., Charles Williams y Davis & Wats. (Archivo Histórico de Monterrey)

Los servicios de energía eléctrica funcionaban en Monterrey desde la década de los ochenta del siglo XIX. Las lámparas de luz de arco se exhibieron en Cleveland, Ohio, en 1876. Ese mismo año Edison produjo las primeras lámparas incandescentes, que salieron al mercado en 1880. En Monterrey, el servicio de electricidad público quedó establecido el año de 1890 mediante contrato entre el Ayuntamiento de Monterrey y la compañía organizada por B.F. Lauré y Gaspar Butcher.

La cultura industrial regiomontana del vidrio tiene registrado el nombre de un personaje residente en Toledo, Ohio, Michel J. Owens,(http://www.owens.edu/about_owens/history.html.) quien inventó una de las primeras máquinas automáticas para soplar vidrio instalada en la antigua Vidriera Monterrey, el año de 1909. Con dicha máquina se pretendían sustituir las manos, la boca y los pulmones humanos, en el trabajo del soplado del vidrio. (G. Sada: 1981).

La Fundidora Monterrey inició sus operaciones de producir hierro en el Horno Alto No.1 de la marca William Todd and Company, el cual era de manufactura estadounidense. Muchos de los compresores que utilizaba la fábrica de hierro y acero de Monterrey, eran manufacturados por la legendaria marca Ingersoll-Rand; la cual nació de la fusión de las firmas dirigidas por Simon Ingersoll y Albert Rando, el año de 1905. Ambas compañías tenían patentes de taladros y compresores industriales. (www.irco.com/ir100/1900.html)

Para abundar en la información al final del texto incluimos un cuadro con datos sobre la procedencia de la maquinaria y equipo instalado en las plantas industriales que operaban en Monterrey y lugares cercanos, al iniciarse el siglo XX. (Cuadro No. 3).

En el cuadro se puede observar la presencia de equipo tecnológico de origen norteamericano, en las primeras plantas industriales de Monterrey..

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Javier Rojas Sandoval - javierrojas arrobamonterreyculturaindustrial.com
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