I. PROBLEMAS DEL DESARROLLO EN HIDALGO
Bajo éstas condiciones, la transición de la economía de enclave del
Estado de Hidalgo, dependiente casi exclusivamente de algunos productos
de exportación como minerales, cemento y textiles, hacia una economía de
mercado competitiva y diversificada, que aproveche plenamente sus
ventajas comparativas en sus relaciones comerciales con los mercados
nacionales e internacionales, ha sido particularmente difícil.
A pesar de que en los años más recientes Hidalgo ha incursionado en la
industria metal-mecánica y automotriz, éste gracias a la ayuda federal
ha resentido más que otros Estados los efectos devastadores de ésta
crisis permanente sobre la economía.
Paralelamente al éxodo de miles de hidalguenses que se han visto
obligados a emigrar por la falta de fuentes de empleo, la crisis de los
años ochenta provocó una caída severa de su Producto Interno Bruto, que
en promedio anual fue de 0.81%, lo cual le llevó a disminuir su
participación en el producto nacional de 1.52% a 1.27%[1], como
consecuencia de la falta de fuentes internas de autofinanciamiento de su
aparato productivo y la reducción radical de la inversión pública
federal que apoyaran la transformación de su economía.
La escasez de agua y de tierras fértiles propicias para la agricultura,
el lento crecimiento y la escasa articulación y complementariedad
territorial de los sectores de su economía, su dependencia, casi
exclusiva, de la exportación de materias primas con poco valor agregado,
la escasez de mano de obra calificada factible de ser absorbida por los
proyectos que utilizan tecnología avanzada, la utilización de aguas
residuales con fines de riego sin tratamiento y la aparición de nuevos
problemas de contaminación y esterilidad de las tierras derivados de su
uso, son entre otros, algunos de los obstáculos que obstruyen el
crecimiento de la economía del Estado, amenazan los recursos naturales,
alientan la marginación de amplios sectores de la población y dificultan
la transición al desarrollo.
No obstante éstas dificultades, las bases para el desarrollo sostenido y
equilibrado de Hidalgo se encuentran en el aprovechamiento pleno de su
riqueza, caracterizada por la variedad de recursos naturales existentes
en su territorio gracias a su ubicación geográfica y la diversidad
étnica y cultural de que dispone.
Sin embargo a pesar de ésta multiplicidad de recursos naturales y de
culturas, el Estado se ha caracterizado por poseer una sociedad y una
economía con un bajo nivel de integración, lo cual puede explicar
parcialmente los problemas que han frenado su desarrollo.
I.1. Bases para el desarrollo económico y social del estado
Por su ubicación geográfica, Hidalgo posee una gran variedad de recursos
naturales sobre una superficie que abarca a penas el 1% del territorio
nacional con sus 20 502 Km2, divididos en tres zonas climáticas
delimitadas por la presencia de la Sierra Madre Oriental, quien lo
protege de los vientos húmedos del Golfo de México:
1. Zona de climas cálidos y semicálidos de la Huasteca Hidalguense
2. Zona de climas templados de la Sierra Madre Oriental y Eje
Neovolcánico
3. Zona de climas secos y semisecos de la Sierra Madre Oriental y Eje
Neovolcánico.
(Complejo industrial Ciudad Sahagún, Sistema de Riego del Valle del
Mezquital, Complejo de Productos Lácteos de Tizayuca, Industria Textil
de Tulancingo, Industria del Cemento de Tula, Refinería de Tula, Central
Termoeléctrica, Planta Petroquímica, etc.),
Esta diferencia climática va ligada a la existencia de trece variedades
de suelo en el territorio de la entidad. Sin embargo, solo el 11% de su
superficie dispone de suelos de primera y otro 75% de suelos de calidad
intermedia, el resto de suelos no son aptos para la agricultura producto
de su topografía y de las condiciones orográficas; incidiendo
directamente en la calidad y productividad de los suelos, la escasez de
agua y la falta de infraestructura para irrigar las tierras destinadas a
la agricultura.
Debido a lo anterior, solamente el 66% de la superficie del Estado se ha
destinado a actividades agropecuarias y de ella solo el 30% se dedica a
la agricultura, el 14% a la ganadería y el 22% a la silvicultura; en
tanto que la superficie potencialmente apta para la agricultura apenas
representa algo más del 9% de la que actualmente se explota[2], lo cual
limita el desarrollo extensiva de esta actividad agropecuaria invita a
pensar en el desarrollo de técnicas intensivas de explotación.
Los climas predominantes que caracterizan a cada una de las zonas
climáticas citadas, determinan la distribución desigual de las
precipitaciones en el Estado, cuyo promedio anual es de 866 mm,
generando enormes contrastes entre zonas áridas como el Valle del
Mezquital y aquellas de densa húmeda ubicadas en el noreste de la
entidad.
Ésta disparidad provocada por el régimen de lluvias existente en cada
zona, se ve atenuada por la disponibilidad de aguas superficiales y
subterráneas disponibles en el Estado. Las primeras constituyen el 88%
del potencial hidráulico y están compuestas en un 17% por aguas
residuales, mientras que las segundas se estiman en 8 835 millones de
metros cúbicos, ésto gracias a su ubicación dentro de la regiones
hidrológicas “Río Panuco” y “Tuxpan-Nautla”, así como de las aguas
subterráneas localizadas en zonas de Meztitlán, Tepeji de Ocampo, Valle
del Mezquital, Actopan, Tulancingo, Tecozautla, Pachuca, Tizayuca y
Apan, entre otros acuíferos.
La geotermia constituye un recurso natural con un alto potencial
económico ligado a la generación de eléctricidad a través de plantas
Termoeléctricas. El Estado de Hidalgo posee varios centros de aguas
termales potencialmente aprovechables, entre los que sobresale el centro
del Pathe (95º), con grandes posibilidades de desarrollo geotérmico, así
como los centros de Zacualtipán (55º), Vito (46º), Tula (44º), Ajacuba
(44º), Tolantongo (44º), Dios Padre (38º), Tlaxhido (37º), Tezontepec
(37º), Amajac (36º), Pathecito (35º) y Zindejé (35º)[3].
Geológicamente se ha dividido Hidalgo en tres provincias, la Sierra
Madre Oriental, Eje Neovolcánico y Llanura Costera del Golfo Norte; tal
distribución geográfica de los recursos geológicos ha favorecido
notablemente la minería metálica y no metálica, de tal forma que después
de varios siglos de explotación el Estado continua manteniendo un gran
potencial de reservas de oro, plata, plomo, cobre, zinc, manganeso,
fluorita, fosforita y caliza, ésta última utilizada industrialmente para
la producción de cal y de cemento.
Geólogos del Consejo de recursos Minerales han realizado estudios
geológicos en Hidalgo y señalado que éste tiene grandes posibilidades de
volver a ocupar, en un futuro próximo, los primeros lugares en la
producción nacional de plata[4], mientras que en la Plataforma Valle San
Luis Potosí de la Sierra Madre Oriental, en Atlapexco en la Llanura
Costera del Golfo y en las áreas de Actopan e Ixmiquilpan del Eje
Neovolcánico, estudios y prospecciones geológicas han revelado la
existencia de grandes reservas de hidrocarburos.
Cohabitándo con la accidentada geografía del Estado, con zonas semi
desérticas, los bosques de encinos, pinos, oyameles, abetos, enebros,
copales, caobas, ébanos, framboyanes, palo de rosa, etc., se elevan
sobre sierras, lomerios y mesetas de la entidad, ofreciendo otro
potencial de recursos naturales que puede ser explotado con fines
comerciales bajo un plan de desarrollo, mejoramiento y conservación de
las especies, en oposición a la voracidad del cultivo extensivo de la
agricultura y la ganadería que amenaza la existencia de los bosques.
La subprovincia Carso Huasteco, en la provincia Sierra Madre Oriental,
ofrece la mejor representación de los bosques del Estado y una gran
variedad de vegetación distribuida de acuerdo al tipo de suelo, clima y
topografía. Paralelamente, en las sierras, en la Huasteca y en el
Altiplano comparten el territorio un sin número de animales silvestres
como el venado, el gato montes, el jaguar, la onza, el puerco espín, el
tigrillo, el tejón, la cotorra, la codorniz, el guajolote silvestre,
etc., solo por mencionar algunos de los animales que habitan en los
bosques de la entidad.
Todos éstos recursos naturales, aunados a la infraestructura económica y
social con que cuenta Hidalgo, a la composición y estructura de su
población, sus habilidades y cultura, así como su cercanía estratégica
con uno de los mercados más grandes del país y su acceso casi inmediato
a los puertos del Golfo de México, constituyen la riqueza de Hidalgo, a
partir de la cual toda estrategia de desarrollo deberá estar sustentada.
I.2. Población y desarrollo en el estado
Desde 1970 Hidalgo ha venido observando tasas de crecimiento de su
población por debajo del 3% promedio anual; de aquí que la CEPAL en su
diagnóstico realizado sobre el Estado en 1991, calificara el crecimiento
demográfico de la entidad como moderado, puesto que con una tasa de
crecimiento de la población del 2.3% anual se mantenía por debajo de la
media nacional del 2.6% y en dos décadas, de 1970 a 1990, su población
solo se había incrementado en un 58.2%.
No obstante, con una población aproximada de 1 888 366 habitantes, según
las cifras del INEGI obtenidas en 1990[5], distribuida en 20 502 km2,
Hidalgo es uno de los Estados de la federación con mayor densidad de
población, 92 habitantes por km2, que presenta las deformaciones
estructurales más típicas del desarrollo de los países subdesarrollados.
La composición de su población muestra un mosaico racial conformado,
aproximadamente, por un 83% de mestizos, un 16.8% de indígenas
procedente de los pueblos Nahuatls, Otomís, Tepehuas y por casi diez mil
habitantes indígenas cuya procedencia étnica no ha sido determinada (ver
tabla 1), así como por un porcentaje mucho menor de blancos europeos y
de otras razas provenientes de varios países. Tal diversidad racial y
cultural no puede hacer sino aumenta aún más la riqueza potencial de
Hidalgo.
Tabla 1. Hidalgo: Población indígena por grupo étnico
FUENTE: Secretaría de Desarrollo Regional, CARTA GEOGRÁFICA DEL ESTADO
1995,
Gobierno del Estado de Hidalgo, Hidalgo 1993.
Sin embargo, un problema que se presenta en las regiones donde se
encuentran los pueblas indígenas es el de la integración, ya que un 21%
de la población indígena del estado no habla el español y su acceso a
los servicios públicos de educación y salud se ve limitado por el
idioma, al igual que su participación en el mercado laboral y en el
comercio, producto de la barrera lingüística y en ocasiones racial.
La tabla 1 muestra como más del 70% de la población indígena es
bilingüe, mientras que un alto porcentaje de personas mayores de cinco
años hablan una lengua autóctona al menos. Sin embargo, éste proceso ha
estado determinado sólo después del crecimiento del área irrigada y de
las vías de comunicación en el Valle del Mezquital, que ha propiciado
una mayor incorporación de los grupos indígenas a la economía de la
región[6].
Lo anterior demuestra la importancia del desarrollo económico de las
regiones indígenas para su integración económica y social dentro del
estado, así como el interés de ésta parte de la población por integrarse
al mundo de habla hispana que la rodea y al desarrollo de Hidalgo,
conservando su lengua materna, su cultura y exigiendo reciprocidad, en
cuanto al respeto de sus lenguas, tradiciones y costumbres, así como una
mayor participación en las decisiones que afectan su desarrollo.
Particularmente grave es el problema de la población Nahuatl de Hidalgo;
aislada en las partes montañosas de la Huasteca hidalguense con escasa
infraestructura en caminos, carreteras, electricidad, clínicas, drenaje,
agua potable, etc. en 1980 solo un 40% de ella hablaba español.
De la población hidalguense que vive en condiciones de miseria extrema y
marginada de todo proceso de desarrollo, la población indígena es quien
más sufre éstas secuelas del subdesarrollo, caracterizadas por el bajo
nivel de ingresos de la población, los bajos índices de nutrición, las
altas tasas de mortalidad y natalidad, la reducción de la esperanza de
vida al nacer de los niños y de vida de la población adulta, su limitada
capacidad de acceso a la educación y a la salud, la escasa
disponibilidad de bienes públicos colectivos, como carreteras, agua
potable, electricidad, teléfono, pavimentación, drenaje, letrinas,
clínicas, hospitales, etc..
Hidalgo pose más del 20% de la población mayor de 15 años analfabeta, 45
% de ésta población no ha concluido su instrucción primaria, más del 40
% de la población total carece del sistema de drenaje, servicios
sanitarios o letrinas, más del 30% vive en viviendas sin agua potable y
más del 20% no tiene acceso a la energía eléctrica, mientras que un poco
más del 60% de la población vive en condiciones de hacinamiento.
Más aun el 30.3% de la población económicamente activa tiene ingresos
inferiores a un salario mínimo, en tanto que el desempleo rebasa más del
10% de ésta y la cobertura de las instituciones de seguridad social ha
descendido, debido a los problemas económico financieros que padece el
país, solo en 1992 uno de los mejores años de la economía mexicana, solo
el 36.4% de la población tenía acceso a estos servicios.
I.2.1. Distribución territorial de la población
El nivel de vida de la población hidalguense varía en función de su
ubicación geográfica, del nivel de urbanización de las regiones donde se
encuentra asentada y de la actividad económica que realiza. De éste
modo, los habitantes del sur del Estado tienen un mayor acceso a los
bienes públicos y a los satisfactores que el desarrollo y la modernidad
ofrecen, debido a su cercanía a la ciudad de México, y a sus principales
vías de comunicación, así como resultado de la creación de polos de
crecimiento industrial a lo largo de la frontera con el Estado de
México, en comparación con los habitantes de la sierra.
En consecuencia, pese a que el 62.80% de la población de Hidalgo vive en
las zonas rurales y solo el 37.20% en la zonas urbanas, se observa una
mayor densidad de población por km2 en el sur del Estado que en el resto
del territorio hidalguense, existiendo un total de 10 ciudades con más
de 20 mil habitantes cerca de la zona urbana de la ciudad de México, en
relación a solo dos ciudades con más de 20 mil habitantes, Ixmiquilpan y
Huejutla, ubicadas en el interior de su territorio.
Esta concentración desproporcional de la población es una de las
característica típicas del desarrollo desigual de Hidalgo que puede
observarse en la gráfica 1, donde se representa el porciento de la
población total de Hidalgo que absorbe cada una de las regiones del
Estado, de acuerdo a las cifras del censo de población 1990 del INEGI.
Obsérvese como las regiones de Pachuca, Tulancingo, Tula y Actopan
albergan cada una más del 10% de la población de la entidad y en
conjunto concentran más del 55% del total, mientras que el resto de las
regiones, a excepción de Huejutla, concentran cada una de ellas menos
del 10% y acogen menos del 50% de la población del estado.
Este fenómeno provocado por la creación de polos de desarrollo
industrial cercanos a la ciudad de México, plantea serios problemas de
planificación territorial de los asentamientos humanos y de distribución
de los servicios para el gobierno de Hidalgo, los que pueden agudizarse
en el futuro si no son atendidos y no son previstos, territorialmente,
los efectos de los grandes proyectos (aeropuerto internacional) en el
desarrollo económico y social del Estado.
Hidalgo pose una población joven menor de cuarenta años, en promedio lo
cual permite contar con abundante fuerza de trabajo para impulsar el
despegue de su economía, como puede verse en la gráfica 2. La estructura
de la población por edades representa, más que una pirámide con amplia
base, un árbol cuya punta se expande, lo que evidencia un cambio radical
en el ritmo de crecimiento de la población y de donde se desprenden las
siguientes conclusiones.
En primer lugar, se observa una reducción substancial de la base de la
pirámide de edades de la población, lo que demuestra importantes avances
en la planificación y educación familiar, aunados a los efectos de la
crisis económica sobre el comportamiento de las familias.
En segundo lugar, el análisis comparativo de la estructura de la
población por edades de los años 1970, 1980 y 1990, muestra como la
reducción de la base de esta pirámide ha sido la tendencia de las
últimas dos décadas, mientras que el resto de los grupos de edades
tendieron a aumentar.
En tercer lugar, se observa un aumento en el nivel superior de la
pirámide de edades de la población, de 65 a más, como resultado de los
adelantos en la medicina y el mejoramiento de las dietas alimenticias de
la población, manifestándose éstos efectos positivos sobre la población
de la tercera edad y el aumento de la esperanza de vida.
A pesar de éstos avances demográficos, que bien pueden aproximarse al
comportamiento de alguno de los país emergentes de hoy, Hidalgo continua
padeciendo los mismos problemas de los países subdesarrollados y de la
mayoría de los Estados de la federación en las áreas relacionadas con el
empleo, la educación, la salud y la alimentación de la población, que se
han convertidos en serios obstáculos para su desarrollo.
I.2.3. Los flujos migratorios
Los diferentes estudios realizados en torno al problema migratorio de
Hidalgo, coinciden en señalar la tendencia de la entidad a exportar
población hacia las zonas urbanas de los estados de México, Querétaro,
Veracruz, Puebla y Distrito Federal, dentro de la federación, así como
hacia los Estados Unidos.
La gráfica 3 muestra los movimientos migratorios durante las dos últimas
décadas en Hidalgo y permite constatar la tendencia de las migraciones.
Obsérvese que pese a la disminución reciente de la propensión de la
población a emigrar, el flujo de emigraciones supera ampliamente el de
las inmigraciones sin llegar a compensar la salida de hidalguenses de su
Estado.
Solamente en 1970 la emigración representó el 27% de la población total,
de la cual casi cuatro quintas partes se dirigieron al Distrito Federal
y al Estado de México[7]; por el contrario en 1980 ésta representó 30.5%
y solo en 1990 se redujo al 27.9%. En cambio, la inmigración ha
continuado su tendencia progresiva , de 4% de la población total en 1970
ésta pasó al 7.6% en 1980 y en 1990, después del último censo de
población, representaba ya el 9.9%.
Estos cambios en los flujos migratorios están ligados a la lógica de
desarrollo industrial aplicada en Hidalgo, basada en la creación de
polos de desarrollo industrial cercanos a la ciudad de México y en
regiones que contaban con mayor infraestructura, entre ésta vías de
comunicación.
Producto de ésta lógica, en las últimas dos décadas los municipios
cercanos a la ciudad de México, donde se han desarrollado importantes
proyectos de desarrollo o se han construido grandes obras de
infraestructura como en Tepeapulco, Emiliano Zapata, Tulancingo,
Tlanalapa, Tula, Tepeji del Río, Tizayuca, Tlahuelilpan, Zapotlán,
Tolcayuca, Zempoala, Villa de Tezontepec, Pachuca, Municipio de la
Reforma, entre otros, se convirtieron en importantes centros de
atracción migratoria, no solo para la población de la sierra, de la
Huasteca y del Valle del Mezquital, sino para la población proveniente
de los estados de Veracruz, Puebla, Tlaxcala, Querétaro, México y
Distrito Federal.
Esta propensión a la emigración de la población de Hidalgo puede
considerarse como el resultado del insuficiente desarrollo económico
alcanzado por la entidad, el cual se ha visto agravado por la
disminución de la actividad minera como resultado del desplome de los
precios internacionales y la inestabilidad de la economía del país,
caracterizado por un bajo dinamismo de los diferentes sectores de la
economía, una marcada escasez de servicios, la disparidad entre las
personas y los municipios de la entidad en cuanto al acceso a los bienes
públicos colectivos y a la cantidad consumida por los mismos y por la
perdida de fuentes estables de empleo.
I.2.3. Problemas del mercado laboral
Generalmente los movimientos migratorios de la población están asociados
a la demanda de fuerza de trabajo por los mercados y al exceso de oferta
sobre los mismos, lo cual genera desempleo y baja el nivel de los
salarios. En el caso de Hidalgo, el análisis del número de ocupados en
cada sector de su economía durante las dos últimas décadas, permite ver
la evolución de los mercados de trabajo ligada a tres factores:
· La creación de nuevas industrias, como producto de la
descentralización de la industria de la ciudad de México.
· Al desarrollo de los servicios producto del proceso de urbanización
del sur del estado.
· A la baja rentabilidad de la producción agropecuaria y la caída de los
precios de los productos primarios en los mercados internacionales.
La gráfica 5 muestra como de 1970 a1990 el sector agropecuario ha dejado
de ser la principal fuente generadora de empleo en el Estado, al pasar
de 60% del total de la población ocupada en 1970 a solo el 37% en 1990;
en tanto que los sectores industrial y de los servicios han mostrado una
mejoría considerable al avanzar del 18% a 25% el primero y el segundo,
del 25% al 38% del total de la población ocupada durante el mismo
período; mostrando ésto un movimiento intersectorial de la fuerza de
trabajo en el Estado.
A pesar del crecimiento del empleo en la industria y en los servicios,
no se puede obviar la existencia de una corriente emigratoria por falta
de oportunidades de empleo y de condiciones que permitan mejorar el
nivel de vida de los hidalguenses, como resultado de las deformaciones
existentes en el mercado laboral debido a las barreras a la entrada que
ejercen algunos sindicatos (PEMEX, CFE, TELMEX, etc.) en ciertas ramas
de la economía, a la rigidez de los salarios y su bajo nivel.
La lógica de impulsar el desarrollo del Estado a partir de la creación
de “parques industriales” en los setentas, como el complejo industrial
ciudad Sahagún, el complejo lechero de Tizayuca, la construcción de la
refinería, la termoeléctrica y la planta petroquímica en Tula, lejos de
convertirse en fuentes generadoras de empleo para asimilar la mano de
obra excedentaria de Hidalgo, generó nuevos problemas al estimular la
inmigración e incrementar la presión sobre la demanda de bienes públicos
colectivos.
Las nuevas empresas creadas, intensivas en capital, demandaban mano de
obra altamente calificada, de tal forma que las obras fueron realizadas
por constructoras que requirieron trabajadores especializados del
exterior del Estado. Dada la organización sindical de Petróleos
Mexicanos y Comisión Federal de Eléctricidad, las plazas de base fueron
ocupadas por trabajadores provenientes de otras regiones[8], eliminando
así el efecto multiplicador del empleo de las nuevas inversiones.
A pesar de éste hecho, cifras de INEGI señalan que en 1990 el porcentaje
de técnicos y profesionales que trabajaban en todos los sectores de la
economía de Hidalgo era a penas del 3.7%, sin considerar a los
trabajadores del arte, de la educación, a los funcionarios y directivos;
tomando en cuenta a éstos solo se llegó en ese año al 9.6%. Esto indica
que la economía hidalguense se basa en lo fundamental, en el empleo
extensivo de mano de obra sin o con escasa calificación, como puede
verse en la gráfica 6 para el sector industrial, donde solo un cuarto de
la fuerza de trabajo empleada son técnicos y profesionales.
En 1985 el 4% de la población de Hidalgo había emigrado hacia otro
estado y el 1% hacia otro país; cinco años más tarde el 27.6% de su
población había abandonado la entidad, mientras que su economía solo
mostraba capacidad para absorber al 39.3% de la población en edad de
trabajar[9].
En lo que concierne a los salarios, éstos continúan entre los más bajos
del mundo. Tomando como referencia el salario promedio en los Estados
Unidos, los salarios en México son inferiores 8 veces en la industria
maquiladora, 18 veces en los sectores de la industria y 30 veces el
salario mínimo[10]. Mientras que en 1993 el salario por hora indicaba
que en la industria de equipos electrónicos éste era 9.1 veces mayor en
Estados Unidos en relación a México, 8 veces mayor en la industrias de
alimentos y automóviles, 7.9 veces en la industria de maquinas
herramientas, 7.3 veces en en la industria química y 5.3 veces en la
industria textil, tal como puede apreciarse en la gráfica 6.
Un año antes de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de
América del Norte (TLCAN), los salarios por hora en México no rebasan
los cinco dólares en ninguna de las industrias en relación a los de
Estados Unidos (véase gráfica 7), lo que constituye sin duda una ventaja
comparativa de México sobre la economía de los Estados Unidos dentro del
TLCAN. Sin embargo, ésta disparidad de salarios sin nuevas inversiones
productivas y generación de empleos, con muchos precios internos
similares a los existentes en los países desarrollados, no pueden sino
estimular la emigración, particularmente de la población del Estado de
Hidalgo, por falta de empleo de salarios remunerativos y de alternativas
viables de desarrollo individual.
I.3. Acceso y disponibilidad de bienes públicos
Una forma de reducir las desigualdades entre las regiones y redistribuir
la riqueza entre los ciudadanos, es a través de la ampliación de la
oferta de bienes públicos de consumo colectivo, responsabilidad que
corre a cargo del Estado y a través de la cual es posible estimular la
solidaridad social para impulsar el desarrollo equilibrado de
territorios y comunidades.
Entre éstos bienes se encuentran servicios tales como la educación, la
seguridad social, la electrificación, la vigilancia, etc., y en menor
medida, la construcción y uso de caminos, carreteras, puentes, sistemas
de drenaje, de suministro de agua potable, de irrigación, los servicios
de limpieza y reciclaje de basura, etc., servicios éstos en proceso de
privatización en la mayoría de los países durante los últimos años.
Considerando el acceso a éste tipo de bienes de los hidalguenses, el
nivel de sus ingresos, el porcentaje que vive en el medio rural, el tipo
de trabajos que realizan, su nivel de escolaridad, la calidad de sus
viviendas, la cantidad y calidad de los servicios con que cuentan, las
tasas de fecundidad y la emigración de la población, etc., en 1980
Hidalgo fue considerado uno de los Estados con más alto índice de
marginación social[11], en relación al resto de los estados de la
federación.
No obstante, la marginación es disímil en el Estado, ella depende del
grado de explotación de los recursos naturales que existen, de la
infraestructura económica y social disponible, de las actividades
productivas que se realizan y del nivel de urbanización. De aquí que en
los municipios donde la marginación tiene un bajo nivel radiquen los
tres principales centros urbanos[12]: Pachuca, Tulancingo y
Tepeapulco-Tlanalapa.
I.3.1. La seguridad social y el acceso a la salud
Los artículos 4 y 123 de la constitución de la federación establecen las
bases del Sistema Nacional de Salud, el cual se materializa en la
primera Ley de Seguridad Social de 1943. A pesar de ello, no obstante
que el objetivo es proporcionar los cuidados médicos, los medios de
subsistencia y los servicios sociales necesarios para asegurar el
bienestar individual y colectivo de los ciudadanos, una de sus
limitaciones continua siendo su cobertura insuficiente y la calidad de
los servicios en el nivel primario de salud.
En efecto, la seguridad social mexicana no tiene una cobertura universal
y obligatoria como es el caso de la mayoría de países que forman parte
de la OCDE, organismo al que pertenece México. El sistema compuesto por
un régimen obligatorio público para todos los asalariados y un régimen
voluntario para el resto de ellos, no es igualitario y está muy lejos de
alcanzar su objetivo, pues no garantiza el acceso a la seguridad social
a todos los ciudadanos.
Un análisis retrospectivo indica que de 1965 a 1994 la cobertura del
sistema ha evolucionado muy lentamente, en 1965 solo el 20% de la
población estaba cubierta, en tanto que en 1980 la cobertura había
crecido hasta llegar al 43.01%, en cambio de 1980 a 1994 ésta creció
solamente en 6.3%; mientras que las oscilaciones de la economía en la
época de crisis excluyen a un gran número de ciudadanos de él al perder
sus fuentes de empleo (ver gráfica 8).
Solamente en febrero de 1995, luego de la nueva crisis sobre la
economía, de una Población Económicamente Activa (PEA) de 36 millones
740 mil persona, más de 21 millones 507 mil se encontraban en el sector
informal de la economía o desempleados totalmente y solo 15 millones 243
mil trabajaban formalmente y estaban cubiertos 100% por la seguridad
social.
Según cifras del gobierno, sumando los 39.5 millones de personas
cubiertas por los programas de asistencia social de la SSA y del
IMSS-SOLIDARIDAD en 1994 (diferentes a un seguro contra enfermedad,
vejez e incapacidad laboral) a los 45.52 millones cubiertos por el IMSS
y el ISSSTE, de una población total de 92.38 millones de habitantes, la
cobertura abarcaba en ese año al 98.53% de la población. Falso o no este
indicador del bienestar de la población está muy lejos de la realidad de
Hidalgo.
Factores como el crecimiento demográfico, el nivel de industrialización
y de empleo, la concentración de los servicios, etc. determinan el nivel
de la cobertura del sistema de seguridad social, debido a que depende de
la inserción en el mercado laboral de los ciudadanos para tener acceso
al seguro obligatorio o del nivel de ingreso para contratar un seguro
privado (ver gráfica 9).
Hidalgo es uno de los miembros de la federación con niveles intermedios
de industrialización y uno de los estados con mayor índice de
marginación, de aquí que en 1978 la cobertura nominal de la seguridad
social solo abarcara al 39.6% de su población y en 1992 descendiera al
36.4%, luego de la crisis de la deuda y sus efectos posteriores sobre la
economía (vea gráfica 9).
Durante éste período la población cubierta por el IMSS pasó de 85.7% al
66.7%, mientras que el ISSSTE extendió su cobertura del 12.3% al 24.1%,
al igual que el resto de las instituciones, que pasaron del 2% al 9.2%.
Lo cual evidencia la perdida de empleos productivos, la generación de
empleo por las paraestatales y el crecimiento del aparato estatal de
gobierno; las cifras actuales de la cobertura de la seguridad social
expresan sin duda la inestabilidad del mercado laboral como puede verse
en la gráfica 9.
La gráfica 10 muestra como la mayoría de la población que hizo uso de
los servicios de salud en 1994 en Hidalgo, fueron cubiertos por los
programas de asistencia social de la SSA y del IMSS-SOLIDARIDAD, 75% de
la población usuaria, y solo un 25% fue cubierta por un seguro contra
enfermedad del IMSS, del ISSSTE o de PEMEX; tendencia ésta que con el
agravamiento de la crisis actual y sus efectos sobre el empleo debió
agravarse, una vez que de acuerdo a cifras del IMSS y de los organismos
empresariales, durante 1995 entre 12 mil y 20 mil personas perdieron su
empleo en el Estado.
La iniquidad del Sistema de Salud de Hidalgo se manifiesta luego que de
los 84 municipios con que cuenta el Estado, el 52.4% entre ello no
tienen acceso a la seguridad social, solo a los servicios de asistencia
social proporcionados por la SSA y el IMSS-SOLIDARIDAD.
De este modo, en seis municipios del sur, donde se encuentra concentrada
la cuarta parte de la población total, se localiza el 54.6% de los
médicos existentes en el Estado[13]; mientras que los servicios de
asistencia social absorben al 52.9% del total de éstos médicos, lo que
equivale a un médico por cada 1236 habitantes sin derecho a la seguridad
social, la mayoría de los cuales son aún estudiantes de medicina, en
tanto que el promedio estatal es de 1318 médicos por habitante.
Aún más, de los 84 municipios solo 13 cuentan con servicios de
hospitalización general y 7 con servicios de hospitalización
especializada; lo que equivale a contar con una infraestructura de salud
en el Estado conformada por 14 unidades de hospitalización general y 10
de hospitalización especializada, apoyadas por 600 unidades de consulta
externa, 93% de éstas últimas pertenecen al sistema de asistencia
social, el cual cuenta con 9 de las 14 unidades de hospitalización
general y una de hospitalización especializada.
Sin embargo no se puede negar que la infraestructura en salud ha ido
creciendo paulatinamente en Hidalgo durante los últimos años, la gráfica
11 recoge una muestra de como ha evolucionado recientemente para
contribuir a hacer más eficiente la atención a los casi dos millones de
hidalguenses, lo que ha permitido reducir la mortalidad infantil y
aumentar la esperanza de vida al nacer en el Estado, prolongar la vida
de los adultos.
Sin embargo, el problema fundamental continua siendo la centralización
en determinados centros urbanos de la infraestructura y del personal
médico y para médico, la poca investigación al interior de las unidades
hospitalarias y la segmentación de los servicios de un sistema de salud
que no está integrado, que margina a más de la mitad de la población del
derecho a la seguridad social.
Un análisis de las principales causas de muerte en el Estado durante el
período 1991-1993 (vea gráfica 12), nos permite constatar que las
enfermedades del corazón y la cirrosis continúan prevaleciendo entre las
causas de muerte en Hidalgo, en tanto que los tumores malignos
evidencian las deficiencias del sistema de salud en torno a la previsión
y atención de este tipo de enfermedades.
El porcentaje de muertes por enfermedades del corazón, cirrosis y
tumores aumentó relativamente de 1991 a 1993 como puede verse en la
gráfica 12, lo que hace suponer que los servicios de salud y los
trabajos de investigación científica deberán tender en el futuro a
buscar soluciones preventivas a éstas enfermedades, sin obviar el
combate a las causas de las mismas, íntimamente ligadas a la
marginación, a las condiciones de vida de los ciudadanos y al acceso a
los servicios de salud.
Es indudable que el acceso al mercado de trabajo y el nivel de ingresos
de los ciudadanos determina considerablemente su estado de salud, en la
medida que va posibilitar o no su acceso a la seguridad social, mediante
la adquisición de un seguro público o privado, a la vez que puede variar
su dieta alimenticia, pues generalmente el consumo de alimentos se ve
afectado por los bajos ingresos económicos de la población, lo que
redunda en insuficiencias de cantidad y calidad de alimentos requeridos
para cubrir los mínimos nutricionales[14].
El acceso a la educación, como a la salud, está determinado por la
oferta territorial de los servicios de educación públicos o privados,
así como por el nivel de los ingresos de la población para cubrir los
gastos que implica acceder a ella. De esta forma en las zonas rurales de
Hidalgo donde los ingresos son más bajos, los niveles de educación son
deficientes ya que la mayor parte de los centros de educación se ubican
en núcleos urbanos y en localidades de fácil acceso, quedando sin cubrir
la mayor parte de la entidad[15].
Las teorías del desarrollo económico han centrado su atención en la
importancia de la formación de capital humano y la acumulación de
conocimientos científicos como punto de partida para impulsar el
desarrollo de los países, lo cual ha pasado a constituir una de las
principales preocupaciones de muchos países en desarrollo.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados durante los últimos
años, considerables encaminados a reducir el nivel de analfabetismo en
el Estado a elevar la eficiencia terminal de los diferentes subsistemas
de educación y la oferta de recursos humanos calificados en las
diferentes áreas del conocimiento científico.
Los problemas que presenta el Estado de Hidalgo en materia de educación,
se caracterizan por la existencia de grandes zonas de su territorio, así
como segmentos importantes de su población, que permanecen marginadas de
acceder a ella, debido al nivel de los ingresos de las familias y a la
falta de infraestructura en otros casos. Por lo tanto, sigue siendo
preocupante el numero de niños que abandonan la educación primaria,
sobre todo en los tres primeros grados y el déficit en
infraestructura[16].
Por otro lado, la existencia de varios pueblos indígenas que constituyen
un porcentaje elevado de la población, exige un esfuerzo especial del
sistema de educación para desarrollar un sistema bilingüe, que
posibilite su integración y contribuya a reducir substancialmente el
nivel de analfabetismo en la entidad.
Estos problemas presentes en la educación impactan directamente el
desarrollo de los sectores de la economía hidalguense, los cuales tienen
que recurrir a la contratación de fuerza de trabajo calificada
proveniente de otros estados de la federación, aumentando de esta manera
sus costos de producción o de operación; mientras que las posibilidades
de que las inversiones productivas, ayuden a reducir el desempleo y a
retener la población en la entidad, terminan por esfumarse al no
encontrar la fuerza de trabajo calificada que requieren.
Un problema aun mayor, lo constituye la poca investigación científica
realizada en el Estado y su escasa vinculación con las actividades
productivas, particularmente con aquellas relacionadas con la
modernización y la innovación tecnológica dentro del sector industrial.
Esto es debido, a que los centro de educación superior no han logrado
acercarse a los sectores productivos de la economía y ganarse el
prestigio que les permita trascender las fronteras de la colaboración
científica entre empresas y universidades, para aportar su impulso al
desarrollo conjunto de la ciencia y la técnica en el Estado, en función
de la modernización del aparato productivo de la entidad y su
desarrollo.
Mientras ésto pasa en Hidalgo, la globalización de la economía en el
mundo actual impone nuevos retos a los países no desarrollados para
acceder al desarrollo y a los mercados internacionales, en los cuales
han surgido nuevas formas de proteccionismo al eliminarse las barreras
arancelarias a la importación, en el marco del nuevo auge que han
cobrado los acuerdos comerciales, retos en los que la educación tiene un
rol estelar que desempeñar.
Este nuevo proteccionismo, promovido por los países industrializados en
el marco del “libre comercio”, caracterizado por la utilización de
barreras no arancelarias tales como cuotas, mercados públicos reservados
a los productores nacionales, subsidios a la importación, restricciones
sobre la publicidad, normas de higiene e industriales, restricciones
sobre productos tóxicos, etc., pretende limitar la entrada de productos
provenientes de los países no desarrollados y aprovechar en cambio su
capacidad tecnológica para controlar segmentos importantes de sus
mercados.
Ligado a ello, la revolución científico técnica se ha convertido en la
principal fuerza productiva de la sociedad y ha conducido a una nueva
división internacional del trabajo, en la cual los países
industrializados tienden a especializarse en los servicios y a producir
productos intensivos en capital utilizando su monopolio sobre la
tecnología de punta, mientras que desplazan la vieja industria intensiva
en mano de obra y altamente contaminante hacia los países emergentes y
los países subdesarrollados se especializan en la producción de materias
primas.
Este panorama descrito plantea, al país en general y particularmente a
Hidalgo, la urgencia de aumentar la inversión en educación e
investigación y desarrollo como único medio para superar los obstáculos
de acceso a los mercados internacionales y a la tecnología de punta
impuestos por los países desarrollados.El acceso de los productos se
basa cada vez más en normas sanitarias y técnicas que hay que
satisfacer, así como en la calidad de los mismos; mientras que la nueva
tecnología y la innovación tecnológica no garantizan por si solas
ampliar las escalas de producción, el aumento de la competitividad y
productividad de las empresas sino se cuenta con la fuerza de trabajo
calificada para ello, lo cual no es posible sin un esfuerzo substancial
para impulsar la educación y la investigación científica.
El gobierno de Hidalgo, consciente de los obstáculos que frenan el
desarrollo del Estado y del papel que juega la educación y la
investigación, se ha propuesto entre otros objetivos estratégicos, la
reordenación de la educación para garantizar que responda a las
necesidades del desarrollo estatal y regional[17], formando los recursos
humanos que se requieren y vinculando la investigación al quehacer de
los sectores productivos.
En este sentido, se han realizado esfuerzos considerables en materia de
educación durante los últimos años encaminados a reducir el nivel de
analfabetismo y a elevar la eficiencia terminal de los diferentes
subsistemas de educación, a incrementar la oferta de recursos humanos
calificados y a crear la infraestructura necesaria para el desarrollo de
la educación y la investigación en el Estado, lo cual se manifiesta en
el incremento del número de estudiantes inscriptos en período escolar
1993-1994 (véase gráfica 13). Sin embargo, los esfuerzos para impulsar
el desarrollo de la investigación son aún efímeros y queda mucho por
hacer.
Bajo este contexto, el gobierno de Hidalgo ha venido desarrollando
acciones concertadas con la Secretaría de Educación Pública (SEP) para
descentralizar la educación, extender la oferta educativa
territorialmente y posibilitar el acceso a todos los hidalguenses a la
formación profesional.
Éstas acciones han ido acompañadas de un esfuerzo permanente por
vincular el trabajo académico con las necesidades de los sectores de la
economía y con la población, en la búsqueda de mecanismos que permitan
potenciar el desarrollo económico integral de Hidalgo, bajo el propósito
de hacer que Hidalgo juegue un papel relevante en el proceso de
reconvención industrial del país y en su aportación al crecimiento de la
economía nacional en el futuro; lo cual se manifiesta en el apoyo del
gobierno a la educación superior, explícitado en el Plan de Desarrollo
Estatal 1994-1999 y materializado en la apertura de tres universidades
tecnológicas en la entidad, entre otros proyectos desarrollados en apoyo
a la educación.
Con un nivel intermedio de industrialización, en 1993 Hidalgo ocupaba el
34 % de la fuerza de trabajo en la producción industrial y contaba
apenas con 41 579 unidades económicas, de las cuales solo el 12.4 %
pertenecían al sector industrial; mientras que del total de trabajadores
empleados en la industria solo una mínima parte eran profesionales y
técnicos calificados, muchos de los cuales procedían venían de otros
estados de la federación.
De aquí los retos que la educación debe acometer para eliminar los
obstáculos al desarrollo, promover un proceso de industrialización
ordenado y con respeto al medio ambiente, aprovechar racionalmente las
reservas de recursos naturales disponibles y explotar las escalas de
producción aún ocultas de la planta productiva instalada.
La experiencia de los países asiáticos y la reconvención industrial
actual en los países industrializados, nos muestran que en el mundo de
hoy la educación es la piedra angular de toda estrategia de desarrollo,
sin la cual el crecimiento económico tiene límites, los dictados por la
capacidad de la fuerza de trabajo para adaptarse a la nueva tecnología.
Precisamente, una gran parte del desempleo que padecen hoy los países
industrializados, es debido entre otros factores a la modificación
cualitativa de la demanda de la fuerza de trabajo por los sectores de la
economía, los cuales requieren una alta calificación de la mano de obra
para explotar la tecnología de punta empleada en la nueva industria y
para realizar las complejas operaciones que el desarrollo de los
servicios demandan, funciones para las cuales no toda la fuerza laboral
estaba preparada.
Las reservas de los recursos naturales, las escalas de producción por
explotar y la formación y calificación profesional de los recursos
humanos constituyen en perspectiva, las bases para el desarrollo
económico y social de Hidalgo. Sin embargo, sin desarrollar la educación
y la investigación, las posibilidades de empleo de los hidalguenses, de
transferencia y adaptación de la tecnología de punta a los procesos
productivos, etc., quedarían postergadas indefinidamente y con ello el
desarrollo económico.
La concepción de los nuevos centros universitarios en Hidalgo parte de
ésta nueva estrategia de desarrollo, que gira en torno a la educación
como motor del cambio, pues la acumulación y reproducción de
conocimientos es determinante en el proceso de reproducción y
acumulación del capital en el mundo actual.
En éste sentido, la creación de las universidades tecnológicas en el
Estado ha ido acompañada de estudios regionales y consultas previas,
para garantizar la pertinencia de los programas académicos en función de
las características económicas y sociales predominantes en cada región,
de los problemas por resolver y de las necesidades reales de cuadros
técnicos y de profesionales calificados que demanda la economía.
Este esfuerzo ha permitido que de solo cuatro instituciones de educación
superior existentes hasta antes de 1994, concentradas principalmente en
Pachuca a excepción del Instituto Tecnológico de Agropecuario de
Huejutla, el Estado pueda contar hoy con un número radicalmente mayor de
centros universitarios como se puede ver en la tabla siguiente.
Tabla 2 ESTADO DE HIDALGO: INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR, 1995
INSTITUCIONES PUBLICAS
INSTITUCIONES PRIVADAS
Existen antes de 1991
· Instituto Tecnológico Agropecuario de Huejutla.
· Instituto Tecnológico de Pachuca
· Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo
Existen después de 1991
· Universidad Tecnológica de Tula-Tepejí
· Universidad Tecnológica de Tulancingo
Existen antes de 1991
· ITESM, Campus Hidalgo
Existen después de 1991
· Centro Hidalguense de Estudios Superiores
· Colegio Anahuac
· Instituto Tecnológico Latinoamericano
· Universidad Científica Latino Americana de Hidalgo
· Universidad La Salle de Pachuca
· Centro Universitario de Hidalgo
· Instituto de Enseñanza Superior Alfonso Cravioto
· Centro de Estudios Superiores Sahagún
· Centro de Estudios Universitarios Tulancingo
FUENTE: Dirección de Educación Superior, IHEMSYS, Hidalgo, México
1995.
Sin embargo, las cifras publicadas en el Anuario estadístico del ANUIES,
referidas exclusivamente a las tres instituciones privadas de educación
superior existentes hasta antes de 1991 y al ITESM, muestran como el
número de estudiantes inscritos en las instituciones privadas ha
experimentado un aumento en su matricula (véase gráfica 13), lo que
exige una revisión de la educación pública en términos de calidad de la
enseñanza, y de fomento de la investigación.
El esfuerzo más relevante del gobierno de Hidalgo por democratizar la
educación con la desconcentración de las instituciones de enseñanza y
las facilidades de acceso para amplios sectores y pueblos del Estado
hasta hoy marginados, ha quedado materializado en su apoyo irrestricto a
la promoción de la educación media superior a través del Sistema de Tele
Bachilleratos y en la educación superior al Sistema de Universidades
Tecnológicas y al Sistema de Investigación Regional Ignacio Zaragoza; lo
cual está permitiendo crear la infraestructura universitaria necesaria
para el despegue económico futuro de Hidalgo. (véase anexo 2)
Comparativamente con otros estados de la federación, quizá donde más sea
evidente el atraso en la educación sea en el desarrollo de la
investigación científica, tema sobre el cual el gobierno de Hidalgo ha
hecho especial enfácis en el Plan de Desarrollo Estatal al proponer su
vinculación con los sectores productivos de la economía para potenciar
el desarrollo del Estado.
1.3.3 La urbanización y los bienes públicos
Factores geográficos y decisiones de política económica, tomadas a lo
largo de la historia del Estado de Hidalgo, han provocado un desarrollo
desigual y desequilibrado de Hidalgo que es necesario corregir para
impulsar el desarrollo armónico y proporcional de su territorio y de la
población que lo habita, 62.8% de la cual vive en la áreas rurales del
Estado, en comparación con el 37.2% que reside en zonas urbanas.
En este sentido, como ya ha sido señalado, existen zonas como las del
sur del Estado densamente pobladas y una amplia extensión de su
territorio poco poblada; esto como producto de la fertilidad de los
suelos y de las dificultades físicas y económicas para construir vías de
comunicación. En el sur del Estado la facilidad de acceso a las vías de
comunicación y a los bienes públicos colectivos fundamentales, así como
al empleo industrial a estimulado un mayor asentamiento de ciudadanos
procedentes del interior de Hidalgo y de los estado limítrofes,
ejerciendo una presión mayor sobre la demanda de bienes públicos.
Las limitaciones en el suministro de servicios son mayores en las zonas
rurales poco urbanizadas o si ningún desarrollo urbano, debido al las
dificultades de acceso a las comunidades por falta de caminos, la falta
de transporte público, de centros de salud y de médicamentos. Mientras
en las zonas urbanas, las deficiencias en materia de vivienda y el
asinamiento contribuyen a empeorar las deterioradas condiciones de
salubridad e higiene de la población, pues persisten los desequilibrios
en el medio urbano, donde se considera necesaria la construcción de 3
600 viviendas para un total de 18 500 habitantes que equivalen al 2.2%
de la población urbana[18].
La oferta de bienes públicos colectivos a la población como carreteras,
puentes, educación básica, agua potable, alcantarillado,
electrificación, etc., es aún insuficiente para cubrir la demanda del
Estado, a pesar de que se han hecho esfuerzo por cubrir la demanda. En
1990 solo el 70% de las viviendas contaba con agua potable, el 44 % con
sistema de drenaje y el 77% con electricidad (véase gráfica 15); de aquí
que el desarrollo equilibrado del Estado sea una premisa necesaria para
retener las migraciones y poder llevar a cabo una buena planificación
del desarrollo urbano.
1.4. Problemas que inhiben la producción en Hidalgo
La producción, como una actividad del hombre encaminada a la creación de
bienes que satisfagan las necesidades de la sociedad está determinada no
solo por la cultura productiva de los individuos, sino también por las
condiciones naturales y los recursos naturales con que se cuenta, así
como por la infraestructura productiva creada en la que se sustentan los
procesos de producción productivos, los cuales tienen carácter
acumulativo.
1.4.1. Infraestructura de apoyo a la producción
Hidalgo ha ido generando paulatinamente la infraestructura necesaria
para apoyar el desarrollo de los sectores productivos de su economía,
particularmente después de los años sesenta. De tal forma que ya en 1987
contaba con 3 kilómetros de caminos aptos para el transporte de carga
pesada por cada kilometro de vía férrea; caracterizándose el crecimiento
de las vías terrestres de comunicación por el dinamismo del crecimiento
de la red de carreteras en el Estado, frente al estatismo de las vías
férreas.
Este crecimiento de la red de carreteras se explica por lo accidentado
de la geografía de Hidalgo, que estimuló la construcción de carreteras
en relación a la apertura de nuevas vías de ferrocarril. Estos caminos
han proliferado particularmente en el sur del Estado donde la superficie
es más plana, está más densamente poblada y cuya cercanía con la ciudad
de México ha estimulado el desarrollo de la industria. No así en las
zonas montañosa de Hidalgo, donde la dispersión de la población y lo
accidentado de la geografía han frenado el desarrollo de la población y
de las economías regionales (véase anexo ).
Más recientemente, de 1991 a 1994 la extensión de la red de carreteras
se ha incrementado en un 15 %, pasando de 6 804 kilómetros a 7 822;
mientras que la red ferroviaria ha presentado un comportamiento inverso
al pasar de 946 kilómetros en 1991 a 879 en 1994 y el volumen de la
carga transportada pasaba de 2 millones 313 toneladas transportadas a 2
millones 169. Situación ésta, que muestra la tendencia futura del
desarrollo de las vías terrestres de comunicación si antes no se
moderniza el sistema de transporte ferroviario para hacerlo rentable.
Estas vías de comunicación son apoyadas además por 8 aeródromos
distribuidos por el Estado, cuyas pistas no permiten el uso de grandes
aviones de carga en apoyo a la producción o la movilización comercial de
pasajeros. Sin embargo, pese al esfuerzo por desarrollar un sistema de
comunicaciones como soporte de la economía, queda aún mucho por hacer en
el Estado por incorporar a todas las comunidades de Hidalgo al
desarrollo, pues el mayor número de metros de caminos de terracería por
kilómetro cuadrado de superficie se encuentra en los municipios con
mayor atraso económico y menos comunicados[19], en contraste con los
municipios del sur de Hidalgo donde éstos han sido suprimidos.
Ésta infraestructura que facilita las comunicaciones es apoyada además
por los sistemas de telégrafos, de teléfonos, de radioteléfonos, de
radio, de correos, etc., los cuales han ido expandiendo su capacidad;
así Hidalgo, contaba con 59 oficinas de telégrafo en 1994 en relación a
las 34 existentes en 1991, mientras que las líneas telefónicas en
servicio pasaron de 70 334 en 1991 a 92 346 en 1994, en tanto que el
número de oficinas postales había aumentado de 1 063 oficinas a 1 312.
La ubicación geográfica de Hidalgo le garantiza un rápido acceso a los
mercados internacionales gracias a su cercanía al golfo de México a
través de la carretera México-Tuxpan y México-Tampico y a la frontera
norte a través de la vía México-Laredo. Sin embargo, éstas vías de
comunicación son las que tienen mayores problemas de operación por ser
vías con más de 50 años en operación y no estar adaptadas para el
transporte de los grandes volúmenes de carga que impone el crecimiento
de los flujos del comercio internacional.
1.4.2. Problemas que inhiben la producción
Pese a los esfuerzos del gobierno federal por inducir el desarrollo del
Estado de manera exógena, creando la infraestructura económica necesaria
a partir de inversiones provenientes del gasto público que sirvieran de
motor de un nuevo modelo alternativo, basado en la creación de polos de
desarrollo, para poner fin a la producción de productos primarios con
poco valor en los mercados internacionales y cuyos precios tendían a la
baja. Hidalgo continua siendo uno de los Estados más pobres de la
federación y su economía no ha dejado de ser eminentemente agrícola y
productora de materias primas (véase gráfica 16).
Gracias a las inversiones federales, al apoyo del gobierno a la
inversión privada, a los subsidios a la producción y a los precios
internacionales de las materias primas, aún no deprimidos, durante los
años setenta la economía hidalguense mostró signos que auguraban una
pronta modernización de su aparato productivo y un crecimiento sostenido
de su economía, sustentado por el desarrollo incipiente de algunas
industrias y la modernización de las actividades agropecuarias, lo cual
puede apreciarse en el incremento del PIB percapita durante esos años en
la gráfica 17.
En efecto, a partir de los años setenta se inicia un cambio fundamental
que altera el proceso de acumulación en todos los sectores y modifica
por tanto, sus condiciones socio-políticas[20]. La introducción a la
economía de los mecanismos de funcionamiento de la economía de mercado,
dieron un nuevo impulso al proceso de acumulación de la economía
hidalguense, pero afectaron el funcionamiento de ramas e industrias
hasta entonces protegidas y de las economías campesinas y artesanales
que no estaban preparadas para producir bajo otras condiciones de
concurrencia en los mercados y de financiamiento.
Durante el período 1970-1980 el dinamismo cobrado por la industria
manufacturera, la industria eléctrica y los servicios, principalmente,
permitió que el producto interno bruto creciera a una tasa promedio
cercana al 5%, en tanto la población se incrementó 2.4%[21], lo cual
posibilitó un incremento del producto percapita mayor al 2%. Este
impulso de la economía, estuvo pues, acompañado de fuertes inversiones
federales y estatales en infraestructura productiva, tales como la
refinería y la termoeléctrica de Tula y la evolución positiva del sector
agropecuario.
Con el estallido de la “crisis de la deuda” y la reducción de las
inversiones federales, los años ochenta en cambio, marcan el declive de
la economía hidalguense (véase gráfica 17) y ponen en evidencia la
debilidad del modelo de desarrollo adoptado. Al no consolidarse un
proceso económico autosustentable y al depender de subsidios y vínculos
externos, la economía hidalguense sufrió de manera más acentuada que
otras entidades[22].
En este sentido, el ritmo de la actividad económica se tornó negativo
(-2%) en casi todos los sectores productivos[23] y si durante los años
setenta el PIB creció a una tasa promedio anual del 8%, durante los años
ochenta la economía hidalguense se vio colapsada y enfrentada a un
proceso de adaptación a las nuevas circunstancias de producción, lo que
condujo, tal como hoy, a la desaparición de numerosas empresas que no
pudieron adaptarse.
Los problemas que han inhibido el crecimiento de la economía en Hidalgo
están asociados a los obstáculos que el país ha sorteado durante los
últimos años, a los errores de política económica y a la falta de un
verdadera política industrial nacional y estatal, así como a un proyecto
de desarrollo económico y social a largo plazo, creíble, que proporcione
estabilidad y estimule la acumulación interna en el país y en los
estados.
Los sectores productivos de la economía habían sido protegidos hasta
finales de los años 70s por un intervencionismo del Estado en la
economía que cultivó la ineficiencia, derrochó recursos y heredó a la
economía una baja competitividad internacional. Bajo este contexto, la
economía mexicana se enfrentó en los años ochenta a sus debilidades
estructurales, entre otras, proteccionismo, subsidios, intervencionismo
gubernamental, administración discrecional[24], etc., lo cual no
permitió a las empresas madurar, ampliar sus escalas de producción, ser
competitivas y poder adaptarse con más facilidad a las reglas del libre
comercio y al libre funcionamiento de los mecanismos de la economía de
mercado, luego de la reducción de los obstáculos al comercio
internacional y de la liberalización de la economía.
Hoy, uno de los problemas que el Hidalgo debe superar para impulsar su
desarrollo es el incremento de la productividad y la competitividad de
las empresas locales, como condición para tener acceso a los mercados
internacionales y conservar el segmento de sus mercados locales.
Sin embargo, la apertura comercial exige un esfuerzo mucho mayor para
impulsar la modernización de sectores como el agropecuario, el cual,
como ya se dijo, no tiene posibilidades de desarrollarse extensivamente
y requiere de abundantes recursos financieros para su modernización, es
decir para la introducción de técnicas intensivas de producción, de
tecnología y para formar la fuerza de trabajo requerida.
En este sentido, cabe señalar que las técnicas de mejoramiento genético
y el desarrollo de la biotecnología en el país constituyen hasta hoy un
privilegio solo de ciertos productores; mientras que la liberalización
total del sector prevista en el TLC, con Estados Unidos y Canadá, prevé
poner en igualdad de condiciones de concurrencia a todos los
productores, lo cual exige un esfuerzo para acercar a los productores de
Hidalgo a la modernidad, en función de aprovechar las ventajas
comparativas que pose el Estado, potenciar su desarrollo y evitar que la
liberalización comercial se revierta.
Como en el pasado, cuando la población expulsada por las economías
campesinas, al no encontrar dentro de la entidad posibilidades de empleo
industrial o de servicios, no tuvo otra opción que emigrar [25]; la
liberalización comercial total del sector agropecuario puede provocar,
sino se toman medidas preventivas, una emigración masiva de trabajadores
del campo hacia los centros urbanos y la profundización de la crisis del
sector agropecuario, generando problemas de urbanización y de incremento
de la demanda de los servicios.
Los problemas que frenan la producción minera, de la que dependió la
economía hidalguense durante muchos años, están relacionados con el
agotamiento de los recursos y la obsolescencia tecnológica[26], lo que
ligado a la baja de los precios internacionales y de la demanda, la
convierten en una actividad poco rentable que exige la innovación
tecnológica para desarrollar nuevos procesos y nuevos productos
terminados de exportación (ejemplo: Carbonatos Industriales de Zimapan).
La intervención del Estado en la economía, en su calidad de productor y
consumidor, le permitió promover la industria nacional y actuar sobre la
estructura por medio de sus empresas. En este contexto, el peso de la
industria manufacturera hidalguense en la producción nacional fue
determinado por las inversiones federales realizadas en algunas ramas
como la metalmecánica y la petroquímica.
Lo anterior propició que la industria manufacturera evolucionara apoyada
en dos segmentos: uno inducido, producto de la política económica que
hasta principios del decenio de los ochenta evolucionó con rapidez, y
otro autónomo, derivado de las condiciones del mercado, de lento
crecimiento[27]. Lo que pone en evidencia la necesidad de estimular la
inversión privada productiva para que su arraigo contribuya al
desarrollo industrial de Hidalgo.
De aquí que uno de los objetivos del gobierno del Estado de Hidalgo sea
promover un proceso de acumulación en la entidad que permita elevar los
niveles de actividad y competitividad de los sectores de la economía,
como bases para elevar el nivel de ingresos y el bienestar de la
población, a través de la modernización de la economía, de la generación
de empleos productivos estables y de ampliación de la cobertura y
calidad de los servicios básicos destinados a la población. Propósito
que no puede obviar la necesidad de superar los obstáculos al desarrollo
económico del Estado, para que la competitividad, la productividad y a
la eficiencia de las empresas contribuyan al desarrollo.
I.5. La industrialización y los dilemas actuales del Estado de Hidalgo
En el caso del proceso de industrialización del país, el Estado se
convirtió en el principal empresario y promotor de la industrialización,
creando inicialmente la infraestructura necesaria para ello. Así por
ejemplo, en 1925 fundó el Banco de México y en 1933 Nacional Financiera
(NAFIN) para dirigir los recursos financieros necesarios a la industria;
paralelamente, empresas consideradas estratégicas fueron nacionalizadas,
tales como tales como PEMEX y Ferrocarriles Nacionales de México
(FNDEM), la industria petroquímica y la industria eléctrica.
A la vez, en 1942 el Estado creo la empresa Altos Hornos de México y en
1945 Guanos y Fertilizantes de México (GUANOMEX), empresas que en menos
de 20 años pasaron a controlar prácticamente todo el mercado nacional de
acero y de fertilizantes. Otras empresas como Ayotla Textil, Complejo
Industrial Ciudad Sahagún, Nacional Azucarera, MINSA y CONASUPO, la
Industria Nacional Química Farmacéutica, la Comisión Federal de
Electricidad, etc., también fueron creadas por el Estado ante la
lentitud de la inversión privada.
El Estado se convirtió así en propietario de empresas de autos, de
camiones, de bicicletas, de pesca, etc., pasando el número de empresas
estatales de 36 en 1938 a 236 en 1970, para llegar en 1982 a tener,
aproximadamente, 1155 empresas. Con esta penetración del Estado en la
economía se procedió a desarrollar una política industrial
intervencionista hasta principios de los años ochenta, a través de la
cual la industrialización del Estado de Hidalgo recibió un primer
impulso con la creación de los “Polos de Desarrollo Industrial”.
Sin embargo, la excesiva regulación de la economía y el proteccionismo
comercial desmedido, introdujo serias deformaciones en los mercados que
no hicieron posible la madurez de la gran mayoría de la empresas, una
vez que quien dictaba las reglas de entrada y salida de una empresa a un
sector o rama, no era eran los criterios de eficiencia o la
productividad, sino una Secretaría de Estado, quien lo hacía en función
de intereses de política económica o particulares, en detrimento de la
competitividad.
En este contexto, el control por el Estado de los sectores clave de la
economía, los subsidios al sector privado y el apoyo del gobierno a las
multinacionales, fueron las características de una industria nacional
altamente protegida, que creció de forma desordenada atraída por los
recursos materiales, la infraestructura y la proximidad de los mercados,
a pesar de la capacidad de dirección del Estado mexicano.
A ello contribuyó la carencia de una política de desarrollo industrial,
inexistente hasta hoy, que considerada como un conjunto de objetivos
fijados por el Estado, de medios y recursos a utilizar, de instrumentos
y de medidas a ejecutar, coordinadas entre si en el cuadro de una
estrategia de desarrollo concertada, que permitiera al Estado mexicano
establecer el cuadro en el cual se deben realizar las actividades de los
productores y la elección de los consumidores.
En Hidalgo, aparte de la minería, hasta la década de los setenta, la
actividad económica se concentraba fundamentalmente en un enclave nacido
el siglo pasado en Tula, (cemento); la industria textil localizada en
Tulancingo; y textil y alimenticia en Tepejí del Río[28]. El desarrollo
industrial solo fue posible gracias a inversiones federales en la
industria metalmecánica y automotriz, en la industria del petróleo y
petroquímica, en la generación de electricidad y en la creación de
infraestructura económica, entre otras; mientras que se estimuló a la
inversión privada en la industria a través de financiamientos blandos,
subsidios, estímulos fiscales y medidas arancelarias; lo que contribuyó
a la larga a la reactivación de la economía hidalguense.
Las datos de INEGI indican, que en 1993 Hidalgo concentraba solo el 1.8
% del total de las Unidades Económicas existentes en el país, las que
absorvian el 1.5 % de la fuerza laboral empleada en la economía nacional
con 41 579 Unidades, de las cuales solo el 12.35 % pertenecían al sector
industrial; cifras que demuestran el limitado aporte de Hidalgo a la
economía nacional en términos de generación de empleo.
Por otra parte, considerando el número de establecimientos industriales
y los empleos generados por las diferentes ramas de la industria
existentes en Hidalgo, ésta se basa, en lo fundamental, en la producción
de alimentos, prendas de vestir, productos metálicos, minerales no
metálicos y textiles (véase gráfica 20); mientras que las ramas de
prendas de vestir, productos metálicos, alimentos y maquinaria y equipo
no eléctrico fueron las que más empleo generaron en 1994 (véase gráfica
21 ).
De lo anterior se puede deducir, que la industria manufacturera tiende a
desarrollarse en las actividades industriales extensivas en mano de obra
barata poco calificada, productoras de manufacturas con poco valor
agregado, pero dejando una amplia gama de posibilidades de desarrollo en
industrias intensivas en capital.
Comparativamente la industria manufacturera hidalguense tiene una mayor
participación en los ingresos nacionales en relación a la minería, a
pesar de que ésta última cuenta con un mayor número de establecimientos
y de puestos de trabajo, lo cual pone en evidencia el carácter extensivo
de la explotación minera y del desarrollo industrial en el Estado y
plantea la posibilidad de mejorar la producción minera a partir de la
modernización de la tecnología utilizada y de la calificación de la
fuerza de trabajo.
De aquí que la disyuntiva del proceso de industrialización de Hidalgo
sea, promover la creación de empresas industriales extensivas en mano de
obra sin calificación y mal remunerada, altamente contaminantes y
demandadoras de grandes cantidades de agua, que el Estado no pose, o
estimular la instalación de industrias intensivas en capital, que no
requieren de grandes recursos acuifero y generan pocos desechos
contaminantes como es el caso de la electrónica; para lo cual será
necesario formar la fuerza de trabajo calificada que requiere la
tecnología de punta, aprovechando las ventajas de la ubicación
geográfica de Hidalgo, que le dan acceso por tierra y por mar a mercados
donde la mano de obra calificada es más costosa.
Otro aspecto, está relacionado con la prioridad que el gobierno estatal
ha dado a la micro, pequeña y mediana empresa dentro de la
industrialización del Estado. En este sentido cabe señalar que, hasta
antes de la crisis actual, el número de micro y pequeñas empresas había
crecido vertiginosamente, gracias al trato preferencial de los
intermediarios y organismos financieros, que como Nacional Financiera
(NAFIN) apoyaron a éste tipo de empresas (véase gráfica 22).
En este sentido, los datos indican, por ejemplo, que si bien la crisis
ha dañado hoy mucho más a las micro, pequeñas y medianas empresas, hasta
antes de nueva recesión el 90.2 % de las plantas mineras hidalguenses,
que explotaban a las 18 de las 46 minas existentes, eran micro empresas,
el 6.9% pequeñas empresas, el 2.1% medianas y solo el 0.8% grandes
empresas; destacándose el aporte de la pequeña industria al empleo en el
Estado, como puede (verse en la gráfica 23).
Este desarrollo industrial apoyado por NAFIN, quien otorgó a la
industria el 88.7% de los recursos financieros destinados a la economía
hidalguense en 1990 y aproximadamente el 71% en 1994, como se puede ver
en la gráfica 23), requiere mejoras y servicios complementarios, así
como de estabilidad financiera, para elevar la productividad, la
eficiencia y la competitividad y poder acceder a los mercados
internacionales, pues hasta hoy la mayor parte de la producción se
destina a cubrir la demanda interna.
Por lo tanto, el tipo de desarrollo industrial que logre implantarse en
el Estado dependerá, en gran medida, de la dirección que le otorguen al
proceso de industrialización los poderes públicos y de su capacidad para
sentar las bases que permitan su incorporación al proceso de
modernización económica, atraer inversión privada, nacional o
extranjera, o aprovechar sus ventajas comparativas[29], en relación a
otros estados o a otros países.
El desarrollo del Estado de Hidalgo pasa, en los albores del nuevo
federalismo, por decisiones locales que permitan una mejor integración
de los sectores de su economía y la definición de las líneas más
importantes de lo que puede constituir una política de desarrollo
industrial a corto, mediano y largo plazo; por una política de promoción
del Estado en los mercados internacionales, que posibilite la atracción
de inversiones directas productivas y la apertura de mercados de
exportación, lo que debe obligar a intensificar los trabajos encaminados
a desarrollar la educación y la investigación que sustente el desarrollo
local.
1.6 ECOLOGIA Y PROBLEMATICA DE LAS AGUAS RESIDUALES
El uso de sistemas de riego en la agricultura, necesario dada la baja
precipitación pluvial en muchas regiones del país, se ha ido
incrementando, en especial desde los años 70, gracias a inversiones
importantes en la infraestructura. El establecimiento o ampliación de
distritos de riego, con la construcción de sus respectivas presas
almacenadoras y derivadoras, canales de riego, etc., ha posibilitado el
incremento de la productividad agrícola, y con ello la comercialización
regional, nacional e internacional. Sin embargo, los grandes beneficios
obtenidos muchas veces también han llevado consigo una serie de
problemas, ecológicos en particular, que afectan tanto los ecosistemas
como la salud de las personas.
En el caso del Valle de México, la construcción de la infraestructura
para el riego está directamente vinculada al problema de desagüe de la
ciudad de México. En efecto, a finales del siglo pasado el Gran Canal de
desagüe de la ciudad fue conectado al río Tula, y desde entonces ha
incrementado continuamente el flujo de aguas residuales de la ciudad
hacia el estado de Hidalgo, en particular el Valle del Mezquital.
1.6.1. Panorama de las condiciones hidrológicas del estado de Hidalgo
Por cuestiones de clima y de topografía, las corrientes son escasas en
el estado. Los principales ríos de la entidad son el Tula, el Tizahuapan
y el Tulancingo.
En el norte y noreste hay abundantes lluvias, provocadas por los vientos
húmedos del Golfo, pero debido al relieve de la Sierra Madre su
aprovechamiento es muy reducido, ya que se escurren rápidamente. En el
resto del estado, aunque la topografía es más favorable al
aprovechamiento del agua, las lluvias son escasas.
El agua subterránea es difícil de explotar en las zonas montañosas.
En el resto del estado se ha dado una sobreexplotación de la misma.
Hidalgo se encuentra dentro de la región hidrológica "Río Pánuco", con
la salvedad de una pequeña extensión al oriente que pertenece a la
región "Tuxpan-Nautla", donde el aprovechamiento hidráulico es mínimo.
La región hidrológica "Río Pánuco" forma parte de la vertiente del
Golfo. Es una de las más importantes del país. Por su extensión suele
dividirse en dos zonas, "Alto Pánuco" (cuencas de los ríos Tula y San
Juan del Río; afluentes del río Moctezuma; cuencas Metztitlán y Amajac,
que originan el río Amajac) y "Bajo Pánuco" (cuencas de los ríos
Extóraz, Bajo Amajac, Tempoal, Moctezuma, Tampaón y Pánuco). Parte de
ambas zonas se encuentra en el estado.[30]
La contaminación del agua es muy alta debido a las zonas densamente
pobladas y altamente industrializadas por las que pasan los ríos. A esto
se añaden, en el Valle del Mezquital, los problemas de contaminación
debidos a las aguas residuales provenientes del Distrito Federal que
contienen, esencialmente, detergentes y compuestos nitrogenados.
En cuanto a las aguas subterráneas, las zonas más importantes son Tepeji
de Ocampo, Valle del Mezquital (Ixmiquilpan, Actopan) Tulancingo,
Tecozautla, Pachuca, Tizayuca y Apan, particularmente los acuíferos del
Valle del Mezquital. Allí, además, hay problemas de contaminación por
infiltración de las aguas residuales utilizadas en la agricultura. En la
zona de Tula la extracción de aguas subterráneas ha incrementado por la
industrialización (refinería de petróleo, planta termoeléctrica). Los
acuíferos de los valles de Apan y Tulancingo forman parte de la cuenca
de México y son explotados principalmente con fines agrícolas. Existen,
además, en Hidalgo, varios manantiales de aguas termales.[31]
La precipitación media anual del estado es de 866 mm, pero en el Valle
del Mezquital es de sólo 385 mm. Su equilibrio hídrico es negativo (la
evapotranspiración es superior a las precipitaciones). En el Mezquital,
p. ej., hay una evapotranspiración promedio de más de 2000 mm, frente a
una precipitación que es inferior a 400 mm.[32]
Es difícil utilizar la disponibilidad real que ofrece el potencial
hidráulico (corrientes superficiales y aguas subterráneas): sólo se
emplea el 25%, por las condiciones orográficas, la falta de
infraestructura así como las medidas de la federación que impiden que se
use parte del agua en la entidad, ya que está reservada para las
necesidades actuales y futuras de la gran ciudad de México (hay seis
zonas de veda, ya sea por causa de sobreexplotación o por tratarse de
agua prevista para el D.F.).
La demanda de agua para uso agrícola representa más del 90% (de ésta, el
76% corresponde a la subcuenca del río Tula, abastecida en un 77% por
aguas residuales. La demanda para uso urbano es de 5% de la demanda
total y hay un déficit de 48% en la prestación de este servicio. La
cobertura para la población urbana es de 73% (cercano al promedio
nacional) y 36% en el medio rural (el promedio nacional es de 45%). El
uso en el sector industrial y minero representa sólo 2% de la demanda
total. La industria eléctrica también requiere 2% de la demanda total.
La principal planta generadora se encuentra en Tula y se abastece en un
60% de fuentes subterráneas y en un 40% de aguas residuales.[33]
1.6.2. Ecosistemas
El estado de Hidalgo presenta una gran riqueza en cuanto a fauna y
flora. Aunque la diversidad biótica del estado no ha sido lo
suficientemente estudiada, es evidente el deterioro que presentan los
ecosistemas.
Como es sabido, la flora original es esencial en la prevención contra la
erosión, sobre todo en una región en la que abundan zonas cerriles y
montañosas. Desgraciadamente, muchos daños se han profundizado al cabo
de los años y son prácticamente irreversibles. De los 1.5 millones de
hectáreas de bosques y selvas con que contaba el territorio de lo que
hoy es el estado en la época de la conquista, quedan actualmente 434 mil
hectáreas de bosques, 50 mil de selva alta, 11 mil de selva mediana y 62
mil de selva baja, es decir, un total de 556 mil hectáreas.[34]
Lo mismo puede decirse para las plantas xerófitas (nopales, cardones,
etc.) Esta modificación en la flora ha tenido consecuencias directas en
la fauna, que se ha visto terriblemente afectada por la destrucción de
su habitat natural. La erosión se ha acrecentado proporcionalmente. En
1977 la SARH constató un 65% de erosión en el estado, cifra que se ha
incrementado desde entonces.[35]
Es bien conocida la vinculación entre pérdida de vegetación original, en
particular superficies boscosas, y erosión, pérdida de agua y de humus.
Se provocan grandes alteraciones de los caudales hidrográficos, la
exposición directa al sol causa una mayor evapotranspitación, se
constata una modificación del clima local y regional y disminuye la
precipitación pluvial, destruyendo aún más la vegetación, con lo cual se
presenta un círculo vicioso.
En el estado de Hidalgo este deterioro se fue acumulando a través de los
siglos, contribuyendo en gran medida la tala desmesurada para los
beneficios mineros. Sin embargo, los últimos 40 años han sido
determinantes por la explotación no planificada y la falta casi total de
reforestación. También son causa de la disminución de los recursos
florísticos la tala hormiga y el pastoreo, particularmente de cabras,
los cuales, sin embargo, son esenciales para el sustento de las
poblaciones marginadas del campo, estableciéndose otro círculo vicioso:
las costumbres de explotación de recursos naturales están vinculadas a
los escasos recursos de la población y, a la vez, continúan disminuyendo
las posibilidades de aprovechamiento del campo, incidiendo en una
marginación aún mayor.
El riego, aunque ha contribuido al desarrollo económico de la región,
también presenta problemas para el ecosistema. En el Mezquital, por
ejemplo, una superficie de más de 100 mil hectáreas beneficiada por el
riego sufrió la destrucción total de la vegetación original y, por ende,
de la fauna original. Además, las aguas de los mantos freáticos, que
surten a la población, a los animales y las plantas de agua de buena
calidad, han sido infiltradas y contaminadas por las aguas residuales.
Urge una evaluación de los recursos florísticos y faunísticos aún
existentes, en vista de la creación de zonas de reservas ecológicas para
protegerlos. Plantas como la biznaga, el órgano y el capulín, que tardan
muchos años en crecer, se encuentran en peligro, al igual que árboles
como el huizache y el mezquite. Esto es tanto más grave que son
justamente estas plantas, al igual que el cada vez menos cultivado
maguey, las que frenan la erosión de los suelos, de por sí delgados, de
la región.
1.6.3. Las aguas residuales
Actualmente, la contaminación por aguas residuales se ha convertido en
un problema nacional. Hidalgo, y particularmente el Valle del Mezquital,
es quizá el ejemplo más dramático de esta situación, ya que representa,
en 1991, 79% de la superficie dominada y 57% de la superficie regada en
el Valle de México (ver cuadro 1). En Hidalgo se aprovecha el 78.2% de
la capacidad útil de agua que fluye en los distritos de riego del Valle
de México, de los cuales 99% se concentran en el Mezquital. De las 20
presas existentes en el Valle de México 8 se encuentran en Hidalgo, 7 de
las cuales están conectadas al sistema de riego del Valle del
Mezquital.[36] En total se maneja un volumen de 1,400 millones de metros
cúbicos anuales, incluyendo 200 millones de metros cúbicos generados por
las corrientes del propio estado.[37]
En el estado de Hidalgo se encuentran 4 distritos de riego. Los
distritos 003 (Tula) y 100 (Alfajayucan), en el Valle del Mezquital,
representan 97,5% de la superficie total de riego. Muy por detrás viene
el distrito 028 (Tulancingo), que representa tan sólo el 1,5% de la
superficie irrigada (ver cuadro 2).
El aprovechamiento de aguas residuales en el Mezquital inició a finales
del siglo pasado. A partir de 1912 se hicieron grandes obras, como la
construcción de la presa Taxhimay (1912), la presa Requena (1922), las
presas Endho y Vicente Aguirre (1952), mejoramiento de la presa Requena
(1964), construcción de la presa Javier Rojo Gómez (1976), etc.
La infraestructura de riego fue incrementada en casi 90% de 1970-90. Se
llevaron a cabo tanto obras de gran irrigación (+ 86%, esencialmente en
el Valle del Mezquital) como pequeñas obras para la extracción y
utilización directa de agua subterránea (+ 90%, en 54 de los 84
municipios del estado).
Así fue estableciéndose en el Mezquital el mayor sistema de riego del
mundo por su extensión, con 5 presas con capacidad para almacenar casi
350 millones de m3 de agua, 13 presas derivadoras, una extensa red de
canales de conducción y distribución, túneles, drenaje, sifones y
plantas de bombeo (estas últimas de manera reducida, ya que en su mayor
parte el sistema de riego funciona por gravedad).[38]
Este sistema de riego ha permitido el uso agrícola de una zona
semidesértica, dándole un lugar importante en la producción a nivel
nacional, y con el consiguiente incremento del nivel de vida de una
parte de su población.
En un principio se aumentó la producción de cultivos tradicionales
(esencialmente maíz y frijol), para disminuir después en favor de
cultivos de verduras de alto rendimiento (jitomate, chile, etc.) y
plantas forrajeras (en primer lugar la alfalfa).
Actualmente los cultivos del ciclo otoño-invierno son esencialmente
hortalizas, cebada y avena; los del ciclo primavera-verano maíz,
jitomate, chile, tomate, calabacita y alfalfa. La alfalfa permite el uso
de las tierras durante todo el año, relegando los demás cultivos a una
producción complementaria. También es de mencionarse, particularmente en
el distrito de riego 100 (Alfajayucan), la producción pecuaria (ganado
para carne y leche).[39]
Estos cultivos, como se verá más adelante, se han visto restringidos y
modificados por su mayor o menor absorción de contaminantes.
1.6.4. Problemática derivada del uso de aguas residuales
Los distritos de riego fueron constituidos bajo la doble presión de la
necesidad de evacuación de aguas de la ciudad de México y la posibilidad
de aumento de la productividad (y por ende mejora de la situación de la
población) gracias a la irrigación de tierras semiáridas. Esto tuvo como
consecuencia que se actuara sin efectuar estudios previos de impacto, y
que la infraestructura nunca incluyera, por falta de fondos y de
previsión, el tratamiento del agua. No fueron evaluados ni los riesgos
sanitarios ni los riesgos ecológicos, ambos ahora constatados a
posteriori y aún insuficientemente estudiados. No ha habido posibilidad
de tratamiento del agua por los altos costos y la cantidad cada vez
mayor de agua manejada.
Las aguas residuales contienen nutrientes beneficiosos (sólidos en
suspensión, coloidales o disueltos) que suplen a los fertilizantes,
evitando en parte el uso desmedido de estos últimos y la contaminación
que generarían.
Sin embargo, este aporte benéfico es superado con creces por la
presencia de contaminantes y toxinas, debidos a:
- descargas de aguas residuales de los centros de población (gérmenes
patógenos: virus, bacterias, protozoos y helmintos; sólidos insolubles,
detergentes)
- aguas residuales provenientes de la industria (compuestos tóxicos:
cloruro y sulfatos); la contaminación se ve aumentada por el paso del
agua por la zona industrial de Tula (fábricas de cemento, refinería,
termoeléctrica) y la ciudad misma.
- aguas provenientes de los campos agrícolas (plaguicidas y
fertilizantes); en época de lluvias se eleva el caudal de las aguas y
arrastran los desechos que se acumulan a orillas de los ríos, con lo
cual se incrementa considerablemente la presencia de sólidos disueltos y
bacterias.[40]
Aunque faltan estudios sistemáticos, es sabida la presencia por arriba
de los límites tolerables de sulfatos, cloruro y boro. Los dos primeros
afectan principalmente la tierra. Las tierras no se han ensalitrado
mucho por las condiciones de buen drenaje, la abundancia de calcio y las
texturas medias y ligeras de la tierra. El problema causado por el boro
(derivado de los detergentes) es una sustancia fitotóxica sobre todo
para los cítricos, se ha limitado seleccionado cultivos que toleran
cantidades relativamente altas de este producto.
La contaminación biológica es muy grave. El único tipo de control que ha
podido implementarse es la restricción de cultivos: no pueden cultivarse
la lechuga, la col, el betabel, el cilantro, el rábano, la zanahoria, la
espinaca y el perejil.
Faltan estudios en cuanto a los efectos del consumo de los productos
sobre los pobladores de la región. Lo mismo es cierto para el consumo de
animales que se alimentan de forraje regado por esta agua. También urgen
estudios sistemáticos sobre el desarrollo de las plantas, el suelo, los
mantos freáticos y los cuerpos receptores.
Sin embargo, puede constatarse el aumento, de manera evidente, de las
enfermedades gastrointestinales, la presencia de lirio acuático, así
como la extinción de la fauna acuática en algunas presas. Además, las
altas concentraciones de sólidos acarreados azolvan los canales, lo cual
conlleva un uso deficiente y altos gastos de mantenimiento (el azolve
disminuye la conducción del agua, los productos químicos ocasionan un
rápido desgaste de las compuertas).
Algunos de los contaminantes identificados son:
- agentes patógenos que atacan al hombre: vibrio cholera, salmonella,
shigella, enterovirus, etc. (77.57% de los habitantes de la región
sufren parasitosis por organismos de origen fecal);
- patógenos que atacan el ganado: salmonellas, oxiuros (95% del ganado
lanar presenta infestación);
- patógenos que atacan a las plantas (enfermedades fungosas,
bacterianas, virales);
- presencia de detergentes aniónicos incrementa la susceptibilidad y
persistencia de los plaguicidas;
- aceites de origen mineral o sintético son de difícil o nula
degradación; algunos de sus elementos son tóxicos a las plantas;
- contaminación de los mantos freáticos de abastecimiento de agua
potable con minerales, materia orgánica y metales pesados como As, Hg y
Mn;
- la leche de vaca y sus derivados muestran altos contenidos de agentes
agroquímicos;
- la leche materna contiene hasta 10 clases de contaminantes como DDT,
heptacloro, eldrin, etc.[41]
1.6.5. El ejemplo del lirio acuático: contaminación, peligro para la
salud, destrucción de ecosistemas, freno al desarrollo económico
Esta planta se introdujo de América del Sur a principios de siglo, y
actualmente cubre el 60% de la superficie acuática del país, es decir,
unas 120 000 ha. Los estados más afectados son Hidalgo, Jalisco,
Tabasco, Michoacán, Veracruz, el Estado de México y Tamaulipas.[42]
El lirio acuático crece tanto en lagos naturales y en presas como en
ríos y canales de riego. Cubre superficies acuáticas enteras, causando
daños de diversa índole:
Las enfermedades
Las superficies cubiertas de lirio son caldos de cultivo idóneos para
agentes patógenos. Cantidades impresionantes de mosquitos se reproducen
y se convierten en vectores de distintas enfermedades como el paludismo,
la filariasis (infección que causa, a largo plazo, la destrucción del
sistema linfático) o la encefalitis.
Además, hay infecciones que afectan tanto a las personas como a los
animales, llegando al organismo por medio de la cadena alimenticia, como
la fasciolasis (afectación de los conductos biliares) o la
esquistosomiasis.
Las consecuencias económicas
El lirio acuático disminuye la capacidad de almacenamiento de las
presas y el flujo de agua de los canales de riego. También obstruyen el
funcionamiento de las obras hidráulicas. La densa cobertura de la
superficie acuática dificulta e incluso llega a impedir la navegación.
Esto afecta la pesca como actividad económica y recurso alimenticio.
Además, las zonas turísticas a orillas de lagos y embalses pierden su
atractivo, con graves consecuencias para la población que vivía de
ellas.
El problema ecológico
En las zonas áridas del país, gran parte del suministro de agua de
las ciudades así como el riego en agricultura pasa por embalses. El
crecimiento del lirio acuático en las presas conlleva una mayor
superficie de evaporación con una disminución proporcional del nivel de
agua. Comparada con superficies acuáticas limpias, la evapotranspiración
en embalses densamente cubiertos de lirio es de 1,66 a 2,9 veces mayor
en el estiaje y de 3,2 (y hasta 6,6 en el caso de hojas de 50cm) en la
época de lluvias. Los animales y plantas que viven en el agua se ven
desplazados por falta de luz, oxígeno y espacio. Los organismos
necesarios para la limpieza y el mantenimiento natural del agua mueren.
El daño causado por el lirio acuático es prácticamente irreversible en
varias regiones.
Características biológicas del lirio acuático
El lirio acuático no es la única maleza que cubre superficies
acuáticas, pero es la más dañina, sobre todo por su gran capacidad de
adaptación y resistencia, así como su rápida reproducción, que lo hace
extremadamente difícil de controlar.
Se trata de una planta que se desenvuelve particularmente bien en climas
cálidos y se nutre en gran medida de los nitratos y fosfatos de las
aguas residuales.
El lirio flota libremente y forma grandes tapetes. Modifica su tamaño
según la disponibilidad de alimento, la calidad del agua y la
competencia de otras plantas. En aguas con poco movimiento (lagos y
embalses) alcanza un tamaño mediano; en los ríos, sin embargo, en los
que la cantidad de oxígeno es superior por el mayor movimiento del agua,
llega a ser particularmente grande. Los lirios más grandes alcanzan un
tamaño de hasta un metro por encima del nivel del agua. La calidad del
agua también incide en el desarrollo del lirio. En aguas
ultraoligotróficas hasta oligotróficas (es decir, pobres en nutrimentos)
la planta desarrolla raíces más largas y hojas más pequeñas, mientras
que en aguas eutróficas hasta hipereutróficas, es decir, "sobreabonadas"
por el hombre mediante el agregado de aguas residuales ricas en nitratos
y fosfatos, las hojas son más grandes y las raíces más pequeñas, y por
lo tanto la evaporación es particularmente grande. El lirio acuático no
tiene enemigos naturales en México.
El mayor problema para el control del lirio acuático es su gran
capacidad reproductiva. Puede reproducirse sexualmente por medio de sus
2 a 35 cápsulas de semillas, cada una de las cuales contiene 50
semillas. La cápsula madura al cabo de 16 a 23 días y se rompe. Las
semillas caen sobre el tapete creado por las plantas, o al fondo del
agua. Allí pueden germinar hasta 15 años después. La germinación se
efectúa, en condiciones óptimas (entre otros una temperatura de 36 a
38oC), al cabo de unos 40 días.
Sin embargo, la reproducción asexual o vegetativa es mucho más
significativa. La planta genera brotes horizontales, los cuales
desarrollan hojas y flores propios. ¡En condiciones óptimas, una
población de lirio puede duplicarse en un plazo de 5 a 15 días! La tasa
de crecimiento depende de distintos factores tanto bióticos como
abióticos, como son la disponibilidad de nutrimentos, la temperatura y
la calidad del agua, la densidad de la población vegetal, etc... En los
meses fríos el crecimiento disminuye hasta en un 90%.
Los tapetes formados por el lirio se cubren rápidamente con otras
plantas (se constataron hasta 50 especies diferentes). Estos tapetes son
muy compactos y considerablemente resistentes.
Todas estas características explican los grandes cambios ecológicos que
el lirio acuático provoca en muy poco tiempo.
Impacto del lirio acuático (1990)[43]
1.6.6. Conclusión: necesidades de investigación
Es evidente la urgente necesidad de acciones respaldadas en
investigaciones científicas serias para
a) evitar la continuación de la contaminación de agua, tierras, plantas,
etc. y la consiguiente destrucción de los ecosistemas.
b) revertir dentro de lo posible los daños ya presentes a nivel
ecológico, determinar con claridad los problemas de salud en las
personas para prevenir y curarlos, etc.
c) lograr el aprovechamiento racional del agua, cada vez más escasa: ¡el
agua debe ser considerada como un recurso natural renovable!
Están concernidas múltiples disciplinas:
Biologías: recursos naturales, fauna, flora, ecosistemas;
características de plantas y animales nocivos que proliferan en aguas
contaminadas; calidad y contaminación de los suelos;
Química: posibilidades de depuración, naturaleza exacta de los
contaminantes, posibilidades de neutralización, sustitución de
fertilizantes y plaguicidas químicos por naturales;
Ingeniería: eficientización del uso del agua; posibilidades técnicas de
depuración; menor contaminación por industrias;
Geologías: posibilidades de eficientización de los recursos hidráulicos
en su situación natural; problemas de erosión;
Medicina: enfermedades causadas directa e indirectamente por la
contaminación, su prevención y cura; educación preventiva de la
población;
Veterinaria: estudio de los efectos de la contaminación en los animales
y, por ende, en el consumo de carne, leche, etc.;
Sociología y antropología: estudio de la relación entre pobreza y
deterioro ecológico; posibilidades de explotación sustentable de los
recursos naturales y sus implicaciones culturales; rescate de sabiduría
ancestral sobre el cuidado de recursos naturales etc.
Lo ideal, evidentemente, sería un acercamiento pluridisciplinario al
problema, ya que por sus diversas facetas requiere de acciones
concertadas, previo estudio, que ataquen paralelamente tanto causas,
rescate como prevención.
Es importante subrayar que, si bien el problema del deterioro de los
ecosistemas y en particular de la contaminación de las aguas residuales
es particularmente agudo en Hidalgo y en el Valle del Mezquital, se
trata de un problema de proporción nacional cuyo estudio en Hidalgo, a
manera de proyecto piloto, sería beneficioso para otras regiones
diseminadas por toda la república.
II. Principales acciones de investigación en la Universidad Autónoma
del Estado de Hidalgo.
La evaluacion institucional 1992-1993 señalo como prioritarias las
actividades de investigaci{on realizadas por el Instituto de
Investigaciones de Ciencias de la Tierra, el Centro de Estudios de
Poblacion y el Programa de Micologia; quiza por esta razon las
principales acciones de investigaci{on de la UAEH se han orientado a
investigar los problemas relacionados con los recursos naturales y el
medio ambiente, los relacionados con la salud, los problemas sociales
del estado, aquellos problemas vinculados con las ciencias de la tierra,
la geografia, la cartografia y la antropologia.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados por la casa maxima de
estudios del Estado para impulsar la investigacion, ésta es aún muy
pobre si la comparamos con el cumulo de investigaciónes que se realizan
en el Estado de Puebla, con quien participa en el Sistema de
Investigación Regional Ignacio Zaragoza (siza), y cuya primer
convocatoria pública presentó investigaciones en comparación con las
siguientes 54 presentadas por Hidalgo, lo que demuestra la necesidad que
tiene Hidalgo de desarrollar la investigaci{on cientifica y fomentar el
arraigo de los investigadores.
II.1. Principales Áreas donde la UAEH realiza investigaciones.
Un analisis de los proyectos de investigaci{on registrados en la base de
datos Aries de la UNAM, muestra que durante los ultimos años la UAEH ha
realizados investigaciones en lo fundamental en las siguientes areas:
1.- Área de Recursos Naturales y Medio Ambiente.
2.- Area de Salud
3.- Area de Sociales y Humanidades
4.- Area Desarrollo Urbano
5.- Area de Ciencias de la Tierra
6.- Area de Geografia y Cartografia
7.- Area de Antropologia
Para lo cual la UAEH cuenta con la División de Investigaciones y
Posgrado integrada por cuatro direcciones de área: el Instituto de
Investigaciones de Ciencias de la Tierra (IICT) y cinco centros de
investigación en las áreas de química, biología, estudios sobre el
Estado de Hidalgo, de población, sobre la universidad y el programa de
micología. Para lo cual cuenta con un promedio de 38 investigadores y 13
auxiliares, 5 de los cuales pertenecían en 1995 al Sistema Nacional de
Investigadores. (SNI).
Considerando las áreas de investigación desarrolladas por lla UAEH y los
temas de las invesitigaciones (ve{ase anexo 6 y 7) y se observa que en
lo fundamental los investigadores hasta hoy continúan en la búsqueda de
correctivos a los problemas causados por los “modelos de desarrollo”
aplicados en el Estado sin previsión de los efectos nocivos provocados
por la tecnificación de la producción agropecuaria o industrial sobre
los hombres, los ecosistemas, la tierra y el medio ambiente. y muy pocos
trabajan para apoyar la modernización y el crecimiento de la producción;
postergando así la investigación en innovación y desarrollo tecnológico
ligado al crecimiento de la producción y al desarrollo de los sectores
productivos de la economía.
Se destaca en cambio, el interés de la UAEH por llevar a cabo
investigaciones conjuntas con otras universidades, como la de “Lodos
Residuales”, realizada en colaboración con las universidades del Estado
de México, Tlaxcala y Morelos, así como en la promoción de los
resultados de las investigaciones en Foros y Congresos nacionales e
internacionales
Por otra parte, como se podrá ver en el anexo 6 , es notorio el esfuerzo
que ha realizado la UAEH la primera convocatoria del SIZA, publicada en
enero de este año; al presentar un total de 18 proyectos de
investigación en casi todas las áreas establecidas por CONACYT 6 áreas;
así como el realizado por la delegación del IMSS, que presentó 6
proyectos el de los Servicios Coordinados de Salud Pública, quienes
presentarón 5, y el de Universidad Tecnológica de Tulancingo que
presentó 4 a pesar de sus pocos meses de vida (véase gráfica 25).
Sin embargo a pesar del esfuerzo , queda aún por materializarse en la
práctica una de las líneas estratégicas del actual plan de gobierno para
impulsar el desarrollo del Estado, la de ligar el quehacer de las
instituciones de educación, es especial la investigación, con las
actividades productivas de la economía, para desarrollar la
modernización tecnológica y hacer que las universidades formen los
profesionales que necesitan las empresas.
Es este esfuerzo, es necesario considerar que no solo los centros de
educación superior del Estado, están interesados por contribuir a la
solución de los problemas de Hidalgo, otros centros universitarios del
país se encuentran desarrollando investigaciones conjuntas o
individualmente sobre temas de la entidad.
III. PANORAMA DE INVESTIGACIONES SOBRE EL ESTADO DE HIDALGO
El conteo de los proyectos de investigación arrojados por la base de
datos Aries permite una evaluación preliminar de tendencias de los
estudios que actualmente se realizan sobre el estado de Hidalgo en
diversas instituciones.[44]
III.1 Proyectos sobre el estado de Hidalgo
Como podía esperarse, la Universidad Autónoma de Hidalgo (UAH) es la que
más proyectos registra sobre el estado (47). Le siguen la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), con 12, y el Instituto Politécnico
Nacional (IPN) también con 12. El Colegio de Posgraduados (CP) tiene 2
proyectos registrados sobre Hidalgo (ver cuadro 1).
En cuanto a temática llama la atención el énfasis en el estudios de las
aguas residuales y la problemática que de ellas se deriva, con 11
proyectos sobre Hidalgo (21 proyectos en general). También en el ámbito
de lo ecológico tenemos los recursos faunísticos y florísticos del
estado, tema que cuenta con 14 proyectos. Le siguen estudios ecológicos
de diversa índole, con 11 proyectos. La geología, con 9 proyectos (en su
mayoría de la UAH), también tiene gran importancia. Se registran también
8 proyectos en sociología. Las demás disciplinas están débilmente
representadas (medicina 6, demografía 4, historia 3, antropología 1,
etc.) (ver cuadro 2).
III.2 Proyectos sobre aguas residuales
El estudio de las aguas residuales del estado de Hidalgo (11 en total)
se centra en las temáticas siguientes: contaminación de comestibles 4,
suelos 4, purificación (aspectos técnicos) 1, tratamiento biológico 1,
determinación de la calidad del agua 1 (ver cuadro 3).
Los proyectos sobre aguas residuales a nivel nacional (21 en total) se
reparten de manera similar, con 5 proyectos sobre la contaminación de
comestibles, 5 sobre suelos, 3 sobre el tratamiento de aguas en general
y 3 sobre tratamiento biológico, así como un proyecto en cada una de las
áreas siguientes: edafología, metales pesados, agua potable, análisis
del agua, sociología (ver cuadro 4).
En cuanto a instituciones, la UAH tiene 8 proyectos sobre aguas
residuales, seguida del IPN con 5, la Universidad Autónoma de San Luis
Potosí (UASLP) con 3, la UNAM con 2, y la Universidad Autónoma de
Guanajuato (UAGto), la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM)
y la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATlax) con 1 cada una (ver
cuadro 5).
La preocupación por las aguas residuales en Hidalgo es evidente, y
subraya la gravedad de este problema en el estado. El IPN, cuya vocación
está relacionada con este tipo de temática, también destaca en su
estudio del problema. Es de notarse, además, que el único proyecto
sociológico relacionado con las aguas residuales está registrado en el
IPN[45]. Tres de los 5 proyectos del IPN sobre aguas residuales están
ubicados en Hidalgo, así como uno de los 2 de la UNAM.
En general, es de notarse la gran preocupación por cuestiones
ecológicas. Paralelamente, es débil la representación de temáticas
sociales y humanísticas, a pesar de los problemas de desarrollo y
marginación que presenta el estado así como la riqueza cultural que
ofrece.
De esto se deducen
a) una fortaleza: el interés y la preocupación que existen dentro y
fuera de Hidalgo por la problemática ecológica, en particular las aguas
residuales. esta circunstancia, aunada a la gravedad de los problemas
ecológicos presentes, haría de Hidalgo un terreno ideal para un esfuerzo
pluriinstitucional y pluridisciplinario en la propuesta de soluciones a
un problema de alcance nacional;
b) una debilidad: aunque existe una amplia bibliografía sobre Hidalgo en
ciencias sociales, su estudio en los últimos años se ha decrecentado
notablemente. Sin embargo, sigue habiendo graves problemas cuya solución
se vería respaldada por estudios científicos que deben ser alentados y
que, en el estado actual de la investigación dentro del estado, no
pueden ser resueltos únicamente desde dentro de Hidalgo.
BIBLIOGRAFÍA
LIBROS Y DOCUMENTOS
- PODER EJECUTIVO, Gobierno del Estado de Hidalgo, PLAN DE DESARROLLO
ESTATAL 1994-1999, Periódico Oficial, 7 de marzo de 1994, No. 10, Tomo
CXXVII, Hidalgo 1994.
- CEPAL, MÉXICO: DIAGNÓSTICO ECONÓMICO DEL ESTADO DE HIDALGO, CEPAL,
Santiago de Chile, 16 de agosto de 1991.
- YTA Miriam, Bosquejo Diagnóstico de los Recursos Naturales y Medio
Ambiente de la Región SIZA, CONACYT, Puebla 1994.
- INEGI, SÍNTESIS GEOGRÁFICA DEL ESTADO DE HIDALGO, INEGI, México 1992.
- INEGI, Anuario Estadístico del Estado de Hidalgo, INEGI, Edición 1993,
Aguascalientes 1993.
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y perspectivas del año 2000. siglo XXI, Editores, México 1989.
- SECRETARIA DE PROGRAMACIÓN Y PRESUPUESTO MÉXICO: Estadísticas
Económicas y Sociales por Entidad Federativa, spp, México 1981.
- INEGI, Información Estadística del Sector Salud y Seguridad Social,
Cuaderno No. 10 INEGI, México 1994.
- INEGI, Censos Económicos 1994, resultados aportados, Tabuladores
básicos INEGI, México
1994.
- UAEH, Primer Informe de la Administración Universitaria 1994-1998.
UAEH, Hidalgo 1994.
- Nacional Financiera, Presencia de Nacional financiera en 1990-1994,
NAFIN, México 1995.
- Lucino Gutiérrez H. , Universidad Tecnológica del Valle del Mezquital,
IHEMSYS, Hidalgo 1995.
Bibliografía
Centro Social de Cardonal
1992 Control del lirio acuático ms
Comisión Económica para América Latina y el Caribe
1991 México: Diagnóstico económico del Estado de Hidalgo ms
Fundación Friedrich Ebert
1988 Problemática ambiental del Valle del Mezquital
(memorias, foro llevado a cabo en abril de 1988 en Pachuca, Hgo.) ms
GARCIA VERNON, Oscar E.
1992 ¡Las aguas negras! ¿Hacia una nueva vida?
En: Nos queda la esperanza. El Valle del Mezquital, coord. por Carlos
Martínez Assad
y Sergio Sarmiento, CNCA, México D.F.
GUTIERREZ HERRERA, Lucino (coord.)
1995 Los distritos de riego del estado de Hidalgo (Valle del Mezquital)
En: Fundamentos macroregionales - Universidad Tecnológica del Valle del
Mezquital
(anexo 4) ms
HERRERA CABAÑAS, Arturo
1990 El Valle del Mezquital - Ecosistema: problemas y perspectivas ms
Sistema de Investigación Regional Ignacio Zaragoza (SIZA)
1995 Bosquejo diagnóstico de los recursos naturales y medio ambiente
de la región
(Hidalgo, Puebla, Tlaxcala) ms
REVISTAS
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- SSA, Boletín de Información Estadística, Sistema Nacional de Salud,
México 1978 y 1992
PERIÓDICOS
- LE SOIR, Bélgica, 17/11/1993
- EL FINANCIERO, México, 13/3/1996
[1] Poder Ejecutivo, Gobierno del Estado de Hidalgo, PLAN DE DESARROLLO
ESTATAL 1994-1999, Periódico Oficial, 7 de marzo de 1994, No. 10, Tomo
CXXVII, Hidalgo 1994, pág. 16.
[2] CEPAL, MÉXICO: DIAGNÓSTICO ECONÓMICO DEL ESTADO DE HIDALGO, CEPAL,
Santiago de Chile, 16 de agosto de 1991, pág. 24.
[3] YTA Miriam, Bosquejo Diagnóstico de los Recursos Naturales y Medio
Ambiente de la Región SIZA, CONACYT, Puebla 1994, pág. 8.
[4] INEGI, SINTESIS GEOGRAFICA DEL ESTADO DE HIDALGO, INEGI, México
1992, pág. 13.
[5] INEGI, Anuario Estadístico del Estado de Hidalgo, INEGI, Edición
1993, Aguascalientes 1993.
[6] Ibídem 2, pág. 13.
[7] Ibídem 2, pág. 16.
[8] Ibídem 1, pág. 9
[9] En México la legislación establece la edad de 12 años como edad
límite para trabajar.
[10] HUSSON Michel, La modernisation libérale de l’économie mexicaine,
Probleèmes d’Amérique Latine No. 2, France, juillet-septembre 1991, p.
135.
[11] Ver Consejo Nacional de Población, Indicadores sobre fecundidad,
marginación y ruralidad a nivel municipal.
[12] Ibídem 2, pág. 20.
[13] Ibídem 1, pág. 23.
[14] Ibídem 1, pág. 23.
[15] Ibídem 1, pág. 25.
[16] Ibídem 1, pág. 26.
[17] Ibídem 1, pág. 25.
[18] Ibídem 1, pág. 24.
[19] Ibídem 2, pág. 42.
[20] Ibídem 1, pág. 7.
[21] Ibídem 2, pág. 49.
[22] Ibídem 1, pág. 28.
[23] Ibídem 2, pág. 49.
[24] Ibídem 1, pág. 14.
[25] Ibídem 1, pág. 13.
[26] Ibídem 2, pág. 69.
[27] Ibídem 2, pág. 79.
[28] Ibídem 1, pág. 6.
[29] Ibídem 1, pág. 37.
[30] SIZA, 1995
[31] SIZA, 1995
[32] CEPAL, 1991
[33] CEPAL, 1991
[34] Herrera Cabañas, 1990
[35] Ultimo censo forestal disponible de la Secretaría de Agricultura y
Ganadería, citado en Herrera Cabañas, 1990.
[36] Gutiérrez Herrera, 1995
[37] CEPAL, 1991
[38] CEPAL, 1991
[39] Gutiérrez Herrera, 1995
[40] CEPAL, 1991; García Vernon, 1992
[41] García Vernon, 1992
[42] Centro Social de Cardonal, 1992
[43] Estudio realizado por el Centro Social de Cardonal en 1990.
[44] Es importante señalar, sin embargo, las limitaciones de este tipo
de conteo, ya que la base de datos registra 4 palabras clave
determinadas por el investigador, con lo cual su nomenclatura no es
uniforme y es posible que la consulta de la base de datos no las arroje
todas.
[45] Percepción y respuesta de campesinos a la contaminación del agua,
Atitalaquia, Hgo.
Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento. Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior
Candidato a Ph. Dr por la Universidad de Quebec en Rimouski, Canadá, y Maestro en Economía por la Universidad Católica de Lovaina (UCL) y en Econometría por la Universidad Libre de Bruselas (ULB), Bélgica, Unión Europea.
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