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Manejo y conservación de los recursos naturales de la cuenca alta del Rio Yaqué del Norte

Autor: Marvin Melgar Ceballos

Sostenibilidad y gestión ambiental

08-2006

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1. Introducción

El desarrollo del “Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra” (ECUT), forma parte de los “estudios supletorios” desarrollados en el proceso de elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial de la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte (CAY) y del municipio de Jarabacoa. Conjuntamente con el Mapeo de Actores Claves (MAC), el Diagnostico de Areas Criticas (DAC), la Caracterización Socioeconomica Rápida (CSR) y la revisión de la información secundaria existente, permitira el desarrollo del POT que después de validado en forma condensada y participativa, promoverá el desarrollo sostenible del territorio.

Para el desarrollo del ECUT, se contó con el apoyo conjunto de PROCARYN como proyecto marco de la consultoría, la Unidad de Gestión Ambiental (UGAM) del Ayuntamiento de Jarabacoa, la Universidad Agroforestal (UAFAM) y el Cluster Ecoturistico de Jarabacoa.
 
Conceptualmente la “Capacidad de Uso de la Tierra” es la determinación en términos físicos, del soporte que tiene una unidad de tierra de ser utilizada para determinados usos o coberturas y/o tratamientos. Generalmente se basa en el principio de la máxima intensidad de uso soportable sin causar deterioro físico del suelo (Klingebield y Montgomery 1961). La Capacidad de Uso de la Tierra permite definir la zonas de conflicto de uso en un territorio determinado, con ello se puede dirigir acciones que permitan mitigar y corregir el uso del suelo para lograr un uso deseable que en algunas ocasiones puede considerarse como un subuso, pero que en la lógica de la fragilidad ecológica es deseable por los beneficios directos sobre el un recurso prioritario en el manejo de cuencas que es el “agua”.
 
Establecer la verdadera capacidad de uso de la tierra se puede considerar como de vital importancia, pues ello hace posible la planificación del desarrollo sostenible de las diferentes actividades productivas, para lo que es necesario aplicar una metodología adaptada a las condiciones propias del territorio (cuenca, región, país, etc.), la cual debe ser completa, de acatamiento y utilización practica, con lo que se permitira unificar criterios y eliminar las diferencias de interpretación. El ECUT conjuntamente con otros “estudios supletorios” (DAC, MAC, CSR), permite el desarrollo de un proceso de planificación tendiente al desarrollo de sistemas de manejo sostenible e integral de los recurso naturales, orientados principalmente al manejo de cuencas, subcuencas y microcuencas hidrográficas.
 
Los resultados del ECUT confirma que en los 960.09 km2 que componente la CAY (753 km2) como el Municipio de Jarabacoa (690.53) se encuentran en una zona con alto nivel de fragilidad ecológica, por lo que el desarrollo agrícola, pecuario y urbanístico debe considerar que tanto la capacidad de uso como el potencial del suelo en mas de un 65 % se orienta para la conservación y la promoción de la cobertura forestal para protección y producción.
 
El ECUT de la CAY y el Municipio de Jarabacoa debe considerarse como se expuso anteriormente como un logro colectivo de los principales actores del territorio, no debe ser considerado como un esfuerzo personal de una Consultora o de un Consultor especifico.
 
El valor agregado que se debe considerar es además el proceso de adaptación de la metodología como una herramienta o instrumento para proceso similares de Ordenamiento Territorial, así también las diferentes fases de capacitacion a nivel conceptual, practico y analítico que un grupo de estudiantes seleccionados de la Universidad Agroforestal (UAFAM) y miembros del Ayuntamiento Municipal de Jarabacoa al participar en la elaboración del presente estudio.
 
Al finalizar debemos considerar que el principal fin del ECUT es servir como instrumento complementario para el desarrollo de un sistema de planificación territorial, considerándolo como un sistema no estático, sino que estar sometido a constantes modificaciones que reflejan tanto procesos de cambios sociales como nuevas problemáticas o una percepción modificada de un problema.

2. Objetivos del estudio
 
· Desarrollar el Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra como una herramienta complementaria a otros estudios supletorios (MAC, DAC y CSR), para ser integrado al analisis del proceso de Ordenamiento Territorial de la CAY y del Municipio de Jarabacoa;
 
· Identificar la capacidad de uso de la CAY y del Municipio de Jarabacoa, permitiendo la identificación de los usos deseables del suelo;
 
· Establecer en base a la capacidad de uso del suelo y la cobertura y uso existente en la actualidad las zonas de conflicto de uso del suelo;
 
· Elaborar un instrumento para los actores con toma de decisión y actividades directas sobre el manejo y conservación de los recursos naturales de la CAY y del Municipio de Jarabacoa;
 
· Generar capacidades locales para el desarrollo de estudios similares en otras áreas del país;
 
· Adaptar y validar la metodología para el desarrollo de Estudios de Capacidad de Uso de la Tierra para la región de la Cordillera Central y en un futuro para la Republica Dominicana.
 
3. Justificación del estudio
 
Durante el desarrollo de la fase preliminar del proceso de elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial de la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte y del Municipio de Jarabacoa, se pudo identificar que no se contaba con un instrumento que permitiera definir la capacidad de uso de la tierra en la zona rural, lo que no permitía establecer en forma confiable el área que presentaba conflicto de uso.
 
Lo anterior fue considerado por el Equipo Técnico de Ordenamiento Territorial (ETOT) para establecer las “lagunas de información” existentes, por lo que se determino la necesidad de realizar el Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra de la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte y del Municipio de Jarabacoa.

4. Metodología
 
Determinación en términos físicos, del soporte que tiene una unidad de tierra de ser utilizada para determinados usos o coberturas y/o tratamientos. Generalmente se basa en el principio de la máxima intensidad de uso soportable sin causar deterioro físico del suelo. Determinada a través de una clasificación de capacidad de uso que básicamente es el agrupamiento de interpretaciones que se hacen principalmente para fines productivos y de conservación y comienza por la distinción de unidades de mapeo. Permite hacer algunas generalizaciones con respecto a las potencialidades del suelo, limitaciones de uso y problemas de manejo.
 
Se refiere solo a un nivel máximo de aplicación del recurso suelo, sin que este se deteriore, con una tasa mas grande que l tasa de su formación. En este contexto, el deterioro del suelo se refiere sobre uso por el hombre. Incluye la geología, la fisiográfica, los suelos, el clima, la vegetación.
 
A través del ECUT se podrá determinar en forma de mapa temático “el conflicto de uso” al comparar los resultados de “uso ideal” y cruzarlo con el mapa de “cobertura y uso actual”. Al concebir el mapa de “conflicto de uso” permitira orientar acciones que permitan guiar las áreas identificadas hacia un uso adecuado o deseable. Para un detalle mayor de la metodología se puede consultar el “Manual No. 2” del Kit de OT de la CAY y Municipio de Jarabacoa.
 
Para el desarrollo de presente estudio se siguieron los siguientes pasos metodológicos:
 
Paso 1:  Adecuación de metodología de Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra a la características biofísicas de la Cordillera Central de la Republica Dominicana;
Paso 2:  Primera fase de gabinete y analisis geoespecial;
Paso 3:  Capacitacion a estudiantes de UAFAM y PROCARYN para la aplicación de metodología;
Paso 4:  Primera fase de campo, colecta de información de variables biofísicas (profundidad efectiva del suelo, pedregosidad, pendiente, cobertura y uso del suelo);
Paso 5: Segunda fase de gabinete, analisis de la información colecta y cruzamiento con información geoespacial;
Paso 6:  Segunda fase de campo, verificación de puntos de información no coincidencial y de lagunas de información;
Paso 7:  Elaboración de mapa de capacidad de uso de la tierra (USO OPTIMO O DESEABLE) y mapa de conflicto de uso de la tierra.
Paso 8:  Elaboración de documento final de Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra (ECUT).

5. Marco descriptivo del área de estudio
 
El área donde se desarrollo el ECUT, comprende dos territorios específicos el primero es la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte (CAY) que comprenda además parte de los municipios de Jarabacoa, Janico, Tireo, Bonao y La Vega y de manera particular se completo el restante 30 % del municipio de Jarabacoa, considerado el núcleo del proceso de Ordenamiento Territorial.
 
5.1 Características generales de la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte
 
El área donde se concentro las acciones para el Estudio de Capacidad de Uso del Suelo se denomina parte alta de la Cuenca, parte donde nace el “rio matriz” que va interceptándose con todos los afluentes que culminan en la parte del delta de la zona ribero-costera.
 
La Cuenca Alta del Río Yaque del Norte (CAY) esta ubicada en la pendiente norte de la Cordillera Central, que se encuentra en la parte central del país. La CAY se encuentra entre las coordenadas 18 55’ hasta 19 17’ latitud norte y 70 31’ a 70 50’ longitud oeste. La mayor parte de la superficie de la CAY pertenece al municipio de Jarabacoa (70%). Sus limites geográficos son: al Sur con las cuencas de los ríos Grande o del Medio, Las Cuevas y Yaque del Sur; al Sur con la Presa de Taveras, al este con la cuenca del río Camu y al Oeste con la cuenca del río Guanajuma. Se ubica entre las provincias de La Vega y Santiago.
 
La altitud varía desde 400 msnm en la presa de Taveras, aumentando a 529 msnm en la ciudad de Jarabacoa y llegando hasta los 1600 msnm en la zona de amortiguamiento del parque José del Carmen Ramírez. La cuenca tiene una extensión total de hasta la presa de Taveras de 830 km2. El comportamiento climatológico de la cuenca se caracteriza por: temperaturas promedio 21.4 C, un promedio anual de precipitaciones de 1502 mm, aunque en la zonas aledañas a la presa de Taveras se presentan condiciones menos humedad con prolongados periodos de sequía.

5.1.1 Zonas Ecológicas
 
Las zonas ecológicas de la cuenca se presentan en el cuadro clasificadas de acuerdo a los rangos de altitud.
 
Zonas Ecológicas  
 
5.1.2 Hidrológica
 
De las aguas recogidas y drenadas de la cuenca del Rio Yaque del Norte se suplen obras de infraestructura hidráulicas de las más importantes de la región. Por su potencial hidráulico, en esta cuenca se han establecido numerosas infraestructuras y se espera que se realicen otras, de gran provecho para el país. Entre las obras de mayor volumen físico se encuentran enumeradas en el cuadro siguiente:
 
Infraestructura productiva hídrica de la CAY

Fuente: PROCARYN, 2002  
 
5.1.4 Aspectos tecnológicos/productivos

5.2 Características generales del Municipio de Jarabacoa
 
El municipio de Jarabacoa pertenece a la provincia de La Vega. Comprende una superficie de 690 km². La población es de 56,931 habitantes, de los cuales 27,856 personas son mujeres (48.9%). Alrededor de un 60% de la población vive en las zonas rurales. La población económicamente activa es de 18,988 habitantes (33,4%) (Censo 2002).
 
El municipio posee 11 secciones y 125 parajes de los cuales 59 pertenecen a las zonas rurales de la CAY. Los limites geográficos son: al norte La Vega; al sur Constanza; al este Monseñor Nouel y al oeste Jánico y Santiago. Pertenece a la zona de vida de bosque húmedo subtropical. Las precipitaciones promedios anuales son de 1,980mm y la temperatura promedio anual es de 22 C.
 
La economía del municipio de Jarabacoa depende en primer lugar de la agricultura y sus principales líneas de producción: vegetales tradicionales, café, habichuela, tayota, flores, vegetales de exportación en grandes partes bajo riego. Además se desarrollan actividades comerciales, turismo de montaña, agroindustria y servios de banca. El cuadro 8 indica las comunidades de la CAY que pertenecen al municipio de Jarabacoa. (CSR, 2004)  
 
5.3 Características geomorfoloicas, geológicas y edáficas de la área de estudio
 
5.3.1 Características generales del suelo de la República Dominicana
 
La República Dominicana ocupa aproximadamente las dos terceras partes de la isla de la Hispaniola (La Española) con una extensión superficial de 48,442 km2. Su costa norte está bañada por el Océano Atlántico, su costa sur por el Mar Caribe, al este por el Canal de la Mona y al oeste por la República de Haití.
 
Fisiográficamente la República Dominicana consiste de cuatro cadenas de montañas casi paralelas con orientación este sudeste a oeste noroeste y están relacionadas con la parte oriental y central de Cuba y las montañas de Puerto Rico. Asimismo se intercalan cinco cuencas de deposición y llanuras comprendiendo los suelos más fértiles de la República Dominicana.
 
Estas cadenas de montañas así como las cuencas de deposición y llanuras son las siguientes:
 
Montañas                                                          Cuencas y Llanuras
 
a) Cordillera Septentrional                              a) Valle del Cibao
b) Cordillera Central, Sierra de Yamasá y      b) Valle de San Juan
Cordillera Oriental                                           c) Llanura de Azua
c) Sierra de Neiba                                             d) Hoya de Enriquillo
d) Sierra de Bahoruco                                      e) Llanura Costera del Cribe
                                                                           d) Llanura de la Península de Barahona
 
5.3.2 Suelos de la Cordillera Central
 
La Cordillera Central es el principal sistema montañoso del país y ocupa gran extensión superficial en su porción central, extendiéndose con rumbo noroeste a sureste desde la frontera con Haití hasta concluir cerca de la costa sur en las proximidades de Baní. Hacia el nororiente la cordillera termina al este de la loma La Guadalajara y al este de la loma La Naviza.
 
Los suelos de la Cordillera Central tienen en su mayor parte topografía accidentada que los hace inadecuados para el cultivo, excepto para los que son típicamente de montaña o para agricultura de subsistencia, en zonas asiladas. En zonas donde las condiciones topográficas son menos limitantes y los suelos más profundos, es posible obtener cosechas económicas siempre que se usen y manejen adecuadamente. (Tirado, G. 2003)
 
Los suelos de la cordillera, son por lo general, de poca profundidad efectiva y con texturas ligeras. Estas condiciones, conjuntamente con la alta precipitación de la región y con las pendientes muy pronunciadas de los terrenos, propician la erosión acelerada de los suelos que son inmediatamente desbrozados para su utilización agrícola
 
El uso más adecuado para la mayor parte de los suelos de la cordillera, es la explotación forestal, con métodos racionales y prácticas de conservación. Sin embargo, por razones especialmente de tipo social, en los últimos años los agricultores se han dedicado en forma casi sistemática, a la destrucción del bosque en un intento desesperado para lograr nuevas tierras para establecer una precaria agricultura de sustento. Después de algunas cosechas estos terrenos desprovistos de su cubierta vegetal protectora y sujetos a la acción erosiva del agua de escurrimiento, se convierten en terrenos erodados e improductivos.
 
Los suelos de la cordillera presentan tanta complejidad como las rocas que los originan, aunque tienen el factor topográfico que es determinante para la mayoría de ellos. Sin embargo, es posible encontrar suelos marcadamente diferentes, aun cuando han sido originados por el mismo tipo de roca y en las mismas condiciones de lluvia y topografía, y en otros casos es posible encontrar suelos más o menos semejantes en cuanto a desarrollo del perfil y fertilidad inherente, pero que han sido originados por rocas diferentes.
 
La Cordillera Central está dividida en dos macizos principales por el Valle de Constanza.:
 
o El macizo de occidente que se define en los montes de Jicomé y se eleva a 2500 m en el Monte Gallo, a 3190 en Pico Duarte y decrece lentamente en dirección sudeste en la loma La Rusilla a 3125 m y en el Piquito del Yaque a 2860 m, y  
o El macizo de oriente que culmina en los picos Culo de Maco a 2230m, Cucurullo a 2250 m y Monte Tina a 2700 m.  
 
La cordillera está formada principalmente por un complejo de rocas ígneas, volcánicas, metamórficas y algunas sedimentarias. Se encuentra flanqueado por sedimentos más modernos que pertenecen en su mayor parte al terciario marino, lo que da a todo el conjunto geológico de la isla la apariencia de un gigantesco anticlinal.

La cordillera constituye un nudo en el que convergen y funcionan los varios canales estructurales occidentales del sistema Caribe Antillano que se extiende hacia el Oriente por Puerto Rico e Islas Vírgenes y al Occidente hacia Cuba.
 
La Cordillera Central está formada morfológicamente por una serie de lomas, valles y mesetas que presentan en su mayor parte caracteres de bosque, aunque es posible también encontrar pequeñas zonas con características de sabana, de gran altitud. El área que ocupa esta región geomórfica recibe una precipitación anual que varía de 750 mm a más de 2250 mm. Las zonas de mayor precipitación están situadas en las proximidades de Bonao y Villa Altagracia, con un registro de más de 2000 mm anuales y hacia el sudeste de Restauración, también con más de 2000 mm de lluvia anual. Las zonas de menos lluvia están situadas en las proximidades de Azua. (Tirado, G. 2003)
 
Los suelos de la Cordillera Central se agruparon en las asociaciones que a continuación se relacionan:
 
· Suelos con topografía muy accidentada de origen volcánico, poca profundidad y baja fertilidad (Asociación Baiguate Hondo Auyamas Jimenoa)
· Suelos de topografía irregular, formados a expensas de materiales calcáreos y volcánicos, arcillosos, color pardo muy oscuro compactos y duros (Asociación El Cercado Sabana Larga)
· Suelos en cerros de poca elevación y pendientes suaves desarrollados a expensas de rocas intrusivas granulares arenosos gruesos (Asociación La Cruz Buena Vista)
· Suelos formados a expensas de conglomerados calcáreos, poco profundos colores pardos muy susceptibles a la erosión (Asociación Las Lavas)
· Suelos formados de tobas andesíticas, muy profundos, baja fertilidad inherente y mal drenaje interno (Asociación Limón)
· Suelos formados a expensas de serpentinas, topografía accidentada a ligeramente inclinada (Asociación Nipe Martí)
· Suelos franco arenoso fino, pardo oscuro, estructura granular sustentado por caliza en bloques interestratificada con arenisca calcárea ambos friables (Asociación Palma)
· Suelos desarrollados a expensas de granitos, esquistos, andesitas y tobas, poca profundidad efectiva, y muy baja fertilidad inherente (Asociación Restauración Anacaona)
· Suelos residuales, poco profundos, topografía de ondulada a alomada (Asociación Rincón Yuboa)
· Suelos arcillosos derivados de rocas volcánicas, color pardo o pardo rojizo, escaso desarrollo del perfil, gran cantidad de fragmentos angulares de roca en la superficie (Asociación Valle Nuevo)
· Terreno Escabroso de Montaña.
 
Se agrupan los suelos con topografía muy accidentada, de origen volcánico y está situada en la parte nororiental de la Cordillera Central, bordeando el Valle de Jarabacoa y flanqueando, por el lado occidental el Valle de Bonao. Se han reunido en esta asociación suelos que se caracterizan por su topografía accidentada, su poca profundidad al material originario y muy especialmente, por su bajo nivel de fertilidad. El material originario está formado, por lo general, por rocas que contienen cuarzo y feldespatos en proporcione variables y que dan lugar a suelos de características semejantes. La escasa profundidad de la arcilla superficial no permite almacenar suficiente humedad en el suelo, por lo que aun en época de lluvias pueden observarse síntomas de deficiencia de agua. El drenaje superficial es bueno a excesivo y la vegetación natural es predominantemente pinos. El uso de estas tierras está limitado generalmente a explotación forestal
 
Los suelos que forman esta asociación son, en orden de importancia, los correspondientes a las series Baiguate, Hondo, Auyamas y Jimenoa. Los suelos de las tres primeras series son derivados de materiales ígneos con diferente contenido de cuarzo y feldespato; los suelos Jimenoa son derivados de basaltos. También se han incluido en esta asociación suelos de las serie Mata Puerco y Yamí, formados a expensas de hornablenda y de leucotonalita respectivamente y que ocurren en pequeña extensión al nordeste de Jarabacoa. (Tirado, G. 2003)
 
Los suelos de la serie Baiguate, que ocupan principalmente la parte sur de la asociación, se han formado a expensas de materiales parecidos a la diorita, pero conteniendo más feldespato y menos cuarzo, que los hace más básicos que aquella. Son suelos muy poco profundos, textura arcillosa. El material basal ha sido parcialmente meteorizado hasta profundidades apreciables, pero la profundidad efectiva del suelo es escasa. Algunas áreas son utilizadas en agricultura de sustento. Tienen topografía muy accidentada con pendientes que varían de 50 a 70 por ciento; la vegetación está compuesta predominantemente de pinos y pajón.  
 
Fotografía 1: Suelos accidentados de la Serie Baiguate, las pendientes son bastante pronunciadas

Los suelos de la serie Hondo ocupan por lo general la parte occidental y septentrional de la asociación. Son suelos poco profundos, por lo general de sólo 10 cm de profundidad, textura franco arcillosa, muy gravilloso, topografía alomada y muy baja fertilidad inherente. La topografía accidentada, con pendientes pronunciadas, facilita el escurrimiento acelerado de las aguas de lluvia que arrastra consigo el material friable del suelo superficial; la escasa profundidad de su suelo no permite una retención adecuada de la humedad. Estas condiciones de drenaje excesivo limitan aún más la utilización agrícola de los suelos de esta serie por lo que su uso está orientado a producción forestal y particularmente a pinares. En algunas áreas donde la topografía y la profundidad del suelo lo permiten, se desarrolla una agricultura basada especialmente en la exigua producción de frijoles y yuca
 
Los suelos de la serie Auyamas ocupan la parte occidental de la asociación y se han desarrollado a expensas de tonalita hornablenda. Son suelos con textura arenosa gruesa, de escasa profundidad, con baja fertilidad inherente y con topografía muy alomada, de pendiente pronunciada, por lo general mayor de 50 por ciento. Estos suelos son susceptibles a la erosión. La acción erosiva del agua de escurrimiento es facilitada por la friabilidad del suelo. (Tirado, G. 2003).
 
Los suelos de la serie Jimenoa, ocurren en una faja que se extiende en dirección este a oeste, bordeando el lado sur del Valle de Jarabacoa. Estos suelos tienen topografía muy alomada y se han formado a expensas de basaltos; su profundidad efectiva es muy escasa y su textura franco arcillosa. Son suelos litosólicos de baja fertilidad inherente.
 
Los suelos Yamí, ocurren poco extensivamente al noroeste de Jarabacoa, ocupan una extensión menor que los suelos Hondo, siendo el nivel de fertilidad más bajo que estos últimos. El suelo menos alomado que los suelos anteriores presenta un horizonte franco arcilloso con menor contenido de feldespatos. La profundidad efectiva, que es escasa y su baja fertilidad son los factores limitantes más destacados de estos suelos.
 
Los suelos Yamí están íntimamente relacionados con los suelos de la serie Mata Puerco que son los menos extensivos de la asociación pero se diferencian de éstos principalmente en su topografía y productividad. Los suelos Mata Puerco son poco profundos y están formados a expensas de materiales más ricos en hornablenda y con topografía más alomada. Los suelos Yamí presentan topografía ondulada y admiten cultivos, principalmente de plátanos y batatas, mientras que los Mata Puerco están en su mayor parte dedicados a pastos o bosques de pinos y planifolias
 
Los suelos de esta asociación ocupan una superficie alargada de gran extensión, situada en el extremo noroccidental de la Cordillera Central, confinada al norte por los suelos suavemente alomados de naturaleza calcárea de la asociación Carbonera Habana Quemados y al sur por los suelos con topografía variada y de naturaleza ígnea de la asociación La Cruz Buena Vista. El área que ocupa esta asociación al igual que el de la asociación Carbonera Habana Quemados está situada en una zona intermedia formada por lomas de poca elevación que separa los terrenos con topografía llana del Valle Occidental del Cibao de los terrenos muy alomados de la Cordillera Central. Esta condición topográfica, además de las condiciones climáticas y ecológicas, aconseja la necesidad de considerar esta zona dentro de la Cordillera Central en lugar del Valle del Cibao.
 
El área de la asociación El Cercado Sabana Larga recibe precipitación media anual que varía de 1000 mm a 1400 mm, correspondiendo el promedio más baja su parte septentrional y el más alto a su porción meridional. La topografía es también irregular, es accidentada en la porción oriental pero hacia el occidente es de pendientes más suaves y en algunos casos llanos con aisladas elevaciones compuestas por rocas volcánicas y sedimentarias. Los suelos más extensivos de esta asociación son los correspondientes a los de las series El Cercado y Sabana Larga pero se han incluido pequeñas áreas de suelos serie Zamba.
 
Los suelos serie El Cercado se han formado a expensas de materiales arcillosos de deposición de naturaleza calcárea y de depósitos de gravas de naturaleza volcánica. Son suelos arcillosos, color pardo muy oscuro y consistencia dura que a 15 cm pasa a arcilla plástica cuando húmeda y dura cuando seca, color pardo claro con alguna grava tobácea de color pardo rojizo, limitada cantidad de perdigón pequeño de color negro y escasos nódulos blancos de naturaleza calcárea; a los 45 cm y hasta profundidades de más de 105 cm están sustentados por una capa de arcilla friable, color pardo ligeramente calcárea que contiene cristales de cuarzo y menor cantidad de nódulos calcáreos que la capa anterior. (Tirado, G. 2003)
 
La topografía de estos suelos varía de llana a ondulada; el drenaje superficial es malo y está determinado por la topografía; su drenaje interno es deficiente y establecido por la dureza e impermeabilidad de la arcilla del subsuelo, que impide el movimiento interno del agua. Las condiciones de la zona donde ocurren estos suelos que inicialmente eran de sabana arcillosa, han sido modificadas intensamente por el riego que se utiliza actualmente para la producción de arroz, especialmente en la zona situada al norte de Dajabón. Las áreas que no han sido dotadas de riego se utilizan para pastos, entre los que se destaca la pangola.
 
Estos suelos tienen semejanza con los de la serie San Juan que ocurren en el Valle de San Juan (Ver 14) y con los de la serie Hato Mayor que se presentan al Pie de Monte de la Cordillera Oriental.
 
Para una mejor y más amplia utilización agrícola de estos suelos con subsuelo duro, es aconsejable el uso de arados toperos o de subsuelo. Con la remoción de los horizontes bajos de los suelos, sin invertirlos, se consigue una modificación de las características físicas de los mismos. Una práctica conveniente para la mayor parte de los suelos de subsuelo firme es el aumento progresivo de las araduras incrementándose anualmente 5 cm. Se puede empezar en 25 cm y llegar después de unos años hasta 50 ó 70 cm.
 
Los suelos Sabana Larga ocupan, por lo general, la parte central de esta asociación y se han desarrollado a partir de materiales sedimentarios y volcánicos al igual que los suelos El Cercado. El área en que ocurren estos suelos presenta característica de sabana establecida en grado apreciable por la baja fertilidad inherente de los suelos y por el mal drenaje. Estos suelos ocupan áreas onduladas con pequeño declive y consisten esencialmente en una capa superior con textura arcillosa color pardo muy oscuro, casi negro, muy compacta y con grava angular de naturaleza volcánica, sustentada a poca profundidad por una capa de arcilla oliváceo que contiene inclusiones calcáreas; a profundidades de 20 cm se encuentra el material basal, arenoso, friable y apreciable contenido de gravas de cuarzo. El bajo nivel de fertilidad de estos suelos ha orientado su uso a producción de pastos.
 
La zona en que encontramos los suelos El Cercado y Sabana Larga es de naturaleza muy compleja, tanto por la interacción de materiales de diverso origen como por la trama excesiva de las áreas de suelos correspondientes a estas dos series. Esta complejidad se hace más evidente al nordeste y hacia el este de Dajabón donde también se presentan pequeñas áreas de suelos poco profundos desarrollados a expensas de tobas volcánicas semejantes a los de la serie La Larga que ocurren más extensamente en el Pie de Monte de la Cordillera Oriental y suelos rojos coluviales más profundos de origen ígneo. En esta zona se levantan pequeñas elevaciones formadas por toba volcánica en los bordes y caliza dura en la cima, como sucede en el Cerro de Jácuba
 
Otros suelos incluidos en esta asociación son los correspondientes a la serie Zamba, ocurren principalmente al noreste de Santiago Rodríguez. Tienen topografía ondulada con pendientes suaves y presentan características de sabana. Consisten esencialmente en suelo franco arcilloso calcáreo, dolor pardo claro, sustentado a profundidades que varían de 10 a 30 cm por arenisca dura y de color gris. En algunas áreas se presenta una capa intermedia de arenisca con nódulos calcáreos blandos. Estos suelos, a causa de su fertilidad inherente baja y a la dificultad de proveerles de agua mediante riego, tienen potencial agrícola muy bajo.
 
Suelos que consisten en serie de cerros de poca elevación y de suaves pendientes, con alargados valles y estrechas terrazas, situados en la vertiente nororiental de la Cordillera Central. Se han desarrollado a expensas de rocas intrusivas granulares entre las que destacan las granodioritas. (Tirado, G. 2003)  
 
Estos suelos se han correlacionado con suelos de la serie Guáimaro que ocurren en la Provincia de Camagüey en Cuba y suelos serie Pandura Vieques en Puerto Rico. Los primeros se han utilizado para el cultivo del algodón con resultados negativos a los pocos años, fracasos causados a la falta de prácticas de conservación, muy necesarias en estos suelos friables. Los segundos han sido utilizados en algunas partes para el cultivo de la caña de azúcar, con resultados poco alentadores, pero con intensa fertilización y otros cultivos han producido resultados satisfactorios.
 
Los suelos de esta asociación presentan caracteres agrológicos uniformes variando solamente estos debido a la topografía. El área de esta asociación limita al occidente en la frontera con Haití y está confinada por el norte por los terrenos sabaneros de la asociación El Cercado Sabana Larga y al sur y al este con los suelos de naturaleza ígnea y con topografía muy accidentada el Terreno Escabroso de Montaña. Recibe precipitación media anual de 1250 a 2000 mm, correspondiendo el promedio más bajo a los terrenos situados al norte de la asociación y el más alto a los situados en el flanco sur, que son los de mayor elevación.
 
Los suelos de esta asociación presentan caracteres agrológicos más o menos uniformes variando a condiciones pluviométricas y topográficas. La porción oriental de la asociación tiene topografía más accidentada que la occidental, con pendientes más pronunciadas que limitan algo más su uso agrícola. En la parte central de esta asociación, hacia el este de Loma de Cabrera, los terrenos tienen elevación mayor que determina una divisoria de aguas; el drenaje de los terrenos del oeste va a engrosar el caudal del Río Dajabón y el drenaje de la parte este va hacia el Río Guayubín. Los suelos que integran esta asociación son los correspondientes a las series La Cruz, que es el más extensivo y por lo general ocurren en la parte oriental de la asociación y los de la serie Buena Vista que son los menos extensivos y ocurren en su parte occidental.
 
Los suelos de la serie La Cruz son, en su mayor parte de color parduzco, con textura franco arenosa muy gruesa, gravas de cuarzo y fragmentos de diorita, parcialmente meteorizada, muy friable; a profundidades de 30 cm está sustentada por una capa de suelo franco arenoso grueso, con grava angular y color pardo más claro que el anterior; a 50 cm se encuentra diorita basal color gris claro y pardo amarillento que en su masa contiene bolsones de material con textura franco arcillo arenosa color pardo rojizo. Ocupan casi toda el área de la asociación y varían muy poco en sus características generales, excepto por la profundidad efectiva del suelo. Los suelos en las partes altas de las elevaciones son menos profundos que los situados en las partes bajas de las ondulaciones causadas, en gran parte a que en el proceso de erosión continuada los materiales erodados son depositados en las posiciones bajas. A un kilómetro al este de Loma de Cabrera, en las partes altas de las lomas, la profundidad de la capa superficial del suelo es muy escasa y está sustentada directamente por el material basal. Más hacia el este, en las proximidades de La Peñita, el suelo tiene coloración rojiza, aunque presenta las mismas características de perfil que identifican a los suelos de esta serie.
 
Estos suelos presentan, por lo general, mejores características en la zona situada hacia el este de Loma de Cabrera, donde la lluvia es mayor que en la parte occidental y las condiciones topográficas no son tan accidentadas como en la parte más oriental y septentrional de la asociación. En esta zona la precipitación media anual varía de 1500 a 1750 mm y la topografía varía de ondulada a poco alomada con pendientes poco pronunciadas. Estas condiciones permiten el desarrollo de una agricultura de sustento, con cierta tendencia a la agricultura orientada hacia el mercado. Los principales productos agrícolas de la zona son: yuca, plátano, cocos tabaco y maní. (Tirado, G. 2003)
 
Los suelos Buena Vista son menos extensivos que los de la serie La Cruz y por lo general ocurren en su parte noroccidental, al sur de Dajabón, con topografía que varía de llana a ondulada y que presentan cerros aislados de poca elevación. Presentan características de aridez a causa de su baja fertilidad inherente y a la impermeabilidad de su subsuelo. Se han desarrollado a expensas de arcillas de deposición y de depósitos de materiales cuarzo dioríticos; consisten principalmente de suelos con textura arenosa gruesa, friable, color pardo y gran contenido de grava angular de cuarzo de 2 a 5 mm; a los 30 cm está sustentada por una capa de grava de cuarzo que contiene algún material de la capa superior; a los 50 cm y hasta 105 cm este suelo presenta una capa compuesta solamente de grava angular de cuarzo de 5 mm a más de 105 cm el suelo presenta el material basal con textura arcillosa y moteada de colores rojo y gris.
 
El potencial de desarrollo agrícola de estos suelos es muy bajo. Su uso más adecuado es, posiblemente, para pastos con métodos de fertilización intensa. A causa de su susceptibilidad a la erosión han de ser manejados con extremo cuidado.
 
En esta asociación se han incluido pequeñas áreas de suelos que ocurren en su parte nororiental, al sureste de Santiago Rodríguez y que difieren de los suelos de las otras series que la integran. Estos suelos tienen buen drenaje superficial e interno, topografía que varía de ondulada a poco alomada y vegetación natural en la que predomina la palma cana; se han desarrollado a expensas de materiales tobáceos y consisten esencialmente de un horizonte franco arenoso color pardo, sustentado a los 15 cm por un suelo franco arcillo arenoso color pardo rojizo con grava angular y a los 30 cm por el material original. Estos suelos están limitados para el cultivo por su profundidad y baja fertilidad inherente y en algunos casos por su topografía. Sin embargo, en terrenos ondulados con pendientes suaves y de mayor profundidad del suelo, se utilizan para el cultivo de tabaco, aunque no con resultados satisfactorios.
 
Esta asociación agrupa suelos formados a expensas de conglomerados calcáreos; ocupan principalmente las elevaciones situadas en la porción norte de la Cordillera Central en las proximidades de Monción. Son suelos calcáreos, poco profundos, colores pardos, muy susceptibles a la erosión y de limitada utilización agrícola, excepto tal vez para usos forestales.
 
Caracterizan esta asociación los suelos de la serie Las Lavas, que se presentan igual que en el Valle Occidental del Cibao. Los suelos de esta asociación ocurren en terrenos con características de meseta, situados en la parte occidental de la Cordillera Central, al norte de Restauración. Estos suelos, formados por intensa meteorización de tobas andesíticas, son muy profundos. Los principales factores limitantes para uso agrícola son su baja fertilidad inherente y mal drenaje interno, en algunos casos su topografía accidentada. El uso más conveniente parece ser el forestal, en algunos casos para pastos. Los suelos representativos de esta asociación son los correspondientes a la serie Limón que ocurre más extensamente en la Cordillera Oriental.
 
Esta asociación ha sido reconocida principalmente a lo largo de un área que bordeando el Valle de Bonao por su flanco oriental, se desplaza hacia el norte hasta las proximidades de La Vega y hacia el sur hasta Piedra Blanca. Los suelos que forman esta asociación se han formado a expensas de serpentinas, pero tienen caracteres morfológicos que los diferencian. (Tirado, G. 2003)
 
Los suelos más extensivos de esta asociación son los correspondientes a la serie Nipe, que están bien caracterizados y pueden correlacionarse con los suelos del mismo nombre que ocurren en Cuba y Puerto Rico. En menor grado integran esta asociación los suelos de la serie Martí, que también se correlacionan con suelos del mismo nombre en Cuba y Puerto Rico. Ambos suelos presentan topografía, generalmente, alomada a muy alomada, aunque existen zonas casi llanas de suelos Martí.
 
Los suelos Nipe son los más destacados por el grado de madurez que han alcanzado. Corresponden al nuevo orden de Oxisoles y se caracterizan por no presentar cambios a través de todo su profundo perfil desde la superficie hasta la roca que los origina. Esta capa profunda y uniformemente meteorizada esta constituida por una arcilla de color rojo intenso con estructura fuertemente desarrollada.
 
A pesar de las excelentes condiciones físicas de estos suelos, entre las que se cuenta una fuerte resistencia a la erosión, el uso agrícola es muy limitado a causa de su topografía accidentada y bajo nivel de fertilidad. Por lo general estos suelos están dedicados a la explotación forestal de pinos.
 
Los suelos Martí se presentan en pequeñas zonas aisladas, con perfil de arcilla oscura, casi negra, que alcanza apenas 10 cm de profundidad sobre la serpentina poco meteorizada e inmediatamente la roca originaria en forma masiva. Estos suelos ocupan totalmente el área de la asociación cartografiada al oeste del arroyo Jumunucú. A causa de la naturaleza del material originario y escasa profundidad son suelos poco productivos y su uso está generalmente limitado a pastos.
 
La asociación se extiende hacia el norte del Valle de Bonao para incluir un grupo de suelos formados a expensas de materiales coluviales provenientes de las áreas de suelos Nipe y Martí de la parte alta de las lomas. Estos suelos presentan topografía ligeramente inclinada, textura franco arenosa fina. A causa de su profundidad y al excelente estructura granular es posible obtener en estos suelos cosechas de tabaco, mediante manejo basado en fertilidad intensiva.
 
Esta asociación está caracterizada, por su notable susceptibilidad a la erosión laminar y ocupa una extensa zona de colinas bajas y calizas al sureste de Santiago de los Caballeros, en la parte nororiental de la Cordillera Central. A causa de la naturaleza friable del subsuelo, a la poca profundidad del suelo, a la topografía compuesta por pendientes pronunciadas, a la intensa y continuada explotación agrícola a que han sido sometidos, estos suelos presentan alto grado de erosión, posiblemente el área más erosionada del país.
 
La asociación está constituida por suelos de un solo grupo, que corresponde a la serie Palma, aunque por diferentes fases d la misma, que se presentan en forma extensiva. En algunas zonas donde puede observarse un perfil completo de estos suelos residuales, se aprecia un suelo franco arenoso fino color pardo oscuro, estructura granular de poco espesor, sustentado por caliza en bloques, interestratificada con arenisca calcárea, ambos de naturaleza muy friable. Sólo pueden cultivarse con relativo éxito las depresiones donde se ha acumulado el suelo arrastrado por la erosión de las colinas. La producción agrícola de esta zona ha decrecido considerablemente en los últimos años, sin duda a causa de la ausencia de prácticas adecuadas de manejo, al punto que al presente apenas hay suelo.
 
Se agrupan los suelos desarrollados a expensas de granitos, esquistos, andesitas y tobas, que ocurren en una extensa área en la frontera con Haití, desde el Río Gurabo, al norte de Restauración hasta el arroyo Pío al sur de Sabana Cruz. (Tirado, G. 2003)
 
La zona de esta asociación recibe una precipitación media anual de 1250 a 2000 mm; el promedio más alto corresponde a los terrenos situados al norte de la asociación, el más bajo a los del sureste.
 
Los suelos que forman esta asociación, a pesar del complejo material volcánico que los origina, se han agrupado a causa de sus características comunes de topografía accidentada, poca profundidad efectiva y muy baja fertilidad inherente.
 
Algunas fases de estos suelos son correlativas de los suelos correspondientes a las series Pandura, Ciales, Descalabrado y Teja de Puerto Rico.
 
Los suelos más representativos de esta asociación son los de las series Restauración y Anacaona. Los primeros ocurren principalmente en la parte norte de la asociación, los segundos en la parte sur.
 
Los suelos Restauración son de escasa profundidad, fertilidad inherente muy baja y topografía alomada. Su vegetación natural se compone principalmente de pinos y pajón. Estos suelos se han desarrollado a expensas de granitos y tienen semejanza con los de la serie Teja, fase alomada, de puerto Rico.
 
El potencial agrícola de estos suelos es muy bajo, el uso más conveniente es para la explotación forestal, con prácticas de conservación y manejo apropiados.
 
Los suelos Anacaona se han formado a expensas de esquistos y materiales calcáreos. Su escasa profundidad, topografía accidentada y baja fertilidad inherente son las características más destacadas de estos suelos y constituyen otros tantos factores adversos para su utilización agrícola. El uso más conveniente es para la explotación forestal, con prácticas de conservación y buen manejo, entre los que ha de considerarse, el control de incendios.
 
Esta asociación ocupa una importante extensión de terreno de colinas altas al nordeste del Valle de Bonao y una zona pequeña al sureste de la ciudad de Bonao. Está compuesta por suelos residuales, poco profundos, de topografía que varía de ondulada a alomada. Los suelos predominantes de la asociación corresponden a la serie Rincón, que se caracterizan por su poca profundidad efectiva y por su gran profundidad de meteorización incompleta de la roca basal de que se derivan. Esta última está constituida por esquistos que dan lugar a suelos ácidos y de baja fertilidad, con topografía alomada y uso limitado generalmente a explotación forestal.
 
Otro suelo que integra esta asociación, aunque en menor extensión, es el de la serie Yuboa, que ocupa zonas menos alomadas. Son suelos residuales, cuarcíticos y muy poco profundos. Están sustentados por una arcilla moteada muy plástica e impermeable. Las pocas profundidades del suelo y la topografía, combinadas con un bajo nivel de fertilidad, limitan severamente su uso agrícola.
 
Esta asociación abarca la meseta o firme de la Cordillera Central que atraviesa el camino de San José de Ocoa a Constanza. Son suelos arcillosos, derivados de rocas volcánicas de color pardo o pardo rojizo, con escaso desarrollo y gran cantidad de fragmentos angulares de roca en la superficie, corresponden al Gran Grupo de los Litosoles. Presentan características típicas de sabana elevada, con vegetación de espartillo y pinares, en altitudes de alrededor de los 2000 metros. (Tirado, G. 2003)
 
Los suelos de esta asociación solamente fueron observados en el área señalada, pero sin duda hay otras zonas de la Cordillera Central con elevación, topografía y materiales originarios semejantes.
 
La capacidad productiva de estos suelos está muy limitada por el escaso desarrollo del perfil, la poca profundidad efectiva y la abundancia de fragmentos de roca; su uso más indicado es para fines forestales.
 
Con esta denominación se han agrupado suelos con topografía muy accidentada y que por lo general, presentan pendientes mayores del 100 por ciento, aunque el material originario sea diferente, variando desde rocas volcánicas metamórficas básicas al noroeste de la cordillera, a rocas ácidas de cuarzo, mica y esquistos al extremo oriental; roca sedimentaria, volcánica y posiblemente metamórfica al este de Constanza; calizas y esquistos al sureste; cuarzo diorita en la parte central y granitos y dioritas al extremo occidental.
 
A la condición topográfica se une, comúnmente, la poca profundidad efectiva de estos suelos para limitar su uso par fines forestales o recreativos.
 
Los suelos más importantes por su extensión, son los correspondientes al grupo de Terreno Escabroso de Montaña no calcáreo, los cuales han derivado de rocas ígneas y metamórficas. Estos suelos presentan características variadas de acuerdo con su material de origen, pero en general son de poca profundidad, fertilidad inherente baja y gran susceptibilidad a la erosión. En muchas áreas prácticamente no hay suelo y la roca basal aflora extensivamente.
 
Por lo general, los suelos sobre basaltos son de colores pardos y muy rocosos, los suelos provenientes de esquistos son poco profundos, textura franco arenosa y muy gravillosos, los suelos desarrollados a expensas de cuarzo diorita son de colores pardos o pardo grisáceos, rojizos y textura arenosa gruesa; los suelos desarrollados a expensas de tobas andesíticas son de color rojizo, gran profundidad, textura arcillosa y los suelos provenientes de serpentina son en unos casos, rojos, profundos, muy resistentes a la erosión y en otros, poco profundos, erosionables, textura franco arcillosos y color pardo oscuro.
 
El uso de estos suelos se limita a fines forestales, especialmente, con especies de pinos, empleando prácticas de conservación y métodos racionales de explotación. El control de incendios ha de ser considerado como práctica elemental.
 
El otro conjunto de suelos de esta agrupación es el Terreno Escabroso de Montaña calizo, que consiste de suelos de escasa profundidad, friables, textura franco arenosa o franco arcillosa, color pardo, que se han formado a expensas de conglomerados calcáreos, calizas, areniscas calcáreas y materiales calcáreos no consolidados.
 
Tienen alta susceptibilidad a la erosión. Por lo general tienen fertilidad inherente algo superior que los Terrenos Escabrosos de Montaña no calcáreos, pero su uso es también limitado a fines forestales, principalmente latifoliadas.
 
Dentro de la zona delimitada como Terreno Escabroso de Montaña, también se han incluido por razones de escala, pequeños valles, terrazas y terrenos de suelos coluviales que presentan condición topográfica menos accidentada y que permite utilización agrícola más amplia, pero por condiciones de inaccesibilidad tienen potencialidad agrícola limitada. (Tirado, G. 2003)

5.3.2.1 Suelos de los Valles Intramontanos de la Cordillera Central
 
Confinados por las altas elevaciones de las montañas de la Cordillera Central se encuentran cuatro valles principales, que en orden de importancia son el Valle de Bonao, el Valle de Constanza, el Valle de Villa Altagracia y el Valle de Jarabacoa.
 
El Valle de Bonao ocupa una superficie rectangular mayor de 128 km2, en la parte nororiental de la Cordillera Central. Tiene promedio superior a 2000 mm de lluvia anual, habiéndose registrado en la ciudad de Bonao, situada en la parte central del valle una media anual de 2184 mm. Los suelos principales de este valle son los: a) Aluviales recientes indiferenciados y b) suelos correspondientes a la serie La Vega.
 
Los suelos aluviales recientes del Valle de Bonao están formados por los depósitos de los ríos Yuna, Jima y Yuboa y de los arroyos Ajiaco, Hormiga, Catubey, Cañabón, Masipedro y otros de menor caudal.
 
El Valle de Bonao está formado, en su mayor parte, por una sucesión de suelos aluviales, de ríos y arroyos que corren casi paralelamente. Estos suelos son por lo general de color pardo, textura franco arenosa, gran contenido de grava redondeada. El nivel de fertilidad de estos suelos es alto y se ha sostenido por los continuos aportes de materiales depositados por ríos y arroyos.
 
En esta asociación se incluyen los suelos correspondientes a la Serie La Vega que ocurren en forma extensiva en el Valle Oriental del Cibao. Los suelos de esta asociación ocupan la parte sur del Valle de Bonao y se utilizan, bajo riego, en la producción de arroz, aprovechando las características de permeabilidad lenta de las arcillas.

a)  Suelos del Valle de Constanza

El Valle de Constanza es un valle de montaña alta, situado a 1190 m sobre el nivel del mar y determina una división de la Cordillera Central en dos grandes macizos: el macizo de occidente, que alcanza su altura máxima en el Pico Duarte (3190 m) y el macizo oriental, que culmina en el monte Tina( 2700 m).
 
Este valle recibe una precipitación pluvial media anual de 1070 mm. Los altos bordes que la circundan están formados de rocas de origen ígneo, volcánico y metamórfico, pero tienen, además, alguna estratificación de rocas sedimentarias. Estas calizas afloran también en algunas lomas bajas situadas al centro del valle. Tiene como suelo representativo a la Asociación Constanza.
 
El Valle de Constanza está constituido por una faja de suelos aluviales que pasa insensiblemente al suelo Constanza, desarrollado a expensas de materiales de deposición de origen volcánico. Este suelo está representado por una arcilla de color negro rojizo (10R 2/1), que a los 15 cm pasa a color rojo sombreado (10YR 2/2) con alguna gravilla fina de origen ígneo. El suelo pasa gradualmente al material de depósito que le origina, aumentando la cantidad y tamaño de la gravilla con la profundidad. (Tirado, G. 2003)

Fotografía 2: Suelos de Valle Nuevo, Constanza; intensamente utilizados en agricultura.
 
Estos suelos presentan estructura granular bien desarrollada en los horizontes superiores y en bloques subangulares en la parte inferior del horizonte B. Son suelos muy productivos a causa no sólo de su fertilidad inherente y a las excelentes condiciones físicas y topográficas, sino también al alto nivel de manejo con que son aprovechados.
 
En los bordes del valle ocurren suelos coluviales que representan transiciones hacia el Terreno Escabroso de Montaña circundante, dependiendo sus características de los materiales de estos. Su capacidad productiva esta limitada por razón de su topografía y por la acumulación de fragmentos de roca. El uso de estos suelos ha de ser en cultivos permanentes, particularmente de frutales.
 
El Valle del Convento presenta suelos similares a los de la asociación Constanza, pero de color más rojizo o amarillamiento en la superficie y mayor extensión de los terrenos pedregosos. (Tirado, G. 2003
 

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Marvin Melgar Ceballos

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