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SÍNTESIS DEL INFORME DE DESARROLLO HUMANO EL SALVADOR

Autor: Blanca Estela Cruz, Maria Magdalena Chávez, Rosa Patricia Rodríguez, Orlando Hernández Escobar, Cesar de Jesús Urbina y Juan Roberson Campos

Macroeconomía

14-06-2007

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Este trabajo presenta un análisis de la síntesis del informe de desarrollo humano en el salvador del año 2005. Muestra los diferentes aspectos que el país afronta como realidad humana principalmente en el auge masivo de las migraciones y las remesas como punto principal y elemental de la balanza de pagos.

También explica el fenómeno migratorio, las variables que se desprenden o se mueven como efecto de lo que ocurre en el exterior causando diferentes tipos de resultados como sociales, culturales, económicos; su incidencia e impacto en la vida de las personas salvadoreñas ya sean estos resultados positivos o negativos.
Siguiendo con el desarrollo de “PNUD” la cual se basa esta investigación en el que esta organización busca el mejoramiento de la calidad humana contribuyendo con su desempeño plantea para el salvador diferentes lineamientos para la implementación de un nuevo modelo de crecimiento macroeconómico que ayude al desarrollo humano global de país salvadoreño.
 
En este informe se aprenderá:
· El como y el por que de las migraciones salvadoreñas a los Estados Unidos.
· Como impacta el envió de remesas de los salvadoreños Asia su país natal.
· Como impacta la cultura extrajera en el país salvadoreño.
· Que generan las remesas en el país.
Como tener otra visión de vida en el mercado laboral salvadoreño.

JUSTIFICACIÓN
El análisis realizado del informe que se presenta de esta investigación y tema fundamental mundial de los diferentes aspectos económicos, sociales y culturales; es realizado para obtener una mayor perspectiva de la vida, y analizar las medidas que toma el gobierno y en las cuales esta fallando e identificar las medidas que no le tomas mucha importancia y que ayudarían al desarrollo humano y crecimiento económico.
 
Además el hecho por el cual se desarrollo esta investigación es para saber la realidad económica del país, su situación problemática, el fenómeno imparable masivo de las migraciones y remesas; saber los efectos que estos causan y demostrar que es un “TPS” y “CAFTA”, en que ayuda en la vida de las personas y a la política salvadoreña y saber por que el gobierno implementa el terror en la vida de las personas cuando hay eventos de emitir el sufragio.

OBJETIVOS GENERALES
· Conocer los rasgos de las migraciones y las etapas que estas fueron obteniendo hasta llegar a ser un fenómeno masivo y expansivo siendo este tomado por el gobierno como un sector dinamizador financiero del país.
· Comprende y criticar constructivamente el modelo macroeconómico vigente basado en el sector financiero (de las remesas familiares).
 
OBJETIVOS ESPECIFICOS
· Determinar los factores que impulsaron a las personas a emigrar Asia los Estados Unidos para saber explicar sintetizadamente los cambios de desarrollo humano del país Salvadoreño 2005.
· Mencionar los diferentes aspectos y factores que dan como resultado de las migraciones y remesas familiares, para tener una mayor visualización de variable y condiciones del desarrollo del país.
· Demostrar y mencionar el aporte y ayuda que brinda el (PNUD) como organización de asesoría técnica y fortalecimiento, entre otras, para en el desarrollo en El Salvador.
Definir y explicar los lineamientos para un nuevo crecimiento económico, para poder estructurar las ideas de las personas y que tengan una mayor comprensión del tema.

CAPITULO 1
DINÁMICA DE LAS MIGRACIONES INTERNACIONALES SALVADOREÑAS
A diferencia de la mortalidad y la fecundidad, la migración es una variable demográfica difícil de aislar. Las razones que los han empujado a  migrar  pueden  hacer  que  los  mismos emigrantes  nieguen  u  oculten  su  condición migratoria,  además  de  que  los  sistemas  de recolección  de  infor mación  no  siempre estiman  adecuada  y  opor tunamente  el fenómeno.  Tampoco  es  fácil  de  prever  el comportamiento de las migraciones, ya que puede estar sujeto a variaciones imprevistas, en respuesta a estímulos socioeconómicos, políticos,  ecológicos,  bélicos,  cataclismos naturales y otros.
1,1 APROXIMACION AL FENOMENO MIGRATORIO:
La migración internacional salvadoreña del último siglo puede dividirse en grandes etapas, en razón de los factores que han moldeado su compor tamiento. Esta primera aproximación  dividirá  el  período  desde  las postrimerías de la Primera Guerra Mundial hasta  el  año  2005  en  cuatro  etapas  que presentan variaciones en los flujos, las causas y  las  motivaciones  de  los  emig rantes
1,2 PRIMERA ETAPA (1920-1969)
El fenómeno de la migración internacional en el país es de larga data, aunque cualitativamente ha  revestido  diferentes  direcciones.  Por ejemplo, durante la primera mitad del siglo recién  pasado,  la  mayoría  de  los  emigrantes salvadoreños  salían  del  país  impulsados principalmente por la falta de acceso a la tierra y de oportunidades empleo, especialmente en las áreas rurales. La mayoría se dirigía hacia la parte norte de Honduras, a las plantaciones de  banano  de  la  United  Fruit  Company. Se  calcula  que  para  los  años  treinta, aproximadamente 25 mil  salvadoreños habían emigrado; para la siguiente década el número de emigrantes salvadoreños aumentó a 40 mil (Winschuh, 1997). En las décadas de los años cincuenta y sesenta, el flujo de salvadoreños hacia Honduras siguió aumentando, esta vez porque gran cantidad de población campesina había sido expulsada de las planicies costeras del  país  como  consecuencia  del  cultivo  de algodón  a  gran  escala.  Familias  enteras migraban, ahora no sólo para trabajar en las bananeras, sino también para ocupar tierras sin roturar, que supuestamente le pertenecían al Estado Hondureño. Para  los  sesenta,  el  número  de  emigrantes salvadoreños alcanzaba los 350 mil (Winschuh, 1997). Un flujo importante de salvadoreños emigró  en  la  época  de  la  Segunda  Guerra Mundial hacia dos destinos: Panamá y Estados Unidos. El primero, que era el principal paso de mercancías, avituallamientos y armas para el ejército norteamericano y sus aliados en la contienda mundial, necesitó mucha mano de obra no calificada. Después de 1941, cuando Estados Unidos ingresa a la Segunda Guerra Mundial, sus fábricas necesitaron gran cantidad de mano de obra para suplir a los ciudadanos norteamericanos que fueron a servir en los diferentes  frentes  de  guerra.  Astilleros  y fábricas se quedaron sin hombres. Millones de mujeres obtuvieron empleos que nunca antes habían podido ocupar. De México, Centroamérica y el Caribe llegaron obreros atraídos por el empleo bien pagado;  para 1941, algunos emigrantes eran obreros del  puerto  de  Acajutla,  el  principal  de  El Salvador. De allí salieron a la bahía de San Francisco. Otros fueron al canal de Panamá y  llevaban  con  ellos  a  sus  esposas  e  hijos. Otra vertiente del flujo de emigrantes, dirigido principalmente hacia los Estados Unidos y Europa, fue protagonizada por las clases altas y media-altas de la sociedad, por motivos de educación, turismo, salud y otros. Se trataba de  g r upos  de  emig rantes  de  tamaño relativamente  reducido,  conformados  por sectores de altos ingresos y buena posición social.
 
1,3 SEGUNDA ETAPA (1970 -1979)
En  esa  década  se  observa  un  salto  tanto cuantitativo como cualitativo del fenómeno migratorio con respecto a los años anteriores. La llamada Guerra de las Cien Horas, entre El  Salvador  y  Honduras  en  julio  de  1969, alteró  la  estabilidad  de  los  asentamientos humanos de los salvadoreños que trabajaban en tierras hondureñas, obligándolos a regresar a su país de origen. Debe tenerse en cuenta que  la  migración  de  salvadoreños  hacia la vecina   Honduras  estuvo  motivada principalmente por la carencia de tierras de cultivo. En  algunos  casos,  dadas  las características del territorio hondureño, era también destino de refugiados políticos y aun de delincuentes comunes.
Los emigrantes de este período comienzan a dirigirse hacia los Estados Unidos en números sin precedentes; se forman las primeras redes migratorias allá, cuya importancia  sería determinante en los años posteriores. Muchos emigrantes,  amparados  en  la  legislación norteamericana, no sólo legalizaban su propia situación migratoria, sino que procedían a llevar legalmente a sus familiares. Paralelamente, las redes ayudaban a migrar de forma ilegal a una cantidad enorme de parientes, amigos y vecinos. Con este panorama como fondo, los flujos migratorios hacia el exterior se incrementaban: miles de compatriotas empezaron a abandonar el  país,  tanto  en  forma  legal  como  ilegal. Ambas  modalidades  no  tenían  todavía  las características críticas que asumirían a partir de la década siguiente. La travesía para alcanzar al  “sueño  americano“tampoco  era  tan traumatizante como hoy en día. Muchas investigaciones coinciden en reconocer que situaciones como la carencia de tierras para  trabajar,  la  falta  de  empleo  y oportunidades; la violencia política generada antes  y  durante  el  conflicto  ar mado;  la inseguridad  social,  aunado  a  las  grandes expectativas de trabajo en el país de destino y  con  ello  la  posibilidad  de  ayudar  a  los familiares que se quedaban atrás, fueron los incentivos  más  importantes  para  emigrar.
 
1,4 TERCERA ETAPA (1990-1991)
Este período corresponde a los momentos más álgidos del conflicto armado entre el ejército y los grupos insurgentes. La inestabilidad social, la inseguridad permanente y las acciones de guerra  que  asolaron  extensas  zonas  del territorio fueron el marco de la vida cotidiana. A  esta  situación  habría  que  agregar  los asesinatos políticos, los secuestros, el terror urbano, las campañas de reclutamientos por parte de la Fuerza Armada y los movimientos insurgentes y una crítica situación económica. Durante este período, el flujo migratorio tuvo diversos cauces: el que se realizó por el camino de la legalización del estatus migratorio de aquellas personas que llegaron a los Estados Unidos durante los sesenta y setenta y que por ello mismo pudieron acceder a programas de reunificación familiar. También, algunos países europeos facilitaron programas de ayuda para perseguidos políticos, así como programas regulados de migración hacia Canadá y Australia, debe  reconocerse  que  el  mayor  flujo  de salvadoreños hacia el exterior se dio por la vía ilegal, los mojados, que llegaron a los Estados Unidos  arriesgando  sus  vidas.  Todo  ese contingente de personas se desplazaba por vía terrestre, a través de Guatemala y México, y  cruzaban ilegalmente  la  frontera  de  los Estados Unidos. Viajaban tanto a título de una  aventura  personal  como  también poniéndose en manos de los coyotes (quienes se dedican al traspaso ilegal de personas).
 
1,5 CUARTA ETAPA (1992-2005)
Esta  etapa  inicia  con  la  finalización  del conflicto  armado  mediante  la  firma  de  los Acuerdos de Paz, que permitió el retorno de emigrados  por  diversas  causas:  refugiados políticos,  personas  de  altos  recursos económicos que habían huido por la guerra, y combatientes y simpatizantes de la guerrilla que  se  incorporaron  a  la  sociedad. Simultáneamente, se reactivaba la economía, aumentaba el gasto social y se presenciaban signos de avance en términos de reconciliación nacional; Sin embargo, una vez pasada la burbuja de la paz, reaparecen viejos problemas tales como: la escasez de empleos atractivos, la falta de oportunidades para el desarrollo de pequeñas actividades productivas, crecientes niveles de desigualdad y el reinicio de la confrontación política.  Frente  a  tal  panorama,  muchos decidieron  migrar  de  nuevo,  mientras  que otros, que nunca se habían ido, optaron por buscar satisfacer sus expectativas fuera del país.
En la presente etapa varios factores nuevos han impulsado los flujos migratorios. Entre ellos,  se  destacan  la  desaceleración  de  la economía  a  partir  de  1996;  la  crisis  de rentabilidad de la agricultura, reforzada por la brusca caída de los precios internacionales del  café,  que  continúa  siendo  el  principal producto  de  exportación;  los  estragos  del huracán Mitch en 1998; los dos terremotos de 2001; la ola delincuencial que azota al país y las crecientes historias de éxito de personas que optaron por migrar en las décadas anteriores. Estos factores han catapultado la migración masiva  de  la  población  hacia  los  Estados Unidos,  tanto  en  los  noventa  como  en  los primeros años del siglo XXI. Según las últimas encuestas, entre 5 y 7 de cada 10 salvadoreños emigrarían  del  país  si  pudieran  hacerlo. Los  saldos  migratorios  y  datos  sobre deportados para los primeros meses del 2005 (cuadros 1.3 y 1.4) estarían indicando que un promedio de 1 mil 70 personas emigran por día  de  El  Salvador,  y  que  146  de  ellos  son devueltos (deportados). No obstante, más que clarificar la envergadura de este fenómeno, se  considera  que  estas  cifras  empañan  la realidad y muestran el enorme problema sobre la cuantificación de la migración.
 
1,6 LA EMIGRACION A PARTIR DE LAS ESTADISTICAS ESTADOUNIDENSES:
La  emigración  salvadoreña  en  las  últimas décadas se ha dirigido principalmente hacia los Estados Unidos: más del 90%, seguida de lejos por Canadá (menos de 6%), México y Centroamérica (alrededor de 3%), Australia (menos de 1%) y el resto del mundo (menos de 0.5%)3. Esto ha hecho que los emigrados salvadoreños  constituyan  en  los  Estados Unidos  una  minoría  en  expansión. Con relación a los latinoamericanos, pasaron de 0.9% en la década de los setenta, a 2.2% en los ochenta, a 2.9% en los noventa y a 4.9% en el 2000. Para esos mismos años y para el total  de  inmigrantes  hacia  dicho  país,  los salvadoreños constituyeron el 0.2%, 0.7%, 2.4%  y  2.6%,  respectivamente  (Peregrino citada en Maguid, 1999; para 1990 y 2000, US Census).
Por otra parte, los emigrantes salvadoreños residiendo en los Estados Unidos han pasado del 0.2% de la población de El Salvador en 1960 a por lo menos 13% en el año 2000, y posiblemente tanto como el 40%, Este crecimiento representa un éxodo que puede  atribuirse  tanto  a  los  factores económicos acumulativos como al conflicto armado que experimentó el país en los años ochenta, y secundariamente a los vastos tejidos transnacionales de relaciones familiares y redes sociales  que  han  crecido  desde  entonces.
Las cifras proyectadas por la misma oficina del censo, con base en la muestra profundizada que toma a uno de cada seis hogares, y que estima la cifra de 817 mil 366 salvadoreños en Estados Unidos  (13%  de  la  población  salvadoreña)4, probablemente representan el estimado más confiable de las cifras oficiales. Su fortaleza radica en que provienen de la combinación de una muestra muy grande que tiene un mayor cuidado al contestar las preguntas sobre el país de origen y que registra menos personas con el genérico “latino/hispano“. A resultados similares han llegado también otros, al estimar la cantidad de salvadoreños en Estados Unidos basándose en la encuesta del 1% de viviendas del año 2000.
Sin embargo, otras estimaciones ponen el número más alto. El Mumford Institute, de la Universidad de Albany, calculó que en el año 2000 había 1  millón  117  mil  960  salvadoreños  en  los Estados Unidos (17.8% de la población de El Salvador), y calculó una corrección a las cifras del  censo  con  base  en  otra  encuesta  de  la misma Oficina del Censo, los US Census Current Population  Surveys,  que  utiliza  preguntas  más precisas acerca del país de origen pero que tiene el  defecto  de  una  muestra  más  pequeña.
El último estimado basado en datos de los Estados Unidos enfoca el estatus legal de los salvadoreños en dicho país, al sumar aquellos que han adoptado la nacionalidad estadounidense, los residentes permanentes, los solicitantes de asilo en proceso regular y los beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés), por el terremoto de 2001 y otros procesos especiales. Para  el  año  2002,  los  salvadoreños contabilizados  en  estos  gr upos  por  las autoridades norteamericanas sumaban 1 millón 82  mil 703, sin contar a los no documentados. En ese año, los salvadoreños indocumentados se  estimaban  por  parte  del  Ser vicio  de Inmigración en unos 189 mil, lo que da un total de 1 millón 272 mil emigrantes, alrededor de  19.5%  de  la  población  de  6.5  millones estimada para El Salvador en 2002.
 
1,7 LA EMIGRACION A PARTIR DE LOS DATOS SALVADOREÑOS:
El Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador  ha  desarrollado  estimados  de  la población que puede considerarse salvadoreña en los Estados Unidos y el resto del mundo, a través de consultas consulares y otros medios. A pesar de que no existen datos estadísticos globales que midan efectivamente la población salvadoreña en el exterior, se presume que actualmente radica en el exterior una población cercana a los 3.3 millones distribuidos en diferentes partes del mundo. Uno de cada tres salvadoreños se encuentra en el exterior; de este total, al menos un 88% se ha concentrado en  los  Estados  Unidos  (2.9  millones). Si bien hace falta documentar mejor las bases de  estos  estimados  mayores,  no  sería sorprendente  que  resultara  cierto  que  la población salvadoreña en los Estados Unidos fuera mayor que los niveles detectados por el censo de ese país, aun con las correcciones del caso, por dos razones: el clásico subconteo de los grupos étnicos y de los pobres en los censos, así como el hecho de que una parte considerable de los inmigrantes salvadoreños ha llegado o se ha quedado en un estado de in documentación, con lo que evita el escrutinio oficial.
Los datos salvadoreños, sin embargo estarían indicando que si para que emigrara el primer millón de salvadoreños se requirieron los 48 años transcurridos entre 1951 y 1998, se requirieron solo cuatro años más (1998-2002) para despachar el segundo millón. A mayo de 2005, el saldo acumulado de casi 55 años era de 2 millones 664 mil emigrantes.  De mantener el ritmo actual de más de 32 mil por mes, se habrá  excedido  3  millones  de  emigrados  a mediados de 2006. Suponiendo que de estos 90% se ha dirigido a los Estados Unidos, solo en ese país habría ya 2.7 millones de salvadoreños, sin incluir los que salieron del país sin registrarse y  los  nacidos  allá  que  han  asumido  la  doble nacionalidad. De ser así, podría quedarse corto el  estimado  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, de 2.9 millones de salvadoreños en los Estados Unidos.
 
¿CUÁL SERÁ EL NÚMERO DE SALVADOREÑOS EN EL MUNDO?
Como  se  ha  visto,  los  datos  de  distintas procedencias son encontrados; no hay consenso. Basados en los datos salvadoreños, si se suman los saldos migratorios acumulados a mayo de 2005  (de  2.66  millones  de  emigrados)  a  la población salvadoreña residente en el país (6.76 millones, que es la que usa como referencia la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples para 2004), se obtiene un estimado global de 9.42 millones, a los cuales habría que sumar los nacimientos de salvadoreños en el exterior así como la emigración no registrada y restarle las defunciones. Esta cifra es el resultado de una estimación muy gruesa que habría que ir afinando conforme se presentan datos mejores. No obstante, tiene el mérito  de  proporcionar  una  primera aproximación de la envergadura de la nación salvadoreña sobre la faz de la tierra. Del total de 9.42 millones de personas que integran la nación salvadoreña, 28% estarían afuera, conformando la diáspora.
 
1,8 LOS DEPORTADOS
Dentro del balance de los flujos migratorios, vienen registros de los emigrantes que han sido regresados a El Salvador desde otros países por medio de la deportación. Algunos no llegaron a sus destinos y fueron devueltos en el camino; otros fueron deportados del país a donde querían emigrar, a veces después de años allá. Una parte ha sido deportada con antecedentes policiales, incluyendo el conocido caso de los mareros; pero la gran mayoría no ha tenido roces con las autoridades fuera de su intento a migrar sin la venia oficial.
El siguiente  cuadro resume los datos sobre los deportados recibidos en El Salvador desde enero de 1999 hasta junio de 2005.
Deportaciones de salvadoreños, con y sin antecedentes penales
 
En los tres primeros años, 1999-2001, las deportaciones promediaban unos 4 mil 33 al año, equivalente apenas a 1.6% del saldo migratorio de ese periodo (cuadro 3). De esos, 3 mil 271 (81%) venían desde los Estados Unidos. Un promedio de 1 mil 467 (36%) tenía antecedentes penales; de ellos, el 98% fueron deportados de los Estados Unidos. De 2002 en adelante, el patrón cambia radicalmente. México, país de tránsito, empieza a deportar un promedio de casi 28 mil 700 salvadoreños por año (85% del total de deportados para el periodo 2002- 2005), de los cuales sólo cuatro tenían antecedentes penales. Estados Unidos sigue enviando un número levemente mayor con antecedentes penales (1 mil 634 al año), y duplica su nivel de deportaciones sin antecedentes a unos 3 mil 727 por año. El número de deportados de todos los países salta a 33 mil 600 por año, lo cual se asemeja al 15% del saldo migratorio neto de El Salvador para el mismo periodo. En total, a través de seis años y cinco meses, 129 mil 671 salvadoreños fueron deportados de 24 países,  de  los  cuales  10  mil  91  (8%)  tenían antecedentes penales. Casi 99% de los que tenían antecedentes venían de los Estados Unidos (9 mil 940). Es notable que Canadá, con una población de inmigrantes salvadoreños alrededor de 15 veces menor (La Prensa Gr4/ica, 2005), ha deportado 171 veces menos que los Estados Unidos. O sea, 11 veces menos per cápita. Solo 28 de los 164 deportados desde Canadá venían con antecedentes.
 
Sin lugar a dudas, la  migración  hoy  en  día  constituye  un fenómeno masivo y multifacético. Sin embargo, a pesar de la revisión de múltiples fuentes de datos no es posible concluir con precisión la masividad  que  tiene  este  fenómeno  tan trascendental  para  la  vida  del  país. Por una parte, existen estimaciones que nos llevarían a la conclusión de que en la actualidad hay  más  de  9  millones  de  salvadoreños  en todo el mundo, una cifra que no concuerda para nada con las predicciones demográficas de los años 70. De acuerdo con los datos de los  saldos  migratorios  oficiales,  sólo  en  la ultima década el país habría perdido más de 1.8 millones de personas, y habrían más de 2.6 millones de salvadoreños en el exterior. Aunque  sabemos  que  la  mayoría  de salvadoreños viven en los Estados Unidos, el US Census sólo contabiliza un poco más de 800 mil salvadoreños.  En otras palabras, no hay coincidencias entre las diversas fuentes que reportan el volumen de los salvadoreños que han emigrado.

CAPITULO 2
MIGRACIONES, REMESAS Y DESARROLLO HUMANO DE LOS SALVADOREÑOS EN ESTADOS UNIDOS Y EN EL SALVADOR
La exportación más importante de El Salvador es su propia gente, principalmente aquella que emigra hacia Estados Unidos, En promedio, los salvadoreños que laboran en  Estados  Unidos  trabajan  más  que  la población  nativa  y  reportan  más  horas  de trabajo, pero ganan menos que sus contrapartes estadounidenses. Tomando en cuenta que la inmensa mayoría de los salvadoreños que han emigrado a ese país lo han hecho en busca de las oportunidades de desarrollo y bienestar que no han encontrado en El Salvador, resulta imprescindible  realizar  un  análisis  de  las condiciones de vida de los salvadoreños en la diáspora estadounidense que a la vez ofrezca parámetros  que  permitan  comparar  su situación con la de los salvadoreños que han permanecido en el país. Como complemento de  lo  anterior,  resulta  también  imperativo analizar el impacto que las migraciones-remesas tienen sobre las condiciones socioeconómicas de los salvadoreños que han permanecido en el país.
En esta etapa se describe los efectos de las migraciones-remesas sobre las condiciones socioeconómicas de los salvadoreños que han permanecido en El Salvador, para lo cual se apoya  fundamentalmente  en  la  información provista por la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) de 2004, complementada por otras fuentes.
La  población  de  salvadoreños  en  Estados Unidos ha aumentado dramáticamente en la década de los años noventa. Datos del más reciente  Censo  de  Estados  Unidos  indican que en 2000 había alrededor de 655 mil 165 salvadoreños residentes en ese país, cifra que habría  registrado  un  aumento  de  16%  con respecto a los datos del Censo de 1990. No obstante, una variedad de diferentes encuestas e instrumentos sugiere que es muy probable que los datos del censo no registren a muchos salvadoreños. Estimaciones ajustadas por el subregistro de ciertas poblaciones; incluyendo a los indocumentados; sugieren que, a la altura de 2000, había aproximadamente 1.1 millones de salvadoreños en Estados Unidos según lo indica el siguiente cuadro.
Estimados de la población latina y salvadoreña en Estados Unidos, 1990 y 2000
 
Los Acuerdos de Paz no detuvieron el flujo de emigrantes hacia el norte. Las redes establecidas durante el conflicto para facilitar el éxodo desde las zonas conflictivas sirvieron para ayudar a los emigrantes en búsqueda de trabajo y mejoras económicas en los noventa.
 
2,1 INGRESOS:
No obstante las vicisitudes por las que han atravesado para viajar y radicarse en Estados Unidos, la mayoría de salvadoreños que ha migrado  hacia  ese  país  ha  logrado  con  el tiempo  un  grado  de  inserción  que  les  ha permitido elevar su nivel de bienestar por encima de las condiciones de vida promedio que  enfrentan  sus  compatriotas  que  han permanecido en El Salvador, La característica más relevante de ese proceso de inserción es la elevación de su nivel de ingresos. Si se asumen las estimaciones del Instituto Mumford de 1 millón 117 mil 959 salvadoreños viviendo en Estados Unidos en 2000, y se considera que, entre ese grupo poblacional, quienes trabajaban generaban un ingreso promedio anual de US$23 mil 584, además  de  otros  supuestos  plausibles,  es posible cifrar en unos US$13 mil 969 millones el ingreso personal total generado por los salvadoreños residentes en Estados Unidos a la  altura  de  ese  año14,  lo  cual  habría  sido equivalente al 106% del PIB de El Salvador reportado  por  el  BCR  para  el  mismo  año (US$13 mil 134 millones).
Si, además, se asume que entre 2000 y 2004 el ingreso per cápita de los salvadoreños en Estados Unidos creció al mismo ritmo que los  salarios  promedio  en  la  economía norteamericana, el ingreso personal de los 1 millón 449 mil salvadoreños que había en Estados Unidos en 2004 habría alcanzado un  monto  estimado  de  US$20  mil  044 millones, equivalente a casi 127% del PIB de El  Salvador  (US$15  mil  824  millones) Aunque el ingreso per cápita más alto entre los centroamericanos residentes en Estados Unidos  en  2004  cor respondía  a  los  costarricenses (US$18 mil 943), seguido por el  de  los  nicaragüenses  (US$15  mil  575), salvadoreños (US$13 mil 833), hondureños (US$13 mil 799) y guatemaltecos (US$13 mil 582), dada la predominancia poblacional de los  salvadoreños,  el  ingreso  total  de  estos como grupo alcanzaba US$20 mil 044 millones (42.3%   del   ing reso   total   de   los centroamericanos  residentes  en  Estados Unidos).
 
2,2 El MERCADO LABORAL:
Los salvadoreños que llegan a Estados Unidos registran altas tasas de participación laboral: 57% de las mujeres y 73% de los hombres están económicamente activos. Aproximadamente 51% de las mujeres y 68% de los hombres están ocupados. Ello no implica que los no ocupados no tengan ingresos, sino que estos no derivan del trabajo, y que los reciben en forma de renta, pensiones, ayuda económica u otras transferencias, formales o no formales.
Empleo por sector según sexo, 2000 (porcentaje) (Mayores de 18 años de edad)
 
El gráfico anterior muestra que la mayoría de los salvadoreños trabaja en el sector de servicios. Sin embargo, hay marcadas diferencias por género.  Hay  más  mujeres  que  hombres trabajando en ese sector: 84% de mujeres comparado con 60% de hombres. Aproximadamente el 38% de los hombres trabajan en la manufactura mientras que solamente el 17% de las mujeres laboran en este sector. Hay relativamente pocos salvadoreños en la agricultura; solamente 2% de los hombres y 0.5% de las mujeres. De hecho, la proporción de hombres salvadoreños empleados en la agricultura ha experimentado un descenso. En 1990, casi 6% de los hombres salvadoreños trabajaba en la agricultura; en
2000, esa proporción había disminuido a 2%
 
Las primeras 10 ocupaciones según sexo (18+) en el 2000

2,3 ESTATUS DE PROTECCION TEMPORAL   (TPS)
Se  estima  que  alrededor  del  20%  de  los salvadoreños  en  Estados  Unidos  están acogidos al Estatus de Protección Temporal (TPS  por  sus  siglas  en  inglés).  El  TPS  les concede a los nacionales de otros países un estatus de residencia temporal, así como el acceso, también temporal, a empleo por un período de 6 a 18 meses. El TPS no confiere derechos  permanentes  de  residencia  o  de trabajo. Aunque las personas bajo este régimen están autorizadas a trabajar, no reúnen las condiciones para obtener fondos públicos o recibir asistencia médica. Sin embargo, todos los que reciben el TPS pueden solicitar un estatus de salida forzosa diferida (DED), el cual  también  les  permite  permanecer  con residencia y permisos temporales para trabajar.  Periódicamente, durante la década de los años noventa y, más recientemente, en respuesta a una serie de situaciones de emergencia, tales como  el  huracán  Mitch  en  1998  y  los terremotos de 2001, las autoridades migratorias ampliaron el plazo del TPS y de la DED a los salvadoreños.
Es probable que otro 30% de los salvadoreños que  residen  en  Estados  Unidos  sean indocumentados (estimación basada en datos de  Lowell  y  Suro,  2002,  e  JNS,  1998).  Su estatus migratorio limita sus oportunidades de empleo (Haines, 1999). Además, sus niveles de educación y habilidades restringen su acceso a empleos formales que les otorguen seguridad y  movilidad  ocupacional,  y  por  ende, contribuyen a la segmentación laboral
 
2,4 POBREZA Y BIENESTAR:
Hay muchas razones por las cuales emigrar, entre ellas la motivación de mejorar el bienestar Obviamente,  los  factores  de  atracción  e impulsión son más complejos que lo que se puede  conjugar  en  una  sola  motivación,  y abarcan  una  variedad  de  incentivos  y desincentivo, tales como la marcada diferencia entre los sueldos en El Salvador y en Estados Unidos, la existencia de redes y contactos que facilitan  el  viaje  y  la  inserción  laboral subsiguiente, y la capacidad de prestar o reunir los más de US$5 mil que en promedio necesita un  indocumentado  para  pagar  el  viaje   a Estados Unidos. No obstante, una medida cuantitativa  de  las  diferencias  visibles  de bienestar entre Estados Unidos y El Salvador es el nivel de pobreza.
 
2,5 DESARROLLO HUMANO DE LOS SALVADOREÑOS EN ESTADOS UNIDOS:
La importancia de los flujos migratorios y de las  remesas  para  el  desarrollo  humano  es innegable, tanto para los salvadoreños que migran  hacia  el  exterior  como  para  sus familiares que permanecen en El Salvador. En términos de los componentes del índice de desarrollo humano (IDH), el impacto más ostensible  e  inmediato  del  fenómeno mig ración-remesas  se  manifiesta  en  el incremento de los ingresos familiares. En el mediano y más largo plazo, la elevación general del bienestar que posibilitan las migraciones- remesas se evidencia en los otros componentes del  IDH,  como  lo  son  la  posibilidad  de disfrutar de una vida larga y saludable y la capacidad de adquirir conocimientos y destrezas que  le  permitan  a  una  persona  participar creativamente en la vida. La inserción de los emigrantes salvadoreños en  el  mercado  laboral  y  la  sociedad estadounidense  genera  una  diversidad  de beneficios:  les  mejora  sensiblemente  sus condiciones personales de vida en Estados Unidos, eleva los ingresos de sus familiares en El Salvador mediante el envío de remesas, reduce  la  demanda  de  servicios  públicos (educación, salud, vivienda, etc.) por parte de quienes permanecen en el país, y contribuye a  aliviar  el  desequilibrio  existente  entre  la oferta  y  demanda  de  fuerza  laboral  en  El Salvador.
2,6 IMPACTO DE LAS REMESAS SOBRE EL DESARROLLO HUMANO EN EL SALVADOR:
El  impacto  más  inmediato  de  las  remesas sobre el bienestar de quienes las reciben opera a través de sus efectos sobre el ingreso familiar. Según muestra el cuadro siguiente.
 
El Salvador 2004: recepción de remesas, desarrollo humano y pobreza por departamento y área rural y urbana
 

 
De los 1 millón 626 mil 36 hogares del país, el 22.3% (362 mil 189 hogares) recibieron remesas en 2004, de acuerdo con los datos de la EHPM 2004.
Los departamentos con los porcentajes más altos de hogares receptores de remesas se concentran en el oriente y norte del país, encabezados por La Unión (47.5%), Cabañas  (37.2%),  Morazán (34.2%),  San Miguel (30.6%) y Chalatenango (28.2%). En los  casos  de  La  Unión  y  Cabañas,  los porcentajes de hogares receptores de remesas en las zonas rurales son significativamente más altos que los porcentajes correspondientes para  las  zonas  urbanas.  En  el  resto  de departamentos, las tasas de hogares receptores de remesas son más altas en las zonas urbanas que  en  las  r urales En términos del volumen de remesas captadas, el departamento de San Salvador recibe el 31.3% de las remesas, seguido por San Miguel (10.6%) y La Unión (10.3%). Sin embargo, dado que el 32% de la población del país se concentra  en  San  Salvador,  el  monto  de remesas por persona en este departamento es inferior al de otros departamentos que captan flujos menores de remesas pero presentan concentraciones poblacionales menores. Así, en 2004, La Unión recibió el flujo más alto de remesas per cápita (US$240 anuales por persona), seguido de lejos por Chalatenango (US$146),  Cabañas  (US$146),  San  Miguel (US$142) y Morazán (US$141) El promedio para todo el país fue US$103 anuales  por  persona .  Sin  embargo,  al circunscribir el cálculo del ingreso per cápita proveniente de las remesas al universo de los hogares receptores de remesas, Chalatenango registra los flujos anuales más altos de remesas por  persona  (US$548),  seguido  por Ahuachapán (US$533), San Salvador (US$508) y La Unión (US$505). Para esta variable, el promedio nacional fue US$468 anuales por persona30.  Destaca acá el caso de Ahuachapán, que presenta una de las tasas más bajas de hogares receptores de remesas con respecto al total de hogares del departamento (14.3%), pero  al  mismo  tiempo  registra  f lujos relativamente altos de remesas por hogar (si se consideran únicamente los hogares que reciben remesas).
Para  el  país  en  su  totalidad,  las  remesas aportaron en 2004 una contribución promedio de 8.6% al ingreso de todos los hogares. En el caso de los hogares rurales, esa contribución representó 12.5% del ingreso familiar total, comparada con una contribución promedio de 7.4% al ingreso de los hogares urbanos. El 66.8% del total de remesas recibidas por los hogares se concentró en las zonas urbanas del país.
 
Uso de las remesas por área rural y urbana (porcentajes)
 

 
A escala nacional, las remesas recibidas en 2004 se destinaron a consumo en el 80.5% de los casos, seguidas de gastos en educación (6.6%) y gastos médicos (5.5%). En las áreas rurales, el porcentaje de hogares que emplearon las  remesas  para  consumo  fue  levemente mayor  (83.6%)  que  en  las  áreas  urbanas (78.8%). En las zonas urbanas, 7.7% de los hogares  las  emplearon  para  gastos  en educación; el porcentaje correspondiente en las zonas rurales fue 4.7%. Un 6.6% de los hogares urbanos y 3.8% de los hogares rurales reportaron haber ahorrado parte de las remesas recibidas
Resulta  a  primera  vista  paradójico  que Morazán, Cabañas y La Unión sean los tres departamentos con los porcentajes más altos de  hogares  receptores  de  remesas  y  sean también los tres departamentos con los valores más bajos del IDH en el país. Por otra parte, Morazán y Cabañas registran también las tasas más altas de pobreza, con 55.3% y 53% de sus  hog ares  en  situación  de  pobreza, respectivamente. Ello no invalida, sin embargo, la afirmación de que las remesas ejercen un efecto beneficioso importante sobre el desarrollo  humano  y  el  bienestar  de  los salvadoreños residentes en El Salvador, sino que refleja más bien que la dinámica de ese efecto está condicionada por múltiples factores (por ejemplo, la antigüedad de los patrones de migración, las condiciones peculiares del entor no socioeconómico de cada de par tamento , la capacidad de aprovechamiento local de las remesas para otros  usos  que trasciendan  el  consumo inmediato, etc.).
 
2,7 REMESAS, POBREZA Y DESIGUALDAD:
A escala nacional, el 12.6% de los hogares de El  Salvador  se  encuentra  en  situación  de extrema pobreza, mientras que otro 22% de las  familias  sobrevive  en  condiciones  de pobreza relativa, para un total de 34.6% de hogares en situación de pobreza, según la EHPM 200432. Tal como se ha señalado en los informes previos de desarrollo humano de El Salvador, las condiciones de pobreza son significativamente más severas en las zonas rurales del país Claramente, la situación de la pobreza en el país sería aún más crítica de no ser por las remesas. Si bien estas no van en su mayoría a  los  hogares  más  pobres  del  país,  sino  a familias de ingresos medios-bajos y bajos, las remesas constituyen un factor determinante de  alivio  de  la  pobreza  (PNUD,  2003).  
A escala nacional, el ingreso familiar promedio por hogar en 2004 fue US$417.8 mensuales, según  la  EHPM  2004.  El  ingreso  mensual promedio  de  los  hogares  que  no  reciben remesas  fue  US$402.18,  mientras  que  el ingreso promedio de las familias receptoras de remesas fue US$472.15 mensuales, de los cuales US$160.85 provinieron de las remesas
 
2,8 REMESAS Y VIVIENDA:
Además de su efecto directo sobre el ingreso monetario  de  los  hogares,  las  remesas constituyen  un  importante  mecanismo  de acumulación de activos para muchas familias, sobre todo en vivienda. Las remesas se han constituido en un factor determinante de la calidad  de  los  materiales  con  que  están construidas las viviendas y, más en general, de las condiciones habitacionales y el acceso a servicios básicos como electricidad y agua por cañería. También en este ámbito la EHPM muestra  diferencias  sustanciales  entre  los hogares receptores de remesas y las familias que no reciben remesas.
 
2,9 EFECTO DE LAS REMESAS SOBRE EL MERCADO LABORAL:
Existe una gran cantidad de piezas anecdóticas sobre el efecto desincentivante que las remesas ejercerían sobre la disposición a trabajar de una buena parte de la población beneficiaria de tal tipo de ayuda. La clave explicativa de ese efecto radicaría  en  el  hecho  de  que,  al  constituir formalmente una “transferencia“(un ingreso de recursos sin contrapartida por parte de los hogares receptores de tales fondos), las remesas tenderían a elevar el costo de oportunidad del trabajo y, por tanto, el salario de reserva al cual la población en edad de trabajar perteneciente a dichos hogares estaría dispuesta a emplearse en el mercado laboral. Este efecto explicaría por qué, entre otras manifestaciones del fenómeno, los empresarios agrícolas, sobre todo en el oriente del país, señalan  que  cada  vez  encuentran  mayores dificultades para conseguir mano de obra; y por qué es también cada vez más frecuente hallar trabajadores hondureños y nicaragüenses (dispuestos a trabajar por un salario menor que el que demanda un salvadoreño promedio que recibe remesas) empleados en labores agrícolas y no agrícolas en los departamentos de la zona oriental.
La demanda de un salario mayor para estar dispuesto  a  emplearse  por  parte  de  un trabajador que recibe remesas constituye el comportamiento previsible de cualquier agente racional que tuviera que decidir la asignación óptima de su tiempo entre ocio y trabajo bajo esas circunstancias, procurando maximizar su bienestar.
El análisis de los datos y la coyuntura de los inmigrantes salvadoreños en Estados Unidos arrojan luces importantes sobre sus condiciones de vida y de trabajo en ese país. Los datos de edad, nivel de educación e inserción laboral de la población salvadoreña en el Censo de 2000 aportan  mucho  a  la  caracterización  de  los salvadoreños que han emigrado a Estados Unidos. La mayoría son jóvenes, hombres y mujeres, entre 18 y 44 años de edad, que no han terminado la escuela secundaria, y parece que con cada vez mayor frecuencia son de procedencia rural. A pesar de la pobreza, y de las transferencias significativas de remesas hacia sus familiares en El Salvador, los salvadoreños en Estados Unidos han logrado comprar casas y poseer así un activo muy importante. La mayoría de los salvadoreños en Estados Unidos  ha  hecho  grandes  sacrificios  para lograr insertarse en el mercado laboral y la sociedad norteamericana. Los costos no han sido insignificantes en términos del riesgo físico, incertidumbre, separación de sus seres queridos,  y  endeudamiento  para  poder costearse el viaje. A pesar de estos grandes sacrificios,  han  Log rado  mucho.  Han transfor- mado  sus  vidas,  reducido  sus probabilidades de experimentar la pobreza, comprado  casas,  y  en  general  elevado  el bienestar de sus familias.
Los  salvadoreños  mig rantes  también contribuyen a sostener de modo fundamental la economía de El Salvador con sus remesas individuales y colectivas. Así como las remesas han sido la tabla de salvación macroeconómica que ha permitido garantizar niveles mínimos de estabilidad monetaria y cambiaria en El Salvador y, en general, mantener a flote la economía  desde  comienzos  de  los  años noventa,  también  han  sido  una  tabla  de salvación para garantizar una estabilidad social mínima gracias a sus efectos de reducción de la  pobreza  y  de  promoción  del  desarrollo humano y del bienestar de amplios sectores poblacionales del país.
 
CAPITULO 3
IMPACTO MACROECONOMICO DE LA MIGRACIÓN Y LAS REMESAS; LA NECESIDAD DE UN NUEVO MODELO DE CRECIMIENTO.
Sostiene que la ausencia de un adecuado marco de políticas ha creado una economía de consumo e importaciones que no permite aprovechar el volumen creciente de remesas para generarle demanda a la producción nacional y activar un proceso de ahorro e inversión que permita crear las bases de un crecimiento sostenido.
El origen de las remesas familiares no se conoce con exactitud, sin embargo se saben las causas que la originan: las migraciones a otros países en especial a EEUU. Las remesas familiares han logrado desde sus inicios el mantenimiento de una economía artificial en El Salvador, ya que son las responsables de solventar el consumo y las importaciones que se realizan sin generar déficit en la balanza comercial y sin la necesidad que el país sea eminentemente productivo.
A partir de los 80´s que fue la época en que se destaco con más violencia el conflicto armado, miles de salvadoreños emigraron a Estados Unidos, lo que provocó un boom económico en El Salvador gracias a toda la cantidad de divisas que entraron al país.
El origen de las remesas se ve explicado en mayor parte por el fenómeno migratorio, ya que es de aquí de donde provienen para constituir el principal rubro de divisas del país. La función de las remesas es el mantenimiento y mejoramiento de las condiciones de vida de sus familiares .Desde el punto de vista de las personas encargadas de hacer el envió monetario las remesas representan un sacrificio voluntario pues implica extraer una parte del ya bajo salario para su familia en El Salvador.
El crecimiento que se ha experimentado en la ultima década, para bien o para mal de el país, ha sido gracias a las remesas familiares, las cuales han logrado sostener de manera eficaz los ingresos constantes a El Salvador, incrementar de manera considerable el Producto Interno bruto (PIB), y mantener elevadas tasas de crecimiento.
Con lo anterior se puede asegurar que la economía del país depende gradualmente de las remesas familiares, al punto que se ha dicho que se vive en una economía “artificial”, al no poderse sostener gracias a la producción interna o a las exportaciones.
 
Gracias a que las remesas han incrementado el ingreso familiar, incidiendo en el nivel de vida de quienes la reciben, se pueden solventar la cantidad de importaciones en bienes de consumo, de capital y materias primas para la industria nacional que se realizan cada año, así mismo se puede satisfacer el consumo desenfrenado de la mayoría de los salvadoreños.
Lo anterior se observa principalmente en la zona rural, donde dichas Remesas son sumamente útiles para los habitantes esas zonas, quienes las utilizan principalmente para satisfacer las necesidades básicas. Por lo que podemos señalar que las remesas ayudan a combatir la pobreza existente en nuestro país
Las Remesas en esta última década han tomado un papel central en la estabilidad económica del país reduciendo el déficit de la balanza comercial.
El incremento de la actividad económica es explicado también por este fenómeno ya que si éstas se invierten, puede generar una entrada de dinero superior para los receptores, así como también una creación de fuentes de empleo .Así también podemos mencionar la importancia de las remesas colectivas, que a pesar de ser todavía de bajo monto se les ha utilizado para financiamiento de proyectos sociales en las comunidades de origen del emigrante.
Se puede afirmar que a estas se les puede dar un uso más efectivo que a las remesas familiares, pues su uso productivo es casi nulo ya que son principalmente utilizadas para el consumo. En cambio las remesas colectivas desde el principio se les pueden destinar a la inversión, lo que ayudaría al desarrollo del país. Como ya hemos mencionado, la función de las remesas proviene de la búsqueda de solventar la necesidad de sobre vivencia, mejores oportunidades y mejores niveles de vida, ya que la situación económica de las familias mayormente implicadas en la captación de las remesas (zonas rurales y urbanas – medio-bajas, pobre y marginales -) es bastante precaria.
En El Salvador, la elevada tasa de paro influye en el fenómeno de la Migración lo que se observan el momento en que las familias Salvadoreñas A pesar de obtener crecimiento en sus ingresos a través del tiempo, no Obtienen lo suficiente para desarrollar una vida que esté acorde con las Aspiraciones del status social al que pertenecen, y buscan en el exterior oportunidades de trabajo en las que puedan apoyar a sus familiares residentes
en El Salvador. De esta manera algunas familias salvadoreñas logran duplicar o más sus ingresos que perciben en el interior de su propio país. De estas razones se desprende el hecho de que el destino principal del flujo monetario recibido sea en un 81.7 por ciento aproximadamente al consumo directo de la familia. Por ejemplo son utilizados para solventar la necesidad de medicinas, alimentación, vestuario, otros. Según la información encontrada, las familias de menores recursos son las que tienen menor capacidad de ahorro, las familias pobres pero no en una situación extrema logran ahorrar alrededor del 3% de las remesas que reciben, mientras que aquellas con recursos superiores alcanzan hasta un 9% y un porcentaje nulo en las familias con situación de extrema pobreza. Muchos receptores carecen de una cultura de ahorro, ya que su situación económica los
lleva a gastar sus recursos frecuentemente en bienes superfluos. Estas remesas hasta cierto punto atienen a las personas y no los motiva a desarrollar sus capacidades productivas o las capacidades productivas implícitas en las remesas, como se da en el ahorro o la inversión. En el fondo es necesario sacrificar en cierto período de tiempo el consumo de las familias, (consumo más allá de la canasta básica) para que en el largo plazo se logre escalar niveles económicos y vivir en mejores condiciones. Es necesario por tanto, cambiar esa cultura en gran parte de los salvadoreños del mal uso de sus recursos, y fomentar la utilización productiva de los mismos. Pero siempre hay que tomar en cuenta que en situaciones precarias de vida es difícil no destinar cualquier ingreso al consumo mínimo o equivalente a una parte de la canasta básica.
 
3,1 EL PAPEL DE LAS REMESAS EN EL SALVADOR.:
Las remesas forman uno de los principales pilares de la economía salvadoreña, por lo que es necesario profundizar en gran medida en la forma en que estas actúan en las diferentes variables macro y macroeconómicas. Esto es de vital importancia ya que al estar vinculado en estas variables genera una dependencia de economía inevitable. Entre las variables macroeconómicas tenemos: el PIB, Tasa de paro, Balanza Comercial, Consumo, inversión, demanda agregada, ahorro, inflación, tasas de interés, otras.
 
3,2 IMPACTO MACROECONOMICO DE LAS REMESAS:
Las remesas en El Salvador son una fuente de respaldo económico muy fuerte, que propicia a tener una economía artificial, pero contribuye al mejoramiento del nivel de vida de los salvadoreños con respecto a su cultura consumista. El impacto Macroeconómico de las remesas familiares en un primer momento muestra un aumento de manera constante y sostenida. Si bien es cierto que las remesas familiares han contribuido a generar beneficios también han generado una serie de distorsiones en el estilo del crecimiento de la economía que ellas mismas han posibilitado. En primer lugar una expansión de la Demanda Agregada a causa del aporte de las remesas no tiene su razón en el incremento de igual magnitud de la inversión, sino más bien fueron los sectores comercio y los servicios los que sirvieron de motor para generar esas altas tasas de crecimiento del PIB. En segundo lugar, el masivo ingreso de divisas, que representan las remesas familiares, ha creado las condiciones para estimular el constante aumento de las importaciones por ser el sector que se constituye como principal abastecedor de la expansión creciente del consumo; dicho crecimiento no ha sido acompañado de un aumento equivalente en las exportaciones, por lo que son las importaciones las que han constituido el principal motor de crecimiento, lo que crea una dependencia negativa sobre esas remesas.

3,3 Los lineamientos para un nuevo modelo de Crecimiento  económico  que  se  presentan  a continuación parten de cinco premisas:
• La primera es que la principal riqueza con que cuenta  El  Salvador  es  su  gente,  y  en  ella  se incluye  no  solamente  la  que  vive  dentro  del territorio nacional, sino también la que habita en el resto del mundo. Para aprovecharla, sin embargo, es indispensable invertir fuertemente en educación de calidad y en el establecimiento de  un  sistema  moderno  de  tecnología  e innovación.
• La segunda es que dentro de un proceso de Desarrollo, la producción precede al consumo. En tal sentido, es urgente que el país revierta el comportamiento observado en  los  últimos  años  en  el  que  el  consumo incluso supera a la producción.
• La tercera es que, aunque continúe siendo
especulativo  predecir  el  comportamiento que  tendrán  los  flujos  migratorios  y  de  las remesas,  es  un  deber  del  país  capitalizar  al máximo  las  oportunidades  que  de  ellos  se derivan  y  prepararse  para  cuando  cesen  de crecer.
•  La  cuarta  es  que  para  poder  crecer  El
Salvador  está  obligado  a  encontrar,  lo  más pronto  posible,  una  solución  duradera  a  la falta  de  consistencia  que  existe  entre  su política cambiaria y su política comercial.
•  Finalmente,  la  quinta  premisa  es  que  debe
haber  voluntad  política  para  cambiar.  Las oportunidades de obtener mejores resultados con  un  cambio  de  modelo  son  enormes. Empero, si se continúa haciendo lo mismo, el país continuará obteniendo los mismos resultados. Por esa razón, es indispensable que el  gobierno,  el  sector  empresarial,  el  sector laboral, la clase política, las organizaciones no Gubernamentales y los otros sectores de la vida Nacional reflexionen sobre los lineamientos del nuevo  modelo  propuesto,  con  el  fin  de determinar  y  consensuar  algunas  medidas concretas para ponerlo en práctica.
 
Lineamiento 1. Sobre el objetivo de
largo plazo
El  objetivo  de  largo  plazo  por  el  que  se debería  de  guiar  el  nuevo  modelo  es  que todos  los  trabajadores  cuenten  con  un empleo formal, remunerado de acuerdo a su productividad y con redes de seguridad social que los protejan ante situaciones de inestabilidad. Generar empleos de calidad es la mejor fórmula para la estabilidad económica, social y política.  Es también la base de para obtener un crecimiento robusto, sostenido y equitativo.
 
Lineamiento 2. Sobre la necesidad de
aumentar sustancialmente la inversión en educación, ciencia y tecnología
Según  Klaus  Schaw,  director  del  Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en ingles)37,  la  educación  es  hoy  por  hoy  el factor más importante en la competitividad de  un  país  a  largo  plazo.  Por  esa  razón, recomienda a todos los países invertir en una educación  básica  de  excelencia  y  hacer  el sistema muy competitivo en los niveles más altos.  A  su  juicio,  un  buen  sistema  de educación básica les da a todos la posibilidad de adquirir las habilidades básicas, mientras que hacer los niveles medio y avanzado más competitivos permite a un país alcanzar un desempeño de clase mundial.
Skipper (2005) señala que en El Salvador losbajos niveles educativos que todavía caracterizan a la mayor parte de la población constituyen un importante factor explicativo
de  la  pobreza  y  de  las  desigualdades  en  la distribución del ingreso. Por otra parte, se ha estimado  que  para  el  caso  específico  de  El Salvador,  un  año  adicional  de  escolaridad promedio  permitiría  incrementar  la  tasa  de crecimiento económico en 1.5 por ciento anual (IADB, 1997).  Combinando ambos hallazgos, Skipper (2005) sostiene que El Salvador podría comenzar  a  construir  un  círculo  virtuoso  de crecimiento económico-desarrollo del capital humano
y reducción de pobreza si apostara decididamente a una expansión educacional acelerada. Concretamente, sostiene que si la tasa de logro educacional  se  acelerara  a  un  nivel  de  3.3% anual,  el  país  podría  alcanzar  la  meta  de educación básica universal en un período de 13 años.  Para  ello,  sin  embargo,  es  necesario aumentar  el  gasto  público  en  educación  del actual nivel de 2.9% del PIB a más de 4% que es lo que destinan como promedio a este rubro otros países con un ingreso per cápita similar al de El Salvador. Complementariamente,  El  Salvador  tiene también que encaminar serios esfuerzos para elevar  sustancialmente  su  capacidad  de creación  e  innovación  tecnológica.  De acuerdo  con  el  Informe  de  Competitividad Global  2005-2006,  publicado  por  el  Foro Económico  Mundial,  El  Salvador  estaría ubicado  en  la  posición  número  56  en  el ranking de la competitividad  global  y  en  la posición  número  70  en  la  competitividad tecnológica, entre una muestra de 117 países. La proporción  de  recursos  que  el  país  destina  a investigación y desarrollo (I+D),
como porcentaje  del  PIB,  es  virtualmente  nula. Estados  Unidos  dedica  2.6%  del  PIB  a actividades de I + D; Chile, 0.54%; Costa Rica, 0.27%; El Salvador, apenas 0.01%. Por tanto, el desarrollo  de  la  estructura  necesaria  para potenciar la investigación en las áreas tecnológicas requiere como condición mínima previa aumentar el gasto destinado a I+D.
Tomando  en  cuenta  que  la  competitividad global  de  un  país  está  estrechamente vinculada  con  su  capacidad  de  creación tecnológica,  es  imperativo  también  que  El Salvador,  además  de  fortalecer  otras  áreas deficientes de su plataforma de competitividad  microeconómica,  diseñe  e impulse una estrategia sistemática de innovación  tecnológica.  Un  componente fundamental de esta estrategia, tal como ha sido  propuesto  por  FUSADES  (2003)38,  lo constituye la implementación de un Sistema de Innovación Nacional que permita articular  los  esfuerzos  de  las  empresas, gobierno, universidades y  centros de investigación en materia de I+D.
 
Lineamiento 3. Sobre las apuestas
estratégicas
Las apuestas estratégicas de un país deben de estar en armonía con sus objetivos y metas de mediano  y  largo  plazo  y  con  las  fortalezas  y limitaciones  presentes.  Como  lo  que  se pretende  es  que  todo  mundo  tenga  empleo formal, cuya remuneración aumente a medida que se incremente la productividad, inicialmente  las  apuestas  estratégicas  deberían de ser aquellas ramas productivas o rubros con mayores encadenamientos productivos actuales, mayor capacidad de absorción de la mano de obra  que  abunda  en  el  país,  que  permitan capitalizar algún nicho de mercado existente o en las que resulte relativamente fácil un proceso de sustitución de importaciones. La construcción de vivienda y de infraestructura, el turismo,  la  producción  de  bienes  agrícolas  e industriales de consumo masivo y la producción a escala comercial de productos de consumo étnico podrían ser las actividades privilegiadas en una primera etapa. Pero como de lo que se trata es de estarse reinventando  continuamente,  de  manera simultánea  también  debe  de  iniciarse  la
preparación  para  las  siguientes  apuestas estratégicas.  Esto  incluye  la  determinación de las actividades que serán impulsadas en la segunda etapa        (i.e. corredor logístico, construcción  y  reparación  de  barcos,  “call centers”, maquila electrónica, etc.), así como el  establecimiento  y  puesta  en  marcha  de acuerdos  entre  gobierno,  empresa  privada, sistema educativo y cooperación internacional  para  formar  los  cuadros profesionales y técnicos y capacitar la mano de  obra  que  se  requerirán.  Seguramente otros requerimientos irán apareciendo en el camino, por lo que será importante siempre contar con un Estado técnica y financieramente fuerte para actuar de forma
 
Lineamiento 4. Sobre cómo
contrarrestar la inconsistencia entre las políticas cambiaria y comercial
La   apreciación cambiaria acumulada, combinada con la fuerte apertura económica constituyen  un  obstáculo  muy  difícil  de remontar,  especialmente  para  los  sectores productores de bienes transables que se han En el caso de la política cambiaria, cualquier intento de flexibilización obligaría a revertir la dolarización, lo cual tiene costos de corto plazo  difíciles  de  asumir  para  cualquier partido  o  coalición  gubernamental.  De  ahí que  lo  más  razonable  probablemente  sea mantener la dolarización e incorporar dentro del nuevo modelo de crecimiento la creación de  las  condiciones  macroeconómicas  para maximizar  sus  ventajas  y  minimizar  sus costos. De ser así, la superación de la falta de consistencia  tendría  que  venir  del  lado  de  la política comercial, mediante el restablecimiento de  cierto  nivel  de  protección  que  compense parcialmente  el  impacto  de  la  apreciación cambiaria acumulada. Acá, la limitación vendría de los compromisos adquiridos mediante los tratados de libre comercio negociados con los principales socios comerciales del país, aunque con  ingenio  es  posible  encontrar  algunos mecanismos  que  permitan  cumplir  con  el propósito  deseado.  El  diseño  y  puesta  en marcha  de  este  tipo  de  mecanismos  es crucial, sobre todo tomando en cuenta que está  muy  próxima  la  entrada  en  vigor  del CAFTA.  Dicho  tratado  traerá  ganadores  y perdedores  que  aumentarán  o  disminuirán en  número,  dependiendo  de  la  agenda complementaria  que  se  impulse  en  el  país para  aumentar  la  competitividad  de  la economía  y  de  los  rubros  con  más oportunidades y amenazas. En  este  ámbito,  la  política  más  apropiada podría ser el establecimiento de un sistema de cotizaciones obligatorias (tipo FOVIAL), como  el  sugerido  por  el  MAG  (2004) aplicable  a  las  importaciones  y  ventas internas  de  todos  los  productos,  cuyas recaudaciones serían destinadas a la creación de  fondos  específicos  de  apoyo  a  la competitividad  de  los  rubros  agrícolas  e industriales.  Tales  cotizaciones  operarían como una especie de protección compensatoria por la apreciación cambiaria acumulada y por la competencia desleal que predomina en los mercados internacionales de  algunos  bienes.  De  esta  forma  se obtendrían fondos para políticas sectoriales, se mejoraría la productividad y se incrementarían  los  niveles  de  inversión, empleo y crecimiento económico. Adicionalmente,  tomando  en  cuenta  que  la
puesta en marcha del CAFTA generará grupos de  ganadores  y  perdedores,  es  necesario mantener abierto un espacio para negociaciones complementarias  que  permitan  introducirle ajustes  a  medida  que  se  vayan  obteniendo resultados. Un tema que podría ser abordado en esa agenda complementaria es la ampliación del tratado  con  disposiciones  que  faciliten  el movimiento  temporal  de  mano  de  obra,  de acuerdo  a  las  necesidades  de  la  economía  de Estados Unidos. Otro es el establecimiento de un  fondo  comunitario  financiado  de  manera proporcional  al  tamaño  de  las  economías
 
Lineamiento 5. Sobre la calidad de
la burocracia
A  medida  que  aparecen  problemas  surgen también  nuevas  demandas  de  participación del  Estado  en  diversas  áreas.  Producto  de ello, hasta ahora El Salvador ha invertido una enorme cantidad de recursos que promulga nuevas  leyes  y  reforma  otras,  cierra  unas entidades  y  abre  otras,  redefine  funciones, reasigna  responsabilidades  y  ejecuta  otras tareas más. Sin embargo, es muy poco lo que se  puede  lograr  con  tales  acciones  si simultáneamente no se impulsa una reforma profunda en los métodos de reclutamiento y promoción del personal en la administración pública. Esto es así, porque el principal componente de un proceso de modernización del Estado debe ser la creación de una burocracia eficaz. Una burocracia eficaz es aquella que asume como su función fundamental resolverle los problemas al público en su área respectiva lo más  rápidamente  posible  y  al  menor  costo.
Para crear una burocracia eficaz es indispensable  establecer  un  sistema  de contrataciones y ascensos basado en méritos y  competencia,  ofrecer  a  los  empleados públicos una remuneración competitiva acorde a las características del mercado de trabajo, seguridad en el empleo y un control riguroso contra la corrupción. La contratación, ascensos, despidos y capacitación del personal que labora en las diferentes entidades del Estado podrían ser asumidas por un instituto salvadoreño de administración pública resultante del pacto de responsabilidad  fiscal. Dentro de este contexto,  también  tendría  mucho  sentido impulsar  un  ambicioso  programa  de  becas respaldado por la cooperación internacional.
 
CAPITULO 4
LA NUEVA ECONOMIA CREADA POR LAS MIGRACIONES
algunos de los sectores y ramas de la economía nacional que hasta ahora se han visto mayormente favorecidos como consecuencias de las actividades realizadas por las comunidades de salvadoreños que residen en el exterior, sostiene que las actividades desarrolladas en el exterior sostiene que las actividades de desarrolladas dentro de este nuevo marco de acción económica puede contribuir a viabilizar algunas apuestas estratégicas para el crecimiento y desarrollo del país.
 
4,1 Las migraciones internacionales y sus efectos económicos en El Salvador
La migración en El Salvador, así como sucede en la mayoría de países, históricamente se había desarrollado en flujo de población que se movía en el interior del país o que buscaba el extranjero. Esta movilidad se debía principalmente a la gran densidad demográfica que creció de68 hab./km2 en 1930 a 309 hab./km2 en el 2002, según datos de los censos de población y vivienda y la Encuesta de hogares de propósitos múltiples (EHPM) realizados en esos años, a los altos niveles de fecundidad (3.0 hijos por mujer, según la Encuesta de fecundidad y salud familiar Después de los Acuerdos de Paz 1992, se dio un incremento en la producción nacional que alcanzó niveles hasta el 7.0%, pero a partir de 1995 la economía ha empezado a descender hasta los niveles del 2% en el 2002, lo que ha permitido que la migración internacional se intensifique.
Para comprender en su esencia todo lo referente al fenómeno migratorio de los salvadoreños, es importante entender que no se trata de un evento nuevo. Los flujos migratorios son tan antiguos como la historia de la humanidad y han sido inherentes a la intrincada evolución cultural, económica y política de las sociedades. Sin embargo, también existen variables asociadas a los fenómenos naturales.
El intentar conocer el fenómeno salvadoreño de manera aislada al contexto histórico, sus resultados serían superficiales y comprenderíamos dicho evento de una manera local, ya que el flujo migratorio se globalizó mucho antes de lo que ahora conocemos como “un mundo globalizado”.
El fenómeno de los flujos migratorios en la región centroamericana, se ha favorecido por dos complejas condicionantes referidas a los conflictos armados principalmente y a los desastres naturales.
Los conflictos armados en Guatemala, Nicaragua y El Salvador, fueron causas que produjeron un significativo flujo migratorio en la segunda mitad de la década de los setenta del siglo recién pasado; se considera que estos conflictos fueron una expresión muy dramática y aguda de la crisis social, política y económica de los países involucrados, que provocó un efecto de movilidad de población dentro y fuera de sus territorios de origen.
En la misma década de los años setenta, la polarización de las luchas internas en cada uno de los países protagónicos, configuró un nuevo mapa geográfico, político, social, económico y militar en toda la región. El éxodo de significativos grupos de población de los tres países con inestabilidad
• Causas y efectos del fenómeno migratorio en El Salvador
El fenómeno de las migraciones salvadoreñas ha sido motivo de preocupación para algunos investigadores sociales nacionales y extranjeros. La literatura es abundante y se ha incrementado por la importancia del tema, por los efectos que ha tenido en la balanza de pagos, por el volumen cada año más importante de remesas. En la actualidad representan, el segundo rubro de la consecución de divisas, después de las exportaciones. Las remesas han pasado a ocupar el primer lugar, si las exportaciones se dividen en rubros. De manera específica son más importantes que las exportaciones de café y las exportaciones de las manufacturas que tradicionalmente han sido las más relevantes.
El fenómeno de la emigración interesa al 22.2% del total de hogares en el país (Tabla 4), o sea, 205,380 hogares urbanos, y a 132,200 hogares rurales. De acuerdo con la EHPM-2002 son los hogares que reciben remesas, por lo que esta población podría en algún momento decidirse a salir hacia los lugares en donde residen sus parientes.
4,2 ¿Por qué emigran los salvadoreños?
El fenómeno de las migraciones es multifacético, especialmente cuando la observación
individualizada a esas personas que emprenden el viaje para residir en otro país. Hay,
evidentemente, una correlación entre la pobreza y la poca o muy poca esperanza de salir de este estado, mientras que el contexto social, económico y político existente actual continúa. También hay una correlación significativa entre vivir en el país, y las imágenes y ejemplos de condiciones de vida que traen los emigrantes cuando visitan a sus familiares. Otro factor importante es la promesa de viajar hacia aquel lugar, al finalizar los hijos sus estudios básicos, lo cual comúnmente es un ofrecimiento que los padres dejan cuando emigran.
 
4,3 Las migraciones internacionales y sus efectos económicos en El Salvador
Causas de los factores negativos
· Las políticas institucionales y oficiales de El Salvador, así como las actitudes populares y organizacionales, promueven sobre todo el envío de remesas y la permanencia de los emigrantes fuera del país. Esto no permite espacio para la valoración de los emigrantes en términos de sus conocimientos y talentos.
· Esto es fomentado todavía más por los medios de comunicación, que informan sobre todo de manera negativa acerca de los salvadoreños en el exterior.
· El Estado, las empresas y otras instituciones no sienten la obligación urgente de modernizar (por ejemplo, premiar la innovación en vez de suprimirla; mantener reglas confiables del juego incluyendo legislativas), ya que el flujo constante de remesas mantiene cierto equilibrio macroeconómico y no deja al descubierto los verdaderos problemas estructurales del país.
· Los emigrantes se sienten frustrados y se impacientan ante las actitudes cerradas y atrasadas de las instituciones salvadoreñas en general, y en particular con relación a su estatus como emigrantes.
· Los emigrantes se sienten subvalorados en cuanto a su posible aporte en términos de conocimientos, y talentos; y valorados sólo por su potencial de aportar en cuanto a remesas $$$, y en menor medida su potencial de inversión en El Salvador.
· Cuesta mucho tiempo y recursos materiales compartir conocimientos entre emigrantes y El Salvador - dificultad en el flujo ágil de ideas, conocimientos, etc. por problemas de conectividad, dispersión de esfuerzos, etc. particularmente entre los más necesitados.
· No todos los conocimientos y habilidades que han adquirido los salvadoreños en el exterior son fácilmente adaptables a la realidad salvadoreña.
· Muchos recursos auxiliares necesarios para un buen intercambio transnacional de conocimiento existen en otros idiomas o su presentación y premisas no son adecuadas para la cultura local (documentos de referencia, de investigación, manuales técnicos, etc.).
· Falta de costumbre de registrar/sistematizar conocimientos, diagnósticos de talento, etc. (directorios, inventarios, censos, etc.).
· Problema fundamental de demanda en El Salvador: dificultad en valorar la riqueza futura que podría producir una inversión oportuna en conocimientos o información, lleva a no buscar este recurso.
· Hay cierta tendencia cultural a buscar y valorar más el aporte en términos de conocimientos y talentos por personas e instituciones no-salvadoreñas; es difícil aceptar que un semejante se haya ido lejos y haya progresado más que uno que se quedó.
· Las instituciones académicas, científicas y otras aún no superan el aislamiento impuesto por los años de guerra, a pesar de que en los años 70's existió investigación de calidad mundial, transferencia dinámica de tecnologías, etc.
· Bajos niveles de alfabetización, poca cultura de buscar recursos informativos escritos en vez de orales.
· Dificultad (falta de práctica) en formular adecuadamente los problemas locales para el diseño de proyectos colaborativos y darles seguimiento permanente, en el contexto transnacional.
· Fraccionalismo y competencia desleal entre grupos diversos de salvadoreños, falta de confianza entre ellos.
· La información y el conocimiento se utilizan para adquirir o conservar poder, cuesta identificar las ganancias mutuas que podrían resultar.
· La ilegalidad de muchos salvadoreños en el exterior constituye un impedimento a la comunicación fluida y los recursos de información que podrían existir.
Barreras ideológicas que impiden la apertura a entender la complejidad y realidad tanto de El Salvador, por un lado, como de los salvadoreños en el exterior, por el otro.
 
Causas de los factores positivos
· L@s salvadoreñ@s en el extranjero tienen más oportunidades de educación, empleo y reconocimiento social, lo cual incide en sus expectativas y deseo de superación.
· Muchos salvadoreños tienen conocimiento de primera mano de alguien que ha tenido éxito en el extranjero, lo cual sirve de incentivo (role model) para otr@s dentro y fuera del país.
· Ya se están trasladando buena cantidad de conocimientos y prácticas al país (aunque no existe un estimado de su "cantidad y calidad").
· Se reconoce la importancia de los emigrantes como mercado para ciertos productos salvadoreños así como el turismo, y comienza a vislumbrarse su peso político (especialmente en Estados Unidos).
· La inmensa mayoría de emigrantes conserva vínculos con el país que van más allá de los sentimientos familiares: perspectivas de jubilación, inversiones, compras de bienes inmuebles.
· La vinculación con el país o con el lugar de origen se manifiesta en una gran cantidad de organizaciones y comités de ayuda que canalizan fondos y organizan proyectos de desarrollo local.
· Los vínculos entre los salvadoreños en el extranjero son particularmente dinámicos y tienen una gran variedad de expresiones: deportivas, culturales, gremiales; muchas páginas Web y esfuerzos por comunicarse más.
· Los lazos familiares se mantienen fuertes en la medida que se mantiene la comunicación directa entre familiares salvadoreñ@s dentro y fuerte del país.
· Existe interés por darle mayor difusión al fenómeno de la emigración y de los emigrantes en los medios de comunicación en el país, ya sea por razones de línea editorial o de ventas: ejemplo Depto. 15 planificado por La Prensa Gráfica.
· Los salvadoreñ@s en el exterior saben que los consulados salvadoreños deben atender sus peticiones y presionan para que lo hagan de manera expedita.
· El avance de la globalización genera presiones para que se incorporen nuevas tecnologías y procedimientos a las actividades productivas en El Salvador, que los salvadoreños en el exterior pueden estar idealmente colocados para aportar.
· La tecnología de la comunicación electrónica tiende a abaratarse y popularizarse, lo cual permite una intensificación de la comunicación entre salvadoreñ@s en todo el mundo.
El gobierno está empezando a sentir la presión de incorporar más plenamente a sus políticas e instituciones la realidad transnacional: ejemplo la Dirección General del Salvadoreño en el Exterior, a punto de crearse en el MIREX.

CAPITULO 5
DINÁMICA MIGRATORIA, MEDIOS DE VIDA RURALES Y MANEJO DE RECURSOS NATURALES
A medida que la migración penetra cada vez más en las zonas rurales, se profundiza la direferenciacion de los hogares en el campo.
En el pasado, la política agropecuaria fue la política pública que más tuvo que ver con la gestión de los activos naturales. En realidad, la producción agrícola de subsistencia sigue siendo crucial para un amplio estrato de familias rurales, y la expresión territorial de esa producción sigue siendo significativa y afecta la disponibilidad de servicios ambientales críticos como el agua, cuya demanda aumenta con la creciente urbanización del territorio. En efecto, como los procesos de urbanización incrementan exponencialmente la demanda de los servicios ambientales que se generan en los espacios rurales agua, oportunidades de recreación y otros la necesidad de garantizar una oferta adecuada de dichos servicios adquiere una mayor importancia. El Salvador ha acumulado suficiente experiencia para orientar políticas agroambientales dirigidas a mejorar la sostenibilidad de la producción campesina mediante esfuerzos orientados a masificar la transformación de prácticas en dicha producción. Esfuerzos recientes como los realizados bajo el Programa Ambiental de El Salvador (PAES) –un proyecto financiado por el BID– confirman que la transformación de prácticas en la producción campesina es posible, sobre todo cuando se aplican incentivos adecuados, una consideración importante en las condiciones de rentabilidad bajo las que se desenvuelve la agricultura campesina.

5,1 DINÁMICA MIGRATORIA, CAMBIO ECONOMICO Y EMPLEO RURAL.
La migración internacional se ha convertido en una de las principales dimensiones del cambio estructural en El Salvador y en una estrategia fundamental de las familias salvadoreñas para garantizar sus medios de vida. La dinámica migratoria interna y externa está estrechamente asociada al cambio económico estructural experimentado por la economía salvadoreña. La pérdida de importancia y desvalorización del agro se expresa en una reducida participación de ese sector en el producto interno bruto (PIB). El empleo agropecuario resultó menor en 2004 que en 1980, mientras el empleo no agropecuario en las zonas rurales fue un 28% mayor al empleo agropecuario en 2004 En conjunto, el empleo rural en el comercio, industria (posiblemente vinculado en gran parte a la maquila), construcción y servicios, sectores más asociados a la economía urbana, era equivalente al empleo agropecuario
 
5,2 EXPRESION TERRITORIAL DE LA MIGRACION Y LAS REMESAS
Los promedios nacionales esconden las diferencias territoriales. Mientras el promedio nacional de hogares receptores de remesas alcanzó el 22% en 2004, en el departamento de La Unión casi la mitad de los hogares resultaron ser receptores de remesas en ese año. Entre 1998 y 2004, los hogares receptores de remesas se incrementaron notablemente en Chalatenango, Cabañas y Usulután, hasta alcanzar 28%, 37% y 28% del total de hogares, respectivamente. Los departamentos de La Paz, San Vicente y Ahuachapán presentan un curioso fenómeno de descenso en los hogares receptores de remesas.

5,3 ESTRATEGIA DE VIDA RURALES Y DEPENDENCIA DE RECURSOS NATURALES
Las diversas estrategias que adoptan las familias rurales suponen distintos niveles de dependencia de los recursos naturales y también impactos diferenciados sobre los mismos. Esas familias rurales tienen una menor dependencia de la agricultura para garantizar su seguridad alimentaría, dado que paulatinamente van convirtiéndose en receptoras de remesas. Esto a su vez, está generando nuevos problemas ambientales en términos de contaminación y mayores presiones sobre los recursos hídricos.
Una responsabilidad fundamental del Estado salvadoreño tiene que ver con la definición y ejecución de una nueva generación de políticas dirigidas a promover agresivamente la integración social y territorial.
La migración internacional y el cambio estructural en El Salvador están fuertemente interrelacionados. La escala de migración y las remesas expresan claramente la profunda transformación de la economía y la sociedad salvadoreña. Su tendencia a profundizarse mientras alcanza hasta el último rincón del territorio refleja también que esas transformaciones no están abriendo oportunidades de una mayor integración social al desarrollo nacional dentro del territorio para una gran parte de las familias dentro del país, sino todo lo contrario. Asimismo, las grandes diferencias territoriales del fenómeno migratorio y en los mismos espacios locales apuntan también a crecientes brechas territoriales y a una mayor diferenciación dentro de los espacios rurales. En este contexto, una responsabilidad fundamental del Estado salvadoreño tiene que ver con la definición y ejecución de una nueva generación de políticas dirigidas a promover agresivamente la integración social y territorial. Ese objetivo debe estar presente tanto en las intervenciones que tienen como referencia el espacio nacional como en aquellas que operan a una escala local, donde se está profundizando la diferenciación entre los hogares con emigrantes y mayores activos y los hogares sin emigrantes que se están convirtiendo en el núcleo duro de la pobreza en los espacios rurales. Enfrentar el desafío de la integración social y territorial debe ser uno de los objetivos fundamentales del accionar estatal y del conjunto de políticas
públicas. En lo que sigue, se acota la discusión al papel de la gestión de los activos naturales como instrumento para la integración social y territorial. Por muchas décadas, el territorio salvadoreño ha estado sujeto a una intensa ocupación relacionada fundamentalmente con el desarrollo de las actividades agropecuarias, y, más recientemente, también con los acelerados procesos de urbanización. La política agropecuaria fue, por tanto, la política pública que más tuvo que ver con la gestión de los activos naturales. Sin embargo, su enfoque de fomento de la producción sin mayor consideración de su impacto en los activos naturales generó severos procesos de degradación. En el caso del algodón, el masivo uso de pesticidas contaminó los suelos, las fuentes subterráneas y los ecosistemas costero-marinos. Su colapso posterior, durante los ochenta, posibilitó una paulatina rehabilitación, al punto que actualmente en el Bajo Lempa existen procesos de producción orgánica. En el caso del café, su introducción en la segunda mitad del siglo XIX y su expansión posterior destruyó importantes ecosistemas boscosos y generó un alto costo social por la eliminación de los ejidos. Sin embargo, las variedades introducidas en El Salvador que requerían sombra derivaron con el tiempo en agro ecosistemas con una significativa cobertura arbórea. Los “bosques” cafetaleros representaron así la mayor cobertura arbórea del país desde las últimas décadas del siglo XX y dichos agro-ecosistemas albergaban una importante diversidad de árboles, insectos, aves y otras especies. Mientras en el resto de Centroamérica se redujo la superficie bajo café de sombra en los años ochenta para combatir la broca del café e introducir variedades de sol, en El Salvador el conflicto armado inhibió las inversiones en los cafetales, lo cual preservó los bosques cafetaleros y en algunos casos también estimuló su cultivo “orgánico” por la drástica reducción de fertilizantes y pesticidas químicos. La otra cara de la moneda fue un sistema de beneficiado del café que contaminaba severamente los cuerpos de agua. La economía agro exportadora también tuvo como contrapartida una economía campesina que fuera de la época de recolección se reproducía bajo una lógica de subsistencia en el minifundio que se expandía sobre zonas de laderas y profundizaba los procesos de erosión y degradación del suelo, mientras reducía también la capacidad del suelo de regular los flujos de agua. La preocupación estatal por la reducción de la capacidad de los activos naturales de proveer servicios ambientales o eco sistémicos, dicho en términos de hoy, llevó a crear en los años setenta una Dirección General de Recursos Naturales, dentro del Ministerio de Agricultura.
 
CAPITULO 6
DINÁMICAS LOCALES Y MIGRACIÓN
En el caso de El Salvador, el vínculo más palpable entre lo local y lo global es claramente la migración. El hecho de que un familiar se encuentre viviendo y trabajando en otro país, implica que este proceso de globalización, que ha sido descrito como “desde abajo”, invada los espacios cotidianos de miles de familias salvadoreñas en todo el territorio nacional. Pero esta globalización desde abajo tiende a impactar ciertas comunidades y municipios más que otros, por la cantidad de personas y familias
Involucradas en el proceso. Por ejemplo, debido a las redes sociales creadas por los Ozatlecos (Usulután), su migración es principalmente a Houston, Texas. Pero los que migran de Pasaquina, La Unión, se encuentran principalmente en Manhatan, Virginia. Los que son originarios de Polorós, La Unión, buscan nuevas oportunidades en Long Island, Nueva York; y los emigrantes de Ilobasco están predominantemente ubicados en Los Ángeles.
En la medida en que más familias de un municipio específico se vinculan con los procesos de la migración, las localidades enfrentan múltiples tipos de cambios y transformaciones.
No obstante, hay un interés particular en analizar cómo la migración internacional puede ser un ingrediente importante para generar “desarrollo” en una localidad. Al utilizar el concepto de desarrollo humano de Naciones Unidas, ello implica que tal beneficio se remite al proceso de expansión de las capacidades de las personas que amplían sus opciones y oportunidades.
Por lo tanto “la verdadera riqueza de una nación está en su gente” (PNUD, 2003, p. 21). Con el tema de migración y desarrollo local, lo anterior plantea un reto particularmente complejo, ya que la población de un territorio lo abandona en esa búsqueda de ampliación de oportunidades que no encuentran en su entorno.
El mapa No-.1, ilustra la distribución de los municipios de El Salvador por recepción de remesas, y permite visualizar que la migración internacional es una estrategia en la que, en términos relativos, han participado más los hogares de las zonas norte y la oriental del país, que fueron los escenarios donde fue más intenso el conflicto armado. No obstante, diferencias notorias se observan también entre algunos municipios dentro del mismo departamento. Por ejemplo, en Apaneca sólo 6.4% de los hogares reciben remesas, mientras que en San Francisco Menéndez el porcentaje se eleva casi a 30%, pese a que ambo municipios pertenecen al departamento de Ahuachapán. Igual ocurre en el departamento de Cuscatlán, donde los hogares que reciben remesas oscilan entre 2.4% en Monte San Juan y 23% en Oratorio de Concepción. Al observar las tasas de recepción de remesas en cuatro municipios cercanos en Morazán, se despiertan todavía más inquietudes sobre las dinámicas locales y la migración. Concretamente, El Rosario, en el norte de Morazán, con el 34% de los hogares que recibe remesas, está rodeado de municipios con tasas muy inferiores. Viendo los extremos, Concepción de
Oriente (La Unión) es el municipio con la tasa más alta de recepción de remesas (63% de los hogares) y Santa Catarina Masahuat (Sonsonate) el que menos reporta (0.6%). Al comparar algunos indicadores de estos dos municipios (véase cuadro No.2), es posible obtener algunas primeras ideas sobre las transformaciones e impactos que están ocasionado las migraciones en el ámbito local. Estos dos municipios son relativamente semejantes, en cuanto a número de hogares y población. No obstante, presentan importantes diferencias en cuanto a sus características sociodemográficas. En primer lugar, hay bastante menos hombres que mujeres en Concepción de Oriente, fenómeno que es más pronunciando entre la población de 15 a 24 años, lo cual, se puede asumir que se debe a la migración de más hombres que mujeres, sobre todo entre los jóvenes. Por otra parte, los hogares en Concepción de Oriente tienden a ser más pequeños y cuatro de cada 10 son dirigidos por mujeres, comparados con solo 1.5 de cada 10 en Santa Catarina Masahuat.
 
6,1 Distribución de municipios, según porcentaje de hogares que reciben remesas (mapa No. 1)


6,2 Indicadores seleccionados de Santa Catarina Masahuat, Sonsonate y Concepción de Oriente, La Unión (cuadro No. 2)
 
 
Los ingresos por remesas (cuadro No.2) en Concepción de Oriente representan el 52% de todos los ingresos percibidos por los hogares del municipio. Esto permite que aunque las tasas de participación en el mercado laboral sean inferiores a las de Santa Catarina Masahuat, sus ingresos totales, por hogar y per cápita sean mayores. Estos ingresos complementarios también explican porqué las tasas de pobreza extrema y relativa en Concepción de Oriente son casi la mitad de las registradas en Santa Catarina Masahuat, así como la mejor calidad de los materiales que han sido utilizados para la construcción de sus viviendas.
Llama sin embargo la atención que la mayor circulación de dinero proveniente de las remesas en Concepción de Oriente no parece estar contribuyendo a generar más empleos que en Santa Catarina Masahuat. Obsérvese que la tasa de desocupación es bastante más alta en el primer municipio que
En el segundo, Por otra parte, aunque ambos municipios cuentan casi con el mismo número de contribuyentes, la recaudación fiscal en concepto de IVA y renta es más del doble en Santa Catarina Masahuat que en Concepción de Oriente. Esto estaría indicando que el flujo de remesas en Concepción de Oriente beneficia
En general, el grupo de municipios con mayores tasas de recepción de remesas presenta las siguientes características con relación al otro grupo: índice de masculinidad mucho más bajo, mayor porcentaje de hogares con jefatura femenina, menor tasa de empleo global, tasa de desempleo más alta, ingreso per cápita más alto, menores tasas de pobreza y menores niveles de recaudación fiscal en comparación con el ingreso total reportado. De igual manera, los mayores ingresos derivados de las remesas, no parecen estar contribuyendo a crear mayores dinámicas económicas en el ámbito local.
Las remesas familiares son el eje central, haciendo especial énfasis en su uso actual y potencial como motor para el desarrollo local. En términos de hallazgos comunes, todos, aunque desde diferentes ángulos, encuentran que las remesas mejoran las condiciones de vida en los hogares que las reciben y tienen efectos multiplicadores en la economía local. Sin embargo, también destacan que las remesas por sí solas no pueden generar cambios en la estructura económica de la localidad, a modo de construir un tejido económico dinámico, diverso y productivo.
Las remesas familiares están directamente relacionadas con el ciclo biológico de los integrantes de la familia. En ese sentido, entre las familias más jóvenes con niños en edad escolar, las remesas ayudan a costear parte de los gastos de esa inversión social en la formación de las personas; y en los hogares con ciclos de vida más avanzados, las remesas funcionan como una pensión informal.
En cuanto al vínculo con la pobreza, los hogares con remesas tienen ingresos más altos y, por lo tanto, la tasa de pobreza es menor comparada con los hogares sin remesas. Los hogares con remesas aumentan sus gastos per cápita (consumo presente), y esto contribuye a una dieta más diversificada, logrando así salir de la pobreza extrema.
Algunos de estos hogares tienen mayores posibilidades para ahorrar e invertir en capital físico y humano pero no hay prácticas generalizadas de ahorro, crédito e inversión (consumo futuro).
La migración y las remesas generan nuevas oportunidades para negocios pero no son suficientes para absorber la oferta de mano de obra. . Las remesas ayudan, pero no son suficientes para sacar a los hogares de la pobreza, dado que las causas que la originan son estructurales. A raíz de las migraciones se da un fenómeno bastante común en cuanto al rol de los encomenderos, varios estudios han mencionado su importancia, en términos de mantener vivos los vínculos entre familias, la generación de empleo y su papel como comerciantes transnacionales.
Un reportaje periodístico sobre estos empresarios transnacionales los ha calificado como “los nuevos magnates de oriente”, resaltando que “tras 25 años de trabajo en silencio, los encomenderos… revelan su poder económico” (“Enfoques”, La Prensa Gráfica, 1. ° De febrero de 2004). Pero son actores transnacionales clave no solo por la cantidad de dinero que hacen circular, sino también por las conexiones