RESUMEN
Este trabajo se dirige tanto a Directivos como Especialistas en la
actividad. El lector encontrará un conjunto de claves que definen y
condicionan los resultados que puede obtener una empresa en el campo de
la Capacitación. De antemano decimos que vamos a intentar redimensionar
profundamente el tema, que plantearemos nuevas coordenadas más próximas
a los intereses del negocio. En todo momento pensaremos en la
Capacitación de nuestro tiempo, en lo que viene a definir hoy la nueva
habilidad para formar y desarrollar la fuerza de trabajo en una empresa.
PRÓLOGO
En estas páginas nos acercaremos a un enfoque cuyo llamado es hacia el
negocio que aprende, que gestiona su capital intelectual y mide la
efectividad de sus acciones en un ámbito donde proceder así adquiere
crecida relevancia en términos de competitividad. A este punto de vista
le denominamos Formación Total con el objeto de remarcar su alcance y la
ruptura que supone en comparación con los modelos usuales de
capacitación. Si la capacitación tradicional es un tema técnico
difícilmente interesante a otro que no sea el capacitador, Formación
Total en cambio es un tema holístico, lleno de pasión y que define a
ojos vista la competitividad de la organización.
La actualidad del tema, la necesidad crucial de un avance económico más
ágil y de una más eficaz aplicación de la riqueza intelectual con que
contamos; estas y más razones justifican el empeño ciertamente amplio
del presente trabajo: estimular la puesta en marcha de una efectiva
filosofía de gestión del talento humano en el seno de las empresas
cubanas.
INTRODUCCIÓN
Todos deseamos la compañía de colegas y colaboradores brillantes, o
cuando menos que sean personas que nos infundan energía positiva,
optimismo, ganas de ir adelante, personas que conozcan y sepan qué
hacer. Con un equipo así la vida empresarial es una aventura envidiable,
simplemente una delicia.
Pero los deseos pertenecen al reino de los sueños y la realidad, como
tendencia, suele ser algo bien distinto. No obstante, con nuestros
sueños podemos fomentar visiones frescas y apasionantes, compartirlas,
convertirlas en propósitos y raptar por fin algunos de nuestros mejores
deseos para traerlos a una realidad mejor gracias a nuestro esfuerzo y
nuestra fe.
Cierto es que hoy asistimos a un escenario francamente opuesto a lo
anterior: nuestro nuevo milenio se ha bautizado con el nombre de
Postmodernidad y lo que significa es que muere el romanticismo de los
ideales, prima la urgencia y el carácter utilitario y desechable de
todas las cosas, incluidas las personas, campea en el mundo el
individualismo y la violencia, y la apariencia importa mucho más que la
realidad de las cosas. Lejos de cultivar el ejercicio del criterio la
orientación es a memorizar y a vivir un placer fácil y desprovisto de
valores.
A pesar de esto existen discursos y realidades que niegan de plano tal
concepción. En estas páginas vamos a ocuparnos de una alternativa
concreta: el sector empresarial. Y es que a la empresa le urge
sobrevivir, fortalecerse, vitalizar su moral, desarrollarse, y para ello
requiere ser muy activa, conciente de su posición en el mercado, de las
oportunidades que emergen, los riesgos que se corren. En este ambiente
el hombre no es un mero consumidor o una cifra estadística, tampoco es,
a nadie se le ocurra pensarlo, simple “mano de obra”. Él es el
protagonista de la historia, con razón llamado el activo más preciado de
la institución.
El ambiente organizacional es un espacio privilegiado que promueve la
reflexión y la crítica más profunda acerca del Ser Humano (teorías X, Y,
Z, por ejemplo) y donde se advierte claramente el imperativo de apelar
al hombre como requisito indispensable de adaptación a un entorno con
razón llamado turbulento.
Aunque no aparece en los libros contables el Ser Humano, su motivación,
lealtad y habilidades poseen un valor altísimo, intangible, que hace con
frecuencia la diferencia entre el éxito y el fracaso.
Nuestras empresas, con tanta responsabilidad social y comprometimiento,
necesitan urgentemente aprender el modo de potenciar su Capital Humano,
necesitan cambiar. Dicho con palabras comunes y corrientes, se impone
aprender el arte de fomentar campeones en nuestras organizaciones, gente
capaz e implicada, que un día cualquiera se pregunten en medio de la
faena: ¿me emplearé a fondo? ¿aprenderé a la velocidad requerida? ¿sé
cuál es mi capacidad? ¿podré compartir el conocimiento? y su respuesta
sea un convencido Sí en todos los casos.
Constatamos, y es uno de los incentivos de este trabajo, que en el mundo
actual el conocimiento ya no es una opción, en un poderoso imperativo.
Pero no el conocimiento atesorado individualmente sino el compartido,
aquel que afecta el modo de actuar de grupos enteros. De eso trataremos
aquí, de cómo aprender y hacer que valga la pena, que se expanda y
comparta en toda la empresa dando el mejor resultado posible. Vamos a
abordar en este sentido dos cuestiones fundamentales y contemporáneas,
dos cuestiones que interesan a quienes desean asegurarse un
posicionamiento sólido en el mercado:
¿Cómo lograr aprendizajes efectivos y cómo multiplicarlos en la empresa
consiguiendo niveles superiores de competitividad?
GESTIÓN DE PERSONAS: REVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO
Si quisiéramos traducir en pocas palabras en qué consiste la Gestión de
RRHH, podríamos afirmar que se trata de atraer personas a la empresa,
retenerlas y desarrollarlas hasta potenciar al máximo su contribución.
La actividad de Capacitación constituye, en el marco de estos tres
momentos esenciales, uno de las actividades mejor ancladas y definidas.
Desde los albores del desarrollo industrial los empresarios se
preocuparon por fijar estándares y luego capacitar a sus empleados para
cubrir la brecha (la otra opción era el despido, y esto sólo cuando el
negocio perdía velocidad)
Es así como la función formativa en la empresa ha estado sujeta a un
claro proceso de desarrollo y en el presente presenciamos un notorio
punto de viraje, sencillamente no podemos seguir capacitando como lo
hacemos, la práctica actual ya no es capacitación en el sentido estricto
de la palabra.
Propongo repasar los siguientes planteamientos cuya idea central es la
“búsqueda del resorte humano” como sello distintivo de la sana y
efectiva gestión de personas (Publicado por ABC Nuevo Trabajo)
“De gestionar cifras a gestionar voluntades, de preparar nóminas a
preparar y desarrollar personas. Ningún colectivo empresarial ha visto
evolucionar de forma tan radical sus cometidos”
“… no se puede hablar de evolución, sino de revolución. Un abismo no se
puede saltar en dos veces, o lo saltas o te matas. Y eso es lo que está
ocurriendo ahora. Nos encontramos en un abismo que nos obliga a cambiar.
Hay que crear nuevos modelos”
“Medir desempeño, estimular la creatividad y descubrir el potencial de
los trabajadores, campo de batalla del especialista de RRHH”
“… debe aportar herramientas y convertirse en un asesor de aquellos que
tienen personas a su cargo. Debe aportar herramientas pero no ejecutar.
La clave está en convertir a los directivos de nuestras empresas en
directores de RRHH de sus departamentos”
“Crear el entorno adecuado para que personas ordinarias pueden producir
resultados extraordinarios… deberá convertirse en socio del negocio y en
agente de cambio”
“… dedicarse en cuerpo y alma a facilitar herramientas de progreso”
Estos planteamientos son realmente revolucionarios, marcan una
renovación de pensamiento genuina y notemos dónde se ubica el énfasis:
Formación y Desarrollo del Ser Humano. Podemos afirmar llenos de
confianza que la auténtica gestión de personas y del talento humano
reclama un lugar primado en el mundo que nos toca vivir.
Si tenemos dudas respecto a esta necesidad de cambio J. Goldsmith y K.
Cloke (2002) nos recuerdan lo que ha sido (y es) experiencia común para
quienes trabajamos en empresas:
“Todos nos hemos encontrado con empleados que parecen casi despiertos,
que despilfarran sus vidas laborales, que se ciegan a sí mismos ante lo
que está sucediendo dentro y alrededor de ellos, que hablan y actúan de
forma no auténtica, que no les importa lo que hacen, cómo lo hacen, para
quién o por qué. En realidad muchos de nuestros puestos parecen
habitados por muertos vivos, zombis que se envuelven a sí mismos en un
trance hipnótico…” (p. 22)
Sentimos inquietud ante un panorama como el descrito, escena común que
explica un número importante de las fallas en la productividad o calidad
de nuestras empresas. Urge una pregunta, la más sincera que podríamos
formularnos: “¿Estamos brindando experiencias de aprendizaje que
conformen las competencias cognitivas, emocionales, interpersonales y de
liderazgo que se requieren para en éxito en la «nueva economía»?” (W.
Bennis Ídem, p. 22) Esta es una cuestión esencial.
TRES CONCEPTOS FUNDAMENTALES
Ha llegado el momento de cambiar el estado de cosas que prima alrededor
de la gestión de personas. ¿Cómo hacerlo? ¿A qué nociones acudir para
entender y orientar nuestra acción?
Un primer acercamiento podrían ser perfectamente tres conceptos que se
reiteran en el pensamiento empresarial moderno, me refiero al
Aprendizaje Organizacional, la Gestión del Conocimiento y el Capital
Intelectual.
Aprendizaje Organizacional
El tema Aprendizaje Organizacional sin dudas redimensiona el problema de
la formación en la empresa, permite acercarse mucho más al negocio y nos
deja claro que el final último de la capacitación debiera ser fomentar
aprendizaje organizacional o carecerían de sentido las inversiones que
se hacen al respecto.
Tom Peters tiene una afirmación popular en este sentido,
parafraseándolo: …, el éxito en el mercado está en proporción directa
con el conocimiento que puede aplicar una organización, con la rapidez
con la cual puede aplicar ese conocimiento y con la rapidez con la que
acumule el conocimiento.
“Las organizaciones que aprenden detectan, diseñan y nutren prácticas de
aprendizaje y ayuda en la creación de significados compartidos. En ellas
se faculta a la gente a analizar y transformar su cultura; a revelar lo
que evita su aprendizaje y a eliminarlo […] Para crear organizaciones
que aprenden y relaciones que apoyan a la gente a convertirse en
autodirigidos, responsables, concientes, auténticos, congruentes y
comprometidos, estas cualidades deben formar parte del proceso de
aprendizaje y de las metodologías por medio de las cuales se dominan
estas habilidades” (Goldsmith y Cloke p. 182-183)
Si intentáramos representarnos estas cualidades en una empresa concreta
confluiremos en lo que B. Guns y K. Anundsen (p. 5-6) denominan
Organización de Rápido Aprendizaje.
· La empresa funciona en un ambiente de apertura: retroalimentación
recíproca y honesta, incesante deseo de mejorar, ausencia de reacciones
defensivas por demás innecesarias
· Se enfoca en la superación: el trabajador reconoce que no hay
aprendizaje sin aplicación
· Dirige a los equipos como si fueran negocios. Estos equipos son
equipos empresariales, se dirigen a sí mismos como micro negocios que
producen una línea básica
Esta clase de empresas se enfocan en que el trabajo se realice mejor.
Consideran el aprendizaje como la forma idónea de mejorar a largo plazo
el rendimiento. Organizaciones de Rápido Aprendizaje, en Aprendizaje
Permanente, Metanóicas, no importa tanto el nombre como la esencia. La
capacitación eficaz de nuestros colaboradores, colegas y líderes, cuando
se acompaña de una atmósfera de confianza mutua, una cultura donde
compartir el conocimiento es un valor central, esta capacitación penetra
en la cultura de la organización, se arraiga en su identidad, contribuye
a definir sus rasgos distintivos, y le aporta la flexibilidad y
capacidad de adaptación rápida que necesita para cumplir su encargo
social con competitividad.
El ideal es que cualquier trabajador, a cualquier nivel, se formule como
cosa lo más natural del mundo las siguientes preguntas: ¿Nos estamos
enfocando en lo esencial que debemos aprender? ¿Vamos aprendiendo en la
forma apropiada?
Un emotivo resumen de todo esto son las palabras de un directivo al
definir el aprendizaje en su empresa:
“… Inspiran al personal para aprender porque la excitación y la energía
que obtienen del aprendizaje son enormes y esto da energía a la
organización (…) Se debe dar un ambiente de aprendizaje a los equipos de
trabajo, donde el cielo es el límite (…) habrá que pelear día tras día
contra la burocracia que restringe el aprendizaje (…) habrá que
eliminar la actitud en el personal de «Yo sé nueve cosas y te enseño
ocho»; y convertirla en «Te enseñaré nueve cosas hoy y mañana por la
mañana te enseñaré la décima»” (J. Welch, exCEO de General Electric.
Cit. por Mertens, p. 32)
Es decir que desde el Aprendizaje Organizacional se está expresando el
interés en romper el viejo paradigma de la capacitación individual para
avanzar hacia el aprendizaje de toda la organización como garantía de
eficacia. Y lo que es más importante, “formarse” no termina entonces de
ninguna manera en el aula, le sigue el intercambio con los líderes, los
colegas, el entrenamiento cruzado entre miembros de un equipo, la
multiplicación, la retroalimentación honesta, todo un corolario de
consecuencias que parecen tan desafiantes como deseables y que, es
cierto, renovarán la atmósfera de trabajo dentro de cualquier
organización hasta convertirla en algo distinto y especial.
Gestión del Conocimiento
Ahora, no es difícil que enlacemos Aprendizaje Organizacional y Gestión
del Conocimiento dentro del contexto de la actividad de capacitación.
Este es otro concepto que necesitamos activar con fuerza. Según palabras
de J. M. Caracho, observemos qué notable definición, la Gestión del
Conocimiento viene a ser un proceso de gestión organizacional cuyo
objetivo es identificar el conocimiento que producen los trabajadores de
alto desempeño para convertirlo en información que pueda ser
re-utilizada por el resto de los empleados de la empresa. Simplemente
“la empresa está comenzando a darse cuenta de la importancia de «saber
qué es lo que sabe» y de hacer el mejor uso de este conocimiento
(Macitosh, 1997. Cit. por Zorrilla)
Aprendizaje Organizacional es proceso, cultura; Gestión del
Conocimiento, la tecnología necesaria para arribar a él. Se trata de dos
conceptos complementarios y esenciales para entender de qué hablamos.
Gerenciar el conocimiento, en esta era de la información donde cualquier
conocimiento corre el riesgo de envejecer antes de madurar, no es una
tarea sencilla y aquí no vamos a detallar todo lo que podría hacerse en
este campo pero sí, una vez marcado el derrotero, compartir un conjunto
de principios esenciales a tener en cuenta cuando deseamos una buena
gestión.
Principios de la Gestión del Conocimiento (de acuerdo con T. H.
Davenport, 1997. Cit. por Zorrilla)
1. Es costosa: Capturar el conocimiento en procedimientos o transferirlo
a sistemas, desarrollar infraestructuras para su distribución, todo esto
es costoso y debemos tenerlo en cuenta
2. Es política: Se requiere cultivar la opinión de ciertos líderes para
conseguir la valoración y uso del conocimiento
No debemos subestimar la influencia que ejercen determinados ambientes y
culturas empresariales en la aplicación del conocimiento. Sobre este
actúan prejuicios, intereses diversos y a veces conflictivos. En este
sentido es correcto decir que “el aprendizaje tiene una dimensión
técnica y una dimensión político-cultural” (Jakupec; Garrick, 2000. Cit.
por Mertens2, p. 16)
3. No es natural: “Si mi conocimiento es un recurso valioso, ¿por qué
debo yo compartirlo?”
Esto tiene que ser una acción motivada a través de premios,
compensaciones, evaluación del desempeño, etc. Lotus Development, por
ejemplo, tiene definido que el 25 % del total de la evaluación del
desempeño de sus trabajadores está dado por compartir el conocimiento.
Buckman Laboratorios, por su parte, hace mención de sus cien mayores
“compartidores” del conocimiento en una reunión anual especial.
4. Significa mejorar los procesos: Si se reconoce que se deben hacer
mejoras reales en la gerencia del conocimiento, también se deben hacer
mejoras en los procesos. Sencillo, una vez que perfeccionamos nuestro
saber podemos y estamos en la obligación de mejorar nuestra manera de
trabajar.
5. El acceso al conocimiento es sólo el principio: Si el acceso al
conocimiento fuera suficiente habría largas filas a las entradas de las
bibliotecas. También se requiere la atención y compromiso del
trabajador.
Para que estos, en calidad de consumidores del conocimiento, presten
atención y se comprometan con el conocimiento deben llegar a ser más que
receptores pasivos. Se busca un contacto más estrecho y eficaz con el
conocimiento cuando tenemos que resumirlo y reportarlo al resto de
nuestros colegas y al superior. ¿Por qué no hacerlo?
6. Es interminable: Nunca llega el momento en que se pueda decir que el
conocimiento está completamente gestionado, los criterios de
“conocimiento necesario y suficiente” siempre están cambiando.
Capital Intelectual
La Gestión del Conocimiento implica, además del desarrollo de procesos
de Aprendizaje Organizacional, otro resultado importantísimo, que es en
sí un nuevo concepto de trabajo vital para pensar con sentido económico
el tema de la capacitación en la empresa, estamos refiriéndonos al
Capital Intelectual.
Capital Intelectual... Tal vez algunos emplean la expresión sin que
medie una aprehensión profunda de la significación del concepto pero
existen premios Nobel por trabajar la nueva visión del Capital
Intelectual, visión que está llamada a transformar en lo profundo la
ciencia contable.
No contamos con un criterio único que defina de manera universal el
Capital Intelectual pero podemos atenernos a la definición de Edwinson y
Malone. Ellos en su libro “El Capital Intelectual”, luego de un amplio
recorrido por varios criterios afirman: “Capital intelectual es la
posesión de conocimientos, experiencia aplicada, tecnología
organizacional, destrezas profesionales, que dan a la empresa una
ventaja competitiva en el mercado” (cit. por J. G. Altuve)
Si es cierto, y lo es, que el Capital Intelectual es un activo de tanto
valor, y que pasa por el know how de la empresa, por su capacidad de
aprender y gestionar el conocimiento, temas que ya vimos, es
comprensible que no descuidemos este punto en calidad de variable
crítica, sensor de la efectividad de la gestión y significación última
del trabajo que realiza el capacitador.
En resumen, el ser humano esta avocado a dar un salto de rendimiento y
esto sólo dentro de organizaciones que aprenden, gestionan su
conocimiento y lo capitalizan. El futuro no parece probable concebirlo
en otras manos que en aquellas que descubrieron cómo trabajar juntos y
aprovechar la experiencia.
CULTURA DE FORMACIÓN EN LA EMPRESA
Hace poco más de medio siglo una empresa podía pasarse sin manejar el
concepto de Cultura Organizacional, sin atender qué pasaba con el
sentir, percepciones y valores de su gente. Por muchas razones, sociales
y económicas, esto no era importante.
Desde entonces el mundo como sabemos fue cambiando, así también el
ejercicio del liderazgo y un día E. Shein habló de este constructo.
Cultura Organizacional es ese conjunto de valores, creencias, emociones
que existen en una empresa, son el resultado de su historia y todos han
aprendido que precisamente esas maneras de pensar, actuar y sentir son
las mejores y dan resultado. Esto es Cultura Organizacional, y cuando no
está de acuerdo con la visión, estrategia y valores de la administración
termina afectando la Cuenta de Resultados (demostrado)
En pleno siglo XXI no hablaremos sólo de Cultura Organizacional, sino de
una expresión particular de esta y que nos interesa en el marco de la
reflexión que venimos haciendo. En una empresa podemos hablar de la
existencia o no de una Cultura de Formación.
Comparto el criterio que mientras nuestras acciones de capacitación,
experiencias de multiplicación del conocimiento, desarrollo de destrezas
vitales para la empresa, mientras todo esto por bien pensado que esté no
se arraigue como un elemento nuclear en la Cultura de la organización,
nada significativo habremos logrado y es muy posible que todavía estemos
gastando más que invirtiendo con la actividad de formación.
Hablar de cultura de formación implica un cambio importante puesto que
todas las organizaciones aprenden, pero no todas se basan en el
aprendizaje; hoy en día la mayoría se concentra en el rendimiento y en
esto estriba una profunda diferencia que debemos notar y considerar
seriamente.
“Quizá la idea más emocionante respecto a la capacitación durante los
últimos años ha sido la llamada «organización que aprende» […] ¡No es lo
mismo una compañía que ofrece gran cantidad de capacitación! Como es
obvio, la capacitación es una característica clave, pero es un subtema
del objetivo general de crear una cultura de aprendizaje continuo en la
que participan todos los empleados “(Cowling, Cáp. 5)
Un capacitador competente debiera iniciar su trabajo concibiendo la
capacitación como elemento clave en la cultura de la organización y
necesitará trasmitir esta idea a todos los interesados (e interesar,
vender la idea al staff directivo)
La capacitación como elemento de la cultura de la empresa implica:
· Filosofía de trabajo
· Apoyo a necesidades reales
· Compromiso de todos con la formación
· Resultado de la actividad de líderes como los principales promotores
· Acción y opción para todos
· Gestión permanente, continua
· Impostergable diferencial competitivo
La organización donde predomine una auténtica cultura de formación dará
las siguientes respuestas a la pregunta: ¿Qué es la formación? (ver
gráfico)
Son estos los componentes de una cultura de formación según Marrero (p.
8) e invito a construir sin demora un cuestionario sobre este punto.
Creo que el lector está en condiciones de hacerlo y el resultado será
una herramienta y un valioso diagnóstico sobre cultura de formación en
la empresa, oportuno si estamos proyectando “romper el hielo” e invertir
de veras en formación.
SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Y NUEVA ECONOMÍA
Todo lo que hemos analizado se inserta en una realidad social que lo
legitima sobradamente. C. E. Marrero (2001) resume lo que denomina las
claves de la nueva sociedad, a saber (p. 8)
· De la sociedad industrial a la del conocimiento
· El conocimiento como gran recurso económico por encima del capital,
las tierras y las máquinas
· Desarrollo de empresas cuya materia prima fundamental será el
conocimiento
· Disminución del empleo en la industria
· Crecimiento de los servicios
· Desaparición de la mano de obra administrativa
· Desaparición progresiva de la burocracia
· Revolución del directivo: inestable, creativo
El cambio es verdaderamente dramático, y aunque no se dejará sentir
igual en el Primer y Tercer Mundo, su impronta es clara y definitoria.
En el marco de esta realidad “Nadie podrá esperar que el acervo inicial
de conocimientos constituido en la juventud le baste para toda la vida,
pues la rápida evolución del mundo exige una actualización permanente
del saber” (Informe de la UNESCO. Cap. 5, Comisión Internacional sobre
la educación para el siglo XXI, cit. Taller de Capacitación INCOMEX, p.
23)
Esta “nueva sociedad” exige un respaldo consagrado en materia de
formación. La Declaración de Sintra, VIII Conferencia Iberoamericana de
Educación, en su cuarto Consideramos afirma (Cit. Taller de Capacitación
INCOMEX, p. 19) “Que la información y el conocimiento cobran en este
contexto un nuevo significado, tanto en los procesos productivos como en
lo social y cultural, constituyéndose en elementos estratégicos” (el
resaltado es nuestro)
Razonemos, no descuidemos la celeridad con que marchamos hacia la
Sociedad del Conocimiento, esta Nueva Economía que demanda una habilidad
tremenda para crear, usar y multiplicar una clase de saber especial, un
saber que produce resultados.
FORMACIÓN BASADA EN COMPETENCIAS - FBC
“¿Cómo?...” Ya no queremos hablar acerca del qué, o quién o cuándo,
necesitamos conocer el cómo hacer de la capacitación un motor de cambio,
competitividad y riqueza real para nuestra organización. Es útil en
este sentido que retomemos la idea que no todos los saberes producen
resultados, también los hay estériles, pura información hueca de toda
aplicación. Mucha “cultura” incapaz de traducirse en acción práctica y
progreso. Estos conocimientos, sobra decir, no son verdadero capital
intelectual.
Atendiendo a lo anterior necesitamos comprender que es la Gestión por
Competencias el punto de partida de toda capacitación verdaderamente
eficaz. “Debería ser – afirma Zúñiga – el leit motiv de los actuales
programas de formación” (Zúñiga, 2000)
Levy-Leboyer dice: “… la noción de competencias es una recién llegada al
vocabulario de los psicólogos del trabajo y, más en general, de los
gestores de recursos humanos” (Levy-Leboyer, p. 35) Pero por novedosa no
puede ser incomprensible o conceptualmente mal tratada.
Gestión por Competencias es nuestra cuarta referencia vital en este
avance hacia una actividad de Formación y Desarrollo (F + D) en verdad
efectiva. Competencia es aquello que nos permite tener éxito, que se
vincula causalmente al éxito y que necesitamos entrenar. Competencias no
es un concepto abstracto, es comportamiento, debemos ser capaces de
palparlas, medirlas; debemos saber que están ancladas en conductas
observables y contribuyen a la idoneidad del trabajador.
La Gestión por Competencias, en tanto filosofía y política de gestión de
las personas en una organización, modela los aprendizajes que realmente
necesitamos (nuestro capital) y así también define cómo aprenderemos,
cómo haremos realidad ese nuevo conocimiento o habilidad que hace
posible el éxito de la empresa. Gestión por Competencias, dicho en un
leguaje menos técnico y más empresarial, es lo que hacemos para asegurar
tener a la persona correcta en el lugar correcto en el momento correcto.
Cuando capacitamos sólo propiciamos esto: formar, arraigar y desarrollar
competencias. Para mejor comprensión de las competencias vamos a
separarlas en tres clases:
1) Cualificación: lo que sabe el personal experto
2) Talento: sus habilidades, destrezas, capacidad de índole genérica o
específica
3) Talante: la voluntad, los deseos, los motivos, los gustos y valores
que disponen a la persona a hacer lo que está previsto.
Impresiona como la capacitación comienza a ampliar su radio de acción,
viaja del saber al saber hacer, hasta llegar al querer hacer. Una buena
acción formativa debe movilizarnos en estos tres niveles si esperamos de
ella algún retorno o beneficio para la empresa. Esto es muy importante
tenerlo en cuenta. Es sentido común y precisamente de eso trata la
Formación Basada en Competencias (FBC)
Revisemos algunos de los preceptos de este modelo de trabajo, a modo de
guía y para un mejor entendimiento de la capacitación cuando se apoya en
competencias (Adaptación de Mertens, p. 93 con base en Harris, et. al.
1991)
1. Las competencias que el trabajador tendrá que cumplir son
cuidadosamente identificadas
2. La instrucción se dirige al desarrollo de cada competencia y a una
evaluación individual de las mismas
3. La evaluación toma en cuenta el conocimiento, las actitudes y el
desempeño de la competencia como principal fuente de evidencia
4. La instrucción es individualizada al máximo posible
5. Las experiencias de aprendizaje son guiadas por una frecuente
retroalimentación
6. El énfasis es puesto en el logro de resultados concretos
7. El ritmo de avance de la instrucción es individual y no por tiempo
8. La instrucción se hace con material didáctico que refleja situaciones
y experiencias reales
9. La enseñanza es menos dirigida a exponer temas y más al proceso de
construcción del conocimiento por los individuos
NIVELES DE APRENDIZAJE
Hasta aquí vamos “deshilando” el problema de la capacitación en el
ámbito de los negocios y aparecen conceptos imprescindibles como lo es
la Formación Basada en Competencias pero, cuáles competencias, sería
válido preguntarnos ¿Dónde está la exigencia del momento al factor
humano? ¿Qué es lo que necesitamos de la gente? Autoliderazgo,
iniciativa, creatividad, lealtad, motivación... todo esto nos da un pie
forzado para introducir otro aspecto importante y casi obvio cuando
hablamos de Capacitación: existen Niveles de Aprendizaje.
No es lo mismo aprender el procedimiento para conciliar Cuentas por
Cobrar que actuar frente al Cliente deudor gestionando habilidosamente
la relación para no perderlo, y esto todavía está lejos de parecerse a
lo que significa “sentir” el desempeño de la empresa como algo propio.
Son niveles que nos afectan en formas distintas y que deben ser
planeados cuidadosamente.
K. Anbender (Ref. por Goldsmith y Cloke, p. 183) apunta que moviéndonos
de conferencias y entrenamientos hacia acciones donde se propicie el
diálogo y el autoexamen cambia el énfasis de los resultados de la
capacitación: de saber y saber hacer, lograremos comprender y lo más
importante, movilizar nuestro modo de ser. La figura siguiente está
inspirada en la distinción de Anbender.
Recordando las palabras de un querido profesor, nuestra profesionalidad
es real cuando, de una manera de estar en situación se convierte,
sencillamente, en una manera de ser y es algo intrínseco a nosotros.
Ese es el mensaje final de la figura anterior. Cada nivel representa
competencias con valiosas funciones pero el Autoexamen y el diálogo, el
ejercicio y vivencia del liderazgo, el asumir valores reguladores
efectivos de nuestra conducta, todo esto produce la máxima integridad y
un liderazgo más comprometido en un período por demás de mayor duración
que cualquiera del resto de las prácticas anteriores. Estos son, además,
los procesos de aprendizaje primarios de las organizaciones que
aprenden.
OPCIONES FORMATIVAS PARA UNA NUEVA ÉPOCA
Reitero la idea que las empresas no pueden continuar capacitando como
hoy lo hacen, eso ya no es capacitar en el sentido de proveer capacidad
o habilidad. La exigencia actual es mayor y la oferta de información,
que es lo que usualmente significa “ir a un curso” no nos prepara para
estar a la altura del momento. Existen excepciones (raras) y también
áreas de conocimientos donde es más fácil llegar a la práctica pero el
denominador común es que la capacitación no explora los Niveles de
Aprendizaje más necesarios, aquellos que fomentan cambios en toda la
Empresa y le aportan habilidad para ser mejor Organización.
Vamos a conocer dos opciones formativas muy peculiares que no son
empleadas por nosotros normalmente. Estas rompen el esquema tradicional,
son novedosas, se ejecutan sin la intervención de terceros y guardan
mucha relación con los enfoques más modernos en pedagogía: trato
personalizado, educar más que instruir, formar valores.
En nuestra Política de Capacitación y objetivos debiéramos plantearnos
una postura donde, inteligentemente, hiciéramos uso de estas
alternativas. Propongo considerar a los Jóvenes Talentos, Reservas de
Cuadros, Directivos Jóvenes, Puestos Clave, como los primeros
beneficiarios de lo que aquí se expone.
Adiestramiento Transformacional
El punto de vista del adiestramiento transformacional no es simplemente
ayudar a la gente a ser más hábil y exitoso, sino alentarlos a creer en
sí mismos, en quiénes son y quiénes pueden ser.
El adiestrador descubre y comunica las capacidades especiales y los
talentos de cada persona, facultándolos a contribuir de formas únicas al
esfuerzo mayor. Por esta razón se extiende necesariamente más allá de
mejorar el desempeño a cambiar la vida de aquellos a quienes adiestran.
“Los adiestradores escuchan buscando pasión, valores y compromisos,
observan su traducción en acción, y hablan en forma de cerrar las
brechas entre ellos… Incluso puede parecer que el adiestrador es más
apasionado y comprometido que el «jugador», pero el adiestrador sólo
está llamando y dando la atención hacia los primeros principios del
ejecutante en momentos clave de decisión” (Goldsmith y Cloke, p. 77)
El adiestramiento transformacional necesita mirar bajo la superficie,
despertar a la gente y retarlos a cambiar, no de forma menor que evite
entrar en sus asuntos fundamentales, sino de forma que alteren sus vidas
y les permita dejar atrás sus viejos patrones y descubrir formas de ser
más profundas y auténticas. Balancea el reforzamiento positivo con la
percepción crítica. Proporciona retroalimentación para cambio de
dirección.
Tutoría Estratégica
“Todos necesitamos tutores […] para ayudarnos a ser más estratégicos, en
otras palabras, para mostrarnos cómo vincular nuestras intenciones con
los resultados que queremos… Los tutores organizacionales emplean su
vasta experiencia, antigüedad, contactos y comprensión de los detalles,
sutilezas y complejidades de las políticas y cultura organizacional a
fin de revelar los ocultos mecanismos de comunicación, crear vínculos
que están más allá de nuestro alcance, guiarnos a través de los
laberintos del poder, y enseñarnos la estrategia para el éxito
intencional” (Goldsmith y Cloke, p. 90)
De manera sencilla, los tutores estratégicos nos despiertan y trabajan
como artesanos en un enfoque cuidadosamente planificado para el
auto-desarrollo decidido, aumentan nuestra capacidad de aprender.
A diferencia del adiestrador, centran su atención en el contexto que nos
envuelve más que en nuestro ser.
Observemos los resultados de un programa de tutoría reportado por Gallup
(ref. por Goldsmith y Cloke, p. 93)
· 81.9 % de los tutorados reciben evaluaciones del desempeño sobre la
media o excelentes. Línea base de este programa: 40.9 %
· La autoconfianza con relación a la promoción aumentó del 63.6 % antes
al 90.9 %
· La capacidad para la toma de decisiones mejoró del 81.9 % al 95.5 %
después de introducir el programa
· El 95.5 % planteó continuar en la organización después de la tutoría
opuesto al 72.7 % inicial
Por demás, el proceso de tutoría puede emplearse para ayudar, no sólo a
individuos, sino a equipos de trabajo completos y departamentos,
permitiéndoles que afinen sus habilidades colectivas, mejoren su
capacidad de auto-dirección, detecten problemas en sus relaciones y
procesos y posicionen al equipo o departamento estratégicamente dentro
de la organización. Cada equipo se convierte así en un motor de ventaja
estratégica para el beneficio de la organización como un todo .
PLAN DE CAPACITACIÓN
Si existe un documento que resume y da cuerpo a lo que hasta aquí hemos
expuesto, ese es el Plan de Capacitación. Me atrevo a afirmar que es uno
de los planes de empresa menos reconocidos y monitoreados, a veces sólo
el capacitador lo ha visto aún cuando debió ser parte importante del
convenio entre la Administración y el Sindicato.
Al Plan de Capacitación le falta ciertamente rigor y ante todo sentido
de plan. Es diferente la realización de una acción formativa, o de
muchas acciones formativas, que el desarrollo de un plan de formación.
Muchas empresas caen en este error y se contentan enumerando las
acciones del año.
“… el hacer muchos cursos de formación no conlleva a un aumento de la
productividad en la empresa, o un aumento en la motivación y estima del
empleado… Es más, una formación mal planificada o realizada simplemente
al azar, conlleva unos efectos colaterales de desmotivación y de falta
de confianza…” (INCOMEX, 2do Taller de Formación, p. 11)
Todo Plan de Formación es un medio y no un fin en sí mismo. Por ello se
deben perseguir en todo momento unos objetivos perfectamente definidos
antes de emprender las acciones formativas. Se ha de evitar poner en
marcha acciones inconexas o aleatorias.
Definir claros objetivos de capacitación, que ante todo aporten valor a
la gestión de la empresa, que se sumen a la “dirección central del
golpe” (como diría un amigo) es en esta actividad tan importante como en
cualquier otra. “…, establecer objetivos desafiantes pero realistas
ayuda a protegerse contra la complacencia, las desviaciones, la
confusión interna sobre lo que se quiere lograr [...] surge un clima de
orientación hacia los resultados y cada parte de la organización lucha
por lograrlos” (Thompson y Strickland III, p. 5)
Y sobre esto es bueno captar una idea relevante: los objetivos de
capacitación no son los objetivos de RRHH, son también los objetivos de
tu área y la mía, donde vamos a aprender y explotar el conocimiento.
Para que sea efectivo en principio este plan debe ser sumamente sensible
a todas las necesidades de capacitación que le dan origen. Estas son de
distinto tipo, normalmente podremos agruparlas en tres categorías:
Necesidades del individuo
Consiste en las expectativas de cada individuo de cara a su mayor
profesionalización: este plan sería altamente motivante pero poco
operativo por el exceso de demanda
Necesidades del Puesto de Trabajo
Se llama necesidad a todo aquello que le falta a un titular para dominar
su puesto de trabajo. Así pues es la diferencia o brecha que existe
entre el nivel requerido y el nivel que exhibe la persona. La
participación del supervisor es fundamental en este diagnóstico y muchas
veces falla por esto. Es la concepción más tradicional. Su ventaja es la
operatividad, tiene en contra la posible imposición de acciones de
capacitación
Necesidades de la Organización
El posible peligro del plan anterior estaría en que sólo se enfrenta a
problemas actuales dejando a un lado los problemas futuros. Las
necesidades de la organización contemplan este aspecto. Como queda claro
estas necesidades vienen definidas casi exclusivamente por la dirección
de la empresa.
Resumiendo, las expectativas del trabajador en cuanto a capacitación y
sus necesidades en el puesto permiten la creación de equipos de trabajo
eficaces. El proyecto de la organización estructurará a los equipos de
trabajo y los coordinará eficientemente.
Considerando las tres fuentes origen de necesidades de formación el
capacitador se orientará a diseñar un Plan Integrado de Formación. Este
debe recoger las necesidades ubicadas en la zona sombreada de la figura
siguiente.
Las expectativas e intereses del trabajador, los requerimientos del
puesto y los proyectos de la empresa muchas veces podrán entrar en
contacto y serán esas las necesidades de capacitación en las que vale la
pena invertir. Es la manera que tenemos para otorgar a nuestro
planeamiento los atributos de Eficaz, Operativo y Motivante. Es así como
el trabajador se interesará en el conocimiento, lo utilizará en el
puesto, y su contribución será importante para las metas de la
organización. Estamos hablando de capacitación efectiva.
EVALUACIÓN DE EFECTIVIDAD
El interés en este aspecto surgió hace algunos años, un breve recuento
lo deja claro.
SHAPE \* MERGEFORMAT
En el presente, sin embargo, evaluar la efectividad de la capacitación
se ha convertido en casi una obsesión para los especialistas del tema.
Factor condicionante importante: la Norma ISO 9001:2000, pues plantea
este requisito en su punto 6.2.2 “Competencia, Conciencia y
Capacitación”.
En nuestro entorno han proliferado los grupos de investigación para
acometer la tarea de construir modelos de evaluación de efectividad pero
no parece que esta sea una cuestión que podamos dejar en manos
exclusivas de la universidad. Es asunto del empresario cuidar sus
recursos y hacer rendir el capital y la capacitación, sabemos, es una
inversión poderosa o un gasto irracional. Estamos obligados a aprender
cómo evaluar si es efectiva o no.
La referencia más fuerte que tenemos para orientar este trabajo en la
empresa es D. L. Kirkpatrick, por ser uno de los que mejor sistematiza
los resultados actuales sobre el tema. Según este autor cualquier acción
formativa es susceptible de valorarse en cuatro niveles:
I. REACCIÓN (¿Gustó la acción?)
II. APRENDIZAJE (¿Aprendieron?)
III. TRASFERENCIA (¿Usaron lo aprendido?)
IV. IMPACTO (¿Se benefició la empresa?)
Sin respuesta a estas preguntas no podemos hablar de Evaluación de
Efectividad. Sin respuesta a estas preguntas sería absurdo capacitar
porque estaríamos jugando con el presupuesto.
Cada uno de dichos niveles tiene sus propias exigencias toda vez que
tocan aspectos distintos, sean emocionales, cognitivos,
comportamentales, aspectos económicos, comerciales u organizativos.
Dejemos establecidos algunos requisitos que, en cada en cada uno de
ellos, aseguran la efectividad de la acción:
I. REACCIÓN
· Asistencia voluntaria
· Mucha participación
· Recompensas
II. APRENDIZAJE
· Contenido altamente focalizado
· Mucha práctica de lo que se pretende enseñar
· Partir de la comprensión del trabajo real que se realiza
III. TRANSFERENCIA
· Centrarse en capacidades de alta demanda en el puesto
· Capacitar grupos intactos (equipos de trabajo en su conjunto)
· Proveer práctica y apoyo en el puesto de trabajo
IV. IMPACTO
· Enfocar solamente capacidades críticas para la misión del puesto o
empresa
· Capacitar grupos intactos
· Proveer práctica y apoyo en el puesto de trabajo
· Definir con claridad cómo se vería un desempeño exitoso (Criterios de
Desempeño)
· Convertir los beneficios a un sistema de medida de interés para la
empresa
Con estos requisitos el capacitador ya tiene una orientación, un rasero
por donde medir cuánto de acerca o se aleja de las condiciones
planteadas para gestionar con efectividad las acciones de capacitación.
La propuesta de niveles también nos deja claro que el fin último de la
capacitación es generar Impacto, de nada vale que nos guste, que
aprendamos, que usemos incluso el conocimiento, si esto no arroja
beneficio real para la empresa.
Impacto
A este nivel de evaluación queremos dedicarle un apartado especial por
la importancia y complejidad que encierra. ¿Cómo valorar impacto?
La perspectiva económica sería la más clásica. En este caso
intentaríamos calcular el ROI: Retorno de la Inversión. Relacionando los
Beneficios contra Inversión obtenemos un índice objetivo que nos dice
cuánto ganamos respecto a lo invertido.
Aplicar el ROI para evaluar el Impacto es posible cuando el beneficio de
la capacitación puede traducirse en un beneficio económico, en efectivo,
cuando es tangible.
Si con la capacitación conseguimos una mejora en los niveles
productivos, almacenes mejor administrados, más ventas, menos gastos,
más cobros, menos rechazos, etc., todo esto es posible interpretarlo
financieramente y a su vez podríamos valorar si lo que pagamos por
capacitar al hombre para obtener estos resultados fue rentable.
El escollo está en que no todos los beneficios que persigue la
capacitación son tangibles. No siempre se traducen en un resultado
comercial concreto, en dinero.
Si hacemos memoria recordaremos que la capacitación obedece a múltiples
necesidades, más personales, más de la organización. Podemos capacitar
para desarrollar motivación y sentido de pertenencia. Podemos brindar
mucha capacitación para fomentar cultura empresarial e identidad
corporativa, “sentirnos uno”. En ocasiones iremos en busca de
habilidades diversas, que implican mayor productividad, pero en tareas
de corte administrativo, indirectas a la producción y por tanto con
pocas posibilidades de enlazarlas a un resultado económico.
En estos casos ROI no es viable para evaluar impacto de la capacitación
y aunque para algunos, más apegados al pensamiento cuantitativo, sólo
los números miden, lo cierto es que podemos acudir a otro esquema
también factible: el ROE, Rentabilidad de las Expectativas.
“Mida si su programa de formación produjo los resultados deseados
basándose en lo que su Cliente aceptará como evidencia de mejoramiento”
(IDI Symposium Evaluation of Training Impact, 2001)
Esta es la esencia del ROE, evaluar si cumplimos o no con las
expectativas de quienes esperan algún beneficio de la capacitación. Por
eso es de tan vital importancia contar con una imagen clara de cómo se
verá el desempeño exitoso después de recibida la acción.
Retorno de la Inversión o Rentabilidad de las Expectativas, ambos
constituyen modelos de pensamiento y herramientas esenciales que en
manos del capacitador pueden significar información valiosa a la Alta
Dirección respecto al Impacto de la capacitación, los beneficios
palpables que la empresa recibe con esta actividad.
CONCLUSIÓN
Este trabajo ha sido un recorrido, un viaje por un conjunto de áreas
posibles cuando hablamos de capacitación en la empresa. Fue el intento
de redefinir una actividad subvalorada y en cambio clave de
competitividad en el día de hoy. Si bien no nos propusimos profundizar
en todas las aritas del problema, cada una lo suficientemente vasta,
aporta coordenadas, principios, alertas y en alguna medida criterios
prácticos y técnicos para organizar la tarea o supervisarla según el
caso.
Si el directivo y el capacitador pueden, con esta lectura, acercarse y
dialogar; si el capacitador por su parte consigue añadir algo
significativo a la gestión de empresa en que se ve inmerso, o si la
organización en su conjunto descubre el placer y eficacia de operar
dentro de una Cultura de Formación; entonces este trabajo habrá cumplido
su cometido y sólo nos resta superarlo.
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--------------: (2001) IDI Symposium Evaluation of Training Impact.
Oslo, Noruega.
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Graduado
en Psicología por la Universidad de la Habana, Diplomado en
Administración de RRHH y Dirección Integrada de Proyectos. Certificado
como Auditor Líder de Sistemas de Gestión de la Calidad (Bureau
Veritas).
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