Introducción
En la mediada que avanza el siglo XXI, varias tendencias económicas y
demográficas están causando un gran impacto en la cultura organizacional
. Estas nuevas tendencias y los cambios dinámicos hacen que las
organizaciones y las instituciones tanto públicas, como privadas se
debatan en la urgente necesidad de orientarse hacia los avances
tecnológicos. Los hechos han dejado de tener sólo relevancia local y han
pasado a tener como referencia el mundo. Los países y las regiones
colapsan cuando los esquemas de referencia se tornan obsoletos y pierden
validez ante las nuevas realidades.
Desde la perspectiva más general, la globalización, la apertura
económica, la competitividad son fenómenos nuevos a los que se tienen
que enfrentar las organizaciones. En la medida que la competitividad sea
un elemento fundamental en el éxito de toda organización, los gerentes o
líderes harán más esfuerzos para alcanzar altos niveles de productividad
y eficiencia.
Las organizaciones son la expresión de una realidad cultural, que están
llamadas a vivir en un mundo de permanente cambio, tanto en lo social
como en lo económico y tecnológico, o, por el contrario, como cualquier
organismo, encerrarse en el marco de sus límites formales. En ambos
casos, esa realidad cultural refleja un marco de valores, creencias,
ideas, sentimientos y voluntades de una comunidad institucional.
Ciertamente, la cultura organizacional sirve de marco de referencia a
los miembros de la organización y da las pautas acerca de cómo las
personas deben conducirse en ésta. En muchas ocasiones la cultura es tan
evidente que se puede ver la conducta de la gente cambia en el momento
en que traspasa las puertas de la empresa.
Desde un punto de vista general, podría decirse que las organizaciones
comprometidas con el éxito están abiertas a un constante aprendizaje.
Esto implica generar condiciones para mantener en un aprendizaje
continuo y enmarcarlas como el activo fundamental de la organización.
Hoy en día es necesario que las organizaciones diseñen estructuras más
flexibles al cambio y que este cambio se produzca como consecuencia del
aprendizaje de sus miembros. Esto implica generar condiciones para
promover equipos de alto desempeño, entendiendo que el aprendizaje en
equipo implica generar valor al trabajo y más adaptabilidad al cambio
con una amplia visión hacia la innovación.
Si bien es cierto, que han sido muchos los esfuerzos de transformación
que han fracasado en las instituciones tanto públicas como privadas, no
es menos cierto, que la falta de planificación y liderazgo en esas
organizaciones ha generado el deterioro en sus funciones Guédez (1997)
mantiene, entre otras cosas, una inquietud impostergable: ¿cómo ejercer
un compromiso gerencial que realmente incentive el cambio y la
creatividad?. Se pudiera hablar de dos esferas complementarias de
acción. La primera se asocia con el ejercicio de un estilo en donde,
además de gerenciar el trabajo, también se gerencia el cerebro y el
corazón. Por su parte, la segunda se relaciona con el establecimiento de
condiciones organizativas favorables.
Mediante los procesos de transformación organizacional, algunos gerentes
han eludido aspectos coyunturales como la cultura organizacional, se ha
interpretado muy superficialmente el rol del líder dentro de un proceso
de cambio, se ha ignorado lo importante y estratégico que constituye el
hecho que: si no hay una visión compartida, nunca se generará la
suficiente energía y significado que movilice a la organización y a su
recurso humano en el proceso de cambio.
El aspecto central de las organizaciones con miras al éxito es la
calidad de sus líderes con plena libertad en el sentido de su
emancipación, poseedores de un alto nivel de capacidades, lo cual le
permite gerenciar el cambio con visión proactiva. Cordeiro (1996)
sostiene que el énfasis en los costos, clientes, caos y competitividad,
son factores sobre los cuales la gerencia de activos humanos está
orientando sus decisiones y acciones en forma global y estratégica, de
manera tal de agregar valor en forma sistemática y continua a los
procesos de la organización.
Los nuevos esquemas gerenciales son reflejo de la forma como la
organización piensa y opera, exigiendo entre otros aspectos: un
trabajador con el conocimiento para desarrollar y alcanzar los objetivos
del negocio; un proceso flexible ante los cambios introducidos por la
organización; una estructura plana, ágil, reducida a la mínima expresión
que crea un ambiente de trabajo que satisfaga a quienes participen en la
ejecución de los objetivos organizacionales; un sistema de recompensa
basado en la efectividad del proceso donde se comparte el éxito y el
riesgo; y un equipo de trabajo participativo en las acciones de la
organización.
Ciertamente, las organizaciones venezolanas no escapan a esta realidad
de cambio, con la adopción de nuevas tecnologías (Calidad de gestión,
Reingeniería de procesos, Benchmarking, Outsourcing, etc) han visto
excelentes resultados. Tal es el caso, de la industria petrolera que
compite en los mercados internacionales. Es mucho lo que se debe seguir
aprendiendo, manteniéndose en una permanente búsqueda de las mejores
prácticas para ser los mejores. Este trabajo se basa en una
Investigación Documental, el análisis de problemas con el propósito de
ampliar el conocimiento, en base a los aportes de las diferentes fuentes
bibliográficas y documentales, revisadas para el desarrollo del mismo.
Dentro del presente enfoque se consideró importante plantear los
aspectos de mayor relevancia del contenido del trabajo el cual consta de
tres capítulos; el Primero, está orientado a desarrollar la cultura
organizacional, a partir, de la importancia de cada uno de los factores
relacionados con la empresa venezolanas, el Segundo enfoca la cultura
dentro de un proceso de cambio organizacional, y el Tercero, relaciona
la cultura organizacional con la gerencia de recursos humanos, como
estrategia competitiva.
CAPITULO I
LA CONTABILIDAD GERENCIAL EN LA ORGANIZACIÓN EMPRESARIAL
El entorno en que se desenvuelven la mayoría de organizaciones
empresariales obliga a sus dirigentes a incrementar la flexibilidad
operativa de su organización y adaptarse con rapidez, a los cambios y
paradigmas contables con el propósito de lograr la mayor eficiencia o
performance.
Es indudable que el mundo actual ha experimentado grandes y profundos
cambios en los últimos años debido, entre otros factores, a la creciente
automatización de las empresas y a la mayor competencia que enfrentan
los productos en el mercado. Esto ha traído consigo efectos en el modo
en que las empresas conducen sus negocios, lo que a su vez ha impactado
profundamente a la Contabilidad Gerencial.
Lo mismo debe suceder en el papel que juega el contador público dentro
de las empresas. El papel que tradicionalmente ha desempeñado como
encargado del registro histórico de las operaciones que lleva a cabo una
empresa con otros entes económicos y de preparar los estados financieros
con el fin de reflejar su situación financiera a una fecha o período
determinado.
El contador público gerencial, tiene que pasar a ser un pilar clave en
la correcta medición del desempeño empresarial, en la toma de decisiones
de la alta gerencia y en el desarrollo de estrategias de la empresa,
para que la ayude, no sólo a sobrevivir sino a generar ventajas
competitivas, en un mundo de negocios globalizado, cada vez más
creciente y hostil.
Porque, además de ser una función de extrema importancia, para cualquier
organización empresarial, enfrenta tremendos retos, como por ejemplo los
cambios tecnológicos y la intensificación de la competencia
internacional. Los dirigentes y ejecutivos empresariales, se encuentran
actualmente en el proceso de buscar nuevas maneras de administrar y
dirigir sus empresas. Sin embargo, no es solamente la magnitud de los
cambios, lo que causa problemas a las organizaciones, sino la velocidad
creciente con que éstos están transcurriendo.
De hecho los sistemas de Contabilidad Gerencial, surgieron para proveer
información, dar apoyo a la dirección y control de las empresas, y para
promover la eficiencia en la organización.
Los avances de la contabilidad gerencial, están ligados al movimiento de
dirección científica. Para promover el empleo eficiente de la mano de
obra y materiales, se establecieron estándares físicos, como el nivel de
mano de obra y materiales, que a su vez son fácilmente convertibles en
costos.
Dichos costos, junto con una asignación de costos indirectos, se suman
para dar un costo total del producto unitario terminado, útil en la
determinación de precios; y no para producir estados financieros
externos coherentes.
Los entornos de la Contabilidad Gerencial, no sólo comprenden los costos
totales y los resultados financieros, sino principalmente los análisis
de la actividad operativa empresarial, tales como la cadena de valores
que es el conjunto de actividades interrelacionadas, creadoras de
valores y que en los procesos de producción van desde la obtención de
las materias primas, hasta el producto terminado a entregarse al
consumidor, con lo cual se tiene la opción de reforzar aquellas
actividades que produzcan un mayor valor agregado y eliminarse las que
no lo dan. En éste contexto, se considera a cada compañía como parte de
la cadena de actividades, creadoras de valores.
La contabilidad moderna, ya no es sólo una técnica de registro de datos,
que luego serán mostrados a los interesados. Hoy, la contabilidad está
orientada a facilitar información útil, clasificada y analizada,
necesaria y requerida, para la toma de decisiones gerenciales, así como
para servir de herramienta de control en el manejo de las operaciones de
una empresa gubernamental o privada.
Este nuevo concepto de la contabilidad, exige una revisión de sus
funciones y un replanteo en sus bases científicas, considerando como sus
funciones: la planificación, el control presupuestal y el análisis de
los costos.
El control de gestión, es el análisis de la información contable, bajo
un enfoque administrativo gerencial, para lo cual será necesario conocer
la técnica particular de la actividad gubernamental, privada, de
explotación, de extracción, industrial, de servicios, etc.
La contabilidad, es tan amplia y diversificada como la vida económica de
una empresa, en la que se tendrá que relacionar y estudiar el pasado, el
presente y la proyección de resultados a que se pretende llegar, en
concordancia con uno de sus principios generales, de la empresa en
marcha.
La contabilidad gerencial en una empresa, se elabora por áreas o centros
de responsabilidad, identificándose las diferentes líneas o centros con
una función comercial, administrativa, o de producción.
La contabilidad gerencial, evalúa y controla el desarrollo del plan
principal o estratégico, con sus variaciones o desviaciones, así como
las recomendaciones que conlleven a tomar acción sobre medidas
correctivas necesarias, en este sentido la efectiva comunicación entre
todos los niveles de la Gerencia, es importante, de tal forma que todas
las operaciones puedan ser coordinadas para conseguir los objetivos
trazados en el plan operativo y el plan estratégico.
Una parte importante de la comunicación son los reportes de
contabilidad, que la Gerencia usa en las operaciones de planeamiento y
control.
CAPITULO II
LA CONTABILIDAD GERENCIAL COMO INSTRUMENTO DE DIRECCION
Joan Amat Salas
(Diario Cinco Días: 1 de Junio de 1995)
1. Utilidad de la contabilidad gerencial en el proceso de control
En la medida en que las organizaciones alcanzan una mayor dimensión se
hace conveniente realizar una progresiva descentralización de las
decisiones para permitir que las tareas operativas sean efectuadas por
quienes están más en contacto con ellas. En este caso, al promoverse una
mayor autonomía y discrecionalidad es necesario asegurar que su
actuación sea coherente con los objetivos de la empresa. Igualmente,
dado que la descentralización implica que la dirección tenga una menor
información directa sobre el funcionamiento de cada unidad es necesario
que existan mecanismos que permitan compensar la pérdida de información
y control que se produce.
La Contabilidad gerencial, uno de los sistemas de control formalizado
por excelencia, puede ser utilizado para facilitar el proceso de control
a través de la elaboración y confección del presupuesto (proceso de
planificación) y del cálculo y análisis de las desviaciones (proceso de
evaluación). Para ello es necesario conocer cuál es el resultado de cada
una de los centros que componen la empresa. Mediante la formulación de
los objetivos y la elaboración de los presupuestos se señala cuál es el
comportamiento hacia el que deben orientarse los miembros de la
organización y se motiva para su logro (control a priori). Por otro
lado, mediante el análisis de desviaciones se evalúa si este
comportamiento ha sido congruente con los objetivos establecidos
(control a posteriori).
Sin embargo, la eficacia de la Contabilidad gerencial como instrumento
de control requiere que se tenga en cuenta el contexto en el que aquella
opera. En particular, tal como se desarrolla en el documento nº 2 de la
Comisión de Contabilidad gerencial de AECA, la contabilidad gerencial
debe diseñarse de forma coherente con las personas que componen la
empresa, con la cultura de la organización y con su entorno y,
especialmente, debe estar vinculada a la estrategia y a la estructura
organizativa de la empresa.
2. Diseño de una contabilidad gerencial orientada al control
La contabilidad gerencial de una empresa debe ser diseñada de acuerdo
con las características de una empresa y, especialmente, en función de
la estructura de control que se necesite.
La estructura de control implica la determinación para cada centro de
responsabilidad de dos aspectos que son fundamentales para la
realización del control. En primer lugar, el nivel de responsabilidad
que tiene cada centro y, en segundo lugar, los indicadores de control
que pueden permitir la medida de su actuación.
La estructura de control se diseña en función de la estrategia
empresarial y, particularmente, de la estructura organizativa.
La definición y clarificación de la estructura organizativa es básica
para poder diseñar la estructura de control y, a partir de ella, la
contabilidad gerencial. Según cuál sea la estructura organizativa de una
empresa,, ya sea centralizada o descentralizada, las características de
la Contabilidad gerencial deben ser necesariamente diferentes para
adaptarse a aquella.
El control puede realizarse en base a alguno (o a la combinación entre
ellos) de los siguientes aspectos:
* resultados (control por resultados),
* formalización del comportamiento (control burocrático), y
* mecanismos culturales que promueven la identificación con los
objetivos de la organización (control cultural).
En cada uno de ellos la Contabilidad gerencial asume un papel diferente.
Una vez hecho el análisis de la estructura organizativa y de los
objetivos que se derivan de la formulación de la estrategia empresarial
es necesario profundizar sobre el diseño de la estructura de control.
La estructura de control para cada uno de los diferentes centros de
responsabilidad permite controlar de forma tanto global como específica
la contribución y el comportamiento de cada uno de ellos respecto a sus
objetivos específicos y al resultado global de la empresa. Se entiende
por centro de responsabilidad una unidad organizativa que está dirigida
por un responsable en quien se han delegado unas determinadas funciones
y en quien se ha descentralizado un determinado nivel de decisión para
lograr los objetivos que se le han formulado.
En todos los casos deben existir indicadores no financieros, ya sean
cuantitativos (monetarios o no) o cualitativos, que complementen a los
financieros y permitan completar el diseño de la estructura de control.
Para es preciso definir las unidades de medida que serán utilizadas para
determinar tanto sus objetivos iniciales como evaluar a posteriori su
actuación.
Esto se realiza en función de la identificación de las variables clave
de la empresa en su conjunto y de cada centro en particular. Se entiende
por variables clave aquellas áreas o actividades que de realizarse bien
garantizan el éxito de una unidad.
Una vez identificadas las variable clave se seleccionarán, a nivel
global y de cada centro de responsabilidad, aquellos indicadores
financieros y no financieros que permiten su seguimiento a través del
cuadro de mando.
Desde la perspectiva del control de la actuación de cada centro es
importante considerar que aquel debe realizarse en función de su grado
de responsabilidad en las variables de decisión que afectan al resultado
y que, por tanto, están bajo su influencia. Cuando el control de la
actuación se realiza en función del resultado medido en términos
monetarios, se distinguen los siguientes tipos de centros según la
naturaleza de sus variables controlables: de costes (ya sean de costes
operativos o de gastos discrecionales), de beneficios y de inversión.
Según cuál sea el nivel de responsabilidad de un determinado centro la
Contabilidad gerencial deberá tener unas características u otras.
CAPITULO XIII
CONTABILIDAD GERENCIAL Y FINANZAS DE LA EMPRESA EN LA TOMA DE DECISIONES
ADMINISTRATIVAS
EL NUEVO PORTAFOLIO DEL CONTADOR GERENCIAL
Los grandes cambios conceptuales van generando la necesidad de un
proceso adaptativo en el ámbito internacional e interamericano en cada
uno de los países y en sus organizaciones de negocios en particular. La
propuesta consiste en concentrarse para precisar qué hacer hoy, si los
fines son encontrarnos mejores posicionados en el mañana. Todo ello a la
luz de las nuevas realidades.
Naciendo así una nueva generación de contadores que se manejen de la
manera más correcta frente a las decisiones administrativas, quienes más
allá de verificar y producir informaciones claves para la empresa, deben
estar habilitados para realizarlas, analizarlas e interpretarlas
solventemente a los fines analíticos y decisionales. Tenemos dos tipos
de contadores, con su respectivo modelo: La contabilidad tradicional y
la contabilidad gerencial.
La situación del contador gerencial acusa carencias frente al cuadro
situacional aportado; los recursos técnicos a los cuales apela
tradicionalmente el contador gerencial plantean anacronismo e in
suficiencias (Ver anexo 1, Fig. 2).
Los aspectos más sobresalientes del contador tradicional denotan la
influencia de una cultura tradicional. El tipo de participación que
normalmente asume el contador tradicional en la fijación de "metas" y
"objetivos", como referentes válidos de la gestación del negocio, está
reducida a una recopilación de datos, una incorporación de éstos al
sistema de control presupuestario y a una generación de la información
relativa a los desvíos registrados.
Cuando al CPA se le ordena como un soldado que asuma tal o cual
responsabilidad, que es contra la ética de la profesión, tiene de
relieve su rol dentro de la organización y su puesto.
Debemos entender que las organizaciones luchan en un mundo lleno de
subjetividad y muy exigente, en la cual la moral de la empresa, la
moralética del CPA y las decisiones administrativas emanadas de la misma
empresa, ponen a prueba la fe en lo correcto y lo que es mejor para
ambos.
Los nuevos atributos demandados para el CPA gerencial son :
• Mantenerse a la vanguardia de las organizaciones de negocios
mediante iniciativas que emergen de un estilo proactivo y anticipador,
más allá de los enfoques reactivos que lo posicionen como un nuevo
observador de hechos históricos (Ver Anexo 1, Fig.2). • Concentrarse en
el análisis de las variables, que es hacia donde se direcciona la toma
de decisiones. • Incorporar definitivamente la lógica en el proceso
decisional. • Encarar con flexibilidad las situaciones nuevas que se
encuentran sometidas al análisis e interpretación.
4.2. LA INFORMACION CONTABLE EN LAS DECISIONES EMPRESARIALES
El proceso decisional en la empresa adquiere especial importancia, por
cuanto el éxito y el cumplimiento de los proyectos están asociados con
la calidad de las decisiones que tomen los ejecutivos.
La toma de decisiones, entonces, constituye uno de los puntos principales en la gestión de las empresas y la información juega un rol relevante.
El sistema de información económico financiero constituye uno de los principales pilares de las empresas, su misión es preveer de la información adecuada de todos los niveles de ella, principalmente en apoyo de las decisiones empresariales.
La contabilidad forma parte del sistema de información de la empresa y cumple un rol relevante en su funcionamiento. El nuevo portafolio del contador gerencial que nos proponemos, es que el CPA tome una participación activa dentro de las organizaciones y las decisiones administrativas.
La información contable se expresa en informes referidos a distintos aspectos. Entre éstos están los llamados Estados Básicos. Los estados básicos están generalmente elaborados para usuarios externos de las empresas. Esta información, a su vez, recibe el nombre de Contabilidad Financiera. (Ver Anexo 1, Fig. 3).
La contabilidad financiera tiene como base el registro de las operaciones en estructuras contables expresadas en la normativa vigente y el procesamiento de la información se ajusta a las Normas Internacionales de Contabilidad.
La elaboración de la información contable para la toma de decisiones y las decisiones administrativas que luego toma la organización cuando ve que la información no es favorable, ordenando de manera irresponsable a que los estados sean maquillados, arreglados e incluso desviando informaciones.
Cuando todo esto se descubre, el CPA queda envuelto en una telaraña
de acusaciones y recontracusaciones, dimes y diretes con los
administradores de la empresa y las comisiones que investigan los
hechos, quedando manchadas su ética y moral.
4.3. EL CONTADOR PUBLICO EN LA DIRECCION EMPRESARIAL
La contabilidad es reconocida actualmente como una de las más
importantes profesiones que ayudan a la gestión empresarial.
El CPA es una persona dedicada y con alto grado de habilidad analítica, hace uso inteligente de la información contable, conoce la técnica contable, las limitaciones que ellas aportan da una interpretación correcta a los enunciados financieros, tiene en sus manos la herramienta básica de la gestión empresarial.
Al poseer estas virtudes y cualidades, le hacen merecedor de posiciones gerenciales de decisión en la empresa, considerando que el buen comportamiento de la organización depende, en gran medida, de la adecuada dirección asigne a este en la institución.
El CPA en un cargo de gestión, deberá trazar programas en el que se consideren reuniones con la alta directiva de la empresa. También requiere retroalimentar lo que se está haciendo y disponer instrucciones para mejorar el desarrollo de la empresa.
La aptitud que adopte el contador público como profesional en su
tarea directiva, debe estar encaminada a crear el ambiente propicio para
la labor colectiva, de manera que cada trabajador contribuya a conseguir
los fines comunes de la organización.
4.4. LOS FRAUDES MAS COMUNES EN CONTABILIDAD
Las diferencias esenciales entre los delitos contables de los
empresarios y de los empleados consiste en lo siguiente: Mientras estos
últimos efectúan las manipulaciones contables fraudulentas para encubrir
malversaciones ya cometidas o en preparación, los patrones dirigen sus
artificios en contabilidad hacia la falsa interpretación de la situación
comercial en su totalidad.
Los delitos contables del empresario representan, desde su origen, el
móvil perseguido. Su objetivo es siempre ocultar la verdad del balance,
aún cuando, a veces, ocasionen confusiones en operaciones sueltas.
Los delitos contables se descomponen en tres grupos :
a) Los que se cometen en el curso del ejercicio.
b) Los que se efectúan al formular el inventario con repercusiones en el
balance.
c) Los delitos de balance propiamente dicho.
Todos estos delitos son cometidos por órdenes expresa de los que
administran la empresa, y muchas veces en componencia con los
profesionales de la contabilidad.
Por eso, la selección de este tema, EL CONTADOR FRENTE AL DEBER MORAL
Y LAS DECISIONES ADMINISTRATIVAS, donde hemos analizado la actuación del
contador desde el punto de vista profesional y ético; que hace dentro de
las organizaciones y su papel dentro del contexto gerencial y/o
administrativo.
Cada vez que alguna parte de la información contable es: sobrevaluada,
alterada, desviada, dislocada, etc., se mira al profesional de la
contabilidad como el responsable de la misma, ya que sin la debida
anuencia de éste, no se podría haber cometido el fraude contra la
sociedad y el Estado.
El CPA es el responsable de verificar, analizar y corregir cualquier
anomalía que se presente con los estados financieros, y si éste, a
sabiendas que algo está mal, firma el documento dando fe de que todo
está bien, es culpable por haber fallado a los principios de la ética y
la moral por la cual juró defender.
En nuestros anexos, hacemos referencias al caso Enron, debido a la
enorme relación entre éste y nuestro trabajo, pues aquí se ha puesto en
tela de juicio la función del CPA dentro de las organizaciones, y su
moral frente a la influencia de las decisiones administrativas, en donde
el CPA parece haber perdido su independencia frente a la administración.
CAPITULO IV
LA GLOBALIZACION, LA COMPETENCIA Y EL SURGIMIENTO DE UN NUEVO PARADIGMA
DE EFICIENCIA
A pesar de los innumerables trabajos dirigidos al estudio y análisis del
fenómeno de la globalización no es fácil encontrar un intento de
definición que vaya más allá del nivel descriptivo. En términos
generales, por globalización se entiende el movimiento acelerado de
bienes económicos a través de las barreras regionales y nacionales. Este
intercambio incluye personas, productos y por sobre todo, las formas
tangibles e intangibles de capital. El efecto inmediato de la
globalización es la reducción de la "distancia económica" entre países y
regiones, así como entre los actores económicos mismos, incrementando,
de este modo, las dimensiones de los mercados y la interdependencia
económica.
En este tipo de definiciones análisis teórico queda de alguna manera
relegado bajo la idea que la globalización se genera a partir de un
proceso espontáneo del mercado, de por suyo evidente, derivado de los
esfuerzos de los agentes económicos individuales (especialmente las
empresas transnacionales) en búsqueda de mayores ganancias que les
permitan disponer de los ingentes recursos financieros requeridos para
asegurar la reproducción de un patrón de acumulación cada vez más
dependiente de la innovación científico-tecnológica para la generación
de bienes servicios.
Esta peculiar situación que impera en el estudio de esta temática de la
globalización genera una serie de dificultades en el campo de la
interpretación teórica, particularmente cuando se trata de analizar las
tendencias que originan y posibilitan el desarrollo de éste proceso; así
mismo, cuando se procura distinguir las interrelaciones de las variables
relevantes que determinan su dinámica.
Sin embargo, las dificultades no se agotan en el campo teórico. También
aparecen cuando se busca conocer el alcance y las probables
configuraciones en las cuales sedimentarán estos procesos
globalizadores, especialmente en relación a las profundas y radicales
transformaciones que están provocando en el seno de las organizaciones
económicas. De igual modo,cuando se procura distinguir las posibilidades
que los miembros de dichas organizaciones tienen para dirigir estos
procesos de cambio encontramos problemas. Aquí, prevalece la idea de una
transformación impuesta a los productores a través de una férrea
coacción económica, en donde los conocimientos y capacidades que los
distintos agentes económicos necesitan poseer para modificar
radicalmente sus estructuras, normas y procedimientos, surgirían de la
noche a la mañana, en un proceso inmediato, casi espontáneo, de manera
tal que les permita reinsertarse competitivamente en el mercado global.
Aquellos productores que no saben, que no pueden realizar este "milagro"
quedarán excluidos del sistema, y estarán irremediablemente condenados a
desaparecer.
En el ámbito de la gestión de las organizaciones económicas, que es el
espacio en donde desarrollamos nuestro trabajo de investigación,
consideramos necesaria una más precisa conceptualización teórica de este
fenómeno de la globalización económica, intento que podría contribuir a
una mayor y más profunda comprensión de los factores o variables
relevantes (así como de sus interrelaciones) que originan y determinan
las transformaciones en las estructuras y procesos productivos y
organizacionales a escala planetaria y; al mismo tiempo, (de igual
importancia) procurar un método analítico que permita un cierto control
de estos procesos de cambio, mediante la elaboración de un marco
conceptual que permita dirigir la acción a nivel operativo, a través del
diseño de modelos que posibiliten tanto el estudio de casos, como la
resolución de problemas prácticos de las organizaciones, en búsqueda de
aquella eficiencia que les permita reinsertarse en la competencia
global. En otras palabras, intentamos saber de que manera y en que
medida las organizaciones deberían modificar sus estructuras,
conocimientos y prácticas productivas con el fin de apropiarse de un
nuevo paradigma de eficiencia, impuesto por la globalización económica.
Esta búsqueda se ubica en un contexto muy específico, constituído por un
aparato productivo heterogéneo entendiendo por ello, la persistencia y
coexistencia de distintos lógicas y niveles de acumulación lo que genera
una gran desvinculación entre los distintos agentes económicos, por lo
que los eslabonamientos productivos entre empresas -incluso de una misma
rama, son débiles y discontinuos como es el caso de México, situación
agudizada en el ámbito de la crisis económica actual.
Ahora bien, en este trabajo nos limitaremos a exponer una introducción
muy general del problema y a la presentación de una posible
interpretación teórica en torno a determinados procesos (así como a su
necesaria interrelación) que posibiliten la comprensión acerca del
origen y desarrollo de la globalización económica, así como de sus
efectos en la empresa mexicana, tanto en el ámbito de la gestión como en
el de su estructura organizacional. El esfuerzo de conceptualización se
basa en dos categorías económicaS: el patrón de acumulación y el
paradigma de eficiencia aunque estas categorías serán utilizadas hacia
un conjunto específico de problemas: las formas de gestión y sus
estructuras organizacionales.
En los últimos dos decenios del siglo veinte se han desencadenado una
serie de procesos de gran trascendencia, tanto por la magnitud de los
efectos generados como por la complejidad que estos asumen en su
expresión fenoménica, en donde se advierte la inmediata y recíproca
dependencia con la cual están concatenados. De estos procesos destacan
dos: las formas en las cuales se desarrolla competencia en el mercado
global y; la acelerada dinámica del desarrollo científico tecnológico
ambos, responsables de las transformaciones que de manera dramática
alteran la configuración tecno-económica, modificando el conjunto de
premisas organizativas y científico-tecnológicas así como de las formas
de comprensión que durante largo tiempo posibilitaron el despliegue de
un cierto modelo de desarrollo (centro-periferia) y de una particular
estructura bipolar del poder mundial.
Por otra parte, estos proceso también han provocado el derrumbe de
muchas de las certezas que guiaron gran parte de la actividad en la
época moderna; certezas derivadas a partir de marcos teóricos de
interpretación hoy bajo serios cuestionamientos, pues ellos no
facilitaron una compresión ni mucho menos la previsión de la dinámica y
magnitud que asumen las actuales transformaciones. Junto con ello, se
desdibujan valores, ideologías y doctrinas políticas, sociales y
económicas que impregnaron de sentido a los proyectos individuales y
colectivos de una parte importante de la humanidad. Por ello, han sido
abandonadas, o por lo menos no tienen el poder de convocatoria que antes
tuvieron. Sin embargo, se advierte que, aunque en forma precaria, a
finales del siglo se han impuesto una serie de consideraciones en torno
a las determinaciones centrales de la política económica contemporánea.
En el plano económico, por ejemplo, parece evidente que al mercado le
fue otorgado un rol preponderante: se impone como el instrumento más
apropiado para manejar los intereses competitivos. En el plano político,
por su parte, la democracia representativa es considerada como el medio
de mayor eficacia para elegir entre orientaciones políticas diferentes.
En el plano social, las cosas no están muy claras. Sin embargo, una
tendencia parece imponerse; los gobiernos abandonan la pretensión de una
sociedad más equitativa que asegura el bienestar social para el conjunto
de los ciudadanos, propiciando en cambio, el surgimiento entre los
individuos, de atomizadas formas de autoayuda, mediadas por el mercado y
no por formas colectivas de solidaridad.
Estas consideraciones que dominan en la política económica
contemporánea, de algún modo, configuran un sistema político, económico
y social ligado en forma indisoluble a dos procesos -estrechamente
relacionados, mismos que emergen como distintivos en este último cuarto
de siglo: la competencia derivada de la economía global y; la dinámica
del desarrollo tecnológico, que además de generar las condiciones para
la consolidación de un cierto sistema, imponen a escala planetaria un
nuevo paradigma del quehacer eficiente, entendiendo por ello la
sustitución de un modelo rector del progreso tecnológico-comercial que
las empresas utilizaban para identificar y desarrollar los procesos,
productos y sistemas de gestión mas rentables a partir de las
alternativas tecnológicas que estaban disponibles en el mercado.
Las nuevas formas e intensidades que la competencia adquiere en el marco
de una economía globalizada, manifiestan su significado e importancia
por una parte, en las colosales dimensiones que adquieren las entidades
económicas líderes del mercado global y; por otra, en las modificaciones
que está experimentando la conducta empresarial.
Las dimensiones y las complejas articulaciones y características que
adoptan las estructuras tecnoeconómicas de los conglomerados
productivos, financieros y comerciales contemporáneos, simbolizados por
las empresas transnacionales, que aunque poseen elementos comunes son
extremadamente diferenciadas. Se derivan de una misma lógica de
acumulación, esto es corresponden a un mismo proceso de concentración y
centralización del capital, pero se cristalizan en distintas formas y
por ello, no existen modelos únicos susceptibles de ser aplicados en
forma universal. Más aún, ni siquiera para un mismo sector de la
actividad económica existen "recetas".
Un ejemplo de lo anterior se visualiza en la industria de las
telecomunicaciones. Por una parte se puede observar la constitución de
la más grande compañía global en los negocios de las comunicaciones que
se origina con la fusión de las empresas Time- Warner y Turner con
ventas combinadas que superan los veinte mil millones de dólares anuales
que busca en la centralización de las decisiones ubicar la forma más
eficaz para incrementar la rentabilidad de sus negocios. Por el
contrario, en el mismo sector la AT&T anuncia la división del
conglomerado en tres estructuras separadas y autónomas de manera tal que
las nuevas compañías sean más responsables frente a sus clientes, al
mismo tiempo que permite aminorar los crecientes costos de gestión que
generalmente acompañan a los procesos decisorios hipercentralizados.
En lo que se refiere a la conducta empresarial -en el contexto de una
competencia globalizada- se observa la adopción de una estrategia muy
singular en la cual se combinan simultáneamente tácticas de competencia
y colaboración inter y entre-empresas. Para ejemplificar lo anterior
seguiremos con el ejemplo del sector de las telecomunicaciones que para
muchos observadores se ha constituído en el núcleo del desarrollo
industrial para finales de este siglo.
La magnitud del mercado global de las comunicaciones puede ser
visualizada conociendo la cifra de sus ventas anuales, mismas que giran
en torno a los cuatrocientos mil millones de dólares anuales. Estas
cifras tenderán a crecer en un futuro inmediato debido a dos factores:
a) la liberalización de los mercados y la privatización de los
servicios, procesos que se están llevando a cabo a escala mundial están
modificando dramáticamente la configuración de los mercados exigiendo a
las empresas del sector un cambio radical en sus estrategias antes
basadas en la manutención de posiciones monopólicas derivadas de su
naturaleza tecnológica. Estas mismas empresas por una parte ven
multiplicadas sus oportunidades de negocios, pero al mismo tiempo deben
afrontar una aguda competencia en el abastecimiento de equipos de
telecomunicación como en el equipamiento y operación de las redes de
servicios y;
b) la incesante multiplicación de opciones tecnológicas que ofrecen a los usuarios las nuevas tecnologías de "multimedia" que hacen posible la combinación de imágenes virtuales, películas en movimiento, sonido, textos y datos que permiten la transmisión casi instantánea y un procesamiento oportuno y eficaz de enórmenes, variados y complejos volúmenes de información.
Sin embargo, en relación a los efectos generados por la innovación en
éste sector quizás de mayor importancia sean las asociaciones que están
siendo forjadas entre las empresas de telecomunicación tales como
aquellas dedicadas a la información de sistemas tecnológicos, las que
proveen información, las compañías de publicidad, editoriales medios
escritos y electrónicos, etc. La computación, las telecomunicaciones, la
publicidad, la educación y el esparcimiento están generando no sólo
productos y servicios complementarios sino más bien, mercancías de muy
difícil diferenciación.
Con el fin de asegurar la sobrevivencia y expansión de la empresas del
sector telecomunicaciones en el mercado global, éstas han sido obligadas
a establecer sofisticadas alianzas estratégicas. De entre las más
importantes cabe mencionar la asociación entre la British Telecom y la
MCI a través de la compra del 20% de las acciones de esta última empresa
(cuatro mil trescientos millones de dólares) iniciando una nueva
compañía Concert que ofrece desde servicios telefónicos hasta complejos
sistemas de conexión ; la asociación denominada Unisource entre las
empresas de telecomunicación de Holanda, Suecia, España y Suiza
conjuntamente con la ATT; la Infonet, asociación entre la AT&T, la
France Telecom, la KDD (Japon), Telstra (Australia) Telia (Suecia),
Telefónica (España); la Transpacific asociación que cuenta entre sus
miembros a la AT&T, la KDD, la Unitel (Canada), Korea Telecom, Telstra y
la empresa de telecomunicaciones de Nueva Zelandia. En Japón la Nippon
Telegraph and Telephone (NTT) la segunda empresa más importante a nivel
mundial en el sector ha cerrado tratos con la AT&T, la General Magic,
Microsoft, Silicon Graphics, Sony y un importante número de otras
empresas ligadas a la generación de avanzados servicios interactivos que
ofrece la tecnología de la multimedia, buscando aplicaciones en los
campos científicos y tecnológicos, en los negocios, en los servicios de
educación y de salud, así como en los servicios de bienestar social y
recreación y esparcimiento.
En estas alianzas se pueden observar que la estrategia se basa en el
establecimiento de lazos de cooperación de distintos tipos y objetivos,
ya sean de carácter permanente o temporal. La primera forma de alianza
estratégica se establece a través de fusiones, proyectos conjuntos de
inversión y/o la integración de redes y estructuras productivas para la
generación de un insumo, producto o línea de productos. Por su parte, en
las temporales las empresas buscan asociaciones delimitadas en el
tiempo, diseñadas a partir de objetivos específicos, sean estos
contribuir en la investigación y desarrollo de un producto o insumo
principal o, con el fin de controlar importantes segmentos de los
mercados nacionales, regionales y globales. Aquí cabe destacar la
singularidad de estas formas de cooperación. Ellas a pesar de establecer
una estructura oligopólica en los mercados globales más dinámicos sin
embargo, no pueden eliminar la competencia, inclusive, ésta se estimula
entre asociaciones en las que participa una misma empresa, ya que las
alianzas cristalizan en unidades económicas autónomas que están
obligadas a lograr un uso eficiente de los recursos y lograr la mayor
rentabilidad posible.
Existen otros aspectos de la competencia global que es preciso destacar.
Decíamos anteriormente que la competencia es reforzada, intensificada y
canalizada a través de mecanismos diseñados para incrementar aquella
eficiencia empresarial que le permita la sobrevivencia y expansión a
través de las alianzas estratégicas. Sin embargo, la competencia se
desplaza también a otros ámbitos y se le agregan, por tanto, otros
objetivos.
Uno de ellos es reducir los conflictos sociales -al interior de la
empresa- reemplazando las formas tradicionales de mediación y
negociación de los sujetos colectivos (sindicatos) por formas
competitivas, es decir, ubicando a los trabajadores en férreas formas de
competencia en las cuales los individuos luchan entre sí para asegurarse
una privilegiada inserción laboral ubicándose en los nichos productivos
más dinámicos (aquellos de mayor expansión y rentabilidad) y con ello,
reducir la incertidumbre del desempleo y/o la expulsión hacia ramas
estancadas de la actividad económica. En este marco, la conducta
estratégica de los trabajadores se dirige, entonces, hacia el drástico
incremento de sus conocimientos, habilidades y destrezas, capacitándose
para mostrar eficiencia ante un mercado laboral (especialmente el de las
empresas transnacionales) cada vez más reducido y competitivo.
Con el fin de profundizar esta línea de argumentación y el análisis de
estos procesos tomando como hilo conductor la competencia que emerge de
la economía globalizada se hace imprescindible, destacar un fenómeno de
suma importancia que se ha hecho por si mismo evidente hacia el final
del siglo veinte: la corporación transnacional y el rol central que ella
asume en relación a los cambios que están ocurriendo.
A través de esta peculiar forma de organización económica -la cual
comúnmente ha sido comprendida y conceptualizada como proceso de
transnacionalización de la economía mundial, se busca comprender el
creciente rol de las empresas transnacionales globales y con ello,
conocer la evolución de una parte significativa de las determinaciones
más importantes de la política económica internacional contemporánea.
Una cifra da cuenta de la importancia de la empresa transnacional
global. Seiscientas de ella, ya en 1985, eran responsable de la
generación de más del 20% del valor agregado total en la industria y la
agricultura. Las líneas de negocios principales de estas empresas
globales se concentran en la industria petrolera, en la producción de
máquinas y equipos, en la industria petroquímica fina, la automotriz,
aeroespacial, telemática, cibernética, microelectrónica, etc.(1)
Para efecto de nuestro trabajo en relación a las empresas
transnacionales globales y la competencia queremos destacar un aspecto
específico de su actividad. Nos referimos no sólo al hecho por demás
conocido de que las transnacionales están incesantemente incrementando
los flujos del comercio y de la inversión sino más bien, nos interesa
resaltar la estructura de este intercambio. Esto es, la importancia
creciente que en estos flujos están adquiriendo las denominadas
operaciones internas de una red global en expansión: el intercambio de
insumos y de bienes tecnológicos (resultados de la investigación y
desarrollo) al interior de la empresa transnacional global -entendiendo
por ello no sólo una empresa o un conjunto de empresas ligadas por un
centro de control financiero común- sino que más bien, con este concepto
queremos enunciar una compleja y extendida red de relaciones de
competencia y colaboración (alianzas estratégicas) y que progresivamente
se van integrando en vastos conglomerados o sistemas complejos de
interdependencia en donde las tareas de investigación y desarrollo, las
de producción, mercadeo y financiamiento se van compartiendo y
configurando entidades económicas y organizacionales de vastas
proporciones y de singulares atributos.
En este punto cabe la advertencia de que una cabal comprensión de este
fenómeno no parece ser lograda cuando se le analiza mediante el concepto
de empresa transnacional acuñado por la teoría económica de los setenta.
(2) Aunque dicha conceptualización enuncia una forma que esta
íntimamente relacionada con el fenómeno que nos preocupa (esto es, son
resultado de un mismo proceso de internacionalización del capital) la
evolución del proceso está generando entidades diferentes. Habría que
preguntarse por el alcance de estas modificaciones o si se trata de una
alteración cualitativa que cambiaría la naturaleza misma de la empresa
transnacional. Esta es una pregunta que por ahora queda en suspenso pero
que requiere una respuesta.
Con estas consideraciones que esbozan las líneas generales de nuestra
investigación damos término a esta introducción de carácter general al
problema de la competencia global y el paradigma de eficiencia. A
continuación profundizaremos sobre algunos tópicos de la globalización
en relación a la competencia, las transnacionales, la globalización,
especialización y regionalización y la adquisición de las ventajas
competitivas.
3. El incremento de la competencia y las formas de cooperacion en el
mundo de la empresa transnacional
Efectivamente, es fácil constatar que la última década fue marcada por
el incremento de la interdependencia y la globalización de los mercados
a través de una rápida aceleración de los flujos del comercio y de la
inversión, la creación y difusión de nuevas tecnologías, el explosivo
crecimiento de los mercados de capital y la integración de los mercados
financieros, así como por la modificación de las conducta que guían las
operaciones empresariales ahora ubicadas en un ámbito planetario. Los
actores primarios de este proceso de globalización obviamente son las
empresas transnacionales, a través de los flujos de inversión y del
fortalecimiento de los lazos corporativos.
Esta transformación empero, no transcurre sin conflictos. Estos procesos
generan una creciente rivalidad entre las transnacionales, representadas
política y comercialmente por los gobiernos nacionales de los países
centrales y/o los bloques regionales. Por otra parte, el altísimo costo
en el que se incurre para mantener a las empresas en situaciones
tecnológicamente competitivas paradójicamente, está fomentando una
singular forma de cooperación denominada alianza estratégica, o también
definida bajo la conceptualización del llamado "tecnoglobalismo". En
síntesis, nos encontramos con una nueva forma de vinculación inter-
empresas, llevada a cabo a través del establecimiento de complejas redes
internacionales, tejidas por las empresas transnacionales en su
incesante búsqueda tendiente a reducir costos y disminuir las elevadas
incertidumbres propias de procesos productivos que requieren elevados
volúmenes de inversión, derivados del alto grado de contenido
tecnológico que conllevan sus productos y servicios.
Así, al conjuntar sus esfuerzos de investigación y desarrollo con sus
empresas rivales - incluso con aquellas con las cuales se disputan los
mismos mercados- disminuyen la magnitud de sus inversiones al
compartirlas entre varias empresas pero, además, logran disminuir los
niveles de incertidumbre, pues se están asociando con sus principales
competidores tecnológicos y el riego de que aparezca un producto con
mayor innovación incorporada en ese particular segmento de mercado
disminuye notablemente.
Postulamos como común denominador de todos estos cambios, esto es una
de las determinaciones básicas de estos procesos de transformación, el
reforzamiento de la competencia y como efecto inmediato para las
empresas se impone la urgente necesidad de conocer y respetar las reglas
de este nuevo juego: la competencia en una economía global.
Esta nueva forma de competencia no ha afectado a todos los países y
empresas por igual. En alguna manera extremadamente simplificada se
podría decir que un puñado de innovaciones de empresas japonesas en los
sectores automotriz, semiconductores, computadoras, microelectrónica,
equipos de oficina, máquinas- herramientas sacudieron a las empresas
norteamericanas y europeas pues ocuparon agresivamente importantes
posiciones del mercado internacional y cubrieron importantes segmentos
de sus mercados internos . Las empresas norteamericanas fueron las más
perjudicadas pues fueron expulsadas de sus confortables posiciones
oligopólicas conquistadas desde la postguerra. Por su parte en Europa,
cuando incluso la asistencia gubernamental supranacional (Comunidad
Económica Europea) fue incapaz de seguir protegiendo las empresas de
esta competencia (mediante barreras y recursos de capital para el
desarrollo de nuevos conocimientos y tecnologías) las empresas tuvieron
que enfrentar la tarea de mejorar sus capacidad de competir
internacionalmente. En este sentido, la nueva era de la competencia
internacional está basada en un puñado de miles de grandes e innovativas
empresas líderes que desarrollan sus actividades en un reducido número
de ramas industriales; no más de una docena de industrias de alta
tecnología e intensivas en uso de capital que tienen como objetivo
servir a los tres mercados más importantes y dinámicos: Estados Unidos,
Europa y Japon.
Estos fenómenos han originado importantes procesos entre ellos, el de la
reestructuración industrial lo cual constituye un aspecto central para
este nuevo orden industrial internacional que genera la economía global.
Uno de los trabajos más fructíferos en torno a la reestructuración
industrial (Kaplinsky, R. 1990) señala que este fenómeno a lo menos ha
sido comprendido mediante distintas interpretaciones de entre ellas
podemos destacar las siguientes.
De acuerdo a los regulacionistas franceses la reestructuración es el
medio por el cual adviene un determinado patrón de acumulación
sostenible basado en el régimen de acumulación (que equilibra consumo,
ahorro e inversión) y el modo de regulación(formas institucionales y
patrones sociales de conducta que determina el régimen de acumulación).
Por su parte, los Schumpeterianos estructuralistas visualizan estos
fenómenos como procesos generados por ciclos de onda larga de cincuenta
años de rompimientos tecnológicos fundamentales que sostienen el
crecimiento. Por ejemplo, los ciclos de crecimiento industrial previos,
de acuerdo a este esquema estarían basados en la industrial textil,
acero, ferrocarriles y maquinarias de combustión interna. Posteriormente
irrumpe la industria química y siderúrgica y el recurso energético
principal es la electricidad. Más tarde son otras las ramas dinámicas,
destacando por sobre todo la industria automotriz, la explotación del
petróleo y la industria petroquímica. Por último, aparecen ramas tales
como la microelectrónica, la robótica, la generación de nuevos
materiales, la telemática, informática, cibernética, los sistemas
expertos, etc.
Otra interpretación visualiza la presente transición en términos del
agotamiento del paradigma de producción masiva, esto es, que la
producción de mercancías estandarizadas mediante el uso de máquinas con
propósitos especiales y una rígida división del trabajo es ahora
reemplazada por un nuevo paradigma de especialización flexible basado en
la producción de pequeños lotes de productos diferenciados, generados
con maquinaria de uso múltiple integradas en cadenas productivas
flexibles, autoreguladas y diseñadas por sistemas expertos y por la
inteligencia artificial; modificaciones que necesariamente implican la
adopción de nuevas formas de organización del trabajo. En otras
palabras, se interpreta la reestructuración industrial en términos de
una transición desde la maquina-factura a la sistemo-factura, esto es
una nueva práctica organizacional en la cual la integración de las
unidades productivas, vía la tecnología automizada, generan nuevas
relaciones inter-firmas y prácticas integrales de trabajo supeditadas a
orientaciones individuales.
Cada una de estas interpretaciones contiene alguno de los elementos que
conforman la esencia de este nuevo orden industrial internacional que se
está configurando en este fin de siglo.
Ahora bien, esta reestructuración industrial cuyas características más
importantes acabamos de mencionar sin embargo, no explican, de manera
inmediata el incremento de la competitividad internacional. Debemos, a
continuación, dedicar a las formas que adopta la empresa transnacional
en los procesos de globalización, especialización y regionalización.
4. La empresa transnacional y los procesos de
globalizacion,especializacion y regionalizacion
El rol preponderante de las corporaciones transnacionales, en el campo
de la reestructuración industrial, se visualiza especialmente en
relación a las dos áreas principales, en las cuales se ha incrementado
la competencia internacional, el comercio y la inversión directa.
Justamente aquí, es donde se expresan las tendencias que impulsan la
competencia internacional cuestión que desarrollaremos a continuación.
Antes, con el objeto de una mejor comprensión del fenómeno del
incremento de la competencia internacional parece pertinente referirse
primero a la naturaleza de la evolución del capitalismo y la descripción
de los más importantes rasgos que caracterizan a la empresa industrial
moderna.
La primera fase del capitalismo se caracteriza por la empresa familiar.
A finales del siglo IX una nueva forma de capitalismo aparece en Europa
y Estados Unidos: el capitalismo gerencial. El capitalismo gerencial
estaba basado en el reclutamiento de ejecutivos profesionales los cuales
emprendieron proyecto de inversión a largo plazo e implementaron
prácticas organizacionales para asegurar cuotas del mercado. Sin
embargo, en este capitalismo gerencial al menos se pueden observar dos
formas distintas a saber; el gerencial competitivo y el gerencial
cooperativo.El primero en EEUU y el segundo en Alemania.
El gerencialismo competitivo que reguló la expansión de las actividades
manufactureras en los Estados Unidos se constituyó en una de la más
despiadadas formas de competencia entre las principales núcleos
industriales. El nudo de las ventajas competitivas se manifestó en la
innovación y en un proceso productivo basado en la explotación de
economías de escala, a través de fuertes inversiones de capital que
diseñaron inmensas líneas de producción de productos estandarizados,
todo esto complementado con fuertes inversiones en marketing y en el
desarrollo de estrategias de expansión en los mercados nacionales. El
éxito de estas estrategias se puede simbolizar en el fordismo que
posibilitó la producción masiva de automóviles, considerado como la
realización del sueño americano.
En Alemania, el capitalismo gerencial fue en grandes términos similar al
desarrollo en los Estados Unidos sin embargo, es posible advertir tres
diferencias:
a) las empresas alemanas se concentraron más bien en bienes
intermedios y de capital, logrando un significativo desarrollo en la
industria química-farmacéutica, la producción de aceros y la industria
de maquinaria pesada.
b) las ventajas competitivas de las empresas alemanas se basaban tanto
en las economías de escala como en las economías dirigidas.
c) la relación interempresas (con abastecedores y competidores) y la
intraempresa (con el trabajo) tienden a ser más bien cooperativas que
competitivas. Empero, el estímulo principal para esta cooperacion fue el
fenómeno de la concentración del capital industrial que posibilita la
coordinación de las operaciones de negocios a través de la constitución
de grupos financieros. En efecto, actualmente los diez bancos más
importantes poseen un control accionario decisivo sobre las 100 empresas
más importantes del país. Esta forma de dirección de las empresas le
permite a Alemania convertirse en una de las más fuertes economías
industriales de Europa y en una de las economías más competitivas a
nivel mundial.
Sin embargo el ejemplo más pleno del capitalismo gerencial cooperativo
es Japón. Este sistema le ha permitido colocarse en posiciones de
control de importantes mercados globales en la mayor parte de las
actividades industriales de mayor dinamismo. De entre las
características más importantes de este modelo de capitalismo, destaca
el compromiso estratégico de largo plazo para con la innovación y el
continuo mejoramiento de los productos. Por otra parte, en lo que se
refiere a la cooperación esta toma nuevas características que la
refuerzan. En lo referente a las relaciones laborales introduce en los
salarios el principio de que los trabajadores no son pagados tanto por
la tarea productiva sino más bien por aquellas tareas que el trabajador
es capaz de realizar. Por otra parte, y de mayor importancia aún, en
término de las relaciones con otras empresas destaca la formación de los
Keiretsu o alianza estratégica de negocios, configurando asociaciones
permanentes entre diferentes empresas, de tal modo que el conjunto de
compañías japonesas más competitivas internacionalmente están
organizadas en sólo seis grupos de negocios, centralización que les
posibilita además, operar bajo una estrecha colaboración con organismos
gubernamentales, particularmente en la investigación y desarrollo de
productos de tecnología de punta y para la detección y captura de nuevos
mercados.
De lo anterior, se podrían deducir algunas conclusiones preliminares.
Parece indudable que la fuerza rectora de la competitividad
internacional es el modo capitalista de producción que aunque se
manifieste en alguna formas específicas o variantes nacionales -e
incluso que estas variantes sean importantes, no impiden incluir a todas
estas experiencias en un mismo modelo de economía de mercado. Las
diferencias entre el capitalismo gerencial competitivo y el capitalismo
gerencial cooperativo se encuentran entonces en tres puntos: en el rol
del gobierno en la actividad económica; en los horizontes temporales
considerados en los procesos de toma de decisiones y; en la naturaleza
de las relaciones inter-empresas e intra empresas (las relaciones
laborales).
La teoría acerca de las etapas del desarrollo competitivo (Porter,M.
1990), reelaboradas más tarde por Ozawa (Ozawa,T.1992) es muy
ilustrativa al respecto. Porter describe el desarrollo competitivo de
las economías nacionales en términos de cuatro etapas, las cuales son
sintetizadas a través de ciertas características competitivas
secuenciales.
Para la primera etapa, las actividades basadas en los recursos naturales
y el las manufactura intensivas en uso de trabajo son centrales para la
obtención de las ventajas competitivas. En la segunda etapa, en cambio,
la actividad económica estaría basada en la fabricación de bienes
intermedios y de capital (industria química y pesada), la tercera en la
generación de la infraestructura (vivienda, transportes,
comunicaciones). En la cuarta etapa, la actividad económica estaría
impulsada por las inversiones; el éxito empresarial descansa en el
investigación y desarrollo derivados de un pleno uso del capital humano.
Por su parte, Ozawa ha mejorado el esquema demostrando como la
experiencia japonesa configura un modelo en el cual resaltan las
relaciones de interdependencia entre el mejoramiento estructural, las
ventajas comparativas dinámicas y la inversión extranjera directa,
conjuntamente con la unión de las estrategias de uso intensivo de
capital y uso intensivo de recurso humano calificado para la generación
de un constante progreso tecnológico. De esta manera, se puede
comprender como un estadio particular del desarrollo competitivo es
asociado con un patrón específico de exportación, basado en la
adquisición y consolidación de niveles de competitividad. Así, el primer
estadio estaría caracterizado por ventajas comerciales basadas en
factores, produciendo mercancías primarias y bienes de uso intensivo de
trabajo. Por su parte, el estadio guiado por la inversión basaría en
cambio sus ventajas competitivas en la producción a escala de bienes
intensivos en capital. Por último, el estadio de la innovación -que basa
sus ventajas en la investigación y el desarrollo- se caracteriza por la
exportación de productos cada vez más sofisticados tecnológicamente.
En este sentido, el crecimiento económico y la transformación sería
acompañada por un cambio en los patrones de las ventajas comparativas
dinámicas. Debe ser mencionado además, que estos cambios no suceden a
partir de transformaciones instantáneas, más bien son el resultado de
progresivas transiciones caracterizadas por el surgimiento y caída de
actividades económicas específicas y puede ser conceptualizado como un
cambio en el centro de gravedad de la economía como una totalidad.
Cultura Organizacional
El propósito del presente capítulo es fundamentar la investigación con
la revisión bibliográfica, referente al tema en estudio, incluyendo la
Importancia de la cultura organizacional, análisis de los factores de la
cultura, visión y valores., desde los diferentes enfoques tratados para
el desarrollo del trabajo.
Las organizaciones tienen una finalidad, objetivos de supervivencia;
pasan por ciclos de vida y enfrentan problemas de crecimiento. Tienen
una personalidad, una necesidad, un carácter y se las considera como
micro sociedades que tienen sus procesos de socialización, sus normas y
su propia historia. Todo esto está relacionado con la cultura.
Al respecto Robbins (1991) plantea: La idea de concebir las
organizaciones como culturas (en las cuales hay un sistema de
significados comunes entre sus integrantes) constituye un fenómeno
bastante reciente. Hace diez años las organizaciones eran, en general,
consideradas simplemente como un medio racional el cual era utilizado
para coordinar y controlar a un grupo de personas. Tenían niveles
verticales, departamentos, relaciones de autoridad, etc.
Pero las organizaciones son algo más que eso, como los individuos;
pueden ser rígidas o flexibles, poco amistosas o serviciales,
innovadoras y conservadoras..., pero una y otra tienen una atmósfera y
carácter especiales que van más allá de los simples rasgos
estructurales....Los teóricos de la organización han comenzado, en los
últimos años, a reconocer esto al admitir la importante función que la
cultura desempeña en los miembros de una organización (pág, 439).
Conceptualización de la Cultura Organizacional
El concepto de cultura es nuevo en cuanto a su aplicación a la gestión
empresarial. Es una nueva óptica que permite a la gerencia comprender y
mejorar las organizaciones. Los conceptos que a continuación se
plantearán han logrado gran importancia, porque obedecen a una necesidad
de comprender lo que ocurre en un entorno y explican por qué algunas
actividades que se realizan en las organizaciones fallan y otras no.
Al revisar todo lo concerniente a la cultura, se encontró que la mayoría
de autores citados en el desarrollo del trabajo coinciden, cuando
relacionan la cultura organizacional, tanto con las ciencias sociales
como con las ciencias de la conducta. Al respecto Davis (1993) dice que
"la cultura es la conducta convencional de una sociedad, e influye en
todas sus acciones a pesar de que rara vez esta realidad penetra en sus
pensamientos conscientes". El autor considera que la gente asume con
facilidad su cultura, además, que ésta le da seguridad y una posición en
cualquier entorno donde se encuentre.
Por otra parte, se encontró que las definiciones de cultura están
identificadas con los sistemas dinámicos de la organización, ya que los
valores pueden ser modificados, como efecto del aprendizaje continuo de
los individuos; además le dan importancia a los procesos de
sensibilización al cambio como parte puntual de la cultura
organizacional.
Delgado (1990) sostiene que la "Cultura es como la configuración de una
conducta aprendida, cuyos elementos son compartidos y trasmitidos por
los miembros de una comunidad" (pág.1).
En la misma línea del autor citado anteriormente Schein (1988) se
refiere al conjunto de valores, necesidades expectativas, creencias,
políticas y normas aceptadas y practicadas por ellas. Distingue varios
niveles de cultura, a) supuestos básicos; b) valores o ideologías; c)
artefactos (jergas, historias, rituales y decoración) d; prácticas. Los
artefactos y las prácticas expresan los valores e ideologías
gerenciales.
A través del conjunto de creencias y valores compartidos por los
miembros de la organización, la cultura existe a un alto nivel de
abstracción y se caracteriza porque condicionan el comportamiento de la
organización, haciendo racional muchas actitudes que unen a la gente,
condicionando su modo de pensar, sentir y actuar.
E) Producción durante los fines de semana. Siempre que se den las
condiciones en lo relativo al aumento de la demanda de productos, las
empresas pueden prolongar su producción durante los fines de semana, con
lo cual podrán incrementar el aprovechamiento y la rotación de sus
activos, disminuyendo consecuentemente el nivel de subactividad, y
reduciendo, por tanto, sus costes fijos unitarios. Esta alternativa ha
sido utilizada por la empresa Ford (Almusafes) durante algunos períodos
de tiempo.
F) Implantación de la semana laboral de cuatro días. Cuando las
condiciones de la demanda son, por el contrario, muy restringidas, una
de las posibles alternativas para no acumular stocks, evitando así que
se disparen determinados conceptos de costes inherentes a estos
inventarios, es la de reducir la semana laboral a cuatro días,
disminuyendo con ello, tanto la jornada laboral de los trabajadores,
como su remuneración, con lo cual, se evitan despidos, y todos los
costes y disfuncionalidades que éstos conllevan; es una estrategia
utilizada, por ejemplo, por la firma automovilística Wolkswagen.
G) Globalización y centralización de la estructura mundial. En el caso
de grandes empresas multinacionales, como por ejemplo, Ford, la adopción
de esta estrategia de globalizar la gestión a nivel mundial, así como la
producción (fabricando un modelo de automóvil en una sola planta para
todo el mundo), puede ahorrar muchos costes, y por lo tanto, elevar el
margen global de la empresa.
LOS NUEVOS DESAFIOS DE LA CONTABILIDAD GERENCIAL
Emma Castelló Taliani
Boletín AECA nº 25 - 1er Cuatrimestre 1991)
La contabilidad gerencial en el nuevo orden económico
El nuevo orden económico pone de manifiesto la necesidad de que las
unidades empresariales modifiquen tanto sus estructuras de gestión, como
los procesos convencionales de toma de decisiones. Estamos inmersos en
una época de "turbulencia" económica, motivada, en gran medida, por el
desarrollo de unos mercados altamente competitivos que han desatado un
proceso de innovación y de cambio de consecuencias imprevisibles. Es por
ello que estamos asistiendo a una nueva cultura de las organizaciones a
través de la cual han de tratar de adaptarse al nuevo entorno con el fin
de maximizar sus posibilidades de supervivencia.
Todas las organizaciones han iniciado un proceso tendente a reconsiderar
la sistemática aplicada en cuestiones tales como: procesos de toma de
decisiones, elaboración y presentación de la información económica,
estructuras de control, etc., a fin de determinar aquella configuración
en su estructura que les permita maximizar el valor de sus actividades,
y por ende el valor que reciben los clientes al adquirir los
correspondientes productos o servicios. Para ello, se está poniendo
especial énfasis en el comportamiento del factor humano puesto que, a
través de una adecuada motivación, se pretende mejorar las tareas
desarrolladas en los procesos, así como incrementar la calidad de los
productos, concepto éste que está adquiriendo en los últimos años
especial relevancia dada la necesidad que tienen las entidades de
minimizar los despilfarros que puedan producirse, tanto en los procesos,
como en los factores aplicados, con el fin de conseguir progresivamente
mayores cotas de competitividad.
Las empresas, desde principios de esta década, se dirigen hacia un
modelo organizativo completamente distinto, que se asemeja más a una
molécula -de apariencia más orgánica- que a una pirámide. En este
sentido se están tomando ciertas medidas que puedan permitir una mejor
adaptación al proceso de cambio actual, y que suponen cuestiones
concretas como:
- Aligeramiento de la estructura de gestión.
- Delegación a las secciones, o áreas de trabajo, de numerosas funciones
encomendadas hasta el momento a la administración.
- Aprovisionamientos "justo a tiempo" (JIT), en función de los
proveedores.
- La puesta en marcha de programas tendentes a delegar poderes,
concretamente en el proceso de toma de decisiones, y crear un espíritu
de equipo.
- La instalación de procesos de fabricación flexibles.
- El abandono del concepto de resultado global, en beneficio de un
resultado imputable a las áreas de actividad.
De todas estas medidas, quizás la que se puede considerar como más
fundamental es aquella que suponga la implantación de un sistema de
fabricación flexible, puesto que, con el fin de satisfacer al máximo las
necesidades de los clientes se trata de disponer de una infraestructura
industrial que permita la obtención de numerosos productos a partir de
un mismo proceso de fabricación, y ello con los mismos recursos
financieros.
Las limitaciones de la CONTABILIDAD GERENCIAL clasica
En la actualidad se debe disponer, más que nunca, de una información
actual, precisa y enteramente vinculada a los objetivos estratégicos. En
ese sentido, los directivos son cada vez más conscientes que las
prácticas que se han desarrollado hasta la actualidad en el marco de la
contabilidad gerencial no son suficientes para responder a las
necesidades de los sujetos decisores. Es por ello que los responsables
de la contabilidad gerencial deben entender que juegan un importante
papel al proporcionar una información que ha de estar dotada de una gran
calidad, a fin de que pueda llegar a ser útil a todos los estamentos en
el proceso de toma de decisiones.
Hasta hace poco, la contabilidad gerencial se ha instrumentado
fundamentalmente en una información de carácter monetario.Esta
disciplina se ha limitado tradicionalmente a reagrupar, manejar y
procesar unos inputs expresados en unidades monetarias de cara siempre a
una valoración de los correspondientes saldos finales dirigidos hacia
los estados financieros externos. Dichos inputs, efectivamente, siempre
serán esenciales para la presentación de la información financiera, pero
en muchas ocasiones serán poco útiles para fines del control en la
organización, y una medición de los rendimientos.
Es evidente que la aportación de la contabilidad gerencial ha de ser
progresivamente mejorada, a fin de que pueda responder adecuadamente a
las nuevas necesidades de información, puesto que los factores que en
este contexto pueden considerarse como críticos son precisamente el
control y la medida del rendimiento. Es necesario por ello implantar
sistemas de medición que permitan mejoras continuadas en la
organización, y la superación de los sistemas que no evalúan más que
parcialmente el rendimiento.
Cabe citar como ejemplo los sistemas basados en el establecimiento de
costes estándar; la medición a través del coste estándar puede favorecer
una acción tendente a mejorar un aspecto muy específico de la
organización, sin embargo, no favorece una mejora constante global,
esencial en las modernas organizaciones para hacer frente a la
competencia mundial. Asimismo, la presentación de la información por
centros de costes tiende a globalizar los costes de tal manera que hace
que en muchas ocasiones no puedan conocerse adecuadamente las
posibilidades y los problemas que puedan presentarse.
Los sistemas han estado orientados hacia la presentación de una
información financiera más que de una información de gestión, lo cual no
precisa en muchos casos de cuantificación final en unidades monetarias,
ya que esto en ocasiones puede provocar la adopción de decisiones
erróneas.
La nueva contabilidad gerencial
Todo lo mencionado hasta el momento muestra la necesidad de reflexionar
sobre los problemas y deficiencias que ha mostrado la contabilidad
gerencial clásica, a fin de poder establecer una adecuada conexión entre
los objetivos de esta contabilidad gerencial, cuya filosofía es
perfectamente aplicable en la actualidad -no así los procedimientos
empleados- y las características específicas del entorno en que tienen
que desenvolverse las empresas. Es por ello que a continuación nos
referimos a los aspectos más destacables de la contabilidad gerencial
actual, que vienen a recoger sintéticamente las innovaciones a que se ha
sometido esta instrumentación con el fin de poder servir adecuadamente a
la gestión de las organizaciones.
A) Desde hace ya unos años se han empezado a implantar unos sistemas de
costes radicalmente diferentes que van a facilitar la obtención de
información relevante multipropósito, puesto que van a permitir ya no
sólo valorar las existencias, establecer un sistema de control de costes
y medir el rendimiento, sino que van a apoyar firmemente el proceso de
toma de decisiones y de diseño de sistemas de fabricación alternativos.
Uno de los sistemas de costes que se vienen aplicando con mayor
insistencia es el denominado coste basado en la actividad (Activity
based-costing). Este método presenta a priori dos importantes ventajas:
1.- Evita repartir los costes generales entre todos los productos
utilizando como únicas clave de distribución el volumen de actividad.
Con este método se intenta mejorar la determinación del coste de los
productos determinando las diferentes actividades que ocasionan los
costes generales, y asociando esos actividades con los productos, a
través de una serie de claves de reparto, o de factores de costes.
2.- Va a favorecer el ahorro de costes puesto que se va a tratar de
eliminar el despilfarro a través de la supresión de lo que pueden
denominarse "actividades inútiles".
La medición de las actividades inútiles es una noción algo extraña para
los sistemas de contabilidad gerencial convencionales, que miden los
costes de forma tradicional. Una actividad inútil puede ser definida
como toda actividad acometida para fabricar un producto o proporcionar
un servicio, que puede ser eliminada sin menoscabo de las
características de dicho producto o servicio.
La puesta en marcha de programas y sistemas tendentes a medir las
actividades innecesarias ya han sido implantados en diversos sectores de
actividad. La determinación de estas medidas constituye una etapa dentro
del proceso de reducción de costes a través de la supresión del
despilfarro. Es destacable el papel que en este sentido está adquiriendo
el contable de gestión, puesto que ha pasado de la mera contabilización
de los costes, a constituirse en sujeto activo en el proceso de
reducción de costes.
B) Por otra parte, los cambios antes mencionados están contribuyendo en
gran medida al surgimiento de mediciones no monetarias en la práctica
habitual de la contabilidad gerencial, como es el caso de aquellos
mecanismos de evaluación del rendimiento que en la actualidad han
abandonado la necesidad imperiosa que existía hasta hace poco de
convertirlos en unidades monetarias a fin de que tuvieran un cierto
sentido económico.
Tenemos necesidad de nuevas medidas de rentabilidad, sin embrago,
también es necesario mejorar la capacidad de medición del rendimiento no
financiero, esto es, de factores de importancia tan sustantiva como: la
productividad, la calidad, la facilidad de adaptación y la gestión de
los recursos humanos.
C) La contabilidad gerencial debe implantar el método de control más
adecuado que haga a la empresa más competitiva, puesto que los
mecanismos de control actuales van a gozar de una mayor flexibilidad,
favoreciendo en gran medida el proceso de reducción de costes de cara a
su competitividad.
En los procesos de control juegan tanto factores numéricos como factores
humanos -que por cierto suelen ser los más eficaces- y que desarrollan
aspectos como:
- Los aprovisionamientos JIT
- Las normas de rendimiento establecidas de común acuerdo y aplicadas
adecuadamente.
- El establecimiento de círculos de calidad, que cuentan con el equipo
para regular los posibles problemas operacionales y para formular las
sugerencias que permitan mejorar constantemente la producción.
D) La planificación estratégica y los sistemas de contabilidad gerencial
deben permitir elaborar y conocer las limitaciones de la empresa, lo
cual es esencial en un contexto participativo del personal.
Esta participación asigna a los empleados una determinada
responsabilidad, y favorece la implantación de unos medios que permitan
evaluar su propio rendimiento, mejorando la ejecución de su trabajo. En
este contexto, la autoevaluación es el medio más eficaz para mejorar la
gestión de la empresa; no obstante, este sistema precisa de un mecanismo
de control más global que permita canalizar y coordinar los esfuerzos de
los particulares y de las unidades. Y es en este punto en el que
interviene sustantivamente la contabilidad gerencial, puesto que debe
ser capaz de transmitir a los empleados lo que es esencial en el
desarrollo de la empresa.
Todo lo anterior trata de poner de manifiesto la relevancia que en la
actualidad está adquiriendo la contabilidad gerencial, que ha pasado de
ser una mera herramienta auxiliar a ser un instrumento eficaz a través
del cual, además de obtener información relevante para la toma de
decisiones, se puedan canalizar instrumentaciones precisas tendentes a
garantizar el éxito de la empresa.
No obstante, somos conscientes que, como filosofía general, la creación
de nuevas técnicas de contabilidad gerencial va a ser siempre
bienvenida, pero el establecimiento de estas prácticas de una forma
estandarizada, así como su aceptación general, va a resultar un proceso
complejo, pero que va a ser necesario asumir si se quiere sobrevivir a
las características del nuevo y dinámico entorno.
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