Síntesis del informe de desarrollo humano El Salvador

Autor: Blanca Estela Cruz y otros

Macroeconomía

14-06-2007

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Este trabajo presenta un análisis de la síntesis del informe de desarrollo humano en el salvador del año 2005. Muestra los diferentes aspectos que el país afronta como realidad humana principalmente en el auge masivo de las migraciones y las remesas como punto principal y elemental de la balanza de pagos.

También explica el fenómeno migratorio, las variables que se desprenden o se mueven como efecto de lo que ocurre en el exterior causando diferentes tipos de resultados como sociales, culturales, económicos; su incidencia e impacto en la vida de las personas salvadoreñas ya sean estos resultados positivos o negativos.

Siguiendo con el desarrollo de “PNUD” la cual se basa esta investigación en el que esta organización busca el mejoramiento de la calidad humana contribuyendo con su desempeño plantea para el salvador diferentes lineamientos para la implementación de un nuevo modelo de crecimiento macroeconómico que ayude al desarrollo humano global de país salvadoreño.

En este informe se aprenderá:

• El como y el por que de las migraciones salvadoreñas a los Estados Unidos.
• Como impacta el envió de remesas de los salvadoreños Asia su país natal.
• Como impacta la cultura extrajera en el país salvadoreño.
• Que generan las remesas en el país.

Como tener otra visión de vida en el mercado laboral salvadoreño.

JUSTIFICACIÓN

El análisis realizado del informe que se presenta de esta investigación y tema fundamental mundial de los diferentes aspectos económicos, sociales y culturales; es realizado para obtener una mayor perspectiva de la vida, y analizar las medidas que toma el gobierno y en las cuales esta fallando e identificar las medidas que no le tomas mucha importancia y que ayudarían al desarrollo humano y crecimiento económico.

Además el hecho por el cual se desarrollo esta investigación es para saber la realidad económica del país, su situación problemática, el fenómeno imparable masivo de las migraciones y remesas; saber los efectos que estos causan y demostrar que es un “TPS” y “CAFTA”, en que ayuda en la vida de las personas y a la política salvadoreña y saber por que el gobierno implementa el terror en la vida de las personas cuando hay eventos de emitir el sufragio.

OBJETIVOS GENERALES

• Conocer los rasgos de las migraciones y las etapas que estas fueron obteniendo hasta llegar a ser un fenómeno masivo y expansivo siendo este tomado por el gobierno como un sector dinamizador financiero del país.
• Comprende y criticar constructivamente el modelo macroeconómico vigente basado en el sector financiero (de las remesas familiares).

OBJETIVOS ESPECIFICOS

• Determinar los factores que impulsaron a las personas a emigrar Asia los Estados Unidos para saber explicar sintetizadamente los cambios de desarrollo humano del país Salvadoreño 2005.
• Mencionar los diferentes aspectos y factores que dan como resultado de las migraciones y remesas familiares, para tener una mayor visualización de variable y condiciones del desarrollo del país.
• Demostrar y mencionar el aporte y ayuda que brinda el (PNUD) como organización de asesoría técnica y fortalecimiento, entre otras, para en el desarrollo en El Salvador.

Definir y explicar los lineamientos para un nuevo crecimiento económico, para poder estructurar las ideas de las personas y que tengan una mayor comprensión del tema.

CAPITULO 1
DINÁMICA DE LAS MIGRACIONES INTERNACIONALES SALVADOREÑAS

A diferencia de la mortalidad y la fecundidad, la migración es una variable demográfica difícil de aislar. Las razones que los han empujado a migrar pueden hacer que los mismos emigrantes nieguen u oculten su condición migratoria, además de que los sistemas de recolección de información no siempre estiman adecuada y oportunamente el fenómeno. Tampoco es fácil de prever el comportamiento de las migraciones, ya que puede estar sujeto a variaciones imprevistas, en respuesta a estímulos socioeconómicos, políticos, ecológicos, bélicos, cataclismos naturales y otros.

1,1 APROXIMACIÓN AL FENÓMENO MIGRATORIO:

La migración internacional salvadoreña del último siglo puede dividirse en grandes etapas, en razón de los factores que han moldeado su comportamiento. Esta primera aproximación dividirá el período desde las postrimerías de la Primera Guerra Mundial hasta el año 2005 en cuatro etapas que presentan variaciones en los flujos, las causas y las motivaciones de los emigrantes

1,2 PRIMERA ETAPA (1920-1969)

El fenómeno de la migración internacional en el país es de larga data, aunque cualitativamente ha revestido diferentes direcciones. Por ejemplo, durante la primera mitad del siglo recién pasado, la mayoría de los emigrantes salvadoreños salían del país impulsados principalmente por la falta de acceso a la tierra y de oportunidades empleo, especialmente en las áreas rurales. La mayoría se dirigía hacia la parte norte de Honduras, a las plantaciones de banano de la United Fruit Company. Se calcula que para los años treinta, aproximadamente 25 mil salvadoreños habían emigrado; para la siguiente década el número de emigrantes salvadoreños aumentó a 40 mil (Winschuh, 1997). En las décadas de los años cincuenta y sesenta, el flujo de salvadoreños hacia Honduras siguió aumentando, esta vez porque gran cantidad de población campesina había sido expulsada de las planicies costeras del país como consecuencia del cultivo de algodón a gran escala. Familias enteras migraban, ahora no sólo para trabajar en las bananeras, sino también para ocupar tierras sin roturar, que supuestamente le pertenecían al Estado Hondureño. Para los sesenta, el número de emigrantes salvadoreños alcanzaba los 350 mil (Winschuh, 1997). Un flujo importante de salvadoreños emigró en la época de la Segunda Guerra Mundial hacia dos destinos: Panamá y Estados Unidos. El primero, que era el principal paso de mercancías, avituallamientos y armas para el ejército norteamericano y sus aliados en la contienda mundial, necesitó mucha mano de obra no calificada. Después de 1941, cuando Estados Unidos ingresa a la Segunda Guerra Mundial, sus fábricas necesitaron gran cantidad de mano de obra para suplir a los ciudadanos norteamericanos que fueron a servir en los diferentes frentes de guerra. Astilleros y fábricas se quedaron sin hombres. Millones de mujeres obtuvieron empleos que nunca antes habían podido ocupar. De México, Centroamérica y el Caribe llegaron obreros atraídos por el empleo bien pagado; para 1941, algunos emigrantes eran obreros del puerto de Acajutla, el principal de El Salvador. De allí salieron a la bahía de San Francisco. Otros fueron al canal de Panamá y llevaban con ellos a sus esposas e hijos. Otra vertiente del flujo de emigrantes, dirigido principalmente hacia los Estados Unidos y Europa, fue protagonizada por las clases altas y media-altas de la sociedad, por motivos de educación, turismo, salud y otros. Se trataba de grupos de emigrantes de tamaño relativamente reducido, conformados por sectores de altos ingresos y buena posición social.

1,3 SEGUNDA ETAPA (1970 -1979)

En esa década se observa un salto tanto cuantitativo como cualitativo del fenómeno migratorio con respecto a los años anteriores. La llamada Guerra de las Cien Horas, entre El Salvador y Honduras en julio de 1969, alteró la estabilidad de los asentamientos humanos de los salvadoreños que trabajaban en tierras hondureñas, obligándolos a regresar a su país de origen. Debe tenerse en cuenta que la migración de salvadoreños hacia la vecina Honduras estuvo motivada principalmente por la carencia de tierras de cultivo. En algunos casos, dadas las características del territorio hondureño, era también destino de refugiados políticos y aun de delincuentes comunes.

Los emigrantes de este período comienzan a dirigirse hacia los Estados Unidos en números sin precedentes; se forman las primeras redes migratorias allá, cuya importancia sería determinante en los años posteriores. Muchos emigrantes, amparados en la legislación norteamericana, no sólo legalizaban su propia situación migratoria, sino que procedían a llevar legalmente a sus familiares. Paralelamente, las redes ayudaban a migrar de forma ilegal a una cantidad enorme de parientes, amigos y vecinos. Con este panorama como fondo, los flujos migratorios hacia el exterior se incrementaban: miles de compatriotas empezaron a abandonar el país, tanto en forma legal como ilegal. Ambas modalidades no tenían todavía las características críticas que asumirían a partir de la década siguiente. La travesía para alcanzar al “sueño americano “tampoco era tan traumatizante como hoy en día. Muchas investigaciones coinciden en reconocer que situaciones como la carencia de tierras para trabajar, la falta de empleo y oportunidades; la violencia política generada antes y durante el conflicto armado; la inseguridad social, aunado a las grandes expectativas de trabajo en el país de destino y con ello la posibilidad de ayudar a los familiares que se quedaban atrás, fueron los incentivos más importantes para emigrar.

1,4 TERCERA ETAPA (1990-1991)

Este período corresponde a los momentos más álgidos del conflicto armado entre el ejército y los grupos insurgentes. La inestabilidad social, la inseguridad permanente y las acciones de guerra que asolaron extensas zonas del territorio fueron el marco de la vida cotidiana. A esta situación habría que agregar los asesinatos políticos, los secuestros, el terror urbano, las campañas de reclutamientos por parte de la Fuerza Armada y los movimientos insurgentes y una crítica situación económica. Durante este período, el flujo migratorio tuvo diversos cauces: el que se realizó por el camino de la legalización del estatus migratorio de aquellas personas que llegaron a los Estados Unidos durante los sesenta y setenta y que por ello mismo pudieron acceder a programas de reunificación familiar. También, algunos países europeos facilitaron programas de ayuda para perseguidos políticos, así como programas regulados de migración hacia Canadá y Australia, debe reconocerse que el mayor flujo de salvadoreños hacia el exterior se dio por la vía ilegal, los mojados, que llegaron a los Estados Unidos arriesgando sus vidas. Todo ese contingente de personas se desplazaba por vía terrestre, a través de Guatemala y México, y cruzaban ilegalmente la frontera de los Estados Unidos. Viajaban tanto a título de una aventura personal como también poniéndose en manos de los coyotes (quienes se dedican al traspaso ilegal de personas).

1,5 CUARTA ETAPA (1992-2005)

Esta etapa inicia con la finalización del conflicto armado mediante la firma de los Acuerdos de Paz, que permitió el retorno de emigrados por diversas causas: refugiados políticos, personas de altos recursos económicos que habían huido por la guerra, y combatientes y simpatizantes de la guerrilla que se incorporaron a la sociedad.

Simultáneamente, se reactivaba la economía, aumentaba el gasto social y se presenciaban signos de avance en términos de reconciliación nacional; Sin embargo, una vez pasada la burbuja de la paz, reaparecen viejos problemas tales como: la escasez de empleos atractivos, la falta de oportunidades para el desarrollo de pequeñas actividades productivas, crecientes niveles de desigualdad y el reinicio de la confrontación política. Frente a tal panorama, muchos decidieron migrar de nuevo, mientras que otros, que nunca se habían ido, optaron por buscar satisfacer sus expectativas fuera del país.

En la presente etapa varios factores nuevos han impulsado los flujos migratorios. Entre ellos, se destacan la desaceleración de la economía a partir de 1996; la crisis de rentabilidad de la agricultura, reforzada por la brusca caída de los precios internacionales del café, que continúa siendo el principal producto de exportación; los estragos del huracán Mitch en 1998; los dos terremotos de 2001; la ola delincuencial que azota al país y las crecientes historias de éxito de personas que optaron por migrar en las décadas anteriores. Estos factores han catapultado la migración masiva de la población hacia los Estados Unidos, tanto en los noventa como en los primeros años del siglo XXI. Según las últimas encuestas, entre 5 y 7 de cada 10 salvadoreños emigrarían del país si pudieran hacerlo. Los saldos migratorios y datos sobre deportados para los primeros meses del 2005 (cuadros 1.3 y 1.4) estarían indicando que un promedio de 1 mil 70 personas emigran por día de El Salvador, y que 146 de ellos son devueltos (deportados). No obstante, más que clarificar la envergadura de este fenómeno, se considera que estas cifras empañan la realidad y muestran el enorme problema sobre la cuantificación de la migración.

1,6 LA EMIGRACION A PARTIR DE LAS ESTADISTICAS ESTADOUNIDENSES:

La emigración salvadoreña en las últimas décadas se ha dirigido principalmente hacia los Estados Unidos: más del 90%, seguida de lejos por Canadá (menos de 6%), México y Centroamérica (alrededor de 3%), Australia (menos de 1%) y el resto del mundo (menos de 0.5%)3. Esto ha hecho que los emigrados salvadoreños constituyan en los Estados Unidos una minoría en expansión. Con relación a los latinoamericanos, pasaron de 0.9% en la década de los setenta, a 2.2% en los ochenta, a 2.9% en los noventa y a 4.9% en el 2000. Para esos mismos años y para el total de inmigrantes hacia dicho país, los salvadoreños constituyeron el 0.2%, 0.7%, 2.4% y 2.6%, respectivamente (Peregrino citada en Maguid, 1999; para 1990 y 2000, US Census).

Por otra parte, los emigrantes salvadoreños residiendo en los Estados Unidos han pasado del 0.2% de la población de El Salvador en 1960 a por lo menos 13% en el año 2000, y posiblemente tanto como el 40%, Este crecimiento representa un éxodo que puede atribuirse tanto a los factores económicos acumulativos como al conflicto armado que experimentó el país en los años ochenta, y secundariamente a los vastos tejidos transnacionales de relaciones familiares y redes sociales que han crecido desde entonces.

Las cifras proyectadas por la misma oficina del censo, con base en la muestra profundizada que toma a uno de cada seis hogares, y que estima la cifra de 817 mil 366 salvadoreños en Estados Unidos (13% de la población salvadoreña)4, probablemente representan el estimado más confiable de las cifras oficiales. Su fortaleza radica en que provienen de la combinación de una muestra muy grande que tiene un mayor cuidado al contestar las preguntas sobre el país de origen y que registra menos personas con el genérico “latino/hispano“. A resultados similares han llegado también otros, al estimar la cantidad de salvadoreños en Estados Unidos basándose en la encuesta del 1% de viviendas del año 2000.

Sin embargo, otras estimaciones ponen el número más alto. El Mumford Institute, de la Universidad de Albany, calculó que en el año 2000 había 1 millón 117 mil 960 salvadoreños en los Estados Unidos (17.8% de la población de El Salvador), y calculó una corrección a las cifras del censo con base en otra encuesta de la misma Oficina del Censo, los US Census Current Population Surveys, que utiliza preguntas más precisas acerca del país de origen pero que tiene el defecto de una muestra más pequeña.

El último estimado basado en datos de los Estados Unidos enfoca el estatus legal de los salvadoreños en dicho país, al sumar aquellos que han adoptado la nacionalidad estadounidense, los residentes permanentes, los solicitantes de asilo en proceso regular y los beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés), por el terremoto de 2001 y otros procesos especiales. Para el año 2002, los salvadoreños contabilizados en estos grupos por las autoridades norteamericanas sumaban 1 millón 82 mil 703, sin contar a los no documentados. En ese año, los salvadoreños indocumentados se estimaban por parte del Ser vicio de Inmigración en unos 189 mil, lo que da un total de 1 millón 272 mil emigrantes, alrededor de 19.5% de la población de 6.5 millones estimada para El Salvador en 2002.

1,7 LA EMIGRACION A PARTIR DE LOS DATOS SALVADOREÑOS:

El Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador ha desarrollado estimados de la población que puede considerarse salvadoreña en los Estados Unidos y el resto del mundo, a través de consultas consulares y otros medios. A pesar de que no existen datos estadísticos globales que midan efectivamente la población salvadoreña en el exterior, se presume que actualmente radica en el exterior una población cercana a los 3.3 millones distribuidos en diferentes partes del mundo. Uno de cada tres salvadoreños se encuentra en el exterior; de este total, al menos un 88% se ha concentrado en los Estados Unidos (2.9 millones). Si bien hace falta documentar mejor las bases de estos estimados mayores, no sería sorprendente que resultara cierto que la población salvadoreña en los Estados Unidos fuera mayor que los niveles detectados por el censo de ese país, aun con las correcciones del caso, por dos razones: el clásico subconteo de los grupos étnicos y de los pobres en los censos, así como el hecho de que una parte considerable de los inmigrantes salvadoreños ha llegado o se ha quedado en un estado de in documentación, con lo que evita el escrutinio oficial.

Los datos salvadoreños, sin embargo estarían indicando que si para que emigrara el primer millón de salvadoreños se requirieron los 48 años transcurridos entre 1951 y 1998, se requirieron solo cuatro años más (1998-2002) para despachar el segundo millón. A mayo de 2005, el saldo acumulado de casi 55 años era de 2 millones 664 mil emigrantes. De mantener el ritmo actual de más de 32 mil por mes, se habrá excedido 3 millones de emigrados a mediados de 2006. Suponiendo que de estos 90% se ha dirigido a los Estados Unidos, solo en ese país habría ya 2.7 millones de salvadoreños, sin incluir los que salieron del país sin registrarse y los nacidos allá que han asumido la doble nacionalidad. De ser así, podría quedarse corto el estimado del Ministerio de Relaciones Exteriores, de 2.9 millones de salvadoreños en los Estados Unidos.

¿CUÁL SERÁ EL NÚMERO DE SALVADOREÑOS EN EL MUNDO?

Como se ha visto, los datos de distintas procedencias son encontrados; no hay consenso. Basados en los datos salvadoreños, si se suman los saldos migratorios acumulados a mayo de 2005 (de 2.66 millones de emigrados) a la población salvadoreña residente en el país (6.76 millones, que es la que usa como referencia la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples para 2004), se obtiene un estimado global de 9.42 millones, a los cuales habría que sumar los nacimientos de salvadoreños en el exterior así como la emigración no registrada y restarle las defunciones. Esta cifra es el resultado de una estimación muy gruesa que habría que ir afinando conforme se presentan datos mejores. No obstante, tiene el mérito de proporcionar una primera aproximación de la envergadura de la nación salvadoreña sobre la faz de la tierra. Del total de 9.42 millones de personas que integran la nación salvadoreña, 28% estarían afuera, conformando la diáspora.

1,8 LOS DEPORTADOS

Dentro del balance de los flujos migratorios, vienen registros de los emigrantes que han sido regresados a El Salvador desde otros países por medio de la deportación. Algunos no llegaron a sus destinos y fueron devueltos en el camino; otros fueron deportados del país a donde querían emigrar, a veces después de años allá. Una parte ha sido deportada con antecedentes policiales, incluyendo el conocido caso de los mareros; pero la gran mayoría no ha tenido roces con las autoridades fuera de su intento a migrar sin la venia oficial.

El siguiente cuadro resume los datos sobre los deportados recibidos en El Salvador desde enero de 1999 hasta junio de 2005.

Deportaciones de salvadoreños, con y sin antecedentes penales

En los tres primeros años, 1999-2001, las deportaciones promediaban unos 4 mil 33 al año, equivalente apenas a 1.6% del saldo migratorio de ese periodo (cuadro 3). De esos, 3 mil 271 (81%) venían desde los Estados Unidos. Un promedio de 1 mil 467 (36%) tenía antecedentes penales; de ellos, el 98% fueron deportados de los Estados Unidos. De 2002 en adelante, el patrón cambia radicalmente. México, país de tránsito, empieza a deportar un promedio de casi 28 mil 700 salvadoreños por año (85% del total de deportados para el periodo 2002- 2005), de los cuales sólo cuatro tenían antecedentes penales. Estados Unidos sigue enviando un número levemente mayor con antecedentes penales (1 mil 634 al año), y duplica su nivel de deportaciones sin antecedentes a unos 3 mil 727 por año. El número de deportados de todos los países salta a 33 mil 600 por año, lo cual se asemeja al 15% del saldo migratorio neto de El Salvador para el mismo periodo. En total, a través de seis años y cinco meses, 129 mil 671 salvadoreños fueron deportados de 24 países, de los cuales 10 mil 91 (8%) tenían antecedentes penales. Casi 99% de los que tenían antecedentes venían de los Estados Unidos (9 mil 940). Es notable que Canadá, con una población de inmigrantes salvadoreños alrededor de 15 veces menor (La Prensa Gr4/ica, 2005), ha deportado 171 veces menos que los Estados Unidos. O sea, 11 veces menos per cápita. Solo 28 de los 164 deportados desde Canadá venían con antecedentes.

Sin lugar a dudas, la migración hoy en día constituye un fenómeno masivo y multifacético. Sin embargo, a pesar de la revisión de múltiples fuentes de datos no es posible concluir con precisión la masividad que tiene este fenómeno tan trascendental para la vida del país. Por una parte, existen estimaciones que nos llevarían a la conclusión de que en la actualidad hay más de 9 millones de salvadoreños en todo el mundo, una cifra que no concuerda para nada con las predicciones demográficas de los años 70. De acuerdo con los datos de los saldos migratorios oficiales, sólo en la ultima década el país habría perdido más de 1.8 millones de personas, y habrían más de 2.6 millones de salvadoreños en el exterior. Aunque sabemos que la mayoría de salvadoreños viven en los Estados Unidos, el US Census sólo contabiliza un poco más de 800 mil salvadoreños. En otras palabras, no hay coincidencias entre las diversas fuentes que reportan el volumen de los salvadoreños que han emigrado.

CAPITULO 2
MIGRACIONES, REMESAS Y DESARROLLO HUMANO DE LOS SALVADOREÑOS EN ESTADOS UNIDOS Y EN EL SALVADOR

La exportación más importante de El Salvador es su propia gente, principalmente aquella que emigra hacia Estados Unidos, En promedio, los salvadoreños que laboran en Estados Unidos trabajan más que la población nativa y reportan más horas de trabajo, pero ganan menos que sus contrapartes estadounidenses. Tomando en cuenta que la inmensa mayoría de los salvadoreños que han emigrado a ese país lo han hecho en busca de las oportunidades de desarrollo y bienestar que no han encontrado en El Salvador, resulta imprescindible realizar un análisis de las condiciones de vida de los salvadoreños en la diáspora estadounidense que a la vez ofrezca parámetros que permitan comparar su situación con la de los salvadoreños que han permanecido en el país. Como complemento de lo anterior, resulta también imperativo analizar el impacto que las migraciones-remesas tienen sobre las condiciones socioeconómicas de los salvadoreños que han permanecido en el país.

En esta etapa se describe los efectos de las migraciones-remesas sobre las condiciones socioeconómicas de los salvadoreños que han permanecido en El Salvador, para lo cual se apoya fundamentalmente en la información provista por la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) de 2004, complementada por otras fuentes.

La población de salvadoreños en Estados Unidos ha aumentado dramáticamente en la década de los años noventa. Datos del más reciente Censo de Estados Unidos indican que en 2000 había alrededor de 655 mil 165 salvadoreños residentes en ese país, cifra que habría registrado un aumento de 16% con respecto a los datos del Censo de 1990. No obstante, una variedad de diferentes encuestas e instrumentos sugiere que es muy probable que los datos del censo no registren a muchos salvadoreños. Estimaciones ajustadas por el subregistro de ciertas poblaciones; incluyendo a los indocumentados; sugieren que, a la altura de 2000, había aproximadamente 1.1 millones de salvadoreños en Estados Unidos según lo indica el siguiente cuadro.

Estimados de la población latina y salvadoreña en Estados Unidos, 1990 y 2000

Los Acuerdos de Paz no detuvieron el flujo de emigrantes hacia el norte. Las redes establecidas durante el conflicto para facilitar el éxodo desde las zonas conflictivas sirvieron para ayudar a los emigrantes en búsqueda de trabajo y mejoras económicas en los noventa.

2,1 INGRESOS:

No obstante las vicisitudes por las que han atravesado para viajar y radicarse en Estados Unidos, la mayoría de salvadoreños que ha migrado hacia ese país ha logrado con el tiempo un grado de inserción que les ha permitido elevar su nivel de bienestar por encima de las condiciones de vida promedio que enfrentan sus compatriotas que han permanecido en El Salvador, La característica más relevante de ese proceso de inserción es la elevación de su nivel de ingresos. Si se asumen las estimaciones del Instituto Mumford de 1 millón 117 mil 959 salvadoreños viviendo en Estados Unidos en 2000, y se considera que, entre ese grupo poblacional, quienes trabajaban generaban un ingreso promedio anual de US$23 mil 584, además de otros supuestos plausibles, es posible cifrar en unos US$13 mil 969 millones el ingreso personal total generado por los salvadoreños residentes en Estados Unidos a la altura de ese año14, lo cual habría sido equivalente al 106% del PIB de El Salvador reportado por el BCR para el mismo año (US$13 mil 134 millones).

Si, además, se asume que entre 2000 y 2004 el ingreso per cápita de los salvadoreños en Estados Unidos creció al mismo ritmo que los salarios promedio en la economía norteamericana, el ingreso personal de los 1 millón 449 mil salvadoreños que había en Estados Unidos en 2004 habría alcanzado un monto estimado de US$20 mil 044 millones, equivalente a casi 127% del PIB de El Salvador (US$15 mil 824 millones) Aunque el ingreso per cápita más alto entre los centroamericanos residentes en Estados Unidos en 2004 correspondía a los costarricenses (US$18 mil 943), seguido por el de los nicaragüenses (US$15 mil 575), salvadoreños (US$13 mil 833), hondureños (US$13 mil 799) y guatemaltecos (US$13 mil 582), dada la predominancia poblacional de los salvadoreños, el ingreso total de estos como grupo alcanzaba US$20 mil 044 millones (42.3% del ingreso total de los centroamericanos residentes en Estados Unidos).

2,2 El MERCADO LABORAL:

Los salvadoreños que llegan a Estados Unidos registran altas tasas de participación laboral: 57% de las mujeres y 73% de los hombres están económicamente activos. Aproximadamente 51% de las mujeres y 68% de los hombres están ocupados. Ello no implica que los no ocupados no tengan ingresos, sino que estos no derivan del trabajo, y que los reciben en forma de renta, pensiones, ayuda económica u otras transferencias, formales o no formales.

Empleo por sector según sexo, 2000 (porcentaje) (Mayores de 18 años de edad)

El gráfico anterior muestra que la mayoría de los salvadoreños trabaja en el sector de servicios. Sin embargo, hay marcadas diferencias por género. Hay más mujeres que hombres trabajando en ese sector: 84% de mujeres comparado con 60% de hombres.

Aproximadamente el 38% de los hombres trabajan en la manufactura mientras que solamente el 17% de las mujeres laboran en este sector. Hay relativamente pocos salvadoreños en la agricultura; solamente 2% de los hombres y 0.5% de las mujeres. De hecho, la proporción de hombres salvadoreños empleados en la agricultura ha experimentado un descenso. En 1990, casi 6% de los hombres salvadoreños trabajaba en la agricultura; en 2000, esa proporción había disminuido a 2%

Las primeras 10 ocupaciones según sexo (18+) en el 2000

2,3 ESTATUS DE PROTECCION TEMPORAL (TPS)

Se estima que alrededor del 20% de los salvadoreños en Estados Unidos están acogidos al Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés). El TPS les concede a los nacionales de otros países un estatus de residencia temporal, así como el acceso, también temporal, a empleo por un período de 6 a 18 meses. El TPS no confiere derechos permanentes de residencia o de trabajo. Aunque las personas bajo este régimen están autorizadas a trabajar, no reúnen las condiciones para obtener fondos públicos o recibir asistencia médica. Sin embargo, todos los que reciben el TPS pueden solicitar un estatus de salida forzosa diferida (DED), el cual también les permite permanecer con residencia y permisos temporales para trabajar. Periódicamente, durante la década de los años noventa y, más recientemente, en respuesta a una serie de situaciones de emergencia, tales como el huracán Mitch en 1998 y los terremotos de 2001, las autoridades migratorias ampliaron el plazo del TPS y de la DED a los salvadoreños.

Es probable que otro 30% de los salvadoreños que residen en Estados Unidos sean indocumentados (estimación basada en datos de Lowell y Suro, 2002, e JNS, 1998). Su estatus migratorio limita sus oportunidades de empleo (Haines, 1999). Además, sus niveles de educación y habilidades restringen su acceso a empleos formales que les otorguen seguridad y movilidad ocupacional, y por ende, contribuyen a la segmentación laboral

2,4 POBREZA Y BIENESTAR:

Hay muchas razones por las cuales emigrar, entre ellas la motivación de mejorar el bienestar Obviamente, los factores de atracción e impulsión son más complejos que lo que se puede conjugar en una sola motivación, y abarcan una variedad de incentivos y desincentivo, tales como la marcada diferencia entre los sueldos en El Salvador y en Estados Unidos, la existencia de redes y contactos que facilitan el viaje y la inserción laboral subsiguiente, y la capacidad de prestar o reunir los más de US$5 mil que en promedio necesita un indocumentado para pagar el viaje a Estados Unidos. No obstante, una medida cuantitativa de las diferencias visibles de bienestar entre Estados Unidos y El Salvador es el nivel de pobreza.

2,5 DESARROLLO HUMANO DE LOS SALVADOREÑOS EN ESTADOS UNIDOS:

La importancia de los flujos migratorios y de las remesas para el desarrollo humano es innegable, tanto para los salvadoreños que migran hacia el exterior como para sus familiares que permanecen en El Salvador. En términos de los componentes del índice de desarrollo humano (IDH), el impacto más ostensible e inmediato del fenómeno mig ración-remesas se manifiesta en el incremento de los ingresos familiares. En el mediano y más largo plazo, la elevación general del bienestar que posibilitan las migraciones- remesas se evidencia en los otros componentes del IDH, como lo son la posibilidad de disfrutar de una vida larga y saludable y la capacidad de adquirir conocimientos y destrezas que le permitan a una persona participar creativamente en la vida. La inserción de los emigrantes salvadoreños en el mercado laboral y la sociedad estadounidense genera una diversidad de beneficios: les mejora sensiblemente sus condiciones personales de vida en Estados Unidos, eleva los ingresos de sus familiares en El Salvador mediante el envío de remesas, reduce la demanda de servicios públicos (educación, salud, vivienda, etc.) por parte de quienes permanecen en el país, y contribuye a aliviar el desequilibrio existente entre la oferta y demanda de fuerza laboral en El Salvador.

2,6 IMPACTO DE LAS REMESAS SOBRE EL DESARROLLO HUMANO EN EL SALVADOR:

El impacto más inmediato de las remesas sobre el bienestar de quienes las reciben opera a través de sus efectos sobre el ingreso familiar. Según muestra el cuadro siguiente.

El Salvador 2004: recepción de remesas, desarrollo humano y pobreza por departamento y área rural y urbana

De los 1 millón 626 mil 36 hogares del país, el 22.3% (362 mil 189 hogares) recibieron remesas en 2004, de acuerdo con los datos de la EHPM 2004.

Los departamentos con los porcentajes más altos de hogares receptores de remesas se concentran en el oriente y norte del país, encabezados por La Unión (47.5%), Cabañas (37.2%), Morazán (34.2%), San Miguel (30.6%) y Chalatenango (28.2%). En los casos de La Unión y Cabañas, los porcentajes de hogares receptores de remesas en las zonas rurales son significativamente más altos que los porcentajes correspondientes para las zonas urbanas.

En el resto de departamentos, las tasas de hogares receptores de remesas son más altas en las zonas urbanas que en las rurales En términos del volumen de remesas captadas, el departamento de San Salvador recibe el 31.3% de las remesas, seguido por San Miguel (10.6%) y La Unión (10.3%). Sin embargo, dado que el 32% de la población del país se concentra en San Salvador, el monto de remesas por persona en este departamento es inferior al de otros departamentos que captan flujos menores de remesas pero presentan concentraciones poblacionales menores. Así, en 2004, La Unión recibió el flujo más alto de remesas per cápita (US$240 anuales por persona), seguido de lejos por Chalatenango (US$146), Cabañas (US$146), San Miguel (US$142) y Morazán (US$141) El promedio para todo el país fue US$103 anuales por persona . Sin embargo, al circunscribir el cálculo del ingreso per cápita proveniente de las remesas al universo de los hogares receptores de remesas, Chalatenango registra los flujos anuales más altos de remesas por persona (US$548), seguido por Ahuachapán (US$533), San Salvador (US$508) y La Unión (US$505). Para esta variable, el promedio nacional fue US$468 anuales por persona30. Destaca acá el caso de Ahuachapán, que presenta una de las tasas más bajas de hogares receptores de remesas con respecto al total de hogares del departamento (14.3%), pero al mismo tiempo registra f lujos relativamente altos de remesas por hogar (si se consideran únicamente los hogares que reciben remesas).

Para el país en su totalidad, las remesas aportaron en 2004 una contribución promedio de 8.6% al ingreso de todos los hogares. En el caso de los hogares rurales, esa contribución representó 12.5% del ingreso familiar total, comparada con una contribución promedio de 7.4% al ingreso de los hogares urbanos. El 66.8% del total de remesas recibidas por los hogares se concentró en las zonas urbanas del país.

Uso de las remesas por área rural y urbana (porcentajes)

A escala nacional, las remesas recibidas en 2004 se destinaron a consumo en el 80.5% de los casos, seguidas de gastos en educación (6.6%) y gastos médicos (5.5%). En las áreas rurales, el porcentaje de hogares que emplearon las remesas para consumo fue levemente mayor (83.6%) que en las áreas urbanas (78.8%). En las zonas urbanas, 7.7% de los hogares las emplearon para gastos en educación; el porcentaje correspondiente en las zonas rurales fue 4.7%. Un 6.6% de los hogares urbanos y 3.8% de los hogares rurales reportaron haber ahorrado parte de las remesas recibidas

Resulta a primera vista paradójico que Morazán, Cabañas y La Unión sean los tres departamentos con los porcentajes más altos de hogares receptores de remesas y sean también los tres departamentos con los valores más bajos del IDH en el país. Por otra parte, Morazán y Cabañas registran también las tasas más altas de pobreza, con 55.3% y 53% de sus hogares en situación de pobreza, respectivamente. Ello no invalida, sin embargo, la afirmación de que las remesas ejercen un efecto beneficioso importante sobre el desarrollo humano y el bienestar de los salvadoreños residentes en El Salvador, sino que refleja más bien que la dinámica de ese efecto está condicionada por múltiples factores (por ejemplo, la antigüedad de los patrones de migración, las condiciones peculiares del entor no socioeconómico de cada de par tamento , la capacidad de aprovechamiento local de las remesas para otros usos que trasciendan el consumo inmediato, etc.).

2,7 REMESAS, POBREZA Y DESIGUALDAD:

A escala nacional, el 12.6% de los hogares de El Salvador se encuentra en situación de extrema pobreza, mientras que otro 22% de las familias sobrevive en condiciones de pobreza relativa, para un total de 34.6% de hogares en situación de pobreza, según la EHPM 200432. Tal como se ha señalado en los informes previos de desarrollo humano de El Salvador, las condiciones de pobreza son significativamente más severas en las zonas rurales del país Claramente, la situación de la pobreza en el país sería aún más crítica de no ser por las remesas. Si bien estas no van en su mayoría a los hogares más pobres del país, sino a familias de ingresos medios-bajos y bajos, las remesas constituyen un factor determinante de alivio de la pobreza (PNUD, 2003).

A escala nacional, el ingreso familiar promedio por hogar en 2004 fue US$417.8 mensuales, según la EHPM 2004. El ingreso mensual promedio de los hogares que no reciben remesas fue US$402.18, mientras que el ingreso promedio de las familias receptoras de remesas fue US$472.15 mensuales, de los cuales US$160.85 provinieron de las remesas

2,8 REMESAS Y VIVIENDA:

Además de su efecto directo sobre el ingreso monetario de los hogares, las remesas constituyen un importante mecanismo de acumulación de activos para muchas familias, sobre todo en vivienda. Las remesas se han constituido en un factor determinante de la calidad de los materiales con que están construidas las viviendas y, más en general, de las condiciones habitacionales y el acceso a servicios básicos como electricidad y agua por cañería. También en este ámbito la EHPM muestra diferencias sustanciales entre los hogares receptores de remesas y las familias que no reciben remesas.

2,9 EFECTO DE LAS REMESAS SOBRE EL MERCADO LABORAL:

Existe una gran cantidad de piezas anecdóticas sobre el efecto desincentivante que las remesas ejercerían sobre la disposición a trabajar de una buena parte de la población beneficiaria de tal tipo de ayuda. La clave explicativa de ese efecto radicaría en el hecho de que, al constituir formalmente una “transferencia“(un ingreso de recursos sin contrapartida por parte de los hogares receptores de tales fondos), las remesas tenderían a elevar el costo de oportunidad del trabajo y, por tanto, el salario de reserva al cual la población en edad de trabajar perteneciente a dichos hogares estaría dispuesta a emplearse en el mercado laboral.

Este efecto explicaría por qué, entre otras manifestaciones del fenómeno, los empresarios agrícolas, sobre todo en el oriente del país, señalan que cada vez encuentran mayores dificultades para conseguir mano de obra; y por qué es también cada vez más frecuente hallar trabajadores hondureños y nicaragüenses (dispuestos a trabajar por un salario menor que el que demanda un salvadoreño promedio que recibe remesas) empleados en labores agrícolas y no agrícolas en los departamentos de la zona oriental.

La demanda de un salario mayor para estar dispuesto a emplearse por parte de un trabajador que recibe remesas constituye el comportamiento previsible de cualquier agente racional que tuviera que decidir la asignación óptima de su tiempo entre ocio y trabajo bajo esas circunstancias, procurando maximizar su bienestar.

El análisis de los datos y la coyuntura de los inmigrantes salvadoreños en Estados Unidos arrojan luces importantes sobre sus condiciones de vida y de trabajo en ese país. Los datos de edad, nivel de educación e inserción laboral de la población salvadoreña en el Censo de 2000 aportan mucho a la caracterización de los salvadoreños que han emigrado a Estados Unidos. La mayoría son jóvenes, hombres y mujeres, entre 18 y 44 años de edad, que no han terminado la escuela secundaria, y parece que con cada vez mayor frecuencia son de procedencia rural. A pesar de la pobreza, y de las transferencias significativas de remesas hacia sus familiares en El Salvador, los salvadoreños en Estados Unidos han logrado comprar casas y poseer así un activo muy importante. La mayoría de los salvadoreños en Estados Unidos ha hecho grandes sacrificios para lograr insertarse en el mercado laboral y la sociedad norteamericana. Los costos no han sido insignificantes en términos del riesgo físico, incertidumbre, separación de sus seres queridos, y endeudamiento para poder costearse el viaje. A pesar de estos grandes sacrificios, han Logrado mucho. Han transformado sus vidas, reducido sus probabilidades de experimentar la pobreza, comprado casas, y en general elevado el bienestar de sus familias.

Los salvadoreños mig rantes también contribuyen a sostener de modo fundamental la economía de El Salvador con sus remesas individuales y colectivas. Así como las remesas han sido la tabla de salvación macroeconómica que ha permitido garantizar niveles mínimos de estabilidad monetaria y cambiaria en El Salvador y, en general, mantener a flote la economía desde comienzos de los años noventa, también han sido una tabla de salvación para garantizar una estabilidad social mínima gracias a sus efectos de reducción de la pobreza y de promoción del desarrollo humano y del bienestar de amplios sectores poblacionales del país.

CAPITULO 3
IMPACTO MACROECONOMICO DE LA MIGRACIÓN Y LAS REMESAS; LA NECESIDAD DE UN NUEVO MODELO DE CRECIMIENTO.

Sostiene que la ausencia de un adecuado marco de políticas ha creado una economía de consumo e importaciones que no permite aprovechar el volumen creciente de remesas para generarle demanda a la producción nacional y activar un proceso de ahorro e inversión que permita crear las bases de un crecimiento sostenido.

El origen de las remesas familiares no se conoce con exactitud, sin embargo se saben las causas que la originan: las migraciones a otros países en especial a EEUU. Las remesas familiares han logrado desde sus inicios el mantenimiento de una economía artificial en El Salvador, ya que son las responsables de solventar el consumo y las importaciones que se realizan sin generar déficit en la balanza comercial y sin la necesidad que el país sea eminentemente productivo.

A partir de los 80s que fue la época en que se destaco con más violencia el conflicto armado, miles de salvadoreños emigraron a Estados Unidos, lo que provocó un boom económico en El Salvador gracias a toda la cantidad de divisas que entraron al país.

El origen de las remesas se ve explicado en mayor parte por el fenómeno migratorio, ya que es de aquí de donde provienen para constituir el principal rubro de divisas del país. La función de las remesas es el mantenimiento y mejoramiento de las condiciones de vida de sus familiares .Desde el punto de vista de las personas encargadas de hacer el envió monetario las remesas representan un sacrificio voluntario pues implica extraer una parte del ya bajo salario para su familia en El Salvador.

El crecimiento que se ha experimentado en la ultima década, para bien o para mal de el país, ha sido gracias a las remesas familiares, las cuales han logrado sostener de manera eficaz los ingresos constantes a El Salvador, incrementar de manera considerable el Producto Interno bruto (PIB), y mantener elevadas tasas de crecimiento.

Con lo anterior se puede asegurar que la economía del país depende gradualmente de las remesas familiares, al punto que se ha dicho que se vive en una economía “artificial”, al no poderse sostener gracias a la producción interna o a las exportaciones.

Gracias a que las remesas han incrementado el ingreso familiar, incidiendo en el nivel de vida de quienes la reciben, se pueden solventar la cantidad de importaciones en bienes de consumo, de capital y materias primas para la industria nacional que se realizan cada año, así mismo se puede satisfacer el consumo desenfrenado de la mayoría de los salvadoreños.

Lo anterior se observa principalmente en la zona rural, donde dichas Remesas son sumamente útiles para los habitantes esas zonas, quienes las utilizan principalmente para satisfacer las necesidades básicas. Por lo que podemos señalar que las remesas ayudan a combatir la pobreza existente en nuestro país

Las Remesas en esta última década han tomado un papel central en la estabilidad económica del país reduciendo el déficit de la balanza comercial.

El incremento de la actividad económica es explicado también por este fenómeno ya que si éstas se invierten, puede generar una entrada de dinero superior para los receptores, así como también una creación de fuentes de empleo .Así también podemos mencionar la importancia de las remesas colectivas, que a pesar de ser todavía de bajo monto se les ha utilizado para financiamiento de proyectos sociales en las comunidades de origen del emigrante.

Se puede afirmar que a estas se les puede dar un uso más efectivo que a las remesas familiares, pues su uso productivo es casi nulo ya que son principalmente utilizadas para el consumo. En cambio las remesas colectivas desde el principio se les pueden destinar a la inversión, lo que ayudaría al desarrollo del país. Como ya hemos mencionado, la función de las remesas proviene de la búsqueda de solventar la necesidad de sobre vivencia, mejores oportunidades y mejores niveles de vida, ya que la situación económica de las familias mayormente implicadas en la captación de las remesas (zonas rurales y urbanas – medio-bajas, pobre y marginales -) es bastante precaria.

En El Salvador, la elevada tasa de paro influye en el fenómeno de la Migración lo que se observan el momento en que las familias Salvadoreñas A pesar de obtener crecimiento en sus ingresos a través del tiempo, no Obtienen lo suficiente para desarrollar una vida que esté acorde con las Aspiraciones del status social al que pertenecen, y buscan en el exterior oportunidades de trabajo en las que puedan apoyar a sus familiares residentes
en El Salvador. De esta manera algunas familias salvadoreñas logran duplicar o más sus ingresos que perciben en el interior de su propio país. De estas razones se desprende el hecho de que el destino principal del flujo monetario recibido sea en un 81.7 por ciento aproximadamente al consumo directo de la familia. Por ejemplo son utilizados para solventar la necesidad de medicinas, alimentación, vestuario, otros. Según la información encontrada, las familias de menores recursos son las que tienen menor capacidad de ahorro, las familias pobres pero no en una situación extrema logran ahorrar alrededor del 3% de las remesas que reciben, mientras que aquellas con recursos superiores alcanzan hasta un 9% y un porcentaje nulo en las familias con situación de extrema pobreza. Muchos receptores carecen de una cultura de ahorro, ya que su situación económica los lleva a gastar sus recursos frecuentemente en bienes superfluos. Estas remesas hasta cierto punto atienen a las personas y no los motiva a desarrollar sus capacidades productivas o las capacidades productivas implícitas en las remesas, como se da en el ahorro o la inversión. En el fondo es necesario sacrificar en cierto período de tiempo el consumo de las familias, (consumo más allá de la canasta básica) para que en el largo plazo se logre escalar niveles económicos y vivir en mejores condiciones. Es necesario por tanto, cambiar esa cultura en gran parte de los salvadoreños del mal uso de sus recursos, y fomentar la utilización productiva de los mismos.

Pero siempre hay que tomar en cuenta que en situaciones precarias de vida es difícil no destinar cualquier ingreso al consumo mínimo o equivalente a una parte de la canasta básica.

3,1 EL PAPEL DE LAS REMESAS EN EL SALVADOR.:

Las remesas forman uno de los principales pilares de la economía salvadoreña, por lo que es necesario profundizar en gran medida en la forma en que estas actúan en las diferentes variables macro y macroeconómicas. Esto es de vital importancia ya que al estar vinculado en estas variables genera una dependencia de economía inevitable. Entre las variables macroeconómicas tenemos: el PIB, Tasa de paro, Balanza Comercial, Consumo, inversión, demanda agregada, ahorro, inflación, tasas de interés, otras.

3,2 IMPACTO MACROECONOMICO DE LAS REMESAS:

Las remesas en El Salvador son una fuente de respaldo económico muy fuerte, que propicia a tener una economía artificial, pero contribuye al mejoramiento del nivel de vida de los salvadoreños con respecto a su cultura consumista. El impacto Macroeconómico de las remesas familiares en un primer momento muestra un aumento de manera constante y sostenida. Si bien es cierto que las remesas familiares han contribuido a generar beneficios también han generado una serie de distorsiones en el estilo del crecimiento de la economía que ellas mismas han posibilitado. En primer lugar una expansión de la Demanda Agregada a causa del aporte de las remesas no tiene su razón en el incremento de igual magnitud de la inversión, sino más bien fueron los sectores comercio y los servicios los que sirvieron de motor para generar esas altas tasas de crecimiento del PIB. En segundo lugar, el masivo ingreso de divisas, que representan las remesas familiares, ha creado las condiciones para estimular el constante aumento de las importaciones por ser el sector que se constituye como principal abastecedor de la expansión creciente del consumo; dicho crecimiento no ha sido acompañado de un aumento equivalente en las exportaciones, por lo que son las importaciones las que han constituido el principal motor de crecimiento, lo que crea una dependencia negativa sobre esas remesas.

3,3 Los lineamientos para un nuevo modelo de Crecimiento económico que se presentan a continuación parten de cinco premisas:

• La primera es que la principal riqueza con que cuenta El Salvador es su gente, y en ella se incluye no solamente la que vive dentro del territorio nacional, sino también la que habita en el resto del mundo. Para aprovecharla, sin embargo, es indispensable invertir fuertemente en educación de calidad y en el establecimiento de un sistema moderno de tecnología e innovación.
• La segunda es que dentro de un proceso de Desarrollo, la producción precede al consumo. En tal sentido, es urgente que el país revierta el comportamiento observado en los últimos años en el que el consumo incluso supera a la producción.
• La tercera es que, aunque continúe siendo especulativo predecir el comportamiento que tendrán los flujos migratorios y de las remesas, es un deber del país capitalizar al máximo las oportunidades quede ellos se derivan y prepararse para cuando cesen de crecer.
• La cuarta es que para poder crecer El Salvador está obligado a encontrar, lo más pronto posible, una solución duradera a la falta de consistencia que existe entre su política cambiaria y su política comercial.
• Finalmente, la quinta premisa es que debe haber voluntad política para cambiar. Las oportunidades de obtener mejores resultados con un cambio de modelo son enormes. Empero, si se continúa haciendo lo mismo, el país continuará obteniendo los mismos resultados. Por esa razón, es indispensable que el gobierno, el sector empresarial, el sector laboral, la clase política, las organizaciones no Gubernamentales y los otros sectores de la vida Nacional reflexionen sobre los lineamientos del nuevo modelo propuesto, con el fin de determinar y consensuar algunas medidas concretas para ponerlo en práctica.

LINEAMIENTO 1. SOBRE EL OBJETIVO DE LARGO PLAZO

El objetivo de largo plazo por el que se debería de guiar el nuevo modelo es que todos los trabajadores cuenten con un empleo formal, remunerado de acuerdo a su productividad y con redes de seguridad social que los protejan ante situaciones de inestabilidad. Generar empleos de calidad es la mejor fórmula para la estabilidad económica, social y política. Es también la base de para obtener un crecimiento robusto, sostenido y equitativo.

Lineamiento 2. Sobre la necesidad de aumentar sustancialmente la inversión en educación, ciencia y tecnología Según Klaus Schaw, director del Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en ingles)37, la educación es hoy por hoy el factor más importante en la competitividad de un país a largo plazo. Por esa razón, recomienda a todos los países invertir en una educación básica de excelencia y hacer el sistema muy competitivo en los niveles más altos. A su juicio, un buen sistema de educación básica les da a todos la posibilidad de adquirir las habilidades básicas, mientras que hacer los niveles medio y avanzado más competitivos permite a un país alcanzar un desempeño de clase mundial.

Skipper (2005) señala que en El Salvador los bajos niveles educativos que todavía caracterizan a la mayor parte de la población constituyen un importante factor explicativo de la pobreza y de las desigualdades en la distribución del ingreso. Por otra parte, se ha estimado que para el caso específico de El Salvador, un año adicional de escolaridad promedio permitiría incrementar la tasa de crecimiento económico en 1.5 por ciento anual (IADB, 1997). Combinando ambos hallazgos, Skipper (2005) sostiene que El Salvador podría comenzar a construir un círculo virtuoso de crecimiento económico-desarrollo del capital humano y reducción de pobreza si apostara decididamente a una expansión educacional acelerada. Concretamente, sostiene que si la tasa de logro educacional se acelerara a un nivel de 3.3% anual, el país podría alcanzar la meta de educación básica universal en un período de 13 años. Para ello, sin embargo, es necesario aumentar el gasto público en educación del actual nivel de 2.9% del PIB a más de 4% que es lo que destinan como promedio a este rubro otros países con un ingreso per cápita similar al de El Salvador.

Complementariamente, El Salvador tiene también que encaminar serios esfuerzos para elevar sustancialmente su capacidad de creación e innovación tecnológica. De acuerdo con el Informe de Competitividad Global 2005-2006, publicado por el Foro Económico Mundial, El Salvador estaría ubicado en la posición número 56 en el ranking de la competitividad global y en la posición número 70 en la competitividad tecnológica, entre una muestra de 117 países. La proporción de recursos que el país destina a investigación y desarrollo (I+D), como porcentaje del PIB, es virtualmente nula. Estados Unidos dedica 2.6% del PIB a actividades de I + D; Chile, 0.54%; Costa Rica, 0.27%; El Salvador, apenas 0.01%. Por tanto, el desarrollo de la estructura necesaria para potenciar la investigación en las áreas tecnológicas requiere como condición mínima previa aumentar el gasto destinado a I+D.

Tomando en cuenta que la competitividad global de un país está estrechamente vinculada con su capacidad de creación tecnológica, es imperativo también que El Salvador, además de fortalecer otras áreas deficientes de su plataforma de competitividad microeconómica, diseñe e impulse una estrategia sistemática de innovación tecnológica. Un componente fundamental de esta estrategia, tal como ha sido propuesto por FUSADES (2003)38, lo constituye la implementación de un Sistema de Innovación Nacional que permita articular los esfuerzos de las empresas, gobierno, universidades y centros de investigación en materia de I+D.

LINEAMIENTO 3. SOBRE LAS APUESTAS ESTRATÉGICAS

Las apuestas estratégicas de un país deben de estar en armonía con sus objetivos y metas de mediano y largo plazo y con las fortalezas y limitaciones presentes. Como lo que se pretende es que todo mundo tenga empleo formal, cuya remuneración aumente a medida que se incremente la productividad, inicialmente las apuestas estratégicas deberían de ser aquellas ramas productivas o rubros con mayores encadenamientos productivos actuales, mayor capacidad de absorción de la mano de obra que abunda en el país, que permitan capitalizar algún nicho de mercado existente o en las que resulte relativamente fácil un proceso de sustitución de importaciones. La construcción de vivienda y de infraestructura, el turismo, la producción de bienes agrícolas e industriales de consumo masivo y la producción a escala comercial de productos de consumo étnico podrían ser las actividades privilegiadas en una primera etapa. Pero como de lo que se trata es de estarse reinventando continuamente, de manera simultánea también debe de iniciarse la preparación para las siguientes apuestas estratégicas. Esto incluye la determinación de las actividades que serán impulsadas en la segunda etapa (i.e. corredor logístico, construcción y reparación de barcos, “call centers”, maquila electrónica, etc.), así como el establecimiento y puesta en marcha de acuerdos entre gobierno, empresa privada, sistema educativo y cooperación internacional para formar los cuadros profesionales y técnicos y capacitar la mano de obra que se requerirán. Seguramente otros requerimientos irán apareciendo en el camino, por lo que será importante siempre contar con un Estado técnica y financieramente fuerte para actuar de forma

LINEAMIENTO 4. SOBRE CÓMO CONTRARRESTAR LA INCONSISTENCIA ENTRE LAS POLÍTICAS CAMBIARIA Y COMERCIAL

La apreciación cambiaria acumulada, combinada con la fuerte apertura económica constituyen un obstáculo muy difícil de remontar, especialmente para los sectores productores de bienes transables que se han En el caso de la política cambiaria, cualquier intento de flexibilización obligaría a revertir la dolarización, lo cual tiene costos de corto plazo difíciles de asumir para cualquier partido o coalición gubernamental. De ahí que lo más razonable probablemente sea mantener la dolarización e incorporar dentro del nuevo modelo de crecimiento la creación de las condiciones macroeconómicas para maximizar sus ventajas y minimizar sus costos. De ser así, la superación de la falta de consistencia tendría que venir del lado de la política comercial, mediante el restablecimiento de cierto nivel de protección que compense parcialmente el impacto de la apreciación cambiaria acumulada. Acá, la limitación vendría de los compromisos adquiridos mediante los tratados de libre comercio negociados con los principales socios comerciales del país, aunque con ingenio es posible encontrar algunos mecanismos que permitan cumplir con el propósito deseado.

El diseño y puesta en marcha de este tipo de mecanismos es crucial, sobre todo tomando en cuenta que está muy próxima la entrada en vigor del CAFTA. Dicho tratado traerá ganadores y perdedores que aumentarán o disminuirán en número, dependiendo de la agenda complementaria que se impulse en el país para aumentar la competitividad de la economía y de los rubros con más oportunidades y amenazas. En este ámbito, la política más apropiada podría ser el establecimiento de un sistema de cotizaciones obligatorias (tipo FOVIAL), como el sugerido por el MAG (2004) aplicable a las importaciones y ventas internas de todos los productos, cuyas recaudaciones serían destinadas a la creación de fondos específicos de apoyo a la competitividad de los rubros agrícolas e industriales. Tales cotizaciones operarían como una especie de protección compensatoria por la apreciación cambiaria acumulada y por la competencia desleal que predomina en los mercados internacionales de algunos bienes. De esta forma se obtendrían fondos para políticas sectoriales, se mejoraría la productividad y se incrementarían los niveles de inversión, empleo y crecimiento económico. Adicionalmente, tomando en cuenta que la puesta en marcha del CAFTA generará grupos de ganadores y perdedores, es necesario mantener abierto un espacio para negociaciones complementarias que permitan introducirle ajustes a medida que se vayan obteniendo resultados. Un tema que podría ser abordado en esa agenda complementaria es la ampliación del tratado con disposiciones que faciliten el movimiento temporal de mano de obra, de acuerdo a las necesidades de la economía de Estados Unidos. Otro es el establecimiento de un fondo comunitario financiado de manera proporcional al tamaño de las economías

LINEAMIENTO 5. SOBRE LA CALIDAD DE LA BUROCRACIA

A medida que aparecen problemas surgen también nuevas demandas de participación del Estado en diversas áreas. Producto de ello, hasta ahora El Salvador ha invertido una enorme cantidad de recursos que promulga nuevas leyes y reforma otras, cierra unas entidades y abre otras, redefine funciones, reasigna responsabilidades y ejecuta otras tareas más. Sin embargo, es muy poco lo que se puede lograr con tales acciones si simultáneamente no se impulsa una reforma profunda en los métodos de reclutamiento y promoción del personal en la administración pública. Esto es así, porque el principal componente de un proceso de modernización del Estado debe ser la creación de una burocracia eficaz. Una burocracia eficaz es aquella que asume como su función fundamental resolverle los problemas al público en su área respectiva lo más rápidamente posible y al menor costo.

Para crear una burocracia eficaz es indispensable establecer un sistema de contrataciones y ascensos basado en méritos y competencia, ofrecer a los empleados públicos una remuneración competitiva acorde a las características del mercado de trabajo, seguridad en el empleo y un control riguroso contra la corrupción. La contratación, ascensos, despidos y capacitación del personal que labora en las diferentes entidades del Estado podrían ser asumidas por un instituto salvadoreño de administración pública resultante del pacto de responsabilidad fiscal. Dentro de este contexto, también tendría mucho sentido impulsar un ambicioso programa de becas respaldado por la cooperación internacional.

CAPITULO 4
LA NUEVA ECONOMIA CREADA POR LAS MIGRACIONES

algunos de los sectores y ramas de la economía nacional que hasta ahora se han visto mayormente favorecidos como consecuencias de las actividades realizadas por las comunidades de salvadoreños que residen en el exterior, sostiene que las actividades desarrolladas en el exterior sostiene que las actividades de desarrolladas dentro de este nuevo marco de acción económica puede contribuir a viabilizar algunas apuestas estratégicas para el crecimiento y desarrollo del país.

4,1 Las migraciones internacionales y sus efectos económicos en El Salvador

La migración en El Salvador, así como sucede en la mayoría de países, históricamente se había desarrollado en flujo de población que se movía en el interior del país o que buscaba el extranjero. Esta movilidad se debía principalmente a la gran densidad demográfica que creció de68 hab./km2 en 1930 a 309 hab./km2 en el 2002, según datos de los censos de población y vivienda y la Encuesta de hogares de propósitos múltiples (EHPM) realizados en esos años, a los altos niveles de fecundidad (3.0 hijos por mujer, según la Encuesta de fecundidad y salud familiar Después de los Acuerdos de Paz 1992, se dio un incremento en la producción nacional que alcanzó niveles hasta el 7.0%, pero a partir de 1995 la economía ha empezado a descender hasta los niveles del 2% en el 2002, lo que ha permitido que la migración internacional se intensifique.

Para comprender en su esencia todo lo referente al fenómeno migratorio de los salvadoreños, es importante entender que no se trata de un evento nuevo. Los flujos migratorios son tan antiguos como la historia de la humanidad y han sido inherentes a la intrincada evolución cultural, económica y política de las sociedades. Sin embargo, también existen variables asociadas a los fenómenos naturales.

El intentar conocer el fenómeno salvadoreño de manera aislada al contexto histórico, sus resultados serían superficiales y comprenderíamos dicho evento de una manera local, ya que el flujo migratorio se globalizó mucho antes de lo que ahora conocemos como “un mundo globalizado”.

El fenómeno de los flujos migratorios en la región centroamericana, se ha favorecido por dos complejas condicionantes referidas a los conflictos armados principalmente y a los desastres naturales.

Los conflictos armados en Guatemala, Nicaragua y El Salvador, fueron causas que produjeron un significativo flujo migratorio en la segunda mitad de la década de los setenta del siglo recién pasado; se considera que estos conflictos fueron una expresión muy dramática y aguda de la crisis social, política y económica de los países involucrados, que provocó un efecto de movilidad de población dentro y fuera de sus territorios de origen.

En la misma década de los años setenta, la polarización de las luchas internas en cada uno de los países protagónicos, configuró un nuevo mapa geográfico, político, social, económico y militar en toda la región. El éxodo de significativos grupos de población de los tres países con inestabilidad

• Causas y efectos del fenómeno migratorio en El Salvador

El fenómeno de las migraciones salvadoreñas ha sido motivo de preocupación para algunos investigadores sociales nacionales y extranjeros. La literatura es abundante y se ha incrementado por la importancia del tema, por los efectos que ha tenido en la balanza de pagos, por el volumen cada año más importante de remesas. En la actualidad representan, el segundo rubro de la consecución de divisas, después de las exportaciones. Las remesas han pasado a ocupar el primer lugar, si las exportaciones se dividen en rubros. De manera específica son más importantes que las exportaciones de café y las exportaciones de las manufacturas que tradicionalmente han sido las más relevantes.

El fenómeno de la emigración interesa al 22.2% del total de hogares en el país (Tabla 4), o sea, 205,380 hogares urbanos, y a 132,200 hogares rurales. De acuerdo con la EHPM-2002 son los hogares que reciben remesas, por lo que esta población podría en algún momento decidirse a salir hacia los lugares en donde residen sus parientes.

4,2 ¿Por qué emigran los salvadoreños?

El fenómeno de las migraciones es multifacético, especialmente cuando la observación
individualizada a esas personas que emprenden el viaje para residir en otro país. Hay,
evidentemente, una correlación entre la pobreza y la poca o muy poca esperanza de salir de este estado, mientras que el contexto social, económico y político existente actual continúa. También hay una correlación significativa entre vivir en el país, y las imágenes y ejemplos de condiciones de vida que traen los emigrantes cuando visitan a sus familiares. Otro factor importante es la promesa de viajar hacia aquel lugar, al finalizar los hijos sus estudios básicos, lo cual comúnmente es un ofrecimiento que los padres dejan cuando emigran.

4,3 Las migraciones internacionales y sus efectos económicos en El Salvador
Causas de los factores negativos

• Las políticas institucionales y oficiales de El Salvador, así como las actitudes populares y organizacionales, promueven sobre todo el envío de remesas y la permanencia de los emigrantes fuera del país. Esto no permite espacio para la valoración de los emigrantes en términos de sus conocimientos y talentos.
• Esto es fomentado todavía más por los medios de comunicación, que informan sobre todo de manera negativa acerca de los salvadoreños en el exterior.
• El Estado, las empresas y otras instituciones no sienten la obligación urgente de modernizar (por ejemplo, premiar la innovación en vez de suprimirla; mantener reglas confiables del juego incluyendo legislativas), ya que el flujo constante de remesas mantiene cierto equilibrio macroeconómico y no deja al descubierto los verdaderos problemas estructurales del país.
• Los emigrantes se sienten frustrados y se impacientan ante las actitudes cerradas y atrasadas de las instituciones salvadoreñas en general, y en particular con relación a su estatus como emigrantes.
• Los emigrantes se sienten subvalorados en cuanto a su posible aporte en términos de conocimientos, y talentos; y valorados sólo por su potencial de aportar en cuanto a remesas $$$, y en menor medida su potencial de inversión en El Salvador.
• Cuesta mucho tiempo y recursos materiales compartir conocimientos entre emigrantes y El Salvador - dificultad en el flujo ágil de ideas, conocimientos, etc. por problemas de conectividad, dispersión de esfuerzos, etc. particularmente entre los más necesitados.
• No todos los conocimientos y habilidades que han adquirido los salvadoreños en el exterior son fácilmente adaptables a la realidad salvadoreña.
• Muchos recursos auxiliares necesarios para un buen intercambio transnacional de conocimiento existen en otros idiomas o su presentación y premisas no son adecuadas para la cultura local (documentos de referencia, de investigación, manuales técnicos, etc.).
• Falta de costumbre de registrar/sistematizar conocimientos, diagnósticos de talento, etc. (directorios, inventarios, censos, etc.).
• Problema fundamental de demanda en El Salvador: dificultad en valorar la riqueza futura que podría producir una inversión oportuna en conocimientos o información, lleva a no buscar este recurso.
• Hay cierta tendencia cultural a buscar y valorar más el aporte en términos de conocimientos y talentos por personas e instituciones no-salvadoreñas; es difícil aceptar que un semejante se haya ido lejos y haya progresado más que uno que se quedó.
• Las instituciones académicas, científicas y otras aún no superan el aislamiento impuesto por los años de guerra, a pesar de que en los años 70's existió investigación de calidad mundial, transferencia dinámica de tecnologías, etc.
• Bajos niveles de alfabetización, poca cultura de buscar recursos informativos escritos en vez de orales.
• Dificultad (falta de práctica) en formular adecuadamente los problemas locales para el diseño de proyectos colaborativos y darles seguimiento permanente, en el contexto transnacional.
• Fraccionalismo y competencia desleal entre grupos diversos de salvadoreños, falta de confianza entre ellos.
• La información y el conocimiento se utilizan para adquirir o conservar poder, cuesta identificar las ganancias mutuas que podrían resultar.
• La ilegalidad de muchos salvadoreños en el exterior constituye un impedimento a la comunicación fluida y los recursos de información que podrían existir.

Barreras ideológicas que impiden la apertura a entender la complejidad y realidad tanto de El Salvador, por un lado, como de los salvadoreños en el exterior, por el otro.

Causas de los factores positivos

• L@s salvadoreñ@s en el extranjero tienen más oportunidades de educación, empleo y reconocimiento social, lo cual incide en sus expectativas y deseo de superación.
• Muchos salvadoreños tienen conocimiento de primera mano de alguien que ha tenido éxito en el extranjero, lo cual sirve de incentivo (role model) para otr@s dentro y fuera del país.
• Ya se están trasladando buena cantidad de conocimientos y prácticas al país (aunque no existe un estimado de su "cantidad y calidad").
• Se reconoce la importancia de los emigrantes como mercado para ciertos productos salvadoreños así como el turismo, y comienza a vislumbrarse su peso político (especialmente en Estados Unidos).
• La inmensa mayoría de emigrantes conserva vínculos con el país que van más allá de los sentimientos familiares: perspectivas de jubilación, inversiones, compras de bienes inmuebles.
• La vinculación con el país o con el lugar de origen se manifiesta en una gran cantidad de organizaciones y comités de ayuda que canalizan fondos y organizan proyectos de desarrollo local.
• Los vínculos entre los salvadoreños en el extranjero son particularmente dinámicos y tienen una gran variedad de expresiones: deportivas, culturales, gremiales; muchas páginas Web y esfuerzos por comunicarse más.
• Los lazos familiares se mantienen fuertes en la medida que se mantiene la comunicación directa entre familiares salvadoreñ@s dentro y fuerte del país.
• Existe interés por darle mayor difusión al fenómeno de la emigración y de los emigrantes en los medios de comunicación en el país, ya sea por razones de línea editorial o de ventas: ejemplo Depto. 15 planificado por La Prensa Gráfica.
• Los salvadoreñ@s en el exterior saben que los consulados salvadoreños deben atender sus peticiones y presionan para que lo hagan de manera expedita.
• El avance de la globalización genera presiones para que se incorporen nuevas tecnologías y procedimientos a las actividades productivas en El Salvador, que los salvadoreños en el exterior pueden estar idealmente colocados para aportar.
• La tecnología de la comunicación electrónica tiende a abaratarse y popularizarse, lo cual permite una intensificación de la comunicación entre salvadoreñ@s en todo el mundo.

El gobierno está empezando a sentir la presión de incorporar más plenamente a sus políticas e instituciones la realidad transnacional: ejemplo la Dirección General del Salvadoreño en el Exterior, a punto de crearse en el MIREX.

CAPITULO 5
DINÁMICA MIGRATORIA, MEDIOS DE VIDA RURALES Y MANEJO DE RECURSOS NATURALES

A medida que la migración penetra cada vez más en las zonas rurales, se profundiza la direferenciación de los hogares en el campo.

En el pasado, la política agropecuaria fue la política pública que más tuvo que ver con la gestión de los activos naturales. En realidad, la producción agrícola de subsistencia sigue siendo crucial para un amplio estrato de familias rurales, y la expresión territorial de esa producción sigue siendo significativa y afecta la disponibilidad de servicios ambientales críticos como el agua, cuya demanda aumenta con la creciente urbanización del territorio. En efecto, como los procesos de urbanización incrementan exponencialmente la demanda de los servicios ambientales que se generan en los espacios rurales agua, oportunidades de recreación y otros la necesidad de garantizar una oferta adecuada de dichos servicios adquiere una mayor importancia. El Salvador ha acumulado suficiente experiencia para orientar políticas agroambientales dirigidas a mejorar la sostenibilidad de la producción campesina mediante esfuerzos orientados a masificar la transformación de prácticas en dicha producción. Esfuerzos recientes como los realizados bajo el Programa Ambiental de El Salvador (PAES) –un proyecto financiado por el BID– confirman que la transformación de prácticas en la producción campesina es posible, sobre todo cuando se aplican incentivos adecuados, una consideración importante en las condiciones de rentabilidad bajo las que se desenvuelve la agricultura campesina.

5,1 DINÁMICA MIGRATORIA, CAMBIO ECONOMICO Y EMPLEO RURAL.

La migración internacional se ha convertido en una de las principales dimensiones del cambio estructural en El Salvador y en una estrategia fundamental de las familias salvadoreñas para garantizar sus medios de vida. La dinámica migratoria interna y externa está estrechamente asociada al cambio económico estructural experimentado por la economía salvadoreña. La pérdida de importancia y desvalorización del agro se expresa en una reducida participación de ese sector en el producto interno bruto (PIB). El empleo agropecuario resultó menor en 2004 que en 1980, mientras el empleo no agropecuario en las zonas rurales fue un 28% mayor al empleo agropecuario en 2004 En conjunto, el empleo rural en el comercio, industria (posiblemente vinculado en gran parte a la maquila), construcción y servicios, sectores más asociados a la economía urbana, era equivalente al empleo agropecuario

5,2 EXPRESION TERRITORIAL DE LA MIGRACION Y LAS REMESAS

Los promedios nacionales esconden las diferencias territoriales. Mientras el promedio nacional de hogares receptores de remesas alcanzó el 22% en 2004, en el departamento de La Unión casi la mitad de los hogares resultaron ser receptores de remesas en ese año. Entre 1998 y 2004, los hogares receptores de remesas se incrementaron notablemente en Chalatenango, Cabañas y Usulután, hasta alcanzar 28%, 37% y 28% del total de hogares, respectivamente. Los departamentos de La Paz, San Vicente y Ahuachapán presentan un curioso fenómeno de descenso en los hogares receptores de remesas.

5,3 ESTRATEGIA DE VIDA RURALES Y DEPENDENCIA DE RECURSOS NATURALES

Las diversas estrategias que adoptan las familias rurales suponen distintos niveles de dependencia de los recursos naturales y también impactos diferenciados sobre los mismos.

Esas familias rurales tienen una menor dependencia de la agricultura para garantizar su seguridad alimentaría, dado que paulatinamente van convirtiéndose en receptoras de remesas. Esto a su vez, está generando nuevos problemas ambientales en términos de contaminación y mayores presiones sobre los recursos hídricos.

Una responsabilidad fundamental del Estado salvadoreño tiene que ver con la definición y ejecución de una nueva generación de políticas dirigidas a promover agresivamente la integración social y territorial.

La migración internacional y el cambio estructural en El Salvador están fuertemente interrelacionados. La escala de migración y las remesas expresan claramente la profunda transformación de la economía y la sociedad salvadoreña. Su tendencia a profundizarse mientras alcanza hasta el último rincón del territorio refleja también que esas transformaciones no están abriendo oportunidades de una mayor integración social al desarrollo nacional dentro del territorio para una gran parte de las familias dentro del país, sino todo lo contrario. Asimismo, las grandes diferencias territoriales del fenómeno migratorio y en los mismos espacios locales apuntan también a crecientes brechas territoriales y a una mayor diferenciación dentro de los espacios rurales. En este contexto, una responsabilidad fundamental del Estado salvadoreño tiene que ver con la definición y ejecución de una nueva generación de políticas dirigidas a promover agresivamente la integración social y territorial.

Ese objetivo debe estar presente tanto en las intervenciones que tienen como referencia el espacio nacional como en aquellas que operan a una escala local, donde se está profundizando la diferenciación entre los hogares con emigrantes y mayores activos y los hogares sin emigrantes que se están convirtiendo en el núcleo duro de la pobreza en los espacios rurales. Enfrentar el desafío de la integración social y territorial debe ser uno de los objetivos fundamentales del accionar estatal y del conjunto de políticas públicas. En lo que sigue, se acota la discusión al papel de la gestión de los activos naturales como instrumento para la integración social y territorial. Por muchas décadas, el territorio salvadoreño ha estado sujeto a una intensa ocupación relacionada fundamentalmente con el desarrollo de las actividades agropecuarias, y, más recientemente, también con los acelerados procesos de urbanización. La política agropecuaria fue, por tanto, la política pública que más tuvo que ver con la gestión de los activos naturales. Sin embargo, su enfoque de fomento de la producción sin mayor consideración de su impacto en los activos naturales generó severos procesos de degradación. En el caso del algodón, el masivo uso de pesticidas contaminó los suelos, las fuentes subterráneas y los ecosistemas costero-marinos. Su colapso posterior, durante los ochenta, posibilitó una paulatina rehabilitación, al punto que actualmente en el Bajo Lempa existen procesos de producción orgánica. En el caso del café, su introducción en la segunda mitad del siglo XIX y su expansión posterior destruyó importantes ecosistemas boscosos y generó un alto costo social por la eliminación de los ejidos. Sin embargo, las variedades introducidas en El Salvador que requerían sombra derivaron con el tiempo en agro ecosistemas con una significativa cobertura arbórea. Los “bosques” cafetaleros representaron así la mayor cobertura arbórea del país desde las últimas décadas del siglo XX y dichos agro-ecosistemas albergaban una importante diversidad de árboles, insectos, aves y otras especies. Mientras en el resto de Centroamérica se redujo la superficie bajo café de sombra en los años ochenta para combatir la broca del café e introducir variedades de sol, en El Salvador el conflicto armado inhibió las inversiones en los cafetales, lo cual preservó los bosques cafetaleros y en algunos casos también estimuló su cultivo “orgánico” por la drástica reducción de fertilizantes y pesticidas químicos. La otra cara de la moneda fue un sistema de beneficiado del café que contaminaba severamente los cuerpos de agua. La economía agro exportadora también tuvo como contrapartida una economía campesina que fuera de la época de recolección se reproducía bajo una lógica de subsistencia en el minifundio que se expandía sobre zonas de laderas y profundizaba los procesos de erosión y degradación del suelo, mientras reducía también la capacidad del suelo de regular los flujos de agua. La preocupación estatal por la reducción de la capacidad de los activos naturales de proveer servicios ambientales o eco sistémicos, dicho en términos de hoy, llevó a crear en los años setenta una Dirección General de Recursos Naturales, dentro del Ministerio de Agricultura.

CAPITULO 6
DINÁMICAS LOCALES Y MIGRACIÓN

En el caso de El Salvador, el vínculo más palpable entre lo local y lo global es claramente la migración. El hecho de que un familiar se encuentre viviendo y trabajando en otro país, implica que este proceso de globalización, que ha sido descrito como “desde abajo”, invada los espacios cotidianos de miles de familias salvadoreñas en todo el territorio nacional. Pero esta globalización desde abajo tiende a impactar ciertas comunidades y municipios más que otros, por la cantidad de personas y familias Involucradas en el proceso. Por ejemplo, debido a las redes sociales creadas por los Ozatlecos (Usulután), su migración es principalmente a Houston, Texas. Pero los que migran de Pasaquina, La Unión, se encuentran principalmente en Manhatan, Virginia. Los que son originarios de Polorós, La Unión, buscan nuevas oportunidades en Long Island, Nueva York; y los emigrantes de Ilobasco están predominantemente ubicados en Los Ángeles.

En la medida en que más familias de un municipio específico se vinculan con los procesos de la migración, las localidades enfrentan múltiples tipos de cambios y transformaciones.

No obstante, hay un interés particular en analizar cómo la migración internacional puede ser un ingrediente importante para generar “desarrollo” en una localidad. Al utilizar el concepto de desarrollo humano de Naciones Unidas, ello implica que tal beneficio se remite al proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades.

Por lo tanto “la verdadera riqueza de una nación está en su gente” (PNUD, 2003, p. 21). Con el tema de migración y desarrollo local, lo anterior plantea un reto particularmente complejo, ya que la población de un territorio lo abandona en esa búsqueda de ampliación de oportunidades que no encuentran en su entorno.

El mapa No-.1, ilustra la distribución de los municipios de El Salvador por recepción de remesas, y permite visualizar que la migración internacional es una estrategia en la que, en términos relativos, han participado más los hogares de las zonas norte y la oriental del país, que fueron los escenarios donde fue más intenso el conflicto armado. No obstante, diferencias notorias se observan también entre algunos municipios dentro del mismo departamento. Por ejemplo, en Apaneca sólo 6.4% de los hogares reciben remesas, mientras que en San Francisco Menéndez el porcentaje se eleva casi a 30%, pese a que ambo municipios pertenecen al departamento de Ahuachapán. Igual ocurre en el departamento de Cuscatlán, donde los hogares que reciben remesas oscilan entre 2.4% en Monte San Juan y 23% en Oratorio de Concepción. Al observar las tasas de recepción de remesas en cuatro municipios cercanos en Morazán, se despiertan todavía más inquietudes sobre las dinámicas locales y la migración.

Concretamente, El Rosario, en el norte de Morazán, con el 34% de los hogares que recibe remesas, está rodeado de municipios con tasas muy inferiores. Viendo los extremos, Concepción de Oriente (La Unión) es el municipio con la tasa más alta de recepción de remesas (63% de los hogares) y Santa Catarina Masahuat (Sonsonate) el que menos reporta (0.6%). Al comparar algunos indicadores de estos dos municipios (véase cuadro No.2), es posible obtener algunas primeras ideas sobre las transformaciones e impactos que están ocasionado las migraciones en el ámbito local. Estos dos municipios son relativamente semejantes, en cuanto a número de hogares y población. No obstante, presentan importantes diferencias en cuanto a sus características sociodemográficas. En primer lugar, hay bastante menos hombres que mujeres en Concepción de Oriente, fenómeno que es más pronunciando entre la población de 15 a 24 años, lo cual, se puede asumir que se debe a la migración de más hombres que mujeres, sobre todo entre los jóvenes. Por otra parte, los hogares en Concepción de Oriente tienden a ser más pequeños y cuatro de cada 10 son dirigidos por mujeres, comparados con solo 1.5 de cada 10 en Santa Catarina Masahuat.

6,1 Distribución de municipios, según porcentaje de hogares que reciben remesas (mapa No. 1)

6,2 Indicadores seleccionados de Santa Catarina Masahuat, Sonsonate y Concepción de Oriente, La Unión (cuadro No. 2)

Los ingresos por remesas (cuadro No.2) en Concepción de Oriente representan el 52% de todos los ingresos percibidos por los hogares del municipio. Esto permite que aunque las tasas de participación en el mercado laboral sean inferiores a las de Santa Catarina Masahuat, sus ingresos totales, por hogar y per cápita sean mayores. Estos ingresos complementarios también explican porqué las tasas de pobreza extrema y relativa en Concepción de Oriente son casi la mitad de las registradas en Santa Catarina Masahuat, así como la mejor calidad de los materiales que han sido utilizados para la construcción de sus viviendas.

Llama sin embargo la atención que la mayor circulación de dinero proveniente de las remesas en Concepción de Oriente no parece estar contribuyendo a generar más empleos que en Santa Catarina Masahuat. Obsérvese que la tasa de desocupación es bastante más alta en el primer municipio que en el segundo, Por otra parte, aunque ambos municipios cuentan casi con el mismo número de contribuyentes, la recaudación fiscal en concepto de IVA y renta es más del doble en Santa Catarina Masahuat que en Concepción de Oriente. Esto estaría indicando que el flujo de remesas en Concepción de Oriente beneficia En general, el grupo de municipios con mayores tasas de recepción de remesas presenta las siguientes características con relación al otro grupo: índice de masculinidad mucho más bajo, mayor porcentaje de hogares con jefatura femenina, menor tasa de empleo global, tasa de desempleo más alta, ingreso per cápita más alto, menores tasas de pobreza y menores niveles de recaudación fiscal en comparación con el ingreso total reportado. De igual manera, los mayores ingresos derivados de las remesas, no parecen estar contribuyendo a crear mayores dinámicas económicas en el ámbito local.

Las remesas familiares son el eje central, haciendo especial énfasis en su uso actual y potencial como motor para el desarrollo local. En términos de hallazgos comunes, todos, aunque desde diferentes ángulos, encuentran que las remesas mejoran las condiciones de vida en los hogares que las reciben y tienen efectos multiplicadores en la economía local. Sin embargo, también destacan que las remesas por sí solas no pueden generar cambios en la estructura económica de la localidad, a modo de construir un tejido económico dinámico, diverso y productivo.

Las remesas familiares están directamente relacionadas con el ciclo biológico de los integrantes de la familia. En ese sentido, entre las familias más jóvenes con niños en edad escolar, las remesas ayudan a costear parte de los gastos de esa inversión social en la formación de las personas; y en los hogares con ciclos de vida más avanzados, las remesas funcionan como una pensión informal.

En cuanto al vínculo con la pobreza, los hogares con remesas tienen ingresos más altos y, por lo tanto, la tasa de pobreza es menor comparada con los hogares sin remesas. Los hogares con remesas aumentan sus gastos per cápita (consumo presente), y esto contribuye a una dieta más diversificada, logrando así salir de la pobreza extrema.

Algunos de estos hogares tienen mayores posibilidades para ahorrar e invertir en capital físico y humano pero no hay prácticas generalizadas de ahorro, crédito e inversión (consumo futuro).

La migración y las remesas generan nuevas oportunidades para negocios pero no son suficientes para absorber la oferta de mano de obra. . Las remesas ayudan, pero no son suficientes para sacar a los hogares de la pobreza, dado que las causas que la originan son estructurales. A raíz de las migraciones se da un fenómeno bastante común en cuanto al rol de los encomenderos, varios estudios han mencionado su importancia, en términos de mantener vivos los vínculos entre familias, la generación de empleo y su papel como comerciantes transnacionales.

Un reportaje periodístico sobre estos empresarios transnacionales los ha calificado como “los nuevos magnates de oriente”, resaltando que “tras 25 años de trabajo en silencio, los encomenderos… revelan su poder económico” (“Enfoques”, La Prensa Gráfica, 1. ° De febrero de 2004). Pero son actores transnacionales clave no solo por la cantidad de dinero que hacen circular, sino también por las conexiones que mantienen entre personas en el exterior y la localidad, llegando a formar su propio gremio, la Asociación Nacional de Gestores de Encomiendas y Cultura (ANGEC), que cuenta con más de 1 mil socios, y ha logrado beneficios importantes como sistemas arancelarios comunes en aduanas y Ha entablado discusiones con productores de lácteos y camarones para la exportación de dichos productos

Otro factor importante que ha surgido por las migraciones y las remesas familiares son las cooperativas de ahorro y crédito o los programas de micro finanzas probablemente no podrán solucionar todos esos problemas, pero son las que con mayores probabilidades llevarán dichos servicios a comunidades y localidades desatendidas Ese tipo de entidades financieras alternativas son un mecanismo importante para el desarrollo económico local, ya sea facilitando programas de ahorro, préstamos para pequeños negocios o actividades agrícolas u otros servicios financieros que los grandes bancos del sistema privado que no suelen ofrecer en esas zonas.

A medida que se incrementa el número de afiliados, dichas instituciones no solo asisten a los individuos y sus familias, sino que ellas mismas se fortalecen y, como resultado, generan un efecto multiplicador en la economía local.

Cuando esas instituciones dirigen sus esfuerzos a apoyar los pequeños negocios locales, tales como agricultores, artesanos y otros sectores económicos menos favorecidos, pueden llegar a convertirse en un factor de cambio importante. Las operaciones de transferencias de remesas pueden servir como mecanismo para atraer a nuevos clientes o afiliados, brindar otros tipos de servicios financieros y no financieros a estas personas, así como contribuir a robustecer las propias instituciones.

Existen varios estudios que han analizado la expansión de cierto tipo de actividades que serían parte de la “economía migratoria”. Se mencionan específicamente la construcción, los bienes y raíces, el mercado de los usados (vehículos, ropa, repuestos, llantas, etc.), el transporte aéreo, los servicios profesionales como médicos, odontológicos y legales, la exportación de productos nostálgicos y el turismo nostálgico. El fomento de estas actividades en ciertas localidades puede estar cambiando la economía local, transformándola en una que tradicionalmente se ha vinculado con actividades agropecuarias

Un fenómeno que ha surgido en las últimas dos décadas es el crecimiento de las organizaciones de la diáspora salvadoreña, especialmente entre personas del mismo lugar de origen. Estas no constituyen un fenómeno único de los salvadoreños ni particularmente novedoso, ya que muchos emigrantes a través de la historia han buscado formar agrupaciones por diversas razones. Son asociaciones comunitarias y voluntarias de emigrantes en sus países adoptivos, las cuales contribuyen a diversas iniciativas de beneficio común o filantrópico en su país de origen (Orozco, 2003b).

Sus aportes pueden ser de distinta naturaleza: caridad (apoyo para asilos de ancianos, repartición de juguetes en navidad), desarrollo humano (becas escolares, equipamiento para centros de salud), infraestructura (pavimentación de caminos, instalación de tuberías para agua potable) y empresariales (Capital semilla para empresas cooperativas, donaciones para impulsar proyectos productivos, etc.).

Si las personas emigraran sin mantener lazos con los que todavía se encuentran en la localidad, la anterior consideración sería irrelevante. Pero el hecho de que los emigrantes establezcan múltiples tipos de intercambios económicos, sociales y políticos con sus familias y comunidades de origen en un proceso de globalización desde abajo, sí requiere de la formulación de una agenda nueva.

Debido a los múltiples flujos e intercambios de la migración transnacional que genera procesos de interdependencia entre familias, comunidad y territorios, se requiere pensar en políticas socioeconómicas translocales.

La migración genera otra influencia menos directa en la creación de nuevos empleos, debido a la circulación de remesas, el regreso de emigrantes que establecen nuevas empresas o la dinamización de ciertas actividades económicas en función de una economía migratoria, como pueden ser las encomiendas, las telecomunicaciones, el turismo nostálgico, la construcción, etc.

No obstante, esas actividades no han sido suficientes para la mano de obra local, especialmente para los jóvenes que han alcanzado o están adquiriendo niveles de educación mayores, teniendo por tanto aspiraciones que van más allá de la vida campesina.

En otras palabras, la migración y las remesas no pueden ser el motor principal para convertir economías de poco dinamismo en tejidos productivos más activos. Pero sí pueden contribuir. Sin embargo, existe Peligro de que los municipios continúen expulsando a su gente sin lograr desarrollar oportunidades en la localidad. El mayor reto radica en el hecho de que para solucionar los problemas locales, o explotar al máximo ciertas oportunidades, es necesario que los diferentes actores participen de manera translocal.

6,3 Escenarios de desarrollo local y migración internacional

Es por lo anterior que en lugar de adoptar enfoques locales ante retos globales, la migración salvadoreña en tiempos de globalización requiere que las distintas organizaciones, grupos, y gobiernos aborden los retos locales mediante acciones globales.

Ello implica que los gobiernos locales deben establecer vínculos transnacionales, con el objeto de resolver problemas comunes o aprovechar oportunidades surgidas a raíz de situaciones que se producen fuera de sus propios confines. Es decir, los líderes locales, los párrocos y los funcionarios de gobierno en Pasaquina, La Unión, deben trabajar en conjunto con sus homólogos en Manhatan, Virginia; los funcionarios en Ozatlán, Usulután, con sus contrapartes en Houston, Texas.

Además de los funcionarios locales, existen otras entidades gubernamentales que, por la naturaleza del proceso de migración, deberían coordinar esfuerzos en un plano transnacional tales como los ministerios de Educación y Trabajo, la Policía Nacional Civil, la Secretaría Nacional de la Familia, la Procuraduría General, los encargados de velar por el bienestar de los menores y los funcionarios de Salud. Dadas las características de esas relaciones, y a pesar de ser una necesidad de primer orden, no basta solamente con efectuar un replanteo de las políticas migratorias. Está claro que es necesario establecer nuevos planes y acuerdos de políticas migratorias a lo largo y ancho de las América. Pero, independientemente del resultado de lo que acontezca en dicho frente, es imprescindible que otras instituciones y autoridades comiencen también a adoptar un enfoque transnacional en la elaboración de sus agendas y programas.

CAPITULO 7
MIGRACION Y DIVERSIDAD CULTURAL: EL ENCUENTRO DE UN NUEVO NOSOTROS.

7,1 IMPACTO CULTURAL DE LAS MIGRACIONES

La influencia de las migraciones ha sido constante en la vida de El Salvador, pero es a partir de mediados de los años 70 del siglo pasado cuando cobraron un extraordinario protagonismo en la economía, la política y la cultura, al punto que es posible hablar de que las migraciones están visibilizando la necesidad de una refundación nacional. Muy pronto, las migraciones adquirirían su propia dinámica e identidad. El conflicto armado y las migraciones internacionales constituyen los dos fenómenos más importantes para la cultura salvadoreña desde el último cuarto del siglo XX hasta nuestros días.

Aunque las remesas suelen verse únicamente como dinero, también entrañan aspectos simbólicos y culturales. No sólo reafirman las relaciones familiares y aseguran la expresividad afectiva, o promueven la diferenciación social en las comunidades receptoras (Moctezuma, s.f.), sino que también representan la posibilidad de materializar proyectos que no son únicamente económicos.

Las remesas generan estabilidad macroeconómica, mejoran la calidad de Vida ayudan a combatir la pobreza; asimismo, los emigrantes han desarrollado habilidades empresariales y el surgimiento de un Sentimiento de ciudadanía.

En el “círculo vicioso”, las remesas generan aversión hacia El trabajo, fomentan el consumismo y el desprecio a la identidad nacional; mientras que los deportados engrosan las filas de las” maras”.

En el extremo, se podría escribir lo que uno de los grupos entrevistados (Indígenas) describió, hablando de los emigrantes, como “la mala semilla que está pudriendo” al resto de la sociedad. Otra gran remesa social y cultural son las “maras”, los pandilleros salvadoreños de Los Ángeles, deportados y colocados en una realidad que apenas conocen, como se puede apreciar en la película Homeland (Scott, 1999).

Hijos desatendidos mientras sus padres trabajaban, buscaron su comunidad entre las pandillas de chicanos, y luego formaron las propias. Reacios a ser pobres convertidos en minorías etnorraciales en los Estados Unidos, forman una sociedad paralela en la que tienen sus propios criterios de valor y de reconocimiento. Sarah Garland (2004) explica que las maras hacen eco de otras redes de emigrantes, Transnacional izando sus señas de identidad, e intercambiándose información acerca de las actividades de cada “clica”; tienen sus propios sitios en Internet e intervienen en debates y chateos.

A su vez, los éxitos y el estilo de vida de los emigrantes inducen a más personas a emprender el viaje al exterior, quienes, a su vez, enviarán remesas.

Es muy compartida la opinión de que las migraciones hacia Estados Unidos han creado un lazo fuerte con esa nación, fomentando no sólo el establecimiento de relaciones comerciales sino también el intercambio de patrones culturales que han desembocado en cambios en la cultura. La influencia de la cultura estadounidense no sólo tiene como herramientas los medios de comunicación o la industria de entretenimiento, sino también a los emigrantes mismos.

Este tipo de lazos no es visto por todos como positivo. Hay, en muchos entrevistados, la sensación de que la cultura norteamericana está invadiendo y pervirtiendo los valores más profundos de la identidad salvadoreña; algo así como un Caballo de Troya. Algunas personas opinan que los emigrantes están provocando el abandono del idioma “nacional” por el inglés.

Cuando los emigrantes vuelven, usan indistintamente el inglés y el español en lugares públicos, o utilizan una mezcla de ambos idiomas (“caliche” –mencionaron algunos entrevistados), usando palabras que “sólo ellos entienden”, creando un efecto de diferenciación y “distancia” respecto de los demás miembros de la comunidad.
Este mismo sentimiento se mira fortalecido por los cambios en sus hábitos de consumo, especialmente en la forma de vestirse, distinta a la de la mayoría de los miembros de sus comunidades.

En la encuesta “Representaciones culturales y percepciones políticas en emigrantes salvadoreños”, realizada en el Aeropuerto internacional de El Salvador, se pudo establecer, efectivamente, que los encuestados son parte de una población con importante arraigo en Estados Unidos. Seis de cada diez se Identificaron como residentes permanentes y tres como ciudadanos estadounidenses.

Ocho de cada diez aseguraron pasar más tiempo en Estados Unidos que en El Salvador; de hecho más del 44% de los entrevistados tienen entre 11 y 20 años de vivir allá, y alrededor de otro 13% entre 21 y 25 años. Al mismo tiempo, es una población que también mantiene una relación significativa, en términos de frecuencia de viajes (Gráfico 9.3) con su país de origen, ya que aproximadamente 6 de cada 10 declararon que vuelven a El Salvador al menos una o dos veces al año. Los principales lazos con su país de origen se mantienen gracias a la familia, los medios de comunicación y las telecomunicaciones, la comida, los objetos simbólicos de la identidad, el idioma y la religión.

¿Por qué medios se entera de noticias sobre El Salvador cuando está en Estados Unidos?

¿Cómo construir ese nuevo Nosotros en un mundo globalizado? “No hay otro remedio que navegar en las encrespadas aguas globales…sabemos que podemos contar poco con Estados nacionales obsoletos y defensivamente agrupados en carteles poco operativos, que los sindicatos de la era industrial bastante tienen con sobrevivir y que las empresas viven al día, pendientes del Transnacional”. ¿Cómo distinguir lo propio de lo ajeno? ¿Será verdad que, como se dice comúnmente, nuestra sociedad debe “rescatar” nuestra identidad? ¿Rescatarla de dónde, o de quién? En todo caso, ¿rescatar qué?

El principal desafío para el desarrollo humano de El Salvador consiste en construir un nuevo Nosotros, que pasa por:

a) promover un cambio cultural que ayude a identificar los fines de la sociedad salvadoreña, y que favorezca valores y conductas de tolerancia, honestidad, solidaridad y respeto a la vida;
b) promover la reconciliación nacional retomando y reformulando los contenidos del proyecto de “cultura de paz” propuesto después de la firma de los Acuerdos de Chapultepec (Ministerio de Educación, 1993); y, c) asumir plenamente la diversidad cultural del nuevo país creado por las migraciones.

Este nuevo Nosotros requiere del diseño y ejecución de una Política Cultural que involucre la salvadoreñidad, dentro y fuera del territorio; que valore y proyecte la cultura propia y promueva una identidad renovada, abierta a lo universal, que acepte la diversidad y pluralidad; que además contribuya a capacitar y formar el capital humano; que favorezca el desarrollo de la capacidad creativa y crítica; y que propicie una reforma institucional, en particular de la institucionalidad cultural salvadoreña.

La construcción de ese nuevo “Nosotros” debe estar conjugado con acciones educativas formales e informales en las que participen la sociedad, las instituciones, las empresas, los medios de comunicación y aquellos sectores altamente sensitivos como artistas e intelectuales.

No hay mejor cemento para establecer sólidos lazos de identidad entre los salvadoreños y salvadoreñas donde quiera que se encuentren. La necesidad de mantener fuertes e irrompibles esos lazos de identidad

No responde sólo a la importancia que esto tiene para las familias, o a un sentimiento “romántico” de hermandad abstracta. Los emigrantes son una parte sustancial de la riqueza y el capital humano de El Salvador. Solamente los lazos de la cultura pueden asegurar una larga y durable relación entre los salvadoreños de “aquí” y de “allá”. Por otra parte, el resurgimiento de los sentimientos de apego al país por parte de los y las emigrantes, también se explica por la necesidad que estos tienen de hacer valer su Diferencia cultural, como parte de una estrategia de inserción en la sociedad de Estados Unidos.

En una era de crecimiento de inmigración y tráfico textual “los acuerdos legales y económicos que determinan la circulación de la cultura son, con frecuencia, tan importantes como las políticas nacionales” (Miller y Yúdice, 2004).

La cultura es, pues, la práctica y el imaginario de la vida en común, es parte constitutiva del desarrollo humano y está directamente relacionada con la creación de un entorno en el que las personas puedan realizar plenamente sus posibilidades y vivir en forma productiva y creadora de acuerdo con sus necesidades e intereses (PNUD, 2001).

La cultura cuenta decisivamente en el desarrollo humano tanto como el fortalecimiento institucional y el capital social. Este enfoque es relativamente nuevo.

La cultura como parte consustancial de los procesos de desarrollo ha comenzado a ganar espacio, entre otras cosas, gracias a las propias transformaciones que ha experimentado el concepto de cultura, desprendiéndose de su asimilación al folklore, las humanidades y las bellas artes. Una de las novedades de esta concepción consiste precisamente en revelar el papel de la cultura como un formidable instrumento de progreso económico y social.

Las relaciones de los salvadoreños en Estados Unidos van más allá del mundo hispano, y se amplían hacia otras culturas estadounidenses, como la mayoría anglo-americana, con estadounidenses más recientes (ítaloamericanos, irlandés-americanos), y las otras minorías no hispanas (afro-americanos, asiático-americanos), y los otros nuevos inmigrantes (asiáticos y de Europa oriental y la ex URSS). Estas relaciones de tipo intercultural también bombean su propia influencia hacia el interior de los lugares de origen de los emigrantes salvadoreños. La cultura debe ser valorada como un motor de desarrollo. De acuerdo con Germán Rey (2002), la cultura ya no es “el ‘cadáver exquisito’ que se agrega a los temas duros del desarrollo, sino una dimensión que cuenta decisivamente en todo proceso de desarrollo tanto como el fortalecimiento institucional, la existencia de tejido y capital social y la movilización de la ciudadanía”. La consideración de la importancia de la cultura en el desarrollo debe expresarse mediante un reconocimiento explícito en los planes gubernamentales, en los proyectos empresariales y en las dinámicas de las organizaciones no gubernamentales, movimientos de la sociedad civil, partidos políticos, etc.

Reforma institucional en el Estado. Desde luego, las migraciones cruzan aspectos relacionados con política exterior, mundo laboral, comercio y finanzas, y también las atribuciones y acciones propias de los ministerios de Relaciones Exteriores, de Trabajo y de Economía, debieran ser examinadas y reformadas en donde haga faltas. Por su naturaleza, CONCULTURA es una entidad llamada a jugar un papel de liderazgo. En este sentido debiera emprender una revisión del marco legal que le dio creación y su adecuación a las nuevas realidades. Un aspecto central que debe atenderse es la significación del trabajo del gestor cultural y su rol en un mundo globalizado y una sociedad transnacional.

GRAFICO ESTADÍSTICO DE LAS MIGRACIONES.

7,2 LOS MIGRANTES EN LA PRENSA SALVADOREÑA

Una de las primeras cosas que salta a la vista es el interés que ha despertado la migración en los medios. En la televisión nacional, de los trece canales disponibles, cinco ofrecen a sus audiencias programas permanentes de información y de asesoría legal para los emigrantes. Los tres canales de TCS y canal 12 suelen hacer coberturas y alguna programación especial sobre el tema. El canal 10 (estatal), los canales privados 21 y 33, y los canales religiosos 8 y 27, mantienen programas permanentes para informar y discutir sobre la migración.

El proyecto multimedia de mayor alcance en el ámbito de la migración es, hasta ahora, el de La Prensa Gráfica (LPG) que cuenta con una sección diaria en el medio impreso. En el año 2000 LPG inició la sección Departamento 15 concebida como un espacio de noticias y como punto de contacto con los habitantes repartidos en el espacio transnacional: el imaginario “decimoquinto departamento del país”. El proyecto tiene, también, una página en Internet, y una alianza con Univisión y otra con el canal 34 de Los Ángeles.

Por su parte, El Diario de Hoy (EDH) inició en 2002 el proyecto Elsalvador.com, distinto del sitio Web que lleva el mismo nombre. A lo largo de los últimos tres años el proyecto ha llegado a ser una sección diaria, con corresponsales en Estados Unidos y México.

Los rotativos más pequeños, El Mundo (EM) y Co Latino (CL), no han escapado a esta tendencia. Otorgando un espacio significativo al tema. Las migraciones se han convertido, sin duda, en uno de los temas sobre los cuales existe mayor atención de la prensa y del público.

Noticias relacionadas con migraciones en la prensa estadounidense (en inglés)

DIFERENCIAS POSITIVAS Y NEGATIVAS DE LA MIGRACIÓN EN EL SALVADOR

COMPORTAMIENTO DE LAS MIGRACIONES EN EL SALVADOR A NIVEL MACROECONÓMICO

CAPITULO 8
CIUDADANÍA Y MIGRACIÓN EN TIEMPOS DE GLOBALIZACIÓN

Las migraciones, como concepto y fenómeno, predatan la globalización, pero con la misma han adquirido dimensiones nuevas que las hacen distintas de las migraciones del pasado1. En tal sentido, las migraciones pueden ser consideradas como un prisma a través del cual se puede contemplar la globalización a partir de los comportamientos y tendencias de los “movimientos transregionales Y transcontinentales de las personas, ya sea que se trate de migraciones de trabajadores, o de diásporas o procesos de conquista y colonización”

Para la mayoría de inmigrantes salvadoreños, indocumentados en Estados Unidos, la salida del país los enfrenta a un trade off entre la búsqueda de oportunidades para tener acceso a mejores condiciones de vida y la pérdida parcial o total de sus derechos civiles y políticos, aun cuando de hecho sigan siendo nacionales, se sientan como salvadoreños y se identifiquen con El Salvador. Desde esta situación, los emigrantes contribuyen grandemente a que los miembros de su familia que permanecen en el país mejoren su calidad ciudadana al proporcional apoyo material y cultural a través de los cuales logran aumentar las oportunidades para el ejercicio de sus derechos sociales, civiles y políticos. En lo que respecta a los propios emigrantes, al obtener mayor bienestar económico en virtud de su trabajo, y experimentar el funcionamiento del estado de derecho propio del país receptor, se ven incentivados a buscar institucionales (tanto en el país receptor como en su país de origen) para regularizar su estatus migratorio y de esa manera iniciar el largo proceso para ejercer plenamente la ciudadanía a través de su nueva nacionalidad. El creciente número de organizaciones de salvadoreños en el exterior y la recurrencia de este tema en sus agendas de trabajo demuestra lo importante que es para la ciudadanía salvadoreña en el exterior regularizar su estatus migratorio.

En el cuadro 1 se presentan algunas variables que muestran el contraste entre la realidad socio-económica y de gobernabilidad que los salvadoreños enfrentan en el país y las oportunidades que les ofrece la emigración hacia Estados Unidos

No obstante esa significativa mejoría con respecto a las condiciones de vida que enfrentaban en su país de origen, los salvadoreños en Estados Unidos se encuentran en clara desventaja comparados con los estadounidenses promedio, cuyo IDH de 0.944 les coloca en la décima posición en la clasificación mundial de este indicador. La tasa de pobreza de los salvadoreños en Estados Unidos es 7 puntos porcentuales mayor que la de los estadounidenses, al tiempo que sus ingresos per cápita son menos de la mitad de los que éstos perciben, pero aún así su tasa de pobreza es casi la mitad de la que sus compatriotas enfrentan en El Salvador y sus ingresos per cápita son casi seis vece mayores que el PIB per cápita de El Salvador.

Datos de desarrollo humano e indicadores de gobernabilidad seleccionados según nacionalidad y país de residencia (cuadro No. 1)

Si lo que ganan los salvadoreños al emigrar es una mejoría en su situación económica y social, hay que analizar qué es lo que pierden. Como ya se ha mencionado, las posibilidades para emigrar o simplemente movilizarse entre países son tremendamente diferenciadas. Hay una élite de la población mundial que pueden tener derechos como ciudadanos plenos de múltiples países o por lo menos viajar

Sin encontrar mayores dificultades para sus movimientos. Hay otro grupo que puede viajar con algunas facilidades pero sin todos los derechos. Por ejemplo, las personas que obtienen una visa de turista pero cuya verdadera intención al viajar no son con fines turísticos sino para trabajar. Viajan, entran legalmente a un país pero se incorporan al mercado de trabajo. Muchos regresan a sus países de origen antes de que su estadía venza mientras que otros simplemente permanecen en el país de destino convirtiéndose en personas indocumentadas. Pero la enorme mayoría de personas que emigran hoy en día lo hacen en los márgenes de las sociedades, sin documentos, situación que los lleva a ser tratados por las autoridades como delincuentes.

Además de las políticas implementadas en la frontera entre México y Estados Unidos, habido cambios en los mecanismos de aprehensión de inmigrantes, involucrando a las autoridades de los países de tránsito, como son México, Guatemala y El Salvador. Así, los inmigrantes indocumentados enfrentan condiciones extremadamente difíciles en su viaje hacia el norte, siendo el peligro particularmente grave para las mujeres.

Deportados salvadoreños de México (marzo a junio, 2004)
(Cuadro No. 2)

Al examinar esta problemática desde la perspectiva de la ciudadanía civil, se revela la vulnerabilidad de un conjunto importante de derechos, los cuales incluyen la igualdad legal y la protección contra la discriminación, el derecho a la vida, a la integridad física y a la seguridad, y a la administración de justicia3. Los salvadoreños en tránsito hacia el norte tienen un derecho fundamental a la no discriminación.

Aunque no existen datos sistematizados al respecto, los emigrantes en tránsito frecuentemente son víctimas de asaltos, robos y violaciones. Por el hecho de ser indocumentados son presa fácil de delincuentes, quienes saben que sus delitos no serán castigados porque no son denunciados. En tal sentido, se puede afirmar que los emigrantes indocumentados en tránsito no gozan del derecho a defender y hacer valer el conjunto de los derechos de una persona en pie de igualdad con los demás Mediante los debidos procedimientos legales.

8,1 LA DIVERSIDAD LEGAL DE LOS SALVADOREÑOS EN ESTADOS UNIDOS

A diferencia de los ciudadanos estadounidenses, los residentes permanentes no pueden participar en elecciones, pero gozan de muchas de las otras protecciones y beneficios de los ciudadanos. Por ejemplo, pueden viajar fuera del país y regresar sin mayores dificultades; y pueden hacer peticiones de reunificación familiar para sus cónyuges, hijos y padres o madres. No obstante estos beneficios a la reunificación familiar, las listas de espera para los residentes permanentes son más largas comparadas con las de los ciudadanos, haciendo que la tan deseada reunificación frecuentemente tarde más de una década.

Estatus legal de los salvadoreños en los Estados Unidos
(Cuadro No.3)

Los salvadoreños en las categorías de solicitantes de asilo, TPS/ABC, TPS (terremoto) o elegibles para NACARA se encuentran en una especie de limbo legal.

Tienen el derecho a permanecer en Estados Unidos mientras su caso esté pendiente de resolución y pueden solicitar un permiso de trabajo pero no tienen el derecho de viajar fuera del país, ni la posibilidad de solicitar la reunificación familiar, y tampoco tienen una resolución permanente a su situación legal.; el TPS ofrece un respiro importante ante la situación de no documentación pero no resuelve el estatus legal de forma duradera. Por tanto, puede decirse que estos compatriotas gozan de una ciudadanía a medias. Finalmente, la categoría de indocumentado constituye obviamente el grupo más vulnerable y claramente el más difícil de cuantificar. Tomando en cuenta la diversidad de cifras que se manejan sobre el tamaño de la población emigrante, el número estimado de salvadoreños indocumentados presentado en el cuadro No, 3 puede parecer muy baja. Sin embargo, tomando en cuenta que estas estimaciones fueron hechas para el año 2002, y que muchos salvadoreños que no gozaban de documentos pudieron aplicar para el TPS otorgado en 2001, la cifra parece bastante razonable. Obviamente, con una migración continua hacia Estados Unidos, previsiblemente el número de salvadoreños indocumentados en ese país ha aumentado sensiblemente, al igual que ha aumentado el número de ciudadanos naturalizados y de residentes permanentes. La revisión de estos datos no pretende obtener números exactos para cada categoría sino identificar las tendencias y subrayar la diversidad de situaciones legales de la población salvadoreña en Estados Unidos. La atención

A los mismos requiere de intervenciones en políticas públicas dirigidas a los diferentes grupos. En el caso de las personas indocumentadas, su situación legal les genera múltiples vulnerabilidades, desde abusos en el empleo (no recibir los sueldos debidos, ser sujetos a condiciones más peligrosas y degradantes, etc.) Y de cara a situaciones de violencia (no reportar casos de violencia doméstica, no llamar a la policía cuando han sido víctimas de delitos, etc.) hasta limitaciones en sus oportunidades para forjarse un mejor futuro (no poder continuaron estudios superiores, etc.)

La lucha por una ciudadanía integral en Estados Unidos constituye un camino bastante difícil pero no necesariamente implica la pérdida de la identidad nacional. Singer y Gilbertson (2003) afirman que, irónicamente, muchos emigrantes deciden convertirse en ciudadanos estadounidenses para poder vivir en el extranjero y mantener sus lazos con sus comunidades de origen. El “pasaporte azul” asegura que pueden viajar entre países y regresar a Estados Unidos cuando quieran o necesiten hacerlo. En el caso de los salvadoreños, Baker-Cristales señala que éstos buscan convertirse en ciudadanos estadounidenses no para establecerse de forma permanente en Estados Unidos sino para mantener “una plataforma desde la cual puedan realizar sus actividades transnacionales económicas, sociales, y políticas, porque les permite una facilidad de viaje y entrada a Estados nacionales múltiples”

Nacionalidad manifiesta de salvadoreños entrevistados, según estatus de residencia (porcentajes) cuadro No. 4

El cuadro No...4 muestra cómo la nacionalidad salvadoreña predomina entre los salvadoreños que han adquirido la ciudadanía de Estados Unidos. En vez de considerarse simplemente estadounidenses, los salvadoreños que tienen la ciudadanía estadounidense prefieren identificarse como” ambos”, salvadoreños y estadounidenses.

De hecho, la ciudadanía puede ser una de las maneras en que los salvadoreños residentes en Estados Unidos pueden convertirse en actores políticos transnacionales, ya sea participando en la política de Estados Unidos o de El Salvador, y en el caso de las organizaciones comunitarias, formando un puente no-estatal entre los dos países”.

8,2 LA CALIDAD DE LAS RELACIONES TRANSNACIONALES Y LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA

Si los salvadoreños están dispuestos a sacrificar sus derechos de ciudadanía política y civil a cambio de obtener una mejoría en su situación socioeconómica, ¿tiene consecuencias ese trade off a corto y largo plazo y, en caso de ser así, cuáles son? Un análisis preparado para este informe indica que efectivamente tiene consecuencias, y que éstas tienen que ver con la calidad y robustez de los vínculos de los salvadoreños en el exterior con el proceso social y político en El Salvador.

Nexos y lealtades con el país de origen y Estados Unidos, según nacionalidad (cuadro No. 5)

Nuevamente, los patrones de comportamiento de los salvadoreños adquieren cierta diferenciación con respecto a los inmigrantes de los otros países incluidos en la muestra. La auto-identificación como nacional (“salvadoreño”) es más baja entre los salvadoreños, comparada con la auto-identificación nacional entre cubanos, colombianos y mexicanos, tanto antes como después de la aplicación de controles11.

Aunque el envío de remesas es una de las principales actividades transfronterizas entre los salvadoreños, en la medida que los inmigrantes permanecen más tiempo y logran estabilizarse en Estados Unidos, su probabilidad de enviar dólares a sus familiares disminuye considerablemente (ver cuadro Np.6). Pero hay otro tipo de actividades sociales, económicas y políticas que están presentes, y la probabilidad de participar en ellas aumenta significativamente al lograr consolidar el estatus legal en Estados Unidos, lo cual está asociado también con un mayor asentamiento en ese país y mejoras apreciables en materia de recursos económicos y sociales. Por ejemplo, viajar para las celebraciones de fiestas patronales o ser un empresario transnacional resultan ser actividades que aumentan con la duración de la estadía, en la medida que se adquieren mejores garantías legales y mayores recursos socio-económicos. No obstante, para un porcentaje apreciable de los inmigrantes, cuyo estatus legal es todavía muy vulnerable (indocumentados o con protección temporal), la posibilidad real de aprovechar los nexos que ofrecen beneficios más allá del grupo familiar inmediato es bastante reducida.

Los inmigrantes salvadoreños envían dinero a casa en montos muy altos. Sin embargo, en la mayoría de los otros aspectos, los lazos con el país de origen –ya sea al nivel de actividades transfronterizas o de vínculos subjetivos tienden a ser más débiles al compararlos con otras nacionalidades. Las características únicas de la emigración salvadoreña, más notablemente su elevada proporción de indocumentados y la naturaleza lenta y difícil del proceso de legalización, parecen ser los obstáculos más importantes para consolidar los nexos con el país de origen.

Más allá de las remesas, los intercambios recurrentes y regulares a través de las fronteras están grandemente condicionados por el estatus legal en Estados Unidos. Este estatus legal es precisamente el factor condicionante del que tantos inmigrantes salvadoreños carecen. Por su parte, aquéllos que sí poseen la condición legal necesaria y disponen de la libertad para conectarse con su país de nacimiento, aprovechan pobremente dicha opción en la medida que los nexos convergen hacia el hogar.

El envío de remesas es obviamente el nexo de mayor relevancia, pero consiste esencialmente en una actividad cuyos beneficios principales e inmediatos suelen reducirse al ámbito de las familias de los emigrantes, sin alcanzar al resto de la sociedad. Es también una actividad que tiende a desvanecerse con el tiempo, a menos que las condiciones socio-económicas en el país de origen continúen expulsando emigrantes. En cambio, los otros tipos de intercambios (participar en asociaciones, visitar el país de origen, ser empresario transnacional) pueden tener impactos mucho más allá de la familia, teniendo así efectos multiplicadores potencialmente más importantes. Entre los inmigrantes salvadoreños, empero, estos otros nexos son todavía sumamente limitados y relativamente débiles, lo cual plantea una serie de retos importantes de cara a ampliar las posibilidades para el ejercicio de una ciudadanía integral de los salvadoreños, residentes en el país o fuera de él; e implica analizar las políticas y programas encaminados a fortalecer la ciudadanía social, civil y política.

Probabilidad de participar en actividades e intercambios transfronterizos según estatus legal (salvadoreños en Estados Unidos) cuadro No.6

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

La economía Salvadoreña en un tiempo fue una de las buenas economías cuando existía el famoso modelo macroeconómico agro exportador pese a ese mecanismo pese al conflicto armado las personas emigraron a diferentes países y mucho mas en los Estados Unidos.

Consecutivamente desde los años de 1980 se aproximaba, resinaba y esperaba un cambio que le iba a dar vuelta al modelo macroeconómico vigente en aquellos tiempos, en el que estamos hablando es sobre cuando el gobierno se agarro de las remesas familiares debidos a los Salvadoreños que emigraron Asia el extranjero y desde ese momento diferentes representantes presidenciales se basaron y se siguen basando actualmente en el 2007 en el sector financiero, como estabilizador y apoyo en disminución de la pobreza y de la balanza de pagos, y olvidándose de otros recursos e ideas y reformas fiscales para el desarrollo humano y el crecimiento económico los cual desde el 2004-2007 se mantiene ritmo promedio de PIB.

La economía salvadoreña creció el año pasado, pero fue uno de los crecimientos más bajos de Centroamérica y América Latina; eso pese a que se hicieron reformas con las que de hecho deberíamos estar creciendo mucho más que el promedio.

Lo nuevos datos que surgen este año creo que son de enero y febrero no son actualizados, ese es uno de los problemas de este país, por tanto hay que tomarlo con mucha precaución.

La economía está creciendo a un ritmo parecido al del año pasado, de ahí a decir que este año vamos a crecer al 5% y que estamos sobre la senda del crecimiento, creo que es algo incorrecto y un poco irresponsable.

El buen crecimiento de la economía de América Latina se debe en parte aun contexto internacional muy favorable… hay un crecimiento a nivel latinoamericano, pero dentro de ese contexto, El Salvador es el país que menos crece.

Surgen ahí las preguntas, de porque un país que ha hecho de todo en las reformas y que es el país mas libre, no crece como los otros.

Lo que le falta a este país para estar en al senda de crecimiento es todavía mucho y si a esto le sumamos el tema distributivo, de que el crecimiento no se distribuye entre la población y es muy concentrado… es peor.

La economía ya sufrió casi todas las reformas que había que hacer, ya se hicieron todas las recetas…y sin embargo el país sigue sin crecer como dicen las recetas.

La inversión pública no crece porque hay un problema fiscal que impide que haya inversión sostenida y eso es un problema serio para el futuro. Pero la inversión privada no depende de si un país hace reformas, depende de cómo valoran el país.

Hay que hacer una profunda reforma para racionalizar los recursos.

El Salvador tiene una carga tributara demasiado baja comparada internacionalmente y así no se puede hacer mucho.

Si la prioridad fuera enfrentar al pobreza, los recursos deben ir hacia ahí…los recursos deben ir en función de prioridades y muchas veces las prioridades del país no son las del Gobiernos o de los ministerios. ¿Qué necesita más el país, carreteras o caminos vecinales ara que los pobres saquen sus productos?

Las principales actividades más dinámicas que están haciendo crecer al país no están pagando impuestos, como turismo y exportaciones… esa es una contradicción básica… Con ese tipo de leyes lo que se está haciendo es concentrando más la riqueza.

La inversión privada no ha respondido como el Gobierno quería, ni a nivel nacional ni internacional. En una economía capitalista de mercado, si no hay inversión privada, no habrá crecimiento.

El problema estructural de fondo de El Salvador es que la inversión sigue siendo la más baja del continente; especialmente cuando el nivel de ahorro financiero, por las remesas, es de los más altos de la región… es una situación paradójica: hay un nivel de ahorro elevadísimo, pero la inversión es baja.

El ejemplo de Costa Rica… ni siquiera ha firmado un TLC, en cuestión de reformas está mucho más atrasada que El Salvador, pero recibe cada año el doble de inversión extranjera, porque tiene otras condiciones que los inversionistas creen que son muy importantes.

Esta diferencia se debe a dos factores importantes: la inversión que hizo Costa Rica por más de 50 años en educación, es una sociedad muy educada, es un país que tiene los recursos humanos que necesita el mundo globalizado. La segunda es el tema político, Costa Rica es una democracia consolidada, ahí nada va a cambiar por más que hayan cambios de Gobierno en los próximos 10 años.

En este país el gran déficit es que después de más de 15 años de los acuerdos de paz no hay un consenso en la sociedad sobre que tipo de economía quiere… por eso cada vez que hay elecciones se polarizan las posiciones y comienzan unos temores e incertidumbres que ponen nervioso al inversionista.

La concentración del ingreso es el principal problema de esta sociedad y de la sociedad centroamericana, por tanto el problema estructural que impide que haya democracia real en este país y que haya una participación de los beneficios de la economía en la sociedad es la brutal concentración del ingreso y la riqueza.

La falta de un consenso en términos económicos, está vinculado, pero no es necesariamente lo mismo…Este país lo que necesita es un acuerdo nacional mínimo, que no solo tiene que ver con lo partidos políticos, sino también con los sectores empresariales y sociales.

Este discurso le ha funcionado bien a ARENA durante 20 años, siempre con el tema ideológico, mete miedo y asusta al país creando una polarización en la que ARENA siempre gana y no dudo que la sigan utilizando…es una estrategia política que da resultados, el problema es que eso para el país no es bueno, porque en la medida que aparezca que unos son los buenos y los otros los malos y que cuando lleguen los malos el país se va a deshacer…es una visión irresponsable, porque eso en términos económicos tiene implicaciones profundas.

Este Gobierno y los gobiernos de ARENA tienen una gran responsabilidad en algunas conductas de la oposición; ARENA ha tomado medidas que en otro país se concertan porque son medidas demasiado importantes para el país, como por ejemplo al dolarización y el TLC.

El Salvador tiene el record mundial de aprobar un TLC en una semana sin consultar a nadie.

ANEXOS

El diario de hoy

Nacionales

PNUD: El Salvador debe mejorar gestión de agua

Desafío. El Informe de Desarrollo Humano 2006 devela aún desigualdades en la distribución del recurso en el país y recomienda hacer un manejo sostenible.

Publicada 9 de noviembre de 2006 , El Diario de Hoy

Mirella Cáceres El Diario de Hoynacional@elsalvador.com

Acortar la brecha en materia de cobertura de agua en el país sigue siendo un reto. Sobretodo cuando al comparar la disponibilidad domiciliar del recurso en el contexto de América Latina, El Salvador figura entre los que ofrecen menos acceso.

El Informe de Desarrollo Humano 2006, que se presentará este día y en el que se reflexiona sobre la crisis mundial del agua y su impacto en el progreso de los pueblos, menciona al país entre los que un 20% de las familias más pobres gastan en promedio de más del diez por ciento de sus ingresos en la compra de agua.

Otro documento paralelo al informe de Naciones Unidas, en el que se hace una valorización económica del agua, advierte que de no tomar “medidas urgentes para implementar un esquema racional de los recursos en un horizonte de sostenibilidad, El Salvador podría estar experimentando una situación de estrés hídrico”.

Este documento plantea la necesidad de que la Asociación Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda), como la principal abastecedora del recurso, incremente el nivel de inversión, ya que para 2005, la autónoma apenas invirtió $15 millones, un 0.09% del Producto Interno Bruto (PIB), cuando lo requerido es de 0.5%.“

Si gestionáramos los recursos hídricos dentro de una óptica de sostenibilidad y solidaridad, las tarifas deberían aumentar entre un 250 y 300 por ciento”, dice William Pleytez, coordinador general del Informe para El Salvador.

Un reajuste así significaría aumentar de $0.11 el metro cúbico (la tarifa mínima impuesta por Anda) a $0.86, una tarifa que, el presidente de Anda, César Funes, no ve viable, aún cuando el reajuste tarifario iniciado en septiembre mantiene el subsidio a ocho de cada diez usuarios. A los ojos de Naciones Unidas esto es una carga alta y “con un impacto redistributivo ineficiente”. Porque según el Banco Mundial, el 65% de los hogares más pobres no reciben ese beneficio al no disponer del servicio.

El informe plantea además que el problema no radica en la escasez del recurso sino en el manejo debido a problemas técnicos, financieros y de organización.

Anda dice marchar por el buen camino

Para el presidente de la Anda, César Funes, el informe de Naciones Unidas no descubre nada nuevo. “El estudio no revela nada que no sepamos”, dijo ayer a manera de reacción, a la vez que dice que las cifras sólo se remiten a la inversión de Anda y deja fuera la de otras entidades involucradas en la temática.

Más optimista que preocupado, Funes dijo que el lunes iniciarán reuniones como parte de las acciones para construir una red de agua y saneamiento en el marco de un plan estratégico que aumente la cobertura de agua.

Este tema es uno de los puntos que señala el informe, especialmente el que sólo un 31.7% de la población rural tiene servicio de agua domiciliar.

Funes asegura tener varios proyectos de inversión y que el otro año beneficiará a otras 40 mil familias rurales, gracias a los fondos provenientes de préstamos internacionales, la Cuenta del Milenio y los ingresos del reajuste de tarifas.

BIBLIOGAFIA

http://www.desarrollohumano.org.sv/migraciones/2005espanol.htm

Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior

Blanca Estela Cruz

María Magdalena Chávez

Rosa Patricia Rodríguez

Orlando Hernández Escobar

Cesar de Jesús Urbina

Juan Roberson Campos

juanon20_9arrobahotmail.com

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS UNIVERSIDAD ANDRES BELLO

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