Presentación
Este es un libro sin pretensión teórica o doctrinal alguna. Sólo intenta
acercar a todos aquellos accionistas, directivos, profesionales y
público en general, los conceptos clave relacionados con la creación de
valor, la medición de dicha creación de valor y las estrategias que
permiten a las empresas crear valor; así como ofrecer respuestas a las
siguientes preguntas:
1. ¿Qué se entiende por gestión orientada a la creación de valor?, ¿Qué
es la creación de valor?
2. ¿Cómo puede valorarse un negocio?, ¿Qué técnicas o métodos se
utilizan en la práctica profesional para la valoración de negocios?
3. ¿Qué indicadores pueden utilizarse para medir la creación de valor en
la empresa?
4. ¿Qué podemos hacer, como accionistas y/o directivos, para crear valor
en nuestras empresas?, ¿Qué estrategias son adecuadas para crear valor y
cuáles no?
Hemos intentado utilizar un lenguaje comprensible por
personas no expertas en estos temas, aunque en ocasiones es difícil
abstraerse de la complejidad de los mismos e, inevitablemente, algunos
tecnicismos han tenido que ser utilizados.
Sobre todo, hemos pretendido hacer de éste, un libro muy práctico (con
multitud de casos resueltos); sin entrar en discusiones teóricas sobre
el concepto de creación de valor, las medidas utilizadas en la práctica
profesional para la medición de la creación de valor y las estrategias
para la consecución de dicha creación de valor; y eso que estos temas
dan para mucho en este sentido. Así de simple y así de complejo a la
vez.
En la medida en que este libro contribuya a acercar a los accionistas,
directivos, profesionales de empresa y público en general estos temas,
habremos tenido éxito; y si lo hemos hecho fácil, mucho mejor.
Artemio Milla Gutiérrez y
Daniel Martínez Pedrós
INTRODUCCIÓN
Hace algunos años, los resultados contables eran suficientes para la
gestión diaria y la toma de decisiones en las compañías. No obstante,
cada día se otorga mayor importancia al “valor” y al conocimiento y
aplicación de medidas de creación de valor y, consecuentemente, a la
capacidad de gestionar dicha creación de valor.
El concepto de creación de valor(1) es, en esencia, verdaderamente
simple: una compañía crea valor para sus accionistas cuando la
rentabilidad obtenida sobre el capital invertido es superior al coste de
dicho capital.
Uno de los planteamientos desarrollados a raíz de este concepto se
centra en la gestión estratégica y operativa de la compañía bajo
criterios de creación de valor para el accionista.
Esta gestión y sus consecuencias a medio y largo plazo tendrán,
inevitablemente, su reflejo en el valor de la empresa.
La creación de valor para el accionista así considerada tiene como punto
de partida el concepto de valor de mercado de la compañía (tanto en
empresas cotizadas como no cotizadas) y su estimación a través del
descuento de flujos de caja. Este planteamiento pone las bases
necesarias para alcanzar un control riguroso por parte de los directivos
y para potenciar el desarrollo y crecimiento sólido de las compañías.
Los inversores no sólo buscan recompensas en forma de dividendos y en
forma de aumento del valor de sus acciones, sino que también desean
perspectivas de crecimiento de la compañía a largo plazo.
¿QUÉ SE ENTIENDE POR GESTIÓN ORIENTADA A LA CREACIÓN DE VALOR?
La idea
básica de la gestión basada en el valor parte de la premisa de que el
objetivo de la función financiera es maximizar el valor de la inversión
de los accionistas.
Precisamente porque toda la teoría financiera se ha desarrollado en
torno al objetivo de maximizar el valor, es perfectamente demostrable
que la mejor gestión de valor consiste en aplicar los principios
conocidos de sana política financiera en la gestión diaria de las
operaciones, en el análisis de las inversiones, en las políticas de
endeudamiento y en los dividendos, así como en la ejecución táctica de
dichas políticas.
¿QUÉ ENTENDEMOS POR VALOR?
El valor depende solamente de lo que esperamos que ocurra en el futuro
con el bien o servicio que pretendemos valorar y de nuestras
expectativas.
El problema del futuro es que no lo conocemos con certeza; así que
cualquier valoración de hechos futuros debe tener en cuenta el factor
riesgo. En la mayoría de las aplicaciones prácticas de la gestión basada
en el valor, el criterio del valor actual neto (VAN) del flujo de fondos
(flujo de caja) originado por una determinada decisión o acción
directiva es por definición, la medida del valor creado por esta
decisión.
En relación con VAN hemos de hacer dos consideraciones:
1. Debido tanto al factor tiempo como al factor riesgo, las únicas
cantidades de dinero para las que se pueden cal cular valores actuales
mediante procedimientos de descuento son las cantidades de dinero que
quedan disponibles, a las que se denominan flujo de fondos.
2. El concepto de valor actual no es exclusivo de las inversiones. Puede
aplicarse a cualquier flujo de fondos. Si el valor actual neto asociado
a una determinada acción es positivo, por la propia definición genérica
de valor actual podemos afirmar que dicha acción crea valor para la
empresa y el valor creado es el valor actual neto de dicha acción.
Algunas premisas básicas para entender la gestión orientada a la
creación de valor para el accionista son las siguientes:
• La gerencia está obligada a crear valor para los inversores.
• Los inversores invierten en una compañía porque esperan un retorno a
su inversión.
• Los inversores esperan un mínimo nivel de beneficio por parte de su
inversión al que se denomina coste del capital.
• Una empresa que no crea valor a largo plazo en el sentido de que
ofrece una rentabilidad inferior al coste del capital es económicamente
inaceptable, especialmente desde la perspectiva de los accionistas.
• Los inversores pueden retirar sus fondos de la empresa desde el
momento en que tengan otras inversiones alternativas de mayor
rentabilidad (coste de oportunidad).
10 CONCEPTOS CLAVE PARA ENTENDER LA CREACIÓN DE VALOR
Con el fin de comprender mejor la expresión “creación de valor”,
trataremos de explicar en 10 conceptos clave lo que debemos entender por
creación de valor.
1. El objetivo de crear valor para los accionistas, que tiene como fin
último maximizar su riqueza, parece el dominante en el entorno
empresarial actual. Este objetivo resume el resto de los objetivos
económico-financieros relacionados con la rentabilidad, el crecimiento,
la liquidez, la estructura de financiación y el riesgo, pues todos ellos
contribuyen a ese fin. Crear valor para el accionista es el objetivo de
la función financiera. Ahora bien, ¿cuáles son los parámetros
principales que explican este objetivo? Resumiendo mucho podríamos decir
que son la toma de decisiones de inversión, de financiación y la
política de distribución de dividendos que se practique, así como las
exigencias de rentabilidad de los accionistas y el nivel de riesgo.
2. El valor intrínseco o teórico de cualquier empresa depende de los
cash flows futuros que se estime generará, es decir, de sus
expectativas; por lo tanto, la creación de valor depende de dichas
expectativas. Para medir el valor creado durante un período de tiempo
por una empresa es preciso estimar su valor al final y al inicio del
mismo.
3. Valor y creación de valor no son conceptos equivalentes. Una empresa
puede presentar un valor elevado respecto a otras empresas del sector o
respecto a sus valores contables y, sin embargo, estar destruyendo dicho
valor y viceversa.
4. Para crear valor es preciso que el rendimiento obtenido por los
accionistas (K real) supere a la rentabilidad que exigen (K exigida),
expresando ésta como el rendimiento que podrían obtener en alternativas
de inversión de riesgo similar.
Para estimar el valor creado es necesario medir claramente:
a) El rendimiento del accionista, que nada tiene que ver con los
conceptos tradicionales de rentabilidad calculados a partir de la
información contable (por ejemplo: el ROE o rentabilidad financiera).
b) La rentabilidad exigida por los accionistas (o el coste de capital de
la empresa). A partir de dicho razonamiento podemos concluir que crear
valor exige que la rentabilidad del accionista supere el coste del
capital de los fondos propios.
5. Lo que determina la creación de valor para el accionista no es
exactamente la mejora de la situación de la empresa, como se afirma con
frecuencia, sino que el rendimiento obtenido de las inversiones de la
empresa sea capaz de superar sus expectativas; con independencia de que
dicho progreso se materialice en los resultados contables del período
analizado.
6. Es habitual que las empresas persigan aumentar el beneficio neto,
pues con ello consideran que crean valor para su accionista. La forma de
incrementarlo puede venir por la vía del crecimiento, la
diversificación, la mejora de la eficiencia productiva, la adquisición
de otras compañías, etc. Sin embargo, el aumento del beneficio no
garantiza crear valor. Este comportamiento dispar del beneficio y de la
creación de valor se pone de manifiesto, por ejemplo, cuando una empresa
aumenta, acertadamente, los gastos de desarrollo estratégico de la
actividad relacionados con la innovación, el desarrollo tecnológico, la
mejora de sus procesos, la potenciación de su marca, el servicio al
cliente, la calidad o la formación: su beneficio a corto plazo
disminuye, pero, a la vez, se debe incrementar su valor como reflejo de
la esperada mejora de su posición competitiva (mejora de la expectativas
futuras). Análoga discrepancia se produce cuando, por ejemplo, una
empresa no liquida o vende uno de sus negocios que está destruyendo
valor porque originaría una pérdida contable.
7. Desde hace bastantes décadas, el criterio de valor se utiliza
sistemáticamente en la toma de decisiones de negocio y, en concreto, en
la evaluación de inversiones. En este sentido, el valor actual neto
(VAN) de un proyecto que mide el valor que se espera que cree su
ejecución, es un criterio financiero de evaluación utilizado ampliamente
por las empresas.
8. El método aplicable a cualquier empresa o activo para estimar su
valor consiste en calcular el valor actualizado de las rentas monetarias
futuras que se prevé generará para su propietario. Este método, conocido
como “descuento de flujos”, fue introducido por los premios Nobel
Modigliani y Miller en 1961.
La dificultad de este método de valoración nace de las limitaciones para
realizar unas previsiones razonables de los flujos futuros y de la
imprecisión para determinar la tasa de descuento para calcular su valor
actual.
9. El valor creado para el accionista ha de basarse, al igual que hace
el análisis de inversiones, en el incremento del flujo de efectivo
esperado por los accionistas, que es más tangible que el beneficio. El
inversor invierte dinero y lo que le interesa es el dinero que va a
recibir a cambio.
Son dos los elementos principales que alimentan el valor creado desde el
punto de vista del accionista de una empresa: el aumento experimentado
por el valor de las acciones, los dividendos percibidos y otras posibles
retribuciones monetarias; como por ejemplo, los reembolsos de capital.
De la suma de estos conceptos hay que deducir la rentabilidad que
hubiesen obtenido los accionistas de haber invertido en alternativas de
riesgo similar, es decir, el coste de oportunidad de mantener su
inversión en la empresa.
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Daniel Martínez Pedrós Aportado por: Edgar Oviedo
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