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I. Introducción
El presente documento presenta la metodología propuesta para el
desarrollo de Planes de Uso de la Tierra (PLUT) en Areas Protegidas. En
el año 2004 la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales a
través de la Dirección de Areas Protegidas y el Proyecto de Manejo de la
Cuenca Alta del Rio Yaque del Norte (PROCARYN) inician las acciones con
el fin de elaborar los Planes de Manejo de las Areas Protegidas de la
Cordillera Central, para ello se integra un equipo multidisciplinarío de
planificadores nacionales e internacionales con el fin de crear Planes
de Manejo viables y ajustados a las características de manejo y
administración de la Republica Dominicana.
Durante el desarrollo del Plan de Manejo del Parque Nacional Juan
Bautista Pérez Rancier (Valle Nuevo), el equipo de planificadores pudo
establecer características de uso que contravienen tanto la categoría de
manejo como los objetivos de conservación, los conflictos de uso del
suelo identificados de hecho podrían ameritar un estudio a profundidad
que permita una zonificación especial o bien llegar a la
recategorización de área protegida.
Las condiciones socioproductivas del área protegida hacen necesario el
desarrollo de modelos que permitan compatibilizar a mediano plazo el
manejo para la conservación y un uso paulatino y aceptable del suelo y
de todos los recursos naturales. Existen aproximadamente 24 comunidades
con ingerencia directa e indirecta en el uso del suelo dentro y en la
periferia del área protegida, además de 15 propietarios (o posesionario)
de tierra en la zona central del valle de la altiplanicie.
Se estima a que para el año 2000 había un aproximado de 3000 personas
viviendo y/o trabajando en el área protegidas según la Evaluación
Ecológica Integral elaborada por la Fundación Moscoso Puello, debido a
los procesos de inmigración y crecimiento de las zonas agrícolas (avance
de la frontera agrícola), es mas que probable que hoy en día (2005) se
halla incrementado por lo cual se hace necesario la actualización de la
información socioeconomica del área protegida.
Dado lo anterior el Plan de Manejo del PNJBPR contempla dos propuestas
que permitan la operativización de los “programas” y “subprogramas”,
considerando la sostenibilidad financiera que el manejo y administración
de un área protegida necesita y bajo en el enfoque de maximizar los
potenciales del área protegida, reduciendo y mitigando las áreas
criticas identificadas, para lograr un equilibrio de los ecosistemas.
La primera propuesta es el desarrollo a nivel individual y comunitario
de “Plan de Uso de la Tierra” (PLUT) para conservación, el cual es un
estudio de las capacidades de uso del suelo, áreas criticas,
características biogeográficas de la comunidad y/o propiedad con el fin
de definir una propuesta de zonificación y limites para actividades
productivas, corrección y mitigación de áreas criticas (ej. Microcuencas),
definición de situación biológica, censo agricultores y numero de tareas
bajo producción, entre otros datos colectados y analizados, con ellos se
podrá proponer un “plan de manejo” de cinco años sobre el cual el
propietario y las autoridades del área protegida puedan negociar un
acuerdo marco para el desarrollo de actividades socioproductivas bajo
una serie de normas y acciones de corrección y mitigaciòn.
El PLUT además es la base para negociar con las comunidades y/o
propietarios individuales un pago por tarea bajo producción o manejo
para el desarrollo de un “fondo ambiental” que permita la
operativización de un “modelo de compensación ambiental”, con el cual se
pueda nutrir financieramente la ejecución de las acciones propuestas en
los programas y subprogramas de manejo presentados en el Plan de Manejo.
II. Plan de Uso de la Tierra
¿Qué es el PLUT?
El Plan de Uso de la Tierra (PLUT) para conservación, debe considerarse
como una primera aproximación dentro del ciclo de planificación
operativa del Plan de Manejo de área protegida. Su principal aporte es
que permite desarrollar, a partir de un diagnostico rápido, una visión
de manejo por parte del propietario; esto es, el escenario futuro para
la finca o/y comunidad, integrando las variables productivas,
ecológicas, económicas y sociales.
Esta visión, recogida en una serie de mapas temáticos y en normas
generales de uso, junto a la misión general propuesta en el Plan de
Manejo, acorde a los objetivos de conservación, debe ser la carta de
navegación y el punto de partida para cualquier actividad
socioproductiva en el área protegida.
El proceso de planificación del área protegida, orientado a generar como
resultado del PLUT, consiste básicamente en recopilar la información
existente y recabar la faltante para comprender el escenario ecológico,
económico y socioproductivo en el cual se pretende intervenir,
identificando lo principales valores de manejo y conservación,
desarrollando una propuesta de ordenamiento de uso que garantice su
manejo y refleje las expectativas de los usuarios de la tierra,
disminuyendo con ello los conflictos socioambientales surgidos del uso
de la tierra.
Figura 1: El PLUT en el contexto de la planificación de áreas protegidas
Los pasos de metodológicos del PLUT
El PLUT para conservación, no pretende cubrir todas las necesidades de
planificación de uso y ambiental de la unidad individual o comunitaria.
Por lo contrario, permitira identifica los temas que requieran un mayor
grado de estudio y/o planificación a través de metodologías adicionales,
como inventarios forestales, analisis de praderas o muestreos de flora o
fauna, lo que deberán ser incorporados al proceso de planificación a fin
de lograr un resultado óptimo. Considerando además que el plan de manejo
del área protegida contendrá un marco o plan de monitoreo con criterios
e indicadores definidos para el monitoreo de los PLUT y el modelo de
compensación ambiental.
Las actividades de PLUT para la conservación ser organizan en siete
pasos bien definidos, que se explican con detalle en el capitulo de
metodología de este manual, a continuación se presenta la tabla resumen
de marco metodológico:
Tabla 1: Resumen de marco metodológico
Fuente: Melgar, M. GITEC/2005
Participación de los usuarios individuales y/o comunitarios
Un elemento distintivo de la metodología aquí expuesta respecto de otras
propuestas, es la participación activa de los usuarios individuales y/o
comunitarios con predios dentro o en la periferia del área protegidas en
la recopilación de la información, en el diagnóstico rápido y en la
propuesta de
Ordenamiento predial. La información ecológica y biológica aportada por
el mismo propietario en aspectos como presencia de flora y fauna o
dinámica de ciertos procesos ecológicos, es de importancia principal y
debe hacerse un esfuerzo por recogerla. Asimismo, se deben considerar
sus recomendaciones en el proceso de planificación, ya que reflejan sus
expectativas y metas, tanto de conservación como de producción. Por
ello:
El equipo técnico debe establecer una relación abierta y de confianza
con el propietario, a fin de que las recomendaciones sean coherentes con
su visión y expectativas. Por otra parte, los profesionales a cargo del
PLUT deben concebir el proceso de planificación como una oportunidad de
extensión para la conservación, donde se traspasen a los usuarios del
suelo y recursos naturales los conceptos, enfoques, técnicas y métodos
que puedan significar un aporte en la labor que realiza.
Finalmente, el equipo debe ser capaz de incorporar en la propuesta de
planificación las prioridades y estrategias de conservación
ecorregionales o del área mayor donde se localiza la finca y/o
comunidad, de manera que la ordenación pueda contribuir a las metas de
mayor escala.
Tabla 2: Insumos y productos del PLUT para la conservación
Fuente: Melgar, M. GITEC/2005
III. Metodología, paso a paso
La metodología de Ordenamiento Predial para la Conservación propuesta en
este Manual está estructurada siguiendo el proceso lógico de una
investigación, la cual parte de un objetivo o problema por resolver.
En este caso, el propósito es delimitar técnicamente, y en conjunto con
el propietario, las diversas zonas de uso de un predio entre cuyos
objetivos de manejo está la conservación, en función de su valor natural
y las aptitudes de uso, y con el fin de definir un uso óptimo que
responda a las expectativas del propietario y, a la vez, minimice los
riesgos para la conservación de aquellos elementos considerados de mayor
valor.
Paso 1: Identificación y ubicación de la propiedad
Las coordenadas geográficas del predio y sus deslindes permiten, por una
parte, conocer su ubicación exacta en el espacio terrestre, así como la
extensión y forma del predio; y, por otra parte, capturar información
secundaria disponible: planos de inscripción, estudios e informes de la
zona, números y línea de vuelo de las fotografías aéreas o la hoja de la
cartografía básica disponible, entre otras.
Puede utilizarse un SISTEMA DE POSICIONAMIENTO GLOBAL (GPS) para ubicar
geográficamente los hitos o deslindes que delimitan espacialmente el
predio. El producto principal de este primer paso es un PLANO GENERAL DE
LA FINCA Y/O COMUNIDAD, que debe ser validado por el propietario, en el
cual se identifique el predio y sus deslindes reconocidos de acuerdo a
la inscripción de la propiedad u otro marco legal.
Con respecto a la hoja cartográfica y acompañado por el o los usuarios
de la finca y/o comunidad se realiza un recorrido general ubicando y si
es factible identificando puntos claves para establecer los limites del
predio con respecto al área protegida, definiendo así el limite a
respetar con respecto a los acuerdos y normas que se establecerán dentro
de Plan de Uso de la Tierra para conservación. Considerando siempre como
prioridad considerar el marco establecido por la zonificación general y
especifica del plan de manejo del área protegida, en especial los
ecosistemas frágiles y áreas criticas a mitigar, restituir y/o
recuperar. (Ver anexo 1)
Paso 2: Preparación de información cartográfica básica
Este paso tiene como objetivo recopilar y sistematizar toda la
información secundaria disponible cerca del AP, y su contexto
geográfico. Una vez identificadas las coordenadas geográficas del
predio, es posible acceder a la cartografía base disponible tanto a
partir de material impreso como de manera digital. La recopilación de
información debe contemplar tanto la ESCALA PREDIAL (entre 1:20.000 y
1:5.000) como la ESCALA DE PAISAJE (1:50.000 y menor), de manera de
conocer el contexto ambiental de cada predio o proyecto de conservación.
La información elaborada a partir de la fotointerpretación puede
enriquecerse con otros estudios específicos disponibles para el predio
en particular, tales como estudios y análisis comunales o inventarios
forestales, planes de manejo o de conservación desarrollados con
anterioridad, cartografía digital.
La información obtenida deberá expresarse en tres mapas temáticos, que
se describen en la tabla 3, que se presenta a continuación:
Tabla 3: Descripción de mapas temáticos
Fuente: Melgar, M. GITEC/2005
Estos tres mapas temáticos permiten preparar el levantamiento de
información en terreno, la cual se sistematiza en una FICHA TECNICA DE
DIAGNÓSTICO (ver Anexo 2). En esta ficha también se nota el nombre de la
estación meteorológica más cercana, con su altitud, coordenadas
geográficas, años de registro, los valores de precipitación, temperatura
media anual y temperaturas máximas y mínimas absolutas.
Paso 3: Analisis de actividades productivas actuales y expectativas de
uso de los usuarios
El ordenamiento territorial de un AP requiere conocer de primera mano
cuáles son las razones que impulsan a su propietario a interesarse por
la conservación y cómo se proyectan estas en una visión del uso
potencial del suelo. Ello forma parte de un DIAGNÓSTICO SOCIOPRODUCTIVO,
que debe considerar:
r La identificación de cada una de las actividades productivas que se
desarrollan en el predio;
r La importancia que estas actividades tienen en los ingresos del
propietario y su familia;
r Los flujos de recursos que entran y salen del predio y su
estacionalidad;
r Las actividades futuras planificadas;
r La forma en que se toman las decisiones sobre el manejo del predio por
parte de la unidad familiar.
La recopilación de estos antecedentes debe realizarse en paralelo al
levantamiento de la línea base y llevarse a una expresión espacial. Para
el adecuado desarrollo del diagnóstico socioproductivo, se requiere de
una estrecha colaboración del propietario con el equipo técnico, en
especial con un miembro del equipo al que calificaremos como
FACILITADOR. En el caso de propiedades constituidas por un colectivo de
personas (sucesiones, empresas u organizaciones formales o informales) o
cuando sea difícil determinar en qué nivel reside la toma de decisiones
respecto del AP, es necesario seleccionar un representante legítimo de
la organización.
La metodología para el diagnóstico socioproductivo de la finca y/o
comunidad no es rígida y pueden usarse distintas técnicas de diagnóstico
participativo. En lo esencial, este ejercicio debe permitir recoger la
siguiente información:
r Situación legal de la tenencia del predio;
r Número de propietarios legales y organización para la toma de
decisiones sobre el manejo del predio. De especial importancia es
conocer la participación de los hijos en las decisiones en el caso de
familias con hijos mayores que no viven en la finca y/o comunidad;
r Recopilación de antecedentes históricos del predio en relación con la
conservación y con el propietario actual;
r Recopilación de antecedentes del entorno, incluyendo relaciones con
los vecinos, potenciales conflictos de deslindes o de uso en zonas
aledañas, actividades económicas principales del entorno y sus impactos
sobre la finca y/o comunidad;
r Actividades económicas actuales desarrolladas en el predio y su papel
en la economía familiar, incluyendo volúmenes aproximados de extracción
de madera para leña u otros usos, masa ganadera actual superficies y
tipos de pradera, producción agrícola (con volúmenes aproximados de
cosecha, producción o comercialización), infraestructura existente
(drenaje, riego, caminos, invernaderos, otros) y planes o inversiones
productivas proyectadas para el futuro;
r Actividades económicas extraprediales y su papel en la economía
familiar;
r Actividades de conservación desarrolladas en el predio, costos
involucrados y sus fuentes de financiamiento, y actividades de
conservación proyectadas para el futuro;
r Valores naturales, económicos o afectivos que posee el predio para el
propietario, con énfasis en la identificación de zonas o hitos
singulares, tales como árboles monumentales, cascadas, playas, hábitats
de especies simbólicas, áreas de anidación u otras;
r Motivaciones del propietario para la conservación de su predio y grado
de respaldo familiar para estas motivaciones;
r Visión de futuro del predio en los ámbitos económico, ambiental y
sociocultural.
El empleo de técnicas de diagnóstico participativo a aplicar en cada uno
de los temas del diagnóstico
socioproductivo deben definirse teniendo en cuenta la relación
establecida con cada propietario, el contexto cultural y el número de
miembros de la familia que participarán, entre otros factores. El La
tabla 4 muestra algunas herramientas que pueden resultar apropiadas en
distintas circunstancias. La información recogida en este paso debe
sistematizarse en un MAPA DE USO ACTUAL Y EXPECTATIVAS DE USO, elaborado
por el profesional facilitador y validado por el propietario.
Tabla 4: Herramientas de diagnostico participativo de la situación
socioproductiva de la finca y/o comunidad
Fuente: Melgar, M. GITEC/2005
Paso 4: Diagnostico rápido en terreno y recolección de información
especifica
El reconocimiento de terreno se desarrolla de manera paralela al paso 3
y consiste en recabar información básica acerca de los valores naturales
del predio, su estado de conservación y la relación de estos con las
actividades productivas desarrolladas en el predio.
Este paso es clave para recoger de primera mano información sobre la
flora y fauna presente en el predio y otros atributos naturales que
pueden ser de interés para la planificación, permitiendo validar in situ
la información secundaria sistematizada en los pasos 1 y 2 y en la
cartografía resultante.
En el levantamiento de la información de terreno debe participar tanto
el equipo de profesionales como el propietario o las personas que este
designe, los que aportan todo su conocimiento y experiencia y guían al
equipo hacia los lugares de interés. Para organizar la campaña de
terreno es necesario recurrir a la cartografía predial ya elaborada. En
base a ella se diseña un programa de visitas en el que se define tanto
el recorrido a efectuar como los trabajos a desarrollar para levantar la
información necesaria. ´
El protocolo para el levantamiento de la información en terreno se
organiza temáticamente. Cada tema debe ser abordado de manera simultánea
en una o varias visitas a terreno.
Los temas a considerar son:
Verificación del contexto general del predio Con la ayuda del MAPA DE
CONTEXTO, se procede a verificar la ubicación del predio, tomando como
referencia ríos, caminos, puentes, casas u otras construcciones. Con el
uso de un GPS se pueden determinar las coordenadas geográficas de varios
puntos de referencia, los cuales deben ser identificables en la foto
aérea (cruce de caminos, puentes, casas).
Verificación de deslindes
Se recorre el predio para determinar la localización de los deslindes,
reconociendo los linderos desde puntos estratégicos con buena
visibilidad. Se registran las diferencias encontradas respecto de los
límites legalmente establecidos en la inscripción de rol, tomando datos
con el GPS. Esto se puede omitir cuando los linderos reconocidos por el
propietario sean accidentes naturales (ríos, quebradas), caminos u otros
elementos identificables en la fotografía aérea.
Registro fotográfico
Se toman fotografías sobre lugares o características importantes del
predio, tales como el acceso, el tipo de bosque, ríos o lagunas, puntos
singulares, actividades productivas u otros. Se anota en el mapa base el
número de la foto y, en lo posible, la ubicación en coordenadas con el
GPS y el rumbo hacia el objetivo deseado. Ello permite hacer un
monitoreo de cambios con posterioridad. Es importante documentar la
información recabada en una BITÁCORA DE CAMPO que queda disponible para
su reconocimiento por parte de otros miembros del equipo en futuras
visitas.
Verificación del uso de la tierra y unidades de relieve
Se verifican en terreno, y con la ayuda del MAPA DEL MEDIO FISICO, las
unidades de uso de la tierra y de relieve identificadas en los mapas de
acuerdo a la fotointerpretación. En lo posible, se registran todos los
cercos, caminos y huellas existentes. En los casos en donde la ubicación
cartográfica es imprecisa, se utiliza el GPS. También deben
identificarse las áreas de uso ganadero, sean praderas manejadas, pastos
sin manejo o matorrales, describiendo su composición y productividad
estimada, según rangos explícitos. Las áreas de bosque sujetas a ramoneo
estacional deben ser registradas en los mapas.
Debe establecerse la composición y tamaño de la masa ganadera actual.
También deben reconocerse las áreas destinadas a cultivos permanentes o
anuales, indicando las especies cultivadas o su sistema de rotación. En
el caso de las áreas sujetas a aprovechamiento forestal, deben
identificarse las superficies plantadas con especies de ciclo corto
(pinos, encino, etc.) o reforestadas con especies nativas.
En la medida de lo posible, se intentará determinar de manera aproximada
las áreas de extracción en los últimos diez años y los volúmenes de
madera, leña o carbón extraídos cada vez. Asimismo, se identifican las
áreas de extracción reciente de follajes, hongos u otros productos
forestales no maderables.
Caracterización de la flora
El objetivo de esta actividad es determinar el tipo de comunidades
vegetales que se desarrollan en el predio, así como conocer el régimen
de perturbación al que están sujetas y su dinámica natural. Sobre la
base de un protocolo de observación sistemática, se recoge información
de terreno sobre cada una de las unidades de vegetación natural
previamente identificadas con la cartografía (1:20.000) y reflejadas en
el MAPA PRELIMINAR DE VEGETACIÓN, describiendo sus características de
estructura, composición y grado de alteración, según la pauta
establecida en la FICHA DE REGISTRO DE FLORA (ver Anexo 4).
La información se registra de manera cualitativa y cuantitativa,
adecuando la metodología a la disponibilidad de recursos o de tiempo del
propietario y/o del equipo técnico a cargo del proceso. En general, el
procedimiento de muestreo será el no probabilístico, por ser menos
costoso, más corto y más simple (ver recuadro 1).
El producto del protocolo de observación sistemática será un inventario
de las especies de flora presentes y una aproximación a la composición y
estructura de las comunidades o ambientes identificados en la
cartografía, estableciendo cuáles son las especies predominantes, el
tipo y estado de la regeneración, así como un diagnóstico general de la
dinámica de regeneración de cada unidad.
El protocolo debe servir de línea base para monitorear los cambios con
posterioridad al ordenamiento predial, por lo que es indispensable que
tanto el recorrido general como las eventuales estaciones de observación
sean identificadas mediante coordenadas UTM con GPS o, en su defecto,
indicar el rumbo y la distancia desde un punto conocido.
Dependiendo de la disponibilidad de recursos, el protocolo puede ser
reemplazado por técnicas de muestreo probabilística (aleatorio simple,
aleatorio estratificado o sistemático estratificado), en el que las
estaciones de observación se localicen al azar o de manera regular
siguiendo un diseño de muestreo adecuado al tamaño y heterogeneidad del
predio.
Este procedimiento tiene como principal limitante la necesidad de
asegurar que el esfuerzo de muestreo, para ser representativo, cubra
entre un 1% y 10% de la superficie del predio, lo que supone al menos el
registro de 100 a 1.000 m2 /ha.
Caracterización de la fauna
Se recaba información general acerca de la presencia de especies
animales en el predio. En una primera fase, y conocida la ubicación y
características generales del predio, se recopila información secundaria
disponible acerca de la historia natural del área de estudio. Sobre esta
base se seleccionan las especies focales que, por su singularidad,
amenaza o por ser representativas o indicadoras de las condiciones
naturales y/o del estado de conservación, orientan la toma de datos en
terreno.
En la FICHA DE REGISTRO DE FAUNA (ver Anexo 5) se incluye un listado
preliminar de especies focales como ejemplo del Parque Nacional Juan
Bautista Pérez Rancier. Con esto se evitan los inventarios exhaustivos
de fauna, actividad muy costosa y que requiere de mucho tiempo de
observación.
Recuadro 1: Como realizar un muestreo de flora no probabilística de
flora
Fuente: Melgar, M, MAG-PAES/CATIE/2002
Dado que no se pretende obtener valores de abundancia, para la toma de
datos en terreno no es preciso aplicar técnicas específicas de muestreo,
siendo suficiente un registro de presencia/ausencia de las especies
seleccionadas, basado en un protocolo de observación sistemática del
predio, así como en la información aportada por el propietario y otros
informantes claves. La presencia de una especie en un área puede
verificarse dentro de un rango de certidumbre, como se propone en la
tabla 5.
Para la etapa de levantamiento de información en terreno, se entregan
las siguientes sugerencias:
r Dada la dificultad que tiene la observación directa para la
identificación de medianos y grandes mamíferos, se puede recurrir al
registro de restos y rastros, y a la información recopilada por
entrevistas al propietario y otros informantes claves;
r Los huesos, pieles, pelos, fecas y otros restos son colectados tanto
por el equipo técnico como por el propietario, siendo analizados por
especialistas si es necesario;
r Tanto las estaciones de observación como los restos y rastros deben
ser localizados espacialmente mediante GPS o de manera aproximada en la
cartografía;
r Las huellas pueden ser registradas en nieve y barro, tanto en el
bosque como en orillas de ríos y esteros, caminos o senderos. Para ello
también pueden establecerse estaciones de atracción olfativa en
distintos ambientes, donde se procede a limpiar, remover y arnear el
suelo de bosque en una superficie circular de al menos un metro de
diámetro y en cuyo centro se coloca un atrayente olfativo a modo de
cebo;
r Para las aves, la prospección se dirige hacia las especies focales o
indicadoras seleccionadas. El registro se realiza tanto por observación
y escucha directa por parte de personas entrenadas en identificación de
aves, como a partir de rastros dejados en áreas de alimentación o
nidificación. Para ello se eligen lugares claves donde, por su
estructura de hábitat, sea previsible la presencia de estas especies;
r Las observaciones y escuchas directas deberían realizarse
preferentemente durante las primeras horas de la mañana o al final de la
tarde, cuando la actividad cantora de las aves es mayor;
r En el caso de las aves rapaces diurnas, se establecen puntos de
observación en sectores con una amplia cuenca visual;
r Para la identificación de rapaces nocturnas, así como de cantos de
anfibios, se establecen estaciones de escucha nocturna, acompañadas de
grabación si es posible;
r En el caso de reptiles y anfibios, su presencia se determina mediante
la búsqueda activa de individuos adultos en estaciones de observación
con una superficie adecuada (100-500 m2 ) y localizadas en zonas con una
estructura de hábitat apta para estas especies, tales como claros con
rocas, oquedades naturales, grandes piedras y troncos caídos. La
observación directa debe apoyarse con colecta de ejemplares o
fotografías para ayudar a su identificación mediante guías o con ayuda
de un experto;
r Por su complejidad metodológica y alto costo, el registro de
micromamíferos solamente se efectúacuando se considere imprescindible.
Aunque existen modelos comerciales de trampas para captura en vivo,
pueden fabricarse trampas caseras a bajo costo. También es posible
recoger restos de micromamíferos a partir de fecas y egagrópilas de aves
nocturnas, colecta de individuos capturados en trampas tradicionales o
por animales domésticos, así como los encontrados en pozos y estanques;
r En caso necesario, tanto los invertebrados como los organismos
acuáticos son colectados para su identificación mediante técnicas
específicas;
r Pese a la complejidad conceptual y metodológica inherente al monitoreo
de fauna, pueden establecerse algunos indicadores que permitan evaluar
eventuales cambios. Para ello es muy útil desarrollar un registro de
avistamiento de especies focales.
Paso 5: Definición de la misión y los objetivos de conservación
Tras la recopilación de información de terreno a nivel de campo y con un
conocimiento más amplio a escala de un paisaje de conservación, el
equipo técnico describe al propietario de manera clara y sencilla la
historia natural de su predio, incluyendo las formaciones de vegetación
y fauna originales, los procesos de transformación que estas han sufrido
y los procesos críticos que suponen una amenaza de deterioro en la
actualidad.
En este contexto se analiza el aporte a la conservación que presenta o
podría llegar a presentar el predio en el contexto ecorregional,
especificando qué paisajes, comunidades ecológicas, especies o grupos de
especies particulares del predio tienen especial relevancia o valor para
ser considerados en el proyecto como objetos de conservación.
Se analizan también los riesgos o amenazas críticas que las actividades
actuales o proyectadas en el predio representan para los objetos de
conservación identificados, distinguiendo entre aquellas presiones
históricas que configuraron el estado de los procesos actuales que
limitan su recuperación o ponen en riesgo su continuidad. Para cada una
de estas presiones se definen con precisión las causas o factores
primarios, los actores involucrados y sus motivaciones.
Esta metodología, propuesta por The Nature Conservancy en la
planificación de sitios de conservación, permite que para cada objeto de
conservación se represente un modelo conceptual que identifique paso a
paso cada causa o factor que condiciona la conservación y se establezcan
las posibles medidas a implementar. Considerando además que la
metodología de “objetos de conservación” ha sido aplicado en AP de la
Republica Dominicana, lo que ha permitido su validacion y adaptación
para la características de biodiversidad de la isla.
El proceso anterior, junto a la definición de una visión basada en las
expectativas del propietario, permite definir la MISIÓN del AP. Un
enunciado de misión no debe enfocarse en detalles específicos de qué
hará o cómo lo hará, sino en qué resultados desea en el largo plazo y
qué estrategia general se seguirá para alcanzarlos. Es importante que la
misión refleje las motivaciones para la conservación del propietario y
exprese el aporte que el APP pretende hacer a la conservación de la
biodiversidad en una escala de paisaje.
EJEMPLO: “Contribuir a frenar la pérdida de la biodiversidad en la
depresión intermedia, ofreciendo un modelo demostrativo de producción
ganadera compatible con la conservación” La misión debe articularse en
OBJETIVOS DE CONSERVACIÓN, los que serán definidos por el propietario
previamente al proceso de ordenamiento predial. La lista de objetivos de
conservación no requiere ser larga ni exhaustiva; por el contrario,
estos deben ser formulados de manera clara y sintética para que sean
realistas y medibles, y deben incorporar:
r Una condición u objeto de conservación o, en su defecto, una amenaza;
r Un ámbito territorial;
r Un parámetro o factor que permita evaluar su logro;
r Un plazo de tiempo, que puede estar definido implícitamente por el
horizonte de planificación.
EJEMPLO. Algunos objetivos de conservación acordes con la misión
anteriormente formulada, podrían ser:
r Mantener la superficie de bosque adulto denso presente en el predio;
r Aumentar la cobertura y densidad de la regeneración en bosques
alterados;
r Reducir la tasa de incidencia de incendios o cortas ilegales;
r Reducir la presencia de animales domésticos al interior del bosque;
r Mantener el tamaño del plantel lechero existente, mejorando su
productividad mediante un adecuado manejo de praderas;
r Mejorar la calidad y cantidad de la producción de leche.
Los objetivos deben ser fáciles de monitorear, aunque en ocasiones sea
difícil cuantificarlos. Por ello, deben establecerse indicadores
verificables, esto es, factores medibles mediante valores o
proporciones, y metas a lograr en plazos definidos, que permitan
monitorear periódicamente el grado de cumplimiento de los objetivos. En
el ejemplo anterior los indicadores verificables van señalados en letra
cursiva.
Cuando sea difícil encontrar un indicador verificable fácil de medir,
puede establecerse una medida relativa del estado actual del factor
seleccionado en relación al óptimo definido por el mismo propietario.
Éste puede tomar valores entre 1 y 5 dentro de un rango entre muy bueno,
bueno, normal, malo y muy malo. La valoración por rangos es válida
siempre y cuando se expliciten previamente y de manera clara las
situaciones que califican en cada valor.
La definición de objetivos de conservación es un proceso iterativo que
debe ser evaluado y revisado periódicamente en función de la información
básica de que se vaya disponiendo o de las amenazas que puedan ir
desapareciendo o surgiendo en el tiempo. Puede ocurrir que las
expectativas de uso futuro manifestadas por el propietario no sean
coherentes con los objetivos de conservación propuestos por el equipo
técnico. Aunque en último término es el propietario el que va a
implementar las medidas de manejo del área, el equipo técnico debe
señalar con claridad cuál o cuáles de las actividades previstas
contravienen los objetivos de conservación que deberían orientar las
decisiones de manejo del AP.
Tabla 5: Verificación de la presencia de una especie de la fauna
Fuente: Melgar, M, MAG-PAES/CATIE/2002/Modificado 2005
Paso 6: Propuesta y validación de un Plan de Uso de la Tierra para la
conservación
Definida la misión y los objetivos de manejo y conservación para la
finca y/o comunidad, acordes a los objetivos de la categoría de manejo,
y a partir de la información recopilada en la cartografía predial, se
procede a determinar la ZONIFICACIÓN ESPECIFICA de la finca y/o
comunidad. Este es un proceso de ordenamiento territorial que consiste
en distribuir espacial y temporalmente un conjunto de actividades a
desarrollar en un área determinada, de manera tal que se optimice el uso
del espacio y se minimice el riesgo o interacción negativa entre las
actividades proyectadas.
El resultado es una sectorización del AP en ZONAS DE USO HOMOGÉNEO, que
serán sometidas a determinadas NORMAS DE MANEJO, a fin de cumplir los
objetivos de conservación planteados. Particularmente útil como
metodología de trabajo es la superposición, mediante el uso de SIG o en
forma manual, de los mapas temáticos que expresen la potencialidad de
uso en un rango de valores de 1 a 5 (muy bueno, bueno, regular, malo,
muy malo) para cada una de las actividades a desarrollar en el predio
(preservación, manejo forestal, uso público, ganadería, agricultura,
turismo, otras).
Analizadas las compatibilidades entre cada una de estas actividades y
las necesidades y/o expectativas del propietario, se identifican
aquellas zonas de mayor potencialidad y menor incompatibilidad para
localizar dichas actividades. Como resultado del análisis se pueden
encontrar algunas de las situaciones indicadas en la tabla 6.
No existen reglas generales para la localización espacial de las
distintas zonas de uso. Hay APs extensas que incluyen una amplia gama de
zonas de uso con normas diferentes para cada una, mientras que en otras
AP donde el objetivo de manejo es la preservación solo se requiere
definir normas generales para toda el área. Este aspecto está
íntimamente ligado a las características naturales del predio, los
objetivos de conservación y las expectativas de uso de los propietarios
de cada AP.
La zonificación corresponde a una división predial conceptual, donde no
siempre es necesario que los límites entre una zona y otra sean
estrictos, y menos que sean demarcados en el terreno. La situación
óptima es aquella en la que se produce una transición gradual en la
intensidad de usos, pasando de las zonas de preservación a las de
conservación con usos no consuntivos, y de estas a las áreas de
desarrollo con usos consuntivos.
Para la delimitación entre una zona y otra pueden utilizarse unidades
fisiográficas naturales (microcuencas, cursos de agua, cortes, taludes,
estructura de la vegetación) o artificiales (caminos, cercos, senderos)
identificables en terreno. En los casos en que una zona de preservación
colinde obligadamente con áreas de desarrollo, es necesario demarcar las
distintas zonas de uso mediante barreras o cercos que impidan el acceso
a ciertos sectores del ganado o de los posibles visitantes.
También se pueden establecer dentro de las fincas y/o comunidades ZONAS
DE AMORTIGUACIÓN o DE CONECTIVIDAD en los sectores periféricos del APP
donde existan amenazas u oportunidades para la conservación más allá de
los deslindes. En predios de gran tamaño, la zona de amortiguamiento
también constituye una transición entre zonas de uso más
conservacionista y zonas de uso más intensivo.
La zonificación debe expresar la visión y zonificación del plan de
manejo general del área protegida e incorporar tanto las expectativas
del propietario como las del equipo técnico, por lo cual debe entenderse
como resultado de un proceso de negociación que debe resolverse por
consenso en caso
de existir conflictos de uso entre la zonificación propuesta por el
equipo y las expectativas del (los) usuario (s).
Tabla 6: Alternativas de zonificación para implementación individual y
comunitaria del PLUT
Fuente: Modificado por Melgar, M. de MAG-PAES/CATIE, 2005
Tabla 7: Intensidad de usos admitidos
Paso 7: Resolución de conflictos y elaboración del documento final
Al igual que en la definición de los objetivos de conservación del AP,
puede ocurrir que las expectativas de uso del propietario no sean
totalmente coherentes con la zonificación o la normativa de usos
propuesta. En este caso, será necesario determinar con mucha precisión
las zonas, actividades y normas de uso en que se detecten estas
diferencias, evaluar las alternativas de uso propuestas e identificar
las medidas de mitigación o compensación de impactos que serían
necesarias en caso de aceptarse las alternativas evaluadas.
En todo momento, el equipo técnico debe traer a la mano la misión y
objetivos de manejo definidos en conjunto con el y/o los usuarios y
orientarlo respecto de las acciones de manejo que serán necesarias para
cumplirlos y de las amenazas o riesgos asociados a un manejo
inapropiado.
Como parte de su labor, el equipo técnico debe formular, concluido el
proceso de planificación, una serie de recomendaciones generales de
manejo y, en la medida de las posibilidades técnicas y económicas del
propietario, una propuesta de actividades de monitoreo e implementación
del APP en el corto y mediano plazo. En dicha propuesta se hará mención
de los diferentes instrumentos públicos para acceder a ayudas y
bonificaciones por parte del Estado.
El proceso de planificación concluye con la entrega al propietario de un
PLAN DE USO DE LA TIERRA (PLUT) para la conservación para el predio
individual y/o comunidad. Éste es un documento sencillo que:
r Caracteriza los principales valores naturales y ambientales a
proteger;
r Fija la misión y los objetivos de conservación;
r Define territorialmente las normativas de usos; y
r Propone las acciones de manejo predial necesarias para hacer efectiva
la protección y uso sustentable que se desea.
El PLUT debe identificar aquellas áreas específicas –tales como manejo
forestal, actividades agropecuarias, educación ambiental, ecoturismo u
otras– que requieren de una planificación más detallada, tanto en la
recopilación de antecedentes de línea base como en el análisis
estratégico y la propuesta de actividades.
El propósito del PLUT es ser una herramienta práctica para la toma de
decisiones por parte del usuario individual y/o comunidad, con la
institución rectora para el manejo del área protegida, para llegar a
convenios y/o acuerdos de manejo, desarrollo y conservación de zonas
especificas del área protegida. Por ello, el formato del documento debe
adaptarse a las características del usuario, tanto en su lenguaje como
en su presentación. No obstante, todo PLUT debe tener contenidos mínimos
que son los siguientes:
r Ficha de identificación con los antecedentes legales de la propiedad;
r Descripción del área de influencia: mapa de uso actual de la tierra,
antecedentes de procesos de deterioro ambiental, riesgos y oportunidades
para la conservación;
r Antecedentes del AP
o Ubicación y límites, uso histórico.
o Caracterización de los elementos abióticos: descripción general de
suelo, topografía, cuencas hidrográficas, clima. Mapa del relieve.
o Caracterización de la estructura de la vegetación potencial y actual.
Mapa de vegetación.
o Caracterización de la flora y fauna silvestre potencial y actual.
o Expectativas de uso actual y futuro del suelo. Mapa de uso potencial.
r Misión y objetivos generales del APP.
r Objetivos de manejo y estrategia de monitoreo.
r Jerarquización de amenazas-actividades-actores.
r Zonificación y normativas de uso.
r Recomendaciones generales y específicas para la implementación del AP.
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