"El fundamento de la palabra "crédito" es "confianza", aunque el
sistema bancario
tradicional construyó su institucionalidad en el curso de los años sobre
la base de la
desconfianza mutua."
Muhammad Yunnus
"Siempre que tengas dudas...aplica la primera prueba. Recuerda la cara
del hombre más
pobre y más débil a quien hayas visto y pregúntate a ti mismo si el paso
que estás
considerando va a ser de alguna utilidad a esta persona. ¿Le va a hacer
ganar algo? ¿Le
va a restaurar el control de su propia vida y destino? El verdadero
desarrollo pone en
primer plano a quienes la sociedad pone en último plano".
Mahatma Gandhiji
Del Grameen Bank a los Bancomunales.
Revolución y Evolución de los Microcréditos.
Master en Desarrollo Internacional SETEM
Marc Soler Castelló
Diciembre 2004
Barcelona
A Muhammad Yunnus, Maria Marta Padilla y Salomón Raydán, por su
brillante
contribución a la provisión de servicios financieros a las personas más
necesitadas para
que puedan abrirse camino por sí mismas y salir de la pobreza con
dignidad.
En la primera parte del trabajo se hace una introducción global a los
microcréditos, explicando su razón de ser y el avance experimentado en
los
últimos años desde la perspectiva de la Cumbre Internacional del
Microcrédito. Se analizan asimismo todos los elementos que deben
considerarse a la hora de diseñar y ejecutar un programa de microcrédito:
la clasificación de beneficiarios, los limitadores y condicionantes del
éxito de
los programas, los tipos de interés y, en definitiva, las
características
distintivas del microcrédito con respecto al crédito tradicional.
También se
hace un breve repaso histórico de lo que han sido los programas de
microcrédito desde los años 60 hasta la actualidad. Más adelante se hace
una distinción entre las disitintas instituciones que proporcionan
microcrédito desde el sector informal hasta las instituciones
financieras,
pasando por las ONGs-, para luego centrarse en un aspecto clave en el
trabajo: el análisis de la metodología empleada en los distintos
programas:
el préstamo individual, los grupos solidarios y los bancos comunales.
A partir de entonces, el estudio se centra en analizar la organización
y los servicios financieros de 3 modelos exitosos que, como rasgo común,
se caracterizan por su buen funcionamiento y su positivo impacto en las
comunidades donde operan. El primer modelo es el que antes apareció
desde un punto de vista cronológico: el Grameen Bank. Un merecido
reconocimiento a la institución pionera en microcréditos basados en una
metodología grupal. Este modelo ha servido de base a otros
posteriormente
y supuso una revolución en el panorama microcrediticio, ya que hasta
entonces los pobres estaban excluídos por definición del acceso a un
derecho fundamental como es el crédito.
En la tercera parte se analizan 2 modelos que suponen una
interesante evolución de la metodología microcrediticia: FINCA
Internacional
y FINCA Costa Rica. A través de la metodología de Bancos Comunales
creada por John Hatch, los clientes participan de la gestión de su
propio
banco, lo cual constituye una gran novedad. El modelo costarricense,
además, experimenta nuevas posibilidades, adaptándolas a las necesidades
de la población, y consigue resultados sorprendentes. El más notable, el
desarrrollo de Empresas de Crédito Comunal con capital accionario a
través
del novedosos concepto de microinversión.
El último modelo que se analiza, el de los Grupos de Autogestión
Financiera, parte en un incio del modelo de FINCA Costa Rica, para
posteriormente irse transformando en un modelo cada vez más sencillo que
apuesta por utilizar tan sólo los fondos propios de la comunidad para
formar
el fondo de crédito. Se demuestra así que con los recursos de la propia
comunidad se pueden financiar un gran número de actividades bien
sentidas por la población más marginada de la sociedad. Los resultados
obtenidos con los Bancos Comunales de capital accionario ("Bancomunales")
son más que esperanzadores, sobretodo debido a que requiere muy poca
financiación para su buen funcionamiento y porque las personas se
involucran de forma máxima en su propio desarrollo. Y ésta es una de las
principales conclusiones finales.
PRIMERA PARTE: VISIÓN GENERAL DEL MICROCRÉDITO
1. Introducción
Como todo el mundo, los pobres necesitan tener acceso a servicios
financieros constantemente. El crédito, concretamente, es un derecho
fundamental que el sistema financiero tradicional ha excluido, por
definición, a los más necesitados. No por ello los pobres dejan de pedir
prestado cuando tienen una necesidad vital -sufragar necesidades básicas
de consumo en momentos de ausencia de liquidez- o microempresarial
emprender una nueva actividad o mejorar la existente-, sino que el
coste
de hacerlo es muy elevado, suficiente como para impedirles salir del
círculo
de la pobreza. La culpa no es de los prestamistas o usureros que les
cargan
unos intereses altísimos, es un problema estructural e institucional y,
aunque los avances realizados en los últimos años son satisfactorios,
todavía son insuficientes.
Más que los microcréditos concepto relativamente nuevo- lo que
saca de la pobreza es el viejo concepto del ahorro. De la misma manera
que
en la Europa del siglo XIX la revolución industrial fue financiada con
los
excedentes de la agricultura -hasta que no hubo ahorro no hubo
inversión-,
lo mismo sucede con las microfinanzas -concepto más amplio que, además
del crédito, incluye la provisión de otros servicios financieros como el
ahorro, seguros o transferencias a hogares con bajos ingresos-. En
contra
de lo que se creía durante muchos años, se ha venido demostrando que los
pobres tienen capacidad de ahorro para devolver un préstamo. El problema
es de acceso, ya que disponen de pocos medios a su alcance para
movilizar
sus pequeños excedentes temporales. Las estructuras financieras de los
países no han tenido en consideración este hecho durante mucho tiempo.
Se han limitado a negar un derecho fundamental como es el crédito,
argumentando que los pobres no tienen capacidad de pago ni bienes con
los
que responder en caso de impago de sus préstamos.
Pero cuando se les ha dado una oportunidad, un gran número de
ellos no la han desaprovechado y han demostrado que son muy buenos
pagadores. Su voluntad de salir de la injusta situación de pobreza en
que se
hallan y su amor propio explican las elevadas tasas de retorno de los
créditos, muy superiores a los registrados por la banca tradicional.
Ésta, en
consecuencia, ha visto un negocio rentable en los microcréditos y se ha
introducido en el negocio de conceder créditos a los pobres, creando
Instituciones Microfinancieras (IMFs) a tal efecto. Obviamente, este
tipo de
instituciones busca una perspectiva comercial en absoluto incompatible
con
el deseable impacto social que persigue el otro tipo de IMFs: el
formado
por ONG crediticias y generalistas-. De hecho, un buen programa de
microcrédito ha de ser rentable en aras a lograr su sostenibilidad y
permanencia en el tiempo. Parece claro que el objetivo de un programa de
microfinanzas sea el de proveer servicios financieros permanentemente, y
no tan sólo hacerlo durante un periodo de tiempo limitado, dado que las
necesidades de las personas son permanentes. En definitiva, en el sector
microcrediticio conviven dos tipos de prioridades: la social -a través
de la
rentabilidad- y la de la rentabilidad -a través de lo social.
Aunque el crédito por sí solo no es suficiente para impulsar el
desarrollo económico y social, sí que es un facilitador o un no-
obstaculizador que permite que los pobres adquieran su activo inicial y
utilicen su capital humano y productivo de manera más rentable. Además,
permite sufragar necesidades básicas de consumo en momentos de
ausencia de liquidez. No es, en cambio, la panacea que hará desaparecer
la
pobreza en el mundo por sí sola, simplemente permite a sus beneficiarios
estar en una situación de mayor oportunidad, que es la de tener acceso
al
crédito en un entorno de cierta actividad económica. El reembolso del
microcrédito supone una forma de capitalización basada en pequeños pagos
frecuentes que ha demostrado ser efectiva y que puede contribuir a
mejorar
las condiciones de vida de los prestatarios a través de un incremento en
su
capacidad de generación de ingresos. Además, las metodologías grupales
en contraposición al tradicional crédito individual- provocan efectos
colaterales muy positivos, derivados del asociacionismo y de la
construcción
de capital social.
1.1. Los tres mitos
En la mayoría de los casos, el sector financiero oficial no tiene en
cuenta la
tendencia de las personas muy pobres a ayudarse a sí mismas trabajando
por cuenta propia. Dado que comúnmente no se reconoce que las personas
más pobres tienen capacidad crediticia o ahorradora, y puesto que con
los
métodos bancarios habituales otorgar un préstamo de 10.000 dólares o de
100.000 dólares cuesta prácticamente lo mismo que otorgar uno de 100
dólares, los pobres no se consideraban un mercado rentable para el
crédito.
De hecho, es cierto que el microcrédito es más caro en términos
relativos y
por ello el sector financiero oficial ha construido 3 mitos acerca de
los
pobres, que han sido rebatidos, y por lo tanto han demostrado ser
excusas
infundadas para no prestarles servicios aludiendo un elevado riesgo y un
escaso coste-beneficio.
En consecuencia, las personas muy pobres se ven obligadas a recurrir
a los prestamistas tradicionales, que pueden llegar a cobrar intereses
de
hasta el 10% al día (tasa anual del 3.650%). Al tener que pagar esos
intereses exorbitantes, los pobres siguen siendo pobres y pasan esta
carga,
y a menudo la deuda, a las generaciones futuras. Los 3 mitos han sido
refutados en la práctica por las numerosas instituciones que brindan
microcrédito desde los años 70 -siendo el Grameen Bank el primero que
quebró este perverso sistema, como se verá más adelante- y han sido
recopilados por la Campaña de la Cumbre del Microcrédito1. Son los
siguientes:
1. Las instituciones no pueden llegar a los más pobres porque resulta
muy costoso identificarlos y motivarlos.
1
2. Si una institución logra llegar a los más pobres, no puede alcanzar
la
autosuficiencia financiera.
3. Una institución que de una u otra manera logra llegar a los más
pobres y alcanza la autosuficiencia financiera, sólo va a añadir a la
gente muy pobre la carga de la deuda.
La acepción del término "mito" es "saberes convencionales
fuertemente sostenidos". Pero no importa cuán fuertemente se sostenga
una idea, si no refleja la realidad, es un mito.
- A nivel del receptor del crédito, ofreciendo
crédito en forma permanente, continua y
disponible en cualquier momento a la población,
según su requerimiento en el tiempo
- A nivel del otorgante de crédito, generando una
ganancia, por medio de intereses significativos
- A nivel de ambos, haciendo confluir las figuras
de receptor y otorgante en la misma persona
(Cliente Inversionista)
Fuente: LUIS MIGUEL ABAD, Sistematización del Programa Bankomunales
y Estudio de los Bankomunales de Nueva Esparta, Programa Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD), Caracas. Julio 2
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Economista egresado de la Universidad de Barcelona y es máster en Desarrollo Internacional por la Universidad Politécnica de Catalunya/Setem. Actualmente es consultor en microfinanzas internacionales. Asesor Financiero, Comercialización y Exportación de la Microempresa Proyecto Cultural el Sitio-INCUBA
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