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También explica el fenómeno migratorio, las variables que se
desprenden o se mueven como efecto de lo que ocurre en el exterior
causando diferentes tipos de resultados como sociales, culturales,
económicos; su incidencia e impacto en la vida de las personas
salvadoreñas ya sean estos resultados positivos o negativos.
Siguiendo con el desarrollo de “PNUD” la cual se basa esta investigación
en el que esta organización busca el mejoramiento de la calidad humana
contribuyendo con su desempeño plantea para el salvador diferentes
lineamientos para la implementación de un nuevo modelo de crecimiento
macroeconómico que ayude al desarrollo humano global de país
salvadoreño.
En este informe se aprenderá:
· El como y el por que de las migraciones salvadoreñas a los Estados
Unidos.
· Como impacta el envió de remesas de los salvadoreños Asia su país
natal.
· Como impacta la cultura extrajera en el país salvadoreño.
· Que generan las remesas en el país.
Como tener otra visión de vida en el mercado laboral salvadoreño.
JUSTIFICACIÓN
El análisis realizado del informe que se presenta de esta investigación
y tema fundamental mundial de los diferentes aspectos económicos,
sociales y culturales; es realizado para obtener una mayor perspectiva
de la vida, y analizar las medidas que toma el gobierno y en las cuales
esta fallando e identificar las medidas que no le tomas mucha
importancia y que ayudarían al desarrollo humano y crecimiento
económico.
Además el hecho por el cual se desarrollo esta investigación es para
saber la realidad económica del país, su situación problemática, el
fenómeno imparable masivo de las migraciones y remesas; saber los
efectos que estos causan y demostrar que es un “TPS” y “CAFTA”, en que
ayuda en la vida de las personas y a la política salvadoreña y saber por
que el gobierno implementa el terror en la vida de las personas cuando
hay eventos de emitir el sufragio.
OBJETIVOS GENERALES
· Conocer los rasgos de las migraciones y las etapas que estas fueron
obteniendo hasta llegar a ser un fenómeno masivo y expansivo siendo este
tomado por el gobierno como un sector dinamizador financiero del país.
· Comprende y criticar constructivamente el modelo macroeconómico
vigente basado en el sector financiero (de las remesas familiares).
OBJETIVOS ESPECIFICOS
· Determinar los factores que impulsaron a las personas a emigrar Asia
los Estados Unidos para saber explicar sintetizadamente los cambios de
desarrollo humano del país Salvadoreño 2005.
· Mencionar los diferentes aspectos y factores que dan como resultado de
las migraciones y remesas familiares, para tener una mayor visualización
de variable y condiciones del desarrollo del país.
· Demostrar y mencionar el aporte y ayuda que brinda el (PNUD) como
organización de asesoría técnica y fortalecimiento, entre otras, para en
el desarrollo en El Salvador.
Definir y explicar los lineamientos para un nuevo crecimiento económico,
para poder estructurar las ideas de las personas y que tengan una mayor
comprensión del tema.
CAPITULO 1
DINÁMICA DE LAS MIGRACIONES INTERNACIONALES SALVADOREÑAS
A diferencia de la mortalidad y la fecundidad, la migración es una
variable demográfica difícil de aislar. Las razones que los han empujado
a migrar pueden hacer que los mismos emigrantes nieguen u
oculten su condición migratoria, además de que los sistemas de
recolección de infor mación no siempre estiman adecuada y opor
tunamente el fenómeno. Tampoco es fácil de prever el
comportamiento de las migraciones, ya que puede estar sujeto a
variaciones imprevistas, en respuesta a estímulos socioeconómicos,
políticos, ecológicos, bélicos, cataclismos naturales y otros.
1,1 APROXIMACION AL FENOMENO MIGRATORIO:
La migración internacional salvadoreña del último siglo puede dividirse
en grandes etapas, en razón de los factores que han moldeado su compor
tamiento. Esta primera aproximación dividirá el período desde las
postrimerías de la Primera Guerra Mundial hasta el año 2005 en
cuatro etapas que presentan variaciones en los flujos, las causas y
las motivaciones de los emig rantes
1,2 PRIMERA ETAPA (1920-1969)
El fenómeno de la migración internacional en el país es de larga data,
aunque cualitativamente ha revestido diferentes direcciones. Por
ejemplo, durante la primera mitad del siglo recién pasado, la mayoría
de los emigrantes salvadoreños salían del país impulsados
principalmente por la falta de acceso a la tierra y de oportunidades
empleo, especialmente en las áreas rurales. La mayoría se dirigía hacia
la parte norte de Honduras, a las plantaciones de banano de la United
Fruit Company. Se calcula que para los años treinta,
aproximadamente 25 mil salvadoreños habían emigrado; para la siguiente
década el número de emigrantes salvadoreños aumentó a 40 mil (Winschuh,
1997). En las décadas de los años cincuenta y sesenta, el flujo de
salvadoreños hacia Honduras siguió aumentando, esta vez porque gran
cantidad de población campesina había sido expulsada de las planicies
costeras del país como consecuencia del cultivo de algodón a
gran escala. Familias enteras migraban, ahora no sólo para trabajar
en las bananeras, sino también para ocupar tierras sin roturar, que
supuestamente le pertenecían al Estado Hondureño. Para los sesenta,
el número de emigrantes salvadoreños alcanzaba los 350 mil (Winschuh,
1997). Un flujo importante de salvadoreños emigró en la época de la
Segunda Guerra Mundial hacia dos destinos: Panamá y Estados Unidos. El
primero, que era el principal paso de mercancías, avituallamientos y
armas para el ejército norteamericano y sus aliados en la contienda
mundial, necesitó mucha mano de obra no calificada. Después de 1941,
cuando Estados Unidos ingresa a la Segunda Guerra Mundial, sus fábricas
necesitaron gran cantidad de mano de obra para suplir a los ciudadanos
norteamericanos que fueron a servir en los diferentes frentes de
guerra. Astilleros y fábricas se quedaron sin hombres. Millones de
mujeres obtuvieron empleos que nunca antes habían podido ocupar. De
México, Centroamérica y el Caribe llegaron obreros atraídos por el
empleo bien pagado; para 1941, algunos emigrantes eran obreros del
puerto de Acajutla, el principal de El Salvador. De allí salieron
a la bahía de San Francisco. Otros fueron al canal de Panamá y llevaban
con ellos a sus esposas e hijos. Otra vertiente del flujo de
emigrantes, dirigido principalmente hacia los Estados Unidos y Europa,
fue protagonizada por las clases altas y media-altas de la sociedad, por
motivos de educación, turismo, salud y otros. Se trataba de g r upos
de emig rantes de tamaño relativamente reducido, conformados por
sectores de altos ingresos y buena posición social.
1,3 SEGUNDA ETAPA (1970 -1979)
En esa década se observa un salto tanto cuantitativo como
cualitativo del fenómeno migratorio con respecto a los años anteriores.
La llamada Guerra de las Cien Horas, entre El Salvador y Honduras en
julio de 1969, alteró la estabilidad de los asentamientos
humanos de los salvadoreños que trabajaban en tierras hondureñas,
obligándolos a regresar a su país de origen. Debe tenerse en cuenta que
la migración de salvadoreños hacia la vecina Honduras estuvo
motivada principalmente por la carencia de tierras de cultivo. En
algunos casos, dadas las características del territorio hondureño,
era también destino de refugiados políticos y aun de delincuentes
comunes.
Los emigrantes de este período comienzan a dirigirse hacia los Estados
Unidos en números sin precedentes; se forman las primeras redes
migratorias allá, cuya importancia sería determinante en los años
posteriores. Muchos emigrantes, amparados en la legislación
norteamericana, no sólo legalizaban su propia situación migratoria, sino
que procedían a llevar legalmente a sus familiares. Paralelamente, las
redes ayudaban a migrar de forma ilegal a una cantidad enorme de
parientes, amigos y vecinos. Con este panorama como fondo, los flujos
migratorios hacia el exterior se incrementaban: miles de compatriotas
empezaron a abandonar el país, tanto en forma legal como ilegal.
Ambas modalidades no tenían todavía las características críticas
que asumirían a partir de la década siguiente. La travesía para alcanzar
al “sueño americano“tampoco era tan traumatizante como hoy en día.
Muchas investigaciones coinciden en reconocer que situaciones como la
carencia de tierras para trabajar, la falta de empleo y
oportunidades; la violencia política generada antes y durante el
conflicto ar mado; la inseguridad social, aunado a las grandes
expectativas de trabajo en el país de destino y con ello la
posibilidad de ayudar a los familiares que se quedaban atrás,
fueron los incentivos más importantes para emigrar.
1,4 TERCERA ETAPA (1990-1991)
Este período corresponde a los momentos más álgidos del conflicto armado
entre el ejército y los grupos insurgentes. La inestabilidad social, la
inseguridad permanente y las acciones de guerra que asolaron extensas
zonas del territorio fueron el marco de la vida cotidiana. A esta
situación habría que agregar los asesinatos políticos, los
secuestros, el terror urbano, las campañas de reclutamientos por parte
de la Fuerza Armada y los movimientos insurgentes y una crítica
situación económica. Durante este período, el flujo migratorio tuvo
diversos cauces: el que se realizó por el camino de la legalización del
estatus migratorio de aquellas personas que llegaron a los Estados
Unidos durante los sesenta y setenta y que por ello mismo pudieron
acceder a programas de reunificación familiar. También, algunos países
europeos facilitaron programas de ayuda para perseguidos políticos, así
como programas regulados de migración hacia Canadá y Australia, debe
reconocerse que el mayor flujo de salvadoreños hacia el exterior
se dio por la vía ilegal, los mojados, que llegaron a los Estados Unidos
arriesgando sus vidas. Todo ese contingente de personas se
desplazaba por vía terrestre, a través de Guatemala y México, y
cruzaban ilegalmente la frontera de los Estados Unidos. Viajaban
tanto a título de una aventura personal como también poniéndose en
manos de los coyotes (quienes se dedican al traspaso ilegal de
personas).
1,5 CUARTA ETAPA (1992-2005)
Esta etapa inicia con la finalización del conflicto armado
mediante la firma de los Acuerdos de Paz, que permitió el retorno
de emigrados por diversas causas: refugiados políticos, personas
de altos recursos económicos que habían huido por la guerra, y
combatientes y simpatizantes de la guerrilla que se incorporaron a
la sociedad. Simultáneamente, se reactivaba la economía, aumentaba el
gasto social y se presenciaban signos de avance en términos de
reconciliación nacional; Sin embargo, una vez pasada la burbuja de la
paz, reaparecen viejos problemas tales como: la escasez de empleos
atractivos, la falta de oportunidades para el desarrollo de pequeñas
actividades productivas, crecientes niveles de desigualdad y el reinicio
de la confrontación política. Frente a tal panorama, muchos
decidieron migrar de nuevo, mientras que otros, que nunca se habían
ido, optaron por buscar satisfacer sus expectativas fuera del país.
En la presente etapa varios factores nuevos han impulsado los flujos
migratorios. Entre ellos, se destacan la desaceleración de la
economía a partir de 1996; la crisis de rentabilidad de la
agricultura, reforzada por la brusca caída de los precios
internacionales del café, que continúa siendo el principal
producto de exportación; los estragos del huracán Mitch en 1998;
los dos terremotos de 2001; la ola delincuencial que azota al país y las
crecientes historias de éxito de personas que optaron por migrar en las
décadas anteriores. Estos factores han catapultado la migración masiva
de la población hacia los Estados Unidos, tanto en los noventa
como en los primeros años del siglo XXI. Según las últimas encuestas,
entre 5 y 7 de cada 10 salvadoreños emigrarían del país si pudieran
hacerlo. Los saldos migratorios y datos sobre deportados para los
primeros meses del 2005 (cuadros 1.3 y 1.4) estarían indicando que un
promedio de 1 mil 70 personas emigran por día de El Salvador, y que
146 de ellos son devueltos (deportados). No obstante, más que
clarificar la envergadura de este fenómeno, se considera que estas
cifras empañan la realidad y muestran el enorme problema sobre la
cuantificación de la migración.
1,6 LA EMIGRACION A PARTIR DE LAS ESTADISTICAS ESTADOUNIDENSES:
La emigración salvadoreña en las últimas décadas se ha dirigido
principalmente hacia los Estados Unidos: más del 90%, seguida de lejos
por Canadá (menos de 6%), México y Centroamérica (alrededor de 3%),
Australia (menos de 1%) y el resto del mundo (menos de 0.5%)3. Esto ha
hecho que los emigrados salvadoreños constituyan en los Estados
Unidos una minoría en expansión. Con relación a los
latinoamericanos, pasaron de 0.9% en la década de los setenta, a 2.2% en
los ochenta, a 2.9% en los noventa y a 4.9% en el 2000. Para esos mismos
años y para el total de inmigrantes hacia dicho país, los
salvadoreños constituyeron el 0.2%, 0.7%, 2.4% y 2.6%,
respectivamente (Peregrino citada en Maguid, 1999; para 1990 y 2000,
US Census).
Por otra parte, los emigrantes salvadoreños residiendo en los Estados
Unidos han pasado del 0.2% de la población de El Salvador en 1960 a por
lo menos 13% en el año 2000, y posiblemente tanto como el 40%, Este
crecimiento representa un éxodo que puede atribuirse tanto a los
factores económicos acumulativos como al conflicto armado que
experimentó el país en los años ochenta, y secundariamente a los vastos
tejidos transnacionales de relaciones familiares y redes sociales que
han crecido desde entonces.
Las cifras proyectadas por la misma oficina del censo, con base en la
muestra profundizada que toma a uno de cada seis hogares, y que estima
la cifra de 817 mil 366 salvadoreños en Estados Unidos (13% de la
población salvadoreña)4, probablemente representan el estimado más
confiable de las cifras oficiales. Su fortaleza radica en que provienen
de la combinación de una muestra muy grande que tiene un mayor cuidado
al contestar las preguntas sobre el país de origen y que registra menos
personas con el genérico “latino/hispano“. A resultados similares han
llegado también otros, al estimar la cantidad de salvadoreños en Estados
Unidos basándose en la encuesta del 1% de viviendas del año 2000.
Sin embargo, otras estimaciones ponen el número más alto. El Mumford
Institute, de la Universidad de Albany, calculó que en el año 2000 había
1 millón 117 mil 960 salvadoreños en los Estados Unidos (17.8% de
la población de El Salvador), y calculó una corrección a las cifras del
censo con base en otra encuesta de la misma Oficina del Censo,
los US Census Current Population Surveys, que utiliza preguntas más
precisas acerca del país de origen pero que tiene el defecto de una
muestra más pequeña.
El último estimado basado en datos de los Estados Unidos enfoca el
estatus legal de los salvadoreños en dicho país, al sumar aquellos que
han adoptado la nacionalidad estadounidense, los residentes permanentes,
los solicitantes de asilo en proceso regular y los beneficiarios del
Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés), por el
terremoto de 2001 y otros procesos especiales. Para el año 2002, los
salvadoreños contabilizados en estos gr upos por las autoridades
norteamericanas sumaban 1 millón 82 mil 703, sin contar a los no
documentados. En ese año, los salvadoreños indocumentados se estimaban
por parte del Ser vicio de Inmigración en unos 189 mil, lo que da
un total de 1 millón 272 mil emigrantes, alrededor de 19.5% de la
población de 6.5 millones estimada para El Salvador en 2002.
1,7 LA EMIGRACION A PARTIR DE LOS DATOS SALVADOREÑOS:
El Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador ha desarrollado
estimados de la población que puede considerarse salvadoreña en los
Estados Unidos y el resto del mundo, a través de consultas consulares y
otros medios. A pesar de que no existen datos estadísticos globales que
midan efectivamente la población salvadoreña en el exterior, se presume
que actualmente radica en el exterior una población cercana a los 3.3
millones distribuidos en diferentes partes del mundo. Uno de cada tres
salvadoreños se encuentra en el exterior; de este total, al menos un 88%
se ha concentrado en los Estados Unidos (2.9 millones). Si bien
hace falta documentar mejor las bases de estos estimados mayores, no
sería sorprendente que resultara cierto que la población
salvadoreña en los Estados Unidos fuera mayor que los niveles detectados
por el censo de ese país, aun con las correcciones del caso, por dos
razones: el clásico subconteo de los grupos étnicos y de los pobres en
los censos, así como el hecho de que una parte considerable de los
inmigrantes salvadoreños ha llegado o se ha quedado en un estado de in
documentación, con lo que evita el escrutinio oficial.
Los datos salvadoreños, sin embargo estarían indicando que si para que
emigrara el primer millón de salvadoreños se requirieron los 48 años
transcurridos entre 1951 y 1998, se requirieron solo cuatro años más
(1998-2002) para despachar el segundo millón. A mayo de 2005, el saldo
acumulado de casi 55 años era de 2 millones 664 mil emigrantes. De
mantener el ritmo actual de más de 32 mil por mes, se habrá excedido 3
millones de emigrados a mediados de 2006. Suponiendo que de estos
90% se ha dirigido a los Estados Unidos, solo en ese país habría ya 2.7
millones de salvadoreños, sin incluir los que salieron del país sin
registrarse y los nacidos allá que han asumido la doble
nacionalidad. De ser así, podría quedarse corto el estimado del
Ministerio de Relaciones Exteriores, de 2.9 millones de salvadoreños
en los Estados Unidos.
¿CUÁL SERÁ EL NÚMERO DE SALVADOREÑOS EN EL MUNDO?
Como se ha visto, los datos de distintas procedencias son
encontrados; no hay consenso. Basados en los datos salvadoreños, si se
suman los saldos migratorios acumulados a mayo de 2005 (de 2.66
millones de emigrados) a la población salvadoreña residente en el
país (6.76 millones, que es la que usa como referencia la Encuesta de
Hogares de Propósitos Múltiples para 2004), se obtiene un estimado
global de 9.42 millones, a los cuales habría que sumar los nacimientos
de salvadoreños en el exterior así como la emigración no registrada y
restarle las defunciones. Esta cifra es el resultado de una estimación
muy gruesa que habría que ir afinando conforme se presentan datos
mejores. No obstante, tiene el mérito de proporcionar una primera
aproximación de la envergadura de la nación salvadoreña sobre la faz de
la tierra. Del total de 9.42 millones de personas que integran la nación
salvadoreña, 28% estarían afuera, conformando la diáspora.
1,8 LOS DEPORTADOS
Dentro del balance de los flujos migratorios, vienen registros de los
emigrantes que han sido regresados a El Salvador desde otros países por
medio de la deportación. Algunos no llegaron a sus destinos y fueron
devueltos en el camino; otros fueron deportados del país a donde querían
emigrar, a veces después de años allá. Una parte ha sido deportada con
antecedentes policiales, incluyendo el conocido caso de los mareros;
pero la gran mayoría no ha tenido roces con las autoridades fuera de su
intento a migrar sin la venia oficial.
El siguiente cuadro resume los datos sobre los deportados recibidos en
El Salvador desde enero de 1999 hasta junio de 2005.
Deportaciones de salvadoreños, con y sin antecedentes penales
En los tres primeros años, 1999-2001, las deportaciones promediaban unos
4 mil 33 al año, equivalente apenas a 1.6% del saldo migratorio de ese
periodo (cuadro 3). De esos, 3 mil 271 (81%) venían desde los Estados
Unidos. Un promedio de 1 mil 467 (36%) tenía antecedentes penales; de
ellos, el 98% fueron deportados de los Estados Unidos. De 2002 en
adelante, el patrón cambia radicalmente. México, país de tránsito,
empieza a deportar un promedio de casi 28 mil 700 salvadoreños por año
(85% del total de deportados para el periodo 2002- 2005), de los cuales
sólo cuatro tenían antecedentes penales. Estados Unidos sigue enviando
un número levemente mayor con antecedentes penales (1 mil 634 al año), y
duplica su nivel de deportaciones sin antecedentes a unos 3 mil 727 por
año. El número de deportados de todos los países salta a 33 mil 600 por
año, lo cual se asemeja al 15% del saldo migratorio neto de El Salvador
para el mismo periodo. En total, a través de seis años y cinco meses,
129 mil 671 salvadoreños fueron deportados de 24 países, de los
cuales 10 mil 91 (8%) tenían antecedentes penales. Casi 99% de los
que tenían antecedentes venían de los Estados Unidos (9 mil 940). Es
notable que Canadá, con una población de inmigrantes salvadoreños
alrededor de 15 veces menor (La Prensa Gr4/ica, 2005), ha deportado 171
veces menos que los Estados Unidos. O sea, 11 veces menos per cápita.
Solo 28 de los 164 deportados desde Canadá venían con antecedentes.
Sin lugar a dudas, la migración hoy en día constituye un fenómeno
masivo y multifacético. Sin embargo, a pesar de la revisión de múltiples
fuentes de datos no es posible concluir con precisión la masividad que
tiene este fenómeno tan trascendental para la vida del país.
Por una parte, existen estimaciones que nos llevarían a la conclusión de
que en la actualidad hay más de 9 millones de salvadoreños en
todo el mundo, una cifra que no concuerda para nada con las predicciones
demográficas de los años 70. De acuerdo con los datos de los saldos
migratorios oficiales, sólo en la ultima década el país habría
perdido más de 1.8 millones de personas, y habrían más de 2.6 millones
de salvadoreños en el exterior. Aunque sabemos que la mayoría de
salvadoreños viven en los Estados Unidos, el US Census sólo contabiliza
un poco más de 800 mil salvadoreños. En otras palabras, no hay
coincidencias entre las diversas fuentes que reportan el volumen de los
salvadoreños que han emigrado.
CAPITULO 2
MIGRACIONES, REMESAS Y DESARROLLO HUMANO DE LOS SALVADOREÑOS EN ESTADOS
UNIDOS Y EN EL SALVADOR
La exportación más importante de El Salvador es su propia gente,
principalmente aquella que emigra hacia Estados Unidos, En promedio, los
salvadoreños que laboran en Estados Unidos trabajan más que la
población nativa y reportan más horas de trabajo, pero ganan menos
que sus contrapartes estadounidenses. Tomando en cuenta que la inmensa
mayoría de los salvadoreños que han emigrado a ese país lo han hecho en
busca de las oportunidades de desarrollo y bienestar que no han
encontrado en El Salvador, resulta imprescindible realizar un
análisis de las condiciones de vida de los salvadoreños en la
diáspora estadounidense que a la vez ofrezca parámetros que permitan
comparar su situación con la de los salvadoreños que han permanecido
en el país. Como complemento de lo anterior, resulta también
imperativo analizar el impacto que las migraciones-remesas tienen sobre
las condiciones socioeconómicas de los salvadoreños que han permanecido
en el país.
En esta etapa se describe los efectos de las migraciones-remesas sobre
las condiciones socioeconómicas de los salvadoreños que han permanecido
en El Salvador, para lo cual se apoya fundamentalmente en la
información provista por la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples
(EHPM) de 2004, complementada por otras fuentes.
La población de salvadoreños en Estados Unidos ha aumentado
dramáticamente en la década de los años noventa. Datos del más reciente
Censo de Estados Unidos indican que en 2000 había alrededor de 655
mil 165 salvadoreños residentes en ese país, cifra que habría
registrado un aumento de 16% con respecto a los datos del Censo de
1990. No obstante, una variedad de diferentes encuestas e instrumentos
sugiere que es muy probable que los datos del censo no registren a
muchos salvadoreños. Estimaciones ajustadas por el subregistro de
ciertas poblaciones; incluyendo a los indocumentados; sugieren que, a la
altura de 2000, había aproximadamente 1.1 millones de salvadoreños en
Estados Unidos según lo indica el siguiente cuadro.
Estimados de la población latina y salvadoreña en Estados Unidos, 1990 y
2000
Los Acuerdos de Paz no detuvieron el flujo de emigrantes hacia el norte.
Las redes establecidas durante el conflicto para facilitar el éxodo
desde las zonas conflictivas sirvieron para ayudar a los emigrantes en
búsqueda de trabajo y mejoras económicas en los noventa.
2,1 INGRESOS:
No obstante las vicisitudes por las que han atravesado para viajar y
radicarse en Estados Unidos, la mayoría de salvadoreños que ha migrado
hacia ese país ha logrado con el tiempo un grado de inserción
que les ha permitido elevar su nivel de bienestar por encima de las
condiciones de vida promedio que enfrentan sus compatriotas que han
permanecido en El Salvador, La característica más relevante de ese
proceso de inserción es la elevación de su nivel de ingresos. Si se
asumen las estimaciones del Instituto Mumford de 1 millón 117 mil 959
salvadoreños viviendo en Estados Unidos en 2000, y se considera que,
entre ese grupo poblacional, quienes trabajaban generaban un ingreso
promedio anual de US$23 mil 584, además de otros supuestos
plausibles, es posible cifrar en unos US$13 mil 969 millones el
ingreso personal total generado por los salvadoreños residentes en
Estados Unidos a la altura de ese año14, lo cual habría sido
equivalente al 106% del PIB de El Salvador reportado por el BCR para
el mismo año (US$13 mil 134 millones).
Si, además, se asume que entre 2000 y 2004 el ingreso per cápita de los
salvadoreños en Estados Unidos creció al mismo ritmo que los salarios
promedio en la economía norteamericana, el ingreso personal de los 1
millón 449 mil salvadoreños que había en Estados Unidos en 2004 habría
alcanzado un monto estimado de US$20 mil 044 millones, equivalente
a casi 127% del PIB de El Salvador (US$15 mil 824 millones) Aunque
el ingreso per cápita más alto entre los centroamericanos residentes en
Estados Unidos en 2004 cor respondía a los costarricenses (US$18
mil 943), seguido por el de los nicaragüenses (US$15 mil 575),
salvadoreños (US$13 mil 833), hondureños (US$13 mil 799) y guatemaltecos
(US$13 mil 582), dada la predominancia poblacional de los salvadoreños,
el ingreso total de estos como grupo alcanzaba US$20 mil 044
millones (42.3% del ing reso total de los centroamericanos
residentes en Estados Unidos).
2,2 El MERCADO LABORAL:
Los salvadoreños que llegan a Estados Unidos registran altas tasas de
participación laboral: 57% de las mujeres y 73% de los hombres están
económicamente activos. Aproximadamente 51% de las mujeres y 68% de los
hombres están ocupados. Ello no implica que los no ocupados no tengan
ingresos, sino que estos no derivan del trabajo, y que los reciben en
forma de renta, pensiones, ayuda económica u otras transferencias,
formales o no formales.
Empleo por sector según sexo, 2000 (porcentaje) (Mayores de 18 años de
edad)
El gráfico anterior muestra que la mayoría de los salvadoreños trabaja
en el sector de servicios. Sin embargo, hay marcadas diferencias por
género. Hay más mujeres que hombres trabajando en ese sector: 84%
de mujeres comparado con 60% de hombres. Aproximadamente el 38% de los
hombres trabajan en la manufactura mientras que solamente el 17% de las
mujeres laboran en este sector. Hay relativamente pocos salvadoreños en
la agricultura; solamente 2% de los hombres y 0.5% de las mujeres. De
hecho, la proporción de hombres salvadoreños empleados en la agricultura
ha experimentado un descenso. En 1990, casi 6% de los hombres
salvadoreños trabajaba en la agricultura; en
2000, esa proporción había disminuido a 2%
Las primeras 10 ocupaciones según sexo (18+) en el 2000
2,3 ESTATUS DE PROTECCION TEMPORAL (TPS)
Se estima que alrededor del 20% de los salvadoreños en Estados
Unidos están acogidos al Estatus de Protección Temporal (TPS por sus
siglas en inglés). El TPS les concede a los nacionales de otros
países un estatus de residencia temporal, así como el acceso, también
temporal, a empleo por un período de 6 a 18 meses. El TPS no confiere
derechos permanentes de residencia o de trabajo. Aunque las
personas bajo este régimen están autorizadas a trabajar, no reúnen las
condiciones para obtener fondos públicos o recibir asistencia médica.
Sin embargo, todos los que reciben el TPS pueden solicitar un estatus de
salida forzosa diferida (DED), el cual también les permite
permanecer con residencia y permisos temporales para trabajar.
Periódicamente, durante la década de los años noventa y, más
recientemente, en respuesta a una serie de situaciones de emergencia,
tales como el huracán Mitch en 1998 y los terremotos de 2001, las
autoridades migratorias ampliaron el plazo del TPS y de la DED a los
salvadoreños.
Es probable que otro 30% de los salvadoreños que residen en Estados
Unidos sean indocumentados (estimación basada en datos de Lowell y Suro,
2002, e JNS, 1998). Su estatus migratorio limita sus oportunidades
de empleo (Haines, 1999). Además, sus niveles de educación y habilidades
restringen su acceso a empleos formales que les otorguen seguridad y
movilidad ocupacional, y por ende, contribuyen a la segmentación
laboral
2,4 POBREZA Y BIENESTAR:
Hay muchas razones por las cuales emigrar, entre ellas la motivación de
mejorar el bienestar Obviamente, los factores de atracción e
impulsión son más complejos que lo que se puede conjugar en una sola
motivación, y abarcan una variedad de incentivos y desincentivo,
tales como la marcada diferencia entre los sueldos en El Salvador y en
Estados Unidos, la existencia de redes y contactos que facilitan el
viaje y la inserción laboral subsiguiente, y la capacidad de
prestar o reunir los más de US$5 mil que en promedio necesita un
indocumentado para pagar el viaje a Estados Unidos. No obstante,
una medida cuantitativa de las diferencias visibles de bienestar
entre Estados Unidos y El Salvador es el nivel de pobreza.
2,5 DESARROLLO HUMANO DE LOS SALVADOREÑOS EN ESTADOS UNIDOS:
La importancia de los flujos migratorios y de las remesas para el
desarrollo humano es innegable, tanto para los salvadoreños que
migran hacia el exterior como para sus familiares que permanecen
en El Salvador. En términos de los componentes del índice de desarrollo
humano (IDH), el impacto más ostensible e inmediato del fenómeno mig
ración-remesas se manifiesta en el incremento de los ingresos
familiares. En el mediano y más largo plazo, la elevación general del
bienestar que posibilitan las migraciones- remesas se evidencia en los
otros componentes del IDH, como lo son la posibilidad de
disfrutar de una vida larga y saludable y la capacidad de adquirir
conocimientos y destrezas que le permitan a una persona participar
creativamente en la vida. La inserción de los emigrantes salvadoreños en
el mercado laboral y la sociedad estadounidense genera una
diversidad de beneficios: les mejora sensiblemente sus condiciones
personales de vida en Estados Unidos, eleva los ingresos de sus
familiares en El Salvador mediante el envío de remesas, reduce la
demanda de servicios públicos (educación, salud, vivienda, etc.) por
parte de quienes permanecen en el país, y contribuye a aliviar el
desequilibrio existente entre la oferta y demanda de fuerza
laboral en El Salvador.
2,6 IMPACTO DE LAS REMESAS SOBRE EL DESARROLLO HUMANO EN EL SALVADOR:
El impacto más inmediato de las remesas sobre el bienestar de
quienes las reciben opera a través de sus efectos sobre el ingreso
familiar. Según muestra el cuadro siguiente.
El Salvador 2004: recepción de remesas, desarrollo humano y pobreza por
departamento y área rural y urbana
De los 1 millón 626 mil 36 hogares del país, el 22.3% (362 mil 189
hogares) recibieron remesas en 2004, de acuerdo con los datos de la EHPM
2004.
Los departamentos con los porcentajes más altos de hogares receptores de
remesas se concentran en el oriente y norte del país, encabezados por La
Unión (47.5%), Cabañas (37.2%), Morazán (34.2%), San Miguel (30.6%) y
Chalatenango (28.2%). En los casos de La Unión y Cabañas, los
porcentajes de hogares receptores de remesas en las zonas rurales son
significativamente más altos que los porcentajes correspondientes para
las zonas urbanas. En el resto de departamentos, las tasas de
hogares receptores de remesas son más altas en las zonas urbanas que en
las r urales En términos del volumen de remesas captadas, el
departamento de San Salvador recibe el 31.3% de las remesas, seguido por
San Miguel (10.6%) y La Unión (10.3%). Sin embargo, dado que el 32% de
la población del país se concentra en San Salvador, el monto de
remesas por persona en este departamento es inferior al de otros
departamentos que captan flujos menores de remesas pero presentan
concentraciones poblacionales menores. Así, en 2004, La Unión recibió el
flujo más alto de remesas per cápita (US$240 anuales por persona),
seguido de lejos por Chalatenango (US$146), Cabañas (US$146), San
Miguel (US$142) y Morazán (US$141) El promedio para todo el país fue
US$103 anuales por persona . Sin embargo, al circunscribir el
cálculo del ingreso per cápita proveniente de las remesas al universo de
los hogares receptores de remesas, Chalatenango registra los flujos
anuales más altos de remesas por persona (US$548), seguido por
Ahuachapán (US$533), San Salvador (US$508) y La Unión (US$505). Para
esta variable, el promedio nacional fue US$468 anuales por persona30.
Destaca acá el caso de Ahuachapán, que presenta una de las tasas más
bajas de hogares receptores de remesas con respecto al total de hogares
del departamento (14.3%), pero al mismo tiempo registra f lujos
relativamente altos de remesas por hogar (si se consideran únicamente
los hogares que reciben remesas).
Para el país en su totalidad, las remesas aportaron en 2004 una
contribución promedio de 8.6% al ingreso de todos los hogares. En el
caso de los hogares rurales, esa contribución representó 12.5% del
ingreso familiar total, comparada con una contribución promedio de 7.4%
al ingreso de los hogares urbanos. El 66.8% del total de remesas
recibidas por los hogares se concentró en las zonas urbanas del país.
Uso de las remesas por área rural y urbana (porcentajes)
A escala nacional, las remesas recibidas en 2004 se destinaron a consumo
en el 80.5% de los casos, seguidas de gastos en educación (6.6%) y
gastos médicos (5.5%). En las áreas rurales, el porcentaje de hogares
que emplearon las remesas para consumo fue levemente mayor (83.6%)
que en las áreas urbanas (78.8%). En las zonas urbanas, 7.7% de los
hogares las emplearon para gastos en educación; el porcentaje
correspondiente en las zonas rurales fue 4.7%. Un 6.6% de los hogares
urbanos y 3.8% de los hogares rurales reportaron haber ahorrado parte de
las remesas recibidas
Resulta a primera vista paradójico que Morazán, Cabañas y La Unión
sean los tres departamentos con los porcentajes más altos de hogares
receptores de remesas y sean también los tres departamentos con los
valores más bajos del IDH en el país. Por otra parte, Morazán y Cabañas
registran también las tasas más altas de pobreza, con 55.3% y 53% de sus
hog ares en situación de pobreza, respectivamente. Ello no
invalida, sin embargo, la afirmación de que las remesas ejercen un
efecto beneficioso importante sobre el desarrollo humano y el
bienestar de los salvadoreños residentes en El Salvador, sino que
refleja más bien que la dinámica de ese efecto está condicionada por
múltiples factores (por ejemplo, la antigüedad de los patrones de
migración, las condiciones peculiares del entor no socioeconómico de
cada de par tamento , la capacidad de aprovechamiento local de las
remesas para otros usos que trasciendan el consumo inmediato, etc.).
2,7 REMESAS, POBREZA Y DESIGUALDAD:
A escala nacional, el 12.6% de los hogares de El Salvador se
encuentra en situación de extrema pobreza, mientras que otro 22% de
las familias sobrevive en condiciones de pobreza relativa, para un
total de 34.6% de hogares en situación de pobreza, según la EHPM 200432.
Tal como se ha señalado en los informes previos de desarrollo humano de
El Salvador, las condiciones de pobreza son significativamente más
severas en las zonas rurales del país Claramente, la situación de la
pobreza en el país sería aún más crítica de no ser por las remesas. Si
bien estas no van en su mayoría a los hogares más pobres del país,
sino a familias de ingresos medios-bajos y bajos, las remesas
constituyen un factor determinante de alivio de la pobreza (PNUD,
2003).
A escala nacional, el ingreso familiar promedio por hogar en 2004 fue
US$417.8 mensuales, según la EHPM 2004. El ingreso mensual
promedio de los hogares que no reciben remesas fue US$402.18,
mientras que el ingreso promedio de las familias receptoras de
remesas fue US$472.15 mensuales, de los cuales US$160.85 provinieron de
las remesas
2,8 REMESAS Y VIVIENDA:
Además de su efecto directo sobre el ingreso monetario de los
hogares, las remesas constituyen un importante mecanismo de
acumulación de activos para muchas familias, sobre todo en vivienda. Las
remesas se han constituido en un factor determinante de la calidad de
los materiales con que están construidas las viviendas y, más en
general, de las condiciones habitacionales y el acceso a servicios
básicos como electricidad y agua por cañería. También en este ámbito la
EHPM muestra diferencias sustanciales entre los hogares receptores
de remesas y las familias que no reciben remesas.
2,9 EFECTO DE LAS REMESAS SOBRE EL MERCADO LABORAL:
Existe una gran cantidad de piezas anecdóticas sobre el efecto
desincentivante que las remesas ejercerían sobre la disposición a
trabajar de una buena parte de la población beneficiaria de tal tipo de
ayuda. La clave explicativa de ese efecto radicaría en el hecho de
que, al constituir formalmente una “transferencia“(un ingreso de
recursos sin contrapartida por parte de los hogares receptores de tales
fondos), las remesas tenderían a elevar el costo de oportunidad del
trabajo y, por tanto, el salario de reserva al cual la población en edad
de trabajar perteneciente a dichos hogares estaría dispuesta a emplearse
en el mercado laboral. Este efecto explicaría por qué, entre otras
manifestaciones del fenómeno, los empresarios agrícolas, sobre todo en
el oriente del país, señalan que cada vez encuentran mayores
dificultades para conseguir mano de obra; y por qué es también cada vez
más frecuente hallar trabajadores hondureños y nicaragüenses (dispuestos
a trabajar por un salario menor que el que demanda un salvadoreño
promedio que recibe remesas) empleados en labores agrícolas y no
agrícolas en los departamentos de la zona oriental.
La demanda de un salario mayor para estar dispuesto a emplearse por
parte de un trabajador que recibe remesas constituye el
comportamiento previsible de cualquier agente racional que tuviera que
decidir la asignación óptima de su tiempo entre ocio y trabajo bajo esas
circunstancias, procurando maximizar su bienestar.
El análisis de los datos y la coyuntura de los inmigrantes salvadoreños
en Estados Unidos arrojan luces importantes sobre sus condiciones de
vida y de trabajo en ese país. Los datos de edad, nivel de educación e
inserción laboral de la población salvadoreña en el Censo de 2000
aportan mucho a la caracterización de los salvadoreños que han
emigrado a Estados Unidos. La mayoría son jóvenes, hombres y mujeres,
entre 18 y 44 años de edad, que no han terminado la escuela secundaria,
y parece que con cada vez mayor frecuencia son de procedencia rural. A
pesar de la pobreza, y de las transferencias significativas de remesas
hacia sus familiares en El Salvador, los salvadoreños en Estados Unidos
han logrado comprar casas y poseer así un activo muy importante. La
mayoría de los salvadoreños en Estados Unidos ha hecho grandes
sacrificios para lograr insertarse en el mercado laboral y la sociedad
norteamericana. Los costos no han sido insignificantes en términos del
riesgo físico, incertidumbre, separación de sus seres queridos, y
endeudamiento para poder costearse el viaje. A pesar de estos grandes
sacrificios, han Log rado mucho. Han transfor- mado sus vidas,
reducido sus probabilidades de experimentar la pobreza, comprado
casas, y en general elevado el bienestar de sus familias.
Los salvadoreños mig rantes también contribuyen a sostener de modo
fundamental la economía de El Salvador con sus remesas individuales y
colectivas. Así como las remesas han sido la tabla de salvación
macroeconómica que ha permitido garantizar niveles mínimos de
estabilidad monetaria y cambiaria en El Salvador y, en general, mantener
a flote la economía desde comienzos de los años noventa, también
han sido una tabla de salvación para garantizar una estabilidad
social mínima gracias a sus efectos de reducción de la pobreza y de
promoción del desarrollo humano y del bienestar de amplios sectores
poblacionales del país.
CAPITULO 3
IMPACTO MACROECONOMICO DE LA MIGRACIÓN Y LAS REMESAS; LA NECESIDAD DE UN
NUEVO MODELO DE CRECIMIENTO.
Sostiene que la ausencia de un adecuado marco de políticas ha creado una
economía de consumo e importaciones que no permite aprovechar el volumen
creciente de remesas para generarle demanda a la producción nacional y
activar un proceso de ahorro e inversión que permita crear las bases de
un crecimiento sostenido.
El origen de las remesas familiares no se conoce con exactitud, sin
embargo se saben las causas que la originan: las migraciones a otros
países en especial a EEUU. Las remesas familiares han logrado desde sus
inicios el mantenimiento de una economía artificial en El Salvador, ya
que son las responsables de solventar el consumo y las importaciones que
se realizan sin generar déficit en la balanza comercial y sin la
necesidad que el país sea eminentemente productivo.
A partir de los 80´s que fue la época en que se destaco con más
violencia el conflicto armado, miles de salvadoreños emigraron a Estados
Unidos, lo que provocó un boom económico en El Salvador gracias a toda
la cantidad de divisas que entraron al país.
El origen de las remesas se ve explicado en mayor parte por el fenómeno
migratorio, ya que es de aquí de donde provienen para constituir el
principal rubro de divisas del país. La función de las remesas es el
mantenimiento y mejoramiento de las condiciones de vida de sus
familiares .Desde el punto de vista de las personas encargadas de hacer
el envió monetario las remesas representan un sacrificio voluntario pues
implica extraer una parte del ya bajo salario para su familia en El
Salvador.
El crecimiento que se ha experimentado en la ultima década, para bien o
para mal de el país, ha sido gracias a las remesas familiares, las
cuales han logrado sostener de manera eficaz los ingresos constantes a
El Salvador, incrementar de manera considerable el Producto Interno
bruto (PIB), y mantener elevadas tasas de crecimiento.
Con lo anterior se puede asegurar que la economía del país depende
gradualmente de las remesas familiares, al punto que se ha dicho que se
vive en una economía “artificial”, al no poderse sostener gracias a la
producción interna o a las exportaciones.
Gracias a que las remesas han incrementado el ingreso familiar,
incidiendo en el nivel de vida de quienes la reciben, se pueden
solventar la cantidad de importaciones en bienes de consumo, de capital
y materias primas para la industria nacional que se realizan cada año,
así mismo se puede satisfacer el consumo desenfrenado de la mayoría de
los salvadoreños.
Lo anterior se observa principalmente en la zona rural, donde dichas
Remesas son sumamente útiles para los habitantes esas zonas, quienes las
utilizan principalmente para satisfacer las necesidades básicas. Por lo
que podemos señalar que las remesas ayudan a combatir la pobreza
existente en nuestro país
Las Remesas en esta última década han tomado un papel central en la
estabilidad económica del país reduciendo el déficit de la balanza
comercial.
El incremento de la actividad económica es explicado también por este
fenómeno ya que si éstas se invierten, puede generar una entrada de
dinero superior para los receptores, así como también una creación de
fuentes de empleo .Así también podemos mencionar la importancia de las
remesas colectivas, que a pesar de ser todavía de bajo monto se les ha
utilizado para financiamiento de proyectos sociales en las comunidades
de origen del emigrante.
Se puede afirmar que a estas se les puede dar un uso más efectivo que a
las remesas familiares, pues su uso productivo es casi nulo ya que son
principalmente utilizadas para el consumo. En cambio las remesas
colectivas desde el principio se les pueden destinar a la inversión, lo
que ayudaría al desarrollo del país. Como ya hemos mencionado, la
función de las remesas proviene de la búsqueda de solventar la necesidad
de sobre vivencia, mejores oportunidades y mejores niveles de vida, ya
que la situación económica de las familias mayormente implicadas en la
captación de las remesas (zonas rurales y urbanas – medio-bajas, pobre y
marginales -) es bastante precaria.
En El Salvador, la elevada tasa de paro influye en el fenómeno de la
Migración lo que se observan el momento en que las familias Salvadoreñas
A pesar de obtener crecimiento en sus ingresos a través del tiempo, no
Obtienen lo suficiente para desarrollar una vida que esté acorde con las
Aspiraciones del status social al que pertenecen, y buscan en el
exterior oportunidades de trabajo en las que puedan apoyar a sus
familiares residentes
en El Salvador. De esta manera algunas familias salvadoreñas logran
duplicar o más sus ingresos que perciben en el interior de su propio
país. De estas razones se desprende el hecho de que el destino principal
del flujo monetario recibido sea en un 81.7 por ciento aproximadamente
al consumo directo de la familia. Por ejemplo son utilizados para
solventar la necesidad de medicinas, alimentación, vestuario, otros.
Según la información encontrada, las familias de menores recursos son
las que tienen menor capacidad de ahorro, las familias pobres pero no en
una situación extrema logran ahorrar alrededor del 3% de las remesas que
reciben, mientras que aquellas con recursos superiores alcanzan hasta un
9% y un porcentaje nulo en las familias con situación de extrema
pobreza. Muchos receptores carecen de una cultura de ahorro, ya que su
situación económica los
lleva a gastar sus recursos frecuentemente en bienes superfluos. Estas
remesas hasta cierto punto atienen a las personas y no los motiva a
desarrollar sus capacidades productivas o las capacidades productivas
implícitas en las remesas, como se da en el ahorro o la inversión. En el
fondo es necesario sacrificar en cierto período de tiempo el consumo de
las familias, (consumo más allá de la canasta básica) para que en el
largo plazo se logre escalar niveles económicos y vivir en mejores
condiciones. Es necesario por tanto, cambiar esa cultura en gran parte
de los salvadoreños del mal uso de sus recursos, y fomentar la
utilización productiva de los mismos. Pero siempre hay que tomar en
cuenta que en situaciones precarias de vida es difícil no destinar
cualquier ingreso al consumo mínimo o equivalente a una parte de la
canasta básica.
3,1 EL PAPEL DE LAS REMESAS EN EL SALVADOR.:
Las remesas forman uno de los principales pilares de la economía
salvadoreña, por lo que es necesario profundizar en gran medida en la
forma en que estas actúan en las diferentes variables macro y
macroeconómicas. Esto es de vital importancia ya que al estar vinculado
en estas variables genera una dependencia de economía inevitable. Entre
las variables macroeconómicas tenemos: el PIB, Tasa de paro, Balanza
Comercial, Consumo, inversión, demanda agregada, ahorro, inflación,
tasas de interés, otras.
3,2 IMPACTO MACROECONOMICO DE LAS REMESAS:
Las remesas en El Salvador son una fuente de respaldo económico muy
fuerte, que propicia a tener una economía artificial, pero contribuye al
mejoramiento del nivel de vida de los salvadoreños con respecto a su
cultura consumista. El impacto Macroeconómico de las remesas familiares
en un primer momento muestra un aumento de manera constante y sostenida.
Si bien es cierto que las remesas familiares han contribuido a generar
beneficios también han generado una serie de distorsiones en el estilo
del crecimiento de la economía que ellas mismas han posibilitado. En
primer lugar una expansión de la Demanda Agregada a causa del aporte de
las remesas no tiene su razón en el incremento de igual magnitud de la
inversión, sino más bien fueron los sectores comercio y los servicios
los que sirvieron de motor para generar esas altas tasas de crecimiento
del PIB. En segundo lugar, el masivo ingreso de divisas, que representan
las remesas familiares, ha creado las condiciones para estimular el
constante aumento de las importaciones por ser el sector que se
constituye como principal abastecedor de la expansión creciente del
consumo; dicho crecimiento no ha sido acompañado de un aumento
equivalente en las exportaciones, por lo que son las importaciones las
que han constituido el principal motor de crecimiento, lo que crea una
dependencia negativa sobre esas remesas.
3,3 Los lineamientos para un nuevo modelo de Crecimiento económico que
se presentan a continuación parten de cinco premisas:
• La primera es que la principal riqueza con que cuenta El Salvador
es su gente, y en ella se incluye no solamente la que vive
dentro del territorio nacional, sino también la que habita en el resto
del mundo. Para aprovecharla, sin embargo, es indispensable invertir
fuertemente en educación de calidad y en el establecimiento de un
sistema moderno de tecnología e innovación.
• La segunda es que dentro de un proceso de Desarrollo, la producción
precede al consumo. En tal sentido, es urgente que el país revierta el
comportamiento observado en los últimos años en el que el
consumo incluso supera a la producción.
• La tercera es que, aunque continúe siendo
especulativo predecir el comportamiento que tendrán los flujos
migratorios y de las remesas, es un deber del país capitalizar
al máximo las oportunidades que de ellos se derivan y
prepararse para cuando cesen de crecer.
• La cuarta es que para poder crecer El
Salvador está obligado a encontrar, lo más pronto posible, una
solución duradera a la falta de consistencia que existe entre
su política cambiaria y su política comercial.
• Finalmente, la quinta premisa es que debe
haber voluntad política para cambiar. Las oportunidades de obtener
mejores resultados con un cambio de modelo son enormes. Empero, si
se continúa haciendo lo mismo, el país continuará obteniendo los mismos
resultados. Por esa razón, es indispensable que el gobierno, el
sector empresarial, el sector laboral, la clase política, las
organizaciones no Gubernamentales y los otros sectores de la vida
Nacional reflexionen sobre los lineamientos del nuevo modelo
propuesto, con el fin de determinar y consensuar algunas
medidas concretas para ponerlo en práctica.
Lineamiento 1. Sobre el objetivo de
largo plazo
El objetivo de largo plazo por el que se debería de guiar el
nuevo modelo es que todos los trabajadores cuenten con un
empleo formal, remunerado de acuerdo a su productividad y con redes de
seguridad social que los protejan ante situaciones de inestabilidad.
Generar empleos de calidad es la mejor fórmula para la estabilidad
económica, social y política. Es también la base de para obtener un
crecimiento robusto, sostenido y equitativo.
Lineamiento 2. Sobre la necesidad de
aumentar sustancialmente la inversión en educación, ciencia y tecnología
Según Klaus Schaw, director del Foro Económico Mundial (WEF por sus
siglas en ingles)37, la educación es hoy por hoy el factor más
importante en la competitividad de un país a largo plazo. Por esa
razón, recomienda a todos los países invertir en una educación básica
de excelencia y hacer el sistema muy competitivo en los niveles más
altos. A su juicio, un buen sistema de educación básica les da a
todos la posibilidad de adquirir las habilidades básicas, mientras que
hacer los niveles medio y avanzado más competitivos permite a un país
alcanzar un desempeño de clase mundial.
Skipper (2005) señala que en El Salvador losbajos niveles educativos que
todavía caracterizan a la mayor parte de la población constituyen un
importante factor explicativo
de la pobreza y de las desigualdades en la distribución del
ingreso. Por otra parte, se ha estimado que para el caso específico
de El Salvador, un año adicional de escolaridad promedio
permitiría incrementar la tasa de crecimiento económico en 1.5 por
ciento anual (IADB, 1997). Combinando ambos hallazgos, Skipper (2005)
sostiene que El Salvador podría comenzar a construir un círculo
virtuoso de crecimiento económico-desarrollo del capital humano
y reducción de pobreza si apostara decididamente a una expansión
educacional acelerada. Concretamente, sostiene que si la tasa de logro
educacional se acelerara a un nivel de 3.3% anual, el país
podría alcanzar la meta de educación básica universal en un período
de 13 años. Para ello, sin embargo, es necesario aumentar el
gasto público en educación del actual nivel de 2.9% del PIB a más
de 4% que es lo que destinan como promedio a este rubro otros países con
un ingreso per cápita similar al de El Salvador. Complementariamente,
El Salvador tiene también que encaminar serios esfuerzos para elevar
sustancialmente su capacidad de creación e innovación
tecnológica. De acuerdo con el Informe de Competitividad Global
2005-2006, publicado por el Foro Económico Mundial, El Salvador
estaría ubicado en la posición número 56 en el ranking de la
competitividad global y en la posición número 70 en la
competitividad tecnológica, entre una muestra de 117 países. La
proporción de recursos que el país destina a investigación y
desarrollo (I+D),
como porcentaje del PIB, es virtualmente nula. Estados Unidos
dedica 2.6% del PIB a actividades de I + D; Chile, 0.54%; Costa
Rica, 0.27%; El Salvador, apenas 0.01%. Por tanto, el desarrollo de la
estructura necesaria para potenciar la investigación en las áreas
tecnológicas requiere como condición mínima previa aumentar el gasto
destinado a I+D.
Tomando en cuenta que la competitividad global de un país está
estrechamente vinculada con su capacidad de creación tecnológica,
es imperativo también que El Salvador, además de fortalecer
otras áreas deficientes de su plataforma de competitividad microeconómica,
diseñe e impulse una estrategia sistemática de innovación
tecnológica. Un componente fundamental de esta estrategia, tal como
ha sido propuesto por FUSADES (2003)38, lo constituye la
implementación de un Sistema de Innovación Nacional que permita
articular los esfuerzos de las empresas, gobierno, universidades y
centros de investigación en materia de I+D.
Lineamiento 3. Sobre las apuestas
estratégicas
Las apuestas estratégicas de un país deben de estar en armonía con sus
objetivos y metas de mediano y largo plazo y con las fortalezas
y limitaciones presentes. Como lo que se pretende es que todo
mundo tenga empleo formal, cuya remuneración aumente a medida que se
incremente la productividad, inicialmente las apuestas estratégicas
deberían de ser aquellas ramas productivas o rubros con mayores
encadenamientos productivos actuales, mayor capacidad de absorción de la
mano de obra que abunda en el país, que permitan capitalizar
algún nicho de mercado existente o en las que resulte relativamente
fácil un proceso de sustitución de importaciones. La construcción de
vivienda y de infraestructura, el turismo, la producción de bienes
agrícolas e industriales de consumo masivo y la producción a escala
comercial de productos de consumo étnico podrían ser las actividades
privilegiadas en una primera etapa. Pero como de lo que se trata es de
estarse reinventando continuamente, de manera simultánea también
debe de iniciarse la
preparación para las siguientes apuestas estratégicas. Esto
incluye la determinación de las actividades que serán impulsadas en
la segunda etapa (i.e. corredor logístico, construcción y
reparación de barcos, “call centers”, maquila electrónica, etc.),
así como el establecimiento y puesta en marcha de acuerdos entre
gobierno, empresa privada, sistema educativo y cooperación
internacional para formar los cuadros profesionales y técnicos y
capacitar la mano de obra que se requerirán. Seguramente otros
requerimientos irán apareciendo en el camino, por lo que será importante
siempre contar con un Estado técnica y financieramente fuerte para
actuar de forma
Lineamiento 4. Sobre cómo
contrarrestar la inconsistencia entre las políticas cambiaria y
comercial
La apreciación cambiaria acumulada, combinada con la fuerte apertura
económica constituyen un obstáculo muy difícil de remontar,
especialmente para los sectores productores de bienes transables que
se han En el caso de la política cambiaria, cualquier intento de
flexibilización obligaría a revertir la dolarización, lo cual tiene
costos de corto plazo difíciles de asumir para cualquier partido o
coalición gubernamental. De ahí que lo más razonable
probablemente sea mantener la dolarización e incorporar dentro del
nuevo modelo de crecimiento la creación de las condiciones
macroeconómicas para maximizar sus ventajas y minimizar sus
costos. De ser así, la superación de la falta de consistencia tendría
que venir del lado de la política comercial, mediante el
restablecimiento de cierto nivel de protección que compense
parcialmente el impacto de la apreciación cambiaria acumulada. Acá,
la limitación vendría de los compromisos adquiridos mediante los
tratados de libre comercio negociados con los principales socios
comerciales del país, aunque con ingenio es posible encontrar
algunos mecanismos que permitan cumplir con el propósito deseado.
El diseño y puesta en marcha de este tipo de mecanismos es
crucial, sobre todo tomando en cuenta que está muy próxima la
entrada en vigor del CAFTA. Dicho tratado traerá ganadores y
perdedores que aumentarán o disminuirán en número, dependiendo de
la agenda complementaria que se impulse en el país para
aumentar la competitividad de la economía y de los rubros con
más oportunidades y amenazas. En este ámbito, la política más
apropiada podría ser el establecimiento de un sistema de cotizaciones
obligatorias (tipo FOVIAL), como el sugerido por el MAG (2004)
aplicable a las importaciones y ventas internas de todos los
productos, cuyas recaudaciones serían destinadas a la creación de
fondos específicos de apoyo a la competitividad de los rubros
agrícolas e industriales. Tales cotizaciones operarían como una
especie de protección compensatoria por la apreciación cambiaria
acumulada y por la competencia desleal que predomina en los mercados
internacionales de algunos bienes. De esta forma se obtendrían
fondos para políticas sectoriales, se mejoraría la productividad y se
incrementarían los niveles de inversión, empleo y crecimiento
económico. Adicionalmente, tomando en cuenta que la
puesta en marcha del CAFTA generará grupos de ganadores y perdedores,
es necesario mantener abierto un espacio para negociaciones
complementarias que permitan introducirle ajustes a medida que se
vayan obteniendo resultados. Un tema que podría ser abordado en esa
agenda complementaria es la ampliación del tratado con disposiciones
que faciliten el movimiento temporal de mano de obra, de
acuerdo a las necesidades de la economía de Estados Unidos. Otro
es el establecimiento de un fondo comunitario financiado de manera
proporcional al tamaño de las economías
Lineamiento 5. Sobre la calidad de
la burocracia
A medida que aparecen problemas surgen también nuevas demandas
de participación del Estado en diversas áreas. Producto de ello,
hasta ahora El Salvador ha invertido una enorme cantidad de recursos que
promulga nuevas leyes y reforma otras, cierra unas entidades y
abre otras, redefine funciones, reasigna responsabilidades y
ejecuta otras tareas más. Sin embargo, es muy poco lo que se puede
lograr con tales acciones si simultáneamente no se impulsa una
reforma profunda en los métodos de reclutamiento y promoción del
personal en la administración pública. Esto es así, porque el principal
componente de un proceso de modernización del Estado debe ser la
creación de una burocracia eficaz. Una burocracia eficaz es aquella que
asume como su función fundamental resolverle los problemas al público en
su área respectiva lo más rápidamente posible y al menor costo.
Para crear una burocracia eficaz es indispensable establecer un
sistema de contrataciones y ascensos basado en méritos y competencia,
ofrecer a los empleados públicos una remuneración competitiva acorde
a las características del mercado de trabajo, seguridad en el empleo y
un control riguroso contra la corrupción. La contratación, ascensos,
despidos y capacitación del personal que labora en las diferentes
entidades del Estado podrían ser asumidas por un instituto salvadoreño
de administración pública resultante del pacto de responsabilidad
fiscal. Dentro de este contexto, también tendría mucho sentido
impulsar un ambicioso programa de becas respaldado por la
cooperación internacional.
CAPITULO 4
LA NUEVA ECONOMIA CREADA POR LAS MIGRACIONES
algunos de los sectores y ramas de la economía nacional que hasta ahora
se han visto mayormente favorecidos como consecuencias de las
actividades realizadas por las comunidades de salvadoreños que residen
en el exterior, sostiene que las actividades desarrolladas en el
exterior sostiene que las actividades de desarrolladas dentro de este
nuevo marco de acción económica puede contribuir a viabilizar algunas
apuestas estratégicas para el crecimiento y desarrollo del país.
4,1 Las migraciones internacionales y sus efectos económicos en El
Salvador
La migración en El Salvador, así como sucede en la mayoría de países,
históricamente se había desarrollado en flujo de población que se movía
en el interior del país o que buscaba el extranjero. Esta movilidad se
debía principalmente a la gran densidad demográfica que creció de68
hab./km2 en 1930 a 309 hab./km2 en el 2002, según datos de los censos de
población y vivienda y la Encuesta de hogares de propósitos múltiples (EHPM)
realizados en esos años, a los altos niveles de fecundidad (3.0 hijos
por mujer, según la Encuesta de fecundidad y salud familiar Después de
los Acuerdos de Paz 1992, se dio un incremento en la producción nacional
que alcanzó niveles hasta el 7.0%, pero a partir de 1995 la economía ha
empezado a descender hasta los niveles del 2% en el 2002, lo que ha
permitido que la migración internacional se intensifique.
Para comprender en su esencia todo lo referente al fenómeno migratorio
de los salvadoreños, es importante entender que no se trata de un evento
nuevo. Los flujos migratorios son tan antiguos como la historia de la
humanidad y han sido inherentes a la intrincada evolución cultural,
económica y política de las sociedades. Sin embargo, también existen
variables asociadas a los fenómenos naturales.
El intentar conocer el fenómeno salvadoreño de manera aislada al
contexto histórico, sus resultados serían superficiales y
comprenderíamos dicho evento de una manera local, ya que el flujo
migratorio se globalizó mucho antes de lo que ahora conocemos como “un
mundo globalizado”.
El fenómeno de los flujos migratorios en la región centroamericana, se
ha favorecido por dos complejas condicionantes referidas a los
conflictos armados principalmente y a los desastres naturales.
Los conflictos armados en Guatemala, Nicaragua y El Salvador, fueron
causas que produjeron un significativo flujo migratorio en la segunda
mitad de la década de los setenta del siglo recién pasado; se considera
que estos conflictos fueron una expresión muy dramática y aguda de la
crisis social, política y económica de los países involucrados, que
provocó un efecto de movilidad de población dentro y fuera de sus
territorios de origen.
En la misma década de los años setenta, la polarización de las luchas
internas en cada uno de los países protagónicos, configuró un nuevo mapa
geográfico, político, social, económico y militar en toda la región. El
éxodo de significativos grupos de población de los tres países con
inestabilidad
• Causas y efectos del fenómeno migratorio en El Salvador
El fenómeno de las migraciones salvadoreñas ha sido motivo de
preocupación para algunos investigadores sociales nacionales y
extranjeros. La literatura es abundante y se ha incrementado por la
importancia del tema, por los efectos que ha tenido en la balanza de
pagos, por el volumen cada año más importante de remesas. En la
actualidad representan, el segundo rubro de la consecución de divisas,
después de las exportaciones. Las remesas han pasado a ocupar el primer
lugar, si las exportaciones se dividen en rubros. De manera específica
son más importantes que las exportaciones de café y las exportaciones de
las manufacturas que tradicionalmente han sido las más relevantes.
El fenómeno de la emigración interesa al 22.2% del total de hogares en
el país (Tabla 4), o sea, 205,380 hogares urbanos, y a 132,200 hogares
rurales. De acuerdo con la EHPM-2002 son los hogares que reciben
remesas, por lo que esta población podría en algún momento decidirse a
salir hacia los lugares en donde residen sus parientes.
4,2 ¿Por qué emigran los salvadoreños?
El fenómeno de las migraciones es multifacético, especialmente cuando la
observación
individualizada a esas personas que emprenden el viaje para residir en
otro país. Hay,
evidentemente, una correlación entre la pobreza y la poca o muy poca
esperanza de salir de este estado, mientras que el contexto social,
económico y político existente actual continúa. También hay una
correlación significativa entre vivir en el país, y las imágenes y
ejemplos de condiciones de vida que traen los emigrantes cuando visitan
a sus familiares. Otro factor importante es la promesa de viajar hacia
aquel lugar, al finalizar los hijos sus estudios básicos, lo cual
comúnmente es un ofrecimiento que los padres dejan cuando emigran.
4,3 Las migraciones internacionales y sus efectos económicos en El
Salvador
Causas de los factores negativos
· Las políticas institucionales y oficiales de El Salvador, así como las
actitudes populares y organizacionales, promueven sobre todo el envío de
remesas y la permanencia de los emigrantes fuera del país. Esto no
permite espacio para la valoración de los emigrantes en términos de sus
conocimientos y talentos.
· Esto es fomentado todavía más por los medios de comunicación, que
informan sobre todo de manera negativa acerca de los salvadoreños en el
exterior.
· El Estado, las empresas y otras instituciones no sienten la obligación
urgente de modernizar (por ejemplo, premiar la innovación en vez de
suprimirla; mantener reglas confiables del juego incluyendo
legislativas), ya que el flujo constante de remesas mantiene cierto
equilibrio macroeconómico y no deja al descubierto los verdaderos
problemas estructurales del país.
· Los emigrantes se sienten frustrados y se impacientan ante las
actitudes cerradas y atrasadas de las instituciones salvadoreñas en
general, y en particular con relación a su estatus como emigrantes.
· Los emigrantes se sienten subvalorados en cuanto a su posible aporte
en términos de conocimientos, y talentos; y valorados sólo por su
potencial de aportar en cuanto a remesas $$$, y en menor medida su
potencial de inversión en El Salvador.
· Cuesta mucho tiempo y recursos materiales compartir conocimientos
entre emigrantes y El Salvador - dificultad en el flujo ágil de ideas,
conocimientos, etc. por problemas de conectividad, dispersión de
esfuerzos, etc. particularmente entre los más necesitados.
· No todos los conocimientos y habilidades que han adquirido los
salvadoreños en el exterior son fácilmente adaptables a la realidad
salvadoreña.
· Muchos recursos auxiliares necesarios para un buen intercambio
transnacional de conocimiento existen en otros idiomas o su presentación
y premisas no son adecuadas para la cultura local (documentos de
referencia, de investigación, manuales técnicos, etc.).
· Falta de costumbre de registrar/sistematizar conocimientos,
diagnósticos de talento, etc. (directorios, inventarios, censos, etc.).
· Problema fundamental de demanda en El Salvador: dificultad en valorar
la riqueza futura que podría producir una inversión oportuna en
conocimientos o información, lleva a no buscar este recurso.
· Hay cierta tendencia cultural a buscar y valorar más el aporte en
términos de conocimientos y talentos por personas e instituciones
no-salvadoreñas; es difícil aceptar que un semejante se haya ido lejos y
haya progresado más que uno que se quedó.
· Las instituciones académicas, científicas y otras aún no superan el
aislamiento impuesto por los años de guerra, a pesar de que en los años
70's existió investigación de calidad mundial, transferencia dinámica de
tecnologías, etc.
· Bajos niveles de alfabetización, poca cultura de buscar recursos
informativos escritos en vez de orales.
· Dificultad (falta de práctica) en formular adecuadamente los problemas
locales para el diseño de proyectos colaborativos y darles seguimiento
permanente, en el contexto transnacional.
· Fraccionalismo y competencia desleal entre grupos diversos de
salvadoreños, falta de confianza entre ellos.
· La información y el conocimiento se utilizan para adquirir o conservar
poder, cuesta identificar las ganancias mutuas que podrían resultar.
· La ilegalidad de muchos salvadoreños en el exterior constituye un
impedimento a la comunicación fluida y los recursos de información que
podrían existir.
Barreras ideológicas que impiden la apertura a entender la complejidad y
realidad tanto de El Salvador, por un lado, como de los salvadoreños en
el exterior, por el otro.
Causas de los factores positivos
· L@s salvadoreñ@s en el extranjero tienen más oportunidades de
educación, empleo y reconocimiento social, lo cual incide en sus
expectativas y deseo de superación.
· Muchos salvadoreños tienen conocimiento de primera mano de alguien que
ha tenido éxito en el extranjero, lo cual sirve de incentivo (role model)
para otr@s dentro y fuera del país.
· Ya se están trasladando buena cantidad de conocimientos y prácticas al
país (aunque no existe un estimado de su "cantidad y calidad").
· Se reconoce la importancia de los emigrantes como mercado para ciertos
productos salvadoreños así como el turismo, y comienza a vislumbrarse su
peso político (especialmente en Estados Unidos).
· La inmensa mayoría de emigrantes conserva vínculos con el país que van
más allá de los sentimientos familiares: perspectivas de jubilación,
inversiones, compras de bienes inmuebles.
· La vinculación con el país o con el lugar de origen se manifiesta en
una gran cantidad de organizaciones y comités de ayuda que canalizan
fondos y organizan proyectos de desarrollo local.
· Los vínculos entre los salvadoreños en el extranjero son
particularmente dinámicos y tienen una gran variedad de expresiones:
deportivas, culturales, gremiales; muchas páginas Web y esfuerzos por
comunicarse más.
· Los lazos familiares se mantienen fuertes en la medida que se mantiene
la comunicación directa entre familiares salvadoreñ@s dentro y fuerte
del país.
· Existe interés por darle mayor difusión al fenómeno de la emigración y
de los emigrantes en los medios de comunicación en el país, ya sea por
razones de línea editorial o de ventas: ejemplo Depto. 15 planificado
por La Prensa Gráfica.
· Los salvadoreñ@s en el exterior saben que los consulados salvadoreños
deben atender sus peticiones y presionan para que lo hagan de manera
expedita.
· El avance de la globalización genera presiones para que se incorporen
nuevas tecnologías y procedimientos a las actividades productivas en El
Salvador, que los salvadoreños en el exterior pueden estar idealmente
colocados para aportar.
· La tecnología de la comunicación electrónica tiende a abaratarse y
popularizarse, lo cual permite una intensificación de la comunicación
entre salvadoreñ@s en todo el mundo.
El gobierno está empezando a sentir la presión de incorporar más
plenamente a sus políticas e instituciones la realidad transnacional:
ejemplo la Dirección General del Salvadoreño en el Exterior, a punto de
crearse en el MIREX.
CAPITULO 5
DINÁMICA MIGRATORIA, MEDIOS DE VIDA RURALES Y MANEJO DE RECURSOS
NATURALES
A medida que la migración penetra cada vez más en las zonas rurales, se
profundiza la direferenciacion de los hogares en el campo.
En el pasado, la política agropecuaria fue la política pública que más
tuvo que ver con la gestión de los activos naturales. En realidad, la
producción agrícola de subsistencia sigue siendo crucial para un amplio
estrato de familias rurales, y la expresión territorial de esa
producción sigue siendo significativa y afecta la disponibilidad de
servicios ambientales críticos como el agua, cuya demanda aumenta con la
creciente urbanización del territorio. En efecto, como los procesos de
urbanización incrementan exponencialmente la demanda de los servicios
ambientales que se generan en los espacios rurales agua, oportunidades
de recreación y otros la necesidad de garantizar una oferta adecuada de
dichos servicios adquiere una mayor importancia. El Salvador ha
acumulado suficiente experiencia para orientar políticas agroambientales
dirigidas a mejorar la sostenibilidad de la producción campesina
mediante esfuerzos orientados a masificar la transformación de prácticas
en dicha producción. Esfuerzos recientes como los realizados bajo el
Programa Ambiental de El Salvador (PAES) –un proyecto financiado por el
BID– confirman que la transformación de prácticas en la producción
campesina es posible, sobre todo cuando se aplican incentivos adecuados,
una consideración importante en las condiciones de rentabilidad bajo las
que se desenvuelve la agricultura campesina.
5,1 DINÁMICA MIGRATORIA, CAMBIO ECONOMICO Y EMPLEO RURAL.
La migración internacional se ha convertido en una de las principales
dimensiones del cambio estructural en El Salvador y en una estrategia
fundamental de las familias salvadoreñas para garantizar sus medios de
vida. La dinámica migratoria interna y externa está estrechamente
asociada al cambio económico estructural experimentado por la economía
salvadoreña. La pérdida de importancia y desvalorización del agro se
expresa en una reducida participación de ese sector en el producto
interno bruto (PIB). El empleo agropecuario resultó menor en 2004 que en
1980, mientras el empleo no agropecuario en las zonas rurales fue un 28%
mayor al empleo agropecuario en 2004 En conjunto, el empleo rural en el
comercio, industria (posiblemente vinculado en gran parte a la maquila),
construcción y servicios, sectores más asociados a la economía urbana,
era equivalente al empleo agropecuario
5,2 EXPRESION TERRITORIAL DE LA MIGRACION Y LAS REMESAS
Los promedios nacionales esconden las diferencias territoriales.
Mientras el promedio nacional de hogares receptores de remesas alcanzó
el 22% en 2004, en el departamento de La Unión casi la mitad de los
hogares resultaron ser receptores de remesas en ese año. Entre 1998 y
2004, los hogares receptores de remesas se incrementaron notablemente en
Chalatenango, Cabañas y Usulután, hasta alcanzar 28%, 37% y 28% del
total de hogares, respectivamente. Los departamentos de La Paz, San
Vicente y Ahuachapán presentan un curioso fenómeno de descenso en los
hogares receptores de remesas.
5,3 ESTRATEGIA DE VIDA RURALES Y DEPENDENCIA DE RECURSOS NATURALES
Las diversas estrategias que adoptan las familias rurales suponen
distintos niveles de dependencia de los recursos naturales y también
impactos diferenciados sobre los mismos. Esas familias rurales tienen
una menor dependencia de la agricultura para garantizar su seguridad
alimentaría, dado que paulatinamente van convirtiéndose en receptoras de
remesas. Esto a su vez, está generando nuevos problemas ambientales en
términos de contaminación y mayores presiones sobre los recursos
hídricos.
Una responsabilidad fundamental del Estado salvadoreño tiene que ver con
la definición y ejecución de una nueva generación de políticas dirigidas
a promover agresivamente la integración social y territorial.
La migración internacional y el cambio estructural en El Salvador están
fuertemente interrelacionados. La escala de migración y las remesas
expresan claramente la profunda transformación de la economía y la
sociedad salvadoreña. Su tendencia a profundizarse mientras alcanza
hasta el último rincón del territorio refleja también que esas
transformaciones no están abriendo oportunidades de una mayor
integración social al desarrollo nacional dentro del territorio para una
gran parte de las familias dentro del país, sino todo lo contrario.
Asimismo, las grandes diferencias territoriales del fenómeno migratorio
y en los mismos espacios locales apuntan también a crecientes brechas
territoriales y a una mayor diferenciación dentro de los espacios
rurales. En este contexto, una responsabilidad fundamental del Estado
salvadoreño tiene que ver con la definición y ejecución de una nueva
generación de políticas dirigidas a promover agresivamente la
integración social y territorial. Ese objetivo debe estar presente tanto
en las intervenciones que tienen como referencia el espacio nacional
como en aquellas que operan a una escala local, donde se está
profundizando la diferenciación entre los hogares con emigrantes y
mayores activos y los hogares sin emigrantes que se están convirtiendo
en el núcleo duro de la pobreza en los espacios rurales. Enfrentar el
desafío de la integración social y territorial debe ser uno de los
objetivos fundamentales del accionar estatal y del conjunto de políticas
públicas. En lo que sigue, se acota la discusión al papel de la gestión
de los activos naturales como instrumento para la integración social y
territorial. Por muchas décadas, el territorio salvadoreño ha estado
sujeto a una intensa ocupación relacionada fundamentalmente con el
desarrollo de las actividades agropecuarias, y, más recientemente,
también con los acelerados procesos de urbanización. La política
agropecuaria fue, por tanto, la política pública que más tuvo que ver
con la gestión de los activos naturales. Sin embargo, su enfoque de
fomento de la producción sin mayor consideración de su impacto en los
activos naturales generó severos procesos de degradación. En el caso del
algodón, el masivo uso de pesticidas contaminó los suelos, las fuentes
subterráneas y los ecosistemas costero-marinos. Su colapso posterior,
durante los ochenta, posibilitó una paulatina rehabilitación, al punto
que actualmente en el Bajo Lempa existen procesos de producción
orgánica. En el caso del café, su introducción en la segunda mitad del
siglo XIX y su expansión posterior destruyó importantes ecosistemas
boscosos y generó un alto costo social por la eliminación de los ejidos.
Sin embargo, las variedades introducidas en El Salvador que requerían
sombra derivaron con el tiempo en agro ecosistemas con una significativa
cobertura arbórea. Los “bosques” cafetaleros representaron así la mayor
cobertura arbórea del país desde las últimas décadas del siglo XX y
dichos agro-ecosistemas albergaban una importante diversidad de árboles,
insectos, aves y otras especies. Mientras en el resto de Centroamérica
se redujo la superficie bajo café de sombra en los años ochenta para
combatir la broca del café e introducir variedades de sol, en El
Salvador el conflicto armado inhibió las inversiones en los cafetales,
lo cual preservó los bosques cafetaleros y en algunos casos también
estimuló su cultivo “orgánico” por la drástica reducción de
fertilizantes y pesticidas químicos. La otra cara de la moneda fue un
sistema de beneficiado del café que contaminaba severamente los cuerpos
de agua. La economía agro exportadora también tuvo como contrapartida
una economía campesina que fuera de la época de recolección se
reproducía bajo una lógica de subsistencia en el minifundio que se
expandía sobre zonas de laderas y profundizaba los procesos de erosión y
degradación del suelo, mientras reducía también la capacidad del suelo
de regular los flujos de agua. La preocupación estatal por la reducción
de la capacidad de los activos naturales de proveer servicios
ambientales o eco sistémicos, dicho en términos de hoy, llevó a crear en
los años setenta una Dirección General de Recursos Naturales, dentro del
Ministerio de Agricultura.
CAPITULO 6
DINÁMICAS LOCALES Y MIGRACIÓN
En el caso de El Salvador, el vínculo más palpable entre lo local y lo
global es claramente la migración. El hecho de que un familiar se
encuentre viviendo y trabajando en otro país, implica que este proceso
de globalización, que ha sido descrito como “desde abajo”, invada los
espacios cotidianos de miles de familias salvadoreñas en todo el
territorio nacional. Pero esta globalización desde abajo tiende a
impactar ciertas comunidades y municipios más que otros, por la cantidad
de personas y familias
Involucradas en el proceso. Por ejemplo, debido a las redes sociales
creadas por los Ozatlecos (Usulután), su migración es principalmente a
Houston, Texas. Pero los que migran de Pasaquina, La Unión, se
encuentran principalmente en Manhatan, Virginia. Los que son originarios
de Polorós, La Unión, buscan nuevas oportunidades en Long Island, Nueva
York; y los emigrantes de Ilobasco están predominantemente ubicados en
Los Ángeles.
En la medida en que más familias de un municipio específico se vinculan
con los procesos de la migración, las localidades enfrentan múltiples
tipos de cambios y transformaciones.
No obstante, hay un interés particular en analizar cómo la migración
internacional puede ser un ingrediente importante para generar
“desarrollo” en una localidad. Al utilizar el concepto de desarrollo
humano de Naciones Unidas, ello implica que tal beneficio se remite al
proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus
opciones y oportunidades.
Por lo tanto “la verdadera riqueza de una nación está en su gente”
(PNUD, 2003, p. 21). Con el tema de migración y desarrollo local, lo
anterior plantea un reto particularmente complejo, ya que la población
de un territorio lo abandona en esa búsqueda de ampliación de
oportunidades que no encuentran en su entorno.
El mapa No-.1, ilustra la distribución de los municipios de El Salvador
por recepción de remesas, y permite visualizar que la migración
internacional es una estrategia en la que, en términos relativos, han
participado más los hogares de las zonas norte y la oriental del país,
que fueron los escenarios donde fue más intenso el conflicto armado. No
obstante, diferencias notorias se observan también entre algunos
municipios dentro del mismo departamento. Por ejemplo, en Apaneca sólo
6.4% de los hogares reciben remesas, mientras que en San Francisco
Menéndez el porcentaje se eleva casi a 30%, pese a que ambo municipios
pertenecen al departamento de Ahuachapán. Igual ocurre en el
departamento de Cuscatlán, donde los hogares que reciben remesas oscilan
entre 2.4% en Monte San Juan y 23% en Oratorio de Concepción. Al
observar las tasas de recepción de remesas en cuatro municipios cercanos
en Morazán, se despiertan todavía más inquietudes sobre las dinámicas
locales y la migración. Concretamente, El Rosario, en el norte de
Morazán, con el 34% de los hogares que recibe remesas, está rodeado de
municipios con tasas muy inferiores. Viendo los extremos, Concepción de
Oriente (La Unión) es el municipio con la tasa más alta de recepción de
remesas (63% de los hogares) y Santa Catarina Masahuat (Sonsonate) el
que menos reporta (0.6%). Al comparar algunos indicadores de estos dos
municipios (véase cuadro No.2), es posible obtener algunas primeras
ideas sobre las transformaciones e impactos que están ocasionado las
migraciones en el ámbito local. Estos dos municipios son relativamente
semejantes, en cuanto a número de hogares y población. No obstante,
presentan importantes diferencias en cuanto a sus características
sociodemográficas. En primer lugar, hay bastante menos hombres que
mujeres en Concepción de Oriente, fenómeno que es más pronunciando entre
la población de 15 a 24 años, lo cual, se puede asumir que se debe a la
migración de más hombres que mujeres, sobre todo entre los jóvenes. Por
otra parte, los hogares en Concepción de Oriente tienden a ser más
pequeños y cuatro de cada 10 son dirigidos por mujeres, comparados con
solo 1.5 de cada 10 en Santa Catarina Masahuat.
6,1 Distribución de municipios, según porcentaje de hogares que reciben
remesas (mapa No. 1)
6,2 Indicadores seleccionados de Santa Catarina Masahuat, Sonsonate y
Concepción de Oriente, La Unión (cuadro No. 2)
Los ingresos por remesas (cuadro No.2) en Concepción de Oriente
representan el 52% de todos los ingresos percibidos por los hogares del
municipio. Esto permite que aunque las tasas de participación en el
mercado laboral sean inferiores a las de Santa Catarina Masahuat, sus
ingresos totales, por hogar y per cápita sean mayores. Estos ingresos
complementarios también explican porqué las tasas de pobreza extrema y
relativa en Concepción de Oriente son casi la mitad de las registradas
en Santa Catarina Masahuat, así como la mejor calidad de los materiales
que han sido utilizados para la construcción de sus viviendas.
Llama sin embargo la atención que la mayor circulación de dinero
proveniente de las remesas en Concepción de Oriente no parece estar
contribuyendo a generar más empleos que en Santa Catarina Masahuat.
Obsérvese que la tasa de desocupación es bastante más alta en el primer
municipio que
En el segundo, Por otra parte, aunque ambos municipios cuentan casi con
el mismo número de contribuyentes, la recaudación fiscal en concepto de
IVA y renta es más del doble en Santa Catarina Masahuat que en
Concepción de Oriente. Esto estaría indicando que el flujo de remesas en
Concepción de Oriente beneficia
En general, el grupo de municipios con mayores tasas de recepción de
remesas presenta las siguientes características con relación al otro
grupo: índice de masculinidad mucho más bajo, mayor porcentaje de
hogares con jefatura femenina, menor tasa de empleo global, tasa de
desempleo más alta, ingreso per cápita más alto, menores tasas de
pobreza y menores niveles de recaudación fiscal en comparación con el
ingreso total reportado. De igual manera, los mayores ingresos derivados
de las remesas, no parecen estar contribuyendo a crear mayores dinámicas
económicas en el ámbito local.
Las remesas familiares son el eje central, haciendo especial énfasis en
su uso actual y potencial como motor para el desarrollo local. En
términos de hallazgos comunes, todos, aunque desde diferentes ángulos,
encuentran que las remesas mejoran las condiciones de vida en los
hogares que las reciben y tienen efectos multiplicadores en la economía
local. Sin embargo, también destacan que las remesas por sí solas no
pueden generar cambios en la estructura económica de la localidad, a
modo de construir un tejido económico dinámico, diverso y productivo.
Las remesas familiares están directamente relacionadas con el ciclo
biológico de los integrantes de la familia. En ese sentido, entre las
familias más jóvenes con niños en edad escolar, las remesas ayudan a
costear parte de los gastos de esa inversión social en la formación de
las personas; y en los hogares con ciclos de vida más avanzados, las
remesas funcionan como una pensión informal.
En cuanto al vínculo con la pobreza, los hogares con remesas tienen
ingresos más altos y, por lo tanto, la tasa de pobreza es menor
comparada con los hogares sin remesas. Los hogares con remesas aumentan
sus gastos per cápita (consumo presente), y esto contribuye a una dieta
más diversificada, logrando así salir de la pobreza extrema.
Algunos de estos hogares tienen mayores posibilidades para ahorrar e
invertir en capital físico y humano pero no hay prácticas generalizadas
de ahorro, crédito e inversión (consumo futuro).
La migración y las remesas generan nuevas oportunidades para negocios
pero no son suficientes para absorber la oferta de mano de obra. . Las
remesas ayudan, pero no son suficientes para sacar a los hogares de la
pobreza, dado que las causas que la originan son estructurales. A raíz
de las migraciones se da un fenómeno bastante común en cuanto al rol de
los encomenderos, varios estudios han mencionado su importancia, en
términos de mantener vivos los vínculos entre familias, la generación de
empleo y su papel como comerciantes transnacionales.
Un reportaje periodístico sobre estos empresarios transnacionales los ha
calificado como “los nuevos magnates de oriente”, resaltando que “tras
25 años de trabajo en silencio, los encomenderos… revelan su poder
económico” (“Enfoques”, La Prensa Gráfica, 1. ° De febrero de 2004).
Pero son actores transnacionales clave no solo por la cantidad de dinero
que hacen circular, sino también por las conexiones