1. Introducción
El desarrollo del “Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra” (ECUT),
forma parte de los “estudios supletorios” desarrollados en el proceso de
elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial de la Cuenca Alta del
Rio Yaque del Norte (CAY) y del municipio de Jarabacoa. Conjuntamente
con el Mapeo de Actores Claves (MAC), el Diagnostico de Areas Criticas
(DAC), la Caracterización Socioeconomica Rápida (CSR) y la revisión de
la información secundaria existente, permitira el desarrollo del POT que
después de validado en forma condensada y participativa, promoverá el
desarrollo sostenible del territorio.
Para el desarrollo del ECUT, se contó con el apoyo conjunto de PROCARYN
como proyecto marco de la consultoría, la Unidad de Gestión Ambiental
(UGAM) del Ayuntamiento de Jarabacoa, la Universidad Agroforestal
(UAFAM) y el Cluster Ecoturistico de Jarabacoa.
Conceptualmente la “Capacidad de Uso de la Tierra” es la determinación
en términos físicos, del soporte que tiene una unidad de tierra de ser
utilizada para determinados usos o coberturas y/o tratamientos.
Generalmente se basa en el principio de la máxima intensidad de uso
soportable sin causar deterioro físico del suelo (Klingebield y
Montgomery 1961). La Capacidad de Uso de la Tierra permite definir la
zonas de conflicto de uso en un territorio determinado, con ello se
puede dirigir acciones que permitan mitigar y corregir el uso del suelo
para lograr un uso deseable que en algunas ocasiones puede considerarse
como un subuso, pero que en la lógica de la fragilidad ecológica es
deseable por los beneficios directos sobre el un recurso prioritario en
el manejo de cuencas que es el “agua”.
Establecer la verdadera capacidad de uso de la tierra se puede
considerar como de vital importancia, pues ello hace posible la
planificación del desarrollo sostenible de las diferentes actividades
productivas, para lo que es necesario aplicar una metodología adaptada a
las condiciones propias del territorio (cuenca, región, país, etc.), la
cual debe ser completa, de acatamiento y utilización practica, con lo
que se permitira unificar criterios y eliminar las diferencias de
interpretación. El ECUT conjuntamente con otros “estudios supletorios”
(DAC, MAC, CSR), permite el desarrollo de un proceso de planificación
tendiente al desarrollo de sistemas de manejo sostenible e integral de
los recurso naturales, orientados principalmente al manejo de cuencas,
subcuencas y microcuencas hidrográficas.
Los resultados del ECUT confirma que en los 960.09 km2 que componente la
CAY (753 km2) como el Municipio de Jarabacoa (690.53) se encuentran en
una zona con alto nivel de fragilidad ecológica, por lo que el
desarrollo agrícola, pecuario y urbanístico debe considerar que tanto la
capacidad de uso como el potencial del suelo en mas de un 65 % se
orienta para la conservación y la promoción de la cobertura forestal
para protección y producción.
El ECUT de la CAY y el Municipio de Jarabacoa debe considerarse como se
expuso anteriormente como un logro colectivo de los principales actores
del territorio, no debe ser considerado como un esfuerzo personal de una
Consultora o de un Consultor especifico.
El valor agregado que se debe considerar es además el proceso de
adaptación de la metodología como una herramienta o instrumento para
proceso similares de Ordenamiento Territorial, así también las
diferentes fases de capacitacion a nivel conceptual, practico y
analítico que un grupo de estudiantes seleccionados de la Universidad
Agroforestal (UAFAM) y miembros del Ayuntamiento Municipal de Jarabacoa
al participar en la elaboración del presente estudio.
Al finalizar debemos considerar que el principal fin del ECUT es servir
como instrumento complementario para el desarrollo de un sistema de
planificación territorial, considerándolo como un sistema no estático,
sino que estar sometido a constantes modificaciones que reflejan tanto
procesos de cambios sociales como nuevas problemáticas o una percepción
modificada de un problema.
2. Objetivos del estudio
· Desarrollar el Estudio de Capacidad de Uso de la Tierra como una
herramienta complementaria a otros estudios supletorios (MAC, DAC y
CSR), para ser integrado al analisis del proceso de Ordenamiento
Territorial de la CAY y del Municipio de Jarabacoa;
· Identificar la capacidad de uso de la CAY y del Municipio de
Jarabacoa, permitiendo la identificación de los usos deseables del
suelo;
· Establecer en base a la capacidad de uso del suelo y la cobertura y
uso existente en la actualidad las zonas de conflicto de uso del suelo;
· Elaborar un instrumento para los actores con toma de decisión y
actividades directas sobre el manejo y conservación de los recursos
naturales de la CAY y del Municipio de Jarabacoa;
· Generar capacidades locales para el desarrollo de estudios similares
en otras áreas del país;
· Adaptar y validar la metodología para el desarrollo de Estudios de
Capacidad de Uso de la Tierra para la región de la Cordillera Central y
en un futuro para la Republica Dominicana.
3. Justificación del estudio
Durante el desarrollo de la fase preliminar del proceso de elaboración
del Plan de Ordenamiento Territorial de la Cuenca Alta del Rio Yaque del
Norte y del Municipio de Jarabacoa, se pudo identificar que no se
contaba con un instrumento que permitiera definir la capacidad de uso de
la tierra en la zona rural, lo que no permitía establecer en forma
confiable el área que presentaba conflicto de uso.
Lo anterior fue considerado por el Equipo Técnico de Ordenamiento
Territorial (ETOT) para establecer las “lagunas de información”
existentes, por lo que se determino la necesidad de realizar el Estudio
de Capacidad de Uso de la Tierra de la Cuenca Alta del Rio Yaque del
Norte y del Municipio de Jarabacoa.
4. Metodología
Determinación en términos físicos, del soporte que tiene una unidad de
tierra de ser utilizada para determinados usos o coberturas y/o
tratamientos. Generalmente se basa en el principio de la máxima
intensidad de uso soportable sin causar deterioro físico del suelo.
Determinada a través de una clasificación de capacidad de uso que
básicamente es el agrupamiento de interpretaciones que se hacen
principalmente para fines productivos y de conservación y comienza por
la distinción de unidades de mapeo. Permite hacer algunas
generalizaciones con respecto a las potencialidades del suelo,
limitaciones de uso y problemas de manejo.
Se refiere solo a un nivel máximo de aplicación del recurso suelo, sin
que este se deteriore, con una tasa mas grande que l tasa de su
formación. En este contexto, el deterioro del suelo se refiere sobre uso
por el hombre. Incluye la geología, la fisiográfica, los suelos, el
clima, la vegetación.
A través del ECUT se podrá determinar en forma de mapa temático “el
conflicto de uso” al comparar los resultados de “uso ideal” y cruzarlo
con el mapa de “cobertura y uso actual”. Al concebir el mapa de
“conflicto de uso” permitira orientar acciones que permitan guiar las
áreas identificadas hacia un uso adecuado o deseable. Para un detalle
mayor de la metodología se puede consultar el “Manual No. 2” del Kit de
OT de la CAY y Municipio de Jarabacoa.
Para el desarrollo de presente estudio se siguieron los siguientes pasos
metodológicos:
Paso 1: Adecuación de metodología de Estudio de Capacidad de Uso
de la Tierra a la características biofísicas de la Cordillera Central de
la Republica Dominicana;
Paso 2: Primera fase de gabinete y analisis geoespecial;
Paso 3: Capacitacion a estudiantes de UAFAM y PROCARYN para la
aplicación de metodología;
Paso 4: Primera fase de campo, colecta de información de variables
biofísicas (profundidad efectiva del suelo, pedregosidad, pendiente,
cobertura y uso del suelo);
Paso 5: Segunda fase de gabinete, analisis de la información colecta y
cruzamiento con información geoespacial;
Paso 6: Segunda fase de campo, verificación de puntos de
información no coincidencial y de lagunas de información;
Paso 7: Elaboración de mapa de capacidad de uso de la tierra (USO
OPTIMO O DESEABLE) y mapa de conflicto de uso de la tierra.
Paso 8: Elaboración de documento final de Estudio de Capacidad de
Uso de la Tierra (ECUT).
5. Marco descriptivo del área de estudio
El área donde se desarrollo el ECUT, comprende dos territorios
específicos el primero es la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte (CAY)
que comprenda además parte de los municipios de Jarabacoa, Janico,
Tireo, Bonao y La Vega y de manera particular se completo el restante 30
% del municipio de Jarabacoa, considerado el núcleo del proceso de
Ordenamiento Territorial.
5.1 Características generales de la Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte
El área donde se concentro las acciones para el Estudio de Capacidad de
Uso del Suelo se denomina parte alta de la Cuenca, parte donde nace el
“rio matriz” que va interceptándose con todos los afluentes que culminan
en la parte del delta de la zona ribero-costera.
La Cuenca Alta del Río Yaque del Norte (CAY) esta ubicada en la
pendiente norte de la Cordillera Central, que se encuentra en la parte
central del país. La CAY se encuentra entre las coordenadas 18 55’ hasta
19 17’ latitud norte y 70 31’ a 70 50’ longitud oeste. La mayor parte de
la superficie de la CAY pertenece al municipio de Jarabacoa (70%). Sus
limites geográficos son: al Sur con las cuencas de los ríos Grande o del
Medio, Las Cuevas y Yaque del Sur; al Sur con la Presa de Taveras, al
este con la cuenca del río Camu y al Oeste con la cuenca del río
Guanajuma. Se ubica entre las provincias de La Vega y Santiago.
La altitud varía desde 400 msnm en la presa de Taveras, aumentando a 529
msnm en la ciudad de Jarabacoa y llegando hasta los 1600 msnm en la zona
de amortiguamiento del parque José del Carmen Ramírez. La cuenca tiene
una extensión total de hasta la presa de Taveras de 830 km2. El
comportamiento climatológico de la cuenca se caracteriza por:
temperaturas promedio 21.4 C, un promedio anual de precipitaciones de
1502 mm, aunque en la zonas aledañas a la presa de Taveras se presentan
condiciones menos humedad con prolongados periodos de sequía.
5.1.1 Zonas Ecológicas
Las zonas ecológicas de la cuenca se presentan en el cuadro clasificadas
de acuerdo a los rangos de altitud.
Zonas Ecológicas
5.1.2 Hidrológica
De las aguas recogidas y drenadas de la cuenca del Rio Yaque del Norte
se suplen obras de infraestructura hidráulicas de las más importantes de
la región. Por su potencial hidráulico, en esta cuenca se han
establecido numerosas infraestructuras y se espera que se realicen
otras, de gran provecho para el país. Entre las obras de mayor volumen
físico se encuentran enumeradas en el cuadro siguiente:
Infraestructura productiva hídrica de la CAY
Fuente: PROCARYN, 2002
5.1.4 Aspectos tecnológicos/productivos
5.2 Características generales del Municipio de Jarabacoa
El municipio de Jarabacoa pertenece a la provincia de La Vega. Comprende
una superficie de 690 km². La población es de 56,931 habitantes, de los
cuales 27,856 personas son mujeres (48.9%). Alrededor de un 60% de la
población vive en las zonas rurales. La población económicamente activa
es de 18,988 habitantes (33,4%) (Censo 2002).
El municipio posee 11 secciones y 125 parajes de los cuales 59
pertenecen a las zonas rurales de la CAY. Los limites geográficos son:
al norte La Vega; al sur Constanza; al este Monseñor Nouel y al oeste
Jánico y Santiago. Pertenece a la zona de vida de bosque húmedo
subtropical. Las precipitaciones promedios anuales son de 1,980mm y la
temperatura promedio anual es de 22 C.
La economía del municipio de Jarabacoa depende en primer lugar de la
agricultura y sus principales líneas de producción: vegetales
tradicionales, café, habichuela, tayota, flores, vegetales de
exportación en grandes partes bajo riego. Además se desarrollan
actividades comerciales, turismo de montaña, agroindustria y servios de
banca. El cuadro 8 indica las comunidades de la CAY que pertenecen al
municipio de Jarabacoa. (CSR, 2004)
5.3 Características geomorfoloicas, geológicas y edáficas de la área de
estudio
5.3.1 Características generales del suelo de la República Dominicana
La República Dominicana ocupa aproximadamente las dos terceras partes de
la isla de la Hispaniola (La Española) con una extensión superficial de
48,442 km2. Su costa norte está bañada por el Océano Atlántico, su costa
sur por el Mar Caribe, al este por el Canal de la Mona y al oeste por la
República de Haití.
Fisiográficamente la República Dominicana consiste de cuatro cadenas de
montañas casi paralelas con orientación este sudeste a oeste noroeste y
están relacionadas con la parte oriental y central de Cuba y las
montañas de Puerto Rico. Asimismo se intercalan cinco cuencas de
deposición y llanuras comprendiendo los suelos más fértiles de la
República Dominicana.
Estas cadenas de montañas así como las cuencas de deposición y llanuras
son las siguientes:
Montañas
Cuencas y Llanuras
a) Cordillera Septentrional
a) Valle del Cibao
b) Cordillera Central, Sierra de Yamasá y b) Valle de San Juan
Cordillera Oriental c) Llanura
de Azua
c) Sierra de Neiba
d) Hoya de Enriquillo
d) Sierra de Bahoruco
e) Llanura Costera del Cribe
d) Llanura de la Península de Barahona
5.3.2 Suelos de la Cordillera Central
La Cordillera Central es el principal sistema montañoso del país y ocupa
gran extensión superficial en su porción central, extendiéndose con
rumbo noroeste a sureste desde la frontera con Haití hasta concluir
cerca de la costa sur en las proximidades de Baní. Hacia el nororiente
la cordillera termina al este de la loma La Guadalajara y al este de la
loma La Naviza.
Los suelos de la Cordillera Central tienen en su mayor parte topografía
accidentada que los hace inadecuados para el cultivo, excepto para los
que son típicamente de montaña o para agricultura de subsistencia, en
zonas asiladas. En zonas donde las condiciones topográficas son menos
limitantes y los suelos más profundos, es posible obtener cosechas
económicas siempre que se usen y manejen adecuadamente. (Tirado, G.
2003)
Los suelos de la cordillera, son por lo general, de poca profundidad
efectiva y con texturas ligeras. Estas condiciones, conjuntamente con la
alta precipitación de la región y con las pendientes muy pronunciadas de
los terrenos, propician la erosión acelerada de los suelos que son
inmediatamente desbrozados para su utilización agrícola
El uso más adecuado para la mayor parte de los suelos de la cordillera,
es la explotación forestal, con métodos racionales y prácticas de
conservación. Sin embargo, por razones especialmente de tipo social, en
los últimos años los agricultores se han dedicado en forma casi
sistemática, a la destrucción del bosque en un intento desesperado para
lograr nuevas tierras para establecer una precaria agricultura de
sustento. Después de algunas cosechas estos terrenos desprovistos de su
cubierta vegetal protectora y sujetos a la acción erosiva del agua de
escurrimiento, se convierten en terrenos erodados e improductivos.
Los suelos de la cordillera presentan tanta complejidad como las rocas
que los originan, aunque tienen el factor topográfico que es
determinante para la mayoría de ellos. Sin embargo, es posible encontrar
suelos marcadamente diferentes, aun cuando han sido originados por el
mismo tipo de roca y en las mismas condiciones de lluvia y topografía, y
en otros casos es posible encontrar suelos más o menos semejantes en
cuanto a desarrollo del perfil y fertilidad inherente, pero que han sido
originados por rocas diferentes.
La Cordillera Central está dividida en dos macizos principales por el
Valle de Constanza.:
o El macizo de occidente que se define en los montes de Jicomé y se
eleva a 2500 m en el Monte Gallo, a 3190 en Pico Duarte y decrece
lentamente en dirección sudeste en la loma La Rusilla a 3125 m y en el
Piquito del Yaque a 2860 m, y
o El macizo de oriente que culmina en los picos Culo de Maco a 2230m,
Cucurullo a 2250 m y Monte Tina a 2700 m.
La cordillera está formada principalmente por un complejo de rocas
ígneas, volcánicas, metamórficas y algunas sedimentarias. Se encuentra
flanqueado por sedimentos más modernos que pertenecen en su mayor parte
al terciario marino, lo que da a todo el conjunto geológico de la isla
la apariencia de un gigantesco anticlinal.
La cordillera constituye un nudo en el que convergen y funcionan los
varios canales estructurales occidentales del sistema Caribe Antillano
que se extiende hacia el Oriente por Puerto Rico e Islas Vírgenes y al
Occidente hacia Cuba.
La Cordillera Central está formada morfológicamente por una serie de
lomas, valles y mesetas que presentan en su mayor parte caracteres de
bosque, aunque es posible también encontrar pequeñas zonas con
características de sabana, de gran altitud. El área que ocupa esta
región geomórfica recibe una precipitación anual que varía de 750 mm a
más de 2250 mm. Las zonas de mayor precipitación están situadas en las
proximidades de Bonao y Villa Altagracia, con un registro de más de 2000
mm anuales y hacia el sudeste de Restauración, también con más de 2000
mm de lluvia anual. Las zonas de menos lluvia están situadas en las
proximidades de Azua. (Tirado, G. 2003)
Los suelos de la Cordillera Central se agruparon en las asociaciones que
a continuación se relacionan:
· Suelos con topografía muy accidentada de origen volcánico, poca
profundidad y baja fertilidad (Asociación Baiguate Hondo Auyamas
Jimenoa)
· Suelos de topografía irregular, formados a expensas de materiales
calcáreos y volcánicos, arcillosos, color pardo muy oscuro compactos y
duros (Asociación El Cercado Sabana Larga)
· Suelos en cerros de poca elevación y pendientes suaves desarrollados a
expensas de rocas intrusivas granulares arenosos gruesos (Asociación La
Cruz Buena Vista)
· Suelos formados a expensas de conglomerados calcáreos, poco profundos
colores pardos muy susceptibles a la erosión (Asociación Las Lavas)
· Suelos formados de tobas andesíticas, muy profundos, baja fertilidad
inherente y mal drenaje interno (Asociación Limón)
· Suelos formados a expensas de serpentinas, topografía accidentada a
ligeramente inclinada (Asociación Nipe Martí)
· Suelos franco arenoso fino, pardo oscuro, estructura granular
sustentado por caliza en bloques interestratificada con arenisca
calcárea ambos friables (Asociación Palma)
· Suelos desarrollados a expensas de granitos, esquistos, andesitas y
tobas, poca profundidad efectiva, y muy baja fertilidad inherente
(Asociación Restauración Anacaona)
· Suelos residuales, poco profundos, topografía de ondulada a alomada
(Asociación Rincón Yuboa)
· Suelos arcillosos derivados de rocas volcánicas, color pardo o pardo
rojizo, escaso desarrollo del perfil, gran cantidad de fragmentos
angulares de roca en la superficie (Asociación Valle Nuevo)
· Terreno Escabroso de Montaña.
Se agrupan los suelos con topografía muy accidentada, de origen
volcánico y está situada en la parte nororiental de la Cordillera
Central, bordeando el Valle de Jarabacoa y flanqueando, por el lado
occidental el Valle de Bonao. Se han reunido en esta asociación suelos
que se caracterizan por su topografía accidentada, su poca profundidad
al material originario y muy especialmente, por su bajo nivel de
fertilidad. El material originario está formado, por lo general, por
rocas que contienen cuarzo y feldespatos en proporcione variables y que
dan lugar a suelos de características semejantes. La escasa profundidad
de la arcilla superficial no permite almacenar suficiente humedad en el
suelo, por lo que aun en época de lluvias pueden observarse síntomas de
deficiencia de agua. El drenaje superficial es bueno a excesivo y la
vegetación natural es predominantemente pinos. El uso de estas tierras
está limitado generalmente a explotación forestal
Los suelos que forman esta asociación son, en orden de importancia, los
correspondientes a las series Baiguate, Hondo, Auyamas y Jimenoa. Los
suelos de las tres primeras series son derivados de materiales ígneos
con diferente contenido de cuarzo y feldespato; los suelos Jimenoa son
derivados de basaltos. También se han incluido en esta asociación suelos
de las serie Mata Puerco y Yamí, formados a expensas de hornablenda y de
leucotonalita respectivamente y que ocurren en pequeña extensión al
nordeste de Jarabacoa. (Tirado, G. 2003)
Los suelos de la serie Baiguate, que ocupan principalmente la parte sur
de la asociación, se han formado a expensas de materiales parecidos a la
diorita, pero conteniendo más feldespato y menos cuarzo, que los hace
más básicos que aquella. Son suelos muy poco profundos, textura
arcillosa. El material basal ha sido parcialmente meteorizado hasta
profundidades apreciables, pero la profundidad efectiva del suelo es
escasa. Algunas áreas son utilizadas en agricultura de sustento. Tienen
topografía muy accidentada con pendientes que varían de 50 a 70 por
ciento; la vegetación está compuesta predominantemente de pinos y pajón.
Fotografía 1: Suelos accidentados de la Serie Baiguate, las pendientes
son bastante pronunciadas
Los suelos de la serie Hondo ocupan por lo general la parte occidental y
septentrional de la asociación. Son suelos poco profundos, por lo
general de sólo 10 cm de profundidad, textura franco arcillosa, muy
gravilloso, topografía alomada y muy baja fertilidad inherente. La
topografía accidentada, con pendientes pronunciadas, facilita el
escurrimiento acelerado de las aguas de lluvia que arrastra consigo el
material friable del suelo superficial; la escasa profundidad de su
suelo no permite una retención adecuada de la humedad. Estas condiciones
de drenaje excesivo limitan aún más la utilización agrícola de los
suelos de esta serie por lo que su uso está orientado a producción
forestal y particularmente a pinares. En algunas áreas donde la
topografía y la profundidad del suelo lo permiten, se desarrolla una
agricultura basada especialmente en la exigua producción de frijoles y
yuca
Los suelos de la serie Auyamas ocupan la parte occidental de la
asociación y se han desarrollado a expensas de tonalita hornablenda. Son
suelos con textura arenosa gruesa, de escasa profundidad, con baja
fertilidad inherente y con topografía muy alomada, de pendiente
pronunciada, por lo general mayor de 50 por ciento. Estos suelos son
susceptibles a la erosión. La acción erosiva del agua de escurrimiento
es facilitada por la friabilidad del suelo. (Tirado, G. 2003).
Los suelos de la serie Jimenoa, ocurren en una faja que se extiende en
dirección este a oeste, bordeando el lado sur del Valle de Jarabacoa.
Estos suelos tienen topografía muy alomada y se han formado a expensas
de basaltos; su profundidad efectiva es muy escasa y su textura franco
arcillosa. Son suelos litosólicos de baja fertilidad inherente.
Los suelos Yamí, ocurren poco extensivamente al noroeste de Jarabacoa,
ocupan una extensión menor que los suelos Hondo, siendo el nivel de
fertilidad más bajo que estos últimos. El suelo menos alomado que los
suelos anteriores presenta un horizonte franco arcilloso con menor
contenido de feldespatos. La profundidad efectiva, que es escasa y su
baja fertilidad son los factores limitantes más destacados de estos
suelos.
Los suelos Yamí están íntimamente relacionados con los suelos de la
serie Mata Puerco que son los menos extensivos de la asociación pero se
diferencian de éstos principalmente en su topografía y productividad.
Los suelos Mata Puerco son poco profundos y están formados a expensas de
materiales más ricos en hornablenda y con topografía más alomada. Los
suelos Yamí presentan topografía ondulada y admiten cultivos,
principalmente de plátanos y batatas, mientras que los Mata Puerco están
en su mayor parte dedicados a pastos o bosques de pinos y planifolias
Los suelos de esta asociación ocupan una superficie alargada de gran
extensión, situada en el extremo noroccidental de la Cordillera Central,
confinada al norte por los suelos suavemente alomados de naturaleza
calcárea de la asociación Carbonera Habana Quemados y al sur por los
suelos con topografía variada y de naturaleza ígnea de la asociación La
Cruz Buena Vista. El área que ocupa esta asociación al igual que el de
la asociación Carbonera Habana Quemados está situada en una zona
intermedia formada por lomas de poca elevación que separa los terrenos
con topografía llana del Valle Occidental del Cibao de los terrenos muy
alomados de la Cordillera Central. Esta condición topográfica, además de
las condiciones climáticas y ecológicas, aconseja la necesidad de
considerar esta zona dentro de la Cordillera Central en lugar del Valle
del Cibao.
El área de la asociación El Cercado Sabana Larga recibe precipitación
media anual que varía de 1000 mm a 1400 mm, correspondiendo el promedio
más baja su parte septentrional y el más alto a su porción meridional.
La topografía es también irregular, es accidentada en la porción
oriental pero hacia el occidente es de pendientes más suaves y en
algunos casos llanos con aisladas elevaciones compuestas por rocas
volcánicas y sedimentarias. Los suelos más extensivos de esta asociación
son los correspondientes a los de las series El Cercado y Sabana Larga
pero se han incluido pequeñas áreas de suelos serie Zamba.
Los suelos serie El Cercado se han formado a expensas de materiales
arcillosos de deposición de naturaleza calcárea y de depósitos de gravas
de naturaleza volcánica. Son suelos arcillosos, color pardo muy oscuro y
consistencia dura que a 15 cm pasa a arcilla plástica cuando húmeda y
dura cuando seca, color pardo claro con alguna grava tobácea de color
pardo rojizo, limitada cantidad de perdigón pequeño de color negro y
escasos nódulos blancos de naturaleza calcárea; a los 45 cm y hasta
profundidades de más de 105 cm están sustentados por una capa de arcilla
friable, color pardo ligeramente calcárea que contiene cristales de
cuarzo y menor cantidad de nódulos calcáreos que la capa anterior.
(Tirado, G. 2003)
La topografía de estos suelos varía de llana a ondulada; el drenaje
superficial es malo y está determinado por la topografía; su drenaje
interno es deficiente y establecido por la dureza e impermeabilidad de
la arcilla del subsuelo, que impide el movimiento interno del agua. Las
condiciones de la zona donde ocurren estos suelos que inicialmente eran
de sabana arcillosa, han sido modificadas intensamente por el riego que
se utiliza actualmente para la producción de arroz, especialmente en la
zona situada al norte de Dajabón. Las áreas que no han sido dotadas de
riego se utilizan para pastos, entre los que se destaca la pangola.
Estos suelos tienen semejanza con los de la serie San Juan que ocurren
en el Valle de San Juan (Ver 14) y con los de la serie Hato Mayor que se
presentan al Pie de Monte de la Cordillera Oriental.
Para una mejor y más amplia utilización agrícola de estos suelos con
subsuelo duro, es aconsejable el uso de arados toperos o de subsuelo.
Con la remoción de los horizontes bajos de los suelos, sin invertirlos,
se consigue una modificación de las características físicas de los
mismos. Una práctica conveniente para la mayor parte de los suelos de
subsuelo firme es el aumento progresivo de las araduras incrementándose
anualmente 5 cm. Se puede empezar en 25 cm y llegar después de unos años
hasta 50 ó 70 cm.
Los suelos Sabana Larga ocupan, por lo general, la parte central de esta
asociación y se han desarrollado a partir de materiales sedimentarios y
volcánicos al igual que los suelos El Cercado. El área en que ocurren
estos suelos presenta característica de sabana establecida en grado
apreciable por la baja fertilidad inherente de los suelos y por el mal
drenaje. Estos suelos ocupan áreas onduladas con pequeño declive y
consisten esencialmente en una capa superior con textura arcillosa color
pardo muy oscuro, casi negro, muy compacta y con grava angular de
naturaleza volcánica, sustentada a poca profundidad por una capa de
arcilla oliváceo que contiene inclusiones calcáreas; a profundidades de
20 cm se encuentra el material basal, arenoso, friable y apreciable
contenido de gravas de cuarzo. El bajo nivel de fertilidad de estos
suelos ha orientado su uso a producción de pastos.
La zona en que encontramos los suelos El Cercado y Sabana Larga es de
naturaleza muy compleja, tanto por la interacción de materiales de
diverso origen como por la trama excesiva de las áreas de suelos
correspondientes a estas dos series. Esta complejidad se hace más
evidente al nordeste y hacia el este de Dajabón donde también se
presentan pequeñas áreas de suelos poco profundos desarrollados a
expensas de tobas volcánicas semejantes a los de la serie La Larga que
ocurren más extensamente en el Pie de Monte de la Cordillera Oriental y
suelos rojos coluviales más profundos de origen ígneo. En esta zona se
levantan pequeñas elevaciones formadas por toba volcánica en los bordes
y caliza dura en la cima, como sucede en el Cerro de Jácuba
Otros suelos incluidos en esta asociación son los correspondientes a la
serie Zamba, ocurren principalmente al noreste de Santiago Rodríguez.
Tienen topografía ondulada con pendientes suaves y presentan
características de sabana. Consisten esencialmente en suelo franco
arcilloso calcáreo, dolor pardo claro, sustentado a profundidades que
varían de 10 a 30 cm por arenisca dura y de color gris. En algunas áreas
se presenta una capa intermedia de arenisca con nódulos calcáreos
blandos. Estos suelos, a causa de su fertilidad inherente baja y a la
dificultad de proveerles de agua mediante riego, tienen potencial
agrícola muy bajo.
Suelos que consisten en serie de cerros de poca elevación y de suaves
pendientes, con alargados valles y estrechas terrazas, situados en la
vertiente nororiental de la Cordillera Central. Se han desarrollado a
expensas de rocas intrusivas granulares entre las que destacan las
granodioritas. (Tirado, G. 2003)
Estos suelos se han correlacionado con suelos de la serie Guáimaro que
ocurren en la Provincia de Camagüey en Cuba y suelos serie Pandura
Vieques en Puerto Rico. Los primeros se han utilizado para el cultivo
del algodón con resultados negativos a los pocos años, fracasos causados
a la falta de prácticas de conservación, muy necesarias en estos suelos
friables. Los segundos han sido utilizados en algunas partes para el
cultivo de la caña de azúcar, con resultados poco alentadores, pero con
intensa fertilización y otros cultivos han producido resultados
satisfactorios.
Los suelos de esta asociación presentan caracteres agrológicos uniformes
variando solamente estos debido a la topografía. El área de esta
asociación limita al occidente en la frontera con Haití y está confinada
por el norte por los terrenos sabaneros de la asociación El Cercado
Sabana Larga y al sur y al este con los suelos de naturaleza ígnea y con
topografía muy accidentada el Terreno Escabroso de Montaña. Recibe
precipitación media anual de 1250 a 2000 mm, correspondiendo el promedio
más bajo a los terrenos situados al norte de la asociación y el más alto
a los situados en el flanco sur, que son los de mayor elevación.
Los suelos de esta asociación presentan caracteres agrológicos más o
menos uniformes variando a condiciones pluviométricas y topográficas. La
porción oriental de la asociación tiene topografía más accidentada que
la occidental, con pendientes más pronunciadas que limitan algo más su
uso agrícola. En la parte central de esta asociación, hacia el este de
Loma de Cabrera, los terrenos tienen elevación mayor que determina una
divisoria de aguas; el drenaje de los terrenos del oeste va a engrosar
el caudal del Río Dajabón y el drenaje de la parte este va hacia el Río
Guayubín. Los suelos que integran esta asociación son los
correspondientes a las series La Cruz, que es el más extensivo y por lo
general ocurren en la parte oriental de la asociación y los de la serie
Buena Vista que son los menos extensivos y ocurren en su parte
occidental.
Los suelos de la serie La Cruz son, en su mayor parte de color parduzco,
con textura franco arenosa muy gruesa, gravas de cuarzo y fragmentos de
diorita, parcialmente meteorizada, muy friable; a profundidades de 30 cm
está sustentada por una capa de suelo franco arenoso grueso, con grava
angular y color pardo más claro que el anterior; a 50 cm se encuentra
diorita basal color gris claro y pardo amarillento que en su masa
contiene bolsones de material con textura franco arcillo arenosa color
pardo rojizo. Ocupan casi toda el área de la asociación y varían muy
poco en sus características generales, excepto por la profundidad
efectiva del suelo. Los suelos en las partes altas de las elevaciones
son menos profundos que los situados en las partes bajas de las
ondulaciones causadas, en gran parte a que en el proceso de erosión
continuada los materiales erodados son depositados en las posiciones
bajas. A un kilómetro al este de Loma de Cabrera, en las partes altas de
las lomas, la profundidad de la capa superficial del suelo es muy escasa
y está sustentada directamente por el material basal. Más hacia el este,
en las proximidades de La Peñita, el suelo tiene coloración rojiza,
aunque presenta las mismas características de perfil que identifican a
los suelos de esta serie.
Estos suelos presentan, por lo general, mejores características en la
zona situada hacia el este de Loma de Cabrera, donde la lluvia es mayor
que en la parte occidental y las condiciones topográficas no son tan
accidentadas como en la parte más oriental y septentrional de la
asociación. En esta zona la precipitación media anual varía de 1500 a
1750 mm y la topografía varía de ondulada a poco alomada con pendientes
poco pronunciadas. Estas condiciones permiten el desarrollo de una
agricultura de sustento, con cierta tendencia a la agricultura orientada
hacia el mercado. Los principales productos agrícolas de la zona son:
yuca, plátano, cocos tabaco y maní. (Tirado, G. 2003)
Los suelos Buena Vista son menos extensivos que los de la serie La Cruz
y por lo general ocurren en su parte noroccidental, al sur de Dajabón,
con topografía que varía de llana a ondulada y que presentan cerros
aislados de poca elevación. Presentan características de aridez a causa
de su baja fertilidad inherente y a la impermeabilidad de su subsuelo.
Se han desarrollado a expensas de arcillas de deposición y de depósitos
de materiales cuarzo dioríticos; consisten principalmente de suelos con
textura arenosa gruesa, friable, color pardo y gran contenido de grava
angular de cuarzo de 2 a 5 mm; a los 30 cm está sustentada por una capa
de grava de cuarzo que contiene algún material de la capa superior; a
los 50 cm y hasta 105 cm este suelo presenta una capa compuesta
solamente de grava angular de cuarzo de 5 mm a más de 105 cm el suelo
presenta el material basal con textura arcillosa y moteada de colores
rojo y gris.
El potencial de desarrollo agrícola de estos suelos es muy bajo. Su uso
más adecuado es, posiblemente, para pastos con métodos de fertilización
intensa. A causa de su susceptibilidad a la erosión han de ser manejados
con extremo cuidado.
En esta asociación se han incluido pequeñas áreas de suelos que ocurren
en su parte nororiental, al sureste de Santiago Rodríguez y que difieren
de los suelos de las otras series que la integran. Estos suelos tienen
buen drenaje superficial e interno, topografía que varía de ondulada a
poco alomada y vegetación natural en la que predomina la palma cana; se
han desarrollado a expensas de materiales tobáceos y consisten
esencialmente de un horizonte franco arenoso color pardo, sustentado a
los 15 cm por un suelo franco arcillo arenoso color pardo rojizo con
grava angular y a los 30 cm por el material original. Estos suelos están
limitados para el cultivo por su profundidad y baja fertilidad inherente
y en algunos casos por su topografía. Sin embargo, en terrenos ondulados
con pendientes suaves y de mayor profundidad del suelo, se utilizan para
el cultivo de tabaco, aunque no con resultados satisfactorios.
Esta asociación agrupa suelos formados a expensas de conglomerados
calcáreos; ocupan principalmente las elevaciones situadas en la porción
norte de la Cordillera Central en las proximidades de Monción. Son
suelos calcáreos, poco profundos, colores pardos, muy susceptibles a la
erosión y de limitada utilización agrícola, excepto tal vez para usos
forestales.
Caracterizan esta asociación los suelos de la serie Las Lavas, que se
presentan igual que en el Valle Occidental del Cibao. Los suelos de esta
asociación ocurren en terrenos con características de meseta, situados
en la parte occidental de la Cordillera Central, al norte de
Restauración. Estos suelos, formados por intensa meteorización de tobas
andesíticas, son muy profundos. Los principales factores limitantes para
uso agrícola son su baja fertilidad inherente y mal drenaje interno, en
algunos casos su topografía accidentada. El uso más conveniente parece
ser el forestal, en algunos casos para pastos. Los suelos
representativos de esta asociación son los correspondientes a la serie
Limón que ocurre más extensamente en la Cordillera Oriental.
Esta asociación ha sido reconocida principalmente a lo largo de un área
que bordeando el Valle de Bonao por su flanco oriental, se desplaza
hacia el norte hasta las proximidades de La Vega y hacia el sur hasta
Piedra Blanca. Los suelos que forman esta asociación se han formado a
expensas de serpentinas, pero tienen caracteres morfológicos que los
diferencian. (Tirado, G. 2003)
Los suelos más extensivos de esta asociación son los correspondientes a
la serie Nipe, que están bien caracterizados y pueden correlacionarse
con los suelos del mismo nombre que ocurren en Cuba y Puerto Rico. En
menor grado integran esta asociación los suelos de la serie Martí, que
también se correlacionan con suelos del mismo nombre en Cuba y Puerto
Rico. Ambos suelos presentan topografía, generalmente, alomada a muy
alomada, aunque existen zonas casi llanas de suelos Martí.
Los suelos Nipe son los más destacados por el grado de madurez que han
alcanzado. Corresponden al nuevo orden de Oxisoles y se caracterizan por
no presentar cambios a través de todo su profundo perfil desde la
superficie hasta la roca que los origina. Esta capa profunda y
uniformemente meteorizada esta constituida por una arcilla de color rojo
intenso con estructura fuertemente desarrollada.
A pesar de las excelentes condiciones físicas de estos suelos, entre las
que se cuenta una fuerte resistencia a la erosión, el uso agrícola es
muy limitado a causa de su topografía accidentada y bajo nivel de
fertilidad. Por lo general estos suelos están dedicados a la explotación
forestal de pinos.
Los suelos Martí se presentan en pequeñas zonas aisladas, con perfil de
arcilla oscura, casi negra, que alcanza apenas 10 cm de profundidad
sobre la serpentina poco meteorizada e inmediatamente la roca originaria
en forma masiva. Estos suelos ocupan totalmente el área de la asociación
cartografiada al oeste del arroyo Jumunucú. A causa de la naturaleza del
material originario y escasa profundidad son suelos poco productivos y
su uso está generalmente limitado a pastos.
La asociación se extiende hacia el norte del Valle de Bonao para incluir
un grupo de suelos formados a expensas de materiales coluviales
provenientes de las áreas de suelos Nipe y Martí de la parte alta de las
lomas. Estos suelos presentan topografía ligeramente inclinada, textura
franco arenosa fina. A causa de su profundidad y al excelente estructura
granular es posible obtener en estos suelos cosechas de tabaco, mediante
manejo basado en fertilidad intensiva.
Esta asociación está caracterizada, por su notable susceptibilidad a la
erosión laminar y ocupa una extensa zona de colinas bajas y calizas al
sureste de Santiago de los Caballeros, en la parte nororiental de la
Cordillera Central. A causa de la naturaleza friable del subsuelo, a la
poca profundidad del suelo, a la topografía compuesta por pendientes
pronunciadas, a la intensa y continuada explotación agrícola a que han
sido sometidos, estos suelos presentan alto grado de erosión,
posiblemente el área más erosionada del país.
La asociación está constituida por suelos de un solo grupo, que
corresponde a la serie Palma, aunque por diferentes fases d la misma,
que se presentan en forma extensiva. En algunas zonas donde puede
observarse un perfil completo de estos suelos residuales, se aprecia un
suelo franco arenoso fino color pardo oscuro, estructura granular de
poco espesor, sustentado por caliza en bloques, interestratificada con
arenisca calcárea, ambos de naturaleza muy friable. Sólo pueden
cultivarse con relativo éxito las depresiones donde se ha acumulado el
suelo arrastrado por la erosión de las colinas. La producción agrícola
de esta zona ha decrecido considerablemente en los últimos años, sin
duda a causa de la ausencia de prácticas adecuadas de manejo, al punto
que al presente apenas hay suelo.
Se agrupan los suelos desarrollados a expensas de granitos, esquistos,
andesitas y tobas, que ocurren en una extensa área en la frontera con
Haití, desde el Río Gurabo, al norte de Restauración hasta el arroyo Pío
al sur de Sabana Cruz. (Tirado, G. 2003)
La zona de esta asociación recibe una precipitación media anual de 1250
a 2000 mm; el promedio más alto corresponde a los terrenos situados al
norte de la asociación, el más bajo a los del sureste.
Los suelos que forman esta asociación, a pesar del complejo material
volcánico que los origina, se han agrupado a causa de sus
características comunes de topografía accidentada, poca profundidad
efectiva y muy baja fertilidad inherente.
Algunas fases de estos suelos son correlativas de los suelos
correspondientes a las series Pandura, Ciales, Descalabrado y Teja de
Puerto Rico.
Los suelos más representativos de esta asociación son los de las series
Restauración y Anacaona. Los primeros ocurren principalmente en la parte
norte de la asociación, los segundos en la parte sur.
Los suelos Restauración son de escasa profundidad, fertilidad inherente
muy baja y topografía alomada. Su vegetación natural se compone
principalmente de pinos y pajón. Estos suelos se han desarrollado a
expensas de granitos y tienen semejanza con los de la serie Teja, fase
alomada, de puerto Rico.
El potencial agrícola de estos suelos es muy bajo, el uso más
conveniente es para la explotación forestal, con prácticas de
conservación y manejo apropiados.
Los suelos Anacaona se han formado a expensas de esquistos y materiales
calcáreos. Su escasa profundidad, topografía accidentada y baja
fertilidad inherente son las características más destacadas de estos
suelos y constituyen otros tantos factores adversos para su utilización
agrícola. El uso más conveniente es para la explotación forestal, con
prácticas de conservación y buen manejo, entre los que ha de
considerarse, el control de incendios.
Esta asociación ocupa una importante extensión de terreno de colinas
altas al nordeste del Valle de Bonao y una zona pequeña al sureste de la
ciudad de Bonao. Está compuesta por suelos residuales, poco profundos,
de topografía que varía de ondulada a alomada. Los suelos predominantes
de la asociación corresponden a la serie Rincón, que se caracterizan por
su poca profundidad efectiva y por su gran profundidad de meteorización
incompleta de la roca basal de que se derivan. Esta última está
constituida por esquistos que dan lugar a suelos ácidos y de baja
fertilidad, con topografía alomada y uso limitado generalmente a
explotación forestal.
Otro suelo que integra esta asociación, aunque en menor extensión, es el
de la serie Yuboa, que ocupa zonas menos alomadas. Son suelos
residuales, cuarcíticos y muy poco profundos. Están sustentados por una
arcilla moteada muy plástica e impermeable. Las pocas profundidades del
suelo y la topografía, combinadas con un bajo nivel de fertilidad,
limitan severamente su uso agrícola.
Esta asociación abarca la meseta o firme de la Cordillera Central que
atraviesa el camino de San José de Ocoa a Constanza. Son suelos
arcillosos, derivados de rocas volcánicas de color pardo o pardo rojizo,
con escaso desarrollo y gran cantidad de fragmentos angulares de roca en
la superficie, corresponden al Gran Grupo de los Litosoles. Presentan
características típicas de sabana elevada, con vegetación de espartillo
y pinares, en altitudes de alrededor de los 2000 metros. (Tirado, G.
2003)
Los suelos de esta asociación solamente fueron observados en el área
señalada, pero sin duda hay otras zonas de la Cordillera Central con
elevación, topografía y materiales originarios semejantes.
La capacidad productiva de estos suelos está muy limitada por el escaso
desarrollo del perfil, la poca profundidad efectiva y la abundancia de
fragmentos de roca; su uso más indicado es para fines forestales.
Con esta denominación se han agrupado suelos con topografía muy
accidentada y que por lo general, presentan pendientes mayores del 100
por ciento, aunque el material originario sea diferente, variando desde
rocas volcánicas metamórficas básicas al noroeste de la cordillera, a
rocas ácidas de cuarzo, mica y esquistos al extremo oriental; roca
sedimentaria, volcánica y posiblemente metamórfica al este de Constanza;
calizas y esquistos al sureste; cuarzo diorita en la parte central y
granitos y dioritas al extremo occidental.
A la condición topográfica se une, comúnmente, la poca profundidad
efectiva de estos suelos para limitar su uso par fines forestales o
recreativos.
Los suelos más importantes por su extensión, son los correspondientes al
grupo de Terreno Escabroso de Montaña no calcáreo, los cuales han
derivado de rocas ígneas y metamórficas. Estos suelos presentan
características variadas de acuerdo con su material de origen, pero en
general son de poca profundidad, fertilidad inherente baja y gran
susceptibilidad a la erosión. En muchas áreas prácticamente no hay suelo
y la roca basal aflora extensivamente.
Por lo general, los suelos sobre basaltos son de colores pardos y muy
rocosos, los suelos provenientes de esquistos son poco profundos,
textura franco arenosa y muy gravillosos, los suelos desarrollados a
expensas de cuarzo diorita son de colores pardos o pardo grisáceos,
rojizos y textura arenosa gruesa; los suelos desarrollados a expensas de
tobas andesíticas son de color rojizo, gran profundidad, textura
arcillosa y los suelos provenientes de serpentina son en unos casos,
rojos, profundos, muy resistentes a la erosión y en otros, poco
profundos, erosionables, textura franco arcillosos y color pardo oscuro.
El uso de estos suelos se limita a fines forestales, especialmente, con
especies de pinos, empleando prácticas de conservación y métodos
racionales de explotación. El control de incendios ha de ser considerado
como práctica elemental.
El otro conjunto de suelos de esta agrupación es el Terreno Escabroso de
Montaña calizo, que consiste de suelos de escasa profundidad, friables,
textura franco arenosa o franco arcillosa, color pardo, que se han
formado a expensas de conglomerados calcáreos, calizas, areniscas
calcáreas y materiales calcáreos no consolidados.
Tienen alta susceptibilidad a la erosión. Por lo general tienen
fertilidad inherente algo superior que los Terrenos Escabrosos de
Montaña no calcáreos, pero su uso es también limitado a fines
forestales, principalmente latifoliadas.
Dentro de la zona delimitada como Terreno Escabroso de Montaña, también
se han incluido por razones de escala, pequeños valles, terrazas y
terrenos de suelos coluviales que presentan condición topográfica menos
accidentada y que permite utilización agrícola más amplia, pero por
condiciones de inaccesibilidad tienen potencialidad agrícola limitada.
(Tirado, G. 2003)
5.3.2.1 Suelos de los Valles Intramontanos de la Cordillera Central
Confinados por las altas elevaciones de las montañas de la Cordillera
Central se encuentran cuatro valles principales, que en orden de
importancia son el Valle de Bonao, el Valle de Constanza, el Valle de
Villa Altagracia y el Valle de Jarabacoa.
El Valle de Bonao ocupa una superficie rectangular mayor de 128 km2, en
la parte nororiental de la Cordillera Central. Tiene promedio superior a
2000 mm de lluvia anual, habiéndose registrado en la ciudad de Bonao,
situada en la parte central del valle una media anual de 2184 mm. Los
suelos principales de este valle son los: a) Aluviales recientes
indiferenciados y b) suelos correspondientes a la serie La Vega.
Los suelos aluviales recientes del Valle de Bonao están formados por los
depósitos de los ríos Yuna, Jima y Yuboa y de los arroyos Ajiaco,
Hormiga, Catubey, Cañabón, Masipedro y otros de menor caudal.
El Valle de Bonao está formado, en su mayor parte, por una sucesión de
suelos aluviales, de ríos y arroyos que corren casi paralelamente. Estos
suelos son por lo general de color pardo, textura franco arenosa, gran
contenido de grava redondeada. El nivel de fertilidad de estos suelos es
alto y se ha sostenido por los continuos aportes de materiales
depositados por ríos y arroyos.
En esta asociación se incluyen los suelos correspondientes a la Serie La
Vega que ocurren en forma extensiva en el Valle Oriental del Cibao. Los
suelos de esta asociación ocupan la parte sur del Valle de Bonao y se
utilizan, bajo riego, en la producción de arroz, aprovechando las
características de permeabilidad lenta de las arcillas.
a) Suelos del Valle de Constanza
El Valle de Constanza es un valle de montaña alta, situado a 1190 m
sobre el nivel del mar y determina una división de la Cordillera Central
en dos grandes macizos: el macizo de occidente, que alcanza su altura
máxima en el Pico Duarte (3190 m) y el macizo oriental, que culmina en
el monte Tina( 2700 m).
Este valle recibe una precipitación pluvial media anual de 1070 mm. Los
altos bordes que la circundan están formados de rocas de origen ígneo,
volcánico y metamórfico, pero tienen, además, alguna estratificación de
rocas sedimentarias. Estas calizas afloran también en algunas lomas
bajas situadas al centro del valle. Tiene como suelo representativo a la
Asociación Constanza.
El Valle de Constanza está constituido por una faja de suelos aluviales
que pasa insensiblemente al suelo Constanza, desarrollado a expensas de
materiales de deposición de origen volcánico. Este suelo está
representado por una arcilla de color negro rojizo (10R 2/1), que a los
15 cm pasa a color rojo sombreado (10YR 2/2) con alguna gravilla fina de
origen ígneo. El suelo pasa gradualmente al material de depósito que le
origina, aumentando la cantidad y tamaño de la gravilla con la
profundidad. (Tirado, G. 2003)
Fotografía 2: Suelos de Valle Nuevo, Constanza; intensamente utilizados
en agricultura.
Estos suelos presentan estructura granular bien desarrollada en los
horizontes superiores y en bloques subangulares en la parte inferior del
horizonte B. Son suelos muy productivos a causa no sólo de su fertilidad
inherente y a las excelentes condiciones físicas y topográficas, sino
también al alto nivel de manejo con que son aprovechados.
En los bordes del valle ocurren suelos coluviales que representan
transiciones hacia el Terreno Escabroso de Montaña circundante,
dependiendo sus características de los materiales de estos. Su capacidad
productiva esta limitada por razón de su topografía y por la acumulación
de fragmentos de roca. El uso de estos suelos ha de ser en cultivos
permanentes, particularmente de frutales.
El Valle del Convento presenta suelos similares a los de la asociación
Constanza, pero de color más rojizo o amarillamiento en la superficie y
mayor extensión de los terrenos pedregosos. (Tirado, G. 2003
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Escuela de Planificacion Organica Evolutiva EPOE Consultor especialista en planificacion y manejo de areas protegidas. http://eevoolucion.blogspot.com
Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolis — Términos de uso y Política de privacidad — Mapa del sitio — Contácto — Aliados — Contratar publicidad
Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos. Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López