En esta sociedad capitalista y globalizada, en donde las relaciones
humanas aparentemente han pasado a un segundo plano, pensar o plantear
al microcrédito como instrumento de autogestión y desarrollo humano
parece una utopía.
Si tenemos en cuenta que estamos inmersos en un sistema en el cual se
vive la realidad de relaciones contractuales y comerciales que distan de
la generosidad que debiera darse, sobre todo de aquellos que por
diversas circunstancia han alcanzado situaciones económicas y un status
superior, entre comillas, en lo intelectual, en lo laboral, en lo
monetario; y por otro lado, la gran mayoría de las personas, fuera de lo
mínimo que necesitan para la subsistencia diaria, fuera del estado de
bienestar al que debieran acceder todos en igualdad de oportunidades; y,
considerando al dinero como instrumento de cambio necesario para el
funcionamiento del intercambio de los bienes y servicios, entonces sí,
porqué no pensar que también el dinero puede ser un instrumento promotor
del desarrollo personal y social.
Y cómo juega en esto el Microcrédito? Quién lo descubrió y lo revalorizó
a tal punto de proponerlo como un derecho humano? Cómo pudo pasar de ser
un elemento de lucro, posibilitador de inversiones y de consumos
anticipados, como también de bicicletas financieras y descarnadamente
sobre utilizado por sistemas financieros corruptos y usureros, a la
categoría de elemento necesario para la autogestión y el desarrollo de
miles de personas sumergidas en la pobreza y exclusión?
Esta historia, seguramente no es la única, pero es contemporánea,
comenzó hace más de 30 años. Un economista asiático, Muhammad Yunus,
cuando en 1974 pudo presenciar muy de cerca la muerte de miles de sus
conciudadanos, se replanteó su trabajo y su vida. Eran muchos los
conocimiento adquiridos a través de estudios universitarios y de
post-grado, pero la realidad lo golpeó tan profundamente en ese año, al
producirse una de las mayores hambrunas que habitualmente se daban en la
región, pero de las que él nunca había tenido conciencia, que se
cuestiona su propia existencia y decide desaprender los conocimientos
adquiridos para comprender lo que pasaba y poder contribuir a mejorar la
situación.
Para ello recorre con sus estudiantes universitarios una aldea cercana y
la conoce de cerca. En su libro, “Hacia un mundo sin pobreza”, expresa:
“ Entonces, de pronto, comencé a tomar conciencia de la vanidad de la
enseñanza. ¿Para qué servía, si la gente se moría de hambre en las
calzadas y en los portales? ¿Dónde estaba entonces la teoría económica
que daría cuenta de su vida real? ¿Cómo seguir contando bellas historias
a mis estudiantes?. Mi deseo era uno solo: Quería comprender la realidad
que rodea la existencia de un pobre, descubrir la verdadera economía, la
de la vida real y, para comenzar, la de la pequeña aldea de Jobra.
Decidí volver a ser estudiante. Jobra sería mi universidad; la gente de
Jobra, mis profesores.
Ha pasado mucho tiempo, y su experiencia construida con y por la gente,
lo llevó a crear el Grameen Bank o Banco de los Pobres, hoy con réplicas
en más de 60 países del mundo y que representa lo pregonado por él: El
CREDITO como un DERECHO HUMANO. A través de una simple pero a su vez
compleja metodología de implementación, este sistema ha beneficiado a
miles de familias pobres en todo el mundo. .
No fue fácil su camino. Tuvo el primer rechazo de sus pares y del
sistema financiero vigente. Aún hoy se difunde lentamente. PASO A PASO Y
DE A POQUITO son algunos de sus principios, pero los resultados se
pueden ver y se relacionan con aspectos que, además de la mejora
económica, implican principios básicos del desarrollo humano, como el
recupero de la dignidad, la revalorización personal, la solidaridad
grupal, la integración a la sociedad de hombres y especialmente de
mujeres, excluidos y en condiciones de extrema pobreza, como
trabajadores dignos, pero sobre todo, como sujetos plenos de derecho y
ciudadanos con mayores oportunidades y expectativas de una vida mejor.
SER CONCIENTES DE DUALIDADES EN LAS QUE ESTAMOS INMERSOS
“Nuestras vidas transcurren en situación de dependencia mutua y nos debemos algo los unos a los otros, que se ubica más allá de aquello que nos reporta beneficio personal a largo plazo” Amartya Sem- Premio Nobel de Economía, 2000. Las actuales economías de mercado han sido incapaces de incluir a todos los hombres en el uso y disfrute de los factores de producción. Se han creado mecanismos perversos, que a nivel micro (dentro de cada país) y a nivel macro (en el mundo), alimentan las desigualdades y la brecha de posibilidades. Existen hoy millones de hombres y mujeres que ni en esta década, ni en muchas décadas, podrán alcanzar las actuales exigencias del mercado laboral y productivo, por deficiencias estructurales que tienen que ver con su formación física, psíquica, intelectual y social y fundamentalmente, con el sistema político, institucional, socioeconómico, ambiental y cultural en el que están inmersos.
La Argentina del siglo 21 se presenta desgarrada, desigual y polarizada, con fragmentaciones y estratificación estructural de su tejido social, determinando una población superior al 50% considerados como ciudadanos de palabra pero no en los hechos, dado que se ven privados del ejercicio de sus derechos fundamentales.
Estas nuevas tendencias estructurales que “empujan” a la población menos calificada y más pobre hacia localizaciones en riesgo de exclusión social, como es el caso del empleo precario, el subempleo, la informalidad y el desempleo, convocan a ensayar una nueva mirada sobre esos fenómenos para analizarlos desde el eje de las tendencias de integración/exclusión social, que parece dominar la lógica de funcionamiento del sistema. Buscar nuevos sentidos a esos viejos fenómenos que permitan interpretaciones más complejas y abarcativas sobre los procesos que caracterizan el funcionamiento de una sociedad cada vez más compleja y hetereogénea con la que arribamos al nuevo milenio[2]
Un Estado quebrado que lentamente se va recomponiendo, una clase dirigente con un elevado nivel de corrupción e indiferencia, el sector privado debilitado, la fragilidad de las organizaciones del tercer sector y la poca participación de la sociedad en general, presentan una Nación vulnerable a todo tipo de ataques internos y externos.
Sistemas internacionales conformados por Organismos que surgieron
después de crisis y guerras con el fin de equilibrar las relaciones de
equidad entre las naciones, hoy son cuestionados y se vislumbra con
mayor fuerza la necesidad de un nuevo orden mundial.
La experiencia y los resultados de políticas desarrolladas ante estos
problemas han demostrado durante décadas su ineficacia.
Es allí donde surge el vacío cultural e institucional de todo este tejido humano tan complejo conformado por todos nosotros. Como habitantes de este suelo argentino hemos sufrido la crisis que ha dejado sufrimientos muy profundos con rasgos de destrucción sobre la célula básica de la sociedad que es la familia. Esta familia en la cual interna y externamente se cuestionan los paradigmas globalizantes del mercado, de la competitividad, de la eficiencia y del conocimiento. En su interior penetran en forma devoradora los medios de comunicación, golpeándola nuevamente. Estos medios que son manipulados por aquellos que no buscan el bienestar general sino el poder y la riqueza particular.
Aunque los paradigmas vigentes en el mundo y difundidos por los medios de comunicación mantienen una situación de inequidad que se agranda, existen sin embargo grupos de personas y organizaciones, que iluminados por un espíritu ético, han hecho aportes significativos al conocimiento de estrategias de trabajo en las áreas marginales pertenecientes al sector informal de la economía, las cuales pueden hoy utilizarse como insumos para la elaboración de propuestas que generen oportunidades económicas más estables y potencien vínculos sociales, en pro de una mejor distribución de la riqueza..
La sistematización y adecuación de metodologías exitosas a nivel mundial, regional y local, articulando esfuerzos de las esferas gubernamentales, privadas y del tercer sector, puede significar una herramienta válida en la lucha contra la desocupación y la pobreza.
En este marco, la planificación estratégica, con su visión de futuro, su ubicación contextual y el análisis interno y externo que profundiza las características de funcionamiento de una organización, integrada con la planificación operativa y en un proceso gradual, permitiría potenciar, impulsar y sostener la capacidad emprendedora. Se abriría un espacio de análisis cotidiano que le facilita al emprendedor lograr redefinir y buscar objetivos y metas, dentro del entorno del espíritu que lo caracteriza y con una serie de factores positivos que necesariamente debe acompañarlo, para hacer posible su incorporación al mercado .
De la calidad de la capacidad emprendedora y de la participación de los actores sociales involucrados depende la calidad de la planificación estratégica y operativa integral que se implante y realice. Y de los procesos propios de esta última, depende el mantenimiento, crecimiento y realización de esa capacidad emprendedora.
La capacidad emprendedora, si bien lleva implícita lo que caracteriza al espíritu emprendedor, con rasgos tales como empuje, energía positiva, perseverancia, sueños, asumir riesgos y mucho trabajo, en esta situación de tantos años de exclusión y marginación, estos elementos no alcanzan.
Este espíritu emprendedor también ha sido desgarrado y debilitado estructuralmente en las clases sumidas en una informalidad en la cual no se vislumbran con claridad caminos alternativos de incorporación paulatina al aparato productivo local.
Vemos hoy, con cierta esperanza, nuevas propuestas y desafíos de parte del gobierno, de la sociedad civil y de sectores empresarios que comienzan a involucrarse en la incipiente responsabilidad social ciudadana y empresaria. Aparecen experiencias de corta data que demuestran la potencialidad del desarrollo local cuando la participación de los actores de la población es comprometida.
En este trabajo se describen algunas experiencias, profundizando en el análisis las desarrolladas en el país y en la provincia de Misiones, que si bien son incipientes, muestran caminos alternativos y contienen algunos ejes comunes que tienen que ver, tanto con la participación y el compromiso, como con un proceso que paso a paso va superando etapas y se desarrolla en un mediano y largo plazo.
Todas estas experiencias implican trabajo y perseverancia en una permanente búsqueda de generación de ingresos con objetivos de inclusión al sistema productivo local, como así también incluyen organización y planes estratégicos, algunos de los cuales han sido producto de la aplicación de metodologías probadas con éxito en diferentes realidades y otros como prueba piloto se han construido en el proceso de desarrollo de las mismas. Las mismas permiten elaborar líneas estratégicas y recomendaciones, como un aporte a las políticas macroeconómicas destinadas a este sector.
Desde la praxis y el conocimiento, desarrollo el “Modelo ISIPO-
Microincubadora de emprendimientos productivos de subsistencia” como una
alternativa de desarrollo para hacer posible el paso de:
SER CONCIENTES DE DUALIDADES EN LAS QUE ESTAMOS INMERSOS
“Nuestras vidas transcurren en situación de dependencia mutua y nos debemos algo los unos a los otros, que se ubica más allá de aquello que nos reporta beneficio personal a largo plazo” Amartya Sem- Premio Nobel de Economía, 2000
La década del 90 se caracterizó por la falta de estabilidad
macroeconómica y de solidez financiera, la apertura de la economía sin
resguardar la producción nacional, la poca transparencia y deficiente
gestión pública y la preponderancia en los espacios de poder de una
clase dirigente comprometida con grupos económicos multinacionales.
Funcionarios, dirigentes y empresarios de alto nivel, y también de los
niveles intermedios estuvieron ajenos a la realidad y a las demandas de
la nación y de las provincias, dando por resultado, con efectos
multiplicadores inconmensurables, actos de corrupción en todas las
escalas, que vaciaron no solamente lo tangible en cuanto a recursos
monetarios, materiales y naturales, sino sobre todo lo intangible. Se
afectó el valor humano de los ciudadanos, en cuanto a confusión,
debilitamiento y en muchos casos eliminación de valores éticos, básicos
para el desenvolvimiento equilibrado de cualquier sociedad civilizada.
Todos somos partícipes ausentes de esta realidad.
¿Cómo reducir la vulnerabilidad de un país o región ante los factores
externos de la economía?
¿Cómo reducir esta vulnerabilidad si estos factores tienen actores
internos insertos en distintos niveles de decisión política que lo
amparan y se sirven de ellos?
¿Qué podemos decir nosotros de la tan mencionada e ingobernable
globalización?
¿Somos concientes que somos parte de un organismo fracturado y
desestructurado?
¿Estamos preparados para realizar las innovaciones que se exigen a fin
de lograr una coordinación a nivel de gobiernos con respecto a las
políticas macroeconómicas y sectoriales que aplican?
¿Hemos calculado el tiempo que este proceso de transformación podría
llevar?
¿Qué papel juegan en esto y en qué medida están actuando los organismos
creados a tal fin en momentos de guerras terribles o crisis globales,
como son, por mencionar algunos, las Naciones Unidas, la Organización
Mundial del Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario
Internacional?
¿En qué medida nos involucramos desde la responsabilidad social
ciudadana?
¿ O se sigue cumpliendo lo que Muhammad Yunus mencionara en su libro:
La ayuda extranjera se destina a construir carreteras, puentes y
asuntos de esa índole, que se supone ayudaran a “largo plazo” a los
pobres. Pero los pobres y hambrientos mueren a largo plazo. Y nada del
mundo real les llega. De hecho, en este sistema, ni los donantes ni los
que reciben las donaciones se preocupan de saber cómo viven los pobres.
La ayuda para el desarrollo sólo servirá para construir obras ruidosas
(puentes, gigantescas y pomposas fábricas, embalses) y no para instalar
instituciones, renovar las que están superadas, movilizar a las
poblaciones para que puedan resolver por si mismas sus problemas. El
Banco Mundial debería contratar gente que comprenda a los pobres y su
vida. Este entendimiento haría del Banco Mundial una institución mucho
más útil que la actual, que está a cargo de personas que poseen los más
altos cargos académicos[3]
Hoy se visualizan con más claridad los antagonismos simultáneos de este
proceso de globalización porque gran parte de la sociedad está
sufriendo. Asiste impávida a una cruda realidad que no comprende.
Se presentan así dualidades tales como:
à tecnología de la información/desnutrición e incapacidad estructural
de recepción,
à competitividad externa/quiebres empresariales internos,
à sistema financiero base para el desarrollo productivo/
desmantelamiento de empresas e individuos que accedieron al mismo,
à producción flexible/desempleo,
à compromiso nacional como país ante la deuda externa/miseria y
exclusión interna como contrapartida para el cumplimiento de estos
compromisos,
à políticas públicas de demanda y oferta/ mayor desequilibrio del
entorno económico y social,
à regionalismo abierto/localismo incapacitado para asumirlo,
à negociación y asociatividad para crecer como país/ negociados y
corrupción para el crecimiento de minorías privilegiadas
à democracia participativa/ mecanismos democráticas de grupos enraizados
en el poder
Es muy larga la lista de incoherencias y analogías que toda
Latinoamérica puede mostrar hoy al mundo.
Pero como toda crisis y situación límite al que muchos hogares se
vieron expuestos, hubo aprendizajes y hoy podemos percibir una brisa
esperanzadora en el camino a recorrer.
LOS MICROEMPRENDIMIENTOS INMERSOS EN LA INFORMALIDAD, LA POBREZA Y LA
EXCLUSIÓN
La pobreza significa la privación de una vida larga, sana y creativa;
del disfrute de un nivel decente de vida; de la libertad, la dignidad y
respeto por si mismo y por los demás. El desarrollo humano concibe a la
pobreza como la privación de capacidades y libertades para que las
personas puedan desarrollarse de acuerdo a sus valores[4]
La informalidad, la pobreza y la exclusión, van avanzando juntas,
retroalimentándose mutuamente.
La pobreza lleva a la informalidad de las relaciones laborales,
comerciales y contractuales. Esta informalidad empuja y se compromete
con la exclusión. La exclusión limita el crecimiento y desarrollo de las
personas en sus emprendimientos productivos y en el mejoramiento de su
calidad de vida. Las priva de sus derechos laborales, de protección y de
seguridad en el desempeño de su trabajo, les quita poder de negociación
y acceso a otros mercados, les impide acceder a recursos financieros,
capacitación y asesoramiento en forma continua, acceder a una mejor
tecnología y alcanzar la calidad en el producto o servicio, que le
permitiría contar con cierta estrategia competitiva para ampliar u
ocupar otros lugares en el mercado.
Podemos decir que la informalidad, la pobreza y la exclusión, lleva a los emprendedores a ocupar una posición caracterizada por las 4 D:
· Dependencia, Desinformación, Desigualdad y Desintegración
Y potenciadas con las 5 I:
Involución, Incompetencia, Ineficiencia, Invisibilidad e Indigencia
dando por resultado la receta diseñada y promovida por grupos de poder
que les interesa especialmente su retroalimentación:
El individuo es parte de la sociedad cuando, desde el ejercicio de un
trabajo dignificante, se integra a la dinámica cultural y social y
participa como sujeto activo en su entorno familiar y comunitario.
La situación de pobreza y vulnerabilidad lo lleva a la precarización
familiar- deterioro en las condiciones de vida personal y de su familia
en cuanto a nutrición, educación, salud- precarización laboral-
deterioro en las condiciones de trabajo, en los ingresos, y en el acceso
a la seguridad social. A esto se suma la precarización de la red de
relaciones familiares, comunitarias y sociales, que si son acompañadas
por una precarización institucional, esto es, debilitamiento de
instituciones tales como las organizaciones de la sociedad civil,
organizaciones sindicales y las acciones protectoras del Estado,
resquebrajan los mecanismos de integración social y actúan como un
efecto multiplicador del proceso de exclusión social
El último informe sobre Desarrollo Humano que emitió la Organización de
la Naciones Unidas marca un crecimiento en el desarraigo de la humanidad
de este siglo, ampliándose la brecha en la desigualdad de oportunidades.
En el mundo, día a día: el 20% de la población que vive en los países
más desarrollados se queda con el 86% del ingreso mundial, mientras que
el 20% que vive en los países más pobres le llega sólo el 1%.
La informalidad, la pobreza y la exclusión, son tres elementos que
conforman un triángulo en expansión del que no resulta fácil salir. Sin
embargo, desde la recuperación de la dignidad del trabajo, podemos
comenzar a recomponer la situación de la pobreza, abriendo las puertas a
la inclusión transformadas en oportunidades que disminuyan los índices
de desigualdad del desarrollo humano ampliado, que nos llevará
paulatinamente a disminuir también los niveles de informalidad.
CARACTERIZACIÓN DE LOS EMPRENDIMIENTOS PRODUCTIVOS DE SUBSISTENCIA
La sobrevivencia de estos emprendimientos se explica en parte porque despliegan ante la vida y especialmente en el trabajo, cualidades de emprendedoras: actitudes, modos de superar obstáculos, capacidad de asumir riesgos, adaptación a los cambios y otras modalidades de búsqueda permanente de alternativas para sobrevivir25
Es cada vez mayor el número de pequeños emprendimientos productivos informales que son significativos para la vida de sus titulares y familias como formas de autoempleo[5]. Ellos no aparecen en los censos económicos y en los grandes números del país son sólo una imagen virtual de rara existencia, pero existen en la realidad cotidiana y tienen el desafío de transformarse en sujetos activos de la vida económica del país. Comparten el mercado con el universo microempresarial heterogéneo de nuestro país. Una gran parte de ellos ha nacido por necesidad en la población pobre y estructuralmente excluida del empleo formal.
Los emprendimientos productivos de subsistencia se caracterizan por desarrollar su actividad dentro de la economía informal o en mercados terciarios creados a tal efecto, son unipersonales o familiares, con baja o nula dotación de capital y utilización de tecnología, uso intensivo de mano de obra, escasa organización y división del trabajo, baja productividad. Son de subsistencia, cortoplacistas, con un acceso limitado al crédito y una baja y riesgosa sostenibilidad a mediano plazo.
Estos emprendimientos se dedican en el área urbana a la elaboración de panificados, artesanías, alpargatas y zapatos, juguetes, muebles y aberturas, artículos de los rubros textil, alimenticio, comercial y de servicios varios como plomeros, gasistas, jardineros, zapateros, reparación de electrodomésticos, etc..En el Área Rural se manifiestan con el trabajo familiar en la chacra elaborando artesanalmente productos con insumos de la tierra, con diferentes servicios rurales y por medio de la venta por cuenta propia o en ferias y mercados.
Hablar de la productividad de los mismos, implica considerar otros elementos de medición que se basan fundamentalmente en el capital social incorporado, antes que en la valoración de los niveles de rentabilidad o eficiencia.
La filosofía del emprendedorismo los concibe como un elemento dinámico de la economía. En un estudio sobre el nivel de emprendedorismo realizado por el Global Entrepreneurship Monitor (GEM) en 37 países en el 2002, el 12% de los 2.400 millones de personas de entre 18 y 64 años que integraban el universo de la investigación estaba iniciando o administrando un negocio de menos de 42 meses de antigüedad. En Argentina el porcentaje era de 14,2% -3,1 millones de adultos-, uno de los niveles más altos del mundo, similar al de Brasil (13,5%) y Chile (15,7%).
Se presenta a continuación, un análisis de las fortalezas y
debilidades internas y de las amenazas y oportunidades externas de los
microemprendimientos de menores recursos, que nos permite visualizar la
situación en la que se encuentran, en un mercado caracterizado por el
capitalismo y la globalización
Análisis FODA de los Emprendimientos Productivos de Subsistencia (EPS)
insertos en el Sistema Capitalista Globalizador Fuente: Elaboración
propia
EL MICROCRÉDITO COMO INSTRUMENTO DE AUTOGESTIÓN Y DESARROLLO HUMANO:
BANCO DE LOS POBRES- SISTEMA GRAMEEN
¿Porqué no pueden los pobres controlar ningún capital? Porqué los
pobres no heredan ningún tipo de capital ni de crédito y después no
tienen acceso a él?. A tal punto que se suele creer que no son dignos de
crédito. ¡Pero los bancos son dignos de la gente?-Muhammad Yunus, 1998
En esta sociedad capitalista y globalizada, en donde las relaciones
humanas aparentemente han pasado a un segundo plano, pensar o plantear
al microcrédito como instrumento de autogestión y desarrollo humano
parece una utopía.
Estamos inmersos en un sistema en el cual se vive la realidad de
relaciones contractuales y comerciales que distan de la generosidad que
debiera darse, sobre todo de aquellos que por diversas circunstancias
han alcanzado situaciones económicas y un status superior, entre
comillas, en lo intelectual, en lo laboral, en lo monetario. Por otro
lado, la gran mayoría de las personas vive con lo mínimo que necesitan
para la subsistencia diaria, fuera del estado de bienestar al que
debieran acceder todos en igualdad de oportunidades.
Si consideramos al dinero como instrumento de cambio necesario para el
funcionamiento del intercambio de los bienes y servicios, entonces,
porqué no pensar que también el dinero puede ser un instrumento promotor
del desarrollo personal y social.
Y cómo juega en esto el Microcrédito? Quién lo descubrió y lo revalorizó
a tal punto de proponerlo como un derecho humano? Cómo pudo pasar de ser
un elemento de lucro, facilitador de inversiones y de consumos
anticipados, como también de bicicletas financieras y descarnadamente
sobre utilizado por sistemas financieros corruptos y usureros, a la
categoría de elemento necesario para la autogestión y el desarrollo de
miles de personas sumergidas en la pobreza y exclusión?
Esta historia, seguramente no es la única, pero es contemporánea,
comenzó hace más de 30 años. Un economista asiático, Muhammad Yunus,
cuando en 1974 pudo presenciar muy de cerca la muerte de miles de sus
conciudadanos, se replanteó su trabajo y su vida. Eran muchos los
conocimiento adquiridos a través de estudios universitarios y de
post-grado, pero la realidad lo golpeó tan profundamente en ese año, al
producirse una de las mayores hambrunas que habitualmente se daban en la
región, pero de las que él nunca había tenido conciencia, que se
cuestiona su propia existencia y decide desaprender los conocimientos
adquiridos para comprender lo que pasaba y poder contribuir a mejorar la
situación.
Para ello recorre con sus estudiantes universitarios una aldea cercana y
la conoce de cerca. En su libro, “Hacia un mundo sin pobreza”, expresa:
“ Entonces, de pronto, comencé a tomar conciencia de la vanidad de la
enseñanza. ¿Para qué servía, si la gente se moría de hambre en las
calzadas y en los portales? ¿Dónde estaba entonces la teoría económica
que daría cuenta de su vida real? ¿Cómo seguir contando bellas historias
a mis estudiantes?. Mi deseo era uno solo: Quería comprender la realidad
que rodea la existencia de un pobre, descubrir la verdadera economía, la
de la vida real y, para comenzar, la de la pequeña aldea de Jobra.
Decidí volver a ser estudiante. Jobra sería mi universidad; la gente de
Jobra, mis profesores”
Ha pasado mucho tiempo, y su experiencia construida con y por la gente,
lo llevó a crear el Grameen Bank o Banco de los Pobres, hoy con réplicas
en más de 60 países del mundo y que representa lo pregonado por él: El
CREDITO como un DERECHO HUMANO.
A través de una simple pero a su vez compleja metodología de
implementación, este sistema ha beneficiado a miles de familias pobres
en todo el mundo. .
No fue fácil su camino. Tuvo el primer rechazo de sus pares y del
sistema financiero vigente.
Aún hoy se difunde lentamente. PASO A PASO Y DE A POQUITO son algunos
de sus principios, pero los resultados se pueden ver y se relacionan con
aspectos que, además de la mejora económica, implican principios básicos
del desarrollo humano, como el recupero de la dignidad, la
revalorización personal, la solidaridad grupal, la integración a la
sociedad de hombres y especialmente de mujeres, excluidos y en
condiciones de extrema pobreza, incorporándose al mercado como
trabajadores dignos, pero sobre todo, como sujetos plenos de derecho y
ciudadanos con mayores oportunidades y expectativas de una vida mejor.
La experiencia del Banco de los Pobres- Sistema Grameen en Misiones
El Sistema de Microcréditos Grameen se inició en 1.974 en Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo. El Grameen (aldeano en lengua bengalí) es un sistema revolucionario de microcréditos sin garantías materiales que ha producido un mejoramiento humano y social auténtico y efectivo para más de 12 millones de personas pobres del mundo. Cuando le preguntan a Yunus como inició este programa, responde que analizó cada una de las reglamentaciones de los bancos tradicionales e hizo “exactamente lo contrario”.
La pobreza es un círculo vicioso del cual no se puede salir si no se tiene la oportunidad de crear o aumentar los ingresos, por eso el profesor Yunus aboga por la declaración del Microcrédito como un DERECHO HUMANO. Este Banco ha permitido a millones de personas acceder a créditos, brindándole posibilidades de desarrollo que de otro modo les hubiera sido imposible en un mundo financiero que solo presta a los que más tienen.
Se basa fundamentalmente en confiar en la gente más pobre,
otorgándoles pequeños préstamos con los cuales pueden mejorar o iniciar
una actividad económica genuina exigiendo como garantía únicamente el
esfuerzo personal y la solidaridad grupal.
Los grupos se forman de manera voluntaria y los préstamos son
individuales; todos los integrantes del grupo, conformado por 4 y/o 5
personas, son responsables de la devolución del mismo en su conjunto. De
acuerdo a las reglas, si uno de sus miembros no paga o se atrasa en el
reintegro del crédito, se les niega al resto de los integrantes del
grupo un segundo préstamo
Estos grupos se encuentran semanalmente con otros siete grupos, así el personal del banco se junta con cuarenta clientes a la vez y se desarrollan las reuniones de Centro en el barrio, en la Colonia, en la cual, además del pago del crédito, se produce el encuentro de las personas con sus pares y pueden compartir sus problemáticas, sus logros, cooperan entre ellos cuando alguno tiene problemas y no puede pagar las cuotas, intercambian saberes y experiencias, revitalizando los más rico que tiene la metodología: las relaciones humanas y el intercambio que se genera a partir de estos encuentros.
Los créditos se destinan en los primeros años a los microemprendimientos y posteriormente a la construcción de viviendas o a educación, pero la institución se ocupa de atender otras necesidades básicas como la salud, la capacitación y la prestación de servicios que a su vez crean fuentes de trabajo.
En 1999 se constituye la Fundación Grameen (Aldeas) Argentinas, que
actúa como diseminadora de la metodología, la cual hoy cuenta con
réplicas en gran parte de la Argentina.
En la provincia de Misiones, la primer réplica la llevó a cabo la ONG
Casa de la Mujer en el 2000. Actualmente se suman a esta experiencia,
otras semejantes, que han rescatado la virtudes del sistema y las han
adaptado a la realidad local, como la Asociación Civil Red de Amigos
Solidarios y la Fundación Jardín de los Niños. También desde el Estado,
por medio del programa nacional Manos a la Obra se ha abierto la
posibilidad para llevar adelante este sistema con la gestión asociada de
las ONGs. y de los Municipios.
CREACION DE MERCADOS INCLUSIVOS: LAS FERIAS FRANCAS DE LA PROVINCIA DE
MISIONES COMO EXPERIENCIA ENRIQUECEDORA
La Provincia de Misiones se caracteriza por tener un alto porcentaje de población rural (un tercio del total). Las familias productoras, aproximadamente 20.000, se encuentran fuera del esquema común de la producción agropecuaria extensiva de nuestro país. Su tarea consiste en el cultivo de chacras, actividad que les permite hacer frente a la crisis económica y, así, subsistir como productores familiares. También existen "medias chacras" y "cuartos de chacra", en las cuales se desarrollan estrategias más elaboradas, combinando ingresos con otros miembros de la familia y de otra procedencia, para alcanzar ese objetivo.
En líneas generales, este sector está muy afectado por la realidad económica, razón por la cual las Ferias Francas se presentan como una alternativa ante la crisis, que les abre las puertas a nuevos canales de comercialización, a la capacitación en rubros específicos y en la organización cooperativa y les permite el acceso al crédito..
Sus participantes producen en base a cosechas anuales (yerba mate, té, mandioca, cítricos), con una inserción en el mercado aceptable pero de baja rentabilidad. Por ello, el productor elabora otros tipos de productos de huerta y de granja (productos alimenticios artesanales) dándoles ese valor agregado mediante el trabajo familiar, que desde hace más de 10 años encuentra una salida comercial directa mediante las ferias locales. Ya son más de 50 estas ferias locales, y junto con otros municipios, involucran aproximadamente, a unos 2.500 productores familiares.
Los Feriantes de la Feria Franca de Posadas "Ingeniero Roberto Cametti" suman un total de 220 integrantes. La Asociación nuclea a productores de unas 20 localidades aproximadamente en calidad de socios activos, los que concurren los fines de semana a las Ferias de Villa Cabello, Villa Urquiza y las ubicadas en otros barrios de Posadas, socios adherentes (los productores que envían sus productos con sus correspondientes identificaciones) y socios solidarios (categoría correspondiente a técnicos, consumidores y colaboradores).
Esta Feria Franca posee un Fondo Rotatorio con el cual se otorgan créditos que se extienden desde $300,00 hasta $1.000,00, con garantías solidarias de los mismos feriantes.
La Feria Franca de Posadas cuenta con la colaboración y la asistencia técnica de la Municipalidad de Posadas; los Programas Social Agropecuario (PSA), Pro-Huerta y Minifundio - INTA de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación; la Dirección General de Pequeños Agricultores; Huertas y Ferias Francas del Ministerio del Agro y la Producción de la Provincia de Misiones; la Red de Agricultura Orgánica de Misiones (ROAM), Cáritas Diocesana de Posadas y la totalidad de las Municipalidades donde son originarios los productores.
También se encuentra adherida a la Asociación de Ferias Francas de la Provincia de Misiones.
Todas estas instituciones realizan un proceso de capacitación, proveyendo a los productores agropecuarios los medios tecnológicos y de control de sus productos que tiende hacia la calidad total. De esta manera, los pequeños productores, a partir de su tradición cultural, conocimientos y habilidades, pueden mejorar su calidad de vida, aumentar significativamente sus ingresos y encarar una economía a mayor escala con un perfil de formalidad sustentable.
También, aseguran sus mercados manteniendo una relación más directa y amigable con los consumidores, promoviendo una experiencia asociativa en la comercialización de productos alimenticios artesanales, libre de agrotóxicos y garantizando la promoción de la seguridad alimentaria.
Las Ferias Francas nacieron con una "pata" en la producción y con la
otra en la del consumidor, que lo fueron descubriendo gradualmente en
forma conjunta, al acercar a los consumidores productos diferenciados
por lo local, artesanal y ecológico, lo que les permite hoy caminar con
las dos piernas, y brindar a los productores pobres de las zonas
rurales, un espacio de comercialización, ampliándoles su horizonte de
desarrollo sustentable a partir de los productos de la chacra, todo esto
construido sobre la base del capital social urbano-rural.
LA AUTOGESTION Y EL DESARROLLO HUMANO
La autogestión y el desarrollo humano son características sumamente valiosas que se pueden rescatar de las experiencias descriptas en los sistemas de Microfinanciamiento Grameen y Ferias Francas de Misiones .
Recuperamos de estas experiencias como elementos dinámicos de su éxito especialmente la autogestión y el desarrollo humano.
La autogestión da lugar al autodesarrollo y ello lleva al desarrollo
humano. Lograrlo requiere, entre otras cosas, que podamos ver las 4 D:
Desarrollo local: Es el espacio del desarrollo humano por excelencia y
es una realidad intangible que pasa por la generación de un ambiente
favorable a la cooperación de todos los agentes ubicados en la
localidad, que favorece un capital social con suficiente capacidad de
adaptación para afrontar los retos de un entorno cambiante y canalizar
las energías de los actores sociales, públicos y privados en torno a un
proyecto de desarrollo común.
Desarrollo Personal: Comienza por involucrarnos y sentirnos parte de, por asumir nuestro yo con las potencialidades que poseemos y ser responsables de nuestra vida. Tiene que ver también por hacer escuchar nuestras voces, propuestas, reclamos y deseos en distintos ámbitos. Por capacitarnos en forma permanente, teniendo en cuenta el valor que tiene en el siglo XXI el conocimiento; este conocimiento adquirido en la escuela, institutos y universidades como también el conocimiento entendido como intercambio de saberes, aprendizajes y experiencias, adquiridos desde la educación no formal.
El Desafío de Emprender, de ponernos en movimiento nuevamente, aún después de sabores amargos y múltiples problemas, pero el desafío no puede ni debe inmovilizarnos, el desafío emprendedor es aquel que aprovecha y ve logros y alcanza beneficios y oportunidades aún de los fracasos. La capacidad emprendedora lleva implícita lo que caracteriza al espíritu emprendedor, con rasgos tales como empuje, energía positiva, perseverancia, sueños, asumir riesgos y mucho trabajo, El desafío de emprender es el que ha movilizado a pueblos enteros y los ha llevado al desarrollo, es el que nos lleva a comenzar cada día con esperanza .
El deseo transformado en acción creadora, se concreta al ponernos en marcha transformando, a través de acciones y creatividad, los deseos de lograr un trabajo más digno y una mejor calidad de vida para nuestras familia. Esta acción creadora generará Capital Social y por ende Capital Económico, generará capacidades productivas y cadenas de valor.
A esto acompañamos con:
Compromiso con lo que hacemos, con nosotros mismos, con nuestros valores y creencias, con nuestra cultura, con nuestra familia, con los vecinos, con nuestro pueblo.
Constancia para no detenernos cuando se nos complican las cosas, cuando asumimos la inestabilidad y precariedad del trabajo y actividad que estamos desarrollando, cuando nos golpea el mercado y no da respuestas a nuestros reclamos Coopetencia que significa Cooperación y Competencia, para que en nuestra actividad productiva sepamos ver las oportunidades de asociarnos y cooperar con otros que hacen lo mismo que nosotros, que son nuestros competidores o proveedores y que tienen fortalezas y debilidades semejantes a las nuestras, y porqué no unirnos y asociarnos y lograr ventajas competitivas como tienen las grandes empresas?. Lo chiquito adquiere fuerza y se hace grande a través de la unión, de los acuerdos, de las alianzas, de la cooperación.
Y Capital Social[6] que es la suma de todo lo anterior, que somos nosotros y las potencialidades culturales, históricas, naturales, sociales, materiales, que se transforman en Capital Social si nos apropiamos de ellas, las valorizamos y transformamos al servicio del SER que somos y no del TENER que nos imponen.
Las réplicas de sistemas semejantes a los descriptos han demostrado generar fuertes impactos a lo largo del tiempo y han demostrado fuerte sustentabilidad,. Sus múltiples reconocimientos a nivel local y en el mundo, ha inspirado y promocionado su difusión .
Destaco de ellas, Microcréditos Grameen y Ferias Francas, algunos aspectos que son comunes o semejantes y que se relacionan con la autogestión y el desarrollo humano:
- Desarrollo local: Se fomenta un estilo de conducta cívica solidario
y atento al bienestar general, estimulando factores que crean energías
comunitarias y organizacionales que pueden llevar adelante amplios
procesos de construcción y recuperación.
- Desarrollo personal: Punto de partida con un respeto a su cultura,
saberes y experiencia. Se actúa confiando en las personas y a partir de
su propio auto desarrollo.
- Desafío de emprender: Se movilizan y promocionan fuerzas latentes en
los grupos sociales, que pueden incidir considerablemente en su
capacidad de generar soluciones y de crear.
- Deseo transformado en acción creadora: Se parte de recursos ínfimos y
limitados que no son considerados limitantes de los proyectos sino
proyectados a mediano y largo plazo en función de los fines propuestos y
no de los medios con que se cuenta.
- Compromiso: Se trabaja en la recuperación de los valores como
orientadores continuos del proceso y como fuerza motivadora poderosa del
comportamiento
- Constancia: Se transmiten las metas finales hacia las que se dirigen
los esfuerzos que actúan como fuente de inspiración permanente. Se
planea con una visión a largo plazo, pero se ejecuta paso a paso y de a
poquito, respetando el proceso de cada grupo social.
- Coopetencia: Existe una búsqueda de respuestas y ejecución en forma
cooperativa, creando un clima de confianza entre los actores
- Capital social: Se adoptan diseños organizacionales totalmente no
tradicionales, flexibles y rearmándose en la práctica en función del
capital social y cultural, respetando como base de los diseños la
participación organizada de la comunidad
No se puede dejar de mencionar, desde la mirada de un análisis de impacto de gran alcance, que este tipo de experiencias es limitado en cuanto a expectativas de cantidad y tiempo.
Requiere en su desarrollo de tiempos mayores que no son los usualmente manejados por los responsables de la implementación de políticas públicas. Estos se mueven, en general, con miradas acotadas por los períodos marcados por tiempos democráticos en ejercicio de funciones para los cuales fueron electos y de aspiraciones cortoplacistas. Al mismo tiempo se reconoce, como lo demuestra la realidad, las dificultades considerables a las que se enfrentan en su accionar y que no son fácilmente extensibles.
Pero también, lo trascendente de las mismas es resaltar, que aquellas
experiencias que han podido desarrollarse y traspasar las barreras del
tiempo y de las estructuras sistémicas, hoy se han constituido en
modelos reales y realizables de formas sociales y organizativas, en pro
de la mejora directa de la calidad de vida de amplios sectores
desfavorecidos, fuentes inspiradoras para avanzar en esa dirección.
EL DEBER SER DE UNA SOCIEDAD COMPROMETIDA
Edgar Morín, expresa “Lo que se constata hoy día es que el desarrollo
tecno-científico económico ha traído muchas veces subdesarrollos
mentales, psíquicos y morales. Desarrollo humano significa entonces
integración, la combinación, el diálogo permanente entre los procesos
tecno-económicos y las afirmaciones del desarrollo humano, que contienen
en si mismas, las ideas éticas de solidaridad y de responsabilidad. Es
decir que hay que pensar de nuevo el desarrollo para humanizarlo”
El gran sector de emprendedores informales se mueve y actúa en mercados
marginales. En ellos las leyes que imperan en su desenvolvimiento tienen
características especiales difícilmente racionales y comprensibles desde
el punto de vista de las teorías de las ciencias de la administración y
de la economía.
Esta realidad debe necesariamente ser recuperada por estas disciplinas
en un nuevo análisis revisionista que de respuestas adecuadas a su
desenvolvimiento. Esto es un deber ser que hoy desde la Economía Social
y el desarrollo local se está considerando. La Economía, llamada Social,
afirma y saca a la luz la visión del hombre y su relación con los medios
de producción, desde una concepción ética.
El proceso de reforma es lento y requiere compromiso y convicción.
Algunas pueden realizarse con rapidez. Otras, que suponen modificar
estructuras institucionales establecidas, son a mediano y largo plazo.
Esto es así, por la existencia de compromisos con intereses
preexistentes, las amenazas externas, los efectos regionales en cadena
(otros países), el efecto diferencial de las reformas sobre la población
y el tiempo requerido para que los beneficios se hagan tangibles para
todos.
Hoy Latinoamérica está recorriendo un camino en esta dirección.
La llamada escuela del neoinstitucionalismo plantea la necesidad de
incorporar aspectos relativizados por enfoques anteriores como los
escenarios jurídico políticos, las estructuras de poder, la formación e
información a la que acceden las personas y las reglas de juego que se
dan entre ellas. Es decir, que no se puede pensar hoy en un mercado con
la lógica clásica del equilibrio entre la oferta y la demanda y la
consideración de la eficiencia con la simple relación de precios y
cantidades.
El elemento central de este enfoque se encuentra en la calidad de las
instituciones y de sus leyes. Por lo tanto, en países en vías de
desarrollo como el nuestro, el problema se agrava y se acompleja dada la
dinámica con que operan sus sistemas institucionalizados muy arraigados
a lógicas ajenas a esta realidad. Estos países cuentan con estructuras
ineficientemente burocráticas y actores involucrados en un trama de
condicionamientos que aportan con debilidad o simplemente no operan,
manteniendo instituciones y legislaciones obsoletas para la resolución
de los problemas hoy existentes.
¿Cómo iniciar un camino diferente hacia lo que es y lo que debiera ser?
Un punto de partida sería poner en funcionamiento mercados
institucionalizados con reglas y normas claras y transparentes, formales
e informales determinadas por las costumbres y la cultura. Esto
permitiría recuperar la confianza y credibilidad entre los actores que
actúan en el mismo.
Las políticas sociales que se están promoviendo en estos tres últimos
años han reconocido y están ubicando en su justo lugar a las
instituciones gubernamentales con su total competencia y
responsabilidad, a las organizaciones del tercer sector como partícipes
desde su papel de contribuir a un mejor desarrollo humano, al sector
privado desde la concepción incipiente en Argentina de una
responsabilidad social empresaria.
Hay una necesidad de estrategias de intervención en redes sociales ante
una demanda social de características infinitas que produce desborde de
las organizaciones. Si esto puede conjugarse desde la perspectiva del
pensamiento en red, podemos abrigar esperanzas de quiebre del círculo
vicioso de la informalidad, la exclusión y la pobreza.
La Argentina del siglo 21 se presenta desgarrada, desigual y polarizada,
con fragmentaciones y estratificación estructural de su tejido social,
determinando una población superior al 45% considerados como ciudadanos
sólo de palabra, dado que se ven privados del ejercicio de sus derechos
fundamentales.
A nivel nacional la década del 90 se caracterizó por la falta de
estabilidad macroeconómica y de solidez financiera, la apertura de la
economía sin resguardar la producción nacional, la poca transparencia y
deficiente gestión pública, la preponderancia en los espacios de poder
de una clase dirigente comprometida con grupos económicos
multinacionales en los altos niveles, y también en los niveles
intermedios y bajos, ajena a la realidad y a las demandas de la nación y
de las provincias, dando por resultado con efectos multiplicadores
inconmensurables, actos de corrupción en todas las escalas, que vaciaron
no solamente lo tangible en cuanto a recursos monetarios, materiales y
naturales, sino sobre todo lo intangible, es decir, el valor humano de
los ciudadanos, en cuanto a confusión, debilitamiento y en muchos casos
eliminación de valores éticos, básicos para el desenvolvimiento
equilibrado de cualquier sociedad civilizada. Todos somos partícipes
ausentes de esta realidad.
Sistemas internacionales conformados por Organismos que surgieron
después de crisis y guerras con el fin de equilibrar las relaciones de
equidad entre las naciones, hoy son cuestionados y se vislumbra con
mayor fuerza la necesidad de un nuevo orden mundial. La experiencia y
los resultados de políticas desarrolladas ante estos problemas han
demostrado durante décadas su ineficacia.
¿Cómo reducir la vulnerabilidad de un país o región ante los factores
externos de la economía? ¿Cómo reducir esta vulnerabilidad si estos
factores tienen actores internos insertos en distintos niveles de
decisión política que lo amparan y se sirven de ellos?
¿Qué podemos decir nosotros de la tan mencionada e ingobernable
globalización?
¿Estamos preparados para realizar las innovaciones que se exigen a fin
de lograr una coordinación a nivel de gobiernos con respecto a las
políticas macroeconómicas y sectoriales que aplican? ¿Hemos calculado el
tiempo que este proceso de transformación podría llevar? ¿Qué papel
juegan en esto y en qué medida están actuando los organismos creados a
tal fin en momentos de guerras terribles o crisis globales, como son,
por mencionar algunos, las Naciones Unidas, la Organización Mundial del
Comercio, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional?
¿ O se sigue cumpliendo lo que Muhammad Yunus mencionara en su libro:
La ayuda extranjera se destina a construir carreteras, puentes y asuntos
de esa índole, que se supone ayudaran a “largo plazo” a los pobres. Pero
los pobres y hambrientos mueren a largo plazo. Y nada del mundo real les
llega. De hecho, en este sistema, ni los donantes ni los que reciben las
donaciones se preocupan de saber cómo viven los pobres. La ayuda para el
desarrollo sólo servirá para construir obras ruidosas (puentes,
gigantescas y pomposas fábricas, embalses) y no para instalar
instituciones, renovar las que están superadas, movilizar a las
poblaciones para que puedan resolver por si mismas sus problemas. El
Banco Mundial debería contratar gente que comprenda a los pobres y su
vida. Este entendimiento haría del Banco Mundial una institución mucho
más útil que la actual, que está a cargo de personas que poseen los más
altos cargos académicos[7]
Es en el tejido humano tan complejo conformado por todos nosotros donde
surge un vacío cultural e institucional, y a pesar de que la crisis ha
dejado sufrimientos muy profundos con rasgos de destrucción sobre la
célula básica de la sociedad que es la familia, en la cual interna y
externamente se cuestionan los paradigmas globalizantes del mercado, de
la competitividad, de la eficiencia y del conocimiento; aparecen en
forma devoradora la fuerza de los Medios de Comunicación, manipulados
nuevamente por grupos de interés que no buscan el bienestar general sino
el poder y la riqueza particular.
Hoy se visualizan con más claridad los antagonismos simultáneos de este
proceso de globalización porque hay una gran parte de la sociedad que
está sufriendo, asistiendo impávida a una cruda realidad que no
comprende. Se presentan así dualidades tales como:
à tecnología de la información/desnutrición e incapacidad estructural
de recepción,
à competitividad externa/quiebres empresariales internos,
à sistema financiero base para el desarrollo productivo/
desmantelamiento de empresas e individuos que accedieron al mismo,
à producción flexible/desempleo,
à compromiso nacional como país ante la deuda externa/miseria y
exclusión interna como contrapartida para el cumplimiento de estos
compromisos,
à políticas públicas de demanda y oferta/ mayor desequilibrio del
entorno económico y social,
à regionalismo abierto/localismo incapacitado para asumirlo,
à negociación y asociatividad para crecer como país/ negociados y
corrupción para el crecimiento de minorías privilegiadas
à democracia participativa/ mecanismos democráticas de grupos enraizados
en el poder
Es muy larga la lista de incoherencias y analogías que toda
Latinoamérica puede mostrar hoy al mundo.
Pero como toda crisis y situación límite al que muchos hogares se
vieron expuestos, hubo aprendizajes y hoy podemos percibir una brisa
esperanzadora en el camino a recorrer.
LOS MICROEMPRENDIMIENTOS INMERSOS EN LA INFORMALIDAD, LA POBREZA Y LA
EXCLUSIÓN
La informalidad, la pobreza y la exclusión, van avanzando juntas,
retroalimentándose mutuamente.
La pobreza significa la privación de una vida larga, sana y creativa; del disfrute de un nivel decente de vida; de la libertad, la dignidad y respeto por si mismo y por los demás. El desarrollo humano concibe a la pobreza como la privación de capacidades y libertades para que las personas puedan desarrollarse de acuerdo a sus valores[8]
La pobreza lleva a la informalidad de las relaciones laborales,
comerciales y contractuales. Esta informalidad empuja y se compromete
con la exclusión. La exclusión limita el crecimiento y desarrollo de las
personas en sus emprendimientos productivos y en el mejoramiento de su
calidad de vida, dado que las priva de sus derechos laborales, de
protección y seguridad en el desempeño de su trabajo y para sus
relaciones familiares, les quita poder de negociación y acceso a otros
mercados, les impide acceder a recursos financieros, capacitación y
asesoramiento en forma continua, acceder a una mejor tecnología y
alcanzar la calidad en el producto o servicio, que le permitiría contar
con cierta estrategia competitiva para ampliar u ocupar otros lugares en
el mercado.
Podemos decir que la informalidad, la pobreza y la exclusión, lleva a
los emprendedores a ocupar una posición caracterizada por las 4 D:
· Dependencia, Desinformación,
· Desigualdad y Desintegración
Y potenciadas con las 5 I:
Involución, Incompetencia,
Ineficiencia, Invisibilidad e Indigencia
Dando por resultado la receta diseñada y promovida por grupos de
poder que les interesa especialmente alimentarlos con ella:
El individuo se integra a una sociedad a través de un doble eje: el
trabajo y su mundo de relaciones familiares y comunitarias. La situación
de pobreza y vulnerabilidad lo lleva a la precarización familiar-
deterioro en las condiciones de vida personal y de su familia en cuanto
a nutrición, educación, salud- precarización laboral- deterioro en las
condiciones de trabajo, en los ingresos, y en el acceso a la seguridad
social- y a la precarización de la red de relaciones familiares,
comunitarias y sociales, que si son acompañadas por una precarización
institucional, esto es, debilitamiento de instituciones tales como las
organizaciones de la sociedad civil, organizaciones sindicales y las
acciones protectoras del Estado, resquebrajan los mecanismos de
integración social y actúan como un efecto multiplicador del proceso de
exclusión social
El último informe sobre Desarrollo Humano que emitió la ONU marca un
crecimiento en el desarraigo de la humanidad de este siglo, ampliándose
la brecha en la desigualdad de oportunidades en el mundo, día a día: el
20% de la población que vive en los países más desarrollados se queda
con el 86% del ingreso mundial, mientras que el 20% que vive en los
países más pobres le llega sólo el 1%.
La informalidad, la pobreza y la exclusión, son tres elementos que
conforman un triángulo en expansión del que no resulta fácil salir. Sin
embargo, desde la recuperación de la dignidad del trabajo, podemos
comenzar a recomponer la situación de la pobreza, abriendo las puertas a
la inclusión transformadas en oportunidades que disminuyan los índices
del desarrollo humano ampliado, que nos llevará paulatinamente a
disminuir también los niveles de informalidad.
Caracterización de los pequeños emprendimientos productivos informales
de menores recursos
Es cada vez mayor el número de pequeños emprendimientos o
“Miniemprendimientos Productivos informales”[9] que son significativos
para la vida de sus titulares y familias como formas de autoempleo[10].
Ellos no aparecen en los censos económicos y en los grandes números del
país son sólo una imagen virtual de rara existencia, tienen el desafío
de transformarse en sujetos activos de la vida económica del país.
Hablar de la productividad de los mismos, implica considerar otros
elementos de medición que se basan fundamentalmente en el capital social
incorporado, antes que en la valoración de los niveles de rentabilidad o
eficiencia.
La sobrevivencia de estos emprendimientos se explica en parte porque
despliegan ante la vida y especialmente en el trabajo, cualidades de
emprendedoras: actitudes, modos de superar obstáculos, capacidad de
asumir riesgos, adaptación a los cambios y otras modalidades de búsqueda
permanente de alternativas para sobrevivir25
Se presenta a continuación, un análisis de las fortalezas y debilidades
internas y de las
amenazas y oportunidades externas de los microemprendimientos de menores
recursos,
que nos permite visualizar la situación en la que se encuentran, en un
mercado caracterizado
por el capitalismo y la globalización:
Análisis FODA de los Emprendedores de Menores Recursos (EMR) ante el
capitalismo y la globalización
LA EXPERIENCIA DEL MICROCREDITO EN MISIONES
El Sistema de Microcréditos Grameen se inició en 1.974 en Bangladesh,
uno de los países más pobres del mundo. El Grameen (aldeano en lengua
bengalí) es un sistema revolucionario de microcréditos sin garantías
materiales que ha producido un mejoramiento humano y social auténtico y
efectivo para más de 12 millones de personas pobres del mundo. Cuando le
preguntan a Yunus como inició este programa, responde que analizó cada
una de las reglamentaciones de los bancos tradicionales e hizo
“exactamente lo contrario”.
La pobreza es un círculo vicioso del cual no se puede salir si no se
tiene la oportunidad de crear o aumentar los ingresos, por eso el
profesor Yunus aboga por la declaración del microcrédito como un DERECHO
HUMANO. Este Banco ha permitido a millones de personas acceder a
créditos, brindándole posibilidades de desarrollo que de otro modo les
hubiera sido imposible en un mundo financiero que solo presta a los que
más tienen.
Se basa fundamentalmente en confiar en la gente más pobre, otorgándoles
pequeños préstamos con los cuales pueden mejorar o iniciar una actividad
económica genuina exigiendo como garantía únicamente el esfuerzo
personal y la solidaridad grupal. Los grupos se forman de manera
voluntaria y los préstamos son individuales; todos los integrantes del
grupo, conformado por 5 personas, son responsables de la devolución del
mismo en su conjunto. De acuerdo a las reglas, si uno de sus miembros no
paga o se atrasa en el reintegro del crédito, se les niega al resto de
los integrantes del grupo un segundo préstamo Estos grupos se encuentran
semanalmente con otros siete grupos, así el personal del banco se junta
con cuarenta clientes a la vez y se desarrollan las reuniones de Centro
en el barrio, en la Colonia, en la cual, además del pago del crédito, se
produce el encuentro de las personas con sus pares y pueden compartir
sus problemáticas, sus logros, cooperan entre ellos cuando alguno tiene
problemas y no puede pagar las cuotas, intercambian saberes y
experiencias, revitalizando los más rico que tiene la metodología: las
relaciones humanas y el intercambio que se genera a partir de estos
encuentros. Los créditos se destinan en los primeros años a los
microemprendimientos y posteriormente a la construcción de viviendas o a
educación, pero la institución se ocupa de atender otras necesidades
básicas como la salud, la capacitación y la prestación de servicios que
a su vez crean fuentes de trabajo.
En 1999 se constituye la Fundación Grameen (Aldeas) Argentinas, que
actúa como diseminadora de la metodología, la cual hoy cuenta con
réplicas en gran parte de la Argentina. En la provincia de Misiones, la
primer réplica la llevó a cabo la ONG Casa de la Mujer en el 2000.
Actualmente suman a esta experiencia otras réplicas iguales o
semejantes, que han rescatado la virtudes del sistema y las han adaptado
a la realidad local, como la Asociación Civil Red de Amigos Solidarios y
la Fundación Jardín de los Niños. También desde el Estado, por medio del
programa nacional Manos a la Obra se ha abierto la posibilidad para
llevar adelante este sistema con la gestión asociada de las ONGs. y de
los Municipios.
Las experiencias de sistemas semejantes a los descriptos, sumariamente,
han obtenido importantes impactos, demostrado fuerte sustentabilidad, y
alcanzado múltiples reconocimientos. ¿Cuáles han sido las claves de su
éxito? Las mismas se han desarrollado en medios muy diferentes, y han
atacado aspectos muy diversos, sin embargo, es posible encontrar como
respuesta a esta pregunta, algunos elementos comunes a todas ellas, que
han influido significativamente en los resultados. Destacamos algunos de
ellos:
- Movilización y promoción de fuerzas latentes en los grupos
sociales, que pueden incidir considerablemente en su capacidad de
generar soluciones, y de crear, es decir, se actuó confiando en las
personas y a partir de su propio auto desarrollo.
- Búsqueda de respuestas y ejecución en forma cooperativa, creando un
clima de confianza entre los actores
- Punto de partida con un respeto cabal a su cultura, saberes y
experiencia.
- Fomento de un estilo de conducta cívica solidario y atento al
bienestar general, estimulando factores que crean energías comunitarias
y organizacionales que pudieron llevar adelante amplios procesos de
construcción y recuperación.
- Se parte de recursos ínfimos y limitados que no son considerados
limitantes de los proyectos sino proyectados a mediano y largo plazo en
función de los fines propuestos y no de los medios con que se cuenta.
- Se adoptan diseños organizacionales totalmente no tradicionales,
flexibles y rearmándose en la práctica en función del capital social y
cultural, respetando como base de los diseños la participación
organizada de la comunidad
- Se trabaja en la recuperación de los valores como orientadores
continuos del proceso y como fuerza motivadora poderosa del
comportamiento
- Se transmiten las metas finales hacia las que se dirigen los esfuerzos
que actúan como fuente de inspiración permanente.
No se puede dejar de mencionar, desde la mirada de un análisis de
impacto de gran alcance, que este tipo de experiencias es limitado y
requieren en su desarrollo de tiempos mayores que no son los usualmente
manejados por los responsables de la implementación de políticas
públicas que se mueven, en general, con miradas acotadas por los
períodos marcados por tiempos democráticos en ejercicio de funciones
para los cuales fueron electos. Al mismo tiempo se reconoce, como lo
demuestra la realidad, las dificultades considerables a las que se
enfrentan en su accionar y que no son fácilmente extensibles.
Pero también, lo trascendente de las mismas es resaltar, que aquellas
experiencias que han podido desarrollarse y traspasar las barreras del
tiempo y de las estructuras sistémicas, hoy se han constituido en un
aporte fundamental como modelos reales y realizables de formas sociales
y organizativas en pro de la mejora directa de la calidad de vida de
amplios sectores desfavorecidos, fuentes inspiradoras para avanzar en
esa dirección.
LA AUTOGESTION Y EL DESARROLLO HUMANO
La autogestión y el desarrollo humano son características sumamente
valiosas que se pueden rescatar de Sistemas de Microfinanciamiento
semejantes a los descriptos.
La autogestión da lugar al autodesarrollo y ello lleva al desarrollo
humano. Lograrlo requiere, entre otras cosas, que podamos ver las 4 D:
Desarrollo Local, Desarrollo Personal, Desafío de Emprender y Deseo
transformado en Acción Creadora
Acompañando esto con las 4 C:
Compromiso, Constancia, Coopetencia y Capital Social
Desarrollo local: Es el espacio del desarrollo humano por excelencia y
es una realidad intangible que pasa por la generación de un ambiente
favorable a la cooperación de todos los agentes ubicados en la
localidad, que favorece un capital social con suficiente capacidad de
adaptación para afrontar los retos de un entorno cambiante y canalizar
las energías de los actores sociales, públicos y privados en torno a un
proyecto de desarrollo común.
Desarrollo Personal, que comienza por involucrarnos y participar, por hacer escuchar nuestra voces, propuestas, reclamos y deseos en distintos ámbitos, por capacitarnos en forma permanente, recordando que el capital más fuerte de este siglo XXI es el conocimiento; este conocimiento adquirido en la escuela, institutos y universidades que nos ofrece la educación formal como también el conocimiento entendido como intercambio de saberes, aprendizajes y experiencias, adquiridos en la educación informal.
El Desafío de Emprender, de ponernos en movimiento nuevamente, aún
después de sabores amargos y múltiples problemas, pero el desafío no
puede ni debe inmovilizarnos, el desafío emprendedor es aquel que
aprovecha y ve logros y alcanza beneficios y oportunidades aún de los
fracasos. La capacidad emprendedora lleva implícita lo que caracteriza
al espíritu emprendedor, con rasgos tales como empuje, energía positiva,
perseverancia, sueños, asumir riesgos y mucho trabajo, El desafío de
emprender es el que ha movilizado a pueblos enteros y los ha llevado al
desarrollo, es el que nos lleva a comenzar cada día con esperanza .
El deseo transformado en acción creadora, se concreta al ponernos en
marcha transformando, a través de acciones y creatividad, los deseos de
lograr un trabajo más digno y una mejor calidad de vida para nuestras
familia. Esta acción creadora generará Capital Social y por ende Capital
Económico, generará capacidades productivas y cadenas de valor.
A esto acompañamos con:
Compromiso con lo que hacemos, con nosotros mismos, con nuestros valores y creencias, con nuestra cultura, con nuestra familia, con los vecinos, con nuestro pueblo.
Constancia para no detenernos cuando se nos complican las cosas, cuando asumimos la inestabilidad y precariedad del trabajo y actividad que estamos desarrollando, cuando nos golpea el mercado y no da respuestas a nuestros reclamos Coopetencia que significa Cooperación y Competencia, para que en nuestra actividad productiva sepamos ver las oportunidades de asociarnos y cooperar con otros que hacen lo mismo que nosotros, que son nuestros competidores o proveedores y que tienen fortalezas y debilidades semejantes a las nuestras, y porqué no unirnos y asociarnos y lograr ventajas competitivas como tienen las grandes empresas?. Lo chiquito adquiere fuerza y se hace grande a través de la unión, de los acuerdos, de las alianzas, de la cooperación.
Y Capital Social[11] que es la suma de todo lo anterior, que somos
nosotros y las potencialidades culturales, históricas, naturales,
sociales, materiales, que se transforman en Capital Social si nos
apropiamos de ellas, las valorizamos y transformamos al servicio del SER
que somos y no del TENER que nos imponen.
EL DEBER SER DE UNA SOCIEDAD COMPROMETIDA
Edgar Morín, expresa “Lo que se constata hoy día es que el desarrollo tecno-científico económico ha traído muchas veces subdesarrollos mentales, psíquicos y morales. Desarrollo humano significa entonces integración, la combinación, el diálogo permanente entre los procesos tecno-económicos y las afirmaciones del desarrollo humano, que contienen en si mismas, las ideas éticas de solidaridad y de responsabilidad. Es decir que hay que pensar de nuevo el desarrollo para humanizarlo”
El gran sector de emprendedores informales se mueve y actúa en nuevos
mercados marginales en los cuales las leyes que imperan en su
desenvolvimiento tienen características especiales difícilmente
racionales y comprensibles desde el punto de vista de las teorías de las
ciencias de la administración y de la economía, pero deben ser
recuperadas por estas disciplinas en un nuevo análisis revisionista que
de respuesta a esta realidad.
El proceso de reforma es lento y requiere compromiso y convicción.
Algunas pueden realizarse con rapidez, pero otras que suponen modificar
estructuras institucionales establecidas, son a mediano y largo plazo,
por la existencia de compromisos con intereses preexistentes, las
amenazas externas, los efectos regionales en cadena (otros países), el
efecto diferencial de las reformas sobre la población y el tiempo
requerido para que los beneficios se hagan tangibles para todos.
La llamada escuela del neoinstitucionalismo plantea la necesidad de
incorporar aspectos relativizados por enfoques anteriores como los
escenarios jurídico políticos, las estructuras de poder, la formación e
información a la que acceden las personas y las reglas de juego que se
dan entre ellas. Es decir, que no se puede pensar hoy en un mercado con
la lógica clásica del equilibrio entre la oferta y la demanda y la
consideración de la eficiencia con la simple relación de precios y
cantidades.
El elemento central de este enfoque se encuentra en la calidad de las
instituciones y de sus leyes. Por lo tanto, en países en vías de
desarrollo como el nuestro, el problema se agrava y se acompleja dada la
dinámica con que operan sus sistemas institucionalizados muy arraigados
a lógicas ajenas a esta realidad, con estructuras ineficientemente
burocráticas y actores involucrados en un trama de condicionamientos que
aportan con debilidad o simplemente no operan, manteniendo instituciones
y legislaciones obsoletas para la resolución de los problemas hoy
existentes.
Si logramos poner en funcionamiento mercados institucionalizados con
reglas y normas claras y transparentes, formales e informales
determinadas por las costumbres y la cultura que permitan recuperar la
confianza y credibilidad entre los actores que actúan en el mismo,
podemos afirmar que iniciamos un camino diferente de posible encuentro
hacia lo que es y lo que debiera ser. Las políticas sociales que se
están promoviendo en estos dos últimos años han reconocido y están
ubicando en su justo lugar a las instituciones gubernamentales con su
total competencia y responsabilidad, a las organizaciones del tercer
sector como partícipes desde su papel de contribuir a un mejor
desarrollo humano, al sector privado desde la concepción incipiente en
Argentina de una responsabilidad social empresaria.
Hay una necesidad de estrategias de intervención en redes sociales ante
una demanda social de características infinitas que produce desborde de
las organizaciones. Si esto puede conjugarse desde la perspectiva del
pensamiento en red, podemos abrigar esperanzas de quiebre del círculo
vicioso de la informalidad, la exclusión y la pobreza.
Lo trascendente de experiencias semejantes a las descriptas es resaltar,
que aquellas que han podido desarrollarse y traspasar las barreras del
tiempo y de las estructuras sistémicas, hoy se han constituido en un
aporte fundamental como modelos reales y realizables de formas sociales
y organizativas en pro de la mejora directa de la calidad de vida de
amplios sectores desfavorecidos, fuentes inspiradoras para avanzar en
esa dirección
REFLEXIONES FINALES
El año 2005 ha sido declarado Año Internacional del Microcrédito, en
función de la importancia trascendental de la Microfinanciación como
parte integral del esfuerzo colectivo para cumplir con los objetivos de
desarrollo del milenio, dado que se ha demostrado a lo largo de estos
años que el acceso sostenible a la microfinanciación ayuda a mitigar la
pobreza por medio de la generación de ingresos y la creación de empleos.
El gran reto que se han propuesto “.....retirar las trabas que excluyen
a las personas y les impiden participar cabalmente en el sector
financiero. Juntos, podemos y debemos crear sectores financieros
inclusivos que ayuden a las personas a mejorar sus vidas” Secretario
General Kofi Annan, 29 de diciembre de 2003
En la búsqueda de encontrar estrategias para sortear la pobreza con
dignidad, con la responsabilidad de canalizar recursos hacia la
generación de empleos productivos más estables, contando con la
potencialidad del Estado y la participación de la Sociedad Civil, se
plantea la posibilidad, mediante la administración estratégica de los
recursos, promoviendo la microfinanciación y coordinando acciones en
redes integradas, fortalecer y mantener a largo plazo la sustentabilidad
de los microemprendimientos informales, y permitir así, el pase
paulatino de los mismos hacia los mercados formales, pero sobre todo,
hacia el desarrollo de actividades productivas reconocidas y generadoras
de ingresos que brinden una adecuada calidad de vida a los titulares y
sus familias.
En el planteamiento estratégico de sistemas crediticios como los
descriptos se deben considerar las dimensiones de:
Desarrollo humano: Que recupere en forma paulatina los derechos de
todas las personas en las sociedades democráticas en las que habitan.
Este retomar de los derechos elevaría la categoría de ciudadanos vacíos
de contenido en cuanto al ejercicio pleno de ciudadanía y les abriría a
los emprendedores, otras puertas, de caudales tales como, derecho a
trabajar, a ganarse la vida, a administrar sus recursos, a sentirse
útil, a vivir con dignidad.
Crecimiento: Marcando un rumbo distinto en el tratamiento de los s
emprendimientos informales basado en un programa que genere una más
ética redistribución de los recursos. Establecer un modelo de desarrollo
social centrado en la gente para que, tanto hoy como en el futuro, sea
una guía para la construcción de una cultura de cooperación y
solidaridad para responder a las necesidades más inmediatas de los más
afectados[12]
Participación, organización y empoderamiento : La estrategia de
participación, organización y empoderamiento debe contemplar:
- El desarrollo de mecanismos de gestión pública participativa y
control ciudadano
- La organización de los emprendedores del sector informal, mejoramiento
de su capacidad de negociación y promoción de alianzas estratégicas con
otras organizaciones para acceder a una mayor proporción de recursos
- La creación del marco jurídico y político que aseguren el ejercicio de
los derechos básicos: Dignidad, Autoestima, Reconocimiento Social e
Integración Social
Y para esto es necesario la recomposición del capital social y ético de
la sociedad. Para ello se debe pensar en nuevos modelos de gestión, que
integren lo socio-cultural con lo económico, lo informal invisible a lo
institucional reconocido. El Estado responsable y estratégicamente debe
acompañar el desarrollo con equidad, preocupándose por la estructura y
calidad del crecimiento. En su accionar el Estado debe incorporar a la
sociedad civil y al sector privado y movilizar el capital social y la
cultura, como agentes activos del desarrollo económico y social. Pero
también los ciudadanos que gozan plenamente de derechos, deben
incorporarse como partes responsables, aceitando y abriendo las puertas
que hoy están cerradas con candados.
Finalmente, como testigo actual de la evolución del ser humano a lo
largo de la historia no contada, expongo en el siguiente cuadro, que lo
elaboráramos con Beatriz Cuevas en nuestro compartir la experiencia
Grameen, el paso a paso y de a poquito, que contribuirá a hacerlo más
posible:
Este modelo, que va más allá de un sistema crediticio, en contraposición
a los modelos en vigencia, propone:
BIBLIOGRAFÍA
ARIAS, Inés- “El derecho a ser emprendedoras”- Universidad Nacional de
Misiones- FONCAP, 2000.
BURKUN, Mario - “Recursos escasos y espacio social”- Ediciones Caligraf,
2000.
CEPAL- NACIONES UNIDAS “Globalización y desarrollo”, 2002
CEPAL “Los paradigmas de la política social en América Latina” .
Santiago de Chile, 1996.
DE RIZ, Liliana y otros. “En búsqueda de la igualdad de oportunidades-
Desigualdad y pobreza”- Informe nacional de desarrollo humano de
Argentina. 2002
DE RIZ, Liliana y otros. “Los 18 desafìos que plantea la realidad
argentina”. Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo. 2002
FREAZA, Miguel Ángel- “Economía de Misiones. Aspectos y actividades más
relevantes”- Período 1980-1999. UNAM, 2002.
FONCAP S.A.- Varios autores- “MICROEMPRESA- Desafío del 2000- Una visión
desde la Universidad”- 2000
KLIKSBERG, Bernardo (cmp) “Etica y desarrollo- La relación marginada”-
Editorial El Ateneo- 2002
LO VUOLO, R..- “Alternativas, la Economía como cuestión social”-
Altamira- 2001-
OIT- “Programa Modular de Capacitación e Información sobre Género,
Pobreza y Empleo”- 2001
FONDO DE CAPITAL SOCIAL S.A.-Fondo de Capital Social- Microempresa
2001—Derribando Barreras- 2001
SERRANI, Emilce Graciela- “Microempresa: Sostenimiento y camino hacia su
potenciación”- IUGD- FONCAP, 1999.
SERRANI, Emilce Graciela- “Oportunidades socioeconómicas para
microemprendedores de menores recursos a través de un sistema crediticio
innovador.”- IUGD- FONCAP, 2001.
YUNUS, Muhammad- “Hacia un mundo sin pobreza”. Editorial Andrés Bello,
1999.
[1] Yunus, M. (1999)- Hacia un mundo sin pobreza- Edit. Andrés Bello-
Pág. 13, 19 y 266
[2]Carpio, J. y Novacovsky, I.- (2000) “Informalidad y exclusión social-
Introducción” SIEMPRO-Pág. 15
[3] Yunus, M. (1999) - Hacia un mundo sin pobreza- Edit. Andrés Bello-
Pág. 32 y 36
[4] De Riz, L. (2002) “En búsqueda de la igualdad de oportunidades”. La
pobreza: un mapa que se extiende. Informe nacional de desarrollo humano
en Argentina. Pág. 42
25 Arias, I. (2000)- El Derecho a ser emprendedoras- Universidad
Nacional de Misiones Pág. 28.-
[5] Serrani, E. Y B. Cuevas- Oportunidades socioeconómics para
microemprendedores de menores recursos a través de un sistema crediticio
innovador. FONCAP- Instituto Universitario Gastón Dachary- Pag. 24
[6] El CAPITAL SOCIAL está constituido por las redes sociales, las
organizaciones, los valores compartidos, la capacidad para actuar
sinérgicamente. El fortalecimiento del capital social a través del
reconocimiento del rol que cumplen las organizaciones formales e
informales en el sostenimiento de las estrategias de supervivencias
familiares y barriales, contribuye a mejorar la calidad de vida. Las
mujeres pobres son personas con derechos vulnerados, es responsabilidad
del estado restituir estos derechos, y a través de una política que es
social y económica, restablecer la igualdad de oportunidades,
básicamente la oportunidad de trabajar.[6]
[7] Yunus, M. (1999) - Hacia un mundo sin pobreza- Edit. Andrés Bello-
Pág. 32 y 36
[8] De Riz, L. (2002) “En búsqueda de la igualdad de oportunidades”. La
pobreza: un mapa que se extiende. Informe nacional de desarrollo humano
en Argentina. Pág. 42
[9] Miniemprendimientos productivos informales: Se definen a los
emprendimientos familiares que desarrollan su actividad dentro de la
economía informal, con baja o nula dotación de capital, son de
subsistencia, dado que los excedentes que retiran los destinan a
solventar los gastos de subsistencia familiar, cortoplacistas dada su
baja y riesgosa sostenibilidad.
[10] Serrani, E. Y B. Cuevas- Oportunidades socioeconómics para
microemprendedores de menores recursos a través de un sistema crediticio
innovador. FONCAP- Instituto Universitario Gastón Dachary- Pag. 24
25 Arias, I. (2000)- El Derecho a ser emprendedoras- Universidad
Nacional de Misiones Pág. 28.-
[11] El CAPITAL SOCIAL está constituido por las redes sociales, las
organizaciones, los valores compartidos, la capacidad para actuar
sinérgicamente. El fortalecimiento del capital social a través del
reconocimiento del rol que cumplen las organizaciones formales e
informales en el sostenimiento de las estrategias de supervivencias
familiares y barriales, contribuye a mejorar la calidad de vida. Las
mujeres pobres son personas con derechos vulnerados, es responsabilidad
del estado restituir estos derechos, y a través de una política que es
social y económica, restablecer la igualdad de oportunidades,
básicamente la oportunidad de trabajar.[11]
[12] BURIN, D. y HERAS, A.I.- “Desarrollo Local- Una respuesta a escala
humana a la globalización”- Afirmación realizada en la Cumbre Mundial de
Copenhague de 1995- Pág. 16- 2003.
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Licenciada en Economía- Magister en Administración Estratégica de los Negocios. Docente universitaria, titular regular de las cátedras Historia Económica y Macroeconomía e Investigadora del Instituto Universitario Gastón Dachary. Autora y coautora de Trabajos de investigación: "Microempresa: Su sostenimiento en el actual contexto económico", "Diagnóstico y posibilidades de la localidad de Puerto Rico", "Oportunidades económicas para microemprendedores de menores recursos a través de un sistema crediticio innovador", "Impacto socio-económico del turismo en la Provincia de Misiones- Su incidencia en la generación de empleos estables ". Especializada en la gestión microemprendedora, desarrolló un amplio trabajo de campo en Economía Social con sectores de menores recursos. Gerenció la primer réplica provincial del Banco de los Pobres y continúa su trabajo desde la ONG Red de Amigos Solidarios que hoy preside. En el ámbito privado se desempeñó como Socia Gerente de la Agencia de Publicidad y Viajes y Turismo Licenser y la EVT Graeltur S.R.L.. En el público fue Directora del Área de Frontera de la Provincia de Misiones. Actualmente está a cargo del Área Mujer y Trabajo del Ministerio de Bienestar Social, la Mujer y la Juventud y es Coordinadora de los Programas Fortalecimiento a la Actividad Emprendedora y Formación de Promotores Productivos.
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