Debo confesar que inicialmente enfoqué el libro hacia las empresa de menor tamaño, de ahí su título el cual no quise cambiar, pero al leerlo y hacerle adiciones y correcciones, comprendí que los temas tratados y los catorce principios expuestos son realmente aplicables a aquellas empresas de cualquier tamaño que no hayan comprendido los grandes cambios que se están sucediendo y que seguirán sucediendo y se han quedado aferradas al pasado; un pasado que pudo ser exitoso pero que hoy es el lastre que les impide ingresar al nuevo mundo de las empresas y de los empresarios con visión global y accionar local.
INTRODUCCIÓN
Analicé también que los principios expuestos, pero ante todo la forma y el alcance de estos, no eran realmente aplicables a empresas de mayor tamaño y a empresas grandes, porque su organización y los recursos de que disponen, les permite adoptar técnicas más sofisticadas como el Balanced Score Card (BSC)[i], que no está al alcance de las de menor tamaño, que carecen no solo de la estructura organizacional sino de la información requerida para aplicar los principios y el uso de los indicadores que requiere el sistema. Claro que estoy convencido que las empresas que apliquen los catorce principios del libro inevitablemente, en un plazo razonable, podrán aplicar cualquier sistema de gestión por sofisticado que sea.
También, como se puede apreciar a lo largo de la lectura de los catorce
capítulos, no hice particular mención al tema del TLC –USA – ni a
ninguno de los Tratados de Libre Comercio, porque el entorno de las
empresas en la era de la mundialización[ii] de las relaciones
comerciales, tiene implícito ese tipo de acuerdos y no puedo concebir
empresa o empresario que se niegue a aceptar la realidad de las nuevas
relaciones comerciales que tiene que enfrentar de manera inevitable.
Otro tema no tocado en el libro es el de la financiación y no lo hice
porque en mi larga experiencia como consultor, llegué a la conclusión de
que las necesidades de endeudamiento, no vinculadas a proyectos de largo
plazo, son originadas en el manejo inadecuado de las variables que
afectan el capital de trabajo y que pueden llegar a controlarse si se
aplican los principios propuestos.
Mi intención al exponer los catorce principios es la de acercarme a los
empresarios antes mencionados para hacerlos reflexionar acerca de la
forma de la gestión que vienen desarrollando en sus empresas,
incitándolos a que analicen los catorce principios expuestos en los
catorce capítulos, así como las reflexiones que acompañan a cada uno,
principios y reflexiones matizados de anécdotas reales de mi vida
profesional y con los cuales pretendo que el lector haga un alto en el
camino para repensar su empresa, llevándola a los estándares que
requiere una empresa de Clase Internacional.
Si usted querido lector es un emprendedor, encontrará en los catorce
principios expuestos una fuente de reflexión acerca de la mejor forma de
hacer gestión empresarial, procurando comprender lo que pasa en el
mercado, en los procesos productivos, en el producto, pero ante todo en
la capacidad de crear una relación asociativa con los trabajadores.
Una de las pretensiones del libro es que se aprenda a diferenciar al
negociante que busca la riqueza por la riqueza, de forma rápida y sin
escrúpulos, del empresario que es aquél visionario que proyecta su
negocio en el tiempo y cuya misión va más allá del simple
enriquecimiento, ya que comprende que su misión es la de generar riqueza
con responsabilidad social.
Pero mi pretensión no solo se centra en esa diferencia, sino que quise
llegar más allá y para hacerlo busqué en el baúl de mis recuerdos e
identifiqué catorce principios expresados de manera sencilla, sin
pretensiones tecnicistas y en lenguaje común que creo que servirán para
que el lector establezca un Plan que le permita hacer una gestión
efectiva de su empresa o bien, que el emprendedor tenga en cuenta cuando
decida crear empresa.
En el Capítulo I planteo una serie de cuestionamientos para que el
lector empresario o emprendedor, defina su negocio, es decir que
reflexione y responda a preguntas como: ¿Cuál es mi negocio? ¿Estoy en
el negocio en el que debo estar? O bien si está produciendo los bienes o
servicios que la demanda exige. Es muy común que el empresario
permanezca en el negocio en el que está por simple inercia, porque “toda
la vida ha hecho lo que está haciendo” o bien porque el emprendedor
“cree” que el negocio que está pensando es bueno porque ha funcionado
para otros, dejando de lado un verdadero conocimiento del negocio.
En el Capítulo II Pretendo llevar al lector a que reflexione sobre el
mercado en el cual está o debe estar su empresa, haciendo énfasis en la
importancia de conocer las estrategias que están al alcance de todos los
empresarios, con el fin de conocer al cliente, el mercado y los canales
de distribución más adecuados para acercar sus productos al consumidor.
Menciono algunas de las estrategias de producto y estrategias de mercado
más comunes utilizadas por empresas de tamaño grande y medio y que son
aplicables a las de menor tamaño. Al finalizar el capítulo, cito una de
las estrategias de mayor éxito en el desarrollo de mercados: La
franquicia.
En el Capítulo III toco uno de los temas más importantes de la empresa
Pyme, las cuales hoy por hoy, representan en Colombia más del 68% del
total de las empresas de este tamaño registradas, me estoy refiriendo a
las empresas de familia. Mi intención en este capítulo, es hacer que el
lector empresario considere que no es eterno en el cargo que inventó
para él cuando creó la empresa y que si no lo ha hecho, debe empezar a
pensar quien lo va a suceder, cuando y cómo. Así mismo, busco que
reflexione en la importancia de tener un Protocolo de Familia, es decir
que tenga de manera escrita y definida el papel de cada uno de los
miembros de la familia, su remuneración y ante todo la sucesión cuando
llegue el momento; una gran cantidad de empresas Pyme desaparece con la
segunda generación porque el gestor no previó la necesidad de un
protocolo de familia o carta de navegación ex post.
El Capítulo IV hace relación a un principio que busca hacer del tiempo
uno de los factores de mayor impacto en la gestión efectiva de empresas
Pyme. El empresario y en general las personas, tienen como hábito
despilfarrar su tiempo en cosas inútiles que disfrazan de urgente, en
detrimento de aquellas que realmente establecen la diferencia.
El Capítulo V trata de demostrar al lector que el entorno empresarial ha
cambiado y seguirá cambiando de manera que lo que hoy es mañana ya no lo
es; pero ante todo busca que el lector comprenda qué significan la
globalización, la apertura y la internacionalización y cómo estos
fenómenos de las relaciones internacionales condicionan el
comportamiento de las empresas.
El Capítulo VI sensibiliza al lector sobre la importancia de la
Planeación de largo plazo, como instrumento de gestión. Lo hace
reflexionar sobre la importancia de mirar al futuro y a utilizar el
pasado solo como referencia y no como fundamento de la realidad de la
empresa. El apego al pasado para justificar lo que se hace en el
presente, es una práctica común, que impide la modernización de las
empresas y su reacomodo a las condiciones variables del mercado.
El Capítulo VII enfatiza en la productividad como fundamento de la
competitividad empresarial y como punto de arranque en el proceso que es
evidente a lo largo del libro sobre la importancia o más bien sobre la
necesidad de establecer las bases de una nueva relación de la empresa
con los actores internos.
La productividad es, tal vez, el mejor instrumento para racionalizar los
costos y la remuneración de los trabajadores, sin afectar los costos
operacionales de la empresa.
El Capítulo VIII hace reflexionar al lector acerca de la forma de crear
Capital Humano a partir del Recurso Humano con el cual cuenta la
empresa, en un proceso mediante el cual se sustituye el paternalismo,
como anacronismo cultural, por el de la alianza de factores que mejoran
la productividad y genera en las empresas una nueva cultura en la que
los trabajadores más capacitados y mejor entrenados, derraman su
conocimiento sobre el resto de compañeros y en la que la participación
en la solución de situaciones reemplaza al verticalismo organizacional.
El Capítulo IX hace referencia a la importancia que tiene la información
como herramienta para la toma racional de decisiones oportunas y con
fundamento en la racionalidad de la información. Relaciona la
información con el control efectivo y describe cómo la información es
indispensable no solo en los procesos administrativos sino también en
los procesos productivos y de mercadeo. Conduce al lector hacia el
conocimiento del cliente, que está a la mano en la medida en que se
establecen procedimientos para extraer la información contenida en los
pedidos, las facturas, los informes de ventas, etc.
En los Capítulos X y XI se tratan dos principios que aparentemente no
están relacionados; La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y la
necesidad de actuar bajo los principios de un Código de Ética. La
Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es un principio moral que
impulsa a las empresas a ir más allá del simple cumplimiento de los
compromisos legales o de la filantropía y se extiende a la participación
activa de la solución de las dificultades que suelen existir en el
entorno y a la preservación del medio ambiente y pasa por el precio y
las cantidades justas. Los principios y valores de una empresa no pueden
ser diferentes de aquellos que rigen la conducta de las personas
vinculadas a ésta, entonces no se entiende cómo yo profeso una creencia
y cumplo con las exigencias del culto pero engaño con el precio o con la
cantidad o bien llevo una vida desordenada.
El Capítulo XII sirvió de marco para tratar tres grandes principios: La
Visión estratégica, la Innovación y la Asociatividad. La Visión
estratégica está íntimamente relacionada con la Planeación Estratégica
tratada en el Capítulo VI, pero se enfoca hacia la forma de hacerla y a
la Gerencia por resultados.
La Innovación, es creatividad y ésta a su vez es la capacidad de generar
nuevos conocimientos al interior de la empresa, a partir de principios
básicos aplicables en la vida cotidiana y que mejoran la asociatividad,
la calidad y por ende la competitividad. La asociatividad está
fundamentada en el principio de la coopetencia, que es la capacidad de
las empresas de unirse para competir. El ejemplo de las Pyme italianas o
españolas que centraron su capacidad de competir en los mercados
externos a través de formas asociativas, ha llevado a que algunas
organizaciones en Colombia, como ACOPI, estén promoviendo este principio
desde hace más de diez años.
Los Capítulos XIII y XIV surgieron después de creer que había terminado
el libro y observé que aunque el tema del mejoramiento continuo, estaba
implícito en cada uno de los principios desarrollados, no era lo
suficientemente clara la importancia de los procesos integrales de
gestión y de mejoramiento. Así mismo, me pareció conveniente hacer más
explícita la importancia de trabajar las decisiones estratégicas,
mediante Planes de Negocios, que garanticen que las decisiones mas
importantes relacionadas con proyectos que afecten la forma o la
estructura de las empresas, estén debidamente garantizadas con la
elaboración y aplicación de esta valiosa herramienta de gestión de
proyectos.
Para terminar, creo que los catorce principios que he enunciado no
fueron desarrollados como un manual para aplicarlos, sino como una
lectura que abriera el camino hacia la reflexión sobre la importancia de
establecer un camino y utilizar ciertas herramientas para llegar al
final de ese camino, aunque en algunos me sedujo la idea de ir más allá
de la simple reflexión y esbocé varios principios de procedimiento.
CAPÍTULO I
DEFINA SU NEGOCIO
¿Cuál es realmente mi negocio?
La experiencia enseña que una muy buena parte de los empresarios de
empresas MIPE[iii], son personas empíricas que han “montado un negocio”
para sobrevivir (empresas de subsistencia) o para “escampar mientras
que”… (empresas paraguas) que permiten tanto la una como la otra,
resolver un problema económico de subsistencia familiar y personal que
desde la visión de quien “monta el negocio”, es puramente transitoria,
pero que con el paso del tiempo se convierte en una actividad que genera
pírricos ingresos que permite la subsistencia del núcleo familiar que
termina vinculado al negocio a expensas de su calidad de vida.
Existe un segundo grupo de personas que “crearon empresa” a partir de
una idea o de un conocimiento empírico previo, sin tener la formación
académica suficiente para utilizar instrumentos como el plan de
negocios[iv] o un estudio de mercado[v].
Al otro extremo de esta clase de personas que “montan un negocio” o
“crean empresa de manera intuitiva”, ha surgido desde hace ya más de un
lustro, una clase de personas que se denominan emprendedores y que
buscan la creación de empresas como instrumento para la generación de
riqueza perdurable y autosostenible, para lo cual utilizan instrumentos
lógicos pero con fundamento técnico que han reemplazado la intuición por
el plan de negocios y la simple inspección por la inteligencia de
mercados.
Independientemente de la clase de empresa que tengan los unos y los
otros, pero con más énfasis en los dos primeros, los cambios acelerados
que se vienen presentando en los mercados y en la forma de hacer
negocios, no los ha permeado lo suficiente como para buscar un reenfoque
de su actividad o cuando menos para revisar la clase de negocio que
constituye su actividad principal, llamado en algunos segmentos esnob
como el “Core Business[vi]” es decir el corazón o núcleo del negocio. En
otras palabras el comportamiento del mercado me obliga a revisar o a
identificar, cual es el núcleo o esencia de mi empresa.
¿Cuál es mi negocio?[vii]
Por qué es importante conocer o más bien revisar ¿cual es mi negocio? o ¿cuál es mi Core Business? básicamente por las siguientes razones:
1. La velocidad con la cual los productos envejecen hoy.
2. Los gustos cambiantes de los consumidores que desestabilizan los
mercados.
3. Las oportunidades de los nuevos mercados que se están abriendo con
los TLC[viii]s que está negociando Colombia.
4. Las amenazas de la competencia de nuevos proveedores, que ingresarán
al mercado colombiano como consecuencia de los TLCs que Colombia está
negociando y de las nuevas condiciones del mercado que elimina barreras
cualesquiera que ellas sean, con fundamento en el precio.
El ciclo de los bienes manufacturados ha evolucionado casi a la misma
velocidad con la cual evoluciona la tecnología; hace veinte años la
permanencia promedio de un producto en el mercado (excepto el de moda)
era de aproximadamente cinco (5) años hoy, la vida de un producto es
casi de semanas. Si se pudiera comercializar la totalidad de los nuevos
productos que día a día se inventan o que son sujeto de procesos de
innovación, el mercado se convertiría en un caos inimaginable; tal es la
velocidad del cambio que fácilmente lo que se compre hoy mañana ya puede
ser obsoleto.
Pero así como los productos evolucionan constantemente, los gustos de
los consumidores son diariamente influidos y condicionados por los
medios masivos de comunicación y por las estrategias de mercadeo audio
visual con el cual se satura al consumidor vía la televisión y la radio
comerciales: por cada quince minutos de transmisión el 40% está
destinado a la publicidad y solo el 60% a la transmisión del contenido
y, como si esto fuera poco, la Internet se ha estado convirtiendo en la
fuente de información y de negocios más revolucionaría conocida por la
humanidad; aunque actualmente solo el 2% de los negocios se hace por la
red, se espera que para el año 2010 la cifra de e-business sea diez
veces mayor[ix].
De otra parte la eliminación de las barreras a la circulación de
personas y las corrientes migratorias hacia los países con mayor
capacidad de consumo, han creado una nueva clase de consumidores que
combina los hábitos de consumo ancestrales con los que debe adoptar en
el país que los acoge[x]; hábitos no consolidados ni asumidos totalmente
por el inmigrante y que se tornan cambiantes como consecuencia del
impacto de los medios de comunicación que penetran en la intimidad de
las personas fijando en su subconsciente ideas nuevas que los llevan a
experimentar nuevas sensaciones, nuevos sabores, nuevos colores y nuevos
diseños; en muchos casos la demanda exige respuestas diferenciadas o
diseños especiales, que constituyen lo que se llama los nichos de
mercado.
Si yo miro hacia adentro de mi empresa y encuentro que mis procesos y
equipamiento no han sido modernizados en los últimos diez años, o que
los bienes o servicios que ofrezco son los mismos que hace cinco o más
años, es muy posible que sea la hora de hacer un alto en el camino y
revisar, entre otros, los siguientes indicadores:
1. Comportamiento de mis ventas, en unidades, en los últimos tres (3)
años.
2. Mezcla de mis productos, es decir cuales son los bienes que forman el
Pareto de mi empresa[xi], en los últimos tres (3) años.
3. Cómo han evolucionado mis inventarios de Productos terminados y en
proceso en los últimos tres años.
4. Cómo se ha comportado la liquidez de mi empresa, en ese mismo período
y por último,
5. Cómo ha evolucionado el indicador de productividad de la Mano de Obra
en los últimos tres años[xii].
Si además de confirmar que el equipamiento es obsoleto, que los bienes y
servicios que ofrezco no han cambiado y que los indicadores anteriores
han dejado de ser favorables al comportamiento empresarial, entonces es
hora de plantearme la pregunta ¿Estoy en el negocio en el que debo
estar? Porque es habitual que los empresarios busquen la “calentura en
las sabanas” cuando en realidad lo que está pasando no es otra cosa que
el negocio en el que está, no es el negocio en el que debe estar.
El mercado suele hablarnos a través de señales como el aumento de
inventarios, la disminución de las ventas o la iliquidez y no es común
que entendamos estas señales que indican que “algo está pasando”.
Generalmente, o no entendemos o nos hacemos los de la “vista gorda” o
simplemente trasladamos el peso de la culpa a terceros y en lugar de
hacer lo obvio simplemente condenamos nuestra empresa al ostracismo de
su pequeñez. Es que el cambio es costoso y no exactamente en dinero sino
en las transformaciones que implica, en los riesgos que debo asumir,
pero ante todo en cuanto al cambio que debe empezar dentro de mí. La
evolución de mi empresa hacia un estadio de mayor competitividad no se
puede dar si yo no lidero ese cambio desde lo más profundo de mi
interior; el cambio que mi empresa requiere empieza y termina por el
cambio que debo darle a mi vida como persona y como empresario[xiii]; no
tiene sentido que yo pretenda darle un norte a mi empresa y hasta
reorientarla, si no sé para donde voy como persona y donde quiero estar
dentro de un par de años; no se concibe que en mi empresa
institucionalice los grupos de trabajo, si yo soy una persona incapaz de
trabajar en equipo, sería un contrasentido que yo pretenda crear una
cultura empresarial fundamentada en las nuevas tecnologías de la
información y las comunicaciones, en procesos de mejoramiento continuo o
automatización de procesos, si yo creo que “todo eso es propio de la
gran empresa” y que por lo tanto “no tengo nada qué hacer”.
En mi vida como consultor muchas veces tuve que enfrentar el
predicamento de los empresarios acerca de la falta de liquidez y de la
disminución gradual y continua del capital de trabajo. Al recibir estos
requerimientos mi primera reacción era la de decirle al empresario: Ojo
con el endeudamiento, en Colombia es relativamente fácil endeudarse, lo
difícil es pagar.
Las repetidas crisis empresariales pero en particular la de los años
1998 a 2000, me dieron la razón. Las empresas que sobrevivieron fueron
aquellas que habían manejado con prudencia su endeudamiento. Pero, ¿a
qué viene todo esto? Sencillamente a que el empresario tiene la
tendencia de creer que la falta de liquidez de su empresa es la causa de
sus males; sin embargo, mi experiencia me ha enseñado que la falta de
liquidez es el efecto y no la causa de que las cosas no estén marchando
bien en mi empresa, y no están marchando bien simplemente porque he
perdido el norte de mi negocio.
La acumulación de inventarios terminados y en proceso, la caída de la
productividad y de la rentabilidad de las ventas y del negocio en
general, son semáforos que se encienden para avisarnos que es hora de
revisar el negocio. Cuando esto sucede debo responder a la siguiente
pregunta: ¿Estoy produciendo los bienes y ofreciendo los servicios que
el mercado demanda?
Pero hay algo más: ¿Estoy vendiendo a “mis precios” o a los de mi
competencia? Es un lugar común oír decir a los empresarios que la
competencia desleal, el contrabando y la informalidad son sus mayores
enemigos; sin embargo, es también muy común que los precios de los
bienes que ofrecen no correspondan a los costos reales de producción, si
no a la percepción que se tiene del mercado y de los precios a los que
venden las empresas que ejercen liderazgo; en otras palabras, es muy
común que los empresarios fijen sus precios como un porcentaje de los
que tienen los productos de su competencia; esta costumbre nos lleva a
las siguientes preguntas:; ¿Sé cuanto cuestan mis bienes y servicios?
¿Cómo defino mis precios? ¿Mis precios son compatibles con los del
mercado?
Mi intención no es hacer de este libro un extenso recetario de fórmulas
que resuelva todos los problemas de los empresarios PYME, es por eso que
no voy a profundizar en las metodologías para el costeo de los bienes o
servicios que ofrecen al mercado; sin embargo es bueno destacar que el
más conocido y aceptado de los métodos de costeo actual es el llamado
Costos ABC[xiv].
La importancia de conocer los costos a los que produzco tiene que ver,
entre otras, con la forma como se suele hacer “canibalismo de mercado”.
Una de las prácticas más comunes es la de pretender mantenerse en el
mercado “quebrando los precios” como reacción a esa misma estrategia por
parte de la competencia, especialmente cuando ésta es la gran empresa.
Cada día es más común, con algunos matices, el enfrentamiento de la PYME
con la gran empresa por una fracción del mercado que cada vez significa
menos en función de su tamaño en nuestro país, pero ante todo de las
oportunidades que ofrece la nueva dinámica del comercio
internacional[xv].
Pero si es necia la competencia de precios con la gran empresa, es
suicida la misma estrategia aplicada para enfrentar a las empresas de
tamaño mediano y pequeño, que participan del mismo tipo de mercado en el
cual está mi empresa.
La estrategia de reaccionar ante la amenaza de la competencia vía los
precios, no es sostenible en el largo plazo y por el contrario su efecto
es la descapitalización y la pérdida de valor de las empresas,
especialmente cuando no se conocen los costos a los cuales se produce.
No conocer los costos del producto y por consiguiente no poder
establecer los precios de forma lógica coloca en la cuerda floja a las
empresas, porque no pueden determinar a tiempo donde termina el límite
de la rentabilidad y empieza el de la iliquidez y la inviabilidad[xvi].
Esto es lo que yo llamaría una estrategia bumerang, porque tarde que
temprano se le devuelve al empresario que tomó la iniciativa de
utilizarla.
El empresario de pequeña y mediana empresa, pero especialmente los
empresarios del segmento MIPE, tienen la creencia de que la contabilidad
no es más que un requisito legal que permite soportar los pagos de los
compromisos con el Estado y por consiguiente solo es el registro
histórico de lo que pasó en la empresa; de ahí se desprende la “inútil
necesidad” de conocer los costos a los que producen los bienes o
servicios que ofrecen al mercado.
Recuerdo en cierta ocasión en la cual estaba asesorando una empresa, que
en la reunión para definir el plan de operación del año siguiente al
tocar el tema de las utilidades, el encargado de la contabilidad le dijo
al empresario: “Jefe usted no se preocupe por los costos, dígame cuanto
quiere declarar y yo me encargo del resto”. En ese momento entendí que
la empresa estaba en manos de un “esbirro de la incompetencia”; pero lo
más grave es que tiempo después pude confirmar que era un problema
cultural de las empresas de menor tamaño.
Como conclusión creo que es inevitable el proceso de “destrucción
creativa” del que habla Schumpeter, en su libro Capitalismo, Socialismo
y Democracia[xvii]; ha llegado el momento para las empresas de menor
tamaño (y para algunas grandes) de revisar profundamente el negocio en
el que han estado hasta ahora y buscar respuestas que permitan la
supervivencia de sus empresas en un mercado cambiante, universal y
flexible, su transformación y modernización o, simplemente su
desaparición. Es muy posible que la iliquidez, el aumento de los
inventarios y la consecuente disminución de las ventas, solo sean un
aviso de la necesidad de replantear el negocio, pero esta decisión
implica romper los paradigmas que tradicionalmente he aceptado: que
tengo el mejor producto, que mi calidad es óptima y que lo que me pasa
se debe a factores externos como el contrabando, la tasa de cambio o la
competencia, etc.
Frente a las amenazas que representan los productos provenientes de las
nuevas economías de escala como las de Brasil, China e India, se ha
insistido, cuando la información existente lo permite, en acudir al
establecimiento de barreras arancelarias o comerciales de carácter
temporal (cupos a las importaciones, franjas de precios, medidas
antidumping, etc.) que no tienen otro objetivo que aplazar la agonía de
las empresas que no comprenden que el mercado les ha vuelto la espalda y
que ha llegado la hora de responder a la pregunta ¿Cuál es mi negocio?
Como dijo Schumpeter[xviii] en el libro antes mencionado: “El
capitalismo es un modelo en el cual lo nuevo está reemplazando las
estructuras y métodos del pasado, porque va destruyendo
ininterrumpidamente lo antiguo y creando nuevos elementos”, lo
sorprendente es que este gran pensador de la economía moderna lo dijo en
el año de 1942.
Ahora bien, si quiere profundizar en el alcance del tema de este
capítulo, respóndase las siguientes preguntas:
¿Cuál es realmente mi negocio? Escriba la respuesta y analícela con
su equipo cercano.
¿Por qué estoy en el negocio en el que estoy? Escriba la respuesta y
analícela con su equipo cercano.
¿Estoy en el negocio en el que debo estar? Cualquiera que sea su
respuesta, escríbala y discútala con su equipo cercano.
¿Estoy fabricando los productos que debo fabricar? Si la respuesta es
no, escríbala y discútala con su equipo cercano, pídales a ellos que
escriban sus propias respuestas.
¿Estoy vendiendo a “mis precios” y no a los de mercado? Invite a su
equipo cercano a reflexionar sobre esta pregunta y revise qué es lo que
realmente está haciendo.
¿Sé cuanto me cuesta mi producto? Si la respuesta es no, es urgente que
establezca un modelo de costeo de productos.
¿Cómo defino mis precios? Analice la forma como lo hacer y estudie si
esa es la forma más adecuada, si considera que no lo es, pida apoyo para
reorganizar esa área.
¿Siento que estoy siendo desplazado de mis mercados naturales? ¿Por
qué?, ¿Por quiénes? ¿Qué tienen sus productos que no tienen los míos?
Recuerde, escriba todas las respuestas.
CAPÍTULO II
DEFINA SU MERCADO
¿Cómo hacer para que mi competencia no cuente?
Existen dos caminos para enfrentar la competencia:
1. Enfrentarla en una guerra de precios
2. Hacer que mi competencia no cuente.
Si la falta de una metodología de costeo puede llevar a que las empresas
no puedan establecer los precios de competencia de sus bienes y caer en
la estrategia perversa de “quebrar los precios” de manera tal que en el
mediano plazo tenga que “salirse del negocio”, no es menos cierto que la
falta de conocimiento del mercado puede llevarme a tomar decisiones
equivocadas que comprometan la supervivencia de la empresa.
Es muy común, cuando se dialoga con los empresarios acerca de este tema
del mercado, que respondan con “mucha seguridad” que conocen su mercado
y mas aún, que conocen su competencia; “¿cómo no conocerlo si llevo n
años atendiendo mi clientela?” Pero al preguntarle por qué no ha crecido
su negocio, la respuesta es “que la clientela que tenía ha dejado de
serme fiel porque la competencia me la ha quitado quebrando precios, con
los cuales yo no puedo competir por mi calidad”. Y, surge una vez más el
espectro del precio y la calidad y yo me pregunto, ¿será que el mercado
está tan deteriorado que solo importa el precio? o ¿será que ni el
precio, ni la calidad satisfacen a los compradores?[xix]; aceptando que
esta última premisa es la que determina el comportamiento de los
clientes, surgen entonces las estrategias de agregar valor a los bienes
o servicios que ofrezco y de reenfocar el negocio.
Hace un par de años, en cumplimiento de mis funciones visité a un
empresario de la industria del mueble y al recorrer la planta me llamó
la atención la gran cantidad de productos en proceso que tenía
almacenados y le pregunté que cual era la razón a lo cual me respondió
que “no podía competir en precios con los productos de baja calidad que
estaban ofreciendo algunas grandes superficies” Y añadió “mira mis
muebles son de pura madera de primera, mira cuanto pesan” Discutimos
acerca de su mercado y de sus productos, pero además le comenté que el
juego de escritorio (de diseño muy moderno) que tenía en mi oficina, lo
había comprado en uno de esos almacenes y que me había ahorrado más del
30% del precio y que la calidad era excelente.
Y, al insistir en que describiera cuál era su mercado fue sorprendente
ver cómo no solo el producto no había evolucionado, si no que el mercado
y sus clientes eran los mismos de los cinco últimos años.
Meses después tuve ocasión de conversar nuevamente con el empresario
y observé que ya no me comentaba acerca de la falta de ventas; al
preguntarle me dijo que estaba produciendo una nueva línea de muebles y
accesorios para proyectos de construcción y que le estaba yendo de
maravilla.
En un estudio que realicé para la Gobernación de Cundinamarca, por
cuenta de la Presidencia Nacional de ACOPI[xx], en el año 2000 fue
sorprendente conocer que cerca del 95% de los 47.000 establecimientos de
comercio, censados por el DANE para el estudio, atendían el mercado
local; es decir, que el mercado para estas empresas no tenía un
cubrimiento mayor al de unas cuantas manzanas alrededor de su negocio y
en el mejor de los casos el municipio en el cual desempeñaba su
actividad comercial, la conclusión inicial era que el tamaño de los
establecimientos (95% microempresas[xxi]), condicionaban su
comportamiento; sin embargo, como Director Ejecutivo de ACOPI BOGOTÁ
CUNDINAMARCA, pude comprobar que una gran mayoría de las empresas PYME
no conocen sus mercados y solo conocen la competencia cercana, es decir
la que hace lo mismo y accede al mismo mercado que él.
Pero el problema no se queda ahí, no solo hay desconocimiento del
mercado si no que esto conduce a que las PYME en su gran mayoría sean
“vendedores pasivos” es decir no tienen una estrategia definida de
mercado y reaccionan frente a la demanda porque no son capaces de crear
demanda.
En casi todas las empresas PYME el área comercial está integrada por un
jefe de ventas, o encargado de las ventas que generalmente tiene un
vínculo con el empresario y uno o dos vendedores, en ocasiones de medio
tiempo, que se limitan a “tomar pedidos”.
El desconocimiento del mercado y la limitada capacidad de crearlo a
partir de una gestión inteligente, ha llevado a una buena cantidad de
PYMES a decidir que su mejor canal de distribución son las góndolas de
las grandes superficies (sueño de muchos empresarios), con lo cual
sacrifican o más bien trasladan una gran parte de su utilidad (casi
toda) a este formato de comercialización en contra del cual no tengo
nada, excepto por la forma como expolia al productor de un buen margen
de su utilidad colocándolo en la cuerda floja del dilema: Vender o
desaparecer.
El empresario PYME, incapaz de desarrollar una gestión comercial
estratégica, acude a las grandes superficies, olvidando (¿?) que existe
otro 50% del mercado al cual puede llegar (el de las tiendas de barrio o
pequeños y medianos almacenes y superetes) en el cual existe una
posibilidad de negociación más justa y con mayor margen de rentabilidad.
Pero, ¿qué debe hacer el empresario para responder a la amenaza? En un
artículo reciente que se publicó en la página Web de ACOPI BOGOTÁ
CUNDINAMARCA y en la revista PYME de la Presidencia de ACOPI, respondí a
esa pregunta:
“Una de las más grandes debilidades de la PYME, está en las áreas de
mercadeo y ventas. Generalmente, un gerente PYME concentra su acción en
la producción, el producto y en la posibilidad de obtener los recursos
que necesita para la operación.
El mercadeo no ha sido, tradicionalmente, el área fuerte de este
tamaño de empresas y he ahí que muchas de ellas caigan en el facilismo
estratégico de buscar a todo costo, la posibilidad de acceder a las
góndolas de las grandes superficies, sacrificando el margen de utilidad
y condicionando su crecimiento al que logre a través de este canal de
comercialización.
Para Ricardo Fernández, especialista mexicano en Marketing, existen
cuatro estrategias para el crecimiento de las empresas:
PENETRACIÓN DE MERCADO
Esta estrategia consiste en vender más producto al mismo mercado, con
el objeto de aumentar su participación. Se recomienda a empresas que
producen o venden productos o servicios que no han cubierto
completamente su mercado potencial; es decir, cuando se descubre que aún
existen consumidores que necesitan el producto.
DESARROLLO DE MERCADO
En esta estrategia el empresario busca vender los productos o
servicios que actualmente tiene la empresa, en nuevos mercados.
El objetivo que se busca es encontrar otros grupos o segmentos que
puedan consumir o utilizar los servicios, además de los clientes
actuales.
La estrategia es aplicable cuando el mercado puede adaptarse a nuevos
hábitos de compra o cuando se detectan oportunidades en otros segmentos;
lo cual sucede cuando se considera que el producto o servicio abarcó el
mercado potencial.
Elegir la estrategia correcta
No es nada sencillo.
Cada opción depende
de las oportunidades que genera el mercado
DESARROLLO DE PRODUCTO
Consiste en generar nuevos artículos, productos o servicios,
dirigidos al mercado actual, aprovechando la experiencia de la empresa,
en el desarrollo de nuevos productos o servicios que puedan resultar
atractivos para los consumidores de su actual mercado.
Es aplicable a las empresas que tienen marcas con prestigio en el
segmento de mercado al que se dirigen.

DIVERSIFICACIÓN DE PRODUCTO
De todas, es la estrategia más temeraria ya que consiste en
aventurarse a nuevos mercados con nuevos productos.
Esta estrategia es tan arriesgada como empezar un nuevo negocio, pero
puede generar interesantes ventajas para la empresa, como un mayor
reconocimiento de marca y perspectivas inmejorables de crecimiento a
largo plazo.
La diversificación surge,
principalmente,
cuando la empresa detecta
una oportunidad de mercado
El éxito de esta estrategia depende de la eficacia de la aplicación y de
las condiciones del mercado.
La diversificación puede ser concéntrica, es decir, desarrollando
productos que utilicen la misma tecnología básica de producción; puede
ser horizontal, o sea, productos complementarios a los ya existentes o
bien, puede ser, conglomerada es decir a partir de productos totalmente
distintos.
La diversificación surge principalmente, cuando se detecta una
oportunidad de mercado para desarrollar productos nuevos en mercados
nuevos.
Claro que las estrategias mencionadas “per sé”, no funcionan, cada
cambio de la estrategia comercial debe de ir acompañada de un cambio en
la actitud de las personas encargadas de colocar los productos en los
mercados, lo cual se logra con capacitación, pero ante todo venciendo el
factor RA (resistencia al cambio) que suele presentarse cuando alguien
siente amenazada su posición dentro de una empresa, que acomete cambios
radicales.
QUINTA ESTRATEGIA [xxii].
Adicionalmente, surge una gran posibilidad de crecimiento y expansión de
las empresas a través del MODELO DE FRANQUICIAS.
El tema de las franquicias es algo relativamente nuevo en Colombia, la mayor parte de las compañías apenas está aprendiendo al respecto, prueba de ello es que el término franquicias ni siquiera existe en nuestra legislación comercial. Sin embargo, algunas empresas se han vuelto expertas en el sistema y han comprendido que el mismo es un mecanismo eficaz para lograr expansiones y crecimientos, sin necesidad de tantos recursos propios. Este es el caso de KOKORICO, AZUCAR y PRESTO, entre otras.
La franquicia es un poderoso instrumento de mercadeo que utiliza un método rápido y seguro de comercialización a través de la unión de dos partes: franquiciador, quien cede el derecho de explotación y franquiciado, quien adquiere el derecho, en pro del desarrollo de un mismo negocio. Hoy las franquicias son un fenómeno mundial, con apreciable desarrollo en Colombia, ante lo cual las empresas PYME no pueden quedar retrasadas, pues se trata del desarrollo de un sistema que ha cambiado la forma de hacer negocios”.
De todos modos, hay que ser claros, para franquiciar un negocio es indispensable conocer los costos de los productos y el mercado al que van dirigidos, así como definir y documentar los procedimientos y posicionar una imagen corporativa; en fin de cuentas que eso es justamente el core business de la franquicia.
Según un estudio reciente de la firma especializada Tormo & Asociados[xxiii], en Colombia operan hoy 297 redes de franquicias de las cuales el 29,4% corresponde a moda y confecciones; el 13,2% a Comidas rápidas, restaurantes y bares; tiendas especializadas el 10,8%; servicios especializados 10,5%; calzado y artículos de cuero 4,1% (dice el informe que es un sector que viene en ascenso); educación 3%; servicios de automóviles 2,7%; panaderías y pastelerías 2,7%; joyerías y bisuterías 2,7% y heladerías 2,7%. Como se puede apreciar no solo ya hay una gran variedad de negocios franquiciados, si no que están creciendo a un ritmo del 30% anual.
Después de publicado el artículo comprendí que las anteriores estrategias pueden responder a la pregunta ¿qué hacer?, más no resuelve la pregunta ¿cómo hacerlo?, excepto aquellas franquicias que responden al qué y al cómo. Ya que cualquier estrategia no es aplicable si no conocemos el mercado y sus características, entonces ¿cómo hacerlo? ¿Cómo conocer el mercado? para responder a estas preguntas recomiendo dos estrategias, una de amplia cobertura y la otra específica para el conocimiento del mercado, me estoy refiriendo a la Inteligencia de Mercados y al Benchmarking[xxiv].
Para hacer inteligencia o análisis de mercados, existen herramientas tales como Intelexport de Proexport; Pymexport.com de ACOPI Bogotá Cundinamarca y el e-market place de Fundes, orientadas al mercado externo; claro que además existe la posibilidad de hacer estudios directos y específicos para cada empresa, entonces se puede contratar a expertos en mercadeo o bien, hacer un convenio con una Universidad para que con el apoyo de estudiantes y la guía de un tutor, se ejecute el proyecto.
El Benchmarking, es una metodología que no ha estado al alcance de las PYME, porque requiere una organización que muchas veces no está disponible en este tamaño de empresas; la ventaja de este método de estudio es que permite conocer una visión de cualquiera de las áreas de la empresa en la que se tenga interés o bien, realizar BM enfocado al cliente, con lo cual se podría establecer un contacto directo con él, a fin de identificar sus necesidades específicas o bien, establecer lo que se llama el factor crítico de éxito (fce) en las empresas líderes o competidoras, así como la posibilidad de aprendizaje de algo nuevo y el aprovechamiento de nuevas ideas para la empresa, que permitan dar respuestas a la demanda cambiante de un mercado dinámico y también variable.
De esta última frase, surge otra de las amenazas implícitas en el
desconocimiento del mercado, “la verdad de hoy puede no ser la realidad
de mañana”, es por eso que su conocimiento debe ser una actividad
permanente de cualquier empresa que quiera comprender y dar respuestas
al mercado en el cual quiere estar y afirmo que es una amenaza para las
empresas porque existen muchas que insisten en un enfoque de producto y
no de mercado; es decir hay empresas que no se apropian de las señales
del mercado porque creen que su producto es bueno y que las amenazas y
las dificultades de acceso al mercado provienen de causas externas y no
de su falta de visión estratégica del negocio.
Pero lo anterior no es suficiente, es necesario que el empresario pueda
responder también a las siguientes preguntas:
¿Qué productos le compran? ¿Qué tan seguido? ¿Cuánto le compran?
¿Cuál es el valor actual de cada cliente? ¿Cuál es su valor potencial?
¿En qué estado del ciclo de vida se encuentra cada cliente[xxv]? ¿Qué
tan rápido se ha movido esta relación?
Solo conociendo al cliente y su potencial, puedo establecer las tácticas
para el desarrollo de las estrategias de penetración de mercado y
desarrollo de producto.
Ahora bien, así como se debe conocer al cliente y su potencial, también
es indispensable conocer a los clientes potenciales y a sus necesidades,
porque esta es la forma como se puede establecer las tácticas para la
ejecución de las estrategias de desarrollo de mercados y diversificación
de producto.
Sin embargo, no hay que caer en “la trampa de la información” es muy
importante que el empresario sepa:
1. Decidir que es lo que quiere saber sobre su cliente
2. Establecer una matriz de segmentación de clientes[xxvi]
3. Determinar como se va a aprender y obtener la información de sus
clientes
4. Crear un modelo único de interacción centrado en la experiencia del
cliente
5. Definir como capturar información crítica del cliente
Existen dos tipos de información que se debe recolectar sobre los
clientes: información sobre comportamiento e información sobre
preferencias.
La información sobre comportamiento es la información transaccional que
se observa cuando el cliente interactúa con la empresa. Por lo general
la compañía posee información de comportamiento de los clientes desde
que inicio sus negocios con él, en forma de registro de productos,
órdenes de compra, facturas, pagos, envíos, etc. Por esta vía es que se
recoge la mayor cantidad de información de los clientes y, por lo
general, esta información es la primera que debe revisarse para
comprender al cliente. La información de preferencias es aquella que los
clientes suministran sobre sí mismos a través de sondeos y perfiles.
Con la llegada de la Internet[xxvii], se ha creado un tipo adicional de
información de comportamiento que se denomina información de
observación. Esta información permite analizar el contenido que busca el
cliente, la forma de navegación, los temas que le interesan, la forma en
que responde a la información y el tipo de información que solicita de
las páginas que visita. De este tipo de información, se puede hacer una
analogía como si ese cliente llegara a nuestro punto de venta, y
analizar que le interesa, que mira, que se prueba, que pone dentro de su
carrito de compra o qué es lo que compra.
En resumen, se trata de obtener la mayor cantidad de información
relevante acerca de los clientes a través de indicadores tales como:
• Clientes totales, ingresos, márgenes y ganancias
• Clientes totales, ingresos, márgenes y ganancias por segmento
• Clientes totales, ingresos márgenes y ganancias por estado del ciclo
de vida
• Nuevos clientes y clientes perdidos por espacio de tiempo
• Tamaño promedio de la orden de compra.
Pero, ¿por qué debo tomarme la molestia de conocer a mis clientes y de comprender lo que el mercado intenta decirme? ¿Por qué debo establecer vínculos con mis clientes que me permita conocer sus necesidades? La respuesta es simple: si yo no ofrezco lo que el mercado demanda y lo que los clientes actuales y potenciales necesitan, con el tiempo el mercado se encargará de pasarme la cuenta de cobro, impidiéndome crecer o en el peor de los escenarios, sacándome de él.
Entonces, lo que debemos hacer es diseñar una estrategia de mercadeo que debe tener dos enfoques:
• De mercado, que pasa por la identificación de nichos o sea de ciertos
“pedazos de mercado” que tienen características particulares, tales como
los nuevos mercados en los cuales existen necesidades latentes que no
han sido atendidas, ya sea porque se desconoce la existencia de su
potencial o porque no ha interesado a las empresas que usualmente operan
en grandes segmentos de mercado; puede expresarse también que el nicho
de mercado lo conforman consumidores con necesidades y características
homogéneas. Los nichos son localizados en áreas específicas que
comprenden lugares identificados como espacios vírgenes, que están
esperando ser descubiertos.
La identificación del nicho indica el señalamiento específico de un
nuevo mercado, que suele ser buscado afanosamente por los productores
mediante los servicios de investigadores y que muchas veces es el
sentido del olfato y el sentido común lo que ayuda a determinarlos.
Ocupar nichos es rentable, la razón principal es que la empresa que los
ocupa primero debe conocer bien sus productos y los clientes a los
cuales busca satisfacer; la empresa que ocupa el nicho puede vender con
un recargo sustancial sobre su costo debido al valor agregado que el
producto adquiere, así como al comercializarlos en masa puede conseguir
alcanzar un volumen de venta cuantioso. La empresa que ocupa el nicho
puede obtener márgenes amplios de ganancia atendiendo a una clientela
cautiva, fiel a sus productos.
El nicho puede llegar a ser la diferencia entre la competencia de los
negocios. Es una porción específica del mercado potencial que no ha sido
tomada por los competidores. El éxito está en colocar negocios en
lugares no identificados por el competidor.
Una segunda estrategia es la segmentación del mercado que se puede
definir como la sumatoria de nichos o bien como una parte del mercado
que reúne características o perfiles especiales que lo diferencia de
otros grupos de consumidores. En otras palabras, es el proceso que
consiste en dividir el mercado total de un bien o servicio en varios
grupos más pequeños e internamente homogéneos.
Todos los mercados están compuestos de segmentos y éstos a su vez están
formados usualmente por subsegmentos y por nichos. Por ejemplo el
segmento de adolescentes puede dividirse aún más atendiéndolo a bases de
edad, sexo, o algún otro tipo de interés.
Un segmento de mercado está constituido por un grupo importante de
compradores. La segmentación es un enfoque orientado hacia el consumidor
y se diseñó para identificar y servir a éste grupo.
No existe una sola forma de segmentar un mercado, es por eso que se
deben probar diversas variables, solas y combinadas, con la esperanza de
encontrar la manera óptima de concebir la estructura del mercado. A
continuación se detallan algunas de las principales variables
utilizadas:
Segmentación geográfica
Requiere que el mercado se divida en varias unidades geográficas como
naciones, estados, condados, ciudades o barrios; se puede operar en una
o dos áreas, o en todas.
Segmentación demográfica
Es la división en grupos basados en variables demográficas como la
edad, el sexo, el tamaño de la familia, ciclo de vida, nivel de
ingresos. Una de las razones por la que se utiliza éste tipo de
segmentación es que las necesidades, deseos y tasas de uso están a
menudo estrechamente relacionadas con las variables demográficas.
Segmentación psicográfica
Aquí los clientes se dividen en grupos según su clase social, estilo
de vida o personalidad.
Segmentación por conducta
En esta segmentación los clientes se dividen en grupos según sus
conocimientos, actitudes, costumbres o sus respuestas a un producto.
El segmento ha de ser medible; es necesario cuantificar el número de
consumidores así como su consumo y tendencias.
Debe ser accesible, o sea, alcanzable y atendible de un modo rentable.
Además debe tener una rentabilidad potencial que justifique el riesgo
y los esfuerzos de inversión de la empresa.
La tercera estrategia del enfoque de mercado, se relaciona con la
diversificación de los mercados. Es muy común que las empresas centren
la mayor parte de su esfuerzo de mercadeo en una fracción del mercado en
el cual ha desarrollado una zona de confort, es decir un espacio en el
cual su función es la de tomar pedidos y que constituye su Pareto
comercial; un espacio en donde el esfuerzo es mínimo pero el potencial
también. Cuando esto sucede, llegó la hora de ampliar el horizonte
comercial de la empresa y de buscar nuevos mercados. Pero buscar nuevos
mercados no es tan fácil, particularmente si pretendo hacerlo sin
introducir los cambios en la organización de la empresa y en su cultura.
Para que ésta y las otras estrategias de mercadeo sean exitosas es
necesario contar con los recursos humanos y organizacionales necesarios.
La disyuntiva del empresario que logra comprender los mensajes que el
mercado le envía, es la de redireccionar la empresa o simplemente
sentarse a ver cómo éste destruye lenta pero gradualmente el esfuerzo y
trabajo de años.
Pero si el mercado jalona a la empresa hacia su consolidación o hacia su
destrucción, no es menos cierto que existe un factor adicional que puede
hacer estéril el esfuerzo de redireccionamiento, y es la incapacidad de
la empresa para ofrecer al mercado la oferta crítica necesaria (OCN), o
sea la capacidad de la empresa de atender un mercado y que es igual a la
cantidad de producto que su mercado demanda (DTP)[xxviii] en un período
determinado, dividido por la capacidad total de producción (CTP) en ese
mismo periodo, todo en unidades de producto.
OCN = DTPn / CTPn
Cuando el resultado es mayor que 1, la empresa no tiene capacidad
excedente para atender la demanda; cuando el resultado es menor que 1 y
tiende a cero, la empresa tiene capacidad instalada sobrante para
atender la demanda del mercado en el que está y por consiguiente debe
buscar la forma de cubrir el mercado que tiene o buscar nuevos mercados,
la clave está en que la empresa se convierta en una “creadora de
mercado”.
• El segundo enfoque se refiere a las estrategias de producto, de las
cuales me referiré a dos en particular:
Diferenciación de producto, que se puede lograr a través del diseño o de
los materiales que se utilicen para obtener el producto final. La
estrategia de diferenciación es una de las menos aconsejables porque son
rápidamente replicables por los otros oferentes del mercado, a menos que
logre introducir una estrategia flexible para hacerlo, es decir que la
diferenciación se convierta en un proceso continuo de innovación del
producto, ya sea a través del diseño o bien del mejoramiento, mezcla o
utilización de nuevos materiales.
Tal vez la mejor forma de diferenciación se logra cuando aprendo a leer
e interpretar las necesidades de los clientes porque el objetivo final
de la estrategia es que el comprador “sienta que el bien o servicio ha
sido diseñado y producido para él”
La otra estrategia de producto, se llama innovación y se tratará en el
Capítulo en el que se desarrollará el concepto que denomino V.I.A.
Para cerrar este capítulo, creo recordar desde la lejanía de mi baúl de
los recuerdos que en cierta ocasión me invitaron a formar parte de una
junta directiva de una empresa del sector de alimentos; en una de las
primeras reuniones de junta el gerente comentó que la empresa debía
aumentar dramáticamente las ventas para seguir siendo viable; frente a
esa afirmación uno de los miembros de junta preguntó que aumentar las
ventas ¿de qué? La primera reacción de los presentes fue la de decirle a
quien hizo la pregunta que Por qué preguntaba eso; que si acaso no
estaba claro que eran las ventas del producto que se fabricaba las que
se debían aumentar.
Días después, la pregunta que pareció un exabrupto se convirtió en la clave de la estrategia de crecimiento de la empresa. Al analizar la mezcla de producto se encontró que sería suicida incrementar las ventas del producto principal, ya que el mercado estaba dominado por un grupo de empresas de mayor tamaño que estaban canibaleando[xxix] el mercado; en tanto que los subproductos se veían no como una oportunidad del negocio sino como una carga que distorsionaba los costos. Y, justamente la respuesta a esa pregunta insensata (¿?) fue la que trazó el futuro comercial de la empresa ya que los subproductos eran susceptibles de adicionarles valor (diferenciación de producto) y de crear un nuevo mercado (diversificación de mercado), pero algo más interesante aún el mercado que se creó fue el de las tiendas de los pueblos de la periferia de Bogotá (nicho de mercado) y se llegó más lejos al establecer que el producto a vender debía de estar orientado hacia personas de bajos ingresos (segmentación de mercado), con lo cual de paso se mejoraría la dieta alimenticia de ese segmento de consumidores, dado el innegable poder nutricional de los subproductos.
Lo invito a reflexionar sobre el tema de este Capítulo, respondiendo a las siguientes preguntas:
¿Conozco realmente mi mercado?
¿Cuál es mi competencia?
¿Cuáles son los canales de distribución que estoy utilizando?
- Las grandes superficies
- El mercado minorista
- Puntos de venta propios
- Puntos de venta en alianza (Joint Venture)
- La franquicia
¿Por qué estoy utilizando esos canales, qué ventajas y desventajas
representa para mi empresa cada uno?
¿Cómo hacer inteligencia de mercados?
¿Cómo hacer benchmarking?
¿Qué estrategias estoy aplicando para comercializar mis productos?
• De mercado
- Nichos – segmentación – diversificación –
• De Producto
- Diferenciación – Diseño – Materiales –
¿Sé cuál es mi oferta crítica necesaria (OCN)?
Estudie todas y cada una de sus respuestas; someta el cuestionario a su equipo cercano y dialogue con ellos sobre la percepción que cada cual tiene. Piense la forma en que se pueden resolver los puntos vacíos del cuestionario. No olvide escribir las respuestas.
CAPÍTULO III
PIENSE EN SU EMPRESA DESPUÉS DE USTED
¿Mi empresa durará tanto como yo?
El paso de los años es inexorable y la juventud que nos acompañó con toda su energía y capacidad de riesgo, desaparece de manera progresiva. De esta afirmación, surgen dos preguntas:
¿Debo condenar a mi empresa, la obra de mi vida, a que decline como
yo?
¿Es que es inevitable que mi empresa envejezca conmigo?
Queramos o no llega un momento en la vida en el cual ya no somos capaces
de evolucionar como evoluciona el mundo a nuestro alrededor; llega un
momento en que la tecnología nos abruma y el riesgo nos asusta, cuando
esto sucede lo más común es que busquemos una “zona de confort” en la
cual nos sentimos cómodos y tranquilos porque dejamos de ser
protagonistas de nuestras vidas y motor de nuestra obra, para pasar a
ser simplemente espectadores de los hechos que se suceden a nuestro
alrededor, decisión que inevitablemente condena a mi empresa a ese limbo
de acción en la que decidí ubicarme.
El hombre en su esencia es un ser vanidoso y soberbio y le cuesta
trabajo aceptar no solamente sus equivocaciones sino que con el tiempo
inevitablemente se disminuye tanto la vista, como la visión que tenemos
de la vida y del negocio.
Cuando todo lo anterior se da y llegamos a esa condición de manera
inexorable, es el momento de hacernos las siguientes preguntas:
¿Cuándo debo retirarme?
¿Quién será mi sucesor?
¿Cómo quiero que sea mi empresa después de mí?
¿Tengo claro el papel de mi familia en mi empresa, ahora y después de
mí?
¿Cuándo debo retirarme? Qué difícil es aceptar que tenemos que hacernos
esa pregunta, pero más difícil aún es lograr una respuesta y es que el
ser humano además de soberbio y vanidoso vive lleno de lo que los
psicólogos llaman “los apegos” es decir de una serie de
condicionamientos que determinan su forma de vida y que como forman
parte integral de ésta, no puede abandonar.
Empiece por observar su comportamiento diario y cuando de manera abierta
se de cuenta que ya no es acatado como antes, que su memoria no le es
fiel o bien que siente que no tiene la capacidad que tenía unos años
atrás para resolver los problemas o que cuando le hablan de cambios
considera que no vale la pena hacerlos porque “yo vengo haciendo hace
años lo mismo y me ha dado resultado”, llegó el momento de planear el
retiro por la puerta grande por donde siempre entró.
Pero antes de decidir el momento, hay que resolver los otros
interrogantes ¿Quién será mi sucesor? generalmente, cuando nos hacemos
esta pregunta descubrimos que no tenemos un segundo a bordo porque nos
consideramos inmortales o porque nadie hacía las cosas como creíamos que
debían de hacerse o simplemente porque educamos a nuestros hijos para un
mejor futuro, pero fuera de la empresa. Ni ellos ni nosotros
comprendimos que el verdadero mejor futuro estaba en la oportunidad de
hacer de la empresa familiar un emporio de riqueza y bienestar, en
permanente evolución.[xxx]
¿Pero cuál es la respuesta? Pues no es fácil resolver algo que debimos
definir desde el momento en que la empresa se convirtió en el “modus
vivendi familiar”. Para facilitar la respuesta podemos hacernos algunas
otras preguntas, como por ejemplo: ¿Quién es la persona que mejor me
interpreta en la empresa? ¿Quién es la persona que ha demostrado
capacidad para ver el futuro de la empresa? O, ¿Quién es la persona que
más confianza me genera? Sin embargo, es importante excluir de este
portafolio de preguntas, una que es muy común hacernos: ¿Quién es la
persona que me sigue la corriente? ¿Aquella con la que no tengo
enfrentamientos porque siempre me dice sí? Y, digo que hay que excluirla
porque es la única pregunta que no me debo hacer cuando trate de escoger
a mi sucesor, simplemente porque esa persona no es más que un camaleón
que disfraza sus sentimientos y vende con facilidad sus objetivos. ¿Se
imagina usted su empresa, la obra de su vida, en manos de una persona
que solo piensa en “sentirse cómodo” con todos y con todo?
La escogencia del sucesor, suele ser uno de los pretextos que más demora
la decisión de la salida, porque de ella depende el futuro; futuro que
imaginó hace muchos años, que fue el norte que guió a la empresa hasta
la situación en que se encuentra pero que por fuerza de los hechos
empezó a ser pasado.
¿Tengo idea de lo que será mi empresa después de mí?
Continuemos con el proceso que implica la salida del gestor de la
empresa bajo las condiciones planteadas al comienzo del capítulo. A las
preguntas ¿Cuándo retirarme? ¿Quién me reemplazará? Sigue otra cuya
respuesta tiene el mismo nivel de complejidad: ¿Cómo quiero que sea mi
empresa después de mí? Generalmente la tendencia es al continuismo, pues
lo más natural es que yo desee que las cosas no cambien cuando me retire
del manejo de la empresa que durante muchos años fue mi razón de vida;
es usual que nos opongamos a que un extraño “destruya lo que tanto me
costó construir”; sin embargo, el éxito de la sucesión está en que la
persona seleccionada aporte una nueva dinámica de forma tal, que el
relevo sea una oportunidad de relanzamiento del enfoque empresarial,
centrado en los cambios que durante años aplazamos y que las condiciones
del mercado permanentemente cambiantes exige.
Y, entre tanto ¿qué papel juega la familia en todo este proceso?. El
concepto de empresa de familia, involucra de manera inevitable a todos y
cada uno de los integrantes del núcleo familiar y cuanto más complejo
sea éste, es decir cuantos más grados de consanguinidad estén
involucrados, más difícil es definir el papel que cada cual juega en un
eventual nuevo esquema de la empresa, con o sin el gestor. Pero si el
nivel de dificultad se profundiza con los grados de consanguinidad, es
aun mayor cuando la sociedad la integran dos familias sin vínculo de
consanguinidad o cuando a la familia ingresan los cónyuges de los hijos;
como dice jocosamente un prestigioso empresario de una empresa de
familia: “no hay nada más peligroso que un yerno con ideas o una nuera
con necesidades”. Claro que aunque a manera de chiste, se trata
justamente de lograr que la incorporación a la familia de personas sin
grado de consanguinidad, se haga con los menores traumas posibles y sin
que se constituya en una amenaza para nadie.
Hace un par de años el futuro de una empresa muy bien manejada, con
dificultades pero con un plan estratégico definido, estuvo a punto de
irse a pique después de veinticinco años de gerencia alternada entre uno
y otro socio, cuando los hijos de cada uno ingresaron y, aunque con
aptitudes similares, tenían visiones distintas de la empresa, lo cual
empezó a originar fricciones entre las dos familias que hasta entonces
eran muy buenas amigas, amistad gestada durante más de cinco lustros de
trabajo hombro a hombro.
El conflicto llegó al extremo de pretender disolver la sociedad pero eran conscientes de las fortalezas de la empresa; pensaron entonces en que cualquiera de los dos vendiera su parte al otro, pero no se pusieron de acuerdo en el precio y no pudieron (quisieron) pagar la valoración por un tercero. Después de muchas dificultades, el problema se resolvió cuando decidieron elaborar un acuerdo en el cual definieron el papel de cada familia y de cada miembro en la empresa.
Aunque la fisura en las relaciones no se subsanó, se llegó a una
lógica del manejo de la empresa, en el cual primó el interés económico
sobre cualquiera otro, gracias al acuerdo firmado.
La respuesta a la pregunta ¿qué papel juega la familia en todo este
proceso?, se llama Protocolo de Familia, nombre que define un proceso
mucho más complejo de lo que su definición literal simple pueda
significar
Pero ¿qué es realmente un Protocolo de Familia (PF)?. Ante todo es un
acuerdo dinámico[xxxi] de voluntades que establece los principios que
garantizan la continuidad de la empresa, anticipando cualquier conflicto
o discrepancia que pueda surgir entre los miembros de la familia y
estableciendo los mecanismos para la solución de las controversias entre
ellos, conservando sus principios básicos.
El protocolo de familia (PF) permite definir el papel de los miembros de
la familia dentro y fuera de la empresa, la sucesión del gestor, la
remuneración de los miembros de la familia, para lo cual regula las
relaciones económicas y profesionales entre los miembros de la familia
que tienen la condición de socios y la empresa, además establece los
principios que regulan su gestión y organización.
Para la elaboración del protocolo de familia (PF) es indispensable la
colaboración y participación de todos los miembros de la familia.
En términos generales, un Protocolo de Familia (PF) debe contener los siguientes capítulos:
• Introducción
• Pactos Sociales o Estatutarios
• Pactos Para-Sociales o Extra-Estatutarios
• Órganos De Carácter Familiar
• Cláusula De Cierre.
Los pactos sociales o estatutarios tienen efectos frente a terceros, en tanto que los pactos para-sociales o extra-estatutarios, contemplan aspectos que inciden en la vida de la empresa familiar tales como: acceso y salida de socios de la empresa familiar y del gobierno de la empresa; sucesión, pactos intrafamiliares y solución de conflictos, entre otros.
El Consejo de Familia
Por lo interesante del tema voy a extenderme un poco en el tema de los
Órganos de Carácter familiar, que básicamente son: la Junta de Familia,
el Consejo de Familia y dos comités que son los que realmente llaman mi
atención: El Comité de seguimiento del Protocolo de Familia (PF), en
cuyo seno se deben crear dos subcomités: el de formación y entrenamiento
de los miembros más jóvenes de la familia y el de retribución. De estos
temas el que siempre me ha apasionado aunque ha sido una de mis grandes
frustraciones, es el de la formación y entrenamiento de los más jóvenes
de la familia, tarea que debe empezar desde la niñez, creando en el niño
sentimiento de pertenencia hacia la empresa. No podemos esperar que un
adolescente se involucre en las tareas de la empresa, si no hemos creado
este hábito en la niñez y no podemos pretender que el hombre maduro se
sienta parte de la empresa, si no hemos creado cultura empresarial
familiar, desde la adolescencia.
Nunca olvidaré el caso de un buen amigo empresario que un día se quejaba
con mucha pena de la indiferencia de sus hijos por la empresa. Decía el
empresario en medio de su dolor ¿en qué fallé? les di todo: buena vida,
excelente educación y ahora cuando les pido que formen parte de la
empresa, me responden que “eso no es para ellos”, que sus objetivos
están fuera de la empresa.
Testigo de la queja, le pregunté a mi amigo qué había hecho él para
que sus hijos niños y posteriormente adolescentes se encariñaran con la
empresa y continué preguntándole que cuantas veces los había llevado a
que conocieran el manejo de la empresa y me respondió: “pues realmente
como solo podían trabajar en las vacaciones y estas eran para descansar
y pasear con ellos pues nunca se me ocurrió que debía involucrarlos en
el día a día de la empresa desde niños”. Entonces le respondí: este no
es el caso de cría cuervos y te sacarán los ojos; es el caso de ¿cómo
querer lo que no se conoce? Terminando la conversación descubrí que no
solo no los llevó nunca a conocer la “máquina de bienestar familiar”,
sino que además llevaba a la casa los problemas del día a día, con lo
cual los hijos solo tenían la imagen de una empresa que expoliaba
emocionalmente a su padre.
El tema de la retribución es tan complejo, que puede determinar la
viabilidad o inviabilidad de la empresa familiar. No puede ser, ni debe
ser lo mismo la retribución o compensación de los familiares vinculados
o no a la empresa, en los diferentes períodos de maduración (inicio,
fortalecimiento, consolidación); sin embargo sí deben existir los
siguientes principios fundamentales, por lo menos:
1. A trabajo igual, igual remuneración, sin importar si quien desempeña
las funciones es o no miembro de la familia. La igualdad entre los hijos
y entre los demás familiares, se debe dar por fuera de la empresa y sin
comprometer sus recursos.
2. La empresa es un negocio y no un centro de bienestar social familiar.
La planta de personal no debe crecer por necesidades familiares, no
importa las que ellas sean, sino por la necesidad del negocio y su costo
debe tener relación con los costos del mercado.
3. Cree un fondo, tomando una parte de la retribución a los familiares,
para atender a las necesidades extra laborales, de la familia, tales
como las calamidades domésticas o gastos extraordinarios urgentes que no
tengan que ver con el mejoramiento simple de la calidad de vida de los
familiares per sé.
4. No vincule, no confunda, ni arriesgue el patrimonio familiar, con el
de la empresa. Sin embargo, no cree aquél a expensas de éste.
5. No le haga trampa a la empresa ocasionándole gastos y expensas
familiares que no tienen qué ver con el negocio.
6. No evada la afiliación, sobre valores reales, de los miembros de la
familia vinculados a la empresa a los sistemas de seguridad social y
salud.
En cuanto al Código de Conducta, es un tema que se tratará en el
CAPÍTULO XI.
En resumen, la estrategia más efectiva para enfrentar las situaciones
que origina la empresa familiar frente al gestor, a sus hijos y a los
miembros de la familia, tanto natural, como política (yernos, suegras,
cuñados, etc.) podría sustentarse en tres estructuras correlacionadas y
en dos órganos de apoyo que permiten direccional el futuro de la empresa
en dos aspectos cruciales: las nuevas generaciones y la retribución de
los vinculados y no vinculados.

En el diagrama anterior, se condensa todo lo que mencioné en los
párrafos precedentes.
El relevo generacional debe ser una oportunidad de refrescar el estilo
de gerencia y de redireccionar la estrategia comercial y en general el
enfoque del negocio, retomando las respuestas a las preguntas ¿Cuál es
mi negocio?, ¿Cuál es mi mercado?
Hasta ahora me he referido a la salida del empresario por terminación de
su ciclo vital; sin embargo, hay otra situación que amerita el retiro o
por lo menos un redireccionamiento del estilo de gerencia omnipresente
del gestor y es cuando enfrenta la situación planteada en los capítulos
I y II de este libro, pero no encuentra las respuestas, ni mucho menos
el camino de salida. Esta situación es más compleja que la del retiro
por terminación del ciclo vital ya que no puede ser programada, ni da
espera, como sí puede suceder con aquella.
Haga una pausa en la lectura de los demás capítulos y reflexione sobre
los temas de éste respondiendo las siguientes preguntas:
¿Mi empresa durará tanto como yo?
¿Cuándo debo retirarme?
¿Quién será mi sucesor?
¿Cómo quiero que sea mi empresa después de mí?
¿Tengo claro el papel de mi familia en mi empresa, ahora y después de
mi?
¿Tengo o he pensado en tener una Junta Directiva?
Si la tengo, ¿estoy satisfecho con el papel que juega en la empresa?
Si no la tengo, ¿Por qué no la he nombrado? ¿A quiénes nombraría y
porqué?
¿He promovido la elaboración del Protocolo de Familia?
Si no, ¿por qué no lo he hecho?
No es necesario que responda de inmediato a este cuestionario. Sáquele
tiempo y hágalo con cabeza fría. Cada quien tiene un “mejor amigo”
converse con él sobre estos temas.
Si tiene el valor suficiente, reúna a la familia para dialogar sobre el
tema. escuche, no trate de imponer su criterio, ni su punto de vista.
Recuerde que usted no es eterno y sin importar la edad, lo único cierto
es que usted tendrá que morirse, ¿quiere condenar a su empresa a la
desaparición cuando usted muera? Nadie, ahora, ni en los próximos años,
ni nunca puede llevarse nada de lo que logró, ¿prefiere dejar a la
deriva sus logros antes que organizar su partida? ¿Ha pensado en que su
nivel de estrés o el abuso de la maquinaria con la que lo dotó el
creador puede fallar?
Elaborar un Protocolo de familia, no es fácil por eso le recomiendo que
acuda al apoyo de un experto, no deje a su familia y a su empresa sin
definir qué pasará después que usted se vaya.
CAPÍTULO IV
EL TIEMPO ES ORO, UTILÍCELO BIEN
¿Lo urgente me impide atender lo importante?
Desde hace muchos años vengo sosteniendo que, en general, los empresarios PYME trabajan con “chorros de adrenalina”.
Es usual que los empresarios de la pequeña y mediana empresa, con
contadas excepciones, desarrollen una desenfrenada actividad en las
quincenas, buscando los recursos necesarios para pagar la nómina, los
proveedores y todos los compromisos de la empresa; después de la
exhaustiva tarea el empresario suele sentirse totalmente realizado y
“listo para emprender la misma tarea en la siguiente quincena”. Así
mismo, es muy común encontrar empresarios que reciben una visita para
conversar de un negocio y que prácticamente no tienen tiempo para
atender a la visita porque están respondiendo dos y hasta tres teléfonos
(sin incluir los dos celulares que suelen tener). Cuando uno los oye,
hablan de lo divino y de lo humano y, atienden dos y tres cosas a la
vez, en un derroche de energía envidiable; obvio que después de cada
conversación telefónica viene un grito llamando a fulano o a zutano,
para darle las instrucciones del caso, es a esto a lo que denomino
trabajar con chorros de adrenalina.
También es usual que cuando se invita al empresario a un seminario o a
una reunión, lo primero que diga es: que no sea un viernes porque es un
día “muy complicado” y agrega, ¿no ve que es el día de los pagos y del
recaudo de la cartera?
Pero hay algo que realmente exaspera y es que cuando se invita al
empresario para que participe de un programa de planeación o de
redireccionamiento estratégico, dice “no tengo tiempo” o da otra
respuesta mas desconcertante aún: “No puedo porque tengo que trabajar”.
Tales ejemplos describen a los empresarios del tipo “guardia forestal”
que cuida los árboles pero descuida el bosque.
Generalmente estos empresarios terminan el día totalmente agotados,
irascibles y con ganas de “un trago” que en ocasiones no se toman porque
descubren que no tienen con quien tomárselo.
Si usted quiere saber en qué gasta su tiempo haga un simple ejercicio:
Cada día durante quince días hábiles, apunte rigurosamente todo lo que
hace durante cada uno de los quince días, utilizando la siguiente matriz
de administración del tiempo [xxxii]:

Cuadrante 1 [C1]: Está caracterizado por actividades que de no ser
atendidas, veríamos amenazada nuestra existencia hoy: proyectos con
fechas de cierre y con tiempo límite, vencimientos, resolución de
problemas inmediatos, etc. Toda actividad que presiona sobre nosotros y
signifique una gestión orientada a resolver problemas, enfrentar crisis,
etc.
Cuadrante 2 [C2]: Este cuadrante contiene a aquellas cuestiones que si
bien están más lejanas en cuanto a horizonte de tiempo para su
resolución, son las que permiten nuestro aprendizaje y mejora a futuro.
En alguna medida, aprender significa sacrificar parcialmente nuestro
bienestar actual en la búsqueda de un mejor futuro. Ejemplos: planificar
mejoras, capacitar, prevenir riesgos, anticiparse a tendencias, resolver
conflictos antes de que se transformen en crisis, descanso y
recuperación de energías personales, etc. Lo importante, no urgente,
representa el desarrollo de las capacidades para mejorar la respuesta a
desafíos futuros. Además este cuadrante, y lo que coloquemos en él,
determina a todos los demás: sin lo Importante, no puede haber lo
urgente. Poner primero lo primero, (es decir lo Importante), será
nuestra consigna. Como estas cuestiones están más lejanas en el tiempo
para su resolución, no presionan sobre nosotros, sino que nosotros
debemos presionar sobre ellas.
Pero también invertimos tiempo en actividades y tareas que no
corresponden a los cuadrantes [C1] o [C2].
Llamaremos Roba tiempos a estos verdaderos consumidores de nuestra
energía, las actividades ubicadas en los cuadrantes [C3] y [C4]
Cuadrante [C3]: Lo componen todas las interrupciones, imprevistos,
reuniones no planificadas, etc. En general, representan deseos y
necesidades de los demás que se transforman en solicitudes explícitas
hacia nosotros y nos distraen de las tareas de los cuadrantes [C1] y
[C2]. Ceder a estas solicitudes es una tentación constante, ya que de
ellas deriva muchas veces nuestra popularidad y aceptación frente a las
demás personas, aunque podemos comprobar que el costo de ceder,
significa postergar nuestros deseos y aspiraciones.
Cuadrante [C4]: Actividades de evasión, trivialidades, ocio no
planificado, pérdidas de tiempo, etc. Muchas veces, pasar demasiado
tiempo en este cuadrante puede acarrear una crisis por falta de
previsión y preparación adecuada para enfrentar nuestros problemas. La
indiferencia o la culpa son subproductos emocionales resultantes de este
cuadrante.
Todas las personas - al igual que las organizaciones -, acabamos en
mayor medida, transformándonos en el objeto de nuestra atención,
recorriendo un trayecto de profecía autocumplidora: Si dedicamos la
mayor parte de nuestro tiempo a pilotear tormentas y manejar crisis, es
probable que sólo por azar podamos navegar en aguas calmas. Y, esto es
lo que habitualmente sucede cuando no conseguimos superar la tendencia a
atender sólo lo urgente dejando de lado lo importante.
Para superar esta riesgosa tendencia, es necesario revisar primero
algunos paradigmas que regulan nuestra actividad, esquemas de
interpretación de la realidad. Particularmente, aquel que entiende que
ocuparse de planificar el futuro es un privilegio reservado a personas
“exitosas” que atraviesan una circunstancia tal, que les permite
disponer de tiempo y recursos suficientes para hacerlo.
En verdad, este razonamiento invierte peligrosamente los términos.
Porque el éxito de una persona u organización no deriva de su
circunstancia actual, sino que más bien su circunstancia actual, es el
resultado de su comportamiento anterior. Y si observamos a quienes
atraviesan hoy circunstancias exitosas, veremos que dedicaron ayer un
espacio central para ocuparse de lo importante, además de atender lo
urgente.
Por lo tanto, la prioridad de quien aspire a alcanzar efectividad, es
responsabilizarse por construir desde hoy, los pilares de su futuro.
Paradoja: “Lo que resulta verdaderamente urgente, es ocuparse de lo
importante”.
Al hacer el ejercicio anterior, puede dar respuesta a la pregunta ¿cómo
distribuyo mi tiempo? Pero, ¿cual es la importancia de conocer cómo
distribuyo el tiempo? Dice un viejo adagio popular que el tiempo es oro
y en verdad que es una afirmación irrefutable; si realmente fuéramos
conscientes de la importancia del tiempo, no lo desperdiciaríamos como
suele suceder.
Si usted realiza el ejercicio antes mencionado y pondera el tiempo que
le dedica a cada actividad, podrá saber cómo y en qué utiliza su tiempo;
preocúpese si la mayor parte del tiempo la está utilizando en
actividades que están en el cuadrante de lo no importante y no urgente,
si este es su caso usted es un “despilfarrador de tiempo”. Por el
contrario, si su actividad se ubica en el cuadrante de lo Importante no
urgente, usted es el mayor “inversionista de su tiempo”. En todo caso,
si quiere ser un verdadero administrador del tiempo, acostúmbrese a
utilizar una agenda y las hay de todo tipo desde las de papel a la
usanza del siglo pasado, pasando por las Palm, los celulares, sin
olvidar los servicios de Outlook, Yahoo, Gmail y otros proveedores de
servicios de Internet. Pero ¿Por qué es importante ser un socio del
cuadrante dos de la matriz de tiempo? la respuesta es elemental:
significa sacrificar parcialmente nuestro bienestar actual en la
búsqueda de un mejor futuro; es planificar mejoras, crear nuevas
competencias, prevenir y aceptar riesgos, anticiparse a tendencias,
resolver conflictos antes de que se transformen en crisis y, utilizar el
tiempo para actividades de descanso y recuperación de energías
personales; pero lo más importante, es la mejor forma de evadir las
actividades roba tiempos.
La magia del tiempo, cuando se utiliza positivamente, ejerce una
influencia decisiva no solo sobre los resultados de la empresa, sino en
la construcción de un plan de vida, enfocado en los resultados, en donde
el uso racional y efectivo del tiempo, es el principal componente.
Con todo lo anterior no quiero decir que la única razón de ser es
trabajar, trabajar y trabajar, por el contrario el uso racional del
tiempo implica un tiempo para todo, aún para descansar, para compartir y
tal vez lo más importante para ser responsable socialmente; cuanto más
exitoso sea usted, más es su deuda con la comunidad que le permitió el
éxito y contribuyó a éste, aceptando sus productos o servicios.
¿Comprendió por qué el tiempo es oro? Pero lo más importante, ¿ha
reflexionado sobre el uso del tiempo? Reflexione respondiendo estas
preguntas:
¿Tengo una agenda?
¿Cómo distribuyo mi tiempo?
¿Cuánto dedico a lo importante y cuanto a asuntos de trámite?
¿Cuánto tiempo dedico a “pensar” en mi empresa?
¿Lo urgente me impide atender lo importante?
No deje de escribir sus respuestas.
CAPÍTULO V
SU EMPRESA NO ES UNA ISLA
Piense globalmente, actúe localmente
El mundo se ha ido achicando y las barreras entre naciones cada día son
más sutiles, al menos en lo que corresponde a la actividad económica y
su empresa realiza una actividad económica. La revolución del siglo XXI
está marcada por el impacto de las tecnologías de información y
comunicaciones, conocida como TICs no solo en las relaciones entre las
empresas, sino entre las personas y los países. Estamos enfrentando la
creación de una “sociedad global”.
La sociedad global, se ha venido construyendo a través de la eliminación
de las barreras comerciales y de movilidad de las personas, consignadas
en los Tratados de libre comercio, pero para entender el alcance de los
TLC que Colombia ha negociado, está negociando y seguirá negociando es
indispensable comprender el siguiente diagrama:
En él se condensa el ciclo por el cual tienen que atravesar, casi de
manera inevitable, las economías, los mercados, las empresas y la
sociedad de cualquier país.

En ese orden de ideas, ¿qué significa la globalización de las economías?
Una entre muchas definiciones es que la globalización no es más que la
eliminación de las fronteras nacionales, la eliminación gradual,
progresiva y sistémica del concepto de Estado – Nación, y su reemplazo
por instrumentos supranacionales tales como la OMC – Organización
Mundial de Comercio – o por corporaciones transnacionales que, muchas
veces, tienen ingresos superiores al PIB[xxxiii] de muchas naciones.
Esta es la primera de las tres realidades que condicionan el mundo
actual.
La segunda es la apertura de mercados. En la medida en que las barreras
físicas tienden a desaparecer, surge la necesidad de eliminar las
barreras que entraban el comercio entre países, lo cual conduce a la
eliminación de las barreras arancelarias – aranceles – y para
arancelarias: medidas fitosanitarias, certificados de origen, normas
laborales, producción limpia, normas de calidad, etc. Estas dos clases
de barreras son las que se negocian en los Tratados de Libre Comercio.
La tercera de las realidades mostradas en el gráfico, tiene que ver con
la capacidad de las empresas para pensar globalmente y actuar
localmente; una empresa de clase internacional no es aquella que exporta
una buena parte de su producción, es ante todo aquella empresa que puede
hacerle frente con éxito a la competencia extranjera en sus mercados
naturales, para lo cual debe “crear un pensamiento estratégico”
fundamentado en producir lo que los mercados demandan, al precio que ese
mismo mercado determina, en cantidades y con la oportunidad suficiente
para no permitir que la competencia la desplace y que utiliza su ventaja
como apalancamiento para incursionar con éxito en los mercados
internacionales.
La sumatoria de las tres variables mencionadas ha condicionado la
creación del concepto de Sociedad Global, en la cual la cultura y el
conocimiento han sufrido una profunda transformación que está induciendo
la creación de un nuevo ser humano universal[xxxiv].
Recuerdo que en alguna ocasión conversando con una empresaria, me dijo
que quería internacionalizar su empresa y que estaba en contacto con
Proexport[xxxv], para participar en su programa Expopyme[xxxvi], porque
ella quería exportar. Le pregunté cómo estaban sus productos en el
mercado – producía ropa informal masculina – y me respondió que
justamente por eso quería exportar, porque consideraba que la
“competencia desleal” de productos extranjeros la estaba matando. Nos
sentamos a conversar y después de un largo dialogo, de esos que
requieren de mucha paciencia y entrega, de analizar su situación,
llegamos a la conclusión que antes de exportar, debía de
internacionalizar su empresa. La razón por la cual estaba siendo
desplazada de su mercado natural era simplemente porque no estaba
vendiendo lo que éste le exigía, pero además la calidad de sus productos
se había deteriorado porque su estrategia para sobrevivir la centró en
desmejorar la calidad para rebajar precios y así competir con los
productos del exterior. Mi amiga no se había dado cuenta que cuanto más
“ahorraba” comprando insumos y materias primas de baja calidad, más se
empobrecía.
Organizamos entonces un “plan de acción de cinco puntos: 1.- Identificar un nicho de mercado, el cual encontró en la ropa para el sector de la salud; 2.- Innovación en procesos y productos, para lo cual se introdujeron algunos equipos básicos de control numérico, en las máquinas que eran clave para la nueva producción y que podrían ser cuellos de botella; Así mismo, se buscó un nuevo proveedor de insumos que garantizara la calidad que el mercado demandaba; por último, contrató una diseñadora y se firmó un contrato para el corte de los materiales con una empresa amiga que tenía subutilizado unos equipos de corte por computador; con lo cual se ahorró el 10% del costo de los materiales por una mejor distribución de los moldes en el corte. 3.- Se introdujo la cultura de la información a través de un sistema administrativo que le permitió llevar un control riguroso de los procesos y sus costos. 4.- Se capacitó al personal y se cambió su retribución, introduciendo el concepto de salario variable, por resultados; 5.- Por último, se hizo un plan de mercadeo, que permitió la rápida venta de la nueva producción, a través de una red de almacenes especializados, ofreciéndole a estos la garantía de cero inventario en sus bodegas y la entrega oportuna, en 24 horas de los pedidos en firme.
Pasados dos años, se consolidó como una de las empresas proveedoras
de ropa para el sector salud y empezó a organizar su plan de mercadeo
exportador, que la llevó a hacer otras innovaciones incursionando en la
fabricación de ropa con material desechable, para exportar a USA y a la
UE.
En esta última fase, recibió la asistencia técnica de una empresa
especializada en investigar patentes que ya han vencido y que son de
libre acceso para la comunidad empresarial.
Algunos llaman al mundo actual la “aldea global” y tiene mucho sentido
porque como en las antiguas aldeas de la edad media y del comienzo de
nuestra era post colonial, los habitantes de una aldea o de uno de
nuestros pueblos, conocía en detalle lo que pasaba no solo en lo público
sino en lo privado. Hoy, no solo es la necesidad de estar bien
informados de lo que pasa en el mundo (todo empresario debe “sacar
tiempo” para informarse del diario acontecer no solo a través de la
prensa, la radio o la televisión sino a través de la Internet y de
medios de comunicación especializados), si no de lo que pasa en nuestro
negocio. La tendencia de los precios internacionales de nuestras
materias primas, la moda, la situación política, el desempleo y las
tasas de crecimiento de los países con los cuales comercializamos
nuestros productos, (incluyendo el de nuestro país), determinan el
comportamiento de los mercados y por ende de nuestras empresas. China,
India, Pakistán, están tan lejos como lo que demora un vuelo comercial o
lo que es más impactante, a la distancia de una página Web o de un
portal de negocios.
Las TICs[xxxvii], así como los avances en la aviación comercial, han
estrechado dramáticamente los espacios geográficos y los kilómetros
están siendo cambiados por los bits[xxxviii] y por los mega
hertzios[xxxix]. Bajo este nuevo paradigma de la información nada es
extraño a nadie, no importa dónde esté o dónde se produzca la
información, los hechos están ahí en el mismo momento en que se producen
y lo peor que me puede pasar es no enterarme de lo que sucede, cuando
sucede, sin importar dónde, ese es el efecto de la globalización.
Deténgase en la lectura y reflexione sobre los siguientes interrogantes:
(Escriba las respuestas que usted le da a las preguntas que le
propongo).
¿Conoce el concepto de empresa internacional?
¿Piensa que su empresa puede serlo?
¿Ha pensado cómo impactaría a su empresa los productos de otros países?
¿Es usted de los que piensa que lo pasa en la China nada tiene que ver
con su empresa?
Trate de responderlas y entenderá que su empresa no es una isla.
Responda además, estas otras preguntas:
¿Conoce el entorno de su empresa? ¿Cuál es?
Globalización, apertura e internacionalización, ¿Sabe qué significan?
¿Sabe realmente qué son los tratados de libre comercio (TLC)?
CAPÍTULO VI
GERENCIE CON VISIÓN DE FUTURO
¿Tiene sentido planear a largo plazo?
Los profetas del pesimismo aseguran que lo único cierto en el largo
plazo es que estaremos muertos. Eso justamente es lo que le pasará a su
empresa si sólo tiene tiempo para la administración del día a día, sin
previsión, ni proyección del futuro.
A mí particularmente siempre me ha parecido un ejercicio aburrido el de
sentarme a pensar sobre mi empresa, dentro de dos, tres, cinco o más
años, especialmente cuando no existe seguridad jurídica, cuando lo único
cierto es lo incierto. Y, es que el problema es justamente ese ponerme a
pensar, eso no tiene nada que ver con la visión estratégica del negocio.
Planear estratégicamente, es convocar a todos los estamentos de la
empresa para que a través de un ejercicio conjunto visualicen la empresa
que todos quieren; la que es hoy, la que será mañana y la que en función
de las exigencias del mercado tendrá siempre un producto al precio, en
las cantidades y en el momento justo, en que éste lo demande.
Dice Humberto Serna[xl]: “La acción sin planeación tiene el riesgo de
ser un ejercicio desordenado y sin norte, pero la planeación sin acción
es, casi con seguridad, el comienzo del desastre de las empresas”.
Pretender dirigir una empresa sin saber hacia donde la quiero llevar, es
como conducir un automóvil con los ojos vendados por una autopista, sé
cuando donde empecé pero no a donde voy a llegar, si es que logro llegar
a alguna parte.
La ejecución de lo planeado es un ejercicio riguroso que implica la
fijación de metas concretas, medibles y realizables. Debo distinguir
entre un sueño, un deseo y una estrategia y la única forma de hacerlo es
definiendo un qué (qué voy a hacer) un cómo (cuáles son las herramientas
que tengo para hacerlo) y un cuando (no algún día, sino en tal día). Una
estrategia que no se ejecuta es un ejercicio demasiado costoso e
improductivo que solo genera frustración.
Acostumbrado a manejar equipos de trabajo, al llegar a una empresa y
plantearle a la gente mi estilo y la forma de pensar y de actuar que me
caracterizaba, les entregaba una caricatura, en la cual aparecía en el
primer cuadro un niño que se hacía la siguiente reflexión: estoy cansado
de ser un perdedor; no entiendo por qué todo el mundo me gana; en el
siguiente cuadro el niño toma una decisión: No voy a volver a fracasar,
voy a ser un triunfador; en el cuadro número tres el niño ve un manzano
muy frondoso y en particular una hermosa manzana que llamó su atención;
mirando la manzana, dice: quiero esa manzana y nadie me la va a quitar;
en los cuadros cuatro y cinco el niño se acuesta debajo del árbol y se
repite quiero esa manzana, quiero esa manzana; de pronto en el cuadro
seis aparece una niña con una escalera con la cual se trepa al árbol y
toma la manzana; en el último cuadro, la niña desconcertada se pregunta:
¿Por qué fracaso, mientras otros triunfan?
La respuesta es simple: La diferencia entre el niño que deseaba la
manzana y quien la tomó se llama acción
La cultura de la ejecución, está íntimamente relacionada con el estilo
de gerencia que usted ejerce o más bien de acuerdo con la clase de
gerente que usted es. “Hay una gran diferencia entre dirigir y presidir
una empresa”[xli] Las personas que presiden tienen un estilo basado en
delegar o, mejor, en transferir funciones a otros sin preocuparse por
las acciones cotidianas y no enfrentan o más bien evitan las situaciones
difíciles, tienen aversión al cambio, al compromiso y por ende a la
acción; son lo que yo llamo espectadores de su propia película. En tanto
que, quien dirige tiene una participación activa en la ejecución de la
estrategia e inclusive en el desarrollo de algunos detalles que son de
mayor significado. Este tipo de gerente no necesariamente es el que
termina haciendo que la minucia se vuelva el centro del negocio, ni
mucho menos que deje de delegar, por el contrario, es el que se “unta de
la gente” el que enfrenta los problemas y el que ve las oportunidades y
las prioriza, en otras palabras que no tiene aversión al riesgo.
Si usted quiere ser un gerente efectivo ejerza un liderazgo que se
oriente hacia los resultados; conozca a fondo no solo el negocio
(capítulo I), si no exactamente el personal con el que trabaja y vea en
él un instrumento de sus propios resultados o más bien un socio que no
una amenaza. El líder comprometido con los resultados debe también ser
obsesivo con las metas a las cuales debe hacerle seguimiento permanente;
recuerde que solo lo que se puede medir le va a garantizar los
resultados que busca. Por último tenga en cuenta que los resultados son
la consecuencia de la participación y compromiso de “un equipo”, sea
generoso con la gente que le ayudó a cumplir las metas y más generoso
aún con aquellos que fueron más allá; pero así mismo no le dé temor de
indagar por los que no cumplieron, si les falta capacitación
ofrézcasela, piense que está invirtiendo en su empresa, si sencillamente
es la gente en el lugar equivocado, introduzca los correctivos
necesarios, pero hágalo usted, no delegue esta responsabilidad. De todas
formas cuando las metas no se cumplan de manera reiterativa, además de
los análisis anteriores, piense si es usted el piñón del engranaje que
no funciona. Si es usted el que no está dando la talla (capítulo III).
“El papel del líder no es simplemente verificar que se cumpla el plan.
Debe incitar a toda la organización a pensar estratégicamente para
construir y ejecutar el plan”[xlii].
Elaborar una estrategia como lo definió Henry Mintzberg[xliii] “debe ser
un trabajo en el cual la empresa captura lo que ha aprendido y lo
convierte en una visión de la dirección que va a seguir. El ejercicio de
planeación estratégica no inventa la estrategia, sino que articula y
codifica la visión que está en la mente y en la experiencia de los
miembros del equipo y la convierte en programas aplicables”.
¿Pero para qué tomarme el trabajo de “creer en la gente” que trabaja
conmigo; ¿Para qué pensar en el futuro, si el presente es lo
suficientemente incierto como para no gastar el tiempo pensando en el
mañana lejano y aún más incierto? Pues la respuesta es tan sencilla como
decir que si el pasado no existe y el presente es no solo incierto sino
efímero, pues solo el futuro puede ser el fundamento de lo que yo haga
hoy; o bien tan compleja como pensar que la probabilidad de que mi
empresa sobreviva mañana, solo depende de lo que yo haga hoy y de las
posibilidades que cree para ella a través de proyectos que sean
ejecutables y medibles a través de indicadores. Si no acomete la
disciplina de la planeación estratégica, es muy posible que termine
utilizando su tiempo en la solución de problemas irrelevantes o en los
asuntos del día a día, es decir en los temas roba tiempo que consumen
nuestra energía sin obtener resultados (CAPÍTULO IV)
Tenga en cuenta que no obstante su importancia, los índices o
indicadores no son un fin sino un medio para lograr resultados.
Acostúmbrese a revisar todos los días, los indicadores macroeconómicos y
los sectoriales, para lo cual puede acceder a través de la Internet a
páginas especializadas que contienen esa información. ¡Haga de esto un
hábito!
En el capítulo XII se complementará el tema de la visión estratégica de
la empresa.
La Inteligencia Empresarial
Ahora bien, ¿actúa usted emocional o intuitivamente? ¿Cree usted que su
estilo de gerencia es más emocional que racional? Tener emociones no es
malo, lo malo está en actuar emocionalmente. La emoción obnubila la
razón y un empresario tiene que actuar sobre hechos concretos ya que
nunca debe olvidar que su actividad es un negocio que debe generar
riqueza y bienestar.
Al enfrentar una decisión, el empresario debe estar bien informado, debe
tener conocimiento suficiente acerca de su negocio, de su capacidad
competitiva, de la riqueza del capital humano, de las oportunidades y
amenazas del mercado y solo con base de estos criterios es que debe
actuar. Los recuerdos son expresiones emocionales de lo que pasó, la
información histórica, es el recuento de hechos del pasado que pueden
repetirse en el futuro. Las decisiones de hoy, deben ser la aplicación o
ejecución de un plan y no la expresión de mi voluntad como dueño. A eso
es a lo que yo llamo la inteligencia empresarial.
Identifique el talón de Aquiles de su empresa
Cada empresa tiene su talón de Aquiles; ese punto débil puede socavar el
desempeño del resto de la organización, recuerde que su empresa es tan
eficiente como ineficiente sea alguna parte del proceso que se
constituya en un “cuello de botella”
Los cuellos de botella, suelen ser mal diagnosticados y son los
causantes de decisiones equivocadas en la reorganización de procesos
productivos, especialmente cuando usted “cae en la celada de los
vendedores de equipos”. Cuando tome la decisión de adquirir una máquina
o un equipo, tenga presente varias cosas: que realmente identificó
cuales son las ventajas de la transformación que pretende con los nuevos
equipos; que el costo de la adquisición sea pagable con los incrementos
de producción o de productividad que se lograrán; que le vendan un
“sistema” y no simplemente una máquina o equipo, cuando esto sucede es
muy probable que en lugar de hacer una transformación en su empresa, lo
que esté haciendo es profundizar los cuellos de botella, que le restan
productividad.
Hace algunos años, un buen amigo propietario de una planta productora de
sistemas originales para el control de emisión de gases en vehículos
ensamblados en el país, quiso aumentar la producción, con el fin de
rebajar costos y adquirió una prensa de 500 Toneladas que le permitía
hacer en una matriz hasta seis elementos, en lugar de uno que estaba
haciendo por cada proceso, después de montar la prensa descubrió que la
producción en lugar de aumentar disminuía y aunque redujo el número de
trabajadores por turno, la productividad no aumentó. Descubrió muy tarde
y a unos costos tremendos, que el equipo adquirido había profundizado el
cuello de botella del proceso ya que el problema no estaba en la
capacidad de la prensa que tenía, sino en la forma manual como se estaba
haciendo el resto del proceso.
Recuerdo también otro caso en el cual un empresario invirtió varios
cientos de miles de pesos en un “sistema de información” (léase equipos
de cómputo), para mejorar su sistema de información y lo único que logró
fue crear un caos informático. El problema estaba en los procesos
administrativos y no en los equipos que estaba usando.
Al finalizar la lectura de este capítulo reflexione sobre los siguientes
temas: (Escriba todas las respuestas)
¿Tiene sentido planear a largo plazo? Si su respuesta es no, piense por
qué y dígalo.
Es usted un gerente emocional o un gerente racional, en cualquiera de
los dos casos escriba por qué es lo uno o lo otro.
¿Qué tan bueno es ver el bosque e ignorar los árboles?
¿Gerencia usted con el espejo retrovisor puesto?
¿Es usted de los que cree que todo tiempo pasado fue mejor? Si responde
que sí piense por qué y escríbalo.
¿Involucra o ha involucrado al personal en la solución de problemas de
la empresa? Si no lo ha hecho, ¿por qué no lo ha hecho?.
¿Puede identificar cuales son los cuellos de botella de sus procesos:
productivos, administrativos y comerciales?
CAPÍTULO VII
LA PRODUCTIVIDAD FUNDAMENTO DE LA COMPETITIVIDAD
¿Cree que su empresa es competitiva?
La competitividad, es un concepto que si bien ha existido desde hace
mucho tiempo, solo tomó importancia cuando el Gurú de la administración
moderna Michael Porter lo utilizó como uno de los factores más
importantes de la medición de la capacidad de las empresas para tener
éxito en los mercados que se han ido creando como consecuencia de un
nuevo entorno nacional e internacional, resultado de la globalización y
la apertura de mercados[xliv].
Sin embargo, competitividad sin productividad, no es posible. Hablar de
ventajas comparativas o competitivas en el marco empresarial, sin
mencionar la productividad, equivale a afirmar que “somos ricos, pero no
tenemos dinero”; la productividad es a la competitividad lo que el
dinero es a la riqueza.
¿Qué es productividad?
La acepción más simple es la que relaciona la producción con los
recursos utilizados para obtenerla y que se resume en la siguiente
afirmación: Productividad, es producir más con los mismos recursos;
aunque también puede ser válida la afirmación de que la Productividad es
producir lo mismo, con menos recursos o con menores costos. Las dos
acepciones son como las dos caras de una misma moneda aunque yo me
inclino por la primera, ya que es una forma positiva de resolver el
tema.
En otras palabras, el concepto se asocia con la capacidad de las
unidades económicas para afectar positivamente el nivel del producto en
condiciones en las cuales se mantienen prácticamente invariables las
cantidades de los factores que intervienen en el proceso productivo.
Estudios de carácter histórico han determinado que el crecimiento de la
productividad es una de las variables que más afecta el nivel de vida de
las naciones y concluyen que una dinámica positiva promueve un mayor
nivel de ingreso per cápita, estabilidad en los precios y contribuye a
incrementar los ingresos fiscales haciendo posible, de forma indirecta,
la provisión por parte del Estado de bienes públicos como la educación,
la defensa. La infraestructura, la seguridad ambiental y el bienestar
social en general.
Otro tipo de estudios muestran cómo los aumentos en productividad son un
componente importante en la rentabilidad y en las expectativas de
ganancias de las firmas, constituyéndose en un factor determinante en
las decisiones de inversión. Desde el punto de vista de la fuerza
laboral, el crecimiento de la productividad es una variable importante
en referencia para indexar los niveles de remuneración.
Cálculo de la Productividad
La productividad es pues, una razón de productos e insumos. Es decir la
medición de la cantidad de bienes y servicios generados, como resultado
de la utilización de distintos insumos.
A su vez, el nivel de producto puede medirse en valores monetarios o
unidades físicas de producción. La primera destaca el valor alcanzado
por trabajador; la segunda se refiere al número de unidades físicas de
la producción por trabajador.
En ese orden de ideas, los principales insumos considerados para la
estimación de la productividad son el trabajo y el capital. El trabajo
como insumo, se mide frecuentemente mediante el número total de
empleados o el número total de horas trabajadas, siendo la última una
medida que refleja el monto real del insumo utilizado.
En el caso del capital, su medición se refiere al capital físico y no al
financiero; sin embargo la carencia de metodologías impide estimar el
valor del factor capital y de sus variaciones en términos reales.
Cálculo de la Productividad Laboral
El índice de productividad laboral o de producto por empleado, mide el
cambio en la relación entre el producto industrial y el factor trabajo.
Es preciso señalar que este índice no expresa la contribución específica
del trabajo en el producto. Refleja, en cambio, el efecto conjunto de
variables interrelacionadas como son: cambios tecnológicos, inversión de
capital por trabajador, habilidad y eficiencia de la fuerza de trabajo,
destreza administrativa y organización de las relaciones internas de la
fuerza laboral.
La productividad laboral (PL) calculada con información de la MMM
(Muestra Mensual Manufacturera del DANE) enfrenta algunos limitantes que
deben ser tomados en cuenta al momento de interpretar los resultados de
aplicar el método; sin embargo, es la única fuente de información
mensual de estadísticas industriales que dispone de datos sobre
producción. Empleo, salarios y horas trabajadas.
El indicador de productividad laboral (IPL), relaciona un índice de
producción real con un índice de horas de trabajo:

En donde, IPL es índice de productividad; IPR, es índice de producción
real[xlv] y IHT, es índice de horas de trabajo en el sector[xlvi].
Sin embargo, esta medición incluye de alguna manera, el valor de la
producción que ha demandado productos o valor agregado de otros
factores, por lo que se estima que una fórmula más adecuada sería:

Lo anterior indica que si esa es la metodología para medir la
productividad laboral de los sectores, es válida para medir la de las
empresas.
La productividad, la mejor forma de definir una justa retribución al
trabajo
La reciente discusión sobre el informe financiado por el Banco Mundial
(BM) que asegura que los niveles del salario mínimo podrían influir en
la generación de empleo, no tendría por qué darse si el criterio que se
hubiera utilizado para el análisis hubiera estado íntimamente ligado a
la productividad laboral y a un estudio de largo plazo, en el cual se
hubiera involucrado el impacto que tiene el salario en la demanda
agregada.
Ha sido tradicional en nuestras empresas, mirar el salario como una
barrera que impide su competitividad; las reformas laborales han hecho
énfasis en el costo del salario y de los impuestos asociados a él
(parafiscales y carga prestacional), como los responsables de la baja
competitividad de nuestras empresas; sin embargo, un estudio realizado
por la Unidad de Monitoreo Industrial del extinto Ministerio de
Desarrollo, demostró cómo la competitividad de las empresas colombianas,
estaba relacionada con el llamado “excedente bruto de explotación” y no
con el retorno al esfuerzo y aporte del trabajo, vía el salario, ambos
componentes del valor agregado[xlviii]. Según el estudio, en países
desarrollados los trabajadores reciben un 45% del valor agregado, en
tanto que en Colombia solo reciben el 17% lo cual lleva a afirmar que
mientras en los países desarrollados los empresarios, los bancos y el
estado reciben un 55% del valor agregado, en Colombia reciben el 83%.
Estrategias para el mejoramiento de la productividad
Tal vez la mejor forma de incrementar la productividad de una empresa,
es mediante un pacto por la productividad que se acuerde entre la
empresa y los trabajadores, mediante el cual los trabajadores se
comprometen a incrementar la producción en el horario ordinario, sin
incurrir en sobre costos por un lado y por el otro, disminuyendo el
porcentaje de rechazo de los productos en cada una de las etapas del
proceso; la empresa a su vez, se debe comprometer a mejorar los procesos
de producción y a dar capacitación a los trabajadores para que mejoren
sus competencias.
El resultado de este pacto por la productividad, debe ser compartido
entre la empresa y los trabajadores a través de programas de incentivos,
que mejoren la calidad de vida de los trabajadores.
Otra opción puede ser la de desarrollar un programa integral de
productividad, mediante el cual la empresa mejore el diseño, los
procesos, los productos y la base tecnológica productiva, como resultado
de un autodiagnóstico de los factores críticos de la cadena de
valor[xlix].
Para hacerlo, reúna los equipos de trabajo por áreas que integró para
desarrollar las ideas del CAPÍTULO VI. Solicíteles que analicen de
manera objetiva el área de trabajo de cada grupo identificando las
cadenas de valor y haciendo un análisis inverso de estas[l]. Pídales que
identifiquen en cada cadena de valor los puntos críticos (cuellos de
botella, problemas de calidad, problemas de costos, etc.), a
continuación pídales que analicen cada uno de los puntos críticos y que
propongan las soluciones que ellos consideren aplicables, con el fin de
mejorar la producción, sin incrementar los costos o que identifiquen
acciones para sustituir costos; lleve las soluciones para discusión con
el grupo cercano o comité de dirección, de manera que se evalúe la
viabilidad de las propuestas, procure no rechazarlas, simplemente
ajústelas a la capacidad de la empresa de acometer las transformaciones
propuestas; haga un pacto con los trabajadores para su implementación,
en el cual quede consignado un cronograma, los recursos que se
utilizarán, los responsables de las acciones y los indicadores que
definirán el impacto[li]; pero también los beneficios que recibirán por
el resultado; procure que estos beneficios no sean personales sino
colectivos, lo cual impulsa la solidaridad y el trabajo en común.
Un alto en el camino
En este momento usted ha leído más de la mitad del libro y sería muy
útil que hiciera un alto en el camino, para reflexionar sobre las
lecciones aprendidas y el nuevo conocimiento adquirido, si es que esto
ha sido posible. Para comprender el alcance de lo que el libro y su
contenido significan, reflexione sobre lo siguiente:
¿Siente que está siendo desplazado de sus mercados? ¿Sabe cual es la
clase de productos que lo están desplazando? ¿Qué tienen esos productos
que no tienen los suyos? ¿Cree que puede competir con ellos?
¿Cree que el negocio en el que está, es el negocio en el que debe estar?
(recuerde que en el capítulo primero, ya se hizo este cuestionamiento).
Si la respuesta es Sí, diga por qué, escriba cuales son las fortalezas
que tiene su producto y las razones por las cuales usted cree que está
en el negocio en el que debe estar.
¿Cuál es la estrategia de mercadeo que más se ajusta a su producto? ¿Ha
pensado en fortalecer sus canales de distribución o en crear nuevos
canales? Escríbalo.
¿Ya definió la línea de sucesión de su empresa? ¿Designó “in pectore” a
su sucesor? ¿Está capacitando a su familia joven en la administración de
la empresa? ¿Ya creo la Junta de Familia?
¿Está satisfecho con la forma como utiliza su tiempo? ¿Maneja una
agenda?, ¿Puede decir cómo está utilizando su tiempo? Recuerde lo que se
trató en el Capítulo Cuarto. Escríbalo.
¿Ya hizo su Plan estratégico? Si no lo ha hecho, ¿no cree que sea el
momento de hacerlo? ¿Recuerda cómo se elabora el Plan? Escríbalo.
¿Cree que su empresa es competitiva? ¿Podría definir la productividad?
¿Cómo la mediría? ¿Qué estrategias utilizaría para mejorar la
productividad?
CAPÍTULO VIII
EL RECURSO HUMANO, SU FACTOR MÁS IMPORTANTE
¿Cómo convertir el recurso humano en capital humano?
La coyuntura que viven las empresas, en el marco de la apertura de
mercados y en la firma inevitable de TLCs con todas las comunidades y
países del mundo, obliga al empresario a pensar en desarrollar un Plan
de convertibilidad empresarial, que no solo debe cubrir inversiones en
infraestructura, tecnología e innovación sino en la conversión del
recurso humano en verdadero Capital Humano. Para hacerlo debe patrocinar
que cada uno de sus trabajadores diseñe un Plan de vida.
Hoy en día la globalización ha causado, debido al libre flujo de
información, la necesidad de crear nuevas maneras de trabajar, de operar
procesos, de dirigir los mismos y a sus organizaciones, que requieren
niveles más elevados de habilidades e inevitablemente mayores niveles de
stress, lo cual obliga a las empresas a adaptarse a las nuevas
condiciones e incluso a anticiparse planeando de manera adecuada las
estrategias que permitan alinear el Capital Humano con los objetivos de
la empresa.
Para que la empresa logre tener Capital Humano, que es el conjunto de
capacidades productivas que un individuo adquiere por acumulación de
conocimientos generales,[lii] debe crear un ambiente en el cual el
conocimiento individual fluya hacia los grupos de trabajo[liii] hasta
llegar a la organización en su totalidad, evitando que se vaya de la
empresa. De nada sirve tener una gerencia con altos niveles de
conocimiento, si en los grupos de trabajo sus integrantes no son
promovidos a transformarse en Capital Humano.
El Capital Humano, se logra mediante la formación general de un lado,
que se adquiere en el sistema educativo formal y la formación
específica, que se adquiere en el seno de la empresa y que permite que
el trabajador desarrolle su productividad. Un acuerdo entre la empresa y
el trabajador que garantice que éste entrega a la empresa sus
conocimientos generales y aquella facilita a aquel la obtención de
destrezas y habilidades en el trabajo, podría allanar el camino para que
los conocimientos del trabajador lleguen a la mayoría de los grupos de
trabajo.
Pero para que lo anterior se dé, es necesario que el trabajador tenga la
actitud correcta. Los trabajadores con mayor desempeño y ascensos en la
empresa lo logran no solo por tener conocimientos únicos, sino por haber
adoptado una actitud correcta en relación con sus funciones y
compromisos para con la empresa. Por esto una de las tareas de la
empresa que desee crear Capital Humano es conocer cual es la actitud de
sus trabajadores frente al trabajo.
Sin embargo, así como la actitud correcta es un factor que facilita y
viabiliza la formación de Capital Humano, las aptitudes que son las
habilidades técnicas y demás conocimientos que demuestre el trabajador
de manera explícita o tácita, son fundamentales para lograr la
acumulación de conocimiento que determina la creación de Capital Humano.
Pero para que esto se dé, es necesario que la empresa conozca cuáles son
las competencias que tienen sus trabajadores y organizar el trabajo de
acuerdo con ellas.
Competencias Laborales[liv]
Las competencias laborales, se pueden definir como la capacidad de
desarrollar eficazmente un trabajo, utilizando los conocimientos,
habilidades, destrezas y comprensión necesarios así como los atributos
que faciliten solucionar situaciones contingentes y problemas.
Las competencias laborales, forman una estructura que contiene:

Pero, ¿Qué se busca cuando se recurre a una gestión integral con enfoque
en competencias?
1. Alinear el aporte del Capital Humano con las necesidades estratégicas
de la empresa
2. Administrar de manera eficiente el Capital Humano
3. Evaluar el desempeño sobre la base de resultados y conocer el
personal con desempeño medio, que requiere de apoyo para un desempaño
superior.
4. Remunerar al personal de manera justa
5. Determinar la “brecha Técnica” y el esfuerzo formativo necesarios.
6. Establecer de manera cualitativa el valor agregado a través de
competencias y el retorno de la inversión en Capital Humano
7. Mejorar la competitividad de la empresa.
¿Cómo establecer un modelo por competencias?
Generalmente para hacerlo se ejecutan los siguientes pasos:
Sensibilización.- La idea es convencer al personal de las bondades de un
modelo por competencias laborales, para que ellos se apropien la idea y
la desarrollen. Es decir se busca el compromiso de las personas para que
el modelo funcione.
Acuda una vez más a los grupos de trabajo y exponga la idea, solicíteles
que hagan un diagnóstico de las falencias del actual sistema. Sin
embargo, sería de mucha utilidad seleccionar tres o cuatro miembros de
los grupos y enviarlos a un programa de capacitación sobre el modelo de
competencias, de manera que se conviertan en multiplicadores del modelo
por competencias.
Analice los puestos de trabajo.- Una vez lograda la adhesión y el
compromiso de los grupos, proceda a proponer las siguientes acciones:
• Verificar si las misiones o planes estratégicos de las áreas son
compatibles con la misión de la empresa.
• Realizar una descripción completa de los puestos de trabajo, listando
las actividades correspondientes a cada uno.
Defina el perfil de competencias requeridas.- Como tercer paso,
solicíteles que definan los conocimientos, las actitudes y las
habilidades que se requieren en cada cargo, para ser un trabajador
exitoso.
Evalúe sistemáticamente y redefina los perfiles.- Una vez establecidos
los perfiles por parte de los trabajadores, convoque a su equipo cercano
y evalúelos, identificando los puntos de excelencia y los de
insuficiencia; con las notas de la evaluación entregue otra vez a los
grupos el trabajo para que revisen los perfiles y los redefinan. Hecho
el trabajo revise nuevamente el resultado con su equipo cercano.
Establezca indicadores de desempeño, fundamentados en el cumplimiento de
las metas de los planes de acción.
Establezca estímulos para las áreas que tengan un desempeño superior; en
lo posible absténgase de ofrecer estímulos personales. Los estímulos
deben ir orientados al desarrollo de nuevas competencias.
Salario Justo
Al tocar el tema salarial, es inevitable que se vea como un gasto de la
empresa; sin embargo, por qué no hacer un ejercicio en el cual se
imagine ¿qué sería su actividad sin el concurso de las personas que
trabajan con usted? ¿Podrían las máquinas por más sofisticadas que sean
producir sin operarios? ¿Cómo se harían las ventas sin quien produzca,
ordene, despache, cobre, etc.? Sin pasar por las acciones superiores de
planeación y control, ejecutadas por las personas vinculadas a su
aparato productivo.
El salario no es una dádiva, ni mucho menos un gasto inevitable; el
salario es la retribución a una función de producción, administración,
comercialización o de servicios, prestada por un factor denominado mano
de obra, que es indispensable en la cadena de valor de su empresa. En
este sentido la retribución debería de ser proporcional al aporte que
haga el factor a la producción, comercialización y administración de la
empresa, así como a la utilidad operacional producida. Visto de esta
manera no debería existir diferencias abismales[lv] entre el salario de
un trabajador y el de un ejecutivo de nivel superior en la empresa, si
aquel tiene las competencias que demanda el proceso al cual está
vinculado.
Claro que todo lo anterior suena a “carreta”, para usted es muy difícil
entender pero ante todo aceptar, que como empresario y generador de
riqueza con responsabilidad social, puede y debe contribuir a la
disminución de la inequidad y la exclusión social vía la redistribución
voluntaria del ingreso que genera su actividad económica, con el
concurso de sus trabajadores.
Una buena selección, base de una buena administración de personal
Estudios recientes indican que una de las cinco principales causas de
quiebra de las Pyme, está relacionada con las demandas por parte de los
empleados.
El desconocimiento de las normas legales, su mala interpretación y el
desconocimiento de los incentivos y estímulos a la generación de empleo,
sumados a las malas prácticas en la selección y administración del
personal no solo induce a cometer errores sino que contribuye a la
creación de un clima organizacional poco favorable a la productividad y
a una relación de colaboración centrada en resultados.
Si usted es un empresario que ha visto en la contratación formal una
traba y un exceso de costos, es el momento de encarar el problema y de
tomar la decisión de contratar una asesoría externa que le oriente en
los procesos de personal, que le permita entender que no es que la ley
favorezca al trabajador, sino que la empresa suele cometer errores en el
manejo de la relación laboral[lvi].
A diferencia de los demás capítulos no tengo reflexiones para
proponerle, creo que usted simplemente debe revisar el tipo de relación
que tiene con sus trabajadores y pensar, si tiene la capacidad y la
convicción de firmar con ellos un nuevo contrato social.
Sin embargo, piense en este proverbio japonés:
“Si quieres riqueza para un día, sube a un árbol; si quieres riqueza para una generación siembra un árbol, pero si quieres riqueza para siempre, educa a tu pueblo”.
CAPÍTULO IX
LA INFORMACIÓN, HERRAMIENTA INSUSTITUIBLE DE GESTIÓN
La información: principio y fin de la gestión y el control
Imagínese que usted está en su empresa y que está totalmente
incomunicado, como si estuviera en uno de los famosos compartimientos
estanco de los que hablan los viejos libros de administración de Dale
Carnegie; usted intenta comunicarse con sus proveedores y no puede,
intenta comunicarse con el contador y no tiene cómo hacerlo; busca
entregar a sus subalternos las ordenes pertinentes para la producción y
no lo logra; necesita saber cómo está la cartera, pretende cobrarla y no
tiene la forma de hacerlo, porque está incomunicado; es decir no tiene
la forma de informarse e informar a los demás de sus decisiones. ¿Cuánto
tiempo cree usted que podría soportar usted y su empresa esa condición?
Pues aunque usted no lo crea ésta situación es más común de lo que
piensa, porque es lo que le pasa cuando usted no tiene un sistema de
información que le permita conocer el funcionamiento de su empresa,
comunicar efectivamente sus decisiones y acceder al entorno en lo que
corresponde a sus relaciones con éste y, ejercer el control debido sobre
las operaciones de su empresa.
El estado de la cartera, los inventarios, el estado de los pedidos, las
cuentas por pagar a proveedores y a terceros, el estado de los bancos,
es información relacionada con el interno de su empresa que usted
necesita conocer día a día; pero si es importante la información que se
genera dentro de su empresa, igualmente es decisiva para su gestión
conocer el valor de las materias primas, las condiciones del mercado de
precios y productos, así como los indicadores de la economía tanto
nacional como internacional, en esto soy reiterativo ya que
anteriormente lo afirmé.
La falta de información es como si pretendo manejar un vehículo con los
ojos vendados a toda velocidad; es por eso que si quiero dirigir
acertadamente mi empresa debo tener la información suficiente y
necesaria para hacerlo.
Cuando hablo de información necesaria y suficiente, recuerdo que antes
de ingresar a una institución del sector público, me reuní con el
director un viejo amigo, quien me pidió que le ayudara a organizar la
cartera de esa entidad. En el proceso de reunir información me dijo que
afortunadamente no había problema de información porque esta era
abundante y oportuna. Le pedí que me ilustrara a qué se refería y me
mostró muy satisfecho cinco tomos debidamente legajados de información
sobre todos los aspectos de la gestión del Instituto, aproximadamente
mil folios que contenían la contabilidad en detalle. Al peguntarle que
cómo hacía para revisar semejante cantidad de datos me dijo: “ese es el
problema” no tengo tiempo para hacerlo, pero el contador está muy
pendiente de explicarme cualquier información que necesite. Meses
después ingresé a la Institución, en la que ejercí funciones de
subdirector financiero y administrativo y una de las primera decisiones
que tomé fue la de solicitarle la renuncia al contador. Cuando el
director me increpó por la decisión, le dije que no necesitamos un
contador que conociera al derecho y al revés la situación financiera de
la entidad, si no que me diera la información que me permitiera a mí
conocer esa situación.
El exceso de información desinforma, no permita que eso le suceda. Tan
mala es la falta de información como su exceso.
En otra ocasión el propietario de un casino legal, me pidió que le
ayudara a resolver una situación que tenía con su socio quien era el
administrador del casino, relacionada con algunas decisiones que él
quiso tomar pero que su socio se lo impidió (el socio tenía el 25% de la
empresa que explotaba el casino; mi cliente obvio tenía el 75%), porque
la rentabilidad del casino iba en franca declinación y no había
evidencia que el problema estuviera en la administración de las mesas de
juego. Al analizar los estatutos de la sociedad detecté el primer gran
problema: el socio mayoritario dependía del minoritario para tomar
decisiones, ya que el quórum para decidir lo hacía éste y no aquel.
Aunque no conocía el complejo manejo de un casino, reduje mi
intervención a lo que sí sabía: la información financiera. En este caso
como en el anterior, mi cliente me dijo José David ahí no está el
problema, la información es muy completa y todos los días se actualiza
la contabilidad, lo hacemos como si fuéramos un banco. Yo, insistí y OH
Sorpresa cuando pedí el informe financiero, me entregaron la mayor
cantidad de información que empresa alguna me hubiera entregado hasta
ese momento. Deseché la información y pedí tres informes: el balance
diario de cada mesa de juego; el movimiento de bancos y las
consignaciones de cada día. Al hacer el cruce encontré que de cada mil
pesos que arrojaba el balance de cada mesa, se consignaban setecientos
cincuenta; sin decir nada me propuse observar el manejo de las mesas y
el cierre de cada una durante varios días y pude detectar que el socio
estaba tomando por la derecha, el 25% de las utilidades diarias.
Una vez más el exceso de información no solamente mantenía desinformado
al socio mayoritario, sino que estaba ocultando un fraude.
¿Entonces qué es información necesaria y suficiente? Pues bien, sin
demeritar que la contabilidad debe llevarse de manera puntual y que debe
reflejar fielmente lo que sucede en la empresa, la información que usted
debe solicitar y mantener es la siguiente: Flujo de Caja; Estado de la
cartera, cuentas por pagar y Movimiento de Caja y Bancos. Seguramente
usted sabe qué es un flujo de caja o flujo de efectivo o Cash Flow. Sin
embargo, voy a insistir en lo que es y no es un flujo de efectivo (creo
que es el nombre más adecuado).
Un flujo de efectivo es un cálculo con base real de todos los ingresos y
gastos en efectivo de un período previamente definido. Contempla todas
las cuentas del estado de resultados (P&G) que son susceptibles de
producir ingresos o gastos en efectivo, debidamente ordenadas de acuerdo
con su liquidez o exigibilidad.
El flujo de efectivo le permite a usted identificar dos cosas: cuando y
cuanto espera usted recaudar por la gestión misional de su empresa
(Ingresos Operacionales) y cuando y cuanto espera usted recaudar por
operaciones que no corresponden a la misión y naturaleza de su empresa
(Ingresos de no operación). Entre los primeros están las ventas de
contado de productos o subproductos ya sea propios o producidos por
terceros y distribuidos por su empresa, la recuperación de la cartera
vigente y de la vencida no provisionada y, entre los segundos la cartera
vencida provisionada, el rendimiento de inversiones, las ventas de
activos y las recuperaciones en general, incluyendo la cartera
castigada, así como los prestamos de cualquier índole que se gestionen e
ingresen teniendo en cuenta su valor neto o sea lo que efectivamente
ingrese a la caja (bancos). En la sección de gastos tendrá que colocar,
con el mismo criterio de los ingresos, todos los gastos que genere la
operación de la empresa, tales como pago de sueldos, aportes
parafiscales, retenciones, pago de proveedores, etc. A continuación debe
anotar los valores correspondientes a los gastos que no están
directamente relacionados con la operación, tales como: Servicios
Públicos, comunicaciones, comisiones e intereses por préstamos u
operaciones bancarias.
De todas formas revise contra su estado de resultados (P&G), qué
cuentas de uno y otro concepto le hacen falta e inclúyalas. No incluya
las cuotas de amortización de los créditos. Saque un balance
(diferencia) entre los ingresos y los gastos, ese balance es el que le
permitirá pagar o no, los créditos con entidades financieras. Claro que
para usted es más fácil decirle al contador que le haga el trabajo y se
lo presente, pero como gerente de una Mipyme, es bueno que aunque sea
una vez, lo haga usted.
Consulte regularmente (por lo menos cada las semanas), el flujo de
efectivo y ajústelo de acuerdo con los resultados reales. No le dé temor
hacer tantos ajustes como sean necesarios, lo importante es que el flujo
refleje la realidad del efectivo con el que usted puede contar para
atender los compromisos y generar excedentes.
Existe la tendencia de las empresas a resolver el problema de
información cuando éste se ha vuelto crítico, y es muy común que la
decisión que se toma sea la de contratar el desarrollo de un software
específico ya que “mi empresa es sui generis”. Aunque usted no lo crea
su empresa no es tan diferente como usted cree. Las empresas de un
tamaño similar, independientemente del sector en que se desempeñen
pueden ser regidas por los principios generales de la administración y
la información. Con esto quiero decir que no debe caer en la trampa de
sobre pagar soluciones de informática pretendiendo adquirir un programa
específico, cuyo desarrollo es largo y costoso. En el mercado existen
programas genéricos desarrollados por módulos que permiten lo que los
técnicos llaman la parametrización o sea que un programa genérico se
adapte a las necesidades específicas de casi cualquier empresa.
Es importante que en la concepción de la solución de informática
contemple la posibilidad de trabajar en red, puede que la inversión
inicial sea más alta pero usted gana mucho en efectividad ya que todas
las áreas de la organización dispondrán de información en tiempo real y
además bajo ese concepto la información se captura en donde se origina y
permite que un solo dato alimente varios módulos del sistema, evitando
duplicidad de información, papeleo y factores de error.
La generación de informes, es otro de los aspectos que usted debe tener
en cuenta cuando contrate un sistema de información; esta técnica le
permite a usted, obtener la información que usted requiere cuando la
necesite evitando la “explosión de información” que suele caracterizar a
los sistemas que no contemplen esta facilidad.
Ahora bien, si su empresa tiene varias dependencias o sucursales en
diferentes sitios “dése la pela” y piense en la implementación de una
Intranet, que es un sistema de información vía Internet pero de acceso
restringido para su empresa y/o las personas que usted determine que
pueden tener acceso.
Al decidir incorporar a su empresa en la era de las TICs[lvii], tenga en
cuenta que no solo debe mejorar sus sistemas de información contable o
financiera, sino el sistema de información de gestión, es decir de todas
las actividades que cubren la operación, pero además tenga en cuenta que
las comunicaciones deben formar parte de la solución que adopte, no
importa que lo haga por etapas.
Un sistema efectivo de comunicaciones no solo comprende la adquisición
de equipos que la faciliten, si no que implica el diseño y desarrollo de
una forma de comunicarse con todos los niveles de su organización. En
este sentido, el uso de la Internet, es vital ya que cada día se
extiende su uso no solo como medio de comunicación entre su empresa y su
público, sino como vehículo de promoción de sus bienes o servicios.
Muchas veces el temor aleja a las personas de la tecnología y esto suele
pasar con frecuencia en el caso de la Internet; piense que este es un
medio que fue diseñado para que “todos tengan acceso a ella”, los
códigos que usa son de carácter universal y de fácil comprensión, pero
esto solo lo podrá comprobar cuando decida “perder el miedo” y empezar a
utilizarlo; hágalo ya, no pierda más tiempo y verá por qué es el medio
de comunicación más utilizado en el mundo y por qué cada día más
empresas la utilizan como estrategia comercial, aprovechando que el país
más lejano o el cliente más extraño, está a la distancia de un clic.
Le he insistido mucho en la necesidad de incorporar las TICs a su
empresa, sin embargo tengo que ser muy claro en afirmar que éstas no
resolverán problemas estructurales de la operación de su empresa, por el
contrario, es muy posible que los agrave.
Con lo anterior lo que quiero decirle es que una buena organización
empresarial es condición necesaria para la implementación de tecnologías
de información y comunicaciones (TICs), pero las TICs no son
instrumentos que resuelvan el desorden y la debilidad organizacional de
una empresa.
La comunicación directa y participativa
Los comités, los grupos de trabajo o cualquiera otra forma de
comunicación, que facilite la participación deben formar parte de sus
estrategias de gestión. No piense que la comunicación, vía oral a través
de comités es una pérdida de tiempo. Piensa que el tiempo que se
invierta en estos mecanismos le evitará situaciones de dificultad y le
dará la oportunidad de anticipar soluciones, antes que las situaciones
de dificultad hagan crisis.
Recuerde que en los capítulos anteriores le he recomendado la creación
de manera permanente de comités o grupos de trabajo, como instrumento
para vincular a todos los niveles de su empresa no solo a la solución de
situaciones de dificultad, rompiendo con el esquema tradicional de que
usted es un receptor de conflictos originados en todas las áreas de la
empresa, sino también a la cultura de la planeación, con lo cual en la
nueva estrategia, ese segmento que era generador de problemas, ahora se
convierte en generadora de soluciones. Descubra las ventajas de la
administración participativa y comprueba que bajo ese modelo
administrativo, sus trabajadores incrementan su autoestima, adoptan una
actitud más participativa y crean una nueva forma de vínculo con usted,
ya no serán sus antagonistas sino sus socios.
Una regla de oro para que los comités funcionen es que se convoquen para
un tema específico y que se establezca un tiempo definido, así mismo, se
debe evitar que se haga un uso indebido de la palabra para lo cual se
debe designar un moderador o persona que dirija la discusión. Deje
constancia escrita no de la discusión que se desarrolle en el seno del
comité o grupo de trabajo, si no de las conclusiones y acuerdos
logrados, evite a toda costa personalizar las participaciones. El éxito
de esta forma de trabajo, es también el seguimiento a la ejecución de
las conclusiones y los acuerdos logrados, conviértalos en planes de
acción e impulse la cultura de la autogestión y el autocontrol
Ya está cerca de terminar la lectura del libro, no sé si he logrado
sensibilizarlo sobre la importancia de lo que he escrito para usted; sin
embargo, el hecho de que haya llegado hasta este capítulo es motivo de
gran satisfacción porque es muy posible que usted ya esté convencido de
la ventaja de aplicar los principios que le he expuesto.
CAPÍTULO X
LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL,
UN NUEVO PARADIGMA
Usted es un Generador de Riqueza con Responsabilidad Social (RSE)
Es muy común oír a los empresarios decir que su papel más importante es
el de generar empleo o bien, que lo más importante de su actividad es la
satisfacción del cliente.
Cada vez que oigo alguna de estas afirmaciones, recuerdo una anécdota
familiar, ocurrida hace una década en la Feria Internacional de Bogotá
de ese año.
Paseando por el pabellón de Brasil, dos de mis hijas y yo, nos llamó
poderosamente la atención una pequeña planta para producir pan (cabía en
más o menos 20 mtrs2). Al observar nuestra curiosidad se acercó uno de
los promotores del stand y nos preguntó que si estábamos interesados en
los equipos a lo cual respondimos que sí. A renglón seguido nos
preguntó: ¿y, por qué quieren montar una panadería? la menor de mis
hijas respondió diciendo que para ofrecer un servicio puerta a puerta
que permitiera a las personas disfrutar de pan caliente, leche y jugo
fresco al desayuno; la mayor de mis hijas respondió que para tener un
negocio que garantizara un ingreso; al llegar mi turno le respondí que
para satisfacer una necesidad que había en mi zona residencial ya que no
había panaderías de buena calidad. Después de oírnos, el señor nos miró
con una cara de compasión y nos dijo “yo a ustedes no les vendo mis
equipos”, desconcertados le preguntamos ¿por qué? a lo cual nos
respondió: porque ustedes no son empresarios y se van a quebrar en un
plazo muy corto. Sorprendidos por su franqueza le preguntamos nuevamente
por qué y nos respondió porque un empresario es un generador de riqueza
y ustedes no tienen ni idea de eso.
Ese día, hace más de diez años, comprendí cual era el papel más
importante de un empresario: generar riqueza. Y, he aquí que empecé a
cuestionarme qué significaba esa expresión, por qué un empresario debía
ser un generador de riqueza y entendí lo que significaba esa afirmación.
La riqueza es la que produce excedentes para redistribuir, en tanto que
la pobreza solo puede generar pobreza. ¿Cómo pedirle a un empresario
responsabilidad social si su empresa difícilmente sobrevive?
Claro que es muy importante diferenciar la generación de riqueza del
enriquecimiento; la primera es un acto que favorece a la comunidad, en
tanto que el segundo solo beneficia al empresario.
Un amigo empresario me invitó hace un tiempo a conocer su nuevo
automóvil, un flamante Mercedes último modelo, lo cual me sorprendió
porque yo conocía la situación de su empresa y sabía de la necesidad que
tenía, entre otras, de un vehículo de transporte para mejorar la
logística de entrega de sus productos. Al manifestarle mi desconcierto
por la incongruencia entre la situación de la empresa y la compra del
vehículo para uso personal, me respondió: “Mi querido José David, me he
j…… más de veinte años aguantando muchas necesidades como para que no
pueda darme este gusto”. La respuesta me llevó a averiguar su situación
personal y descubrí que tenía una estupenda casa en un barrio
residencial de estrato 4 y que tanto la señora como la hija tenían su
vehículo propio; además, tenían una casa de recreo en un conjunto
campestre y, cada año salía de vacaciones con toda la familia al
exterior. Profundicé en la situación de la empresa y descubrí que el 90%
de los 25 trabajadores tenían el salario mínimo y que estaba atrasado en
el pago de los aportes parafiscales, el IVA y la retención en la fuente.
Ese es un caso tipo de enriquecimiento del empresario a expensas de su
empresa; pero además de enriquecerse, este empresario se había
convertido en un generador de violencia silenciosa. Con su actitud
estaba creando resentimiento entre sus trabajadores que veían cómo el
fruto de su trabajo se convertía en beneficio para el empresario que no
tenía escrúpulos en proporcionarle a su familia, una cómoda situación
económica a expensas del incumplimiento de sus obligaciones legales
básicas y jugando con el bienestar de los trabajadores.
En otra ocasión, fui invitado a una “fiesta de integración” en una
empresa. El propietario haciendo gala de una “exuberante generosidad”
ofreció a sus trabajadores y a algunos allegados, una exquisita carne a
la llanera con todas las vituallas, cerveza a la lata y algunas rifas
con regalos recibidos de los proveedores. En algún momento de la reunión
se me acercó y muy eufórico me dijo: “ mi doctor, ¿no cree que mi
estrategia de integración es excelente? A estos bellacos solo hay que
llenarles el estómago de vez en cuando para que muelan. Además, se
sienten felices de llevar a su casa lo que sobra del festín que les doy
Y, esto lo hago dos veces al año”.
Me alejé del eufórico empresario y me puse a conversar con algunos
trabajadores quienes me manifestaron su desconcierto porque el “patrón
se tiraba la plata en esos fiestones”, en tanto que no pagaba la
seguridad social y el trato que les daba era despectivo y ofensivo, ya
que siempre se dirigía a ellos con palabras de grueso calibre y a los
gritos y solo pagaba el mínimo. Les pregunté por qué toleraban esa
situación y me respondieron “la necesidad doctor, la necesidad”. Es
decir que estaban trabajando en esa empresa porque no tenían opción
distinta.
Terminada la reunión, me fui a mi casa pensando que ese amigo
empresario, realmente no comprendía la responsabilidad tan grande que
tiene como generador de riqueza, ya que era una simple explotador más de
la necesidad de un grupo de trabajadores que no tenían más opción que
trabajar para él; esa es una forma de violencia pasiva que es tan
destructiva como la que se produce con el uso indebido de las armas.
Lo más insólito de ésta anécdota es que el empresario formaba parte de
la Corporación Cívica de la zona en donde estaba su empresa y, pregonaba
la importancia del trabajo Empresarios- Estado, con el fin de solucionar
los graves problemas de inequidad que caracteriza a nuestro país;
indagué con el contador cómo era el pago de los impuestos de la empresa
y del empresario y a regañadientes me dijo: “Doctor, no debiera decirlo,
pero aquí pagamos impuestos cuando podemos y eso es casi nunca”.
Sobra decir que esa empresa no era ni por poco modelo de productividad o
de eficiencia; el empresario siempre se quejaba que solo trabajaba para
pagar impuestos y que cuanto más vendía, más plata le hacía falta para
pagar los compromisos. Sin embargo, tenía una camioneta que fácilmente
excedía los cien millones de pesos; pertenecía a un club social; uno de
sus hijos estudiaba en una de las mejores universidades de Bogotá y el
otro estaba haciendo una especialización en una prestigiosa universidad
europea, la esposa, por supuesto, tenía un carro de alta gama último
modelo y parecía una joyería ambulante, luciendo de manera desafiante en
su muñeca, cuello y manos, joyas por varios millones de pesos, pero el
día de la “fiesta de integración”, sin quitarse las joyas, se puso un
delantal para atender a “esa plaga”.
Colombia siempre se ha caracterizado por ser un país de derechos.
Existen códigos para todo en los cuales se consagran los derechos de las
personas, de las entidades, hasta de los animales, pero no conozco
ningún código que hable de los deberes de los ciudadanos. Es que para
nosotros los deberes son algo que deben cumplir los demás, ya que en
nuestro interno creemos que la obligación de cumplir no es para nosotros
y, como todos pensamos lo mismo pues no cumplimos citas, llegamos a las
reuniones tarde y es común, que se falte al respeto a las personas
cumplidas (pocas por cierto), a la espera del incumplido.
Esa, entre otras, es la razón por la cual congestionamos las calles
invadiendo las cebras; nos saltamos las colas o violamos las normas de
tránsito como si fuera un deporte, o ensuciamos las calles botando
envolturas o sobrantes de lo que nos comemos.
Recientemente (digo recientemente porque solo hace un par de años) se
empezó a hablar de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE); sin
embargo, aún no está muy claro el concepto. Algunos creen que son
responsables socialmente porque cumplen con todas sus obligaciones
legales, otros piensan que lo son porque practican la caridad cristiana
y aunque todo eso forma parte de un comportamiento ético, no es
suficiente para que yo sea responsable socialmente.
La responsabilidad social trasciende el cumplimiento de los compromisos
legales y contractuales y se extiende al precio y cantidad justa de los
productos, a la solidaridad con el entorno y a prácticas de producción
más limpia, al buen trato con los trabajadores y al respeto que se les
debe como seres humanos.
Atrévase a hacer un Plan de Responsabilidad Social Empresarial (PRSE)
Contar con este plan, contribuye a crear (mejorar) la imagen interna y
externa de su empresa, recuerde que su negocio solo es posible si tiene
quien haga producir las máquinas (por sofisticadas que sean, siempre
requerirán de alguien que las inicie, programa y apague); ese es su
primer socio, pero ¿qué hace usted con lo producido si no tiene quien lo
compre? pero aún más quien lo consuma. La pobreza, la inequidad, la
exclusión genera consumidores pobres, que no tienen capacidad de
consumo.
Un Plan de Responsabilidad Social Empresarial (PRSE), tiene por lo menos
los siguientes componentes[lviii]:
Diagnóstico de la situación actual de Responsabilidad Social Empresarial
(RSE)
Perspectiva Económica
Se relaciona con los clientes, los proveedores, los gastos labores,
los dueños o socios y el pago de los deberes fiscales y parafiscales.
Perspectiva Ambiental
Se relaciona con el uso de los materiales, el uso de recursos
naturales renovables y no renovables, la biodiversidad; la
responsabilidad sobre la emisión de aguas residuales o residuos sólidos
y el impacto medioambiental de los productos o servicios.
Perspectiva Social
Tiene tres componentes: empleo, que se refiere a la creación neta de
empleo, a las relaciones laborales y a la seguridad social y la salud.
Los Derechos Humanos, relacionados con la no discriminación, con la no
explotación de la mano de obra infantil, con la libertad de asociación y
de medición del impacto en las zonas afectadas por la actividad de la
empresa. La responsabilidad sobre el producto, tiene relación con la
seguridad y salud del cliente, el cumplimiento a las normas de
información y etiquetado de los productos, así como las políticas de
protección a la intimidad del cliente.
Además de los componentes anteriores, para ejecutar un buen Plan de
Responsabilidad Social Empresarial (PRSE), se debe adelantar un plan de
voluntariado, que consigna las iniciativas y propuestas de los
trabajadores, de la dirección de la empresa y de todos los miembros en
general de la organización, en relación con las comunidades con las que
interactúa. A través de este plan se estimula la participación activad
de todos los estamentos de la empresa en el PRSE.
Pero no basta lo anterior, así como cada día toma más fuerza la
estrategia denominada plan de mercadeo estratégico, para desarrollar un
buen PRSE debe existir un plan de mercadeo que permita conocer y
divulgar las necesidades y prioridades de cada grupo de interés.
¿Es usted, un generador pasivo de violencia?
Cierro este capítulo, poniéndolo a pensar acerca de un tema que toca
a todos los colombianos, aunque todos o casi todos, le sacamos el
cuerpo: me refiero a la generación de violencia y su relación con la
responsabilidad social empresarial (RSE). Tradicionalmente se consideran
como generadores de violencia en Colombia al narcotráfico, la guerrilla,
los paramilitares y la fuerza pública legal y se exige en todos los
tonos que se excluya del conflicto a lo que hemos dado en llamar la
sociedad civil, de la cual forma parte el empresariado y los
trabajadores y, puede tener mucho sentido que se haga esa exclusión; sin
embargo, parodiando las Sagradas Escrituras: ¿Está usted libre de culpa?
Si lo está, que lance la primera piedra. ¿No es usted de causalidad un
generador pasivo de violencia?
¿Cómo saber cual es la respuesta a la anterior pregunta? Muy sencillo,
recuerde lo que ha leído hasta ahora, particularmente las anécdotas
sobre ciertos comportamientos empresariales, si usted incurre en esos
mismos comportamientos, pues usted es un generador pasivo de violencia.
La retribución del trabajo, el cumplimiento de las obligaciones fiscales
y parafiscales de origen laboral, la indebida utilización del tiempo del
trabajador en actividades o tareas no compensadas o el uso
indiscriminado de horas extras, que le quitan al trabajador tiempo para
su familia, así como el acoso laboral de género, son factores
intraempresariales, poco visibles, del complejo conflicto colombiano de
violencia.
Si usted quiere saber qué es la Responsabilidad Social Empresarial
(RSE), divague un poco, acerca de las siguientes preguntas, escriba
todas las respuestas:
Piense si es usted de los empresarios que no entrega lo que ofrece ya
que es muy usual que le quite unos centímetros o unos gramos a lo que
vende, porque nadie se da cuenta y, yo me gano unos pesitos.
¿Qué significa para usted la Responsabilidad Social Empresarial?
¿Qué diferencias hay entre la moral comercial, la caridad y la
Responsabilidad Social?
¿Qué diferencia hay entre generar riqueza y enriquecerse?
¿Tengo responsabilidades con el entorno?, ¿Cuáles? ¿Las cumplo?
¿Cobro lo justo en mis productos? Y, ¿qué es para usted lo justo?
¿Soy de los que exigen mis derechos, sin tener en cuenta mis deberes?
¿Soy un generador pasivo de violencia?
CAPÍTULO XI
TRABAJE Y HAGA TRABAJAR A SU EMPRESA BAJO UN CÓDIGO DE ÉTICA
En las relaciones entre el sector público y el sector privado, pero ante
todo en las relaciones de su empresa con su entorno y su interior, es
fundamental que existan una serie de principios que las regulen de
manera explícita.
Estos principios son:
Transparencia
El principio que permite y promueve el conocimiento público de los
procedimientos, contenidos y fundamentos de las decisiones que adopten
las autoridades y los funcionarios de la administración pública, de
manera que las personas conozcan en forma clara y fehaciente los actos
de dichas autoridades públicas, se conoce como transparencia.
Actitud frente a la Corrupción
Dicen los investigadores sociales, entre ellos el grupo de Transparencia
por Colombia, que han abordado este tema, que la corrupción le sale al
país más costosa que el mismo conflicto armado que vivimos hace muchos
años y, que poco a poco ha degenerando en actos de narcoterrorismo,
lejos de la romántica lucha ideológica que caracterizó la confrontación
armada en los años cincuenta – sesenta.
Los ladrones de cuello blanco, han expoliado al Estado, sin que exista
una lucha frontal contra ellos y sin que exista una verdadera sanción
social por sus actos. Es usual que se sancione más a un pobre muchacho
que tocó, sin ninguna intención malsana, las nalgas de una mujer, que a
quienes ponen en riesgo la salud y la educación de miles de colombianos,
cometiendo peculado.
Se habla mucho de la corrupción de los funcionarios públicos, pero no se
cuestiona o se sanciona el cohecho[lix].
En ejercicio de mis funciones como Viceministro de Industria y Comercio,
encargado del Viceministerio de Turismo, fui invitado a un encuentro con
periodistas organizado por la Presidencia de ACOPI en el Centro de
Convenciones de Paipa (Boyacá). Como es usual en mí, había preparado un
discurso sobre las bondades del periodismo especializado en Pymes. Por
cuestiones de protocolo, el turno para mi intervención estaba al final
de la agenda, lo que me dio la oportunidad de oír la participación de
los demás invitados; uno a uno, como si se hubieran puesto de acuerdo,
todos hablaron acerca de la corrupción del sector público; realmente
ofuscado decidí dejar de lado el cuidadoso discurso preparado e
improvisé lo que dije.
Después del consabido protocolo, inicie mi intervención así: Como dice la escritura quien esté libre de culpa que lance la primera piedra y continué diciendo: después de oír a mis antecesores me surge una profunda inquietud acerca de la vieja pregunta de qué fue primero si el huevo o la gallina, porque yo no estoy muy seguro de que exista corrupción del sector público sin que existan corruptores en el sector privado… a lo largo de mi intervención hice una comparación acerca del comportamiento de funcionarios públicos y de empresarios que por ganar una licitación o lograr el pago de una cuenta de cobro, acudían al pago de una coima, justificando el hecho, en que solo así se logra lo que su empresa necesita.
Pasada más de media hora terminé diciendo: mis queridos amigos, nadie
se corrompe solo, tan bandido es el que peca por la paga como el que
paga por pecar. La reacción del público en los primeros segundos, fue de
un profundo silencio, sin embargo después recibí una de las aclamaciones
más grandes que obtuve en mi paso por el Ministerio de Desarrollo.
Durante la recepción que se dio a continuación se me acercó mucha gente
para felicitarme por el valor y la franqueza con la que había hablado.
El tema de la corrupción se ha centrado en el sector público, dejando de
lado la corrupción que se da en el sector privado, además de la
participación de éste en la corrupción de aquel, como se vio antes.
Recientemente nombrado Gerente General de un pequeño grupo empresarial
que comercializaba colorantes químicos para la industria textil, al
revisar unos pagos del área comercial, recibí un paquete de cheques
cuyos comprobantes no tenían ningún concepto. Al preguntar al gerente
comercial qué era eso, me dijo: doctor es que se me olvidó decirle que
nosotros comisionamos las compras que nos hacen algunas empresas.
Indignado le dije que bajo mi administración no toleraría ese tipo de
comportamientos y me negué a firmar los cheques; al siguiente mes
nuestras ventas a esas empresas, se redujeron a cero, lo cual implicó
una caída de las ventas de más del 40%. El resto es historia.
Los ejemplos anteriores, son el reflejo de la forma como la sociedad
afronta su responsabilidad no solo frente al Estado, sino frente a la
comunidad que la integra; en este tipo de relación prima el interés
individual sobre el interés de la comunidad, creando una relación de
tipo egoísta, que se transfiere a las relaciones entre las empresas.
La ética y la responsabilidad social van de la mano y esta, a su vez, se
relaciona íntimamente con la solidaridad. No se puede concebir un
empresario que tenga en su agenda un Plan de Responsabilidad Social, si
no cumple con los compromisos básicos derivados de su actividad y si
carece del sentido de la solidaridad como principio de comportamiento.
Recuerde el ejemplo de los dos empresarios del Capítulo anterior y
considere si esa es una actitud ética o solidaria y si esos empresarios
cumplían con su parte de responsabilidad social.
Código de Ética
Elaborar un código de ética no es como hacer una lista de intenciones.
Es definir una forma de pensar y de actuar, es definir unos principios y
valores que rijan el comportamiento no solo de la empresa como persona
jurídica, sino de sus socios, directivos y trabajadores, en relación con
el interno y el entorno.
¿Qué es un código de ética?
Es la expresión de la voluntad de un grupo social de cumplir con los
principios y respetar los valores que regulan las relaciones entre las
personas y de éstas con las instituciones que conformar la sociedad a la
cual pertenece.
El código de ética tiene como referente la responsabilidad ética, es
decir la conducta pública por parte de quienes ejercen un cargo de
autoridad, amparada sobre los principios de probidad y transparencia que
respalden la toma de decisiones que dichas autoridades realizan en los
actos públicos que le son propios, evitando las influencias o presiones
indebidas de personas o grupos de interés[lx].
¿Cómo construir un ambiente ético en la empresa?
El primer paso para elaborar un código de ética, es crear las
condiciones en la empresa para que las áreas de la organización y sus
miembros (socios, directivos y trabajadores) asuman cada uno los roles
que les corresponda.
Sin entrar en los detalles de un procedimiento, los pasos a seguir son
los siguientes:
1. Diagnóstico del clima ético (clima ético imperante)
2. Definición de estándares éticos (comportamiento ético esperado),
que a su vez comprende las siguientes acciones:
• Capacitación ética
• Gobernabilidad de la empresa
• Resolución ética de conflictos
• Fortalecimiento de los canales de comunicación
• Cómo tomar decisiones con sentido ético
• Liderazgo ético
Estos pasos y las actividades conexas, le permitirán crear el ambiente
propicio para la elaboración del Código y para que cada miembro de la
organización se apropie de él y asuma el papel que le corresponda.
Cumplidos estos pasos, ya está en condiciones de elaborar el Código de
Ética, para lo cual se puede utilizar la siguiente Guía:
Parte I
¿Qué somos?
• Perfil corporativo
• Historia de la Empresa
• Visión
• Misión
Parte II
Objetivos Corporativos
Parte III
Estándares o Principios éticos[lxi]
Parte IV
Valores[lxii]
Parte V
Pautas éticas
La elaboración del código, debe ser una acción colectiva, ya que nadie
se apropia o acepta, lo que le es impuesto. Para el efecto, una vez más
convoque los grupos de trabajo y explíqueles cual es, ésta vez, las
razones de la convocatoria para trabajar en comunidad.
Veamos qué son, cómo proceder en los pasos y actividades conexas y cómo
aplicar la guía; sin embargo, tenga en cuenta que la intención del libro
no es explicar en detalle ningún procedimiento, si no despertar en usted
la necesidad de aplicar los doce principios enunciados de manera que si
logro sensibilizarlo, acuda al apoyo de un experto para implementarlos.
El primer paso que es el diagnóstico ético, consiste en evidenciar la
forma cómo se relacionan la empresa, los socios, los directivos y los
trabajadores, con el entorno, es decir el Estado y la comunidad. Para
hacerlo acuda una vez más a los grupos de trabajo y explíqueles el
propósito que esta vez, le lleva a convocarlos. Dígales, que hagan un
inventario de la forma como se manejan las relaciones con los
compradores, con los proveedores, con los competidores, con los mismos
trabajadores y con la comunidad, pídales que exploren si se tienen
prácticas de coimas o pago de comisiones por los servicios o negocios
realizados. Usted, con su grupo cercano o comité de dirección, analice
el resultado del trabajo de los grupos y haga el mismo ejercicio, pero
extiéndalo a la forma como usted, su empresa y sus socios cumplen los
compromisos con el Estado.
Una vez que evidencie la forma y el trato con los proveedores,
compradores, con la comunidad y el fisco, defina los estándares éticos
de su empresa o los principios[lxiii] que rigen las relaciones entre su
empresa, usted, sus socios y sus trabajadores y entre sí y con aquellos
que constituyen su entorno, tales como:
• Lealtad
• Honestidad
• Igualdad
• Respeto por las diferencias
• Austeridad
• Respeto a la ley
• Conservación del medio ambiente
Definidos los principios, se procede a determinar cuales son los
valores[lxiv] que regirán las relaciones entre la empresa su interno y
su entorno. Un ejemplo de valores son los siguientes:
• Solidaridad
• Integridad
• Innovación
• Responsabilidad Social
• Fe en el País y confianza en las Instituciones
• Conciencia Colectiva
El siguiente paso es el de elaborar las pautas éticas, que regularán las
relaciones con los trabajadores, los clientes, con los distribuidores,
los proveedores, los competidores y con las autoridades.
Un ejemplo de estas pautas, es el de evitar que, como ocurre con
frecuencia, se sancione a un trabajador que llega tarde y viaja en bus,
mientras que se tolera el retardo de los ejecutivos que viajan en su
propio vehículo.
O, bien promover el buen trato que haga grata la convivencia entre todos
dentro de la empresa.
Complete el código definiendo ¿Quiénes somos? Para lo cual haga un breve
resumen de la empresa, de su filosofía e incluya la misión y la visión
que ya fueron definidas.
En este capítulo la única reflexión que le sugiero es que dada la
complejidad del tema, si usted, vía los principios generales que le
propongo, no puede elaborar el código de ética acuda a un experto.
¡De ninguna manera deje a su empresa sin un código de ética!
El siguiente capítulo que es el último, le permitirá completar los doce
principios de los que le hablé en la introducción; después de leerlo no
sé qué opine usted pero creo que estará de acuerdo conmigo en que muy
posiblemente es el capítulo que más retos le presenta, léalo
cuidadosamente y procure compartirlo con la mayor cantidad posible de su
gente, recuerde que son sus socios y se necesitan mutuamente, ellos para
tener un ingreso estable y usted para tener a su empresa produciendo, de
manera que usted pueda cumplir con su función primordial de ser un
generador de riqueza con responsabilidad social.
CAPÍTULO XII
V.I.A. PRINCIPIO ORIENTADOR DE SU EMPRESA
He tratado de ser elemental en el uso del lenguaje y solo cuando la
complejidad del tema me ha obligado a hacerlo, he utilizado fórmulas o
tecnicismos, por eso aunque V.I.A suene a una forma de “descrestarlo”
creando neologismos, es más simple que eso es una palabra que está
formada por las primeras letras de sus tres componentes la Visión
estratégica, la Innovación y la Asociatividad. Esta trilogía de
principios está en la base de toda la estrategia para que su empresa se
transforme en un modelo a seguir.
En el capítulo VI se mencionó el tema de la planeación estratégica, es
decir la planeación de largo plazo como una forma de enfocar su gestión
con visión de futuro. La planeación forma parte de ese intrincado mundo
que fácilmente se confunde con futurología.

La Visión estratégica, no es otra cosa que el ejercicio mediante el cual
la empresa (empresarios + trabajadores) definen una serie de actividades
estratégicas (corto, mediano, largo plazo) que permitan proyectar el
presente hacia el futuro o, bien puede también definirse como una
reflexión del futuro a partir del presente.
El ejercicio de visión estratégica, parte de la situación actual de la
empresa, continúa con un ejercicio a través del cual se analizan las
debilidades y fortalezas (condiciones inherentes a la empresa) y las
oportunidades y amenazas (condiciones relativas al entorno); una vez más
este ejercicio debe practicarse con la participación de los grupos de
trabajo varias veces mencionados en este libro.
Con base en el ejercicio practicado proceda a definir la Visión y la
Misión de su empresa.
En otras palabras la Visión es la situación deseable para su empresa, en
un plazo determinado, y debe ser expresada de manera sencilla pero
precisa, con frases cortas que indiquen hacia donde se pretende llevar a
la empresa en el futuro, futuro que también tiene que ser definido
(tres, cinco, diez años). La visión tiene que ser flexible, pero
controlable, aunque debe permitir ajustes. En la actual coyuntura de los
negocios, todos en la empresa deben trabajar en función de la visión.
Así mismo la Misión, que se constituye en “la razón de ser de la
empresa” determina la situación probable, es decir la situación que
realmente es factible lograr, pero expresada en función de actividades
realizables y que conduzcan al cumplimiento de las metas propuestas. La
misión equivale a lo que “es la empresa y lo que hace”, pero también es
una declaración que trata de distinguir a su empresa de las demás.
En la formulación de la misión, debe hacerse hincapié en la calidad de
los productos o servicios y en el valor agregado que la empresa ofrece a
sus clientes.
Solo una clara definición de la misión y propósito hacen posible
establecer objetivos claros y realistas; sin embargo, para lograrlos
también se debe revisar y rediseñar las estructuras organizacionales.
La misión por lo general se expresa en términos de los productos
genéricos y de su mercado principal, aunque por el significado que tiene
la calidad del servicio, dicho enunciado debe resaltar el concepto de
servicio, lo cual obliga a que “el producto se defina por lo que hace y
no por lo que es”.
Cuando decida elaborar la misión de su empresa, tenga en cuenta, por lo
menos los siguientes requisitos:
• Definir lo que es y tiene la empresa y lo que aspira ha ser y
hacer.
• Definir el producto en términos del valor o beneficio que su empresa
proporciona al cliente.
• Precisar y destacar el concepto del servicio hacia el cliente.
• Incluir los principales rasgos distintivos de la empresa.
• Formular el enunciado desde la perspectiva de su receptor primario (el
personal de la empresa) para que este la asuma y contribuya al
cumplimiento de las metas.
• Debe expresar un equilibrio entre lo general y lo muy específico.
Complementariamente, procure conocer la evolución del mercado o mercados
de sus productos, el posicionamiento que tienen y los factores que
pueden afectar la situación futura. Hacerlo no es tan difícil como
parece ya que la información que puede encontrar en la Internet lo
posibilita.
¿Pero qué es un plan estratégico?
Aunque no me gusta definir porque las definiciones son el inicio de
conflictos entre las diferentes formas de hacerlo (puede haber tantas
definiciones como personas haciéndolo), creo que es bueno que usted sepa
qué es un plan estratégico.
De manera simple un plan estratégico es la respuesta a una serie de
preguntas posibles sobre el presente y el futuro de la empresa, tales
como ¿hacia dónde quiero que vaya la empresa? ¿Que factores críticos
internos determinarán la clase de empresa que quiero tener? ¿Qué
factores críticos externos condicionarán el comportamiento futuro de mi
sector? ¿Cómo beneficiarme del cambio en los gustos de los consumidores,
tanto a nivel nacional como internacional? ¿Cómo debe ser el personal de
la empresa para que pueda realizar los proyectos contemplados en el
Plan? ¿Quiero que mi empresa sea de clase mundial? Pero ante todo es el
resultado de una visión conjunta y de un trabajo en equipo.
¿Cómo se construye el plan?
Las claves de un buen plan son las preguntas adecuadas que se hagan y la
participación de todos los niveles de la organización de la empresa en
su formulación y posterior ejecución. Cuando se quiera estructurar un
Plan Estratégico, no se debe menospreciar a ninguno de los niveles que
forman la organización.
Un buen plan debe ser el resultado de la articulación en una sola de la
visión que está en la mente del equipo para cada una de sus áreas y que
se puede convertir en programas y proyectos posibles y ejecutables.
Convoque al personal, pídales que se organicen en grupos de acuerdo con
las áreas de trabajo; explíqueles cual es la intención de la reunión y
qué pretende, no lo haga con tecnicismos, hágalo de manera simple, como
por ejemplo dígales que lo que quiere de ellos es que piensen cómo debe
ser su área de trabajo en cinco años y que proyecten esa visión a la
empresa; terminado esta etapa pídales que piensen en cuales son las
cosas buenas (fortalezas) y las cosas malas (debilidades) de su área de
trabajo y que las proyecten a la empresa, dígales que escriban tanto la
una (la visión) como las otras (fortalezas y debilidades); pídales que
sean sinceros porque en ello va el futuro de la empresa.
Terminado el ejercicio anterior, solicítele a cada grupo que haga un
plan de acción para su área de trabajo. Es decir pídales que propongan
una serie de actividades para consolidar las fortalezas y otras para
transformar las debilidades en fortalezas; Reúnase después con el
personal más cercano a usted (grupo de dirección) y repita el ejercicio.
Después, no antes, analice con ellos el resultado de la consulta que
hizo en todos los niveles incluyendo el del personal cercano (de
dirección); extraiga los puntos que parecen ser los más comunes, tanto
del personal cercano (de dirección) como del resto del personal
organizado en grupos; del análisis de las visiones obtenga la visión de
la empresa; después, del análisis de las fortalezas obtenga la misión. A
continuación con el grupo cercano (de dirección), trate de obtener las
amenazas y las oportunidades que tiene la empresa frente al mercado.
Siempre procure dejar constancia escrita de lo que se hace.
Si del análisis se desprende que hay más de tres debilidades y más de
tres amenazas, pídale a cada grupo que priorice las unas y las otras,
deseche las últimas y proceda a trabajar con las tres primeras.
Pídale a cada grupo, incluyendo el grupo cercano (de dirección) que
proponga las estrategias para convertir las debilidades en fortalezas y
las amenazas en oportunidades
Analice con el grupo cercano (de dirección) las propuestas de cómo
convertir las debilidades en fortalezas y las amenazas en
oportunidades[lxv], convierta las estrategias comunes en un plan de
acción y a éste en un programa de actividades a las cuales le debe
asignar tiempos, recursos, indicadores de resultados y responsables, así
como un plan de estímulos por los resultados[lxvi]. Reúna nuevamente al
personal y hágales saber el resultado del ejercicio, déles a conocer la
visión, la misión y el plan de acción y explíqueles que se espera de
ellos, ¡comprométalos!
Antes de iniciar la ejecución del plan de acción, seleccione y defina
los indicadores, estos deben estar relacionados con el plan de acción y
deben permitir medir el resultado frente al ahora.
Existe un segundo plan y es el que se deriva de las fortalezas y las
oportunidades[lxvii], el cual tiene la misma metodología del anterior,
aunque la prioridad debe darse al primero ya que los factores
seleccionados y que son críticos, son los que le restan competitividad a
la empresa.
La ejecución del plan no quedaría completa si no se hace seguimiento;
haga de este una actividad permanente y colectiva, mediante reuniones
periódicas de seguimiento de acuerdo con los grupos que se formaron
inicialmente. Recomiende a los grupos que dejen constancia escrita de
los resultados y analícelos de inmediato con el personal cercano (grupo
de dirección). Si hay desviaciones positivas (exceso de cumplimiento) o
negativas (incumplimiento de las metas) solicite a cada grupo el
concepto sobre lo que pasó y pídales que propongan los correctivos.
Sin embargo, tenga en cuenta que el seguimiento solo es posible hacerlo
si además hemos diseñado unos indicadores de resultados que permitan
hacerlo.
Los indicadores se deben elaborar antes de y no después de… Quiero decir
con esto que los indicadores deben tener como referente la situación
inicial y permitir conocer como han evolucionado las áreas involucradas
en la medida en que se cumple con las metas establecidas. Los
indicadores son instrumentos de medición de los resultados de las
estrategias y acciones aplicadas para el cumplimiento de los objetivos y
de las metas del plan de acción.
Si el conocimiento del interno es fundamental, el análisis del entorno
de la empresa, es decisivo porque es éste el que determina las amenazas
y oportunidades. Conocer el comportamiento de la economía, de la tasa de
interés, de la de cambio, la calificación del riesgo país, cómo se
comporta su sector, qué expectativas hay sobre su comportamiento y sobre
las del país en general, es tan importante como conocer la calidad de su
materia prima.
Acostúmbrese a revisar todos los días, los indicadores macroeconómicos y
los sectoriales, para lo cual puede acceder a través de la Internet a
páginas especializadas que contienen esa información. ¡Haga de esto un
hábito!
Los planes de acción deben comprender actividades de largo y de corto plazo, que comprometan a la totalidad de la empresa y a cada una de las áreas involucradas en el Plan, pero así mismo no deben ser diseñados como un camino único hacia un objetivo predeterminado; Si bien es cierto que el(los) objetivo(s) debe(n) ser claro(s), preciso(s) y conciso(s), no es menos cierto que los caminos para lograrlo(s) no debe(n) ser único(s).
* una opción, no es opción;
* dos opciones, son un dilema;
* tres opciones, dan principio a seleccionar alguna alternativa.
Los componentes del plan de acción de corto plazo, así como las estrategias que involucren áreas concretas de la empresa (producción, comercial, financiera y administrativa y de Recursos humanos) es lo que se llama el Plan Táctico.

El anterior diagrama puede parecerle confuso y de difícil interpretación
sin embargo, observe cuidadosamente que contiene las cuatro áreas
básicas de su organización (no importa que usted no tenga organizada su
empresa de esa manera) y de cada una de ellas se desprenden las
actividades que conforman cada uno de los planes, cuya sumatoria da como
resultado el Plan Táctico. Todos los temas han sido tratados en los
anteriores capítulos.
¿Cómo es su estilo de gerencia?
Ahora bien, ¿actúa usted emocional o intuitivamente? ¿Cree usted que
su estilo de gerencia es más emocional que racional? Tener emociones no
es malo, lo malo está en actuar emocionalmente. La emoción obnubila la
razón y un empresario tiene que actuar sobre hechos concretos ya que
nunca debe olvidar que su actividad es un negocio que debe generar
riqueza y bienestar.
Al enfrentar una decisión, el empresario debe estar bien informado, debe
tener conocimiento suficiente acerca de su negocio, de su capacidad
competitiva, de la riqueza del capital humano, de las oportunidades y
amenazas del mercado y solo con base en estos criterios es que debe
actuar. Los recuerdos son expresiones emocionales de lo que pasó, la
información histórica, es el recuento de hechos del pasado que pueden
repetirse en el futuro. Las decisiones de hoy, deben ser la aplicación o
ejecución de un plan y no la expresión de mi voluntad como dueño. A eso
es a lo que yo llamo la inteligencia empresarial.
La segunda letra de la V.I.A. es la i de Innovación.
La Innovación, Llave del Futuro de su Empresa
En los capítulos anteriores el testimonio de mi experiencia siempre lo
relataba al final, sin embargo en este título voy a narrar de entrada un
hecho que me sucedió cuando como coordinador del equipo que evaluó para
el PNUD-OIT el Proyecto de desarrollo empresarial participativo –PRODEP
– tuve que viajar a Supía (Caldas) para evaluar el impacto del proyecto
en la Cooperativa de Paneleros de Supía.
Cuando solicité apoyo de la gobernación de Caldas, antes había hecho la
evaluación del proyecto sobre una iniciativa de vendedores ambulantes en
Manizales, nadie me quiso acompañar porque era “zona roja”; viajé
entonces solo. Al llegar a Supía me encontré con un grupo de paneleros
(120 para ser exacto) que había organizado una Cooperativa que se
encargaba de comprar y vender insumos; comprar y vender productos
terminados; dar capacitación y apoyar económicamente a los miembros del
grupo cuando fuera necesario por calamidad doméstica o económica.
El grupo directivo que me atendió me pidió que les dejara proponer el
programa de trabajo y las visitas a las fincas, ya que ellos querían
mostrar el impacto del proyecto no solo en sus fincas, sino en la
comunidad; aunque el procedimiento no era el reglamentado, algo en ellos
me impresionó y acepté la propuesta.
La primera sorpresa me la llevé cuando fuimos al almacén de provisión
agrícola organizado como cualquier banco de una ciudad grande, con
computadores por todos lados y gente muy amable atendiendo a quienes
acudían a solicitar los servicios.
Después de una reunión para explicarles los alcances de mi trabajo, me
llevaron a una finca en la cual el proceso de extracción del jugo de la
caña (melaza) se hacia con un molino de piedra movido por un asno que se
veía tan cansado y anacrónico como el resto de la finca. El trapiche
tenía un techo de paja que se filtraba por todos lados (había estado
lloviendo) y el piso era de barro en el que se resbalaban quienes
trabajaban en él; la melaza la transportaban en una cuchara de madera
que hacia que se perdiera un alto porcentaje del producto; así mismo el
resto del proceso era totalmente artesanal.
Después me llevaron a una finca que estaba a unos cuantos metros de la
anterior y Oh sorpresa, el procedimiento y el aspecto general del
trapiche eran totalmente distintos; en ésta, el molino era
electromecánico, el piso estaba encementado y el techo no filtraba una
sola gota de agua; el proceso se hacia por gravedad y todo los
contenedores de la melaza estaban enchapados en cerámica; además tenían
una variedad de moldes para hacer la panela. Me comentaron que esa finca
estaba en proceso de renovación de la caña porque habían descubierto que
la que tenían sembrada no daba un resultado óptimo en la producción de
panela y que habían obtenido una variedad que casi duplicaba el
rendimiento de la que estaban usando.
La experiencia la repetí en dos fincas más, con el mismo patrón de la
segunda.
Regresamos a la sede de la Cooperativa y allí, me dijeron que querían
mostrarme algunos proyectos que estaban desarrollando para mejorar la
rentabilidad del negocio: uno, el de la panela en polvo o granulada y
otro, que fue el que más me sorprendió, el de una menta endulzada no con
azúcar sino con panela, de la misma textura que la menta blanda de una
reconocida empresa de confites.
Pero las sorpresas no terminaron ahí, como a las cuatro de la tarde me
invitaron a almorzar y se sentó a mi lado un señor de unos setenta años
de edad muy locuaz y lúcido que me dijo: “mi doctor, ¿Cómo le parecieron
las innovaciones que hemos hecho con la platica que nos dieron?” Y a
continuación me dijo “y eso que nos falta ingresar a la red” (yo para
mis adentros me pregunté de qué red me habla) y el señor, como
adivinando mi inquietud, continuó diciendo: “es que no estar en la
Internet, es como si no existiéramos”.
Ese día entendí claramente lo que es un proceso de innovación; espero
que usted querido lector, también.
Puse el ejemplo anterior porque cada vez que hablo de innovación con
empresarios de las PYME, su reacción es que “eso es para la gran
empresa” y me dicen “no ve que es muy complicado y costoso”, olvidando
que lo verdaderamente costoso es salir del mercado por no realizar las
innovaciones tecnológicas que el mismo mercado exige. La obsolescencia
de los equipos, procesos y productos son más letales que el manido
cuento de la competencia desleal con base en el precio y la calidad, que
no es más que una falacia en la cual se esconden muchos empresarios.
Al otro lado de esta experiencia, está el caso de un empresario de una
pequeña empresa de metalmecánica, que me dijo un día que lo visité, que
lo apoyara en un proyecto de innovación de su empresa, la cual tenía
tres tornos horizontales un torno vertical, un cepillo para metal, un
taladro vertical y creo que una dobladora. La idea era adaptar las
máquinas herramientas a un sistema de control numérico, con el fin de
mejorar la velocidad de respuesta para sus clientes; le pregunté que con
qué capacidad instalada estaba operando y me dijo que con el 20%; es
decir que tenía improductivo más de la mitad de su equipamiento; solo se
me ocurrió una pregunta: ¿Crees que se justifica hacer lo que quieres
antes de incrementar el uso de tu capacidad instalada? Se me olvidó
anotar que las máquinas trabajaban dos días a la semana.
Con los dos ejemplos anteriores lo que quiero es ilustrar dos procesos
de innovación uno de los cuales fue exitoso y el otro que no tenía
sentido bajo las circunstancias en la que se encontraba la empresa, ya
que bien pudo convertirse en un gasto que en lugar de impulsar su
desarrollo, hubiera comprometido su flujo de caja al hacer impagable el
costo de las adiciones a los equipos.
Los procesos de innovación, no deben responder a una tendencia o moda o
a una decisión intuitiva y no planeada; por el contrario, los procesos
de innovación deben responder a un plan debidamente elaborado y técnica
y financieramente evaluado.
Pretendo proponer a continuación un concepto acerca de la innovación,
definida como un proceso continuo de transformación de la empresa
mediante la apropiación de nuevo conocimiento, centrado en el concepto
de las organizaciones que aprenden permanentemente y en la creación de
una nueva cultura empresarial, que permita incrementar su productividad
y su competitividad.
Indudablemente que el proceso de aprendizaje no solo debe ser de
carácter horizontal, sino vertical de manera que todos los niveles
participen activamente en la generación del nuevo conocimiento, el cual
debe comprometer a toda la cadena de producción de la empresa.
La cultura organizacional se transforma, entonces, en una nueva
ideología del conocimiento y en nuevas capacidades empresariales para
conquistar y permanecer en mercados competitivos. Así mismo potencia
valores y principios de ética, calidad, responsabilidad social y
desarrollo humano sostenible[lxviii].
La gerencia moderna consiste en la creación de una mentalidad
innovadora, enfocada hacia el aprendizaje permanente que sirva de
sustento al crecimiento de la competitividad empresarial en el largo
plazo, he ahí el gran papel del empresario que pretenda asegurar la
supervivencia y la sostenibilidad de su empresa[lxix].
El conocimiento como motor de los procesos de construcción de ventajas
competitivas demanda no solo un replanteamiento de las condiciones en
que se dan hoy los procesos de producción, sino de todo el engranaje
operativo, administrativo y funcional de las empresas. La innovación es
un proceso continuo y como tal la empresa debe estar adaptada para
acometer las transformaciones que este proceso determina. Pero así como
es un proceso continuo, también es un proceso planeado y no el resultado
del azar, una empresa innovadora es aquella que realmente logra crear y
sostener una cultura innovadora.
Por esta razón, se requiere una nueva concepción de lo que es la empresa
lo cual implica la definición de nuevas estructuras organizacionales más
flexibles, que comprendan la empresa como un todo indivisible y no como
compartimientos estanco o islas de poder, que facilite la toma de
decisiones acertadas, no solo en el momento requerido, sino también en
cualquier punto de la cadena de valor, una organización en la cual todo
y todos generen procesos de innovación, mediante un estímulo permanente
a la creatividad.
Los principios que definen una buena organización son:
1. División del trabajo.
2. Autoridad.
3. Disciplina.
4. Unidad de mando.
5. Unidad de dirección.
6. Subordinación de los intereses particulares al interés general.
7. Remuneración justa
8. Centralización y/o descentralización.
9. Jerarquía.
10. Orden.
11. Equidad.
12. Estabilidad del personal.
13. Innovación y creatividad. Y no por estar de último en la lista de
principios, es el menos importante.
La creatividad es la habilidad de diseñar, desarrollar y crear cosas
nuevas y, es una de las características que distingue a nuestra mano de
obra; sin embargo por el falso prejuicio de que es “un obrero”,
desperdiciamos un alto porcentaje de este potencial que se encuentra al
alcance de nuestras manos. Es muy importante dentro de los procesos de
innovación oír a quien tenga una idea original. No castremos la
creatividad de nuestros trabajadores porque no sabemos discernir una
propuesta creativa de una simple bufonada.
Por último, aprenda a distinguir cuales son las categorías de proyectos
de innovación, ya que todas las áreas de su empresa pueden ser objeto de
proyectos de innovación:
Innovación de Gestión, que implica áreas como el mejoramiento continuo,
el control de calidad, la organización del trabajo y el mejoramiento
gerencial.
Innovación en procesos, que comprende la mejora en los procesos
productivos, incremento de la productividad y producción más limpia.
Innovación en productos, tales como el diseño y elaboración de nuevos
productos con características que garanticen un exitoso posicionamiento
en los mercados externo e interno, de manera tal que eleven la
competitividad de las unidades productivas.
Innovación en servicios tecnológicos y capacitación, en esta área se
puede mejorar o introducir un servicio tecnológico o capacitar al
personal en nuevas técnicas de producción y control.
Después de leer este capítulo, deténgase un rato para responder a las
siguientes preguntas:
¿Sabe usted qué es innovación? si su respuesta es sí, ¿comparte los
conceptos del autor sobre la innovación? si su respuesta es no, intente
escribir su propio concepto.
¿Conoce o puede inferir los objetivos de la innovación?
¿Es o puede ser su empresa innovadora? Si su respuesta es no, diga por
qué y escríbalo. Si su respuesta es sí, diga en qué campos o áreas de la
empresa puede desarrollar proyectos de innovación, escríbalo.
¿Cree usted que la innovación es privilegio de las grandes empresas? Si
la respuesta es sí, diga por qué su empresa no puede ser innovadora,
escríbalo.
¿Cree usted que la estructura organizacional actual de su empresa, es
favorable a la innovación)? Cualquiera que sea su respuesta diga por qué
y escríbala.
Vuelva otra vez sobre los 13 principios de una buena organización;
analícelos y diga, en orden de importancia, cuáles de esos principios se
aplican en su empresa, escríbalos.
Está universalmente demostrado que la fortaleza de las MIPYME, es
directamente proporcional a su capacidad de generar alianzas, es decir a
su capacidad de asociarse.
Ese es pues el tercer título de este capítulo.
La Asociatividad, instrumento de competitividad
Qué fácil es hablar de este tema, pero qué difícil es lograr que los
empresarios y sus empresas reemplacen de su léxico el concepto de
competencia por el de coopetencia, porque en esencia esta última
expresión es principio y fin de la asociatividad.
La asociatividad no es otra cosa que cooperar para poder competir. Cuan
simple es el concepto, pero qué complejo es asumirlo.
El modelo asociativo que se observará a continuación es complejo, pero a
la vez refleja un proceso mediante el cual las empresas van creando las
condiciones necesarias para resolver las dificultades que impiden el
trabajo en comunidad entre ellas.
Más que un modelo asociativo, tal vez debemos hablar de comunidades
empresariales, ya que la asociatividad no es otra cosa que poner en
común dificultades, problemas o situaciones, que se resuelven mediante
estrategias o acciones diseñadas, desarrolladas y ejecutadas
comunitariamente.
También, es común hablar de las redes empresariales o redes productivas,
que no son homogéneas, articulan empresas teniendo en cuenta las
diferencias y la especialización que logran al encajar varios tipos de
empresas [lxx].
Marco Teórico Modelo Asociativo[lxxi]

No voy a ceder a la tentación de extenderme en la explicación del modelo
porque rompería con la unidad metodológica que he procurado sostener a
lo largo del libro. Mis pretensiones no van más allá de lo que hasta
ahora he hecho y que no es otra cosa que la de crear espacios de
reflexión sobre temas que mejorarán con absoluta seguridad la gestión de
sus empresas, en la medida en que usted se apropie de ellos y los
practique [lxxii].
De todas formas el modelo es un proceso que deben recorrer las empresas
que decidan superar el síndrome de la autarquía empresarial y decidan
recorrer el camino del trabajo en común, desarrollando el concepto de
coopetencia, que reemplace el enfoque tradicional de la competencia. La
coopetencia, no es otra cosa que la comunidad de esfuerzos para
competir, como lo afirmé anteriormente.
La coopetencia, concepto que se tomó de una palabra inventada por Ray
Noorda[lxxiii], <co-opetition>, está fundamentada en la teoría de los
juegos[lxxiv] que busca complementar la cooperación y la competencia, lo
cual hace que “el negocio sea la cooperación cuando se trata de crear
una torta y competencia cuando ésta se va a repartir”.
Al respecto, recuerdo que una de las primeras veces que presenté el tema
de la asociatividad, entregué la presentación para que la montaran en el
computador y ¡Oh sorpresa!, cuando empecé la presentación, encontré que
en lugar de coopetencia, aparecía competencia. La persona que me estaba
apoyando (no conocía el tema), pensó que me había equivocado y corrigió
la expresión que consideró equivocada; es decir, pensó que la expresión
coopetencia, era una equivocación.
La asociatividad es cuanto más difícil, cuanto más pequeña sea la
empresa; el empresario de pequeñas empresas, es por lo general celoso de
lo que cree que es su “Know How” es decir del conocimiento que cree
haber creado y acumulado durante los años de existencia de la empresa.
Esta actitud defensiva origina desconfianza y profundiza el
individualismo, tanto como la falta de visión estratégica que consolida
una cultura empresarial que “mira hacia adentro” y que pone a las
empresas a competir entre ellas y no a competir para fortalecerse,
frente a la competencia “real” proveniente de terceros países.
La asociatividad en cualquiera de sus fases y modalidades, es la
estrategia más efectiva no solo para el mejoramiento de la
competitividad de las empresas de menor tamaño, sino para resolver los
factores que hacen de las empresas verdaderos templos del
individualismo.
A través de la inmersión en procesos asociativos, el empresario descubre
que su empresa no es tan diferente de las demás como él creía y que las
ventajas creadas por su habilidad, no existen. En otras palabras
descubre que estuvo compitiendo durante muchos años contra molinos de
viento creados por la desconfianza y el individualismo, disputándose una
torta del mercado que estaba a su alcance, desperdiciando el mercado
“real” que trasciende su visión miope del negocio. He ahí la importancia
de conocer ¿cuál es su negocio? y por consiguiente de conocer ¿cuál es
el mercado en el que su empresa debe competir?
Pero, ¿qué otras razones existen para asociarse? es muy posible que en
la medida en que decida explorar en los mercados externos, su empresa
requiera de cambios e inversiones que no estén a su alcance; pero
también es muy probable que el nivel de producción de su empresa no sea
suficiente para atender las demandas de los potenciales compradores
extranjeros. Frente a estos retos de difícil respuesta, probablemente la
asociatividad sea la respuesta; la creación de comunidades
empresariales, bajo cualquiera de sus modalidades (consorcio, unión
temporal, alianza o la más sofisticada y compleja, que es el distrito)
es, en mi concepto, la vía más expedita hacia la competitividad de las
empresas de menor tamaño.
La compra de equipos y la adquisición de nuevas tecnologías, costosas y
que demandan niveles de inversión muy grandes y volúmenes de producción
muy altos, son únicamente factibles si a través de esquemas asociativos
comparto con otros los costos de adquisición, la producción y por ende
los mercados; mercados a los cuales no tendría acceso de manera
individual.
Los retos que la competitividad exige, bajo los nuevos paradigmas del
mercado tales como la modernización, el mejoramiento continuo, las
buenas prácticas de manufactura, las buenas prácticas administrativas,
la producción más limpia, el aseguramiento de la calidad y los sellos de
producto, como condiciones de la nueva competitividad empresarial, son
mucho más viables bajo formas asociativas.
Déjeme terminar contando otra de mis anécdotas: una pequeña empresa de
confección de camisetas, participó en una Misión Comercial y tuvo la
ocasión de acceder a un comprador de sus productos, para distribuirlos
en el país de destino de la misión, la calidad y el precio eran muy
atractivos y el comprador le colocó un primer pedido por doscientas mil
camisetas. El empresario sorprendido le preguntó al comprador cual era
el tiempo que tenía para despacharle y éste le respondió que era un
primer pedido mensual. El empresario solo producía veinticinco mil
camisetas mes y estaba produciendo al 60% de su capacidad. El empresario
no pensó sino en su capacidad de producción y desistió del negocio.
Lo más desconcertante es que había en el mercado cinco empresas que no
solo producían el mismo producto, con calidad y precios similares, sino
que tenían niveles de producción parecidos.
¡Piénselo y vincúlese a cualquiera de las formas asociativas que los
gremios o las Cámaras de Comercio ofrecen, usted sólo no puede hacerlo!
CAPÍTULO XIII
CREE SU PROPIO SISTEMA DE GESTIÓN
Si usted ha hecho una lectura juiciosa de todos y cada uno de los
capítulos del libro y ha atendido los consejos que he tratado de darle
como principios de comportamiento para una buena gestión de su empresa,
con seguridad podrá “armar su propio modelo de gestión”, con énfasis en
el mejoramiento continuo.
Sistema de gestión y certificación
Usted habrá observado que, hasta ahora, no he hecho ninguna mención a
los sistemas de aseguramiento de la calidad o a los procesos de
certificación y la razón es porque creo que los procesos de
certificación, sin la creación de un modelo de gestión, es incompleto y
no produce los efectos que busca producir en las empresas que deciden
certificarse. He podido detectar, y esto puede parecer una gran faloria,
que el efecto de la certificación en muchas empresas, se limita a la
documentación de los procesos y no al cambio cultural que está implícito
en ella; en otras palabras el efecto sobre la empresa es lo que se llama
el efecto imitación, es decir que “lo hago porque otros lo han hecho” o
porque tener el certificado, es un requisito para acceder a un mercado o
negocio. Es lamentablemente común que los procesos de mejoramiento no
vayan más allá de los informes de no conformidad.
Si reflexiona sobre lo que leyó, puede hacer de su empresa un paradigma
de la organización centrada en la calidad: calidad de la organización,
calidad de los procesos y de la producción, calidad de los servicios de
pre venta y post venta, etc., debidamente documentados. Los sistemas de
gestión de calidad tienen que ver con la evaluación de la forma como se
hacen las cosas y de las razones por las cuales se hacen, precisando por
escrito la manera como se hacen, registrando los resultados para
demostrar que se hicieron[lxxv].
Tenga en cuenta que en la literatura administrativa, cuando se habla de
sistemas de gestión, se hace referencia a los sistemas de calidad de la
serie ISO (9000, 9001, 14000, 18000, 22000, etc.), Sin embargo, es bueno
diferenciar el sistema de gestión de la certificación.
Certificación de Producto[lxxvi]
Parte de la estrategia relacionada con la creación de un sistema de
gestión, pasa por la certificación de los bienes o servicios que provee
o fabrica la empresa, que se diferencia de la certificación de los
sistemas de gestión orientado a los procesos de la empresa.
La certificación de productos es una declaración de la conformidad de un
producto específico, con respecto a lo establecido en un referencial, es
decir una norma técnica, un reglamento o una especificación técnica, que
establece los requisitos que debe cumplir dicho producto. Mediante este
tipo de certificación, la empresa garantiza a sus clientes, consumidores
o entidades del Estado, que el producto certificado cumple con los
requisitos del referencial con el cual se otorga la certificación.
Existen varios tipos de certificación tales como certificación de
producto, certificación de muestra, certificación de lotes. Estos son
declaraciones de cumplimiento de los requisitos de calidad de una
muestra o de un lote y solo es válido para la muestra o lote que se
certificó. Existe también la certificación anual, que es un sistema de
certificación mediante el cual se expide constancia de conformidad de un
producto con respecto a los requisitos establecidos, en un referencial e
incluye ensayos sobre el producto y auditoria sobre el sistema de
calidad, cuya vigencia es de un año.
En el caso de las empresas Pyme, mi recomendación es que se tome el
camino de la certificación de productos, antes que el de certificación
de la Calidad, que muchas veces es traumática y costosa; solo cuando la
empresa haya cumplido con los doce principios mencionados, diría yo que
estaría lista para acometer el reto de la Certificación de Sistemas de
Gestión de Calidad.
Cómo crear un sistema de gestión
Para crear su sistema de gestión, proceda de la siguiente forma:
Identifique los procesos relacionados con el llamado “Core Business” de
su empresa (ver capítulo I). Tenga en cuenta que estos procesos no se
deben delegar o contratar con terceros, son la razón de ser de su
empresa y solo ella puede y debe ejecutarlos[lxxvii].
Identifique los procesos de dirección que garantizan la toma de
decisiones y la definición de los principios directrices.
Clasifique los procesos de dirección.
Identifique los procesos administrativos.
Identifique los procesos de producción.
Identifique cualquier otro proceso que adicione valor en la
organización.
Proceda a documentarlos (en este punto es muy útil el apoyo de pasantes
universitarios de las áreas de ingeniería industrial o administración).
La documentación de los diferentes procesos es indispensable para
empezar a crear no solo cultura sino memoria empresarial, lo que no se
escribe se olvida y la empresa que no tiene memoria documental, no tiene
cultura empresarial.
Es usual oír decir que el principal valor de una empresa es el “know
how” es decir el conocimiento necesario para hacer las cosas bien; sin
embargo, también es muy común que ese conocimiento esté en la cabeza de
personas que lo tienen en su memoria es lo que yo llamo un conocimiento
“endógeno individual” que solo pertenece a cada persona y que no ha
hecho tránsito hacia la comunidad, para convertirse en conocimiento
“exógeno empresarial”.
El conocimiento “endógeno individual”, nace y se queda en las
personas y obviamente se va con ellas.
Solo el conocimiento “exógeno empresarial” debidamente documentado, y
derramado sobre la organización, es el que perdura en las empresas y
constituye la cultura y el know how.
El Mejoramiento Continuo [lxxviii]
Abell, D. (1994), da como concepto de Mejoramiento Continuo una mera extensión histórica de uno de los principios de la gerencia científica, establecida por Frederick Taylor, quien afirmaba que todo método de trabajo es susceptible de ser mejorado.
Es evidente que las tendencias mundiales muestran cómo las naciones se integran en comunidades que buscan fortalecerse mutuamente y fusionar sus culturas, esta integración va mas allá de tratados de libre comercio, apertura de importaciones y exportaciones, delimitación de políticas unificadas sobre el sector privado y penetra en la vida cotidiana de los miembros de la sociedad, en las prácticas de las organizaciones y genera cambios sustanciales en la forma de vida del hombre moderno.
La integración busca también la consolidación de bloques que aspiran a tener la hegemonía política, militar, ideológica en el reordenamiento internacional. El resultado de este proceso es un nuevo mapa económico, ideológico y político donde claramente se diferencian los países altamente competitivos y por consiguiente privilegiados en el mercado mundial. Este panorama nos muestra claramente como las reglas de la competitividad han cambiado, el rompimiento de fronteras en el ámbito geográfico, insita a un rompimiento en las mentalidades y una serie de imperativos que debemos atender si queremos trascender la condición de país periférico y en vía de desarrollo (Capítulo V).
Penetrar en este nuevo orden implica reconocer el papel del conocimiento y de la información como generadores de desarrollo. Ahora mas que nunca es necesario asumir que el conocimiento y quien posee la información tiene poder en el plano empresarial, es claro el papel protagónico del conocimiento en el crecimiento de los sectores productivos, el conocimiento aplicado, la capacitación y calificación de mano de obra, los niveles cada vez mas especializados de división del trabajo, las habilidades y capacidades altamente calificadas requeridas para un optimo desempeño, la sistematización de practicas empresariales convertidas en modelos de gestión, los nuevos métodos y técnicas administrativas, entre otras son indicadores de la relación intima entre conocimiento, el manejo racional de la información y el crecimiento empresarial (Capitulo IX).
Para llevar a cabo un proceso de Mejoramiento Continuo tanto en un departamento determinado como en toda la empresa, se debe tomar en consideración que dicho proceso debe ser: económico, es decir, debe requerir menos esfuerzo que el beneficio que aporta y acumulativo es decir que la mejora que se haga permita abrir las posibilidades de sucesivas mejoras a la vez que se garantice el cabal aprovechamiento del nuevo nivel de desempeño logrado.
La importancia de esta técnica gerencial radica en que contribuye a mejorar las debilidades y afianzar las fortalezas de la organización, procurando ser más productivos y competitivos en el mercado al cual pertenece la empresa; por otra parte, las organizaciones deben analizar los procesos utilizados, de manera tal que si existe algún inconveniente pueda mejorarse o corregirse; como resultado de la aplicación de esta técnica, es muy probable que su empresa crezca dentro del mercado y llegue a convertirse en líder del sector.
La búsqueda de la excelencia comprende un proceso que consiste en aceptar un nuevo reto cada día; dicho proceso debe ser progresivo y continuo; debe incorporar todas las actividades que se realicen en la empresa a todos los niveles, así como a todas las personas, sin excepción. El proceso de mejoramiento es un medio eficaz para realizar transformaciones positivas que van a permitir ahorrar dinero tanto para la empresa como para los clientes, ya que las fallas de calidad cuestan dinero. Asimismo este proceso implica la inversión en nueva maquinaria y en equipos más eficientes, el mejoramiento de la calidad del servicio a los clientes, el aumento en los niveles de desempeño del recurso humano a través de la capacitación continua, y la inversión en investigación y desarrollo que permita a la empresa estar al día con las nuevas tecnologías requeridas por su empresa y que no son necesariamente tecnologías de punta (Capítulo XII).
La base del éxito del proceso de mejoramiento es el establecimiento adecuado de una buena política de calidad, que defina con precisión lo esperado por los empleados, por los clientes y por los socios; así como también de los productos o servicios que sean brindados a los clientes. Dicha política requiere del compromiso de todos los miembros de la organización, la cual debe ser redactada con la finalidad de que pueda ser aplicada a las actividades de cualquier empleado, igualmente que pueda aplicarse a la calidad de los productos o servicios que ofrece la empresa, para lo cual se requiere establecer claramente los estándares de calidad y los indicadores que faciliten el seguimiento y la medición del impacto que produzcan las transformaciones que se introduzcan en la empresa.
Para la implantación de una política de calidad, es necesario que los empleados tengan los conocimientos y las herramientas requeridas para conocer las exigencias de los clientes y de los procesos, para que de esta manera se puedan ofrecer productos o servicios que satisfagan o excedan las expectativas de todos y cada uno de los actores (Capítulo II).
La calidad total no solo se refiere al producto o servicio en sí, sino que es la mejora permanente del aspecto organizacional, asimilando a la empresa a una máquina gigantesca, donde cada trabajador, desde el gerente hasta el empleado del más bajo nivel jerárquico, está comprometido con los objetivos empresariales.
Para que el proceso de mejoramiento continuo se logre a plenitud, es necesario que se rescaten los valores morales básicos de la sociedad, y la empresa forma parte de ésta, razón por la cual es fundamental que se actúe bajo los principios de un código de ética (Capítulo XI); así mismo, en los procesos de transformación que demande el mejoramiento continuo, el empresario juega un papel fundamental, empezando por la educación previa de sus trabajadores para conseguir una población laboral más predispuesta, con mejor capacidad de asimilar los problemas de calidad, con mejor criterio para sugerir y aceptar las transformaciones que la empresa requiera, en todos los procesos (Capítulo VIII).
Plan estratégico y Plan táctico
En el capítulo XII mencioné la importancia de tener un Plan estratégico y su consecuencia inmediata el Plan Táctico. Estos dos planes complementan el modelo de Gestión que le propongo establecer en su empresa, con el fin de convertirla en una empresa de Clase Internacional.
CAPÍTULO XIV
EL PLAN DE NEGOCIOS, HERRAMIENTA INSUSTITUIBLE DE LAS DECISIONES
ESTRATÉGICAS
Al referirme a los temas de Visión de Futuro (Capítulo VI) y la V.I.A.
(Capítulo XII), expuse la importancia de los planes estratégicos para
garantizar la vigencia de las empresas; ahora, me refiero al Plan de
Negocios, una herramienta más puntual y cotidiana ya que es la única
forma que tiene el empresario o quien quiera acometer un nuevo proyecto,
de hacerlo con un margen alto de acierto.
Y al referirme a nuevos proyectos, estoy utilizando esta expresión como
un genérico de cualquier decisión que debe tomar el empresario, desde la
ampliación de la capacidad de producción, hasta los procesos de
innovación, pasando por decisiones como el lanzamiento de un nuevo
producto o la penetración de un nuevo mercado.
A continuación y en la tónica de todo el libro, presento una guía para
la elaboración de un Plan de Negocios; ésta, como toda guía, es una
serie de recomendaciones debidamente sistematizadas, pero simplemente
indicativas y no una camisa de fuerza que se debe seguir para su
elaboración. Lo que sí es una condición inevitable para la toma de
decisiones es la necesidad de apoyarlas en un Plan de Negocios.
GUÍA PARA ELABORAR UN PLAN DE NEGOCIOS
Las ideas en abstracto pueden ser geniales, pero si no se tiene en claro cómo transformarlas en realidad, pueden convertirse en grandes fracasos, en inversiones improductivas y en expectativas no realizadas u olvidadas en el tiempo.
¿Qué es un plan de negocios? El plan de negocios reúne en un documento único toda la información necesaria para evaluar un negocio y los lineamientos generales para ponerlo en marcha.
Los objetivos. Ninguna empresa que pretenda competir en los complejos mercados actuales puede pasar por alto la tarea de imaginar escenarios futuros.
El plan de negocios muestra en un documento el o los escenarios más probables con todas sus variables, para facilitar un análisis integral y una presentación a otras partes involucradas en el proyecto (inversionistas, socios, bancos, proveedores, clientes).
Alcances del Plan de Negocios
• Tener un documento de presentación de un proyecto a potenciales
inversionistas, socios o compradores.
• Asegurarse que un negocio tenga sentido financiera y operativamente,
antes de su puesta en marcha.
• Buscar la forma más eficiente de llevar a cabo un proyecto.
• Crear un marco que permita identificar y evitar potenciales problemas
antes de que ocurran, con el consiguiente ahorro de tiempo y recursos.
• Prever necesidades de recursos y su asignación en el tiempo.
• Evaluar el desempeño de un negocio en marcha.
• Servir de instrumento para la puesta en marcha de un emprendimiento o
negocio.
Componentes de un Plan de Negocios
PREGUNTAS CLAVE
Antes de iniciar cualquier trabajo específico, haga el siguiente ejercicio: Responda las siguientes preguntas y anote las respuestas, ellas serán las bases para el desarrollo del resto del documento:
1. Cuál es el objetivo que persigue al elaborar el Plan
2. Quiénes lo elaborarán
3. Cuál es el plazo para su elaboración
4. Cuál es el punto de partida (información del negocio actual, cuando
se trate de un proyecto nuevo para la expansión de un negocio existente)
5. Cuáles son los supuestos que se van a utilizar para la elaboración
del Plan, como por ejemplo: participación en el mercado; número de
clientes; valor de los negocios que se esperan; recursos disponibles
(que no son necesariamente los recursos necesarios para la ejecución del
Plan de Negocios).
6. Cuáles son los productos o servicios que se ofrecerán y cuales los
recursos físicos, humanos y tecnológicos de los que se dispone (que no
son necesariamente los que se requieren para poner en marcha el Plan).
7. Cuáles son los factores de éxito que hacen del negocio, un negocio
exitoso
8. Cuáles son los factores diferenciadores del negocio, que lo hacen
distinto de otros.
9. Cuáles son las debilidades que se han hecho evidentes en el negocio
actualmente.
10. Cuáles son las amenazas que han puesto en peligro el negocio
actualmente (que no son necesariamente las amenazas que tienen que
enfrentarse en la ejecución del Plan).
11. ¿Qué se conoce de la demanda? ¿Sabe quiénes son los consumidores;
¿Sabe cuántos son? ¿Sabe qué buscan esos consumidores? ¿Sabe qué
participación del mercado se espera?
RESUMEN EJECUTIVO
Es un breve análisis de los aspectos más importantes del proyecto, que se ubica delante de la presentación. Debe describir de manera precisa y concisa el producto o servicio, el mercado, la empresa, los factores de éxito del proyecto, los resultados esperados, las necesidades de financiamiento y las conclusiones generales.
No debe ser demasiado extenso, máximo tres hojas, ya que su finalidad es que quien lo lea reciba la información básica necesaria para comprender el negocio que se le propone, lo cual lleva a que el lenguaje utilizado no debe ser demasiado técnico, pero tampoco demasiado primario; al redactarlo se debe tener en cuenta a quien va dirigido.
Se realiza al terminar el proyecto, aunque se pone al comienzo; son las primeras páginas que debe leer la(s) persona(s) a quien(es) va dirigido.
La mayor habilidad de quien elabora el Plan de Negocios, es poder
concretar en muy pocas palabras la esencia del negocio que plantea.
INTRODUCCIÓN
La introducción es el resumen general del Plan, diferente del Resumen Ejecutivo, ya que debe redactarse de forma que dé una visión completa del contenido del Plan, extrayendo de él algunas cifras significativas.
Se recomienda que contenga, por lo menos, la siguiente información:
¿Cuál es el negocio?
Quiénes presentarán el Plan
Cuáles son la misión y la visión de la empresa y del proyecto (deben
coincidir en términos generales)
Fecha de presentación y plazo para la elaboración y presentación.
Responsables de la ejecución
Alcance y enfoque del negocio o proyecto objeto del Plan.
Objetivos y metas
Características del producto o servicio.
ANÁLISIS DE MERCADO
No se concibe proyecto alguno sin que se conozca el mercado objetivo que
se quiere afectar o alcanzar, por esa razón es preciso hacer un estudio
lo más detallado posible del mercado objetivo.
Para hacerlo se puede recurrir a las técnicas conocidas como
Inteligencia de mercados o el benchmarking (estudio comparativo).
El análisis que se haga debe permitir conocer, por lo menos la siguiente
información:
Conocer la oferta, (cuál es la competencia y cuáles son los productos
similares o sucedáneos existentes en el mercado)
Conocer la demanda, (quiénes son y qué esperan los clientes potenciales)
• Comportamiento histórico del mercado
• Tratar de identificar las necesidades insatisfechas del mercado;
• Identificar la población objetivo y los precios que estarían
dispuestos a pagar por el producto o servicio.
• Cómo está conformado el mercado, con el fin de poder segmentarlo e
identificar nichos.
Fuentes documentales: DANE, oficinas de planeación departamentales o municipales; POTs; revistas o boletines especializados; estudios sectoriales; Planes de desarrollo nacional, municipal o departamental.
Fuentes directas: Investigación de mercado (para esta clase de trabajo, es muy útil recurrir a estudiantes de universidades que tengan programas de mercadeo y de pasantías o de prácticas empresariales).
ANÁLISIS DOFA
Este análisis se debe hacer sobre la empresa en operación, cuando los
proyectos se acometen en una empresa en funcionamiento o de manera
prospectiva, cuando se trate de proyectos completamente nuevos tomando
como base las características del proyecto objeto del Plan.
El análisis se debe hacer con dos enfoques: uno interno que permite
identificar fortalezas y debilidades y otro externo que identificará las
oportunidades y amenazas.
El análisis interno se debe hacer, entre otras, sobre la calidad y
cantidad de los recursos disponibles; sobre la calidad y cantidad de los
productos y servicios ofrecidos; las características o diferenciadores
de los productos o servicios; Capacidad de satisfacer las necesidades de
los clientes; clima organizacional y capacidad del recurso humano;
capacidad tecnológica y de asistencia técnica para el servicio
post-venta; seguridad y transparencia contractual.
No obstante lo anterior, ese es un listado de áreas recomendadas que
deben ser complementadas o reemplazadas por las que realmente sean
estratégicas para la empresa y permitan determinar sus fortalezas y
debilidades.
El análisis externo, puede contemplar, entre otras, los siguientes
criterios o factores: Principales competidores; Tendencias del mercado;
regulaciones y reglamentaciones; impacto de la globalización sobre el
mercado y los bienes y servicios que se ofrecen o se pretende ofrecer,
en especial las amenazas derivadas del ingreso de nuevas empresas al
mercado con productos o servicios similares.
La anotación al final del párrafo anterior es válida también para éste.
METAS PROPUESTAS
Conocido el mercado y terminado el análisis DOFA, es procedente
determinar las metas que se pretende alcanzar, las cuales deben ser
fijadas en unidades y en valores, tomando como referente la
participación deseada en el mercado, para lo cual es indispensable el
análisis de tendencia y el comportamiento esperado del sector.
Fijar las metas en función de la participación en el mercado, permite un
mejor control de los resultados, ya que si se establece como meta un
porcentaje de crecimiento (en cantidad o valor) NO SE PUEDE SABER A
CIENCIA CIERTA, SI SE ESTÁ CRECIENDO O NO. Es usual que se presenten
informes positivos de crecimiento atados al cumplimiento de metas,
cuando lo que realmente ha sucedido es que se ha perdido participación
en el mercado, porque se creció menos que éste.
Las Metas además de permitir el control sobre los resultados, es el
punto de partida para determinar los ingresos probables.
PRESUPUESTOS Y PROYECCIONES FINANCIERAS
Veamos dos instrumentos fundamentales para conocer el comportamiento esperado del proyecto:
• El Presupuesto
• El Flujo de Efectivo
Las otras herramientas tales como los balances proyectados, el estado de
fuentes y usos y los estados de variación del capital de trabajo y del
patrimonio, si bien son tradicionalmente utilizados, en mi concepto, son
instrumentos que miden el comportamiento histórico, sobre el cual es
poco lo que podemos influir.
Como ya se dijo el flujo de efectivo es un cálculo con base real de
todos los ingresos y gastos en efectivo de un período previamente
definido. Contempla todas las cuentas del estado de resultados (P&G) que
son susceptibles de producir ingresos o gastos en efectivo, debidamente
ordenadas de acuerdo con su liquidez o exigibilidad.
El flujo de efectivo le permite a usted identificar dos cosas: cuándo y
cuánto espera usted recaudar por la gestión misional de su empresa
(Ingresos Operacionales) y cuándo y cuánto espera usted recaudar por
operaciones que no corresponden a la misión y naturaleza de su empresa
(Ingresos de no operación). Entre los primeros están las ventas de
contado de productos o subproductos ya sea propios o producidos por
terceros y distribuidos por su empresa, la recuperación de la cartera
vigente y de la vencida no provisionada y, entre los segundos la cartera
vencida provisionada, el rendimiento de inversiones, las ventas de
activos y las recuperaciones en general, incluyendo la cartera
castigada, así como los préstamos de cualquier índole que se gestionen e
ingresen teniendo en cuenta su valor neto o sea lo que efectivamente
ingrese a la caja (bancos). En la sección de gastos tendrá que colocar,
con el mismo criterio de los ingresos, todos los gastos que genere la
operación de la empresa, tales como pago de sueldos, aportes
parafiscales, retenciones, pago de proveedores, etc. A continuación debe
anotar los valores correspondientes a los gastos que no están
directamente relacionados con la operación, tales como: servicios
públicos, comunicaciones, comisiones e intereses por préstamos u
operaciones bancarias. De todas formas revise contra su estado de
resultados (P&G), qué cuentas de uno y otro concepto le hacen falta e
inclúyalas. No incluya las cuotas de amortización de los créditos. Saque
un balance (diferencia) entre los ingresos y los gastos, ese balance es
el que le permitirá pagar o no, los créditos con entidades financieras.
Claro que para usted es más fácil decirle al contador que le haga el
trabajo y se lo presente, pero como gerente de una Mipyme, es bueno que
aunque sea una vez, lo haga usted.
El presupuesto, por el contrario, es la valoración prevista de todos los
gastos e inversiones que se pretende hacer en un período determinado.
Tanto los unos como los otros comprenden los ingresos y gastos totales
de la empresa (efectivo y no efectivo, como las depreciaciones, las
amortizaciones y la provisiones).
Un presupuesto se puede elaborar a partir del comportamiento histórico
de la empresa, mediante el uso de las fórmulas matemáticas usuales para
la proyección de series históricas y análisis de tendencias (promedios
variables, línea recta, etc.) O bien, aplicando el concepto de
presupuesto base cero (es decir sin tener en cuenta ni tendencias, ni
comportamientos históricos). En este caso el punto de partida para los
ingresos son las metas proyectadas para los períodos del Plan, en tanto
que los gastos se tratan a partir de una estructura de costos
predefinida y del margen de utilidad proyectado[1].
EVALUACIÓN TÉCNICO ECONÓMICA
La evaluación técnica está dada por el resultado del estudio de mercado
y del análisis DOFA, mientras que la evaluación económica, se suele
hacer mediante el uso de dos herramientas: El Flujo neto de efectivo
descontado y la Tasa Interna de Retorno (TIR)[lxxix].
APÉNDICE A - Notas
[i] Robert Kaplan y David Norton.
[ii] Hablo de mundialización por que es un concepto más amplio que cubre
la globalización de las economías, la apertura de mercados y la
internacionalización de las empresas.
[iii] Micro y pequeña empresa.
[iv] En el caso de empresas existentes, el Plan de Negocios debe ser un
Plan de desarrollo de la empresa.
[v] En el caso de empresas existentes, la Investigación de Mercados debe
ser un Plan de Mercadeo.
[vi] Núcleo o corazón del negocio.
[vii] Peter Drucker, el gurú de la administración moderna muerto
recientemente, afirmaba que esta es una de las tres preguntas clave que
se debe hacer un empresario.
[viii] Tratados de Libre Comercio.
[ix] Según datos a Diciembre de 2005, en USA las ventas por Internet
llegaron a US $30.000 millones.
[x] Juan Alfredo Pinto, Presidente Nacional de ACOPI, lo llama MERCADOS
DE ENSUEÑO
[xi] El 20% de los bienes que produzco y que constituyen el 80% de mis
ventas.
[xii] El indicador de productividad laboral (IPL), relaciona un índice
de producción real con un índice de horas de trabajo:
IPR
IPL = ----------- En donde, IPL es índice de productividad; IPR, es
índice de producción real y IHT, es índice de
IHT horas de trabajo en el sector.
[xiii] Todo empresario debe tener su PLAN DE VIDA.
[xiv] ¿QUÉ ES ABC?
El ABC (siglas en inglés de "Activity Based Costing" o "Costo Basado en Actividades") se desarrolló como herramienta práctica para resolver un problema que se le presenta a la mayoría de las empresas actuales. Los sistemas de contabilidad de costos tradicionales se desarrollaron principalmente para cumplir la función de valoración de inventarios (para satisfacer las normas de "objetividad, verificabilidad y materialidad"), para incidencias externas tales como acreedores e inversionistas. Sin embargo, estos sistemas tradicionales tienen muchos defectos, especialmente cuando se les utiliza con fines de gestión interna.
El modelo de costo ABC es un modelo que se basa en la agrupación, en centros de costos que conforman una secuencia, del valor de los productos y servicios de la actividad productiva de la empresa. Centra sus esfuerzos en la gerencia, de forma adecuada, de las actividades que causan costos y que se relacionan a través de su consumo con el costo de los productos. Lo más importante es conocer la generación de los costos para obtener el mayor beneficio posible de ellos, minimizando todos los factores que no añadan valor.
¿Qué es y qué objetivos persigue el ABC/M?
Se podría afirmar que es un sistema de gestión "integral" que nos permite conocer el flujo de las actividades realizadas en la organización, que están consumiendo los recursos disponibles y que por lo tanto incorporan o imputan costos a los procesos.
Las características que definen este sistema son:
1. Es un sistema de gestión "integral", del que se puede obtener
información de medidas financieras y no financieras que permiten una
gestión óptima de la estructura de costos.
2. Permite conocer el flujo de las actividades, de tal manera que se
pueda evaluar cada una por separado y valorar la necesidad de su
incorporación al proceso, con una visión de conjunto.
3. Proporciona herramientas de valoración objetivas para imputar los
costos a los procesos.
[xv]Más que competencia la Gran Empresa puede ser una oportunidad de
mercado para las PYME a través de mecanismos de subcontratación, que se
estudiarán en próximos capítulos.
[xvi] Se dice que una empresa no es viable cuando produce pérdidas
operacionales.
[xvii] 1942
[xviii] Joseph Alois Schumpeter (1893-1950) Economista de origen
austriaco nacionalizado en USA, uno de los más prestigiosos e
influyentes economistas del Siglo XX.
[xix] George Chetochine, gurú de los establecimientos comerciales en el
ámbito mundial afirmó lo siguiente en el marco de GONDOLA 2005: “Los
Hipermercado tienden a desaparecer porque la gente quiere tiendas más
especializadas…. este proceso irá de la mano de una revolución en el
mercadeo de los productos para fomentar la demanda que no dependerá de
las marcas o de los precios sino de otros factores…. Los precios ya no
serán los determinantes, entrar en una guerra de precios sería un
suicidio”.
[xx] ACOPI, Asociación Colombiana de Medianas y Pequeñas Empresas.
[xxi] Definidas según la Ley 905 de 2004, como actividad con menos de
diez trabajadores y activos totales hasta de 500 SMMLV.
[xxii] ANTECEDENTES: El CONTRATO DE FRANQUICIA tal y como se conoce en
la actualidad, es un fenómeno relativamente nuevo. Aunque históricamente
las franquicias han sido utilizadas como medio para la prestación de
servicios públicos, solamente en este siglo han sido utilizadas por el
sector privado como un sistema de mercadotecnia aplicado a bienes y
servicios.
El desarrollo del concepto de franquicias se remonta al siglo XII. Sin
embargo, existen dos épocas muy marcadas en el desarrollo de las
franquicias como sistema comercial y de negocios: la primera, a partir
de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX y la segunda desde
la posguerra hasta nuestros días.
2.1.1 Antecedentes en la Edad Media. El origen de la palabra
franquicia se remonta a la edad media, época en la cual un soberano
otorgaba o concedía un privilegio a sus súbditos, quienes en virtud del
mismo podían realizar actividades tales como la pesca y la caza,
reservadas en todo caso a determinadas zonas del reino. Tales
autorizaciones o privilegios se designaban utilizando el término
"franc". Así mismo en Francia, las ciudades con "cartas francas" eran
aquellas que tenían privilegios especiales que les garantizaban ciertas
libertades o autonomías, tales como la dispensa permanente de pagar
tributos al Rey o al señor de la región.
Igualmente en esa época la Iglesia Católica concedía, a ciertos señores
de tierras, autorizaciones para que actuaran en su nombre, en la
recolección de los diezmos debidos a la iglesia, permitiendo que un
porcentaje de lo recaudado fuera para ellos a título de comisión y el
resto para el Papa.
2.1.2 El inicio de la Franquicia en la Época Moderna. El primer
antecedente de franquicia en los Estados Unidos fue probablemente el
otorgamiento a particulares, por vía legislativa para la explotación de
algunos servicios públicos o "public utilities" como fue el caso de los
ferrocarriles y los bancos.
Aunque el otorgamiento de estos derechos implicaba vigilancia
administrativa sobre la operación de los servicios, el derecho exclusivo
de explotación permitía a los particulares obtener significativas
ganancias.
De esta manera, las franquicias realizadas por el gobierno constituyeron
un medio para desarrollar la prestación de esos servicios de una manera
rápida y sin la utilización de dineros o fondos públicos.
2.1.3 Primeros Sistemas de Franquicias. En los Estados Unidos durante
la década de 1850 a 1860, la Singer Sewing Machine Company resolvió
cambiar su estructura básica de funcionamiento, estableciendo una red de
concesionarios / vendedores a quienes se les cobraba una participación
por el derecho a distribuir sus máquinas de coser en territorios
específicos debido a los altos costos laborales que implicaba el
sostenimiento de numerosos vendedores directos. Aunque Singer mantuvo
este esquema tan solo por diez años, haciendo a Singer una de las marcas
mas reconocidas en el territorio norteamericano, sembró las bases del
actual sistema de franquicias, habiendo sido ésta, una Franquicia de
Producto y Marca, dando origen a los elaborados sistemas de franquicias
con que contamos actualmente.
No obstante lo anterior, la utilización masiva del sistema de
franquicias por el sector privado comenzó en Norteamérica en 1865, al
finalizar la Guerra de Sucesión, como forma de expansión de las
actividades de los industriales del norte en colaboración con viajeros y
comerciantes del sur y oeste.
Tal es el caso de las compañías manufactureras que en ausencia de capital y de personal capacitado para desarrollar y operar establecimientos minoristas, otorgaban derechos exclusivos de distribución a comerciantes independientes.
En 1898, la General Motors adoptó un sistema similar, ya que no contaba con los recursos para abrir puntos de comercialización propios, viéndose en la necesidad de otorgar concesiones, sistema exitosamente utilizado en la industria automotriz de hoy en día. Las compañías petroleras y de autopartes siguieron el ejemplo de las dos anteriores, logrando con este sistema expandir la distribución de sus productos, sin capital ni riesgos propios.
En esta misma época la industria de gaseosas comenzó a utilizar igualmente el sistema de franquicias. En este caso, una embotelladora (franquiciado) recibía el concentrado, o el derecho a producir el concentrado, mediante la utilización de una fórmula, junto con el derecho a producir las gaseosas, identificadas con la marca del franquiciador y distribuirlas en un área exclusiva.
Por su parte, el franquiciador realizaba la publicidad, el mercadeo y otros servicios de apoyo, exigiéndole al franquiciado la producción de las gaseosas, obviamente bajo estrictos criterios de calidad previamente definidos.
En 1899, mediante la utilización de este sistema, la empresa Coca-Cola se convirtió en la primera embotelladora del mundo. Para esa época, Coca-Cola operaba directamente sus fuentes de soda donde expendían su producto. Sin embargo, algunos inversionistas lograron convencer a la firma para que les otorgara el derecho a proveerse, por parte de Coca-Cola, del concentrado necesario para embotellar la bebida en las instalaciones del franquiciado, quien se encargaría de distribuirla a nivel regional. El franquiciado, absorbía así el 100% del costo de instalación se encargaba de su manejo, a cambio de recibir el concentrado necesario para el producto y el apoyo publicitario centralizado.
Conforme crecía la demanda del producto, los franquiciados de Coca-Cola vendieron a su vez franquicias a otros. De esta manera, subfranquiciaron el negocio, de forma que adquirían de Coca-Cola el concentrado que luego, con un sobreprecio, revendían a sus subfranquiciatarios. De este modo suplieron la falta de recursos y de habilidad administrativa necesarios para llegar directamente a todo el mercado nacional.
Hacia 1929, el primer ensayo de la General Motors fue seguido por otras compañías del sector automotriz que buscaba evitar la aplicación de las leyes antimonopolio que prohibían la integración vertical de los vendedores con los fabricantes de automóviles. En ese año, la general Motors perfecciono su política inicial y diseño un contrato que asociaba con mas libertad a revendedores, constituyendo así el primer modelo de contrato de franquicia en los Estados Unidos.
En 1921, la empresa Hertz Rent a Car resolvió ampliar su red de distribución a través de concesiones similares a las franquicias, siendo hoy, entre otras, líder mundial en el servicio de arrendamiento de vehículos, con mas de 370 franquicias otorgadas y 1076 puntos de operación de servicios.
Paralelamente en Francia, en ese mismo año, la fábrica de lanas "La
Lainiere de Roubaix" trataba de asegurar salidas comerciales para la
producción de una nueva planta y para tal efecto, se asocio con un
número de detallistas independientes ligados por un contrato que les
garantizaba la exclusividad de la marca en un sector geográfico
determinado.
Por la importancia de estos hechos, ocurridos en Estados Unidos y
Francia en forma simultanea, es que muchos expertos en el tema sitúan en
1929 el nacimiento del sistema de franquicias.
El tema de las franquicias se convirtió en un objetivo estratégico de ACOPI BOGOTÁ – CUNDINAMARCA, razón que llevó a las directivas a organizar y realizar EXPOFRANQUICIAS, evento que se repetirá anualmente.
Recientemente ICONTEC aprobó la Guía #126 que establece los principios generales para la fase precontractual de las Franquicias en Colombia”.
[xxiii] Empresa Multinacional Española.
[xxiv] Metodología diseñada por la Corporación Xerox en 1982 con el
nombre de Benchmarking Competitivo, como un proceso para entender a los
competidores y no competidores, separando los métodos comunes en
funciones similares.
[xxv]¿ Es un cliente con una relación creciente, estática o decreciente?
[xxvi] Segmentar es dividir el mercado de acuerdo con un perfil o
característica dominante (edad, nivel de ingresos, zona geográfica,
etc.)
[xxvii] Método aplicable solo a empresas que tengan una estrategia de
mercadeo electrónico (Portal o Página Web).
[xxviii] Es la suma de la totalidad de los pedidos facturados + los
dejados de facturar por falta de producción + los pedidos sin despachar
cancelados por el cliente, en un trimestre, semestre o año o en un
período más larga.
[xxix] Destruir mercados, quebrando precios.
[xxx] Este es un concepto que difiere del de crecimiento continuo ya que
éste, no es siempre la mejor opción.
[xxxi] Debe ser susceptible de cambios y ajustes.
[xxxii] Basado en un artículo elaborado por el Lic. Juan José Bertomoni,
para lo cual consultó a: Stephen Covey: Liderazgo Centrado en
Principios; Primero lo primero y Los 7 hábitos del gerente efectivo,
entre otros autores.
[xxxiii] PIB Producto Interno Bruto, que es igual al total de la
producción de un país, a precios corrientes.
[xxxiv] La aparición de este nuevo tipo de persona, está íntimamente
ligada al acceso a las TICs y al grado de inclusión social.
[xxxv] Agencia colombiana de Promoción de Exportaciones.
[xxxvi] Programa diseñado por Proexport, para apoyar las exportaciones
de las Pyme colombianas.
[xxxvii] Tecnologías de información y comunicaciones
[xxxviii] Unidad básica de información compuesta por dos dígitos un cero
(No) y un Uno (Sí).
[xxxix] Equivale a un millón de ciclos. Velocidad con la que trabajan
los procesadores de los computadores.
[xl] Profesor de la Facultad de Administración de la Universidad de los
Andes, calificada de acuerdo con el resultado de los CAES como la
primera de Colombia.
[xli] Idem.
[xlii] Rafael Vesga, profesor Facultad de Administración de la
Universidad de los Andes.
[xliii] Citado por Rafael Vesga, en su artículo Visión, estrategia,
ejecución, Revista Dinero Management, 2006.
[xliv] Michael Porter puso de relieve en su libro “Estrategia
Competitiva”, publicado a mediados de los años ochenta del siglo pasado,
su famoso modelo de “diamante”
Los principales elementos del modelo responden a una lógica incontrastable: las empresas no crecen en enclaves aislados, sino que forman parte de "conglomerados" (clusters o regiones), en donde se conjugan alrededor de:
• La estrategia de la empresa, su estructura y sus competidores; un
entorno que debe conducir a la innovación y la inversión privada. Se
dará una rivalidad relativamente alta en el mercado.
• Los factores de producción; se consideran como tales a los factores
patrimoniales, los factores creados, su cantidad y su coste, la calidad
de los mismos y su especialización.
• Las condiciones de la demanda; los clientes locales o extranjeros, los
segmentos especializados con competencias internacionales.
• Las industrias relacionadas y de apoyo; los competidores capaces de
producir productos sustitutivos del nuestro y las industrias que nos
apoyan entendidas como proveedores y empresas de suministros.
Etapas de la competitividad:
La evolución de la competitividad se puede dividir en cuatro etapas. Ésta discurre desde el nivel más bajo, en orden creciente, hasta él más alto grado:
• Etapa incipiente, donde la competitividad es muy baja.
• Etapa aceptable, nivel regular de competitividad.
• Etapa superior, buen nivel de competitividad.
• Etapa sobresaliente, muy alto nivel de competitividad.
En la etapa primera, la empresa es altamente vulnerable a los cambios del medio ambiente como funciona de manera autodefinida, actúa según las presiones del mercado o bien a capricho y estado de humor de sus dueños, la aplicación de los principios de competitividad es prácticamente nula y tiene poco control sobre su destino, reaccionando más bien por intuición a los cambios del medio ambiente y por ende se desorienta y se desconcierta con todo lo que sucede, tanto interna como externamente.
En la etapa aceptable se han subsanado los principales puntos de vulnerabilidad contándose con los cimientos adecuados para hacer un buen papel ante los ojos del público consumidor y la competencia. Los principios de competitividad se aplican aceptablemente, y aunque no se dominan totalmente, es claro que para seguir compitiendo se requiere fortalecerlos, el equipo directivo se hace responsable del futuro de su organización y dirige su destino hacia donde visualiza lo que mejor le conviene, representando esto una gran ventaja para la empresa.
En el siguiente nivel la empresa comienza a ocupar posiciones de liderazgo y se caracteriza por el grado de innovación que mantiene dentro de su mercado. Domina los principios de competitividad, se mantiene despierta y reacciona de manera inmediata a cualquier cambio del medio ambiente. Aunque de manera equilibrada pone atención a los siete principios de competitividad, da mayor énfasis al de cultura organizacional para lograr homogeneizar el pensamiento, sentimiento y accionar de todo su personal.
La empresa que se encuentra en esta etapa es considerada como visionaria, por la generación de tecnología directiva a un ritmo acelerado, sirviendo de “leitbild” o referencia al resto de la industria, pues ella es la que va generando los cambios y las demás se van adaptando a ellos.
En esta etapa, la organización vive en una amenaza constante por parte de los competidores de las etapas anteriores, pues tratan de encontrarle debilidades y huecos en el mercado. Los principios de competitividad se aplican con alta eficiencia y todos los miembros de la empresa tienen una real convicción de ellos. Están en la posibilidad de compartir su tecnología directiva con otras empresas, sean o no del giro o de la industria en la que compiten. La empresa muestra disposición por compartir los resultados y las formas para alcanzar su posición actual.
La situación de la competencia en un sector industrial depende de cinco fuerzas competitivas básicas: Los competidores del sector - Las relaciones con los proveedores.• La aparición de productos sustitutivos - Las relaciones con los clientes potenciales - La aparición de competidores potenciales.
Cada una de estas fuerzas influyen en mayor o menor medida para determinar el nivel de competitividad que ha de alcanzar una empresa dentro del sector en el que quiere operar. Si existen muchos competidores en él, la organización deberá tener varias ventajas competitivas para sobrevivir. Éstas también son necesarias en el caso de que puedan aparecer productos sustitutivos o nuevos competidores dentro del sector. Las buenas relaciones con los proveedores y los posibles compradores (marketing relacional) elevan la competitividad del grupo.
[xlv] IPR (Índice de Producción Real), es el número de unidades
producidas vendibles.
[xlvi] IHT (Índice de horas trabajadas), es el número total de horas
efectivamente trabajadas, descontando paros, ausencias, incapacidades,
etc.
[xlvii] INDICE DE VALOR AGREGADO, es igual a los pagos en efectivo o en
especie, que se hace a los trabajadores en un período de tiempo, más el
excedente bruto de operación, es decir lo que se paga por concepto de
Intereses y Comisiones + Impuestos pagados al Estado + Impuestos a la
nómina (SENA, ICBF, CAJAS DE COMNENSACIÓN FAMILIAR) + las utilidades.
[xlviii] Valor agregado, es igual a los sueldos y salarios + el
excedente bruto de operación, el cual se define como la suma de las
utilidades de los empresarios + los intereses y comisiones pagados + los
impuestos pagados al estado + los impuestos a la nómina. Los sueldos y
salarios según la metodología de la ONUDI incluye solamente los pagos
hechos a los trabajadores, durante el año, en efectivo y en especie
incluyendo las contribuciones que el empleador paga por cuenta del
trabajador.
[xlix] La cadena de valor está conformada por todas las actividades
generadoras de valor agregado (VA) y por los márgenes que estas aportan.
Se distinguen, por lo general, tras actividades: Actividades primarias;
actividades de soporte y el margen.
[l] El análisis inverso, es una metodología que consiste en descomponer
los procesos que integran una actividad o cadena de valor (producción,
Mercadeo, logística, etc.) y a partir del último proceso llegar al
primero, identificando en cada uno los costos en que se incurren y el
margen de contribución.
[li] Los indicadores tienen que ver con las mejoras o acciones que se
emprendan para mejorar la productividad.
[lii] Teoría del Capital Humano Gary Becker, 1964.
[liii] Estos grupos son los mismos que usted ha tenido que integrar para
aplicar algunos de los principios propuestos.
[liv] Concepto utilizado por David Mcclelland, hace unos 30 años.
[lv] Diferencia abismal seria una relación de 1 a 30 o 40 entre el
salario del trabajador de planta y el ejecutivo.
[lvi] Carlos León Universidad de la Sabana - Alerta Contratos en la Vía,
revista Dinero #253 -
[lvii] Tics, Tecnología de la información y las comunicaciones.
[lviii] María Rocío Arango, Aníbal Benítez P. para Caja de Herramientas
de Portafolio.
[lix] Cohecho, delito consistente en sobornar a un juez o a un
funcionario público en ejercicio de sus funciones o en la aceptación del
soborno por parte de aquellos-
[lx] Transparencia por Colombia.
[lxi] Norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta.
[lxii] Los valores tienen polaridad, en cuanto a que son positivos y
negativos y jerarquía en cuanto son superiores o inferiores. Se puede
definir como el alcance de la significación o importancia de una cosa,
acción, palabra o frase.
[lxiii] Norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta.
[lxiv] Cualidades que poseen algunas realidades, consideradas bienes,
por lo cual son estimables. Loa valores tienen polaridad en cuanto son
positivos o negativos, y jerarquía en cuanto son superiores o
inferiores.
[lxv] Las debilidades y las amenazas son los factores críticos
negativos, que amenazan la competitividad de su empresa.
[lxvi] Estos estímulos no tienen que ser exclusivamente monetarios; el
reconocimiento y el fortalecimiento de los grupos es un buen estímulo,
crear concursos para estimular la competencia, también da buen
resultado, los premios pueden ser viajes o cursos de capacitación. De
todas formas piense en una bonificación por resultados a fin de año.
[lxvii] Las fortalezas y las oportunidades son los factores críticos
positivos, que le permiten ser competitivo.
[lxviii] Sistema Nacional de Innovación, Nuevo escenario de la
Competitividad, pág. 30.
[lxix] Idem.
[lxx] Marlene Cardona Acevedo, para Caja de Herramientas para PYMES de
Portafolio.
[lxxi] UNIDADES SECTORIALES: Grupos De empresas pertenecientes a un
mismo sector o rama de actividad, que se asocian de manera informal,
para buscar soluciones comunes a problemas comunes del sector o rama a
la cual pertenecen; GRUPOS EMPRESARIALES: agrupación De empresas que han
identificado intereses en común, pertenecientes a una misma rama
industrial, que trabajan en conjunto para solucionar problemas de la
rama a la que pertenecen; PRODES: Grupos de empresas pertenecientes a
una misma rama industrial y que trabajan en común para solucionar
problemas en común de las empresas asociadas; Aglomeración de empresas
pertenecientes a un mismo sector, apoyadas por otras que proveen
productos y servicios, concentradas en una misma área geográfica y que
ejecutan varias etapas del proceso productivo. Se conocen también con el
nombre de Agrupamientos empresariales o Clústeres. Funcionan de dos
maneras, una como grupos de empresas PYME vinculadas a los procesos de
producción de Gran Empresa a través de programas de proveedores o
subcontratación y otras que se complementan entre ellas a través de
procesos de agregación de valor entre ellas.
[lxxii]Si usted desea profundizar en el tema le recomiendo que lea el
trabajo de Zoilo Pallares, Asociatividad Empresarial, Estrategia para la
Competitividad, Fondo Editorial Nueva Empresa, Mayo 2003. En el mercado
existe también trabajos de Michael Porter sobre Clústeres y el capítulo
18 de Caja de HERRAMIENTAS PARA PYME de Portafolio.
[lxxiii] Noorad, fue el fundador de Novell, compañía de software.
[lxxiv] Barry J. Nalebuff y Adam M. Branderburge
[lxxv] Sistemas de gestión de calidad, Serie NTC-ISO 9000 Ministerio de
Desarrollo, 2002.
[lxxvi] Definición ICONTEC
[lxxvii] Usted puede contratar los servicios de apoyo, pero no el
proceso principal de su empresa.
[lxxviii] José Orlando Morera Cruz, para Gestiopolis.
[lxxix] Las técnicas de cálculo son las usuales en las matemáticas
financieras.